En el libro Gestos textiles: un acercamiento material a las etnografías, los cuerpos y los tiempos, Tania Pérez-Bustos presenta una cautivante investigación etnográfica centrada en los gestos que sustentan, perfilan y construyen a los oficios textiles, en consideración de dimensiones femeninas, corporales y subjetivas diversas. La autora es una investigadora feminista, especializada en el estudio crítico de las tecnologías y de los diálogos de saberes relacionados con el cuidado como forma de conocimiento. Desde esa base interpela a sus lectores, y los invita a considerar a los textiles y a sus procesos de creación como tecnologías vitales de conocimiento y cuidado.1
A lo largo del libro, Pérez-Bustos hace una reflexión de pauta etnográfica, construida en colectivo y de gran complejidad epistémica.2 De ello nace una propuesta teórica que atañe a la consideración de las dimensiones materiales, de proceso, simbólicas, estéticas y discursivas que construyen el hacer textil, el cual, además de ser motivo de análisis y reflexión, también resulta una pauta metodológica: reflexionar desde las lógicas de las prácticas textiles, prestando atención a las implicaciones de los tejidos, bordados, deshilados y calados, en consideración de su dimensión colectiva. Con esta base, el libro invita a tomar parte de una reflexión detallada, empática y atenta de la experiencia corporal y sensible, lo que resulta en que la publicación pueda pensarse como un “texto textil”, como una obra que se estructura por medio de distintas estrategias propias del hacer textil, que se apropia de metáforas textiles al hacerlas medio [y no únicamente motivo] para la reflexión académica.
La publicación de este libro, escrito en el contexto de la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia, resulta sintomática de los intereses que perfilan el ámbito de la reflexión en torno a las obras textiles y su experiencia en atención de las maneras, formas y antecedentes que han moldeado su práctica en el contexto de Lati noamérica. Esto se fundamenta en el hecho de que en dicho contexto (aunque no sólo en él), este tipo de producción ha motivado proyectos críticos sobre la importancia de pormenorizar y expandir el análisis en torno a su perfil afectivo, performático y político. De cara a lo anterior, el libro Gestos textiles aborda esta tarea, en uso de los aprendizajes que han resultado de la trayectoria de Pérez-Bustos en la investigación y reflexión en la materia, antecedente que se remonta hasta 2014 e incluye proyectos de investigación colaborativos, publicaciones y ejercicios docentes.3
El trabajo de Tania Pérez-Bustos retoma investigaciones dedicadas a proponer estudios críticos en torno a los textiles, desde el ámbito disciplinar de los estudios en ciencias sociales y las humanidades. En este sentido, es de llamar la atención que entre sus referentes incluye el trabajo de Rozsika Parker, autora del libro The Subversive Stitch: Embroidery and Making of the Feminine.4 La referencia a este título no es casual dentro del libro Gestos textiles pues el texto de Parker inaugura los estudios sobre el arte textil, desde una perspectiva feminista, por lo que es un referente obligado de la materia, sobre todo para el estudio en un sentido crítico. Al considerar este tipo de antecedentes bibliográficos, Pérez-Bustos hace patente su conciencia sobre la genealogía que sustenta su investigación, la cual se ha distinguido por señalar narrativas esencialistas sobre los textiles y su quehacer, así como por proponer discursos que consideren las estructuras que han influido en su construcción discursiva y sobre el sistema vital que sostiene su experiencia.
La autora posiciona una reflexión crítica acerca de los oficios textiles, para ello se vale de una conciencia informada sobre éstos, los cuales aborda en atención del contexto del hacer colombiano y en atención de su feminización. Los revisa en tanto prácticas de gran complejidad epistémica, construidas por medio de un entramado de capas históricas, sociales, políticas, estéticas y afectivas que, ante su consideración atenta, revelan procesos transgresores, creativos y de creación, que también explora desde la experiencia encarnada y sentida, moldeada de igual manera por una práctica textil y femenina de la que informa a sus lectores. Considera sus casos de estudio como fenómenos complejos, sustentados por el sistema de relaciones que los han construido en dichos términos y que obliga a considerar la experiencia textil como configuradora de “un continuo corporal-material femenino-feminista”.5
De cara a lo anterior y con el afán de sugerir un balance historiográfico, puede decirse que el aporte y carácter de este libro resulta en una sutura, una que une muchas de las búsquedas de la propia autora y de los proyectos académicos con los que se ha vinculado y que integran el sistema de investigación de las prácticas textiles. Al respecto cabe mencionar que la propuesta de Pérez-Bustos resuena con otras más de imprenta latinoamericana, interesadas en el hacer textil, entre las cuales destacan aquellas pautadas por un enfoque crítico desde los estudios de arte. En este sentido, su libro puede pensarse en relación con iniciativas académicas como el libro Las bordadoras de arte: aproximaciones estéticas feministas, de la autoría de la filósofa Francesca Gargallo, publicado en 2020.6 Además, su perspectiva también coincide con la iniciati va editorial que tomó forma en los números 6 y 7 de la revista H-ART de la Universidad de los Andes, publicados también en 2020, y que fueron el resultado de la convocatoria titulada Intervenciones suaves: tejido de punto, bordado y textiles como retos al canon histórico-artístico y social, coordinada por Karen Cordero Reiman, historiadora del arte feminista.7 Cabe anotar que el trabajo de Pérez-Bustos también se vincula con la propuesta crítica que Cordero incluyó en su proyecto curatorial [Re] Generando. Narrativas e imaginarios, presentado en el Museo Kaluz de la Ciudad de México entre octubre de 2022 y abril de 2023. En la misma línea habría que pensar en las ya numerosas exposiciones que se han presentado en distintos países de Latinoamérica, también desde una mirada crítica y que tienen a los feminismos como lugar de enunciación. Entre ellas cabe destacar las ya numerosas exhibiciones itinerantes sobre arpilleras que se han presentado en varias latitudes de Latinoamérica; el proyecto Mujeres que bordan. Manos que denuncian (2023), y Tras las huellas de l_s desaparecid_s: historias de resistencia/dignidad documentando la búsqueda de personas en el textil (2022); a ello hay que sumar los proyectos de investigación, gestión, creación y di fusión de los que la propia Pérez-Bustos participa a través de Artesanal Tecnológica, espacio definido como “costurero/colectivo/laboratorio feminista intergeneracional e interdisciplinario”,8 recientemente interesado en la comprensión de activismos textiles practicados en el contexto de la pandemia de COVID-19. Este panorama se completa por tesis, obras literarias, artículos, conferencias, talleres, ac ciones colectivas y performáticas que, en con junto, han señalado la necesidad de conocer de la tradición, persistencia y fuerza del hacer textil, así como de comprender sus circuns tancias de creación en el contexto de socieda des latinoamericanas unidas por sus historias, geografías, tradiciones y violencias, sin igno rar sus antecedentes coloniales.9 El libro de Pérez-Bustos revisa estas inquietudes desde un análisis y reflexión meticuloso, preciso y pre cioso, cual trabajo de deshilado y calado, lo cual, junto con otros proyectos como los ya mencionados, contribuye a delinear el ám bito semántico de los estudios críticos sobre los oficios textiles. Estos aspectos enfatizan la pertinencia, actualidad y relevancia de su pro puesta, así como su aporte para el diálogo y la reflexión interdisciplinar.
En cuanto a su metodología, en este libro Pérez-Bustos construye una etnografía en la que incluye sus vivencias y sentires como parte de sus estrategias de análisis. Lo personal y sus dimensiones políticas son consideradas como referentes teóricos, prestos para abordar las dimensiones afectivas que atraviesan el ámbito textil y su experiencia, lo cual también acerca el libro a un trabajo de tipo autoetnográfico. Por lo anterior puede afirmarse que la propuesta de Pérez-Bustos también incluye un estudio situado, pormenorizado, lleno de empatía que sirve para enfatizar la relevancia de la temática de investigación para la agenda de las ciencias sociales y las humanidades. Es importante subrayar este aspecto pues los trabajos textiles han sido, a lo largo de la historia, considerados como distraccioes, aficiones, manualidades, “artes menores” y oficios.10 Han tendido a descartarse en tanto creaciones originales que suponen retos intelectuales y demandas creativas, de lo que ha resultado su negación histórica como actividades complejas, adecuadas para la investiga ción académica. Tal perspectiva, pautada por narrativas hegemónicas de talante epistémico y sobre el hacer artístico, ha abonado a que los oficios textiles hayan ocupado espacios marginales dentro de los ámbitos de la creación y de la investigación.11 El estudio de Pérez-Bustos no sólo encara y acusa lo anterior, sino que, además, reta las lógicas que sustentan estos principios, al destacar la potencia de las prácticas textiles, así como de los movimientos y gestos que involucran. Resultado de ello, propone un supuesto teórico que la lleva a señalar el hacer textil como uno “más que humano” de inconmensurable potencia, aun ante la sutileza de los gestos que posibilitan su existencia.12
El concepto central del libro son los “gestos textiles”, además del aporte teórico más relevante del proyecto. Éste permite conocer sobre la potencia que sustenta el hacer textil en la actualidad, lo cual convoca una larga genealogía, una historia de sentidos, así como diversos efectos corporales y afectivos. Dicho concepto, el cual incluye entre sus antece dentes la idea de “gestos menores” propuesta por Erin Mannin en la publicación The Minor Gesture,13 invita a pensar en aquello que se aprende mediante los textiles y sus proce sos creativos y de creación, los cuales engloban conocimientos íntimos que resultan en obras preciosas en sentidos diversos, en trabajos de cuidado y autocuidado, en una potencia contenida en el hacer, pero también en lo que aquello puede llegar a ser, en lo que se obra como resultado del devenir de un trabajo textil, lo cual incluye el devenir textil de una persona en sentido hipotético. Ante ello, Pérez-Bustos plantea que, en tanto actos repetitivos, los “gestos textiles” son:
actos comunicativos cargados de sentido que se expresan en los movimientos de nuestros cuerpos en relación con la materialidad textil; movimientos a los que pocas veces presta mos atención por su condición rutinaria (como la pegada de un botón a las seis de la mañana antes de desayunar), pero que, sin embargo, tienen una potencia importante, la cual emerge de la relación entre los cuerpos humanos y más que humanos que los crean.14
Nos propone pensar en dichos gestos como lo que resume la potencia de un movimiento, como algo efímero. Los gestos son lenguajes específicos, con un carácter temporal que su ponen disonancias con las dimensiones grandilocuentes y monumentales que se han tenido por trascendentales y que han pautado la agenda de investigación de diversas discipli nas. Así, la potencia de los gestos mínimos radica en su posibilidad de ser, en su dimensión de hacer y devenir hacia algo que no se ha concretado o acabado plenamente. Al tener eso en mente, en el libro se trata lo textil-femenino como un ámbito apuntalado en gestos mínimos, en “gestos textiles”. Esto deriva en el análisis de todo un ámbito gestual propio de diversas experiencias textiles que llevan a hacer un recorrido ordenado por medio de lo que “se repite para aprender, se deshace y rehace para seguir haciendo, se remienda para resistir y se compone para juntar”.15
Centrar su atención en los gestos textiles y buscar comprenderlos desde la escucha, el acompañamiento y la experiencia encarnada, lleva a la autora a “[...] dimensionar la forma en que el cuerpo al hacer textil hace memoria y en ese materializar recuerdos [...] también iba permitiendo procesos de transformación subjetiva [...]”16 lo que resulta en nuevas formas de existir con y en lo textil. Con base en ello, el hacer textil y su gestualidad son tecnologías de cuidado atravesadas por el género, que se constituyen de frente a la vida, a la historia, a la política y a sus diversas traducciones subjetivas.
La idea de gesto menor y su relación con los “gestos textiles” también permite com prender algunas de las motivaciones para calificar ciertas obras y prácticas como bellas. El análisis nos hace saber que, en el caso de los textiles, la idea de belleza resume la potencia afectiva, corporal y efímera que implican los gestos. Cuando los textiles se califican como bellos, se convocan emociones, memorias y sensaciones, por lo general, perfiladas por el cariño familiar, amistoso y cuidadoso que sustentó su misma existencia, la cual evoca la presencia de aquella persona o personas implicadas en su creación, aún ante su ausencia.17 La materialidad, los materiales y los procesos necesarios para el trabajo textil, como lo informa la autora, también nutren dicha idea en consideración de sus características físicas y simbólicas que resultan en su calificación como obras y procesos delicados, preciosos, laboriosos y suntuosos.18 Los materiales necesarios para la creación textil también resumen tal valor de cara a que sus colores, texturas y formas “evocan la potencia de lo que pueden llegar a ser o de lo que podemos llegar a ser con ellos”.19 Además, la idea de belleza es referida en el libro como “la construcción subjetiva de lo femenino en su diversidad”20 que se traduce en la potencia del hacer, del proceso de creación y en los detalles que distinguen a cada obra y que sugieren, enfatizan o reivindican narrativas específicas sobre sus autoras y sus actos creativos.21 En suma, en el libro se propone que el concepto de belleza en relación con lo textil se refiere a la idea de composición, de un montaje o unión a veces espontánea entre materialidades, personas, objetos y discursos que al juntarse se construyen unos a otros en sentido, intención y traducción:
Nos componemos en lo textil y ese hacer será siempre bello, más allá de la belleza misma lo que con él se componga. Se trata de una belleza que supone la capacidad flexible de reunir lo heterogéneo, de juntar y ser juntanza: hilos, cuerpos, retazos que sobran y siguen y siguen sobrando, gente cercana y no tanto, historias personales y colectivas, recuerdos, esperanzas, cuidados, lo común, la distancia y lo distinto, lo desconocido, los tiempos y espacios, propios y ajenos, el pasar de la vida, la creatividad y recursividad para ir viendo cómo componer, porque la composición textil no siempre es planeada, y aunque lo fuera en su hacer la improvisación la habita.22
En relación con lo anterior, en el libro se enfatiza que el hacer textil implica un aprendizaje en comunidad, aprender de la experiencia de otras personas y en conjunto con otras personas. Así, y en dichos términos, lo textil se debe aprender (y aprehender), debe suponer un proceso, importante en sí mismo, que en ocasiones dará paso a la creación de obras acabadas. Sus estrategias y momentos de creación resumen una dimensión performática sembrada de ejercicios de hacer y deshacer, de hacerse y deshacerse en un sentido literal, material y simbólico. En todo ello toma relevancia el error, el remiendo, la invitación de una maestra experta a deshacer el trabajo “mal logrado” para arreglarlo a partir del desmontaje, corrección y remontaje de hilos, puntadas y deshilados, todo lo cual hace del proceso textil uno dependiente del cuerpo, de la reunión de cuerpos que aprenden y enseñan desde la cercanía a realizar un escrutinio cuidadoso, a cuidar y reflexionar de manera atenta sobre el hacer, lo cual también puede considerarse como escuela y materia para el trabajo de investigación crítica en el contexto académico, pues enseña sobre la importancia del escrutinio, enseña a analizar los efectos de acciones mínimas y a valorar los procesos de creación y reflexión para no sólo privilegiar los resultados.
En suma, en el libro Gestos textiles, Tania Pérez-Bustos invita a una consideración profunda, crítica y encarnada de los textiles, de su experiencia, procesos, efectos, defectos y devenir. Enfatiza que el hacer textil supone, en primera instancia, un acontecimiento corporal y colectivo, de énfasis femenino en sentido histórico, político y social que enseña sobre la dimensión textil de la vida, aunque también sobre la vida y su complejidad.









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