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Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas

versión impresa ISSN 0185-1276

An. Inst. Investig. Estét vol.46 no.125 Ciudad de México sep. 2024  Epub 28-Ene-2025

https://doi.org/10.22201/iie.18703062e.2024.125.2869 

Artículos

Los epígrafes de la pintura mural conventual del Altiplano Central en la Nueva España (siglo XVI)

The Epigraphs of the Conventual Mural Painting of the Central Highlands in New Spain (16th century)

Aban Flores Morán*  a
http://orcid.org/0000-0002-2387-6190

Eugenio Martín Torres Torres**  b
http://orcid.org/0000-0001-9077-4293

* Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Enseñanza para Extranjeros, México, aflores@cepe.unam.mx.

** Universidad Santo Tomás, Colombia, idhqro@yahoo.com.mx.


Resumen

Los epígrafes en la pintura mural conventual han sido poco estudiados. Este artículo busca subsanar esta omisión, al centrarse en el análisis detallado de ellos. Nuestra investigación se enfoca en las inscripciones pintadas en los conventos del Altiplano Central en el siglo XVI. El propósito es comprender los valores subyacentes que se pretendían destacar, el público al que se dirigían estos mensajes y las semejanzas y diferencias entre las frases empleadas por las órdenes mendicantes. Además de descifrar estos textos, también exploramos su relación con los lugares en los que se ubican, con el fin de discernir el propósito y significado que otorgaban a su respectivo espacio. Así, concebimos los epígrafes no como meras inscripciones estáticas, sino como directrices activas destinadas a guiar a las personas hacia una conexión más íntima y profunda con lo divino.

Palabras clave: Epígrafe; pintura mural; órdenes mendicantes; Nueva España; convento

Abstract

The epigraphs in conventual mural painting have been little studied. This article seeks to address this oversight, focusing on the detailed analysis of these texts. Our research focuses on the epigraphs painted in the convents of the central highlands in the 16th century. The aim is to understand the underlying values that were intended to be highlighted, the audience these messages were directed at, and the similarities and differences in the texts used by the mendicant orders. In addition to deciphering these texts, we also explore their relationship with the places they are located, in order to discern the purpose and meaning that each text gave to its respective space. Thus, we conceive of the epigraphs not as mere static inscriptions, but as active directives intended to guide people towards a more intimate and deep connection with the divine.

Keywords: Epigraph; mural painting; mendicant orders; New Spain; convent

La cristianización de Mesoamérica fue un proceso crucial en la historia de México. Sin embargo, la transformación de la vida cotidiana, las creencias y la visión del mundo de los habitantes no se produjo de manera abrupta. Fue un cambio gradual que se desarrolló a lo largo de décadas y, en muchos casos, siglos. Este periodo, profundo y extenso, dejó huellas imborrables en la cultura y la sociedad del país.

La evangelización de la población, que en gran medida justificaba la conquista del territorio y la presencia de los españoles, fue intensa en el Altiplano Central1 durante el siglo XVI. Ahí, las tres principales órdenes mendicantes --franciscanos, agustinos y dominicos- desarrollaron una tarea propia y una visión única acerca de cómo y qué se debía comunicar a los habitantes nativos.

Inicialmente, los religiosos ocuparon edificios prehispánicos y los adaptaron al culto cristiano. Con el tiempo surgieron los imponentes conjuntos conventuales que todavía existen en gran parte del territorio mexicano. Las edificaciones presentaban murales con guardapolvo rojo en la parte inferior, escenas de la vida de Jesús en el centro, imágenes de santos y frailes en los pilares, grutescos acompañados por frases en latín en la parte superior, y simulaciones de artesonados en los techos. En la actualidad, muchos de estos elementos, aunque todavía reconocibles en su forma, sufren de deterioros como lagunas, grietas y repintes que comprometen la visión original de estas imágenes.

La pintura mural conventual del siglo XVI posee un valor indiscutible. A pesar de ello, aún persisten aspectos por explorar y comprender, incluyendo el uso y significado de los epígrafes. Este artículo explora la función y significado de estos escritos, considerando su contexto arquitectónico, los principios teológicos o litúrgicos de la orden mendicante y el público al que estaban dirigidos. El análisis se enfoca en los 16 conventos del Altiplano Central, en donde aún se pueden encontrar rastros de estas inscripciones.

¿Qué es un epígrafe?

Epígrafe es un término de origen griego formado por el prefijo epi- (“sobre”) y graphein (“grabar”, “escribir”). En arquitectura, un epígrafe refiere a una inscripción integrada en un edificio, que puede abarcar citas literarias, poemas, fechas conmemorativas, finalidades constructivas, relatos y otros datos relevantes. Estas inscripciones no son meros ornamentos, sino que transmiten información significativa sobre la construcción, la función y el propósito de los espacios. Asimismo, muestran los principios y valores del público al que estaban destinadas. Funcionan como un puente entre la estructura física y la narrativa cultural, que otorga a la edificación una dimensión más profunda y contextual que va más allá de su forma y función.

En el contexto de los conjuntos conventuales novohispanos, los epígrafes cumplían tres funciones esenciales: nombrar, recordar y datar. Identificaban los lugares, advocaciones y santos a los que se dedicaba el edificio. Eran marcas temporales para indicar la fecha de edificación o intervenciones de la construcción. Sin embargo, su función más destacada era hacer hincapié en los principios religiosos, teológicos, morales y las reglas de cada orden por medio de citas bíblicas, frases de teólogos o autores clásicos.

Los dos primeros propósitos son claros en las inscripciones grabadas en las piedras de los muros.2 En las pinturas murales las citas religiosas son más evidentes. Ahí, los textos se extendían por todo el espacio, transformándolo y otorgándole un significado particular.

Alabar y adorar. Los textos pintados en los templos

El primer espacio al que accedía una persona cuando entraba al conjunto conventual era el atrio, con su gran cruz al centro y cuatro capillas a cada lado. Al fondo se encontraban la iglesia, la capilla abierta y el convento.

Las paredes de la iglesia se adornaban con epígrafes que expresaban reverencia, alabanza, gratitud y devoción. En los muros del templo de Tepeji del Río, por ejemplo, originalmente había un fragmento del himno litúrgico Gloria in excelsis Deo, cuya traducción es “Gloria en los altos Cielos a Dios y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad. Te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias por tu inmensa gloria” (fig. 1).3 Este himno celebra el poder y la bondad de Dios, y eleva los pensamientos de los fieles hacia lo divino.

En un repinte realizado en esta iglesia, se reemplazó el Gloria con la oración bíblica del Avemaría: “Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres”. Esa alabanza desinteresada, sin peticiones a María, refleja la importancia que poco a poco cobró la Virgen en la evangelización de la Nueva España, como símbolo de santidad y poder, así como figura de devoción.

Otro ejemplo es la iglesia de Tecamachalco donde se observa un epígrafe que inicia con: “Señor, bendice esta casa…”, el cual forma parte de una antífona que se solía cantar durante la ceremonia de consagración del templo.4 Este texto no sólo es una súplica por la protección divina, sino también reconoce a Dios como fuente de todas las bendiciones.

Ábside de la iglesia de Tepeji del Río. Foto: Aban Flores Morán, 2018. Secult.-INAH.-Méx. “Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia”. 

Esta inscripción encuentra paralelos en el epígrafe de la nave de Malinalco que reza: “Entraré con víctimas en tu Casa, cumpliré mis promesas, las que hicieron mis labios y en la angustia pronunció mi boca” (Ps 66, 13-14).5 Ambas inscripciones, en sus respectivos contextos, expresan gratitud a Dios, y recuerda a los feligreses la importancia de la fidelidad y el cumplimiento de su palabra.

El baptisterio, la sacristía y el coro

Junto a los textos ubicados en la nave principal de las iglesias, en distintas áreas del templo se insertaban inscripciones específicas que resaltaban el significado de las actividades sacramentales y litúrgicas que se llevaban a cabo en esos espacios. Por ejemplo, el sotocoro de la iglesia de Yecapixtla se utilizó como baptisterio y las paredes que rodean la pila bautismal están decoradas con grutescos y epígrafes que enfatizan este sacramento. Uno de los escritos dice: “Bautizaban con agua y esperanza y todos somos purificados” (fig. 2).6 Esta inscripción formaba parte de una antífona que se cantaba en la fiesta de la Epifanía7 para resaltar el bautismo como el inicio de la vida cristiana y la purificación del pecado original. Después de esa inscripción, se observan dos versículos de Corintios que acentúan la importancia del bautismo y su papel en la vida cristiana. El primero, “Por la gracia de Dios, soy lo que soy” (Cor 15, 10), forma parte de un discurso teológico que subraya la soberanía divina sobre el destino humano. En la Edad Media, se solían pintar zodiacos en los baptisterios para simbolizar que dicho sacramento eliminaba cualquier predestinación.8 Cuando esta ceremonia llegó a la Nueva España, se comenzaron a pintar antiguos calendarios rituales (tonalpohualli) y signos calendáricos prehispánicos en el baptisterio para refutar la creencia indígena de que el día de nacimiento determinaba la suerte de una persona en la vida.9 En este contexto, la frase anterior reconoce que cualquier mérito o éxito dependía de la providencia de Dios.

Sotocoro de la iglesia de Yecapixtla. Foto: Aban Flores Morán, 2018. 

El segundo versículo, “Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él” (Cor 3, 17), tiene un doble sentido. Literalmente, advierte sobre las consecuencias de dañar la iglesia. Pero, desde la perspectiva de la teología paulina, que ve al cuerpo humano como el templo del Espíritu Santo, alerta que las prácticas idólatras corrompen el santuario de Dios, presente en cada persona bautizada, y traen consigo consecuencias severas.

En el otro extremo estaba la sacristía, lugar donde se guardaba todo lo necesario para la misa y donde los frailes presbíteros se preparaban para consagrar las especies y entrar en contacto con lo divino. En Malinalco, por ejemplo, se encuentra la advertencia: “Así que cada cual se examine interiormente antes de comer el pan y beber del cáliz” (Cor 11, 28).10 Sentencia que sugiere el examen previo de conciencia por parte de los celebrantes para acercarse al sacramento en estado de gracia.

Por otro lado, en Epazoyucan, se plasmaron dos frases que reflejan la reverencia y humildad solicitadas al celebrante durante el sacrificio de la misa: “Pero yo, por lo mucho que nos quieres, me atrevo a entrar en tu Casa, a postrarme ante tu santo Templo, lleno de respeto hacia ti” (Ps 5, 8) y “Tus sacerdotes se vistan de fiesta, griten de alegría tus amigos” (Ps 132, 9).11

El último espacio del templo que tenía un significado especial era el coro, lugar donde los frailes rezaban juntos las horas litúrgicas. En Epazoyucan se pintó una frase de la Regla de San Agustín: “Ser constantes en la oración a la hora y tiempos designados”,12 para recordar a los frailes la necesidad de la disciplina diaria de la oración, como signo de su consagración religiosa.

El convento: entre el pueblo y los frailes

Durante la época novohispana, los conventos se convirtieron en espacios de encuentro e interacción entre las comunidades y los frailes. En este contexto se entrelazaban y, a veces, se enfrentaban diferentes tradiciones, culturas y perspectivas del mundo. Los epígrafes pintados en las paredes de estas edificaciones reflejan la compleja naturaleza de los encuentros, al revelar las relaciones intrincadas y las diversas funciones que cumplía cada espacio.

El portal de peregrinos y la portería eran umbrales que marcaban la transición de lo terrenal a lo divino. En el portal de peregrinos de Zacualpan de Amilpas, que en ocasiones fungía como capilla abierta, se resalta la virtud requerida por los frailes para habitar en el convento: “Yahvé, ¿quién vivirá en tu tienda?, ¿quién habitará en tu monte santo? El de conducta íntegra que actúa con rectitud” (Ps 15, 1-2). Asimismo, en la portería del convento de Acolman la transformación espiritual se resume con las palabras de Jacob: “¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!” (Gen 28, 17).13 Esta cita anuncia la presencia divina en el edificio, al señalar el lugar como un vínculo sagrado entre la tierra y el cielo, entre lo humano y lo celestial.

El claustro bajo. Un espacio de encuentro

Al cruzar la portería, se ingresaba al claustro bajo: un patio rodeado por una galería porticada, soportada por pilares o columnas. Esta galería servía de deambulatorio y era un lugar donde se entrelazaban las vidas de la población y los frailes. Los epígrafes en sus paredes destacaban cuatro principios: la santidad del sitio; la relevancia de la vida comunitaria; la fe y la confianza en Dios; así como la importancia de la oración y la devoción.

En el claustro bajo de Malinalco, la consagración y majestuosidad del convento se manifestaban con la antífona: “¡Qué asombroso es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios; ¡es la puerta del Cielo!”, la cual era cantada durante las consagraciones de las iglesias, y en este contexto subrayaba la transición de lo profano a lo sagrado.14 En este mismo convento se aprecia otra inscripción que refuerza el carácter divino del espacio y su fortaleza con las palabras: “Ésta es la casa del Señor, sólidamente edificada, bien asentada sobre roca firme. Bendice esta casa”.15

En el convento de Atotonilco el Grande la exaltación de la vocación religiosa de los frailes y su llamado a la predicación del evangelio se distingue con el epígrafe: “Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz” (1 Ptr 2, 9-10).16 Esta frase se complementa con el mandato divino de llevar una vida de obras fraternas y caritativas, al recordarles que Dios conoce todo: “Si alguno que posee bienes materiales, ve que su hermano está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede residir en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra, sólo con la boca, sino con obras y según la verdad. En esto sabremos que somos de la verdad, y tendremos nuestra conciencia tranquila ante él” (1 Io 3, 17-19).

En los claustros bajos de Acolman y de Atotonilco pueden leerse un par de epígrafes que subrayan la fe y la confianza en Dios como refugio, guía y protector. Al primer sitio corresponde la inscripción: “En ti, Yahvé, me cobijo, ¡nunca quede defraudado! ¡Líbrame conforme a tu justicia […]!” (Ps 31, 2), y al segundo, la afirmación: “Feliz el varón que llena con flechas su aljaba; no se avergonzará cuando litigue con sus enemigos en la puerta” (Ps 127, 5).

La promesa de protección divina se hallaba intrínsecamente vinculada con la fidelidad, humildad, fervor y las buenas acciones de las personas. Mandato descrito con claridad en el claustro bajo de Malinalco en un epígrafe que refiere:

Mi ser languidece anhelando los atrios de Yahvé; mi mente y mi cuerpo se alegran por el Dios vivo. Hasta el gorrión ha encontrado una casa, para sí la golondrina un nido donde poner a sus crías: ¡Tus altares, Yahvé Sebaot, rey mío y Dios mío! Dichosos los que moran en tu casa y pueden alabarte siempre; dichoso el que saca de ti fuerzas cuando piensa en las subidas. Al pasar por el valle del Bálsamo, lo van transformando en hontanar y las lluvias lo cubren de albercas (Ps 84, 3-7).17

Este pasaje evoca la alegría y consuelo que experimentan quienes dedican su vida a Dios. La referencia sutil al gorrión y a la golondrina subraya que en la casa de Dios todos hallan protección y acogida.

En el convento de Acolman, esta idea también se expresa en un breve fragmento, pero significativo: “con quien me unía dulce intimidad en la Casa de Dios!” (Ps 55, 15).18 Palabras que evocan a la comunidad de creyentes, unidos por una vida fraterna y su fe compartida

Por último, en el claustro bajo del convento de Malinalco se advierte claramente: “En el oratorio, nadie haga otra cosa sino aquello para lo que ha sido hecho, de donde le viene el nombre; para que, si acaso algunos, aún fuera de las horas señaladas y de mutuo acuerdo, en sus ratos libres, quisieren orar, no se lo impida el que hubiere pensado hacer allí otra cosa”.19 Esta instrucción adquiere sentido a finales del siglo XVI, cuando la evangelización declinaba en el centro de México y la meditación y la oración se convertían en las labores centrales de los frailes.

La imagen y su carácter didáctico

Los programas pictóricos del claustro bajo tenían el propósito didáctico de transmitir enseñanzas cristianas. Estaban diseñados con meticulosidad y tenían el objetivo de ser comprensibles para la población local, a veces con símbolos prehispánicos o epígrafes que explicaban las imágenes, lo que aseguraba una comunicación efectiva y accesible para todos.20

En el convento de Atotonilco el Grande, la colaboración entre la imagen y el texto es evidente. Las escenas de La Pasión se complementan con epígrafes que enmarcan y contextualizan cada representación.21 Por ejemplo, en el mural de La crucifixión se encuentra la frase: “Oíd, cielos; escucha, tierra, que habla Yahvé: ‘Hijos crié y saqué adelante, pero se rebelaron contra mí […]’” (Is 1, 2). En la escena de La transfixión, se cita: “Verdaderamente éste era hijo de Dios” (Mt 27, 54). Luego, en el mural de La Piedad se acompaña de la frase conmovedora: “Vosotros que pasáis por el camino, mirad, fijaos bien si hay un dolor parecido al dolor que me atormenta” (Lam. 1, 12) (fig. 3).22 Estos epígrafes profundizan la experiencia del espectador, y lo conectan emocionalmente con la pasión de Cristo.

3.  Mural de La Piedad, Atotonilco el Grande. Foto: Aban Flores Morán, 2018. 

Por otro lado, el programa pictórico del convento de Chimalhuacan-Ozumba se dispuso en las arcadas, con las escenas en las esquinas y los textos sobre los arcos. El primer cuadro de la arcada sur presenta a un hombre arrodillado ante un ángel y una filacteria que dice: “Piedad de mí, oh Dios, por tu bondad […]” (Ps 51, 3). Luego, se representa la expulsión de Adán y Eva, acompañada de la frase: “Comerás el pan con el sudor de tu rostro, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado” (Gen 3, 19) (fig. 4).23

Representación de La expulsión de Adán y Eva. Convento de Chimalhuacan-Ozumba. Foto: Aban Flores Morán, 2013 

A lo largo de la arcada oeste, se distingue la Anunciación. A la derecha, María recibe al Espíritu Santo con las palabras: “¿Cómo será esto posible, si no conozco varón?” (Lc 1, 34). Aunque en el otro extremo, la imagen del arcángel Gabriel se ha perdido, se conserva la frase: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra” (Lc 1, 35).

En el muro norte se observa al evangelista Juan y lo que parecen ser las garras de un águila junto a la oración: “Temed a Dios y dadle gloria, porque ha llegado la hora de su Juicio” (Ap 14, 7). Al otro lado, una figura no identificada se acompaña del texto, “Yo soy la voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías” (Io 1, 23).

Este programa resalta la liberación del pecado con la segunda llegada de Cristo y el juicio para aquellos que persisten en sus malas conductas. Por tanto, concluye con Marcos el Evangelista y la amenaza: “Todo árbol que no da buen fruto es cortado y arrojado al fuego” (Mt 7, 19). A continuación, aparece Lucas, reconocible por el toro a sus pies, con la reiteración: “Si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo” (Lc 13, 3).

Las capillas de las cofradías y la nueva veneración

El claustro bajo desempeñaba diversos propósitos: para los frailes, se convertía en un espacio dedicado al silencio, la oración mental y la contemplación; mientras que para la población se transformaba en un ámbito de evangelización, un lugar en donde se desarrollaba la liturgia indígena y un punto de reunión y devoción para las cofradías indígenas.

En lugares como Huejotzingo aún se pueden apreciar restos de las capillas de las cofradías adornadas con epígrafes que resaltan las devociones veneradas. Una capilla dedicada a la Virgen María resalta la oración mariana: “Salve, María, hija de Dios Padre, madre de Dios Hijo, esposa del Espíritu Santo, templo de toda la Santísima Trinidad”. Otras capillas presentan inscripciones del Breviario Romano: una en honor a san Miguel Arcángel, patrono del convento: “Oh, príncipe, el glorioso Miguel Arcángel, acuérdate de nosotros, aquí y en todas partes” (fig. 5),24 y otra a san Francisco: “Marcaste, Señor, a tu siervo Francisco con el signo de nuestra redención”,25 una oración utilizada en su festividad y presente en las portadas de los libros publicados por los franciscanos en el siglo XVI.26

Inscripción en la capilla de san Miguel Arcángel en el claustro bajo de Huejotzingo. Foto: Aban Flores Morán, 2010. 

Cuauhtinchan y los gobernantes indígenas

Entre los epígrafes de los claustros bajos destacan de manera singular los del convento de Cuauhtinchan. Sus inscripciones, escritas en español, abordan temas que no se encuentran en otros sitios, lo que lo convierte en un caso único. Los muros del claustro bajo se enfocan en dos virtudes cardinales, la castidad y la virginidad. En el muro este, san Jerónimo declara: “En cualquier persona o grado o estado, la castidad tiene la ventaja y primer lugar”, mientras que san Bernardo reflexiona: “La castidad sin caridad es lámpara sin aceite”.27 En el del sur, san Gregorio afirma: “El enemigo antiguo no merece nada por su castidad porque le falta caridad”,28 complementado por las ideas de san Ambrosio: “Los que no se casan y viven castamente son como los ángeles en la tierra”,29 y de san Jerónimo: “Vivir en la carne fuera de la carne no es vida humana sino angélica”.30 Por último, en el del norte, san Bernardo destaca: “La castidad sola, en este lugar y tiempo de mortalidad, representa una especie de estado de inmortalidad”,31 la cual brinda una perspectiva trascendental de esta virtud, indispensable en la vida religiosa.

El tema de la castidad se entrelaza con la virginidad en la frase de santo Tomás: “[Cuando el mérito de la virginidad sin consentimiento es corrompido, el mérito de la c]astidad se dobla”.32 En relación con la virginidad, en el muro este san Jerónimo advierte: “No son vírgenes aquellos cuyos cuerpos están enteros si el ánimo y pensamiento está corrupto”.33 En el del oeste, se encuentra la afirmación de san Ambrosio: “La virginidad: sobrepuja a la naturaleza humana”.34 Por último, en el del norte, otra reflexión de san Jerónimo resalta: “Cristo ama a las vírgenes más que a todos porque dan de su voluntad”.35

Además de estas sentencias, las arcadas del claustro bajo contienen una intrigante selección de dichos que incluye pensamientos de filósofos romanos, Séneca entre ellos, y de autores renacentistas, como Antonio de Guevara y Pío II. Resulta fascinante observar que estos textos se adentran en virtudes universales que pueden guiar la conducta y las decisiones de cualquier persona en su vida cotidiana. La amistad, por ejemplo, es ensalzada en los proverbios de Séneca: “A los amigos amonestarlos en secreto y alabarlos en público” (fig. 6) y “Si sufres los errores de tus amigos, tú los haces”.36

La justicia y la integridad también ocupan un lugar prominente en esta colección, como la máxima atribuida a un “famoso filósofo” en El perfecto regidor: “Aquel vivirá justamente que hiciere lo que a otro aconseja”,37 la expresión de Séneca: “La nobleza no recibe injuria”,38 la frase anónima: “Aquel predica bien: que lo que dice pone por obra” y la reflexión de Marco Aurelio: “Lo que se puede hacer por bien: nunca se haga por mal”, registrada por Antonio de Guevara.39

Epígrafes en el convento de Cuautinchan. Foto: Aban Flores Morán, 2018. 

La generosidad se resalta en la frase de Séneca: “El que no sabe dar [beneficios], injustamente pide”.40 La sabiduría y la prudencia se reflejan en el dicho común: “Usa más a menudo las orejas que la lengua”;41 en la penetrante observación del filósofo Quilón de Esparta: “La cosa más dificultosa es callar y gastar bien el tiempo”;42 en el consejo atemporal de Horacio: “En la prosperidad sé templado, y en la adversidad, prudente”43 y en la advertencia de Séneca: “[Presto está de arrepentirse el qu]e juzga de ligero”.44

Otros temas que se destacan con fuerza son el del perdón y la tolerancia, virtudes reflejadas en las palabras de Marco Aurelio: “Lo que pude corregir con avisos, nunca lo corregí con azotes”, “A dolor por lo que se castiga y gran alegría por lo que se perdona” y “Jamás se castigue una cosa sin que se perdonen cuatro”.45 Estos conceptos también encuentran eco en la exhortación de Séneca: “El remedio de las injurias es el olvido”46 y en la profunda reflexión de Salustio: “Mayor gloria es perdonar la injuria que vengarla”.47

Asimismo, los valores de la libertad y la independencia se enfatizan en el sagaz dicho de Séneca: “Recibir beneficios es vender la libertad”.48 La búsqueda de la paz se manifiesta en las frases de Marco Aurelio: “Lo que se castigue en público, primero se amoneste en secreto” y “Lo que se puede hacer por la paz, nunca se gane por guerra”.49

La fe está expresada en tres frases de Pío II: “Los amigos de Dios, de esta vida y de la otra gozan”,50 “La fe y la religión cristiana, aunque no estuviera tan confirmada con tantos milagros, y razones, bastara sola su honestidad, para que mereciera ser recebida [sic] del mundo”51 y “Los médicos los cuerpos [sic] y los sacerdotes malos las almas matan”.52

Los epígrafes de esta sección concluyen con una reflexión general sobre la inmortalidad y la trascendencia, atribuida a César Augusto: “Mal viven los que siempre piensan vivir”53 y una advertencia de Girolamo Cagnolo sobre la honestidad: “Apenas tienen buen fin las cosas que tuvieron mal principio”.54

Las citas no fueron elegidas al azar. Más bien, se utilizaron como directrices éticas y pragmáticas para la comunidad que acudía al convento, e incluyen a los propios frailes y a los pillis (“nobles indígenas”). Mediante éstas, los franciscanos buscaban proporcionar a los líderes locales una educación renacentista humanista, en consonancia con la que recibían los dirigentes europeos de la época. Con el objetivo de aumentar su alcance y acorde con los principios de la época, las inscripciones se realizaron en español, un idioma más accesible y difundido que el latín. Aunque habría sido preferible escribir estas frases en náhuatl para abarcar un público más amplio, el proceso de traducir textos bíblicos, litúrgicos y filosóficos a lenguas indígenas apenas estaba comenzando en ese periodo.

Sala de contemplación, sala de profundis y refectorio

En los espacios del claustro bajo, destinados a los frailes, se pintaron epígrafes que enfatizaban las actividades y valores de cada lugar. Por ejemplo, en la sala de contemplación del convento de Malinalco se encuentran las frases: “Pesada es la piedra y pesada la arena; es más pesada la rabia del necio” (Pr 27, 3) y “Más vale fama que grandes riquezas” (Pr 22, 1). Epígrafes que invitan a reflexionar sobre el gobierno de las emociones y el voto de pobreza.55 De manera similar, en Culhuacan, Bernardo de Claraval exhortaba a mantenerse fieles a Cristo: “Aquel que siempre apoya su destino en el nombre de Jesús, siempre se dirige en sus actos y sentimientos a llevar a Jesús en todo”.56 Además, en Actopan se puede leer la súplica: “¡Buscad a Yahvé y su poder!” (Ps 105, 4).

En la sala de profundis del convento de Actopan, donde los frailes recitaban el salmo 129 antes de comer y a veces eran sepultados,57 se distingue la inscripción: “Señor, bendice esta casa que he construido en tu nombre. Escucha desde lo alto del trono de tu gloria las plegarias de los que vengan a este lugar”. Junto a ésta se hallan otros dos epígrafes: “Para mí la vida es Cristo” (Phil 1, 21) y “Aquí está la puerta de Yahvé, los triunfadores [entrarán por ella]” (Ps 118, 20). Mensajes que reafirman la bendición de la casa y la consagración de sus habitantes a Cristo, así como su oración continua y la esperanza de alcanzar el Cielo algún día.

En el refectorio del convento de Oaxtepec con tres versículos de Job se recuerda a los frailes la penitencia en las comidas y el valor de la conformidad: “En vez de pan, me encuentro con sollozos, derramo suspiros como agua” (Iob 3, 24) y “¿Come alguien lo soso sin sal? Lo que me daba asco catar es ahora mi comida de enfermo” (Iob 6, 6-7).58

Con el tiempo, este comedor se dividió en sala de profundis y refectorio. En este último se inscribió: “Si te sientas a comer con poderoso, mira bien al que es--tá frente a ti; refrena tu voracidad, si tienes mucha hambre; no seas ansioso de sus exquisiteces, porque es comida engañosa” (Pr 23, 1-3) (fig. 7),59 enseñanza con la cual se invitaba a la moderación y austeridad pedidas por el voto de pobreza.

Un espacio para los frailes. El claustro alto

El cubo de las escaleras en los conventos asumía un papel liminal, pues conectaba el espacio comunal, abierto a la población, con un ámbito de clausura, reservado para la comunidad religiosa. En el convento de Epazoyucan, esta transición se enfatizó con la inscripción: “Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios” (Col 3, 1-3) (fig. 8).60 Además de establecer una separación entre el claustro bajo y las zonas reservadas a los frailes, este texto invita a abrazar los valores cristianos y recuerda la promesa de salvación y vida eterna.

El refrectorio del convento de Oaxtepec. Foto: Aban Flores Morán, 2018. 

Al adentrarse en el pasillo del claustro superior, los epígrafes siguen destacando los mismos conceptos plasmados en el nivel inferior: la sacralidad del espacio, la importancia de la oración y la devoción, la fe inquebrantable y la confianza en Dios, así como la glorificación de la comunidad religiosa.

En Acolman, los textos expresan el gozo de quienes habitan en la casa de Dios, al compartir una misma fe y misión: “Dichosos los que moran en tu casa y pueden alabarte siempre” (Ps 84, 5), “La gloria de Yahvé llenaba el templo de Yahvé” (1 Reg 8, 11), “La santidad es el ornato de tu casa” (Ps 93, 5), “¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahvé!” (Ps 122, 1) y “¡Mira que es bueno y da gusto que los hermanos convivan juntos!” (Ps 133, 1).61

Sin embargo, en el claustro alto del convento de Acolman, una inscripción enigmática rompe con la claridad habitual del mensaje: “Oyeron esto los jefes de Judá, subieron del palacio real al templo de Yahvé y se sentaron a la entrada de la Puerta Nueva del templo de Yahvé” (Ier 26, 10).62 Esta sentencia, que relata el encarcelamiento del profeta Jeremías por denunciar el mal comportamiento de los sacerdotes y el pueblo, ayudaba a recordar a los frailes la importancia de aferrarse a valores celestiales ante los desafíos terrenales.

El cubo de la escalera del convento de Epazoyucan. Foto: Aban Flores Morán, 2018. 

Una vez atravesado el corredor del claustro alto, varios conventos disponían de un deambulatorio interno. Este pasillo, a menudo pequeño y con una única ventana al final, conectaba las celdas de los frailes con otras áreas del recinto. En el deambulatorio de Metztitlan alberga la antífona que resonaba en cada rincón del convento, honrando a Dios y buscando su amparo: “Señor, bendice esta casa que he edificado en tu nombre. Escucha desde lo alto del trono de tu gloria las plegarias de los que vengan a este lugar”, “Ésta es la casa del Señor, firmemente construida”, “Ésta es la casa de Dios, sólidamente edificada”, y “Bien fundada está la casa del Señor sobre roca firme” incluso uno de estos versos señala de manera explícita que esta firmeza proviene de “[que] toda estructura está cimentada en la roca que es Cristo […] hijo […]”.

En el mismo pasillo, otro epígrafe enfatiza la sacralidad del sitio: “¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!” (Gen 28, 17); así como la devoción de la comunidad: “Dichosos los que moran en tu casa y pueden alabarte siempre” (Ps 84, 5). De igual forma se incluyen súplicas para aliviar las tribulaciones de los frailes: “que alejarás tu mano de mí y tu terror no me alcanzará” (Iob 13, 21), y alabanzas a la infinita bondad de Dios: “Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en amor con los que te invocan” (Ps 86, 5).

Sin embargo, en el convento de Acolman, se pintó la oración de Completas, que era recitada por los frailes cuando se preparaban para dormir, en la cual se invocaba en forma poética la solicitud de protección divina para ellos y toda la Iglesia:

El que habita al amparo de Elyón y mora a la sombra de Shaddai, diga a Yahvé: “Refugio, baluarte mío, mi Dios, en quien confío”. Pues él te libra de la red del cazador, de la peste funesta; con sus plumas te protege, bajo sus alas hallas refugio: escudo y armadura es su fidelidad. No temerás el terror de la noche, ni la saeta que vuela de día, ni la peste que avanza en tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía (Ps 91, 1-6).

Entre lo grupal y lo personal

En general, en las estancias del claustro alto, los epígrafes son escasos. Sin embargo, en el convento de Epazoyucan se conservan fragmentos de la oración que recitaban los frailes en Completas: “¡Que el enemigo me persiga y me alcance, que me estrelle vivo contra el suelo y esparza mis entrañas por el polvo!” (Ps 7, 5) (fig. 9), “Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar” (1 Ptr 5, 8) y “El mal no te alcanzará, ni la plaga se acercará a tu tienda; que él ordenará a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos” (Ps 91, 10-11).63 Asimismo, también se encuentran dos bendiciones: “Por ti, Cristo Jesús, Salvador del mundo, que en Trinidad perfecta vives y reinas Dios por todos los siglos de los siglos”64 y “Tu bendición esté siempre sobre nosotros […]”.65

9  Estancia del claustro alto del convento de Epazoyucan. Foto: Aban Flores Morán, 2018. 

En las celdas de los conventos, los epígrafes incentivaban a los frailes a meditar sobre sus actos, subrayando la importancia del arrepentimiento y el perdón. Por ejemplo, en un cuarto del convento de Acatlan se lee: “[…] que la desgracia sorprenda al violento” (Ps 139, 12),66 y en otro: “Si alguno se cree religioso, pero no pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo y su religión es vana” (Iac 1, 26). En el convento de Acolman se resalta el arrepentimiento por haber delinquido con la frase: “Piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu inmensa ternura borra mi delito” (Ps 51, 3). En cambio, en Culhuacán se celebra el amor de Cristo por el cual la vida cobra sentido: “Lo que busqué veo, lo que deseé tengo, ante el amor de Jesús me entrego y el corazón se enciende”.67

Por último, en algunos lugares había una celda más amplia destinada al prior conventual. En Actopan este espacio conserva el epígrafe: “Vosotros investigáis las Escrituras, son las que dan testimonio de mí. Juan Evangelista, Cristo y Virgen María” (Io 5, 39).68 Mensaje que recuerda al prior su responsabilidad de guiar y gobernar a su comunidad de acuerdo con los principios evangélicos.

Un texto para cada orden

El análisis de las fuentes de los epígrafes permite identificar los libros esenciales para los frailes y destacar similitudes y diferencias en los mensajes doctrinales y teológicos que deseaban comunicar. La Biblia, sobre todo los Salmos, es la principal fuente, siendo citada en nueve conventos. Le siguen el Génesis, mencionado en cuatro, y el Evangelio de Juan, en tres. De los textos litúrgicos, la antífona de consagración aparece en cuatro conventos, y el Avemaría y el Breviario Romano en tres. San Agustín resalta como el teólogo más citado, también mencionado en tres conventos.

Es notable que, de los nueve salmos mencionados, ocho pertenecen a conventos agustinos. Destacan: el Salmo 51 o Miserere, enfocado en el perdón divino; el 84, que expresa un profundo amor por la morada de Dios; y el 91, que invoca la protección divina.

Las referencias teológicas de san Agustín también son exclusivas de los agustinos y las menciones al avemaría son particulares de los franciscanos. Estas preferencias muestran que no existe un texto que haya sido utilizado por las tres órdenes. Sin embargo, se pueden identificar patrones compartidos. Por ejemplo, tanto los dominicos como los agustinos recurrieron al libro del Génesis, la primera epístola de Juan, el evangelio según Mateo y el libro de Proverbios. Es notable que las tres referencias al Génesis en los recintos agustinos correspondan a la exclamación que enfatiza la sacralidad del espacio: “¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!”.

Por otro lado, los textos de los conventos franciscanos y agustinos reflejan interés por textos litúrgicos como la antífona de consagración y el Breviario Romano. Es significativo que las edificaciones franciscanas y dominicas no compartan ningún texto, lo cual refleja las diferencias en objetivos y perspectivas de estas dos órdenes.

Además, cada orden tuvo una preferencia por ciertos espacios para ubicar sus epígrafes (tabla 2). Mientras que los franciscanos favorecieron áreas públicas; los dominicos priorizaron el claustro bajo y el refectorio. Cabe señalar que los conventos agustinos resaltan por la profusión de sus inscripciones a lo largo de todo el conjunto. Donde quiera que miraran los frailes, había un mensaje esperándolos.

Comentarios finales

En los conjuntos conventuales, el texto y la imagen se entrelazan de manera profunda. La palabra se materializa por medio de la pintura, mientras que la representación se acompaña de descripciones que la explican, la contextualizan y le otorgan significado. La combinación de estos dos elementos buscaba comunicar un mensaje religioso a una población diversa y heterogénea.

Por ello, los epígrafes inscritos en los muros servían como un mapa textual que indicaba el significado y propósito de cada uno de los espacios del convento. Las áreas y los textos estaban diseñados para trasladar a los visitantes y religiosos, tanto física como espiritualmente, de un estado a otro, y guiarlos hacia una mayor proximidad con lo divino.

La iglesia, como el principal espacio de culto, era un escenario que destacaba los valores de reverencia, alabanza, gratitud y devoción de los fieles. Los epígrafes de cada sección del templo servían para enviar un mensaje especial. En el bautisterio, resaltaban la importancia del sacramento, así como la idea de la soberanía de Dios sobre el destino humano y la protección divina hacia el templo físico (la iglesia) y el espiritual (el cuerpo humano). De manera similar, en la sacristía reforzaban el precepto de que ésta era zona de transición y preparación, al tiempo que motivaban a los frailes a reflexionar y evaluar su conciencia antes de ingresar al santuario para celebrar los ritos sagrados.

Asimismo, en la portería estos textos enfatizaban la presencia divina en el convento y la caracterizaban como un área de paso entre la tierra y el cielo, y en el portal de peregrinos realzaban la virtud de los frailes y de la comunidad que habitaba en el convento, situándolos en una posición destacada dentro del ámbito divino.

Por su parte, las sentencias de los claustros del convento destacaban cuatro principios fundamentales: la santidad y majestuosidad de la casa de Dios, la centralidad de la oración y la devoción, la fe y confianza en Dios, y la comunidad de los frailes. En este ámbito, los textos desempeñaban múltiples papeles: al complementar las imágenes, intensificaban su mensaje, y en las capillas de las cofradías, subrayaban la profunda veneración hacia una figura celestial.

Un caso singular se presenta en el convento de Cuauhtinchan, donde se inscribieron epígrafes en español dirigidos a los gobernantes y a la nobleza indígena. Éstos resaltan los principios que, de acuerdo con los valores humanistas y renacentistas de la época, los líderes debían seguir. Aunque estos principios se basan en autores grecolatinos, siendo Séneca uno de los más citados, también incorporan reinterpretaciones realizadas por Antonio de Guevara y Pío II.

Más allá de los espacios de interacción entre la comunidad mendicante y la población, los epígrafes de las estancias del claustro bajo estaban destinados exclusivamente a los frailes. En la sala de contemplación los exhortaban a controlar las emociones y alejarse de las tentaciones materiales; en la sala de profundis, a implorar la protección divina, al enfatizar la necesidad de la oración constante; en el refectorio, a expresar su gratitud por las bendiciones recibidas, al tiempo que recordaban la moderación y el sacrificio.

En el cubo de la escalera, las inscripciones funcionaban como una transición entre lo terrenal y lo celestial, y conectaban el ámbito de la población con el espacio restringido de los frailes. Mientras que, en las estancias de la planta superior, los epígrafes transmitían advertencias, peticiones de protección y alabanzas a Dios y, por último, en la privacidad de sus celdas, los textos incitaban a los frailes a reflexionar sobre sus acciones, al buscar el arrepentimiento y el perdón.

El itinerario, trazado mediante los epígrafes, se basa en los textos pintados en los muros que se han logrado preservar. Sin embargo, este panorama podría cambiar con futuros descubrimientos y trabajos de restauración. Aún hay mucho territorio por explorar respecto a la pintura mural de los conjuntos conventuales en otras áreas de México. A medida que las investigaciones avancen, seremos capaces de entender con mayor profundidad las intenciones detrás de dichas inscripciones y delinear entonces con mayor precisión el mapa textual que guiaba a las personas y a los frailes en su recorrido por el convento y en su anhelo por acercarse a lo divino.

Tabla 1 Fuentes de los epígrafes en los conjuntos conventuales del Altiplano Central 

Franciscanos Dominicos Agustinos
Cuauhtinchan Huejotzingo Tecamachalco Tepeji del Río Chimalhuacan-Ozumba Oaxtepec Acatlan Acolman Actopan Atotonilco el Grande Culhuacan Epazoyucan Malinalco Metztitlan Yecapixtla Zacualpan de Amilpas TOTAL
A. de Guevara X 1
Antífona mozárabe X X X X 4
Apocalipsis X 1
Avemaría X X X 3
Bernardo de Claraval X 1
Breviario Romano X X X 3
César Augusto X 1
Colosenses X 1
Corintios X X 2
Filipenses X 1
G. Cagnolo X 1
Génesis X X X X 4
Gloria in excelsis Deo X 1
Horacio X 1
Isaías X 1
Jeremías X 1
Job X X 2
1 Juan X X X 3
Lamentaciones X 1
Lucas X 1
Mateo X X 2
1 Pedro X X 2
Pío II X 1
Proverbios X X 2
Quillón X 1
1 Reyes X 1
Salmos X X X X X X X X X 9
Salustio X 1
San Agustín X X X 3
San Ambrosio X 1
San Bernardo X 1
San Gregorio X 1
San Jerónimo X 1
Santiago X 1
Santo Tomás X 1
Séneca X 1

Tabla 2 Espacio de los epígrafes en los conjuntos conventuales del Altiplano Central 

Espacio Ámbito público Ámbito grupal Ámbito privado
Iglesia convento Capillas cofradías Capilla abierta/ Portal de peregrinos Portería Claustro bajo Sacristía Coro Refectorio Sala de profundis Sala de contemplación Cubo de la escalera Claustro alto Deambulatorio Estancia del claustro superior Celda
Franciscanos Cuauhtinchan X
Huejotzingo X
Tecamachalco X
Tepeji del Río X
Dominicos Chimalhuacan-Ozumba X
Oaxtepec X
Agustinos Acatlan X
Acolman X X X X X
Actopan X X X
Atotonilco el Grande X
Culhuacan X X
Epazoyucan X X X X X
Malinalco X X X X
Metztitlan X
Yecapixtla X
Zacualpan de Amilpas X

Anexo 1

Epígrafes pintados en los conventos del Altiplano Central de la Nueva España (siglo XVI) 

Espacio Epígrafe69 Traducción Origen70
Conventos franciscanos
Cuauhtinchan, Puebla
Claustro bajo (muro este) En qualquier persona o grado o estado la castidad tiene la vantasa i primer lugar. Hieronimo. En cualquier persona o grado o estado, la castidad tiene la ventaja y primer lugar. San Jerónimo
La castidad sin charidad es lampara sin aseite. S. Bernardo. La castidad sin caridad es lámpara sin aceite. San Bernardo
No son virgenes aquellos cuios cuerpos esta enteros: si el animo i pensamiento esta corrupto. S. A. Hieronimo. No son vírgenes aquellos cuyos cuerpos están enteros si el ánimo y pensamiento está corrupto. San Jerónimo
Claustro bajo (muro sur) El enemigo antiguo no meresce nada por su castidad por qve le falta charidad. Oric. El enemigo antiguo no merece nada por su castidad porque le falta caridad. San Gregorio
oric […] de castidad. ---- ----
[Los qu]e no se ca[s]an e bive castamente son como los angeles en la tierra. Ambrosio. Los que no se casan y viven castamente son como los ángeles en la tierra. San Ambrosio
Bivir en la carne fvera de la carne no es vida humana sino angelica. Vivir en la carne fuera de la carne no es vida humana sino angélica. San Jerónimo
Claustro bajo (muro oeste) La viginidad: sobrervia a la naturaleza humana. S. La virginidad sobrepuja la naturaleza humana. San Ambrosio
La castidad sola es […] ve en esta vida representa un estado de himortalidad. La castidad sola, en este lugar y tiempo de mortalidad, representa una especie de estado de inmortalidad. San Ambrosio
[…]Astidad se dobla. [cuando el mérito de la virginidad sin consentimiento es corrompido, el mérito de la c]astidad se dobla. Santo Tomás
Claustro bajo (muro norte) Chirsto ama a los virgenes [m]as q[ue a todos porque dan de su voluntad]. Cristo ama a las vírgenes más que a todos porque dan de su voluntad. San Jerónimo
De si lo q ven les es mandado. --- ---
Consienta en la mente e pro[…]. --- ---
Claustro bajo (arcada oeste) La […] ana au[n]que por milagros […] r sola su honestidad: se devria recebir. La fe y la religión cristiana, aunque no estuviera tan confirmada con tantos milagros, y razones, bastara sola su honestidad, para que mereciera ser recibida del mundo. Pío II
Aquel bivira justamente que hiziere lo que a otro aconseja. Aquel vivirá justamente que hiciere lo que a otro aconseja. El perfecto regidor
Los amigo de dios desta vida y de la otra gozan. Los amigos de Dios, de esta vida y de la otra gozan. Pío II
[…] e jviga de ligero. [Presto está de arrepentirse el qu]e juzga de ligero. Séneca
El que no sabe dar injustamente pide. El que no sabe dar [beneficio] injustamente pide. Séneca
Recebir beneficios es vender la libertad. Recibir beneficios es vender la libertad. Séneca
Claustro bajo (arcada norte) En la prosperidad se templado i en la adversidad prudente. En la prosperidad sé templado y en la adversidad, prudente. Horacio
La cosa mas dificultosa es callar y gastar bien el tiempo. La cosa más dificultosa es callar y gastar bien el tiempo. Quilón de Esparta
Los medicos los cuer […] y los sacerdotes […] os las aias m [..]. Los médicos los cuerpos [sic] y los sacerdotes malos las almas, matan. Pío II
Aquel predica bien: que lo que dize pone por obra. Aquel predica bien: que lo que dice pone por obra. ----
La nobleza no recibe injuria. La nobleza no recibe injuria. Séneca
Usa mas a menudo de las […] legua. Usa más a menudo las orejas que la lengua. Dicho común
Claustro bajo (arcada este) Odu es perdonar la injuria que ve […]la. Mayor gloria es perdonar la injuria que vengarla. Salustio
A los amigos amonestarlos en secreto y alabarlos en publico. A los amigos amonestarlos en secreto y alabarlos en público. Séneca
Lo que se pu[…]gir [co]n avisos: nuca se la[…] a […] a. Lo que pude corregir con avisos, nunca lo corregí con azotes. Marco Aurelio en Antonio de Guevara
Si sufres los errores de tus amigos tu los hazes. Si sufres los errores de tus amigos, tú los haces. Séneca
Mal viven los que siempre peinsan vivir. Mal viven los que siempre piensan vivir. César Augusto
El remedio de las injurias es el olvido. El remedio de las injurias es el olvido. Séneca
Claustro bajo (arcada sur) A dolor por lo que se castiga i gran alegria por lo que se perdona. A dolor por lo que se castiga y gran alegría por lo que se perdona. Marco Aurelio en Antonio de Guevara
Apenas tiene buen fin las cosas que tuvieron mal principio. Apenas tienen buen fin las cosas que tuvieron mal principio. Girolamo Cagnolo
Lo que se castigue en publico: primero se amoneste en secreto. Lo que se castigue en público, primero se amoneste en secreto. Marco Aurelio en Antonio de Guevara
Lo que se puede haser por bien: nunca se haga por mal. Lo que se puede hacer por bien nunca se haga por mal. Marco Aurelio en Antonio de Guevara
Jamas se castigue una cosa: sin que se perdonen quatro. Jamás se castigue una cosa sin que se perdonen cuatro. Marco Aurelio en Antonio de Guevara
Lo que se puede haser por la paz; nunca se gane por guerra [sic]. Lo que se puede hacer por la paz, nunca se gane por guerra. Marco Aurelio en Antonio de Guevara
Huejotzingo, Puebla
Capilla del convento Signasti domine servvm tvvm Franciscvm signis redetionis nostre. Marcaste, Señor, a tu siervo Francisco con el signo de nuestra redención. Oración de la víspera de la fiesta de san Francisco. Breviario Romano
Princeps gloriosisime Michael Arcangele esto memor nri hic et vbiqve. Oh, príncipe, el glorioso Miguel Arcángel, acuérdate de nosotros, aquí y en todas partes. Breviario Romano
Ave, filia dei Patris: ave, mater dei Filii: ave, sponsa Spiritvs Sancti: ave, templvm totivs Sanctissime Trinitatis. Salve, María, hija de Dios Padre, madre de Dios Hijo, esposa del Espíritu Santo, templo de toda la Santísima Trinidad. Letanía de la Santísima Virgen María/ Antífona de la Virgen María
Istisvtdvevib9.olevvite defivit. ---- ----
Tecamachalco, Puebla
Iglesia [Ben]edict Domine domv[m i]sta[m] q[vam]. Señor, bendice, esta casa. Antífona mozárabe
Tepeji del Río, Hidalgo
Iglesia Ave Maria, gratia plena, Dominvs tecvm. Benedicta tv in mvlieribvs. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres. Avemaría
Volvntati [s l]avd[amvs] propter magnam gloriam. “[…] voluntad. Te alabamos” “por [tu] inmensa gloria”. Gloria in excelsis Deo
Conventos dominicos
Chimalhuacan-Ozumba, Estado de México
Claustro bajo (arcada este) Omnis [a]rbor non fac[it frvct]vm bonvm inign mitetvr. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Mt, 7, 1971
Nisi penitenciam ha[bver]itis om[n]es similiter peribitis. Si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. Lc, 13, 3
Claustro bajo (arcada sur) Miserep[r]e mei [Devs] secv[ndvm] magnam [miseri]cordiam [t]vam. Piedad de mí, oh Dios, por tu bondad. Ps, 51, 3
In svdore vv[ltvs tvi vesceris pane, dones revertaris in terram] de qva svmptvs es. Comerás el pan con el sudor de tu rostro, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Gen 3, 19
Claustro bajo (arcada oeste) Qvomodo fie[t istvd] qvoniam virvm [non cognosc] ¿Cómo será esto posible, si no conozco varón? Lc 1, 34
[Sp]iritvs S[anctvs svperveniet in] te et v[irt]vs Altisimi obvmbrabit. El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Lc 1, 35
Claustro bajo (arcada norte) Timete dominvm et dat[e illi honorem]m qvia venit hora [jvdicii ejvs]. Temed a Dios y dadle gloria, porque ha llegado la hora de su Juicio. Ap, 14, 7
Ego vo[x clamantis in deserto: Dirigite viam Domi]ni sio[c vt] dixit Isaias propheta. Yo soy la voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías. Io, 1, 23
Oaxtepec, Morelos
Refectorio Anteqvam comedam svspiro: etsi cvt innvndantes aqves [sic rv]gitvs me[vs]? En vez de pan, me encuentro con sollozos, derramo suspiros como agua. Iob 3, 24
Nvn poterit comedi insvlsvm, qvod non est sale [conditvm] Qve privs n[onleb]at tangere anima mea, nvnc pre [prae] angvstia, cibi mei svnt. ¿Come alguien lo soso sin sal? Lo que me daba asco catar es ahora mi comida de enfermo. Iob 6, 6-7
Qvando sederis vt comedas cvm principe diligenter att[end]e qve posita svnt ante fatiem tvam et statve cvl[trvm in gvttvre tvo si ta]men habes in potestate [ani]mam tvam ne desideres de cibis [eivs] in qvo est panis mendatti. Si te sientas a comer con poderoso, mira bien al que está frente a ti; refrena tu voracidad, si tienes mucha hambre; no seas ansioso de sus exquisiteces, porque es comida engañosa. Pr 23, 1-3
Conventos agustinos
Acatlan, Hidalgo
Celda […] virvm injvstvm mala capient sin interitv. […] que la desgracia sorprenda al violento. Ps 139, 12
[Si qvis] qvi pvtat se religiosvm eises non refrenan i lingva [svam, sed sedvcens cor svvm, hvivs vana est religio]. Si alguno se cree religioso, pero no pone freno a su lengua, se engaña a sí mismo y su religión es vana. Iac 1, 26
Acolman, Estado de México
Portería Pavensqve, qvam terribilis est, inqvit iste. Non est hic al[ivd nisi domvs Dei, et porta caeli]. ¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo! Gen 28, 17
Claustro bajo (muro sur) In domo Dei ambvlavimvs cvm c[onsensv]. […] con quien me unía dulce intimidad en la Casa de Dios! Ps 55, 15
[In te, Domine] speravi, non confvndar i[n c]eternvm in ivstitia tva libera me. En ti, Yahvé, me cobijo, ¡nunca quede defraudado! ¡Líbrame conforme a tu justicia […]! Ps 31, 2
Claustro alto (muro sur) Ecce qvam bonvm et qvam i[vcv]ndvm, habitare frates [in vnvm]. ¡Mira que es bueno y da gusto que los hermanos convivan juntos! Ps 133, 1
[Loetatvs svm in his qvoe dicta svnt mihi] in domvm Domini ibimvs. ¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa de Yahvé! Ps 122, 1
Domvm tvam [do]min[e, sanctitvdo in longitvdine diervm]. La santidad es el ornato de tu casa. Ps 93, 5
Claustro alto (muro norte) Impleverat enim [gloria Domini domvm Domini]. La gloria de Yahvé llenaba el templo de Yahvé. 1 Reg 8, 11
[Beati qvi habitant in domo tva, domine] in soecvla soecvlorvm [lavdabvnt te]. Dichosos los que moran en tu casa y pueden alabarte siempre. Ps 84, 5
Claustro alto (muro suroeste) [Et avdiervnt principes vivda verba haec, et] ascendervnt de domo regis in dom[vm Domini, et sedervnt in introitv portae domvs Domini novae]. Oyeron esto los jefes de Judá, subieron del palacio real al templo de Yahvé y se sentaron a la entrada de la Puerta Nueva del templo de Yahvé. Ier 26, 10
Deambulatorio [Qvi habitat in adivtorio] Altissimi in protectione [Dei c]oeli conmorabitvr. Dicet Dominvs: Svseptor mevs est et refvgivm mevm: Devs mevs, sperabo in evm. [Qvoniam ipse liberavit me de laqveo] venantivm et [a verbo aspero.] Scapvlis svis obvmbravit tibi et svb pennis eivs [sperabis. Eivs] scvto circvmdabit [te veritas. Eivs non timebis a timore noctvrno; a sagitta volante in die, a negotio perambvlante in tenebris, ab incvrso, et doemonio meridiano]. El que habita al amparo de Elyón y mora a la sombra de Shaddai, diga a Yahvé: “Refugio, baluarte mío, mi Dios, en quien confío”. Pues él te libra de la red del cazador, de la peste funesta; con sus plumas te protege, bajo sus alas hallas refugio: escudo y armadura es su fidelidad. No temerás el terror de la noche, ni la saeta que vuela de día, ni la peste que avanza en tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía. Ps 91, 1-6
Celda Misere[re] mei, [Devs secvmdvm magnam misericordiam tvam]. Piedad de mí, oh Dios, por tu bondad, por tu inmensa ternura borra mi delito. Ps 51, 3
Actopan, Hidalgo
Sala de profundis [Benedic domine domvm] istam qvam aedificavi nomini sancto tvo benient [ivm in loco isto exavdi preces in excelso solio gloriae tvae]. Señor, bendice esta casa que he edificado en tu nombre. Escucha desde lo alto del trono de tu gloria las plegarias de los que vengan a este lugar. Antífona mozárabe
Haec porta Domini, ivsti. Aquí está la puerta de Yahvé, los triunfadores [entrarán por ella]. Ps 118, 20
Michi vivere Christos. Para mí la vida es Cristo. Phil 1, 20
Celda prioral Scrvtamini Scriptvras, illae svnt, [qva]e testimo nivm perhibent de me. Jhoannis Evangeliste. Ihvs XP et Maria Birgo. Vosotros investigáis las Escrituras, son las que dan testimonio de mí. Juan Evangelista, Cristo y Virgen María. Io 5, 39
Sala de contemplación Domine memento nostri. ¡Buscad a Yahvé y su poder […]! Ps 105, 4
Atotonilco el Grande, Hidalgo
Claustro bajo Beatvs vir qvi implevit [desiderivm svvm ex ipsis: non confvndentvr] cvm loqvent[vr] inimicis svis in porta. Feliz el varón que llena con flechas su aljaba; no se avergonzará cuando litigue con sus enemigos en la puerta. Ps 127, 5
Claustro bajo (La crucifixión) [Avdite coeli, et avribvs percipe, terra, qvoniam dominvs locvtvs est: Fi]l[i]os envtribi, et exaltati, [ipsi avtem sprevervnt me]. Oíd, cielos; escucha, tierra, que habla Yahvé: “Hijos crié y saqué adelante, pero se rebelaron contra mí […]”. Is 1, 2
Claustro bajo (La transfixión) Vere Filivs Dei erat iste. Verdaderamente éste era hijo de Dios. Mt 27, 54
Claustro bajo (La Piedad) O vos omnes qvi transitis per viam attendite et videt: Si est dolor sicvt dolor mevs. Vosotros que pasáis por el camino, mirad, fijaos bien si hay dolor parecido al dolor que me atormenta. Lam 1, 12
Claustro bajo (La Resurrección) Feag[..] V [..] T. ---- ----
Claustro bajo (El Descendimiento) Repart […] ss[…]y[…]cvns. ---- ----
Claustro bajo Vos avtem genvs electvm, regale sacerdotivm gen[s] sancta popvlvs acqvisitionis vt virttes annvntietis ejvs qvi de tenebris vos vocabit in admirabile lvmen svvm. Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz. 1 Ptr 2, 9-10
Qvi habverit svbstantiam hvjvs mvndi, et viderit fratrem svvm necessitatem hab]ere, et clavserit viscera sva ab [eo:] qvomodo caritas Dei manet in [eo?] Filio[li] mei, non diligamvs verbo neqve lingva, sed opere et ver[itate in hoc cognoscimvs qvoniam ex veritate svmcvs: et in conspectv ejvs sva]debimvs corda n[ostrvm]. Si alguno que posee bienes materiales, ve que su hermano está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede residir en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra, sólo con la boca, sino con obras y según la verdad. En esto sabremos que somos de la verdad, y tendremos nuestra conciencia tranquila ante él. 1 Io 3, 17-19
Culhuacan, Ciudad de México
Celda Iam qvod qvae sivi video/ qvod concvpivi teneo/ amore Iesv langveo/ et corde totvs ardeo. Lo que busqué veo, lo que deseé tengo, ante el amor de Jesús me entrego y el corazón se enciende. San Agustín
Sala de contemplación Nomen Ihesv semper ti[bi in sinv sit. Semper] inm[anv qvo tvi omnes in iesvm dirigantvr sensvs et actvs]. Aquel que siempre apoya su destino en el nombre de Jesús, siempre se dirige en sus actos y sentido a llevar a Jesús en todo. Bernardo de Claraval
Epazoyucan, Hidalgo
Cubo de la escalera [Igitvr] si co[nsvrrextistis cvm Christo] qv[a]e svrsvm svnt q[vae]rite vbi Xps est in dextera Dei sedens q[vae] svrsvm sv[nt] sapite non qvae svper terram mortvori enim estys et vita vvestra [est abscondila cvm Chisto in Deo]. Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios. Col 3,1-3
Sacristía Ego avtem in mvltitvdine misericordioe tvoe introibo in domvm tvam, adorabo ad templvm sanctvm tvvm in timore tvo. Pero yo, por lo mucho que nos quieres, me atrevo a entrar en tu Casa, a postrarme ante tu santo Templo, lleno de respeto hacia ti. Ps 5, 8
Sacerdotes tvi in dvantvr ivsticiam et sancti tvi eXVltent. Tus sacerdotes se vistan de fiesta, griten de alegría tus amigos. Ps 132, 9
Estancia del claustro alto Non accedet ad te ma[lvm, et lepra non appropinqvabit tabernacvlo tvo. Qvia angelis man]davit de te: cvstodiant te [in omnibvs] viis tvis. El mal no te alcanzará, ni la plaga se acercará a tu tienda; que él ordenará a sus ángeles que te guarden en todos tus caminos. Ps 91, 10-11
Perseqvatvr inimicvs [animam meam, et apprehendat e]t: co[n]cvlcet in tera vita[m] mea[m] et glo[ri]a[m] mea[m] in pvlve[rem dedvcat]. ¡Que el enemigo me persiga y me alcance, que me estrelle vivo contra el suelo y esparza mis entrañas por el polvo! Ps 7, 6
[Per te Christe Jesv] Salvator Mvndi qvi in Trinita [perfecta vivis et regna devs per omnia] infinita [saecvla saecvlorvm]. Por ti, Cristo Jesús, Salvador del mundo, que en Trinidad perfecta vives y reinas Dios por todos los siglos de los siglos. Oración de la fiesta de la candelaria Breviario Romano
[Be]nedictio tva sit svper nos semper per te Iesv X. Tu bendición esté siempre sobre nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor. Oración del domingo de Pascua Breviario Romano
Fratres sobrii estote e[t vigilate: qvia adversarivs vester diabolvs, tamqvam leo rvgiens, circvit qvaerens qvem devoret]. Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. 1 Ptr 5, 8
Refectorio Gloriam […] vr ti […]. ---- ----
Coro [Oratonibvs inst]atei hori set temporibvvs constitvtes. Ser constantes en la oración a la hora y tiempos designados. San Agustín
Malinalco, Estado de México
Claustro bajo [Concvspicit et deficit anima mea in atria Domini] cor mevm et caro mea eXVltavervnt in Devm vivvm. Etenim passer invenit sibi domvm, et tvrtvr nidvm sibi, vbi reponat pvllos svos: altaria tva, Domine virtvtvm, rex mevs, et Devs mevs. Beati qvi habitant in domo tva, Domine, in soecvla soecvlorvm lavdabvnt te. Beatvs vir cvivs est avxilivm abs te: ascensiones in corde svo disposvit, in valle lacrimarvm, in loco qvem posvit. Mi ser languidece anhelando los atrios de Yahvé; mi mente y mi cuerpo se alegran por el Dios vivo. Hasta el gorrión ha encontrado una casa, para sí la golondrina un nido donde poner a sus crías: ¡Tus altares, Yahvé Sebaot, rey mío y Dios mío! Dichosos los que moran en tu casa y pueden alabarte siempre; dichoso el que saca de ti fuerzas cuando piensa en las subidas. Al pasar por el valle del Bálsamo, lo van transformando en hontanar y las lluvias lo cubren de albercas. Ps 84, 3-7
In oratorio nemo aliqvid agat nisi ad qvod factvm est vnde et nomen accepit; vt si forte aliqvi etiam proeter horas constitvtas si eis vacat orare volverint, non eis sint impedimento, qvi ibi aliqvid agendvm pvtaverit. En el oratorio nadie haga otra cosa sino aquello para lo que ha sido hecho, de donde le viene el nombre; para que, si, acaso, algunos, aún fuera de las horas señaladas de mutuo acuerdo, en sus ratos libres, quisieren orar, no se lo impida el que hubiere pensado hacer allí otra cosa. San Agustín
Qvom metvendvs est locvs iste vere non est hic alivd nisi domvs Dei et porta coeli. ¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo! Gen 28, 17
Hec est domvs Domini firmiter edificata bene fvndata est svpra firmam petram benedic Domini domvm ist. Ésta es la casa del Señor sólidamente edificada, bien asentada sobre roca firme. Bendice esta casa. Antífona mozárabe
Sala de contemplación [Me]livs est nomen bonvm qvam [divitioe mvltoe]. Más vale fama que grandes riquezas. Pr 22, 1
Grave est saXVm, et onerosa arena, sed ira stvlti vtroqve gravior. Pesada es la piedra y pesada la arena; es más pesada la rabia del necio. Pr 27, 3
Sacristía [Probet avtem seipsvm homo: et sic d]e pane illo edat et [de calice bibat]. Así que cada cual se examine interiormente antes de comer el pan y beber del cáliz. Cor 11, 28
Iglesia Introibo in [domvm tvam in holocavstis; reddam tibi vota mea qvoe distinxervnt labia mea: et locvtvm est os mevm in] tribvlatione mea. Entraré con víctimas en tu Casa, cumpliré mis promesas, las que hicieron mis labios y en la angustia pronunció mi boca. Ps 66, 13-14
Metztitlan, Hidalgo
Deambulatorio rxmgts […] vta […]
[Manvm tvam longe fac a me et] formido tva [non m]e terreat. […] que alejarás tu mano de mí y tu terror no me alcanzará. Iob 13, 21
Biati qvi hab[itan]t [in do]mo tva [Domine, in saecvla secvlorvm lavdab]vn t[e]. Dichosos los que moran en tu casa y pueden alabarte siempre. Ps 84, 5
[Benedic Domine domvm] istam qvam aedificavi nomini sancto tvo ve[nient ivm in loco isto exavdi prec]es in ex[ce]lso solio g[lor]ie tve. Señor, bendice esta casa que he edificado en tu nombre. Escucha desde lo alto del trono de tu gloria las plegarias de los que vengan a este lugar. Antífona mozárabe
Bene fvndata est domvs domini svpra firmam petram. Bien fundada está la casa del Señor sobre roca firme. Antífona mozárabe
Haec est domvs Domini firmiter edificata. Ésta es la casa del Señor, firmemente construida. Antífona mozárabe
Terribilis est locvs iste hic domvs Dei est et porta coeli. ¡Qué temible es este lugar! ¡Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo! Gen 28, 17
Nvmqvid Sion dicet: Homo et homo natvs est in ea,et ipse fvndavit eam Altissimvs. Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en amor con los que te invocan. Ps 86, 5
In qvo omnis strvctvra fvndatvr svpra firman petram qvvd est Christvs i[…] fliliv[…]. En el que toda estructura está cimentada sobre una roca firme que es Cristo […] hijo. -----
Yecapixtla, Morelos
Sotocoro Baptisabant aqva et spe omnes pvrificamvr. Bautizaban con agua y esperanza y todos somos purificados Antífona de la vigilia de la Epifanía
Gra[tia] dei svm id qvod svm. Por la gracia de Dios, soy lo que soy. Cor 15, 10
Si qvis templvm Dei violaverit disperdetillvm Devs. Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él. Cor 3, 17
Zacualpan de Amilpas, Morelos
Capilla abierta Do[mine], qvis [habitabit in tab]ernacvlo tvo avt qvis reqvies [cet in monte sancto] tvo qvi [ingreditvr sine macvla, et operatvr jvstitiam]. Yahvé, ¿quién vivirá en tu tienda?, ¿quién habitará en tu monte santo? El de conducta íntegra que actúa con rectitud. Ps 15, 1-2

Fuentes bibliográficas

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1El Altiplano Central abarca total o parcialmente los estados de Hidalgo, Estado de México, Tlaxcala, Morelos, Puebla y la Ciudad de México.

2En el convento de Tochimilco se inscribió el nombre “Sancta Maria Assumptio Ocopetlayucan”; en el de Huaquechula, se registró la fecha de construcción “Peñalosa Julio año 1569”, junto al signo calendárico prehispánico 12 casa, y en la portada de la iglesia de Cuitzeo se encuentran las citas bíblicas: “Laudate dominum de celis” (¡Alabad al Señor desde el cielo! Ps 148, 1) y “Sagitaveras tu Domine, cor meum caritate tua” (Habías traspasado tú, Señor, mi corazón con las flechas de tu amor). Para las traducciones bíblicas, se hará uso de la Biblia de Jerusalén, conocida por su rigor y precisión (Biblia de Jerusalén [Ciudad de México: Porrúa, 2009]).

3Las inscripciones en latín se han traducido al español para facilitar la lectura. Cuando el epígrafe original esté en español, se indicará en una nota al pie. Para ver las versiones en latín, véase el anexo al final del artículo.

4El texto completo es: “Señor, bendice esta casa que he edificado en tu nombre. Escucha desde lo alto del trono de tu Gloria las plegarias de los que vengan a este lugar”, en Eduardo Carrero Santamaría y Gloria Fernández Somoza, “El conjunto epigráfico de San Miguel de Neila (Burgos) y el ceremonial romano de consagración de iglesias”, Anuario de Estudios Medievales 1, núm. 35 (2005): 396-397.

6Ordo baptizandi iuxta ritum S. R. Ecclesiæ (Venecia: Iohannem Variscum & Socios, 1580), 158.

22Además, en la escena del Descendimiento, aparece un texto apenas legible: “repert[…]ss […]cvns”, en Sohn Raeber, Entre el humanismo, 132.

25Esta oración, recitada en la víspera de la fiesta de san Francisco, se encuentra en el Breviario Romano. Los franciscanos la adoptaron como distintivo y aparece en las portadas de obras escritas por miembros de la orden. Breuiarum romanum, 10v.

26En una cuarta capilla aparece la inscripción “ISTISVTDVEVIB9.OLEVVITE DEFIVIT”, cuyo significado aún no se ha descifrado.

30San Jerónimo, “Carta a Demetrio y a su hijo Mauricio”, en Merlo y Vallín, “El convento de Cuauhtinchan”, 155.

31El epígrafe es una traducción de la frase de san Ambrosio: “Sola est castitas, quae in hoc mortalitatis et loco et tempore, statum quemdam immortalitatis et gloriae repraesentat”, en Maximiliano Calvi, Del tractado de la hermosura y del amor compuesto. Libro primero (Milán: Paulo Gotardo Poncio, 1576), 47r. y Josse Clichtove, Antilutherus Iudoci Clichtouei Neoportuensis, doctoris theologi, tres libros complectens (París: Ex Officina Simonis Colinæi, 1524), 128r.

33San Jerónimo, “Carta a Demetrio y a su hijo Mauricio”, en Vallín “El convento de Cuauhtinchan”, 155.

42Esta frase es del filósofo Quilón de Esparta (Chilo). Bartolomé José Gallardo en la dedicatoria del libro “Veinte diálogos” dice: “La más difícil cosa de hacer, según dijo un filósofo antiguo, llamado Chilo, es callar y gastar bien el tiempo; para prueba de esta verdad… tuve por más conveniente escribir la doctrina que en estos veinte diálogos se contiene”. Véase Blanca García Vega, El grabado del libro español. Siglos XV-XVI-XVIII (Valladolid: Institución Cultural Simancas/Diputación Provincial de Valladolid, 1984), I, 256 y Bartolomé José Gallardo, Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos (Madrid: Gredos, 1968), 8.

43Corresponde a la “Oda decima del segundo libro”, Horacio, Odas (Madrid: Gredos, 2010), 56.

46Esta frase es de Séneca: “Injuriam remedium est oblivio”, en Publii Syri, Selectae sententiae (Lvgvndi Batavorvm: ex Office Plantiniana, 1598), 18.

52“Porq[ue] el Obispo necio, es peor que un asno. Y como el mal medico mata los cuerpos, assi el mal Obispo mata las almas”, en Illescas, Historia pontifical, 97v.

54Esta frase en latín: “difficile eft ut bono peragátur exitu, quae malo funt inchoata principio” se encuentra consignada en el Canon 5 de Girolamo Cagnolo, Margarita decreti, seu tabula martiniana (Venecia: Hieronymum Scotum, 1554), 39.

64Esta oración se utilizaba en la bendición de las velas durante la fiesta de la Candelaria y era parte de las plegarias agustinianas durante la recepción de nuevos miembros en sus cofradías. Véase Rules of the Confraternity of St. Augustine Established at the Augustinian Convent (Limerick: M. Grogan, 1833), 64.

65Oración del Breviario Romano que se decía el domingo de Pascua. Breuiarum romanum, 63.

68Según MacGregor, el párroco interpretó este epígrafe, como: “En las sagradas escrituras dan testimonio de mí, Jesús, María Virgen y san Juan en su evangelio”, en Luis MacGregor, Actopan (Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia/Secretaría de Educación Pública, 1955), 161.

69En la transcripción de los epígrafes se respetó la ortografía y la puntuación original pintados en el mural.

70Sólo se indicará el autor de la frase. Para la referencia completa, consulte el texto principal.

71La numeración de capítulos y versículos de este texto sigue la edición moderna de la Biblia de Jerusalén. Es importante destacar que esta numeración puede diferir de la que se encuentra en la Vulgata y otras versiones más antiguas, especialmente en los libros de Proverbios, Salmos y Jeremías.

Recibido: 13 de Noviembre de 2023; Revisado: 17 de Abril de 2024; Aprobado: 15 de Mayo de 2024

a

Líneas de investigación: Arte indocristiano; pintura mural conventual; arte del Posclásico en el Altiplano Central.

Lines of research: Indo-Christian Art; conventual mural painting; Postclassic Art in the Central Highlands.

Publicación más relevante: “El desarrollo de la pintura mural conventual de la Orden de San Francisco en el Altiplano Central de México (siglo XVI)”, Itinerantes, núm. 17 (2022): 8-40.

b

Líneas de investigación: Orden de predicadores; evangelización; Nueva España; Nuevo Reino de Granada.

Lines of research: Order of Preachers; evangelization; New Spain; New Kingdom of Granada.

Publicación más relevante: Editor de Orden de predicadores. 800 años, 5 tomos (Bogotá: Universidad Autónoma de Villavicencio, 2017-2020).

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