Los objetivos de la evangelización: la fábula
Durante el periodo novohispano, las culturas indígenas fueron sometidas a cambios drásticos en sus sistemas de pensamiento, lenguaje, modos de vida y religión, entre otros aspectos culturales y sociales. Todos estos cambios fueron promovidos a partir del proyecto de evangelización que implementaron los frailes en el Nuevo Mundo.
Una de las estrategias en dicho proyecto fue brindar una educación dirigida a las élites indígenas en los preceptos del humanismo cristiano de la época, cuyo objetivo fue lograr la asimilación de este grupo al orden social español. Esta educación garantizaba que los gobernantes indígenas fueran súbditos ejemplares para el rey y para el dios cristiano (Laird 2016b, 128). Los gobernantes se integrarían a la nueva cosmogonía cristiana y sus subordinados los imitarían en esta conversión no sólo religiosa, sino en el modo de vida. Esta iniciativa educativa llevó a la fundación, primero, del Colegio de San José de los Naturales, en 1527, y, luego, del Colegio Real de Santa Cruz de Tlatelolco, el 6 de enero de 1536. En este último colegio, los hijos de los gobernantes nahuas recibieron una educación de nivel universitario de acuerdo con los sistemas de enseñanza más actuales para su siglo: la enseñanza del Trivium y el Quadrivium.
Por otra parte, el latín era la lengua de la ciencia. Los principales tratados científicos, filosóficos, así como las sagradas escrituras y la aplicación de los sacramentos, todo se daba en lengua latina. El interés de los frailes fue entonces la capacitación de la juventud nahua en la enseñanza de la lectura y la escritura en latín (Laird 2014, 151) y, en general, brindarles una educación en el humanismo cristiano (Laird 2016b, 128). De esta enseñanza también derivó una intensa actividad de traducción de textos del latín al náhuatl, la elaboración de sermones directamente en náhuatl con sus citas en latín y otros manuscritos escritos también en latín por los indígenas. Sin duda, estos textos fueron el resultado más valioso de esta enseñanza.
Aunque el Renacimiento trajo muchas ideas y prácticas nuevas, no todas eran bien vistas por el cristianismo. Por ello, en el fuero de la educación religiosa se elegían aquellos autores que favorecieran al cristianismo o reforzaran algunas de sus prácticas, y se les convertía en canon dentro de la literatura oficial cristiana. Algunos de estos autores del mundo clásico -que tuvieron presencia también durante el Medievo- fueron los conocidos como Auctores octo morales, “los ocho autores morales” (Laird 2016a, 53). No obstante, se tiene noticia del estudio de textos de otros autores. Por mencionar algunos de los escritores latinos que figuraron en las aulas, tenemos a Virgilio, Terencio, Ovidio, Horacio, Lucano, Séneca, Persio, Juvenal, Marcial, Catulo, Plauto, Lucrecio, Cicerón, Quintiliano, Valerio Máximo, Tito Livio, César, Tácito, Suetonio, entre otros (Osorio Romero 1997, 56-63). Entre los escritores griegos utilizados para el comienzo de la lectura en griego se encontraban Esopo, San Agapito y San Juan Crisóstomo; posteriormente para las lecturas más profundas se incluían autores como Platón y Aristóteles.
Dentro de “los ocho autores morales” estaba Esopo, por lo que la decisión de traducir sus fábulas al náhuatl pudo cumplir distintas funciones en los objetivos de la educación indígena. Es común imaginar que esta traducción funcionó como una herramienta pedagógica en el aprendizaje del latín y de la retórica (Sanchis Amat 2019, 46), como se hacía desde la época grecolatina. Con estas fábulas se ejercitaba la lectura, la interpretación, el comentario, la glosa y la traducción, elementos que formaban parte de la enseñanza retórica entre los franciscanos (Sanchis Amat 2019, 48; Ríos Castaño 2015, 245).
Sin embargo, Andrew Laird argumenta que esto es improbable ya que los alumnos recibían su instrucción con el método de inmersión en latín, donde se utilizaba a Esopo para los primeros acercamientos sólo en lengua latina. Una traducción al náhuatl no ayudaría con el aprendizaje de la retórica que podían practicar directamente en latín; mejor dicho, sería un material más adecuado para la enseñanza del náhuatl (Laird 2017, 147), aspecto que ya había mencionado Angél María Garibay (1955, 2: 184) y que sostiene Rafael Tena al proponer que las fábulas sirvieron de apoyo a los jesuitas para el aprendizaje del náhuatl (Tena 2019, 570).
Por otra parte, la selección de fábulas que se conserva en el manuscrito de Cantares mexicanos nos muestra que se pretendía utilizar esta antología como un texto auxiliar en la educación de la nobleza indígena y funcionar como un espejo para los gobernantes mexicanos que ejemplificara las buenas costumbres y las formas correctas de actuar (Laird 2017, 149-150). Como puede deducirse en el título con el que inician las fábulas, el propósito es educar: “Aquí comienzan los zazanillahtolli que compuso un sabio cuyo nombre es Esopo: ya nos enseñan la prudencia” (Torres López 2019, 259).
El objetivo de utilizar la traducción de las fábulas al náhuatl en la educación de las élites indígenas parece más verosímil a la luz del título del mismo texto. Si el ejercicio de la traducción sirvió además en el aprendizaje del náhuatl para los frailes, fue quizá una utilidad secundaria.
La literatura edificante al momento de la conquista1
El siglo XVI fue el escenario del Renacimiento y los grandes pensadores del mundo clásico de verdad renacieron al mundo intelectual. La modernidad había llegado a Europa, España y las colonias de ultramar. El hombre era el centro del universo y el creador de su destino, pero tendría que aprender a ser prudente para lograr sus objetivos, aprender de la vida y, en suma, educarse para ello. No obstante, los nuevos objetivos renacentistas no siempre coincidían con la visión del orden cristiano. Mientras las nuevas ideas se esparcían por Europa, la Nueva España se encontraba bajo el proyecto de evangelización y se adaptaba a los planes de las órdenes religiosas para llevar a cabo la conversión.
La mejor manera de transmitir los conocimientos de modo ameno y sencillo sería por medio de textos didácticos. La literatura edificante y emblemática tuvo una importante presencia desde la Edad Media y la Iglesia se valió de ella para la evangelización de Europa; sin embargo, alcanzó su auge durante el Renacimiento. El público, en su mayoría analfabeta, disfrutaba de este tipo de literatura breve, impresionista y moralizante, la cual escuchaban en alguna lectura pública o aprendían de manera oral. Uno de los géneros más sobresalientes fue la fábula esópica, pues su moraleja -principal cualidad de este tipo de texto- podía adaptarse a los fines más convenientes, según lo que se pretendiera enseñar o predicar. Por estas razones, la literatura didáctica, con una larga tradición en el viejo continente, llegó con éxito a los ámbitos de la enseñanza de la nobleza indígena.
La fábula ya contaba con una probada capacidad para la instrucción de los preceptos y las enseñanzas cristianas durante la Edad Media, por lo que traducir a Esopo pudo tener considerada tal práctica. Con la traducción de estos materiales, se obtuvo un recurso didáctico más, a la par del exemplum medieval, el teatro de evangelización y el sermón. Gran parte de la enseñanza de la época se impartía de modo oral a partir de estos géneros discursivos y, en el caso del ámbito religioso, desde el púlpito durante la misa. Diversos relatos edificantes circularon en populares antologías, algunas conocidas como Romulus, o fueron adaptados en pequeñas narraciones que conformaron antologías como la Disciplina clericalis y El conde Lucanor (Torres López 2019, 38-41).
Desde la antigua Grecia, el género fabulístico, tal vez por lo ecléctico de su formación, resultó adecuado en la enseñanza moral o de otras ideologías, principalmente por su estructura expositiva en la que se presenta un caso que culmina con una moraleja o enseñanza, la cual puede ser muy flexible y adaptarse a cualquier corriente de pensamiento. Así pues, cualquier situación podría fabulizarse para su transmisión y enseñanza. De este modo, los antiguos griegos utilizaron estos relatos para transmitir los conceptos de algunas escuelas filosóficas como la cínica y la estoica (Fedro y Aviano 1998, 48-49).
El componente ilustrativo de la fábula tiene una doble función: facilitar la comprensión de aquello que se pretende ilustrar y, en ocasiones, mover a la risa durante el proceso; con esto podemos advertir la utilidad de estos textos (Fedro 2005, 33).
La trasmisión de la doctrina por medio de imágenes coincidió con los rasgos de los antiguos géneros literarios de origen náhuatl que también preferían el uso y la creación de imágenes conceptuales (Torres López 2023), rasgos que aprovecharon franciscanos y jesuitas para difundir la doctrina. Existen testimonios del empleo de la imagen y, en general, de elementos histriónicos para facilitar la representación de conceptos, dogmas y misterios de la doctrina. Éstos fueron utilizados desde época muy temprana. Una prueba de dicho argumento la ofrece el Códice franciscano:
Algunos religiosos han tenido costumbre de enseñar la doctrina á los indios y predicárselas por pinturas, conforme al uso que ellos antiguamente tenían y tienen, que por falta de letras, de que carecían, comunicaban y trataban y daban á entender todas las cosas que querían, por pinturas, las cuales les servían de libros [...]
Téngolo por cosa muy acertada y provechosa para con esta gente, porque hemos visto por experiencia, que adonde así se les ha predicado la doctrina cristiana por pinturas tienen los indios de aquellos pueblos más entendidas las cosas de nuestra santa fe católica y están más arraigados en ella [...] y que por aquellas pinturas se les diesen á entender á los mochachos en su tierna edad los misterios de nuestra fe, pues es cosa natural imprimirse en la memoria lo que en aquel tiempo se percibe; y para percibirlo ya presuponemos, como es así, que para los indios el medio es la pintura (Códice franciscano 1941, 41-43).
La tradición de la fábula nos permite argumentar los motivos por los que se realizó una traducción de Esopo al náhuatl: principalmente como material para la educación de las élites indígenas en los preceptos morales y religiosos.
El género de la fábula2
Los temas del relato fabulesco son muy variados para establecer un tipo particular de tópico. Aunque prevalece el tema animalístico, no es el único. La fábula suele estructurarse en tres partes: primero, el llamado promitio; segundo, el relato propiamente dicho o agón (combate); y tercero, el llamado epimitio (Fedro 2005, 34).
La función del promitio consiste en justificar la introducción de la fábula en otro texto, como sucedía con frecuencia en las obras clásicas cuando el autor quería ejemplificar una situación. El uso del promitio fue común antes de la elaboración de las colecciones de fábulas por Demetrio de Falero hacia el siglo IV a. n. e. En dichas antologías, así como en la de Cantares mexicanos, el promitio está ausente, pues la fábula ya no es parte de un discurso mayor, está aislada y, por lo tanto, no necesita ser introducida.
La parte final de la fábula llamada epimitio es la que tiene por función expresar la enseñanza que de ella puede obtenerse y es conocida también como moraleja.
Tanto el promitio como el epimitio son dos elementos de la fábula que la vuelven adaptable a cualquier situación, pues la interpretación del texto central puede ser variable y tomarse de él más de una enseñanza aplicable a una o diversas situaciones diferentes. El promitio o el epimitio pueden modificar la enseñanza que contenía una fábula originalmente para adaptar un nuevo mensaje.
Dichas modificaciones de epimitios también se realizaron en las fábulas de Cantares mexicanos, pues se adaptaron para mostrar una enseñanza aprobada dentro del conjunto de axiomas hispanos y cristianos, o para corregir alguna conducta reprensible de las antiguas costumbres indígenas, como en el caso de la fábula de Tlaachtopaitohuani, “El adivino” (Torres López 2019, 312). En ésta, el epimitio o moraleja reprende a aquellos que, por andar indagando en la vida de los demás, no atienden sus propios problemas, y, de modo muy sutil, se lleva la enseñanza al campo de la moral y la religión pues predica que “el que bien enlaza con palabras la vida de las personas, pero su mala vida no puede enlazarla, no puede dejarla” (Torres López 2019, 313). Lo que hay que destacar aquí es que el epimitio o moraleja también se ajusta para amonestar a aquellos que practicaban la adivinación, actividad que formaba parte de las dinámicas sociales de los indígenas. Otras modificaciones son los epimitios adaptados para hablar del dios cristiano.
La parte central de la composición tripartita de la fábula es el agón “combate” o la trama. En referencia específicamente a las fábulas de tema animalístico, la trama puede dividirse en fábulas de agón de acción, verbal, de diálogo y en las que no lo tienen (Rodríguez Adrados 1979-1987, 1: 158). El agón es la parte más álgida del relato central y consiste en el enfrentamiento o combate de los personajes que puede ser verbal o físico.
El último aspecto de la fábula es la brevedad. El escritor latino Fedro fue quien empleó por primera vez el canon de la brevedad en sus fábulas, pues permitía concentrar la enseñanza y transmitirla sin fastidio del lector (Fedro 2005, 59).
Manuscritos, autoría y traducción
Se conocen tres manuscritos del periodo novohispano que contienen la traducción al náhuatl de la fábulas. El primero es Cantares mexicanos, resguardado en la BNM; el segundo es el Santoral en mexicano, cuya mitad del manuscrito -donde se contenían las fábulas- fue arrancada y se encuentra ahora en la Biblioteca de Bancroft, en California, con el nombre de Santoral Bancroft; la tercer copia es el Manuscrito mexicano 287 que se localiza en la Biblioteca Nacional de Francia (en adelante, BNF).
En el estudio codicológico del manuscrito de Cantares mexicanos realizado por Ascensión Hernández de León-Portilla y Liborio Villagómez (2011, 1: 27-99) se conjetura la fecha de elaboración de las fábulas hacia finales del siglo XVI y principios del XVII. Para el Santoral se establece un periodo similar. El Manuscrito 287 es una copia más tardía, hacia el siglo XVIII. Sin embargo, a partir del vocabulario que aparece en algunas fábulas, referente a neologismos o préstamos en español, puedo decir que su elaboración debe situarse de manera temprana en la segunda mitad del siglo XVI (Torres López 2019, 192-193). Hay palabras como mazacalli “casa de venados” por “establo”, que pertenecen a una primera o segunda etapa de contacto lingüístico según los trabajos de Lockhart (1999, 378-468) sobre la lengua náhuatl durante el periodo novohispano.
Establecida una posible fecha, surge el problema de saber quién o quiénes pudieron hacer esta traducción al náhuatl. Al respecto hay muchas posturas expuestas de manera más detallada en otros trabajos (Sanchis Amat 2019, 43). Grosso modo, los primeros en dar su opinión fueron Antonio Peñafiel (1895), Ángel María Garibay (1955) y Gordon Brotherston (1987) en el sentido de que fue obra de fray Bernardino de Sahagún y su grupo de colaboradores. Salvador Díaz Cíntora (1996) propone que la traducción es más temprana y se debe al profesor del Colegio de San José de los Naturales, Arnaldo de Basacio. Por su parte, Rafael Tena (León-Portilla 2011-2019, 331 y 570) les atribuye una autoría jesuita debido a la presencia de marcas de saltillo y de duración vocálica en el manuscrito de Cantares mexicanos, y postula a Antonio del Rincón o a Juan de Tovar como los responsables. Se debe añadir a esto que, como lo indica Tena, los tres manuscritos parecen ser copia de un texto anterior, por lo que cualquier marca gráfica pudo ser añadida durante la copia y tal evidencia no puede tomarse como absoluta.
El análisis del estilo de las fábulas en mi tesis coincide, por una parte, con la opinión de Brotherson y Vollmer respecto de que son de mano indígena, pero también estuvieron bajo la supervisión de algún fraile. Por otra parte, noté que hay distintos estilos de traducción, en especial en secuencias ya establecidas de manera formularia como las moralejas. Esto me ayudó a postular que fueron varios los autores de las fábulas que, por el perfil humanístico requerido para la traducción, su objetivo, el número de traductores y su posible fecha de elaboración, lo más probable es que se realizaran en el scriptorum del Real Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco (Torres López 2019, 169-171). Sin embargo, las copias que forman los tres manuscritos conocidos fueron producidas quizá por jesuitas. El mismo Manuscrito mexicano 287 es una copia del padre jesuita José Antonio Pichardo. Debe considerarse que la Compañía de Jesús se inclinaba por el empleo de la literatura didáctica, por lo que es posible que alguno de sus miembros retomara estas fábulas por su valor pedagógico.
Finalmente, resta tratar el tema sobre la fuente o el texto de origen de la traducción náhuatl. Heréndira Téllez Nieto, a partir del Manuscrito mexicano 287, determinó que el texto de origen fue la colección de fábulas de Aldo Manuzio, Habentur hoc volumine haec, videlicet: vita [auctore Planude] et fabellae Aesopi cum interpretatione latina [...], publicada hacia 1505 (Téllez Nieto 2015). Su argumento se basa en que el manuscrito de París, copia del siglo XVIII del padre Pichardo, contiene una versión latina de las fábulas a lado de la traducción al náhuatl, la cual identificó como la colección de Manuzio. No obstante, las fábulas de Manuzio presentan un estilo muy diferente comparadas con las traducidas al náhuatl, por lo que resultaba difícil pensar que fueran el texto de origen, muy a pesar de que Téllez Nieto afirma que son una calca estructural de esta versión latina.
Por otro lado, Laird menciona que la versión de las fábulas en latín colocadas por el padre Pichardo no es necesariamente el texto de partida. Laird propone que el texto de partida fue la colección de Joachim Camerarius, Fabellae Aesopicae plures quandringentis, publicada en la ciudad de Tübingen en 1538 (Laird 2017, 136). Expone que las fábulas de esa colección mantienen un discurso más retórico y extenso, y que concuerda más con la traducción náhuatl. Coincido con Laird en fijar como texto de partida la colección de Camerarius, ya que el texto más elaborado y descriptivo de estas fábulas en latín corresponde con el análisis que realicé de la versión en náhuatl durante la traducción.
El texto náhuatl y la traducción que se presenta al español
La traducción al náhuatl de las fábulas es un ejemplo de una traducción dinámica. El texto de llegada en náhuatl tuvo distintas adaptaciones de personajes, de situaciones y de contextos culturales grecolatinos a los correspondientes indígenas, aunque se intentará seguir o imitar los géneros discursivos occidentales.
Las normas de traducción a finales del siglo XVI tenían por objetivo que el texto de llegada fuera funcional para conmover al auditorio indígena hacia la enseñanza que pretendía transmitir. En textos de otro tipo o género discursivo, los objetivos de la traducción fueron opuestos, quizá en aquellos de relevancia religiosa, donde debe evitarse la ambigüedad. Pero las fábulas de Esopo son textos suceptibles a los cambios, razón de su éxito y perduración, y, en ese sentido, las adaptaciones a las fábulas en latín, por simples que sean, muestran una traducción náhuatl de características dinámicas desde el punto de vista cultural o semiótico.
El cambio de personajes no es una simple adaptación de índole folclórica, sino que corresponde a los objetivos de traducción antes mencionados, donde se busca un equivalente cultural de los personajes grecolatinos en la cultura de llegada, que mantengan relaciones de significado similares. Por citar un ejemplo, quizá el más representativo del carácter dinámico de la traducción al náhuatl en cuanto a los personajes, se puede mencionar la sustitución de la zorra por el coyote. Este cambio es la consecuencia de la función de la zorra como burlador3 cultural para los griegos y latinos. Si se hubiera conservado la zorra en la traducción al mexicano, el personaje no hubiera tenido las mismas relaciones de significado cultural entre los nahuas y el texto meta no cumpliría su función a cabalidad. Por tal motivo, la sutitución debe ser por otro burlador en la cultura náhuatl, y uno muy parecido a la zorra es el coyote (Torres López 2019, 172-180).
Otras adaptaciones sustituyen categorías del cuerpo relacionadas con la cognición, como la sustitución del cerebro, la cabeza o la mente por el corazón como órgano donde yace la inteligencia (Torres López 2019, 202-208). Son muchas las adaptaciones que están relacionadas con el cambio de categorías de la cultura grecolatina a la nahua, es imposible mencionarlas aquí por completo (Torres López 2019, 155-241).
Otros cambios tratan de crear situaciones verosímiles en los ámbitos culturales indígenas y que podrían resultar extraños si se dejaran como suceden en la sociedades grecolatinas. Los elementos culturales específicos también se adaptan al náhuatl, muchas veces por no tener otra opción para su compresión, por ejemplo, tlahtoani por rey o altepetl por reino. Aunque estas palabras sean la solución esperada, los rasgos culturales de estos elemetos condicionarán al receptor indígena a imaginar el mundo grecolatino en sus propios términos culturales y no como una experiencia extranjera. Para los conceptos o las situaciones que plantearon problemas de traducción, se eligió la adaptación o la explicación, y con ello se modificó el texto original.
Así pues, la traducción al español que se presenta aquí tiene por objetivo hacer evidente el estilo de esta primera traducción dinámica en lengua náhuatl y mostrar los rasgos culturales que la conforman. Es decir, reflejar en el traslado al español las características de la traducción semiótica o dinámica de las fábulas de Esopo a la lengua mexicana durante el siglo XVI.
Para lograr esto, he seguido una serie de criterios en la traducción al español. Primero, respeté la sintaxis del náhuatl hasta donde fue posible en la traducción para no causar ambigüedad o fragmentos incomprensibles. Mantengo las frases y los giros del lenguaje casi de manera literal, siempre que puedan entenderse en español y la estructura de esta lengua lo permita.
Cuando esto no sucede o el referente cultural está muy alejado de lo comprensible en español, reformulo el segmento de otro modo y en una nota coloco la aclaración correspondiente o la forma literal en el texto original.
Los conceptos y las categorías que considero pertenecientes a la cultura náhuatl sin equivalencia con alguna palabra o categoría en español (como títulos de nobleza, cargos públicos, términos religiosos, etcétera), los conservo en náhuatl y en cursivas. También están acompañados de notas explicativas. Si la palabra figura ya en español como nahuatlismo, la utilizo así -por ejemplo, la palabra macehualli por macegual-. Sin embargo, no siempre es útil mantener el término en náhuatl para mostrar un contexto cultural específico del texto original. En ocasiones es mejor mantener una traducción literal acompañada de una nota explicativa.
Los neologismos de origen cristiano o de otra índole los traduzco de manera literal la mayoría de las veces para resaltar su carácter extranjero y experimental dentro de esta primera etapa línguística. No obstante, cuando su traducción literal no resulte práctica o no sea un concepto relevante dentro de la cultura náhuatl, busco su equivalente y coloco una nota explicativa.
Por otra parte, los préstamos en español los dejo como aparecen, también en letras cursivas. Los nombres propios los mantengo siempre como en el original, con mayúscula inicial y en redondas, ya sea que aparezcan en español o en náhuatl.
Conservo las marcas direccionales -el infijo hual ‘hacia acá’ y el infijo on ‘hacia allá’- en algunos verbos, principalmente los que involucran un desplazamiento, con el objetivo de mostrar la perspectiva de movimiento que involucra la lengua náhuatl en la narración. También he mantenido casi en su totalidad las numerosas partículas.
Destaco las formas honoríficas del lenguaje en sustantivos con su correspondiente diminutivo en español. En el caso de los verbos, los coloco en mayúsculas en la traducción para resaltarlos.
Por otra parte, en cuanto a la paleografía, seguí también ciertos criterios. Primero, seleccioné algunas fábulas del manuscrito de “Cantares mexicanos” que se encuentran entre los folios 179r al 191v, pero conservé la numeración original que tienen en el manuscrito, razón por la que puede verse que en cada sección aparecen fábulas con distinta numeración. Respeté la ortografía y la puntuación originales, mantengo los signos diacríticos y no desato abreviaturas. Separé o unifiqué las palabras conforme a la morfología del náhuatl cuando están unidas en otras secuencias no correspondientes a ésta. Las palabras tachadas o supresiones de algún tipo, que son mínimas, no las reflejo en la paleografía. Los préstamos en español también los marco en cursivas.
Las fábulas seleccionadas las presento en torno a cinco temáticas que yo he clasificado y que reflejan el tipo de instrucción que los religiosos pretendían dar a las élites indígenas. La primera sección, la más amplia, se compone de fábulas que tienen por tema la prudencia antes de actuar o para solucionar un problema y no dejarse engañar; situaciones que favorecen el pensamiento lógico y racionalista. La segunda temática gira en torno al desarrollo del entendimiento en el aprendizaje, ya sea por iniciativa o como experiencia adquirida a partir de una situación. La tercera temática trata de la aceptación de lo incontrolable y del orden social preestablecido. El cuarto tema es la avariacia y los deseos terrenales, y los males que puede acarrear. Finalmente, la quinta temática es la inutilidad de la belleza frente a la inteligencia y la fuerza.
Todos estos temas ayudarían al desarrollo del carácter del gobernante y del buen cristiano. Las dos primeras secciones son textos que favorecen el pensamiento lógico-causal que caracteriza al pensamiento occidental de la época -en el ámbito intelectual-, el cual también trata de influir en las estructuras del pensamiento cristiano. El resto de las temáticas es de índole cristiano, como la resignación y la aceptación del individuo con respecto a su condición social y el propósito en el mundo -concepto de origen medieval-, los males acarreados por las pasiones terrenales y la falsedad de la belleza frente a la inteligencia y la virtud.
Exiten otras traducciones al español de estas fábulas en náhuatl; sin embargo, la muestra presentada aquí podría acercar más al lector, no al mundo grecolatino, como suele hacerse en dichas traducciones, sino al mundo índigena novohispano, y mostrar el proceso hermenéutico que implica el contacto y el intercambio de mensajes entre dos culturas muy disímiles.
“Cantares mexicanos”, Manuscrito 1628, folios 179r al 191v
[I. La prudencia]
Nican ompehua y çaçanillatolli yn quitlali ce tlamatini ytoca Esopo: ye techmachtia yn nehmatcanemiliztli.
1a. Quaquauhtentzone yhuan coyotl
Yn quaquauhtentzone yuan coyotl yniquac amiqui, cecni atlacomolco oncholoque auh yniquac opachiuhque atli: in tentzone niman ye noyampa tlahtlachia, quitemohua yn campa huel quiçazque. Auh in coyotl quilhui. macamo ximotequipacho: ca oniquittac yn tleyn ticchihuazque ynic huel tiquiçazque ca yntla timotlamelauhcaquetzaz, yuan yn moma caltech ticmahmanaz yuan in motzonteco ticacocuiz ynic huel micampa huêhuetztoz moquaquauh in nehuatl niman mocuitlapan nomtlêcoz ynic huel nomquiçaz atlacomolco: auh yniquac oniquiz niman nimitzhualanaz. auh in tentzone yniquac oquihuelcac ytlahtol coyotl, niman quitlacama ypan hualquiz in coyotl. auh yn oquicaco:4 niman ye atlacomoltemco yca huetzcatinemi. Auh yn tentzone cenca oquitlahuelchiuh yn itecanecayahualiz coyotl. Auh in coyotl quilhui in tentzone. Nocnihue yntla yzquitetl ye ni moyollo, yn izqui mani motentzo: oc achto tictemozquia yn canin huel tihualquizaz yn ayamo toncholohua atlacomolco.
Ynin çaçanillahtolli yc timachtilo yn quenin huel achto monequi ticnemilizque yntlein ticchihuaznequi: ynic ahmo çatepan ypan tihuetzizque yn ahnezcaliliztli, xolopiyotl.
[I. La prudencia]
Aquí comienzan los zazanillahtolli5 que compuso un sabio cuyo nombre es Esopo: ya nos enseñan la prudencia.
1a. La cabra6 y el coyote
La cabra y el coyote cuando morían de sed se arrojaron a un cierto pozo con agua. Y cuando se hartaron de beber, luego la barbuda observa hacia todas partes repetidamente, busca por dónde podrán salir. Y el coyote le dijo: “No te preocupes, pues he visto lo que haremos para que podamos salir. Pues si te paras derecha y así tú sola te pusieras en la pared y levantaras tu cabeza para que por todas partes fueran a caer tus cuernos, yo, entonces, subiré encima de tu cola hacia allá para que pueda salir del hoyo con agua. Y cuando salga, luego hacia acá te tomaré”. Y la barbuda entonces aprobó las palabras del coyote, luego lo obedeció. El coyote salió hacia acá por encima de ella. Y vino a salir, entonces ya se anda riendo de ella en la orilla del hoyo con agua. Y la barbuda se enojó mucho por el engaño del coyote. Y el coyote le dijo a la barbuda: “Oh, amiga mía, si tanto fuese tu corazón7 como tanto se extiende tu barba, primeramente, buscarías por dónde poder salir hacia acá cuando todavía no te echas en el hoyo con agua”.
Con este zazanillahtolli somos enseñados cómo es necesario primero que pensemos lo que queremos hacer para que después no caigamos en el error, en la estupidez.
3a. Los coyotes
Un coyote se había caído en un lazo,8 se escapó difícilmente; en cuanto salió, abandonó su cola en el lazo. Entonces ya siente vergüenza porque nada es su cola, ya se angustia. Reunió a todos los coyotes, luego ya los quinnonotza quincuitlahuiltia. ynic mochintin mocuitlapilcotonazque (ca çan ynca moqualtiliznequia) oquimilhui Nocnihua nopilhuan tla xiccaquica; tlehçannen in tichuillana tocuitlapil, cahmotle yc monequi, ca çan yc titlalochpantinemi; yehica totech monequi yn timochintin tictequizque ticcotonazque, auh yniquac yc miec tlamantli quihtohua, niman centetl oc ychpochtontli in coyotl tetlan hualquiz quinanquili, quilhui y. tlein tiquitohua nonanton. cuix tictecuitlahuiltizquia y. intlacamo çan yc toca timoqualtiliznequi:
Yni çaçanillahtolli yc timachtilo, ynic ahmo ticcuizque ticcaquizque yn aqui hamocualli techcuitlahuiltia; ça yehuatl tiquittazque yn tlein huel totech monequi.
7a. Ce tecollati yhuan tlapacqui
Ce tecollati oquimocohui calli huehueyi yhuan tlacoyahua. Auh ce ycniuh tlapacqui hamo huehca in nemia, centetl yn icaltŏ catca. Auh in tecollati cecppa oquitlatlauhti in tlapacqui ynic ynehuȃ onca nemizque yehica ca miec yn ical onmanca. Auh in tlapacqui hamo oquitlahuelcaquili, çan quilhui. Ca amo notech monequi in tinechilhuia yehica. Ca in tlein nicpacaz nicchipahuaz, ca mochi ypan yaz in motecol, ca mochi quicatzahuaz.
Yni çaçanilli quihtoznequi Ca yn qualnemilizque hamo can9 huel quinnepanohua yn tlahueliloque yca ye iehuatl quimocuitlahuia tlahtlacolli.
10a. Cuicuia
Onteme cuicuia cecni amanalco nemia: auh yniquac tonalco ohuac yn
amanalli: niman quizque quitemoto in canin qualcȃ atlan nemizque. Auh y ye cholotihui, centetl atlacomolli huehcatlan oquitaque. Niman quihto in centetl cuiatl, ca qualcan in, ma nican tinemican. Auh in ocentetl cuiatl, quinanquili, quilhui ca qualcȃ yni nican atlacomolco auh ca yntla no huaquiz quen tihualquiçazque in çatepan.
Yni çaçaniltontli yc timachtilo, ynic hamo çan ylihuiz ytla huey ticpehualtizque: çan monequi achtopa huel ticnemilizque.
exhorta, los incita para que todos se corten la cola (pues a costa de ellos quería buscar remedio), les dijo: “Amigos míos, hijos míos, escuchen: ¿en qué aprovecha que arrastremos nuestra cola? Pues en nada que convenga, pues sólo así andamos barriendo la tierra. Por eso nos conviene a todos nosotros que la cortemos, la abreviemos”. Pero entonces, cuando dice todas [estas] cosas, luego una coyota, aún jovencita, salió hacia acá de entre la gente, le respondió, le dijo: “¿Qué dices madrezuela? ¿Acaso incitarías a la gente a esto si no quisieras buscar remedio a costa nuestra?”.
Con este zazanillahtolli somos enseñados para que no tomemos, [no] escuchemos a quien mal nos incita, sino que veamos lo que mejor nos conviene.
7a. Un carbonero y el lavandero
Un carbonero se compró [una] casa muy grande y espaciosa. Pero un amigo suyo, lavandero, [que] no vivía lejos, su casa era una pequeña. Y una vez el carbonero le rogó al lavandero para que vivieran ambos allí, porque su casa es muy amplia. Pero el lavandero no lo aceptó, sólo le dijo: “No necesito que me [lo] digas, porque lo que yo lavaré, [lo que yo] limpiaré, tu carbón irá encima de todo [eso], lo ensuciarás todo”.
Este zazanilli quiere decir que los que poseen una vida buena, justo no revuelven a los malvados con ellos mismos que se cuidan del pecado.10
10a. Las ranas
Dos ranas vivían en alguna parte en un estanque. Y cuando se secó el estanque en el día, luego salieron, fueron a buscar un buen lugar cerca del agua donde vivir. Y ya van saltando; vieron un profundo pozo con agua. Luego habló una rana: “Éste es buen lugar, vivamos aquí”. Y la otra rana le respondió, le dijo: “Es buen lugar aquí, en el pozo con agua, pero si también se seca ¿cómo saldremos hacia acá después?”
Con este pequeño zazanilli somos enseñados para que no sólo de modo descuidado comencemos algo grande, es necesario, primero, que lo pensemos bien.
14a. Chichime yhuan intecuio
Ce tlacatl ymilco mocaltzauc (hamo nicmati tle ypampa yn aocmo huel oncalaquia altepetl yttic) ca amo huehca quitzticatca. Auh yniquac oquintlami in quinqua ytotolhuan: niman quinpehualti in quiqua ychcahuan. Auh yn oquintlami quinqua ichcahuan: niman quinpehualti yn ielimicahuan quaquahueque. Auh in iquac ye ontlantihui quaquahueque, ynitzcuihua11 niman mocentlalique yn mononotza, quimolhuique, tla xihualhuian tocnihuane, no totlahueliltic, tleyn ticchihuazque? ca yn totecuiyo ye quimontlamia yn quinqua yhuel ytech monequi, yn itetlayecolticahuan quaquahueque. Auh intla ontlamican: cuix anmomati çan iuh techcahuaz yhuan çan techpaccayttaz yn ahmo cenca ytech titonequi? Auh yehica yn axcȃ oc tocualcan: ma tictlalcahuica, ma tichilocan.12
Yni çaçanilli techmachtia: ca monequi ym ixpampa tehuazque, tiquintlalcahuizque yn aquique yollococoleque: yn amo tlatlacamahmanitia yn innextitlan yn incalittic.
19a. Mizton yhuan quimichti
Cecni cali cenca miequintin quiquimichti nemia. Auh yn oquiman mizton, niman ompa calac: auh achi huecauhtica oquimahcitinen, yhuan oquinquahtinen, auh in quiquimichti yn omottaque ca ye ontlantihui miqui momoztlaye: omocentlalique, yhuan oquitzontecque yn aoccac hualquiçaz in tlacoyocco: yhuan in canin ohuihcȃ yn huel quiquiztontli ompa netlatiloz yn ahmo ompa huel ahcitiuh mizton. Auh in mizton yni-quac aocaque quiquimichti quinitta motlatlalohua, yn iuh achto nenca. Ynic huel quihualquixtiz intlacoyocco, omomiccanenec cecni tlatepoz-minoni caltech yhcaya ytech omopilo. Auh yniquac ye pilcaticatca centetl quimichton tlacpacpa quihualittac quihualilhui. Xi yntlanel nicmatiz ca xiquipiltontli oypan timocuep: çan niman hamo nicnequiz yn huel achi motlan nonniquaniz.
Yni çaçanilli techmachtia ca yn aquique mihmati yn oquiyehecoque ceppa ytlateca necahcayahualiztli: ynic oppa aocmo ac huel ynca mocayahua, cenca ye mihmati.
14a. Los perros y su señor
Una persona se encerró en su milpa13 (no sé a causa de qué, ya no podía entrar hacia allá, en el interior del altepetl)14 pues no estaba lejos de él. Y cuando terminó de comerse a sus totolas,15 luego empezó a comer a sus ovejas. Y terminó de comerse a sus ovejas, luego comenzó con sus labradores los cornudos.16 Y cuando va terminando con los cornudos, sus perros entonces se reunieron, platican, se dijeron: “Vengan, oh amigos míos, también somos desdichados, ¿qué haremos? Pues nuestro señor ya acaba de comer a los que más le son necesarios, sus siervos los cornudos. Y si se terminan ellos, ¿acaso piensan ustedes que sólo así nos dejará y sólo nos mirará con alegría, no siendo nosotros muy necesarios para él? Y por eso, ahora todavía estamos a buen tiempo, apartémonos de él, corramos”.
Este zazanilli nos enseña que es necesario alejarnos, apartarnos de la presencia de quienes tienen el corazón enfermo; ellos no dan la bienvenida a las personas junto a sus cenizas [del fogón], en el interior de sus casas.17
19a. El gato y los ratones
En algún lugar de la casa vivían muchos ratones. Y lo supo el gato, luego se metió allá. Y por muchísimo tiempo los anduvo atrapando y los anduvo comiendo. Y los ratones se vieron que van ya disminuyendo, mueren día con día. Se reunieron y deliberaron que ya nadie saliera de su agujero hacia acá y a donde fuese peligroso; que se escondan bien allá, [en] el caracol, allá no puede llegar el gato. Y el gato cuando ya a ninguno18 de los ratones ve correr y correr como antes habían vivido, para poder sacarlos hacia acá19 de su agujero, se fingió muerto en un lugar: [en un] clavo20 de metal, junto a la casa, en el umbral de la puerta, en él se colgó. Y cuando ya estaba colgado, un ratoncillo hacia arriba, hacia acá lo vio, hacia acá le dijo: “¡Xi! Aunque yo supiera que te convertiste en bolsita, de ninguna manera querré acercarme un poquito a ti”.
Este zazanilli nos enseña que quienes son prudentes, que experimentaron una vez algún engaño, de ninguna manera alguien puede burlarse de ellos la segunda vez, ya son muy prudentes.
23a. Chichi yhuan cuitlachtli
Yn chichi ceppa maçacaltitlan cochtoca oncȃ ypan ahcico centetl cuitlachtli quicuitihuetz. Auh yniquac ye quiquaznequi: in chichi cenca omocnotecac, oquichihchiuh yn itlahtol ynic oquitlatlauhti, oquilhui, notecuiyoe cuitlachtle cuix nimitzixhuitiz yntla xinechonqua axcan, cuix amo tinechmotilia y huel oniquahuac, yn çan ohomiton? ca ayamo huecauh yn oninihma, ca cenca onitlanahuia, ca onimiquizquia auh quin onihualne-huatitlali. Cenca nimitznotlatlauhtilia, ca huiptla monamictia yn notecuiyo ytelpoch, auh ca cenca hueylhuitl quichihua: campa yaz yn ixquich tencahualli mocahuaz, auh in huel nixcohyȃ niquichtacaquaz: ca nelli yuh ninomati yn ihciuhca ca mochi yc nitomahuaz: yehica cenca nimitznocnotla-tlauhtilia ma oc xinechmocahuili ma quin tihualmohuicaz yn oquiz nenamictiliztli: ca nelli yniquac ye nitomahuac yn tinechmotiliz; yquac huel tinechmotlamachtiz in tinechmoqualtiz. Yn oquicac in cuitlachtli ytlatol chichi cenca oquihuelcac niman oquicauh oya, auh yn oquiz quezquilhuitl niman hualmocuep yn cuitlachtli yn oncȃ maçacalco: yniquac ayac quitta chichi, oya yn ompa ichan ytecuiyo, ypan hacito in chichi cali huetztoc, hamotle quimahtoc. Auh in cuitlachtli (ca amo motlahpalohuaya in calaquiz) çan quiyahuatempa moquetz in connotza chichi ynic hualquiçaz, quilhui, ca onihualla yn iuh tinechnahuati tla xihualquiça, tlanelti yn ixquich motlahtol tinechyhtalhui, auh in chichi niman yca huetzcac, quilhui. Cuitlachtle nehuatl cencamatl notlatol nimitzmacaznequi, yntla occepa maçacalli yxpan nicochtoc21 nopan ticholoquiuh: ma ye no centetl nena-mictiliztli ticchix.
Yni çacanilli quiteyttitia ca yn tlamatinime tlaca, yntla cana oquinamicque oypan huetzque ytla ohui miquizyo: çatepan cenca huel mopia ynic aocmo ceppa ypan huetzizque.
24a. Itzcuintli yhuȃ oquichquanaca
Yn itzcuintli yhuȃ oquichquanaca mocniuhtlaque. Auh cepa campa ỹ nehuan huiya: yniquac ye ohtlica nemi oympa yohuic. In totoli ontlehcoc quauhticpac ynic oncan cochiz, auh in chichi cecni tlatlatlaco ytzintlan quahuitl onmotecac. Auh yn ye tlathuitiuh otzahtzic in quanaca yn iuh quichihuani; auh in coyotl canin cochtoya, oquihxiti ytzaztiliztica in quanaca, niman ytzintlan in quahuitl moquetztihuetzico. Quilhui quenin cenca qualli
23a. El perro y el lobo
El perro, una vez, estaba durmiendo en el establo;22 allí sobre él fue a llegar un lobo, rápidamente lo agarró. Y cuando ya está a punto de comérselo, el perro se humilló mucho, adornó sus palabras con las que le rogó, le dijo: “Oh señor mío, oh lobo, ¿acaso te satisfaré si me comes ahora? ¿Acaso no me VES23 que he estado muy flaco, sólo huesillos? Que no hace mucho estuve convaleciente, pues mucho empeoré en enfermedad, pues moriría. Y hasta ahora comencé a levantarme hacia acá. Te RUEGO mucho, pues el hijo joven24 de mi señor se casa25 pasado mañana, y por eso hace una fiesta muy grande. ¿A dónde irán a quedar todas las sobras? Por mi voluntad me las comeré bien a escondidas, pues en verdad así pienso que rápido, con todo [eso], engordaré. Por eso te RUEGO con mucha humildad que todavía me DEJES, que VENGAS después que pase el casamiento, pues de verdad cuando me VEAS que estoy gordo, entonces bien me APROVECHARÁS, me COMERÁS”. Cuando el lobo aprobó la palabra del perro, luego lo dejó, se fue. Y pasaron algunos días; después el lobo regresó hacia acá, allí al establo, entonces [no] vio a nadie. El perro se había ido allá, a la casa de su señor, el perro fue a acercarse a la casa, estaba echado, nada lo tocó. Y el lobo (que no se atrevía a entrar) sólo se paró en la orilla de la entrada, llama al perro para que salga hacia acá, le dijo: “Pues vine como me lo ordenaste. Sal hacia acá, [que] se haga verdad toda tu palabra que me dijiste”. Pero el perro luego se río de él, le dijo: “¡Oh lobo! Yo, una boca, mi palabra26 te quiero dar:27 si otra vez estoy durmiendo frente al establo, ven a saltar sobre mí, mira que no esperes otro casamiento”.
Este zazanilli muestra a la gente que las personas sabias, si en alguna parte encontraron que cayeron [en] algo de peligro mortal, después se cuidan muy bien para no caer en ello otra vez.
24a. El perro y el gallo macho28
El perro y el gallo macho se hicieron amigos. Y una vez se fueron a un lugar, cuando ya andan en el camino, se hizo de noche sobre ellos. La totola29 subió hacia allá en la superficie del árbol para dormirse allí y, en otra parte, el perro se recostó hacia allá, a la mitad al pie del árbol. Y ya iba a amanecer, el gallo30 cacareó así como lo hubiera hecho. Y el gallo despertó con su cacareo al coyote que dormía en algún lugar, en seguida vino
mocuic niccaqui, tla xihualtemo, tla titonahuahtequican. Auh in huehxolotl quihualnanquili, quilhui, ca ye qualli, yece yn ayemo nŏtemo, monequi achtopa tiquixitiz in tlatlapo, ynic quitlapoz tlatzacuillotl yn oncan nonquiçaz. Auh in xolopihtli coyotl momatia ca amotle tetlachichihuiliztli oncatca niman yequi yayahualohua in quahuitl quitemohua yn aquin tlatlapo. Auh yn oypan cholo chichi cochtoc, yn oquihxiti: niman meuhtiquiz yn chichi quicuitihuetz in coyotl oncan oquimicti.
Yni çaçanilli techmachtia Ca yn inchicahualiz yhuan yn itetolliniliz toyaohuan yn ahmo huel totlapalihuiztica tiquixnamiqui: monequi totlah-tolnehmachiliztica tictlachieltizque yhuicpa yn oc cenca chicahuaque.
25a. Tequani miztli yhuan cuiyatl
Yn tequani miztli ceppa oquicac cuiyatl cenca tzahtzi in cotalohua, cenca yc omomauhti, momatia ca huey ma nehnemi yn iuh tzahtzia çan in omotlali yyollo, nohuiampa tlahtlachiaya, mochichihuaya ynic quinamiquiz yc aço quenami cotalohuaya. Auh yn oquittac atlampa cholotihuitz cuiyatl y ye atenco hualquiçaya atenco in tequani cenca oquala’ yhuan opinahuac, yehica ca atle ypan motla yn oquimauhttiaya, oquicxixaxaqualo, oquimicti.
Yni çaçanilli techmachtia: ynic amo çan ilihuiz titomauhtizque ytechpa in tlein ticcaqui tetecuica hanoço yhcoyoca, auh amo no çan tlapic titomauhtizque, yn ayamo huel tiquitta in tlein techmauhtia.
[II. Desarrollo del entendimiento]
2a. Coyotl yuan tequani miztli
Centetl coyotl ayccan oquittaca yn tequani miztli. auh in ceppa hamo ynehmachpa oquinamic yn tequani miztli: cenca omomauhti yn coyotl huel çotlahuac. auh ynic oppa quinamic macihuin momauhti, aocmo cenca yxquich. auh ynic yexpa oquinamic, yequine mochicauh, huel ytlan onmîquani, yhuan oquinotz.
rápidamente a pararse al pie del árbol, le dijo: “¡Que hermoso es tu canto que escucho! Baja hacia acá, abracémonos”. Y el guajolote31 le respondió hacia acá, le dijo: “Está bien, pero todavía no bajo hacia allá, antes es necesario que despiertes al portero32 para que abra la puerta, hacia allá saldré”. Y el tonto coyote sentía que nada había sido engaño. Después, apenas rodea el árbol, busca a quien es el portero y saltó sobre el perro que está durmiendo, lo despertó. Luego con rapidez se levantó el perro, raudo atrapó al coyote, allí lo mató.
Este zazanilli nos enseña que la fuerza y los agravios de nuestros enemigos no se pueden enfrentar con nuestro esfuerzo, es necesario que los enderecemos33 con nuestras prudentes palabras hacia los que son mucho más fuertes.
25a. El felino devorador de gente34 y la rana
El felino devorador de gente escuchó una vez a la rana gritar mucho, croar, con lo que se espantó demasiado. Piensa: “Es grande el que anda, el que así grita”. Su corazón sólo se asentó,35 observaba por todas partes, se aprestaba para encontrarlo, puesto que quizá [un] gigante croaba. Y dentro del agua vio a la rana que viene arrojándose en la orilla del agua, salía hacia acá en la orilla del agua. El devorador de gente mucho se enfureció y se avergonzó porque se atemorizaba por nada que sobre él pasaba;36 la restregó con el pie, la mató.
Este zazanilli nos instruye para que no nos asustemos así por así sobre lo que escuchamos, ruidos o estrépitos. Y tampoco nos asustemos sólo en vano [cuando] todavía no vemos bien lo que nos espanta.
[II. Desarrollo del entendimiento]
2a. El coyote y el felino devorador de gente
Un coyote jamás había visto un felino devorador de gente. Y una vez, sin advertencia, encontró al felino devorador de gente, se asustó mucho el coyote, en serio se desmayó. Y la segunda vez que lo encontró, aunque se asutó, ya no es tanto. Y la tercera vez que lo encontró finalmente se animó, de verdad se acercó hacia allá junto a él y le habló.
Yni çaçaniltontli techmachtia ca yn ixquich tenonotzaliztlahtolli mahuiztic, yyancuican ticcaqui, cenca ticohuicamati. auh intla miecpa ticcaquini, ca yhuian ytech timomachtizque ynic huel ticaquizque.
22a. Chichi yhuan molchichiuhqui
Centetl chichi ocalac tlapahuazcali, yniquac motequipochohuaya molchichiuhqui, auh centetl ichcatl yyollo oquitlanhuilan niman ocholo. Auh yn oquittac molchichiuhqui yuh quilhui y. Ma yhui maçoc huel otimochiuh yn axcȃ otichtacaqua: ça xicmati, ca çatepan yçaçocanin titoz37 huel nimitznocuitlahuiz huel nimitzpiez, cuix on otinechcuili yn noyollo? ca ylhuice otinechmacac.
Yni çaçanilli quittoznequi, ca yn toyollo yn totlacaquiliz yc yhçatihuetzi yniquac ytla haqualli tecoco topan hualauh.
26a. Miztequani, yhuȃ asno yhuan coyotl
Ceppa omocniuhtlaque in tequani miztli yhuan asno yhuan coyotl: yehica oceyaque yn amito. Auh yniquac ye tlapihuia malli; in tequani oquinahuati yn asno ynic yehuatl tlahmatiz tlaxexeloz. Auh yn asno hamotle yyol ipan, yexcan oquixelo yn malli: ca momatia mihiypantiliz in quexixquich quicuizque cehcẽme ypampa y cenca oqualan in tequani miztli oquicuitihuetz yn asno oquitzatzayan yhuan oquiqua. Niman yehuatl in coyotl oquinahuati in quixehxeloz malli. Auh in coyotl niman oquiçentlalli yn ixquichmalli, çan tepiton inn onqua quimotlalli, quito ca mochim axcatzin, motetzinco pohui yn nican catqui: auh in nehuatl ca çan ixquichton in noconnocuilia. Ca nel tlaquauh tehuatzin yn otimotlamalli. Auh in miztli yn oquittac yuh tlahmati coyotl, quilhui otitlacneli qualtonen coyotontle, acc omitzmachti ynic iuh titlamatiz? Auh in coyotl, quilhui, quinanquili, quito. Totecuiyoe, ca yehuatl yn iuhqui ypan omochiuh tocniuh asno.
Yni çaçanilli techmachtia: ca miecpa yc titozcalia in tlein tecoco tetolini ynpan mochihua occequintin.
Este pequeño zazanilli nos enseña que todo prominente discurso de consejo,38 la primera vez que lo escuchamos, es muy difícil aprenderlo, pero si lo escuchamos muchas veces, aprenderemos sobre él poco a poco para que lo comprendamos bien.
22a. El perro y el cocinero
Un perro entró a la cocina cuando trabajaba el cocinero, y arrastró un corazón de borrego, luego huyó. Y el cocinero lo vio, así le dijo esto: “¡Que así sea! Aunque fingiste bien,39 ahora comiste a escondidas, sólo sábete que después donde sea que nos veamos, me cuidaré bien de ti, me guardaré bien de ti. ¿Acaso me robaste eso, mi corazón? Pues mucho más me lo diste”.
Este zazanilli quiere decir que nuestro corazón, nuestro entendimiento de tal forma se despierta con prontitud cuando algo malo, un padecimiento, viene sobre nosotros.
2a. El felino devorador de gente y el asno 40y el coyote
Una vez el felino devorador de gente y el asno y el coyote se hicieron amigos, por eso llegaron a un acuerdo, se fueron a cazar. Y cuando aumentan41 [una] presa, el devorador de gente ordenó al asno para que éste fuera prudente al repartir. Pero en el corazón del asno [no hay] nada,42 dividió la presa en tres partes, pues pensaba hacerse del propósito de que cada uno de ellos tomará tanto. A causa de esto se enojó mucho el felino devorador de gente, rápidamente tomó al asno, lo desgarró y se lo comió. Luego éste le ordenó al coyote dividir a la presa. Y el coyote, entonces, juntó toda la presa, sólo poquito colocó aparte, dijo: “Todo es de su propiedad, a usted le pertenece, aquí está. Y yo sólo tomo tantito para mí, ya que usted es el fuerte que CAZÓ [a la presa] para sí”. Y el felino vio así al prudente coyote, le dijo: “¡Te salvaste, oh bonito coyotito! ¿Quién te enseñó de tal modo a ser así de prudente?”. Y el coyote le dijo, le respondió, habló: “Oh señor nuestro, pues esto que así le sucedió a nuestro amigo el asno”.
Este zazanilli nos enseña que aprendemos muchas veces con el dolor, con el sufrimiento que sobre otros acontece.
35a. Ychcapixqui yhuan hueyatl
Ce ychcapixqui quintlaquahqualtiaya hueyatenco. Yychcahuan auh ceppa oquittac hueyatl tlamatimani yn amo molinia, oquilhui in quinnamacaz yychcahuan yhuan pochtecatiz yehica oquimamacac ychcahua, oquicencuic y çoyacapoli. Niman acalco onmotlali. Auh yn ye anepantlanemi, oypan moquetz yehecatl, yniquac ye polaquiznequi acalli yn ixquech çoyacapoli atlan ocontepeuh: ayaxcan in momaquixti yn atenco ahcico: auh ceppa atenco nehnẽtinenca, ce ycniuh oquiyecteneuh ynic tlamatimania hueyatl. Auh in yehuatl ichcapixqui oquihuetzquili quilhui. Huel nicmati yn tlein quinequi hueyatl ynic tlamatimatini:43 ca occequi çoyacapolin quiquaznequi.
Yni caçanilli techmachtia: ca yntlein tecoco tetolini ceppa topan omochiuh technehmachtia ma ca yçatepan.
[III. Lo incontrolable y el orden social]
5a. Cihuatotolme yhuan centetl tototl ytoca perdiz
Ce tlacatl quinnemitiaya ycihuaquanacahuȃ: auh ceppa yntlan quiquetz centetl tototl ytoca perdiz. Auh yniquac ye intlan nemi, hamo ymel quittaya çan quimictiaya, hamo huel yntlan tlaquaya. Auh in perdiz cenca yc motequipachohuaya, ynic momatia ca ypampa y centlamantli ytoca, yn hamo yhuan ehua, quimictiaya. Auh ceppa tleyn ic motlahualcuitique quanacame, niman ye peuhque yie momictia: auh yniquac oquimittac tototl, cenca yc omoyollali, quihto. Axcan ninoyollalia, oninomatia aço ypampa yn amo yhuȃ nehua, nechmictiaya, quanacame: auh yn axcan niquimitta yn monetechhuia momictia, hamo monequi nictlahuelchihuaz, çan nicpaccaihiyohuiz yniquac nechmictia.
Yni çaçanilli techmachtia, ynic hamo tictlahuelchihuazque yn ixquich netoliniliztli topan hualauh: yehica ca amo çan toceltin in tiquihyohuia intleyn tecoco tetolini; ca yxquich tlacatl intlalticpac nemi, yn manel huey, in manel mocuiltonohua, yn ahnoço tlatohuani: ca tzauctimani yn netoliniliztli cemanahuac.
35a. El guardaovejas y el mar
Un guardaovejas apacentaba a sus ovejas en la orilla del mar. Y una vez vio que el mar estaba en reposo, que no se movía, dijo que venderá sus ovejas y hará la pochtecayotl,44 así que vendió sus ovejas, tomó cuanto pudo de dátiles. Después se colocó hacia allá en la canoa. Y ya anda a la mitad del agua; [y] sobre ella se levantó el viento. Cuando la canoa ya está a punto de sumergirse en el agua, todos los dátiles los arrojó hacia allá, en el agua. Se salvó con dificultad, vino a llegar a la playa. Y una vez que había andado caminando en la playa, un amigo suyo alabó al mar porque estaba en reposo. Y aquél, el guardaovejas, se rio de él, le dijo: “Sé bien lo que quiere el mar para sosegarse: quiere comer un poco más de dátiles”.
Este zazanilli nos enseña que las dificultades, las penas que nos pasaron, después nos instruyen.
[III. Lo incontrolable y el orden social]
5a. Las totolas hembras45 y un ave llamada perdiz
Una persona criaba a sus gallinas hembras.46 Y una vez entre ellas puso a un ave cuyo nombre es perdiz. Y cuando vive ya entre ellas, no veían su hígado,47 sólo la dañaban, no comía bien entre ellas. Y la perdiz por eso se afligía mucho, porque sabía que a causa de una cosa, su nombre, no revolaban junto a ella, la molestaban. Y una vez que así las gallinas se agarraron hacia acá,48 entonces empezaron a dañarse. Y cuando las vio el ave, se consoló mucho por ello, dijo: “Ahora me consuelo, pensaba que quizá porque no revuelo junto a ellas me maltrataban las gallinas, pero ahora las veo pelearse, se maltratan, no es necesario que me disguste, sólo sufriré alegremente49 cuando me molesten”.
Este zazanilli nos instruye para no enfadarnos con toda la miseria que sobre nosotros viene, porque no sólo nosotros mismos padecemos lo que es el dolor, [lo que es] la tristeza, pues toda persona que vive en la tierra, aunque sea grande, aunque se enriquezca, o sea tlahtoani,50 está extensamente cercada por el sufrimiento en el mundo.
9a. Tlahtlamaque
Cequintin tlahtlamaque yniquac omociauhcauhque tlahtlama yn ȃmotle cahci: ye mocuepaya yn inchan, yniquac ahmo innehmachpa. Ce huey michi ytoca Tunno oncholotihuetz ymacalco, ca quihualtocaya occequintin mimichtin auh yn oquittaque tlahtlamaque. cenca opahpacque oquihuicaque yn inchan.
Yni çaçanilli techmachtia. Ca miecpa topan temo in tlaqualli yn ahmo tonemachpa yn ahmo yuhca toyollo.
37a. Cicihti yhuan cuicuia
Ceppa monechicoque ycicihti ye mononotzque yn innemiliz, ynquenin mochipa motolinicanemi: yuh quimolhuiqueh tla xihualhuian tocnihuane: omochiuh ototlahueliltic, queço huel tehuantin in hacampa temac titlaca: yn nohuiampa timiquiztemachilo: yehuantin inyn techtonilia,51 yn ahmo huel ymixpan tiquiçȃ: tlalticpac tlaca quaquauhti, chichime, cuix mochipa çan timauhcanemizque? Quen anquitohua yn amixquichtin? ca nelli totech monequi in ça cepa titotlapalozque yn timiquizque: auh ca amo monequi yn momoztlaye ticchixtinemizque tomiquiz. Auh yniquac oquicemihtoque in miquizque: hamo huehcauh in mania centetl amanalli: yuh quihtoque yn atlan mocentepehuatihui ynic oncan miquizque. Auh yniquac ye motlalohua atlampa: yn cuicuia atlan nemia, anca hualquizca atenco, xippa mototoniaya: auh yn oquicacque ynnetlaloliz cicihti, cenca momauhtique, nimȃ atlan onchocholotihuetzque; auh yn oquimittaque cicihti, centetl cihtli hue-huehtlamati yhuan mozcaliani oquintzahtzilli yn icnihuan quimilhui. Nocnihuane tla oc ximoquetzacȃ, tla oc amo yolic, ye titoztlacahui, can52 tihui, çan ticpiqui in titomiquitlani: cuix amo anquimitta yn cuicuia nican xippa oonoca: auh yn otechcacque tihualtotlalohua cenca otiquinmauhtique, niman atlan onmotepeuhque: yn otitomatia, haço tictzacuia yn tlalticpac ynic titomauhtiani, auh yehica yn axcȃ ximoyollallican, macihui yn anmomauhtiani: caocno oncate yoyolime yn anquimauhtia.
Yni çacanilli quihttoznequi: ca yn aque motolinitinemi tlalticpac ayc moyollalia yn innetolliniliz yn aquique quitzacuia tlalticpac ynic motolinia.
9a. Los pescadores con red53
Algunos pescadores cuando se quedaron agotados de pescar con las redes y no alcanzar nada ya se regresaban a su casa, cuando inadvertidamente un gran pez, cuyo nombre es tunno [atún], saltó rápidamete hacia allá en su canoa, y lo seguían hacia acá otros peces. Y vieron esto los pescadores, mucho se alegraron, los llevaron a su casa.
Este zazanilli nos enseña que muchas veces la comida baja sobre nosotros, sin advertencia, no como es nuestro corazón.54
37a. Las liebres y las ranas
Una vez las liebres se reunieron, platicaron [sobre] su vida, cómo andan sufriendo todo el tiempo, así se dijeron: “¡Vengan, oh amigas nuestras! ¡Ay, somos miserables! Quizá nosotras mismas en ningún lado, en las manos de alguien, somos personas,55 se nos desea la muerte en todas partes, aquellos nos atormentan, no podemos enfrentarnos [con ellos] en la tierra: las personas, las águilas, los perros... ¿Acaso sólo viviremos atemorizadas todo el tiempo? ¿Qué dicen todas ustedes? Pues en verdad nos es necesario atrevernos a morir una sola vez. Y pues no es necesario andar esperando nuestra muerte a diario”. Y cuando acordaron morirse, no lejos estaba un estanque; lo acordaron así, se van a arrojar en el agua para allí morirse. Y cuando corren hacia el agua, las ranas que vivían en el agua, según parece, habían salido hacia acá en la orilla del agua, se asoleaban en la hierba, y escucharon la carrera de las liebres, se asustaron mucho, luego huyeron rápidamente hacia allá en el agua. Y las liebres las vieron. Una liebre, anciana sabia y discreta, les gritó a sus amigas, les dijo: “¡Oh amigas mías, aún deténganse, aún aguarden un poco! Ya nos engañamos, sólo vamos, sólo adrede nos deseamos la muerte, ¿acaso no ven a las ranas que aquí en la hierba habían estado recostadas? Y nos escucharon que corríamos hacia acá, las espantamos mucho, luego se arrojaron hacia allá en el agua. Pensamos que quizá éramos los últimos en la tierra a causa de que somos asustadizas, y por eso, ahora alégrense, aunque son asustadizas, todavía hay otros animales a los que ustedes asustan”.
Este zazanilli quiere decir que aquellos que andan sufriendo en la tierra se consuelan56 con el sufrimiento de quienes son los últimos en la tierra, en cuanto que sufren.
38a. Asno yhuan cauallo
Centetl asno ceppa ytech moxico centetl cauallo yn ipampa cenca mahuiz-machoya cenca tlamacoya: auh yn asno momoztlaye yn tlatequipanohuaya, auh ayaxcȃ yn tlamacoya. Auh cepa omolnamic yaoyotl: in cauallo conchichiuh yn itecuio, ypan onmotlali niman, ye yauh yyaoc. Auh yn ocalaquitto yaoc, y ye micali, nohuiampa oquiahayahualoque yn iaohuan: auh yniquac ye mieccan quihxili: ayaxcȃ y oteixpampa yehuac, yn otemacpaquiz. Auh yn oquittac asno aocmo can57 tlacayectli cauallo, cenca quitlaocoltin quihto motolinia in mocniuh caballo, yn ninomatia haço ça neny cenca mahuizmacho, tlacahço miquiztequiti.
Yni çaçanilli techmachtia. Ca yn macehualti hamo monequi yn techmoxicozque yn tlattoque yhuan in motlacamati: çan monequi ye toyollo pachihuiz yn tlein cehcenyacȃ oquinmomaquili totecuiyo Dios yehica ca yn tlattoque yhuan motlacamati occenca miecpa ohuitiliztli quinamiqui.
40a. Tlalalacame yhuan cacanauhti.
Cecni milpan centlaquahquaya tlalalacame yhuan cacanauhti. Auh inpan quiçaco yn tlatzohuique, yn oquimittaque cacanauhti. Yciuhca yehuaque, auh in tlalalacame yn huehue yn ayaxcȃ in patlanini, oynmac huetzque in tlatzohuique.
Yni çaçanilli quihtoznequi: ca yniquac centetl altepetl pehualo: yn icnotlaca yciuhca teixpampa yehua: Auh in mocuiltonohuani achi mochipa mamalti mochihua, ypampa in tlatquihuaque yn necuiltonoleque hamo axcan huel teixpampa yehua.
47a. Ce cahcatzactli.
Ce tlacatl quimocohui ce cahcatzactli, momatiax ça can58 tlaxiccahualli ynic opochehuac, ca yc omalti yn ompa achto otetlayecolti. Yehica quipehualti in cahaltia quipahpaca momuztlaye, cenca quimamatelohua, quitequixaqua-lohua yn inacayo auh in cahcatzactli ayc huel oquicauh yn icatzahuaca yn ipochehuaca, ça ye ilhuice yc peuh ye mococohua, omic.
38a. El asno y el caballo 59
Una vez un asno sintió envidia de un caballo porque era muy estimado, le era dada mucha comida; pero el asno trabajaba a diario, y difícilmente le era dada la comida. Y una vez se recordó la guerra,60 prepararon bien al caballo, su señor se sentó bien sobre él, luego ya va a la guerra. Y fue a entrar a la guerra; ya combate, lo rodearon sus enemigos por todas partes. Y cuando ya lo hirieron en muchos lugares, huyó difícilmente enfrente de ellos, escapó de sus manos. Y el asno vio que ya no [es] un caballo honrado, le tuvo mucha lástima, dijo: “Mi amigo el caballo sufre, yo pensaba que quizá, en vano, era muy estimado, ¡Ay! pagó su tributo a la muerte”.61
Este zazanilli nos enseña que los maceguales62 no necesitan sentir envidia de los tlahtoqueh63 y de los ricos, sólo es necesario que nuestros corazones se satisfagan [con] lo que Dios Nuestro Señor le dio a cada uno, por eso en verdad los tlahtoqueh y los ricos encuentran peligros muchísimas más veces.
40a. Los gansos y los patos
Los gansos y los patos comían en algún lugar en la milpa. Y los lazadores vinieron a salir sobre ellos, los patos los vieron, huyeron rápidamente. Y los gansos que son viejos, son torpes voladores, cayeron en las manos de los lazadores.
Este zazanilli quiere decir que cuando un altepetl es conquistado, las personas pobres rápidamente huyen de la presencia de otros, pero los ricos, casi todas las veces, se hacen cautivos porque los que poseen bienes, los que poseen riquezas, no pueden huir al instante frente a la gente.
47a. Un negro64
Una persona se compró un negro, pensaba que sólo por ser cosa dejada al descuido se ahumó, que nunca se bañó allá [donde] antes había servido a la gente. Por eso empezó a bañarlo con intensidad, a lavarlo con intensidad a diario; le fregaba mucho constantemente con las manos, le frotaba con trabajo su cuerpo, pero el negro nunca pudo dejar su suciedad, su ahumamiento, sólo con eso empezó a enfermarse mucho más, se murió.
Yni çaçanilli techmachtia, ca yn quenami ceceyaca yyeliz yn ipan tlacat; ayac huel occentlamantli ypan quicuepiliz.
[IV. La avaricia y los deseos terrenales]
13a. Milahtlacatl yhuȃ ypilhuan
Ce milahtlacatl ye miquiznequi, yn oquittac ca amotle ytlatqui ynecuiltonol huel quincahuilitiaz yn ipilhuȃ. Oquinec in quinyolehuaz yn ihuicpa yne-cuitlahuiloca yn milchihualiztli yhuan yn icenmachoca. Yehica oquinotz, oquimilhui. Nopilhuane ye anquitta in canin nica: auh in nehuatl yntlein onihuelti nonemilizpan, ca onamechxehxelhui: auh yni mochi anquitemoz-que toxocomecamilpan. Auh yniquac oquinnahuati ypilhuan, ca achitonca yn onmic huehueton. Auh inpilhua yn iuh momatia ca oncȃ quitlaltocatiuh yteocuitl yxocomecamilpa: niman concuique yn intlaltepoz, quipehualti-que yie tlatlalixcuepa yxocomecatla. Auh amotle oquittaque in teocuitlatl, ça ye cenca huel ontlamochiuh otlaac y xocomecatl.
Yni çaçanilli techmachtia: cay huey tlatequipanoliztli, yhuan yxachi netlacuitlahuiliztli, huel nelli necuiltonolli ypan mocuepa.
15a. Ycnocihuatl yhuan ycihuatotol
Ce ycnocihuatl quihuapahuaya centetl ycihuatotol: yn momoztlaye centetl yteuh quitlaçaya. Auh ceppa omoyolnonotz yn icnocihuatl, quihto, ca nelli yntla cenca nictequitlaqualti nototol, ca ontetl yn iteuh quitlaçaz momoz tlaye. Niman quipehualti in quitequitlamaca, yn cenca quimocuitlahuiaya. Auh yniquac o huey totoli niman omotetzauc, aocmo tlatlaçaz.
Yni çaçanilli quittoznequi, ca yn teoyehuacatiliztli miecpa çan no yehuatl quihualhuica yn mayanaliztli.
30a. Tzinacatl, quanhuitztli, cuicuitzcatl
Yn tzinaca yhuan quahuitztli yhuan cuicuitzcatl omononotzcaque ynic pochtecatizque: yehica oquicentlalique yn intlatqui in tzinaca campa oquimotlacui teocuitlatl, yehuatl in conman: auh in quahuitztli tilmatli in
Este zazanilli nos enseña que la manera en que cada uno nació en su naturaleza, nadie podrá cambiarla en otra cosa.
[IV. La avaricia y los deseos terrenales]
13a. El hombre del campo y sus hijos
Un hombre del campo ya está a punto de morir. Vio que nada son sus bienes, sus riquezas que podría dejarle a sus hijos. Quiso animarlos hacia su oficio65 de la agricultura y su completo conocimiento. Por eso los llamó, les dijo: “Oh, hijos míos, ya ven dónde estoy. Y lo que yo logré en mi vida se los repartí; y todo eso lo buscarán en nuestra milpa de uvas”.66 Y cuando les ordenó a sus hijos, en poco tiempo el viejecillo murió. Y sus hijos de este modo pensaban que allí iría a enterrar su oro67 en la milpa de uvas. Luego tomaron sus azadones, comenzaron a revolver y revolver la tierra en [la milpa de] uvas. Y nada vieron del oro, sólo se arregló muy bien, se labró [la milpa de] uvas.68
Este zazanilli nos enseña que el gran trabajo y el gran cuidado se convierten de verdad, en gran riqueza.
15a. La mujer pobre y su totola hembra
Una mujer pobre criaba una totola hembra suya. Día con día ponía un huevo suyo. Y una vez reflexionó la mujer pobre, dijo: “Pues en verdad si le doy de comer mucho a mi totola, pues pondrá dos huevos suyos diariamente”. Entonces comenzó a darle de comer mucho, la cuidaba mucho. Y cuando la totola está grande, entonces se extriñó, ya no ponía.
Este zazanilli quiere decir que la avaricia muchas veces, sólo ella misma, trae el hambre.
30a. El murciélago, la zarza, la golondrina
El murciélago y la zarza y la golondrina habían concertado para hacer la pochtecayotl, por eso juntaron sus pertenencias. El murciélago en algún lugar se endeudó con oro, el mismo que hacia allá cargó; y la zarza hacia
contlali. Auh in cuicuitzcatl tepoztli yn conman. Auh yniquac oquicentlalique yntlatqui niman acalco ommotlalique; auh yniquac ye anepantla nemi ymacal omoquetz cenca huey yehecatl, quihtlaztlapan, yn acalli yn ixquich yn tlatqui yn acalco yetihuia mochi atlan opoliuh auh in yehuantin ayaxcan yn omaquizque yn atenco oquiçaco, auh yece yquac yn opeuh cuicuitzcatl atentli quitocatinemi, tlahtlachia yn ahço cana atenco acueyotl oquitlaçaco ytepoz, auh in tzinaca ypampa yn çan inetlauil teocuitlatl, ynic amo quittazque tlatqui huaque çan motlatitica in cemilhuitl, auh quin yohualtica in quiça patlantinemi, auh in quanhuitztli ohtenco moquetza, mochi quitititza yn intilma nehnenque, quiximattiznequi yn ahço yehuatl ytilma yn atlan quipolo.
Yni çaçanilli quihtoznequi: ca yntlein ceppa otictocuitlahuique, ça yehuatl in ticmati intech tequipachohua.
39a. Tlahtlametl
Ce tlahtlametl ytech huetz yiollo yn cozttic teocuitlatl: yehica oquinamacac
yn imil yn ical yhuan yn ixquich ytlatqui: auh yn ipayiuh omochiuh teocuitlatl
oquicemattili, yhuȃ oquicentetili, cecni oquitlaltocac: auh yuhquin ma no oncan quitocac yiollo yehica momoztlaye yn conittaya yteocuitl: cenca ye paquia moyollaliaya auh cepa aquin oquittac yn oncan oquitlaltocac yteocuitl, yhuan in momoztlaye oncan conittaya, oquiquixtili yn teocuitlatl yn onca toctiticatca. Auh yn oquittac tlahtlametl yn aoctle yteocuitl, cenca omocuitihuetz, niman ye choca, moquamotzahua miec tlamantli ynic mahuaya motelchihuaya, auh ce tlacatl onca quiztihuia, yn oquittac yuhquin mocnelia choca tlahtlametl, oquitlahtlani tle ypampa yn chocaya. Auh in tlahtlametl oquipohuili yn iuhqui ypan omochiuh, niman quilhui, mahcamo xichoca, xicmoyollali: macihui yn oticpiaya moteocuitl ca amo motech omo-nequiaya. Auh yn axcȃ izca xicchihua, cetetl tellolli oncan xictlaltoca, yn oncan ocatca moteocuitl, auh yuh moyollo xictlali, in ca yehuatl moteocuitl tlal-toctitica, yc hamo timotequipachoz: ca nel çan nen yn oticpiaya moteocuitl.
Yni çaçanilli quihtoznequi; ca çan nen in mopia quexquich tlatqui necuiltonolli, yntlacamo tictlatiani ỹtlacamo tictimalohua.
allá colocó tilmas; y la golondrina hacia allá cargó cobre. Y cuando juntaron sus pertenencias, luego se colocaron hacia allá en la canoa. Y cuando su canoa ya anda a la mitad del agua, se levantó un enorme viento, se quebró la canoa, todas sus pertenencias en la canoa se fueron, todo en el agua se perdió. Y ellos con dificultad escaparon, vinieron a salir en la playa. Pero en ese momento empezó la golondrina a andar siguiendo la playa, observando y observando, quizá las olas vinieron a arrojar su cobre en algún lugar en la playa. Y el murciélago a causa de la deuda de oro, para que no lo vean los que tienen riqueza,69 sólo está escondiéndose todo el día; pero después sale de noche, anda volando. Y la zarza se detiene en la orilla del camino, les estira sus tilmas a todos los caminantes, quiere reconocer quizá aquella tilma suya que perdió en el agua.
Este zazanilli quiere decir que lo que una vez hemos cuidado, sólo en aquello pensamos, nos hace sufrir.
39a. El avaro
El corazón de un avaro cayó en el amarillento oro, por eso vendió su tierra, su casa y todas sus pertenencias. Y su costo se volvió oro, lo derritió y lo fundió, lo enterró en algún lugar. Y del mismo modo también allí enterró su corazón. Por eso a diario visitaba hacia allá su oro, ya se alegraba mucho, se consolaba. Pero una vez alguien vio que allí enterró su oro y lo visitaba a diario allí. Sacó el oro que allí estaba escondido. Y el avaro vio que nada es su oro,70 pronto se espantó mucho, luego llora, se hila la cabeza, con muchas cosas enloquecía, se maldecía. Y una persona que descansaba por allí, vio cómo da lástima, [cómo] llora el avaro, le preguntó por qué lloraba. Y el avaro le contó cómo le sucedió [todo]. Luego le dijo [el extraño]: “¡No llores, consuélate! Aunque tenías tu oro, en verdad no te era necesario. Y ahora he aquí esto, hazlo: entierra allí una piedra redonda, allí [donde] estaba tu oro. Y del mismo modo coloca tu corazón, que aquello sea tu oro que está escondido en la tierra para que no sufras, ya que en verdad sólo en vano guardabas tu oro”.
Este zazanilli quiere decir que sólo se tienen en vano todos los bienes, las riquezas, si sólo71 las escondemos, si sólo las glorificamos.
[V. Inutilidad de la belleza frente a la inteligencia o la fuerza]
6a. Coyotl
Yn coyotontli ceppa ychan calac ce tlacatl tlayxiptlayoxinqui: auh iniquac onohuiannen ỹ tlahtlamahuiçohua. Ce cihuatl ixiptla oquittac cenca mahuiçauhqui, cenca qualnezqui: niman oquipehualti y ye quinotza cahahuilia. Auh yn ohuel quittac hamo tlahtohua, amono molinia, niman quilhui. Yio quenin cenca qualneztihcac cihuatl; ça ye hamotle quipie yiollo.
Yni çaçanilli quinnezcayotia yn motlacamati, in qualoa yeccȃ moquetza; ça ye amotle yollo quimati.
36a. Quetzaltototl yhuan toznene
Ceppa omocentlalique yn ixquich nepapan totome ynic quipehpenazque yn aquin intlatocauh yez. Auh yn ocenquizque yhuan in ye quinemilia yn ac yehuatl quixquetzazque intlahtoca yez: niman imixpan moquetz in quetzaltototl, oquimihtlani yn tlatocayotl. Auh yniquac ye achi mochintin quitlahuelcaquilia ynic yehuatl ye quixquetzaznequi yn intlatocauh yez: niman tetlan hualquiz. Yn toznene ye quinnonotza quimilhui. Tla xicmocaquiltican totecuiyohuane yn amiquecholhuan ypalnemohuani, yntla yehuatl anquimotenehuilia totlatocauh yez in nican yhcac quetzaltototl: auh in tlaquenmanian techyaochihuaz quauhtli, quexquich yn itlapalihuiz oncatqui? Cuix huel quinamiquiz? Auh yehica in nehuatl yuh niquitta yehuatl technequi tiquixquetzazque in totlatocauh yez quauhtli.
Yni çaçanilli techmachtia. Ca yniquac pehpenalo tlahtoque in quimocuitlahuazque altepetl hamo yehuatl mottaz yn inchipahualiz yn inqualnexiliz, ça yehuatl mottaz yn inchicahualiz yhuan yn imixtlamatiliz yn innezcaliliz.
[V. Inutilidad de la belleza frente a la inteligencia o la fuerza]
6a. El coyote
El coyotito una vez entró a la casa de una persona talladora de imágenes en madera. Y cuando anduvo por todas partes, mucho se admira maravillado de las cosas. Vio la representación de una mujer muy admirable, muy hermosa, luego comenzó a llamarla, a halagarla. Pero pudo ver que ella no habla, tampoco se mueve, entonces dijo: “¡Yio! ¡Cómo es que la mujer que está de pie es tan hermosa, empero nada guarda su corazón!”.72
Este zazanilli señala que el que es rico, el que es bonito, se yergue en buenos lugares, aunque nada sabe su corazón.
36a. El pájaro quetzal y el perico
Una vez toda la variedad de pájaros se reunió para escoger a quien será su tlahtoani. Y se juntaron, entonces piensan a quién de ellos pondrán en el oficio de ser su tlahtoani. Luego el pájaro quetzal se levantó enfrente de ellos, pidió el tlahtocayotl.73 Y cuando ya casi todos lo consienten, quieren ponerlo en el oficio para que él sea su tlahtoani, entonces el perico salió hacia acá de entre algunos, ya los amonesta, les dice: “¡Escuchen, oh señores nuestros! Ustedes que son las aves quecholli del Ipalnemohuani,74 si le dan su voto a él, será nuestro tlahtoani el pájaro quetzal que está parado aquí. Y en los momentos que nos hiciera la guerra el águila, ¿he aquí todo su esfuerzo? ¿Acaso podrá enfrentarlo? Y por eso, yo así lo veo, necesitamos ponerla a ella en el oficio: el águila será nuestro tlahtoani”.
Este zazanilli nos enseña que cuando son escogidos los tlahtoqueh que protegerán el altepetl, no se verá esto: su hermosura, su apariencia; sólo se verá esto: su fuerza y su inteligencia, su habilidad.










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