Editor invitado (Dossier)
Contando páginas. Sumando palabras. Restando meses y días al proceso editorial para, en seguida, darle la vuelta al reloj de arena y volver a empezar. Sumar y restar, contar y descontar, analizar y revisar. Desde ochenta hasta cincuenta mil caracteres con espacios. Siempre con espacios, como la arquitectura. Tendiendo puentes entre autoras y autores, revisores, lectores. Porque detrás de cada número hay una estrategia editorial: decisiones, tiempos, preguntas. El cuidado y la calidad académica no se improvisan. El ideal es claro: garantizar la continuidad y el rigor de la publicación. Así ha sido, desde el pasado número 30 con mi labor como coeditora y, a partir de este número 31, como editora en jefe de Academia XXII.
En esta época de transiciones me corresponde reconocer a las direcciones de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México. A la del Dr. Juan Ignacio del Cueto Ruiz-Funes, por confiar en este proyecto y por abrir puertas para ponerlo en mis manos. A la de la Dra. Mónica Cejudo Collera, por mantener esta publicación como una plataforma de investigación consolidada y abierta a publicar textos inéditos de autoras y autores de nuestra máxima casa de estudios, y de otras instituciones, nacionales y extranjeras.
Academia XXII, revista semestral de investigación, tuvo su origen en 2010 gracias a la labor incansable del Dr. Ivan San Martín Córdova, editor fundador, a quien también agradezco su confianza.Esta revista es parte indisoluble del Centro de Investigaciones en Arquitectura, Urbanismo y Paisaje (CIAUP), por lo que extiendo mi gratitud a la coordinadora saliente Dra. María de Lourdes Díaz Hernández, y a la coordinadora entrante, Mtra. Alicia Susana Ezeta Genis. Esta publicación también se debe a la Coordinación Editorial y, de igual forma, reconozco a Lorenzo Rocha Cito y a Armando López Carrillo su apoyo durante las gestiones del presente número.
Un entusiasta Comité Editorial ha abonado con su trabajo y comentarios al funcionamiento de esta publicación, al que vierto también mi reconocimiento. En especial, a la Dra. Elisa Drago Quaglia, a cargo de la sección Documenta, y al Dr. Alberto Muciño Vélez, encargado de los reportes técnicos. A los miembros del Consejo Editorial, por permanecer como columna vertebral de este proyecto y al anterior editor en jefe, Dr. Alejandro Leal Menegus, por su apoyo en la transición y por contagiarme su entusiasmo inagotable por este proyecto, así como toda su experiencia en cuanto a las gestiones y los tiempos para llevarlo a cabo con éxito.
Por supuesto, mi gratitud a las autoras y autores que han confiado en esta plataforma para dar a conocer sus investigaciones, a las dictaminadoras y dictaminadores que han apoyado la evaluación por pares doble ciego de todos nuestros artículos del dossier, de investigación y reportes técnicos, ya que, sin sus comentarios expertos no se alcanzarían los estándares de calidad de esta revista. Y, en este número 31, mi reconocimiento a quienes hicieron posible esta publicación: Federico Martínez Delamain, editor adjunto, Gabriel Pineda Peralta, diseñador gráfico, Mercedes Cortés Arriaga, indexaciones, Allan Dawson, traducciones y al equipo de apoyo de la Coordinación Editorial.
En esta Tercera Época de la revista mantenemos una estructura bien definida: dossier, Documenta, artículos de investigación, reportes técnicos, Espacio CIAUP y Posgrado, estos últimos de carácter informativo. Si bien el dossier de cada número tiene un tema definido, la publicación está abierta a recibir artículos de investigación de temática libre, por lo que en este número invitamos a los lectores a descubrir los análisis históricos sobre el Paseo de la Reforma y el Conjunto Guadalquivir, en Ciudad de México, el urbanismo en la ciudad de Valparaíso, Chile, y una reflexión muy pertinente sobre la historiografía de la arquitectura moderna religiosa.
El dossier que presentamos responde a la convocatoria “Envolventes: espacios colectivos de la América antigua”, que hace par con nuestra convocatoria vigente para el número 32: “Coexistente: sitios arqueológicos e históricos en contextos urbanos”. Para ambos números se ha contado con la invaluable experiencia del Dr. Alejandro Villalobos Pérez, editor invitado al dossier, incansable entusiasta, estudioso y experto de nuestra arquitectura mesoamericana, a quien también expreso mi más sincero reconocimiento.
No nos queda más que confiar que, en estos tiempos de austeridad económica, la resiliencia, ya aplicada a nuestra vida cotidiana como esa capacidad de adaptación frente a situaciones adversas, alcance a este ámbito académico y abra puertas o ventanas para que esta revista de investigación vea la luz en las pantallas digitales por muchos números más.
Con el firme propósito y compromiso de contribuir en el enriquecimiento de las diversas visiones que las sociedades extintas de nuestra latitud desarrollaron respecto de sus entornos próximos y remotos, nos propusimos que este trigésimo primer número de Academia XXII, en su dossier, delineara una ventana donde asomarnos a dilucidar sobre las posibilidades geométricas, del diseño urbano y arquitectónico, así como de sus resonancias regionales, sus permanencias, mutaciones y su relación con la eternidad.
Abrimos este documento con reflexiones sobre el entorno construido y su condición de lienzo, donde los tiempos se sobreponen construyendo discursos legibles por la ancestral relación de sus componentes funcionales, tanto en las relaciones de los individuos como de sus progresivamente complejas formas de organización colectiva y vertebrada por sus distintas formas o vías de aproximación. Se comprueba en esta primera entrega que los procesos territoriales encierran sobrevivientes maneras de comprender y habitar el espacio colectivo de la norteña geografía peninsular yucateca.
Avanzando en nuestro número, exploramos sobre la aparición de los elementos básicos de supervivencia en contextos de compleja topografía, que confieren a sus posesionarios no solamente los recursos de supervivencia colectiva, sino que les posiciona en la inobjetable supremacía de las rutas, senderos y veredas de acercamientos a regiones cultural, económica y necesariamente interdependientes. Estos grupos humanos establecieron posiciones estratégicas por largo tiempo y fueron capaces de desarrollar sus propios derroteros urbanos, defensivos y fortificados, así como opciones de complejos arquitectónicos únicos en el universo mesoamericano.
Contagiados por la sobrecogedora importancia de los últimos hallazgos en la gran urbe del Clásico mesoamericano, Teotihuacan pasa lista de asistencia en la discusión sobre envolventes, ahora con esa otra gran asignatura apenas explorada que es su pintura mural. Siguiendo las líneas de la autora, los sistemas arquitectónicos de la ciudad y sus componentes esenciales persisten a través de la preservación de tradiciones ancestrales presentes no solamente en las tareas del espacio habitable.
“Envolvente” no es solamente un adjetivo como la rae lo describe, es también un participio activo del verbo envolver, es la percepción primera y terminal de un objeto natural o cultural, es la oportunidad que la abstracción tiene de cara a lo que aparece primeramente a la vista. Es un primer momento detonador del proceso sensorial. La cuarta entrega propone que los remotos constructores de las tierras bajas mayas, en el actual estado de Campeche, hayan quizá abstraído de su ancestral herencia tecnológica y constructiva, la vocación axial y escénica de su arquitectura monumental, a través de sus, hoy sabemos, poderosos contenidos iconográficos.
Con una gran cantidad de argumentos, fotografías y gráficos propios, así como figuras de fácil acceso, cierra nuestro dossier la propuesta de una inconclusa discusión respecto de una posible geometría original y su contraparte de importación occidental; sus resistencias y posibles derivaciones nos aproximan al misterioso mundo del lenguaje, de los conceptos y los significados unas veces evidentes, y otras ocultos y subyacentes.
Trazada así nuestra ventana al infinito universo de las posibilidades conceptuales, la geometría y arquitectura de la antigüedad americana original, cerramos nuestro dossier como un asomo más a los necesarios acercamientos de nuestro remoto legado cultural.














