I. Introducción
En el presente artículo me propongo explicar algunos de los principales cambios en el sistema de partidos mexicano. Las preguntas centrales a las que busco dar respuesta son: ¿cómo se ha transformado el sistema de partidos después de las elecciones presidenciales de 2018 y 2024? y ¿qué tipos de partidos compitieron en las elecciones presidenciales del 2 de junio de 2024?
En la primera sección analizaré brevemente la evolución del sistema de partidos en México entre 2000 y 2024, a partir de una tipología sobre las elecciones presidenciales la cual, siguiendo a V.O. Key y a A. Campbell, presenté en el libro de mi autoría: Las elecciones presidenciales en México: de la hegemonía al pluralismo, en donde analicé los cambios del sistema político mexicano entre 1970 y 2018. En esta parte, además de la clasificación de las elecciones presidenciales, haré un breve análisis sobre los procesos de realineamiento político ocurrido en México en 2018 con la coalición Juntos Haremos Historia (JHH) y que se consolidó en 2024 con el triunfo de la coalición Sigamos Haciendo Historia (formada por los partidos Movimiento de Regeneración Nacional [Morena], Partido del Trabajo [PT] y Partido Verde Ecologista de México [PVEM]) que llevó a su candidata Claudia Sheinbaum Pardo a la presidencia de la República.
En la segunda parte del artículo me apoyaré en un análisis de los discursos de los tres aspirantes, pronunciados cuando aceptaron su nominación para ser candidatos a la Presidencia de la República, así como en el examen de sus respectivos programas electorales y en el desarrollo organizativo de los parti dos, en términos de sus afiliados, para definir el tipo de par tidos que se presentaron a la elección.
Por último, presentaré algunas conclusiones sobre los cambios más significativos en el sistema de partidos mexicano como resultado de la más reciente elección presidencial de 2024.
II. De la hegemonía al pluralismo. Elecciones presidenciales en México
A partir del trabajo pionero de V. O. Key sobre elecciones presidenciales, se han desarrollado los conceptos de elecciones críticas y realineamiento electoral. En su trabajo “A Theory of Critical Elections”, Key define una elección crítica como “un realineamiento electoral marcado y duradero entre los partidos”.2 Siguiendo a Key, Gerald Pomper3 propuso una clasificación de las elecciones presidenciales. Las variables centrales de ésta son: la situación del electorado y los resultados del partido mayoritario, las cuales dan como resultado cuatro tipos de elecciones presidenciales: permanencia, conversión, desviación y realineamiento.
Cuadro 1 Tipología de elecciones presidenciales
| Victoria | Derrota | ||
| Hendiduras electorales | Continuidad | "Permanencia" | "Desviación" |
| Cambio | "Conversión" | "Realineamiento" |
Fuente: Pomper 1967, 538.
En las elecciones de realineamiento, el partido gobernante es derrotado y hay importantes cambios en las hendiduras electorales.[4] Por el contrario, las elecciones de permanencia se caracterizan por una nueva victoria del partido gobernante junto con la continuidad en las hendiduras electorales y, por lo tanto, la permanencia del apoyo electoral del partido gobernante. En las elecciones de desviación, aunque el partido gobernante es derrotado, no se debe a un cambio en las hendiduras electorales. En las elecciones presidenciales de conversión, en fin, el partido mayoritario gana, pero hay cambios significativos en la situación del electorado.5
A partir de los resultados electorales entre 1970 y 2018, clasifiqué las elecciones presidenciales de la siguiente forma:
Cuadro 2 Tipología de las elecciones presidenciales en México6
| Victoria | Derrota | ||
| Hendiduras electorales | Continuidad | "Permanencia" | "Desviación" |
| 1970, 1976, 1983 | |||
| Cambio | "Conversión" | "Realineamiento" | |
| 1988, 1994, 2006 | 2000, 2012, 2018 |
Fuente: Ortega Ortiz 2021.
Ahora bien, para este artículo me concentraré en la evolución del sistema de partidos desde el año 2000 hasta el 2024. En su artículo “Refining the Theory of Partisan Alignments: Evidence from Latin America”, Miguel Carreras, Scott Morgenstern y Yen-Pin Su sostienen que, contrario a la postura de autores como F. Hagopian y J. Morgan,7 no todos los sistemas de partidos en América Latina han sufrido un proceso de desalineamiento sino que, algunos, como en el caso de México según sostendré, han pasado por un proceso de realineamiento en favor de un nuevo partido. El análisis de Carreras, Morgenstern y Yen Pin termina en el 20128 y se centra en los resultados electorales en el ámbito legislativo. Aquí yo me concentraré en las elecciones presidenciales.
Estos autores siguen a V. O. Key y argumentan lo siguiente:
Si bien es más difícil caracterizar empíricamente los procesos de realineamiento que los de desalineamiento, ya que puede ser claro cuando hay cambio en un sistema de partidos, no es siempre claro que los votantes se hayan decantado por un nuevo partido o una nueva hendidura política y clasificar el fin de un proceso de realineamiento es aún más complicado porque en algunos casos el proceso produce una redistribución del apoyo entre los partidos políticos establecidos, mientras que en otros casos producirá un nuevo partido estable que encarna el apoyo en un lado de la nueva estructura divisoria.9
Sin embargo, hay una serie de cambios que caracterizan un proceso de realineamiento:
Un aumento en la volatilidad electoral, seguida de una disminución gradual de la misma.
No hay un aumento en el desencanto con el sistema de partidos.
Un cambio duradero en el nivel de apoyo a los partidos establecidos.
El surgimiento de nuevos partidos institucionalizados.
Patrones de participación electoral estable.
Un número estable de votos nulos o no válidos.10
En lo que se refiere a la volatilidad electoral, como podemos observar en el siguiente gráfico, el nivel de volatilidad total en las elecciones presidenciales mexicanas entre 1994 y 2024 ha pasado del 18.8 en 1994 al 16.8 en 2024, y la volatilidad total más alta fue en 2012, de 27.2 de acuerdo con el índice de Pedersen.

Fuente: elaboración propia con datos del INE 2024. INE s.f. a.
Gráfica 1 Volatilidad de las elecciones presidenciales, 1994-2024 (índice de Pedersen y a partir de los partidos principales)
Esto significa una volatilidad total mediana para las elecciones de 2000, 2012 y 2024 (18.8, 17.2 y 16.8) y una volatilidad más alta para la elección de 2006 y 2018. (21.4 y 27.21) Además de la volatilidad total otros dos indicadores útiles son la volatilidad de los dos partidos mayores entre las elecciones que fue mediana en 2000 y 2012 y alta en las elecciones 2006, 2018 y 2024.
Ahora bien, cómo explicamos esos números. La elección del año 2000 inauguró una democracia electoral en el sistema político mexicano. En esa elección, Vicente Fox logró arrebatar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) la Presidencia de la República con un discurso centrado en el cambio, que fue aceptado no sólo por los votantes tradicionales de derecha de Acción Nacional (Partido de Acción Nacional, PAN), sino también por votantes de centro izquierda, por jóvenes y por las personas de mayor ingreso y educación.11 Sin duda, esos comicios representaron unas elecciones críticas y un realineamiento partidista, la coalición de Amigos de Fox, encabezada por el PAN y el PVEM, obtuvo 42.5% de los votos frente al 36.1% de Francisco Labastida, candidato del PRI. Como podemos ver en la siguiente gráfica, los dos candidatos juntos concentraron el 78.6% del total de los votos.

Fuente: elaboración propia con datos del INE 2024. INE s.f. a.
Gráfica 2 Porcentaje de votos obtenido por los dos principales partidos o coaliciones en las elecciones presidenciales, 2000-2024
El triunfo de Fox, además de cambios en las identidades partidistas, se debió a una distribución de los recursos más equitativa entre los partidos como consecuencia de las reformas electorales de 1996. En cuanto a la distribución territorial del voto, la coalición Amigos de Fox ganó en 19 estados y en la Ciudad de México, pero el PRI siguió manteniendo sus triunfos en 11 estados y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) sólo ganó en Michoacán.
En las elecciones de 2006, la volatilidad electoral aumentó debido a un proceso dual. Por una parte, el candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), aglutinando una coalición de tres partidos (PRD, Partido del Trabajo [PT] y Convergencia) obtuvo 35.31% de los votos frente a Felipe Calderón, del PAN, que obtuvo 35.89% del voto. Los resultados no fueron aceptados por AMLO, lo que llevó a la formación de un movimiento de protesta que sería el origen de un nuevo partido político. Al principio, la movilización no fue aceptada por una parte del PRD y creó muchas tensiones en el interior de la coalición y un distanciamiento creciente entre la dirigencia del PRD y su candidato. A su vez, Felipe Calderón, ante su debilidad parlamentaria, se apoyaría crecientemente en el PRI, que aprovechó la situación para ir acrecentando su poder en las elecciones estatales. Con el fin de ganar legitimidad, Calderón inició una “guerra contra los cárteles” que derivó en una crisis humanitaria nunca vista en el país. En las elecciones intermedias de 2009, los partidos que formaban la Coalición por el Bien de Todos (CBT), en lugar de mantenerse unidos, se presentaron por separado, lo que resultó en una caída significativa de sus votos. La izquierda pasó de ganar el 28% de los votos en 2006 a sólo el 18% en 2009. Por el contrario, el PRI se fortaleció y, del tercer lugar, en 2006 logró obtener el 43.2% de los votos en coalición con el PVEM, una recuperación que auguró el triunfo de Peña Nieto en las elecciones de 2012.
El regreso del PRI al poder presidencial en 2012 se explica por múltiples factores, pero sin duda la crisis humanitaria generada por la “guerra contra las drogas”, que significó un aumento de la tasa de homicidios al pasar de 10 por cada 100,000 habitantes en 2006, a 24 en 2011, fue una de las causas centrales. Además, en 2009 hubo una nueva crisis económica que trajo una caída del 6% del PIB. Si bien este último se recuperó en 2011, cuando llegó a 3.9%, la tasa de crecimiento no fue suficiente. Por su parte, Josefina Vázquez Mota, que ganó la elección interna del PAN, no logró convertirse en una candidata competitiva. De nueva cuenta, la elección se transformó en una votación entre dos candidatos, Enrique Peña Nieto de la coalición Compromiso por México, formada por PRI y PVEM, y AMLO, otra vez, apoyado por una coalición llamada Movimiento Progresista y formada por los partidos (PRD, PT y Movimiento Ciudadano [MC], antes Convergencia).
Si bien Peña Nieto ganó con el 38% de los votos frente al 32% que obtuvo AMLO, al igual que los gobiernos del PAN, no contaba con una mayoría parlamentaria, por lo que decidió construir una coalición con los liderazgos, ya no sólo del PAN, sino también del PRD. Esa coalición significó la ruptura definitiva entre la dirigencia del PRD y AMLO, quien decidió formar su propio partido, Morena, que participaría por primera vez en las elecciones intermedias de 2015. Peña Nieto y los partidos del Pacto por México llevaron a cabo una serie de reformas que incluyeron una mayor liberalización del mercado energético, una reforma educativa (más laboral que educativa) y una reforma hacendaria. Estas reformas generaron muchos grupos descontentos (maestros, trabajadores del sector energético, clases medias). Por si fuera poco, la crisis humanitaria desatada por el gobierno de Calderón no sólo continuó, sino que se agravó. La tasa de homicidios volvió a crecer, al pasar de 16 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2015 a 29 en 2017. Pero, sin duda, el parteaguas de la administración de Peña Nieto fue la tragedia ocurrida entre el 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, cuando 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos en Ayotzinapa (quienes habían tomado unos camiones para ir a la manifestación conmemorativa del 2 de octubre) fueron secuestrados y desaparecidos. Hoy sabemos que los estudiantes fueron detenidos por la policía municipal bajo las órdenes del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, y de su esposa María de los Ángeles Pineda, involucrados con el crimen organizado. Según las investigaciones, los estudiantes fueron entregados por la policía municipal al cartel de narcotraficantes de “los Rojos”, quienes los habrían asesinado. Dada la serie de irregularidades en la investigación y sin que aparecieran los cuerpos de los estudiantes, los padres y familiares de los jóvenes iniciaron un movimiento de protesta para que se les encontrara y se hiciera justicia. La tragedia de los estudiantes no es un caso aislado, sino que mostró la debilidad de las instituciones estatales y la penetración del narcotráfico en la vida política, social y económica del país.
En síntesis, una crisis humanitaria y de inseguridad, una serie de reformas económicas cuyos resultados no fueron los esperados, sino una mayor concentración del ingreso, y una afectación directa a grupos amplios de trabajadores, así como una serie de escándalos de corrupción fueron el escenario perfecto para el realineamiento crítico de las elecciones de 2018.
Ahora bien, es importante destacar que el sistema de partidos permitió que la expresión del descontento se diera dentro del marco institucional. Morena se presentó a las elecciones de 2015 y obtuvo el 8.4% de los votos. Sin embargo, AMLO sabía que para ganar la presidencia tendría que formar una coalición amplia, que fuera más allá de los partidos e incluyera diversos grupos sociales, como clases medias, empresarios y también a miembros de los partidos que estuvieran a disgusto con sus dirigencias partidistas. Aquí difiero de algunos autores12 quienes hablan de que, para su triunfo, AMLO tenía que acercarse a un amplio grupo de independientes moderados.13 Más bien lo que hizo AMLO fue acercarse a los partidistas descontentos del PRI, del PAN, aglutinar a los otros partidos minoritarios así como a los grupos organizados de maestros, los electricistas, grupos religiosos -como los evangélicos del Partido Encuentro Social, PES- y sus electores tradicionales, jóvenes y adultos mayores que ya en la campaña de 2012 lo habían apoyado de manera decidida. En 2012, AMLO había logrado el 32% de los votos y, desde febrero de 2018, las encuestas mostraban una amplia ventaja para él de más de 10 puntos frente a los candidatos del PAN, Ricardo Anaya, con el 32% de intención del voto, y José Antonio Meade, del PRI, con 18%.14 Al final, la derrota fue incluso más contundente.
A la cabeza de la coalición JHH (formada por los partidos Morena, PT y PES), AMLO obtuvo 53% de los votos frente al 22% de Ricardo Anaya de la coalición Por México al Frente (formada por el PAN, PRD y MC) y el 16% de José Antonio Meade de Todos por México (la coalición del PRI, PVEM y Nueva Alianza). Gracias a los datos de las encuestas de salida, sabemos que el apoyo a AMLO fue muy amplio, y que fue mayor entre los hombres, que lo apoyaron con 46.3% de los votos, mientras que las mujeres lo hicieron con 43.6%. Como en el año 2000, el respaldo de los jóvenes entre 18 y 29 años fue significativo y también el de las personas con mayor escolaridad.15
Sin duda, el triunfo de AMLO y su coalición JHH significó un realineamiento crítico en el sistema de partidos mexicano. La caída estrepitosa del PRI y la inclinación a la derecha del PRD y del PAN, con el Pacto por México, generaron una nueva hendidura política entre la nueva coalición gobernante de JHH y las oposiciones (PRI, PAN y PRD). A lo largo de su gobierno, el presidente reforzó esa división de manera constante. Siguiendo a Sartori16 es importante enfatizar que los líderes de los partidos no sólo reflejan hendiduras sociales, sino que las refuerzan y recrean, y ése fue un trabajo cotidiano del presidente López Obrador. Ahora bien, el discurso no basta, por lo que lo acompañó de una política de aumento significativo y constante al salario mínimo y de apoyos a grupos sociales específicos que habían apuntalado a AMLO a lo largo de su larga carrera política, como las pensiones universales no contributivas a adultos mayores, las becas para jóvenes, estudiantes y para agricultores. Programas que han significado una reducción de los niveles de pobreza que, aunque pequeña, del 5% según los cálculos del Coneval, ha sido suficiente para mostrar al gobierno distinto a los anteriores.

Fuente: elaboración propia con datos del INE 2024. INE s.f. a.
Gráfica 3 Elecciones presidenciales, 2000-2024
Otro indicador que muestra que se trata de un proceso de realineamiento y no de desalineamiento es que la participación electoral se ha mantenido relativamente constante. Entre 2000 y 2024 osciló entre 58.55%, que fue el porcentaje más bajo, en 2006, y el 63.9%. El dato de participación más bajo fue la controvertida elección de 2006. Además, el total de votos nulos y no válidos ha oscilado entre el 2.18 y el 2.87 por ciento.
Ahora, analicemos en mayor profundidad la reciente elección de 2024 y, en particular, el discurso de los candidatos a la presidencia y el tipo de partidos que se disputaron la elección.
En la siguiente sección analizaré lo que plantearon los candidatos a la presidencia, a partir de sus discursos de toma de protesta y sus programas, dos elementos que junto con el desarrollo organizativo de sus partidos muestran el tipo de partidos que compitieron en 2024.
III. Discursos, programa y militancia
En su discurso de inicio de campaña, la candidata presidencial que empezó y culminó como la candidata ganadora, Claudia Sheinbaum, quiso plantear una disyuntiva al declarar que había sólo dos caminos el 2 de junio: “Uno que siga la corrupción, el otro que regrese [sic]…”. Obviamente, lo que quiso decir y quedó plasmado en su programa era: “Este 2 de junio, el pueblo de México tomará una decisión histórica. Sólo hay dos caminos a tomar este 2 de junio: uno, que siga la transformación, el otro que regrese la corrupción. ¿Qué dice el Zócalo de la Ciudad de México, que siga la transformación o que regrese la corrupción? […]”.17
En buena medida Sheinbaum, como antes AMLO, buscó con su discurso y, de hecho, con toda su campaña plantear una situación dicotómica/bipolar entre el nuevo Movimiento y los partidos tradicionales.
Ese discurso inicial marcó un momento difícil para Sheinbaum, que la oposición no desaprovechó, pues en redes sociales se multiplicaron los videos y memes relativos al lapsus. En la misma alocución, la candidata sintetizó los logros del gobierno de Andrés Manuel López Obrador:
Mucho ha cambiado en estos seis años. Apoyo a los adultos mayores, apoyo a las personas con discapacidad, desde la niñez a la juventud, apoyo a los jóvenes, al campo, se han construido universidades, trenes, aeropuertos, carreteras, presas, refinerías, plantas solares, se incrementó al doble el salario mínimo y al triple en la frontera. Se fortaleció Pemex, CFE, se echó para atrás la reforma educativa, ¡que vivan los maestros de México! Hay nuevos libros de texto, se reforesta, se declaran áreas naturales protegidas y todo ello sin subir impuestos y sin nueva deuda.18
Si preguntáramos a qué familia espiritual pertenece el partido de la candidata, (concepto que utilizó Klaus Von Beyme19 para clasificar a los partidos y los sistemas de partido de las democracias occidentales), no sería fácil responder. ¿Es una plataforma de un partido liberal, conservador, socialista, social demócrata, demócrata cristiano, comunista, étnico, ecologista?
Es posible que la expresión “desde la niñez a la juventud” nos llevara a pensar que es un partido de inspiración social demócrata o laborista, cuyo lema era de “la cuna a la tumba”. Sheinbaum se refiere a la juventud y a los adultos mayores como beneficiarios de apoyos, lo cual no es lo mismo que garantizar derechos sociales o construir una ciudadanía social al estilo de Thomas Humphrey Marshall,20 que sería el objetivo -claro y sencillo, pero ambicioso- de cualquier partido social demócrata, sobre todo en medio de la pobreza y desigualdad que existe en México.
A su vez, el fortalecimiento de empresas estatales como Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), aunado a la construcción de presas, refinerías, plantas solares, etcétera, evoca cierto dirigismo estatal pero, incluso partidos conservadores como los franceses han apoyado a sus empresas energéticas públicas.21 En cuanto a echar para atrás una reforma educativa, claramente eso sería una contrarreforma que se acerca a la visión de los partidos conservadores.
Los “nuevos libros de texto” tienen muchos errores, pero no voy a profundizar en este tema aquí, que varios expertos del Colegio de México y de otras instituciones han tocado.
En cambio, el remate del discurso sí se presta para un análisis más complicado. Todo se hizo: “sin subir impuestos y sin nueva deuda”, aseveración que transformaría a Morena en un partido francamente liberal o conservador, porque si los problemas más acuciantes son la pobreza y las desigualdades, ¿cómo es posible que no se presente una reforma fiscal con la intención de redistribuir el ingreso?
En síntesis, después de leer las páginas del programa de Sheinbaum, el discurso y el programa de la candidata, todo esto nos lleva a clasificar a su partido Morena como un partido “atrápalo todo”, concepto de Otto Kirchheimer.22 Esta hipótesis se fortalece al observar quiénes formaron la coalición: si bien Morena es el partido más importante de Sigamos Haciendo Historia, también figuran en ella el PT, que pese a enarbolar hoy un programa izquierdista sirvió en sus orígenes (1990) para debilitar a la izquierda, en ese entonces representada por el PRD. En cuanto al otro miembro de la coalición, PVEM, como sabemos, es un organismo cupular, gran favorecido del erario mexicano y al que expulsó de su seno la Internacional Ecologista, entre otras razones por apoyar la pena de muerte.
Ahora citaré el discurso de la candidata de “Fuerza y corazón por México”, la exsenadora Xóchitl Gálvez, quien colaboró con el gobierno de Vicente Fox (PAN), pero en 2024 insistía en ser una candidata “independiente”, con todo y que recibió el apoyo formal del PAN, del PRI y del PRD. Gálvez inició su discurso del 1 de marzo hablando en lengua hñähñu (u otomí), que ostenta como propia, y dijo:
Buenos días, señoras; buenos días, señores, estoy muy contenta, quiero agradecerles a mis invitados especiales: Cecilia Flores (madre buscadora), Elsa Ortigoza mujer trabajadora que con su trabajo ha logrado que su hijo llegue a la universidad y Nicolás Olguín, quien es presidente de Bienes Comunales de Dios Padre, de Ixmiquilpan, quien lucha por su tierra.
Luego pasó de las personas a las organizaciones:
Amigas y amigos de las organizaciones de la sociedad civil […], hace apenas unos meses la oposición estaba desunida y desmoralizada. La pregunta no era si podíamos ganar, sino por cuántos puntos nos iban a derrotar. Decían por todos lados: no hay oposición. Y hoy hay oposición. Yo, Xóchitl Gálvez, de origen ñähñu, acepto con gran orgullo el honor de coordinar los esfuerzos del Frente Amplio por México.
La meta es muy clara, vamos a abrir las puertas de Palacio Nacional. Esa puerta lleva cinco años cerrada, la cerraron con mentiras, la cerraron con insultos, la cerraron con odio, la cerraron para todos los que no piensan como ellos.
No sólo me la cerraron a mí, sino a ustedes, a millones de mexicanos, pero los ciudadanos vamos a volver a abrir esa puerta, la abriremos con la verdad, la abriremos con la esperanza, porque la esperanza ya cambió de manos, la esperanza ahora es nuestra.
México merece más. Vamos a hacer de México un país sin límites.
Amigas y amigos, este momento tan importante no es obra de una, dos o tres personas, llegamos aquí con el apoyo de más de 2 millones de ciudadanos.
Mientras del otro lado presumen espectaculares, bardas y acarreos, nosotros llegamos aquí con corazón, con entusiasmo. Eso no se puede comprar. Eso no tiene precio.
Gracias a todas las personas que dieron su firma; de corazón, gracias. Gracias a ustedes que están aquí apoyándome, apoyando al Frente.
Gracias, amigas y amigos de la sociedad civil, gracias por su entusiasmo, por su apoyo, por su participación generosa. Llegamos aquí gracias a la disposición del PAN, del PRI, del PRD, para unirse por un bien superior: defender la República y sus instituciones. Gracias, Marko, “Alito” y Jesús.23
Pero cómo es posible unir tradiciones políticas e ideológicas tan dispares como las del PAN (un partido con dos almas, una liberal y otra demócrata cristiana), el PRI (también con una historia que va desde el nacionalismo revolucionario hasta el liberalismo tecnocrático) y el PRD, que nació como un partido socialdemócrata y acabó en un aparato partidista casi sin militantes. La candidata del Frente cierra su discurso con un llamado a sus electores:
Finalmente, en estos meses de intenso trabajo […], vamos a hacer algo muy importante, vamos a respetar a todos los mexicanos; respetaré y trabajaré para los pueblos indígenas, porque soy parte de ustedes; respetaré y apoyaré a los pueblos afromexicanos, que son nuestra tercera raíz; respetaré a las mujeres, porque soy una de ustedes; su lucha por la igualdad es mi lucha; defenderé su vida y su integridad como la mía; cuidaré a sus hijos como a los míos; cuenten y contarán conmigo.
Respetaré a la clase media, porque yo y mi familia somos uno de ustedes. Respetaré la diversidad. Respetaré y apoyaré a las personas con alguna discapacidad. Respetaré a las madres buscadoras, a los papás de los niños enfermos, a los abuelos que claman atención y cuidado, a los ambientalistas que exigen respeto a la tierra, a los científicos y académicos ninguneados, a los estudiantes que quieren progresar, a los migrantes mexicanos que viven en el extranjero y a los que pasan por nuestro país, cuentan y contarán conmigo. Respetaré a los doctores y enfermeras, a nuestros policías, a los maestros y maestras, a nuestros soldados y marinos, ustedes son los verdaderos héroes de la patria, cuentan y contarán conmigo.
Respetaré a los periodistas, muchas gracias por su trabajo, es fundamental para nuestra democracia. Nuestro mensaje es claro, este Frente es amplio, en este Frente cabemos todos.24
Como en el caso de la coalición gobernante, la oposición se revela “atrápalo todo”.25 El respeto a los demás sin duda es fundamental, pero se espera de un partido político que tenga un programa claro, algún ideario. Varios colegas y analistas han planteado que el ideario de la oposición es la democracia, pero es un discurso poco creíble, en particular, porque los liderazgos de los tres partidos que formaban la coalición no emanaron de procesos democráticos. Ni siquiera para designar candidata a Gálvez hubo un mecanismo de ese tipo o, cuando menos, basado en consenso, sino que lo decidieron integrantes de las cúpulas partidistas, quienes acto seguido se repartieron las candidaturas para los cargos de elección popular, como si les interesara más ganar el Congreso que la Presidencia. Sin embargo, al ir separados en varios distritos uninominales, redujeron sus posibilidades de triunfo.
Finalmente, tenemos al candidato de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, postulado como resultado del fracaso de la precandidatura del gobernador de Nuevo León, Samuel García. Ante la oposición clara de la mayoría del Congreso de Nuevo León(controlada por el PRI y el PAN) a que el gobernador impusiera al gobernador interino con el evidente propósito de volver a su cargo una vez terminada la campaña, Samuel García junto con Dante Delgado impusieron a Jorge Álvarez Máynez como candidato de MC. Así, “el 9 de enero, durante una sesión conjunta de la Comisión Operativa Nacional y de la Comisión Nacional de Convenciones y Procesos Internos de MC, Álvarez Máynez fue presentado como precandidato presidencial en sustitución de Samuel García”.26
En su discurso de aceptación de la postulación, Álvarez Máynez insistió en que MC es parte de la “nueva política” frente a las dos candidatas de la “vieja política”, quienes “han violado cada renglón de la Constitución y las leyes electorales, han hecho precampañas anticipadas y simuladas, han recibido financiamiento ilegal, han incumplido las normas”.27
Ahora bien, si el candidato de MC tenía las menores posibilidades de ganar la elección, contaba al menos con el programa más sistemático de los tres, acorde con una postura que ese partido consideraba social demócrata, pero que en un análisis un poco más riguroso yo calificaría como de liberalismo-social.
Su programa es más sintético que los otros dos, aunque son 130 páginas. Incluye tres ejes temáticos claros y 32 propuestas específicas.28
Los ejes son:
Del gobierno y de la gobernanza democrática.
De la política social. Y
De la economía y los derechos laborales.
De las 32 propuestas, si bien todas son importantes, yo destacaría las siguientes porque, desde mi punto de vista, concentran los problemas más graves del país que no han sido resueltos por el gobierno de AMLO:
2. Una administración pública profesional, con un servicio civil basado en el mérito, el conocimiento y la experiencia.
4. La desmilitarización ordenada de la seguridad y de la gestión pública.
8. Una nueva política de drogas, con un enfoque de salud pública y de reducción de daños y riesgos.
15. La igualdad sustantiva y de resultados entre los géneros, es decir, el acceso al mismo trato, condiciones y oportunidades para el ejercicio pleno de sus derechos.
18. El acceso universal a los servicios de salud y a tratamientos médicos completos.
19. Un sistema educativo de calidad en todo el territorio nacional.
21. El apoyo a la creación artística y a la promoción de la cultura.
22. Un sistema universal de pensiones con perspectiva de género.
26. Una amplia reforma fiscal progresiva.
29. La protección del medioambiente y de la biodiversidad.29
Todo lo anterior, en realidad, se sintetizaría con facilidad en una ciudadanía social plena. Desafortunadamente, si bien MC parece un partido programático de centro izquierda, en los hechos, se acerca más a un partido de cuadros. Siguiendo a Duverger, éstos son partidos que priorizan la calidad de sus miembros sobre la cantidad, y su estructura es más bien jerárquica y elitista que en los partidos de masas. Estos partidos suelen tener una distribución regional, en el caso de la propuesta de MC, ésta sólo se elaboró a partir de mesas temáticas que incluyeron a diez entidades del país: Ciudad de México, Morelos, Nuevo León, Veracruz, Jalisco, Chiapas, Puebla, Yucatán, Guanajuato y Baja California. ¿Dónde quedaron las otras 22 entidades federativas? No lo sabemos.
La estructura misma de MC, como un partido de cuadros, hace que su capacidad electoral sea muy limitada, que se acerca, en parte, a lo que fue el PAN en los años 1960 y 1970, con liderazgos regionales y urbanos fuertes, pero sin alcance nacional, y con la diferencia de que sus líderes son políticos que viven de la política, más que para la política.30 Y como se ha visto en el caso del gobernador Samuel García, rápidamente han considerado la política como una fuente fundamental de enriquecimiento personal -lo que ha denunciado reiteradamente la prensa, en particular el periódico Reforma-.31
Pasemos ahora de los discursos y los programas a la evolución organizativa de los partidos mexicanos que participaron en la elección de 2024.
Siguiendo a V. O. Key, los analizaré primero como organizaciones (con énfasis en sus afiliados y militantes), luego como partidos en el electorado,32 en términos de afiliados y militantes. Los cuadros y gráficas siguientes muestran que el PRI ha sufrido una caída muy importante en su militancia, que bajó de más de 10 millones en 1996 a 1.4 millones en 2023. En el caso del PAN, si bien tuvo un crecimiento importante entre 1997 y 2017, cuando pasó de 118,985 a 378,838, su militancia cayó en más de 100,000 miembros y hoy tiene 277,665. El PRD ha ido perdiendo afiliados, que pasaron de 1.2 millones a 999,249.
Por el contrario, los partidos de la coalición gobernante han ido creciendo de manera muy significativa, con la excepción del PT que, si bien entre 1997 y 2017 pasó de 50,000 a más de 500,000 miembros, en 2023 tenía 457,624. El caso más notable en términos absolutos es Morena, con un crecimiento sostenido de 319,000 a más de 2.3 millones de afiliados en 2023, y el PVEM, que creció de 86,000 en 1997 a 308,224 en 2017, llegando a 592,417 en 2023. Por último, MC disminuyó de 468,946 a 384,005. Las cifras de 2017 y 2023 son más confiables, porque fueron verificadas por el INE.
Cuadro 3 Evolución de los afiliados a los partidos políticos en México, 1997-2024
| Partidos | 1996-1997 | % | 2017 | % | 2023 | % |
| PRI | 10,836,000 | 87.65 | 6,368,763 | 46.79 | 1,411,889 | 21.91 |
| PAN | 118,985 | 0.96 | 378,838 | 2.78 | 277,665 | 4.31 |
| PRD | 1,272,089 | 10.29 | 5,254,778 | 38.60 | 999,249 | 15.50 |
| Morena | 0.00 | 319,449 | 2.35 | 2,322,136 | 36.03 | |
| PVEM | 86,000 | 0.70 | 308,224 | 2.26 | 592,417 | 9.19 |
| PT | 50,000 | 0.40 | 513,315 | 3.77 | 457,624 | 7.10 |
| MC | 0.00 | 468,946 | 3.45 | 384,005 | 5.96 | |
| 12,363,074 | 100.00 | 13,612,313 | 100.00 | 6,444,985 | 100.00 |
Fuente: elaboración propia con datos del INE s.f. b. INE 2017.
Tal vez más allá de la evolución en términos absolutos, el cambio en términos relativos refleja mejor la fuerza de los distintos partidos y cómo ha evolucionado el sistema de partidos mexicano.
Claramente en 1997, como partido predominante el PRI tenía una presencia apabullante, contaba con más del 89% de todos los militantes del país. El PRD, después de un trabajo muy intenso que costó muchas vidas humanas,33 se convirtió en un partido vivo con más de un millón de militantes. El PAN, con su estructura de cuadros incluso poco antes de convertirse en partido gobernante, no llegaba al 1% del total de militantes del país. El PVEM y el PT eran realmente testimoniales.
Para 2017, aun cuando el PRI había recuperado el poder en el ámbito nacional, había perdido a más de la mitad de su militancia y representaba el 46% del total de afiliados. En cambio, el PRD llegó a tener el 38% de los militantes; la fractura del PRD y el surgimiento de Morena fueron decisivos para el cambio en el sistema de partidos mexicano. Ya en ese momento Morena tenía más de 300,000 afiliados que, sumados a los casi 500,000 del PT, mostraban el arrastre de Andrés Manuel López Obrador. Para 2023, ya como partido gobernante, Morena sustituyó al PRI como el partido predominante, con más del 36% de los militantes que, sumado al 9% de los petistas, representa el 46% de todos los afiliados a partidos en el país.
Si comparamos la evolución de la militancia con el desempeño electoral de los partidos en las elecciones legislativas entre 1997 y 2024, podemos ver que existe un cierto paralelismo en las historias. El PRI es el partido que ha ido perdiendo más afiliados y votos, al pasar de más del 80% de los militantes y 39% de los votos en 1997, al 22% de los militantes en 2021 y sólo 11% de los votantes en 2024. El PAN es un partido con muy pocos afiliados, con 4% del total de militantes en el país, pero con una base de electores estable de entre el 26 y el 18%. La caída del PRD sin duda no puede explicarse sin el surgimiento de Morena, que básicamente lo sustituyo hasta lograr su desaparición como partido político nacional. Esta misma situación la analizaron previamente G. Petersen y F. Somuano, quienes sostienen lo siguiente:
Antes de la creación de Morena, de 2009 a 2014, la base electoral del PRI no era estable, pero se mantenía en un nivel y creció de manera moderada. El panorama cambió completamente a principio de 2015: la base del partido tuvo una caída brutal, que da cuenta de la mayoría de la caída de los tres partidos y, más importante, parece dar cuenta del rápido crecimiento de Morena. En ese sentido, hay elementos para afirmar que el intento de Morena de reconstruir un sistema de partidos dominante tiene a las bases del antiguo PRI como su fundamento.34

Fuente: elaboración propia con datos del INE s.f. a (para 2020, 2023 y reportes de los partidos para años anteriores). Para 2017 véase INE 2017.
Gráfica 5 Evolución de los afiliados a los partidos políticos en México, 1997-2023 (porcentajes)
Ahora bien, la evolución de Morena es justamente la contraria al PRI. Surge en 2015 con una base de militantes relativamente pequeña, del 3%, pero en sólo nueve años se convierte en el partido más importante del sistema, con el 36% de la afiliación y el 40.8% del voto en 2024.
En los casos del PT y del PVEM, sus historias son cambiantes. Si bien han ido creciendo en número total de militantes, su desempeño electoral depende de sus alianzas con el partido gobernante, que en el caso del PVEM ha ido en alianza con el PAN en 2000, con el PRI en 2006, 2012 y 2018, y con Morena en 2024.
MC ha ido creciendo al pasar del 3% de los militantes al 6%, y del 4% al 10.9% de los votos, entre 2012 y 2024.
Cuadro 4 Votos para diputados federales por el principio de mayoría relativa de los partidos políticos, 1997-2012, 2015, 2018, 2021, 2024
| Partidos | 1997 | 2012 | 2015 | 2018 | 2021 | 2024 |
| PRI | 11,305957 | 15,166,531 | 11,604,665 | 9,310,523 | 8,733,345 | 6,623,796 |
| (39.1%) | (31%) | (34.2%) | (16.5%) | (22%) | (11.13%) | |
| PAN | 7,696,197 | 12,885,414 | 8,328,125 | 14,381,872 | 8,680,944 | 10,049,375 |
| (25.9%) | (25.8%) | (22.09%) | (25.6%) | (18.29%) | (16.89%) | |
| PRD | 7,435,456 | 13,426,702 | 1,941,105 | 2,967,969 | 1,746,907 | 1,449,660 |
| (25.7%) | (27%) | (5.1%) | (5.27%) | (3.68%) | (2.43%) | |
| Morena | 3,346,303 | 20,790,623 | 16,759,917 | 24,286,317 | ||
| (8.4%) | (37.26%) | (34.09%) | (40.8%) | |||
| PVEM | 1,105,922 | 3,045,385 | 2,572,632 | 1,429,802 | 963,824 | 4,993,988 |
| (3.6%) | (6.11%) | (6.53%) | (2.15%) | (2.09) | (8.39%) | |
| PT | 748,869 | 2,219,228* | 1,134,439 | 2,211,753 | 1,543,909 | 3,254,718 |
| (2.6%) | (4.5%) | (2.84%) | (3.92%) | (3.25%) | (5.47%) | |
| MC | 1,992,102 (4%) | 2,421,164 | 2,485,198 | 3,449,982 | 6,497,404 | |
| (6.4%) | (4.4%) | (7.02%) | (10.91%) |
Fuente: elaboración propia con datos del INE 2024. INE s.f. b.

Fuente: elaboración propia con datos del INE 2024. INE s.f. a.
Gráfica 6 Resultados electorales de diputados federales por el principio de mayoría relativa
En lo que sigue, haré una revisión muy somera de los resultados de la elección presidencial.
V. La elección presidencial de 2024
De acuerdo con el cómputo del INE, en 2024 participaron 60,115,184 personas, es decir, el 61.04% de los ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores. Los resultados se aprecian en el cuadro 5.
Cuadro 5 Resultados electorales por coalición, 2024
| Candidatos | Votos | Porcentaje |
| Claudia Sheinbaum Pardo | 35,924,519 | 59.75% |
| (Sigamos haciendo Historia) | ||
| Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz | 16,502,697 | 27.45% |
| (Fuerza y corazón por México) | ||
| Jorge Álvarez Máynez | 6,204,710 | 10.32% |
| (Movimiento Ciudadano) |
Fuente: TEPJF 2018. INE 2024.
En cuanto a los partidos políticos, al comparar los resultados de la elección de 2018 con la de 2024 obtenemos los datos del cuadro 6.
Cuadro 6 Resultados de las elecciones presidenciales por partido, 2018 y 2024
| Partidos | Votos | % | Votos | % |
| PAN | 9,996,514 | 17.7 | 9,644,918 | 16 |
| PRI | 7,677,180 | 13.6 | 5,736,759 | 10 |
| PRD | 1,602,715 | 2.8 | 1,121,020 | 1.9 |
| PVEM | 1,051,480 | 1.85 | 4,677,057 | 8 |
| PT | 3,396,805 | 6 | 3,882,813 | 6 |
| Movimiento Ciudadano | 1,010,891 | 1.78 | 6,204,710 | 10 |
| Morena | 25,186,577 | 44.49 | 27,364,649 | 46 |
| Partido Encuentro Social (PES) | 1,530,101 | 2.7 | ------ | ------ |
| Nueva Alianza | 561,193 | .99 | ----- | ----- |
| Jaime Rodríguez Calderón | 2,961,732 | 5.23 | ----- | ----- |
| Candidaturas no registradas | 31,982 | .05 | 83,114 | 0.14 |
| Votos nulos | 1,603,857 | 2.83 | 1,400,144 | 2 |
| Total | 56,611,027 | 60,115,184 |
Fuentes: elaboración propia con base en TEPJF 2018. INE 2024.
El fracaso de la coalición opositora es muy claro, pues ninguno de los tres partidos que la formaron mantuvo su porcentaje de votos, en términos tanto absolutos como relativos. Por el contrario, la coalición gobernante creció en ambas formas, Morena pasó del 44.4 al 46% de los votos, el Partido Verde del 1.8 al 8% y el PT mantuvo sólo 6%, pero en términos absolutos creció en más de 400,000 votos. Por último, MC tuvo un crecimiento muy significativo, al pasar del 1.7% de los votos al 10%, es decir que ganó más de 5 millones de sufragios, desplazando al PRI como tercer partido nacional.
Si bien desde 2018 se dio un realineamiento crítico claro a favor de la coalición JHH, el cual se fortaleció en la actual elección, las características sociodemográficas de quienes votaron por AMLO y Sheinbaum no son exactamente las mismas. El 76% de quienes votaron por AMLO en 2018 lo hicieron también por Claudia Sheinbaum en 2024, lo que muestra la construcción de una identidad partidista morenista relativamente fuerte, que además refuerza la tesis de un realineamiento electoral en favor de un partido cada vez más institucionalizado. En términos de sexo, mientras que en 2018 el 46.3% de los hombres votaron por AMLO, este porcentaje aumentó al 50.6% en la votación de Sheinbaum. En cuanto a las mujeres, el 44.3% de este sector de la población votó por Sheinbaum y en 2018 el 43.6% de las mujeres votó por AMLO, es decir, el aumento fue menor.
Los cambios más significativos se dieron en escolaridad. Mientras que en 2018, como vimos antes, los universitarios se volcaron en favor de AMLO, con el 45.6%, este porcentaje cayó al 40.1% en el caso de Sheinbaum, si bien ella contó con el apoyo de 51% de los jóvenes. Por otra parte, aun y cuando los grupos de menores ingresos por lo general apoyaron a la coalición Sigamos Haciendo Historia, es significativo que el 49% de los votantes de ingresos medios y el 39.5% de los votantes de ingresos altos también apoyaron a la candidata Sheinbaum.35 En ese sentido, la coalición gobernante es multiclasista.
En contraste con la candidata de la coalición gobernante, los votantes de Xóchitl Gálvez tuvieron un perfil más urbano, con mayor escolaridad e ingresos más altos. En términos partidistas, el 67% de quienes votaron en 2018 por el candidato del PAN lo hicieron por Gálvez y el 66% de quienes votaron por el candidato del PRI también lo hicieron por Gálvez, lo que muestra una menor capacidad de estos partidos, en comparación con Morena, para mantener la lealtad de sus votantes. Por último, el perfil del votante de MC es mayoritariamente urbano 86%, mujeres en un 55% y jóvenes y con estudios de secundaria o superiores.
Dada la estructura de ingresos y etaria del país, la coalición gobernante tiene una clara ventaja frente a las oposiciones. Ahora bien, como sabemos, las elecciones no se ganan sólo por la estructura sociodemográfica, sino por el desempeño de los gobiernos, su capacidad para dar respuesta a las demandas de los diversos grupos sociales y las estrategias establecidas por los liderazgos respectivos. Otro aspecto importante es la construcción de redes clientelares a partir de los gobiernos estatales y el peso de los programas sociales, tanto universales (las pensiones para adultos mayores), como focalizados (las becas para niños y jóvenes), así como la campaña mediática continua e ilegal del Ejecutivo federal en apoyo a su partido.
IV. Consideraciones finales
Quiero terminar este artículo con breves respuestas a las preguntas con las que comencé: ¿qué tipo de partidos compiten hoy en México y qué tipo de sistema de partidos está surgiendo? En la elección presidencial, la competencia fue entre dos coaliciones “atrápalo todo” (Sigamos Haciendo Historia, formada por Morena, PT y PVEM, y Fuerza y Corazón por México, integrada por PAN, PRI y PRD) y un partido de cuadros, MC, que enarbola cierto “liberalismo-social”. En ese sentido, si bien hay seis partidos nacionales, el PRD, al no llegar al 3% necesario, ha perdido su registro como tal. Considero que todavía hoy tenemos un sistema de partidos de pluralismo moderado, ya que no tenemos partidos antisistémicos y la competencia sigue siendo centrípeta. Ahora bien, el triunfo contundente de la candidata de Sigamos Haciendo Historia, con más del 59% de los votos y con mayorías absolutas tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, apuntan fuertemente hacia un nuevo sistema de partido predominante. Aunado a lo anterior, la coalición triunfó en 31 de las 32 entidades federativas.

Fuente: elaboración propia con datos del INE 2024. INE s.f. b.
Gráfica 7 Elecciones presidenciales, 2000-2024
Todo indica que Morena y sus aliados buscarán reformas constitucionales que, al transformar el Poder Judicial y sobrerrepresentar aún más a los partidos de la coalición gobernante (ya que buscan eliminar la representación proporcional en la Cámara de Diputados) cambiarán sustancialmente el sistema actual. Petersen y Somuano consideran que el periodo presidencial de AMLO significó recrear un hiperpresidencialismo que, si bien se debilitó en la elección intermedia de 2021, cuando perdió la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, al recuperarla en 2024, esas tendencias se han vuelto a fortalecer. Hoy sabemos que la presidenta Sheinbaum continuó con las reformas al Poder Judicial y la desaparición de diversos órganos autónomos como el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai). Estas reformas sin duda implican una pérdida de los equilibrios institucionales fundamentales en un sistema democrático.
Parte fundamental del proceso de transición democrática en México incluyó el fortalecimiento de las oposiciones, justamente sobre la base de un sistema electoral más representativo, en el que las minorías no se vieran aplastadas por un partido hegemónico. El sistema electoral mixto ha permitido las alternancias y ha hecho realidad la construcción de un sistema político democrático. Claramente, un sistema mayoritario como el que se pretende imponer abonaría en un proceso de desdemocratización que no es deseable.










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