En 2023, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia reconoció el potencial de los huertos escolares en la educación en derechos de las infancias, porque promueven su participación, contribuyen a mejorar el clima escolar y favorecen entornos protectores, mediante el desarrollo de actividades que fortalecen los valores de solidaridad y sostenibilidad.1
Se presentan las bases conceptuales y metodológicas del modelo Huerto Escolar Integrado (HEI), desarrollado en la Dirección de Nutrición del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán con el objetivo estratégico de contribuir a mejorar el estado nutricional de niñas y niños, considerando a las infancias como titulares de derechos y protagonistas del cambio alimentario.
Los estudios críticos sobre la infancia coinciden en que niños y niñas conocen, comprenden y explican el mundo en el que habitan y elaboran su experiencia.2 Cuando esta les resulta significativa, pueden iniciar cambios individuales y colectivos, por ejemplo, en el ámbito alimentario para prevenir el sobrepeso y la obesidad, específicamente en la modificación de las preferencias alimentarias.
Las infancias se vuelven protagonistas cuando se les reconceptualiza como actores sociales, que se vuelven “agentes propositivos (…) se posicionan frente al mundo desde una mirada en particular, donde se mezclan cuerpos, cantos, silencios, miradas, olores y sabores”;3 es decir, la población escolar está desde ahora construyendo su mundo, no para el futuro sino en la vida presente.
El modelo HEI promueve la experiencia protagónica de niñas y niños,4 ya que se utilizan las actividades de manera transversal en el programa escolar y se propicia sistemáticamente su toma de decisiones para el cultivo, la preparación y el consumo de alimentos. Asimismo, considera el compromiso de la comunidad escolar, en especial de docentes, personal directivo, administrativo y familiares. Permite poner en práctica principios fundamentales como la promoción de la salud, el protagonismo infantil, el trabajo en equipo, la equidad de género y edad, y el cuidado de la naturaleza (Figura 1).
El modelo funciona a partir de talleres periódicos, bajo el acompañamiento de docentes y familiares, en procesos articulados con el reciente proyecto Nueva Escuela Mexicana, cuyo sustento pedagógico es el aprendizaje basado en proyectos5.6 cotidianos, relevantes y significativos para el entorno personal y la interacción colectiva de las infancias:
– Taller de huerto: las infancias experimentan la creación, cuidado y cosecha en su huerto escolar, y su vínculo con una alimentación saludable.
– Taller de preparación de ensaladas: los niños y niñas desarrollan habilidades para preparar mezclas inocuas y nutritivas, a partir de vegetales crudos (algunos cosechados en el propio huerto), frutas y semillas para probar lo desconocido y lo que previamente les disgustaba, mediante la invitación al consumo colectivo.
– Taller de nutrición: promueve prácticas de alimentación favorables, con información nutricional e higiene de alimentos mediante juegos y actividades didácticas.
El modelo HEI se diseñó en 2017, con la asesoría técnica del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán y con el apoyo financiero de la Fundación Gonzalo Río Arronte I. A. P. Durante ocho años se ha trabajado en siete escuelas públicas semirrurales y urbanas de México, con un alcance aproximado de 2250 niñas y niños de nueve a 12 años, 50 docentes y 550 familiares. En la primera fase de aplicación (2017-2019), se valoró el índice de masa corporal por edad y sexo al inicio y después de ocho meses de operación. Se observó que el incremento en el índice de masa corporal fue menor y estadísticamente significativo en las escuelas en las que se realizó el HEI, comparado con grupos control.7,8 Por tanto, las actividades del modelo contribuyen a contener la ganancia de peso en poblaciones escolares expuestas al riesgo de sobrepeso y obesidad.
Además, la información cualitativa muestra señales de modificación de las preferencias alimentarias, ya que bajo el principio del protagonismo infantil se observa la transferencia de experiencias positivas desde el ámbito escolar a los hogares y posibilita una mejoría en las prácticas alimentarias domésticas, en las que el “efecto ensalada” es el que queda más asentado en las familias.
El HEI ha mostrado ser un modelo pertinente, oportuno y eficaz como tendencia a un mejor estado nutricio escolar, propicia el conocimiento y aceptación de nuevos vegetales y preparaciones y, por tanto, contribuye a ejercer el derecho constitucional a una alimentación nutritiva, suficiente y de calidad,9 con base en el interés superior de la niñez, ya que según la recientemente publicada Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible,10 la alimentación adecuada es la “que satisface las necesidades fisiológicas de la persona en cada ciclo vital, adecuado a su contexto cultural y que posibilita su desarrollo integral, la nutrición óptima y una vida digna” (artículo 2:2), mediante programas intersectoriales que incorporan también al sistema educativo nacional (artículo 18:8).










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