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Debate feminista

 ISSN 2594-066X ISSN 0188-9478

Debate fem. vol.66  Ciudad de México  2023   09--2024

https://doi.org/10.22201/cieg.2594066xe.2023.66.2411 

Artículos

Las relaciones sexo afectivas en la cuarta ola feminista: diagnósticos, debates y propuestas (Argentina, 2018-2022)

Affective-sexual relationships during the fourth feminist wave: diagnoses, debates, and proposals (Argentina, 2018-2022)

As relações sexo afetivas na quarta onda feminista: diagnósticos, debates e propostas (Argentina, 2018-2022)

* Instituto de Investigaciones de Estudios de Género, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina, karinafelitti@gmail.com

** Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales, Universidad Nacional de San Martín, Buenos Aires, Argentina, mrnpalumbo@gmail.com


RESUMEN:

En este artículo presentamos diagnósticos, análisis y propuestas en torno a las relaciones sexo afectivas, principalmente cis-heterosexuales, en una selección de productos culturales de amplia circulación y éxito comercial en la Argentina, que dialogan con y disputan sentidos a discursos y consignas feministas. En cinco libros no académicos publicados por el Grupo Editorial Planeta entre 2018 y 2021, y un podcast producido entre 2020 y 2022, disponible en Spotify, identificamos cuatro núcleos de discusión: la novedad de una revolución de mujeres deseantes, la responsabilidad afectiva como requisito para amores democráticos y menos dolorosos, la importancia del placer sexual para el empoderamiento de las mujeres y las alternativas al sistema monógamo. Ubicamos estos productos en un contexto de popularización feminista, difusión de una cultura terapéutica que promociona el trabajo sobre sí y guiones de subjetivación vinculados al mercado y la sexualidad que configuran nuevos modelos de educación sentimental.

PALABRAS CLAVE: Amor; Sexualidad; Feminismos; Debates; Propuestas

ABSTRACT:

This article presents diagnoses, analyses and proposals about affective-sexual relationships, primarily cis-heterosexual ones, in a selection of widely distributed, commercially successful cultural products in Argentina, which engage in dialogue with and challenge the meanings of feminist discourse and slogans. In five non-academic books published by Grupo Editorial Planeta between 2018 and 2021, and a podcast launched between 2020 and 2022 -available on Spotify-, we identify four key discussion points: the novelty of a revolution of desirous women, affective responsibility as a requirement for a democratic and less painful love, the importance of sexual pleasure for women’s empowerment and alternatives to the monogamous system. We place these products in a context of feminist popularization, the dissemination of a therapeutic culture that promotes work on oneself and subjectivation scripts, linked to the market and sexuality, that configure new models of sentimental education.

KEYWORDS: Love; Sexuality; Feminisms; Debates; Proposals

RESUMO:

Neste artigo apresentamos diagnósticos, análises e propostas sobre relações afetivas sexuais, principalmente cisheterossexuais, numa seleção de produtos culturais de grande circulação e sucesso comercial na Argentina e que dialogam e contestam os sentidos dos discursos e slogans feministas. Em cinco livros não acadêmicos publicados pelo Grupo Editorial Planeta entre 2018 e 2021, e um podcast produzido entre 2020 e 2022, disponível no Spotify, identificamos quatro núcleos de discussão: a novidade de uma revolução das mulheres desejantes, a responsabilidade afetiva como requisito para um amor democrático e menos doloroso, a importância do prazer sexual para o empoderamento da mulher e alternativas ao sistema monogâmico. Colocamos esses produtos num contexto de popularização feminista, difusão de uma cultura terapêutica que promove o trabalho sobre si e roteiros de subjetivação vinculados ao mercado e à sexualidade que configuram novos modelos de educação sentimental.

PALAVRAS-CHAVE: Amor; Sexualidade; Feminismos; Debates; Propostas

INTRODUCCIÓN

“¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta que camina la lucha feminista por América Latina! Se cuidan, se cuidan, se cuidan los machistas, América Latina va a ser toda feminista”. Este canto, que hemos escuchado en las manifestaciones callejeras organizadas por los feminismos latinoamericanos en las últimas décadas, da cuenta de un movimiento que rebasa las fronteras nacionales y expresa una certeza, validada por el poder ganado en la política y por multitudinarios apoyos en el espacio público. Esta fuerza es resultado de una larga historia de luchas y resistencias, y de renovadas conexiones transnacionales que ponen a circular consignas, canciones, performances, estrategias de acción, documentos y símbolos, como el pañuelo verde de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Libre, Seguro y Gratuito en Argentina, adoptado como emblema feminista en muchos otros países del mundo.

La inclusión y difusión de contenidos feministas en los medios de comunicación, las industrias culturales y las redes sociales es un fenómeno también novedoso, que colabora con la construcción de un feminismo popular, en el sentido de lo masivo, y encuentra en las mujeres jóvenes de clase media urbana, blancas, cis-heterosexuales, un público privilegiado. En gran parte de sus mensajes, el amor propio y la seguridad personal se presentan como requisitos para alcanzar el empoderamiento, generalmente asociado a una vida sexual activa y satisfactoria, y el acceso al consumo (Banet-Weiser 2018, Orgad y Gill 2022). A su vez, la reivindicación de la autonomía y del cuerpo como propiedad privada -sintetizada en la consigna “mi cuerpo, mi decisión”- convive y coincide con formas de organización colectiva que se manifiestan para exigir derechos que garanticen esa soberanía individual. Ello permite distinguir entre situaciones que manifiestan una deserción de la persecución del bien común (Sadin 2022) y los desarrollos históricos de los procesos de individuación que atraviesan también a los feminismos, en donde lo singular y colectivo puede entrelazarse y potenciarse.

En la Argentina, el proceso de popularización feminista tuvo su momento inaugural con la primera manifestación pública del movimiento Ni Una Menos el 3 junio de 2015, y se profundizó en 2018 durante los debates parlamentarios por el aborto legal y la formación del movimiento de apoyo conocido como la “marea verde”, en alusión a la predominancia del pañuelo distintivo de la Campaña. A partir de entonces, la agenda feminista -en torno a la violencia de género, el acceso a la salud sexual y reproductiva, la crítica a los mandatos de belleza, la brecha salarial, la desigual distribución de los cuidados, la doble moral sexual, entre otros temas- fue ocupando un lugar cada vez más destacado en el espacio público, los medios de comunicación, las industrias culturales y las redes sociales.1

La nueva coalición gobernante que asumió el poder en diciembre de 2019 colocó los temas de género y diversidad sexogenérica en su agenda de trabajo, pero la crisis que trajo la pandemia de COVID-19, declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en marzo de 2020, sumada a problemas políticos y económicos locales, obstaculizaron su avance. Pese a la gravedad del contexto, la persistencia de la lucha feminista y la voluntad política de cumplir con esta promesa de campaña propició un nuevo debate parlamentario sobre el aborto legal, que culminó con la sanción de la Ley Nº 27.610 de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) el 30 de diciembre de 2020. Esta normativa marcó un nuevo hito en la política sexual argentina que desde principios del siglo XXI mostraba logros significativos en el terreno de los derechos sexuales y reproductivos y la igualdad de género.2

Al mismo tiempo, la “potencia feminista” -que combina masividad y radicalidad, y vincula la violencia de género con las violencias financieras, institucionales, racistas, laborales y extractivistas (Gago 2019)-, enfrenta resistencias y avanzadas de las “nuevas derechas” y de los movimientos antigénero. Pese a la mayor visibilidad pública e incidencia política de los feminismos, persisten las desigualdades estructurales en torno al acceso al trabajo y su reconocimiento monetario y social; respecto al derecho a la vivienda, la educación, los derechos sexuales y reproductivos; en relación con la inequidad en la distribución de los cuidados, y en lo que se refiere a las múltiples y articuladas formas de discriminación. Esto lleva a resituar las consignas optimistas que citamos al inicio en un contexto desafiante, con relaciones de poder cambiantes y feminismos con ensamblajes activistas plurales, multi-situados e internamente hiperheterogéneos (Álvarez 2019), que convergen y también se oponen en algunos temas (Arbuet Osuna 2019), por ejemplo, la forma de considerar el sexo comercial y de responder a la violencia de género.

En este escenario global y local de avances de la política feminista, confluencias, diálogos y enfrentamientos internos, resistencias organizadas a sus logros y persistencia de violencias y desigualdades estructurales, los afectos ocupan un lugar destacado en las agendas académicas y políticas del movimiento (Lamas 2021, Mattio y Dahbar 2020, Solana y Vacarezza 2020). Por ejemplo, se valoran positivamente los afectos y emociones que impulsan las redes feministas y sus potencialidades políticas, y se reflexiona cada vez más sobre las inequidades, insatisfacciones y violencias que conlleva el “modelo del amor romántico”, con sus jerarquías, exclusiones y controles.

En estas discusiones, el “poder del amor” ofrece una explicación a la dominación masculina en las sociedades formalmente igualitarias (Jónasdóttir 1993) y pone sobre la mesa las cartas que juega el patriarcado moderno para mantenerse (Jónasdóttir y Ferguson 2014). En este sentido, la “desigualdad afectiva” se ubica en relación con demandas de justicia social, redistribución, reconocimiento y representación (Lynch, Baker y Lyons 2009). A su vez, dado que el amor en las sociedades contemporáneas es central para la construcción social de un sentido del valor propio (Illouz 2012), se construye la necesidad de discursos para encontrarlo y conservarlo. Libros, podcasts, series, películas, revistas, cuentas en redes sociales, charlas, talleres y espectáculos han puesto a circular descripciones y diagnósticos, con distintos niveles de elaboración analítica, sobre las relaciones sexo afectivas entre mujeres y varones. En ellos también pueden encontrarse propuestas, a veces en forma de consejos, para vivir dichas relaciones de modos más democráticos, placenteros y cuidados, asociando estas posibilidades con la política feminista.

Dentro de la amplia oferta de la industria cultural sobre este tema, seleccionamos cinco libros no académicos publicados por el Grupo Editorial Planeta, además de los contenidos del podcast Acabar, disponible en la plataforma multimedia Spotify, que exponen, dialogan o discrepan con análisis y propuestas feministas sobre el amor y el sexo. Tanto los libros como el podcast fueron puestos en circulación entre 2018 y 2021, periodo que inicia con la formación de la marea verde y termina con el segundo año de la pandemia del COVID-19 y la progresiva “vuelta a la normalidad”, luego de las medidas de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) que reconfiguraron las pautas de encuentro amoroso y sexual durante el confinamiento (Felitti 2021). Nos proponemos analizar los diagnósticos que hacen estas producciones sobre los vínculos sexo afectivos en las cis-heterosexualidades, y las convergencias y discusiones que establecen con algunas propuestas feministas para hacerlos más justos, equitativos, placenteros y responsables. Consideramos que en estas fuentes se introducen discusiones feministas actuales y relevantes en torno al amor y la sexualidad, las cuales nos permiten identificar propuestas de educación sentimental y pedagogías sexuales en disputa.

En el primer apartado presentamos el marco conceptual y la metodología de análisis, detallamos las características del corpus e introducimos antecedentes con aportaciones específicas a los objetivos de este artículo. En la sección siguiente exponemos la interpretación que hacen los productos culturales seleccionados de las relaciones sexo afectivas entre varones y mujeres cis-heterosexuales, y el modo en que se posicionan respecto de algunas consignas y eslóganes feministas que proponen alternativas superadoras. Organizamos este apartado en torno a cuatro ejes que construimos a partir del análisis del corpus: a) la existencia de una revolución protagonizada por mujeres deseantes, b) la responsabilidad afectiva como requisito para vivir amores más democráticos y menos dolorosos, c) la importancia del trabajo sobre sí para experimentar placer sexual, especialmente orgásmico, y d) la potencia transformadora del cuestionamiento al sistema monógamo.

METODOLOGÍA, CORPUS Y ANTECEDENTES

Este trabajo está basado en una metodología cualitativa que retoma los aportes de los estudios culturales y de género. No proponemos una exégesis de los argumentos esbozados, sino la identificación y revisión de diagnósticos y propuestas que aparecen en los objetos estudiados. A partir del trabajo de Sarlo (1994) sobre la educación sentimental propuesta por folletines de contenido romántico que circularon en Argentina entre 1917 y 1925, entendemos que los productos aquí analizados inciden en el horizonte cultural de su público lector -mayoritariamente mujeres- al referirse a situaciones conocidas y novedosas en un lenguaje ordinario y accesible, y brindar pautas de comprensión y comportamiento. Consideramos que estos productos construyen una “pedagogía de la sexualidad” -identificada por Lopes Louro (1999) en la educación escolar- que, al trazar pautas para vivir el amor y el sexo, construyen una moralidad específica.

Dentro de una amplia oferta de libros no académicos que analizan las relaciones sexo afectivas en la época actual, seleccionamos cinco publicados en Argentina, entre 2019 y 2021, por el Grupo Editorial Planeta: Coger y comer sin culpa. El placer es feminista (2019) de María del Mar Ramón, escritora, conductora radial y activista colombiana radicada en Buenos Aires desde 2012; El fin del amor. Querer y coger en el siglo XXI (2019) de Tamara Tenenbaum, egresada de la carrera de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires, escritora y periodista;3Sexteame. Amor y sexo en la era de las mujeres deseantes (2020) de la escritora y periodista feminista Luciana Peker; Y sin embargo, el amor. Elogio de lo incierto (2020) de la psicoanalista Alexandra Kohan, y El desafío poliamoroso. Por una nueva política de los afectos (2021) de la escritora y activista feminista catalana Brigitte Vasallo (2021).

Todos los libros tienen en común haber sido escritos por mujeres cisgénero, profesionales, de clase media, blancas, de mediana edad, que tienen otros libros ya publicados. Todas ellas se definen como feministas, salvo Kohan, quien, sin rechazar explícitamente esa identificación, ha manifestado en sus libros e intervenciones públicas algunas críticas a determinadas posiciones del movimiento. Por esto fue presentada en algunos medios como “una feminista con una mirada muy particular”, “una feminista que incomoda” y en oposición a otras autoras. Por ejemplo, fue convocada por la revista Viva -del diario de distribución masiva Clarín- a una entrevista conjunta con Tenenbaum, publicada en versión digital el 31 de enero de 2020, que se tituló “Polémica: Tamara Tenenbaum vs. Alexandra Kohan” (Felitti 2022).

Los libros seleccionados alcanzaron éxito comercial, constatable por el número de reediciones o las posiciones en los rankings de venta del grupo editor y las grandes librerías, y tuvieron repercusiones en medios de comunicación, observables en la cantidad de reseñas y entrevistas realizadas a sus autoras. Ellas han mostrado un importante poder de convocatoria en eventos presenciales y virtuales, y lograron un destacado nivel de engagement en las interacciones que mantienen en sus cuentas de redes sociales. Según pudimos observar, en la Ciudad de Buenos Aires todas estas obras estuvieron por muchos meses colocadas en las vidrieras y mesas centrales de las más importantes librerías.

Como ya dijimos, los cinco libros son parte del catálogo del Grupo Planeta, que ocupa una posición de liderazgo en el mercado comercial local y que, en respuesta a la demanda de (in)formación sobre cuestiones de género, sexualidad y feminismos, ha empujado un boom de libros sobre estos temas y asegurado una amplia difusión.4 En diálogo con el trabajo de Saferstein (2021) sobre los best sellers políticos, consideramos que estos libros, además de plantear una pedagogía de la sexualidad y del amor, construyen opinión y sirven a las lectoras para posicionarse públicamente. Ellas pueden mostrarlos y recomendarlos en sus redes sociales y promocionar algunas ideas de las autoras. Por ejemplo, las frases de Peker, “Lo que jode es el deseo” y “Menos visto y más chape”, fueron estampadas en camisetas y bolsas de tela que se pusieron a la venta en el contexto de lanzamiento y promoción del libro aquí citado.5

Todas las autoras toman distancia de los libros de autoayuda y, con más o menos preponderancia, incluyen escenas biográficas sobre encuentros y desencuentros amorosos y sexuales, propios o familiares. Ellas se relacionan entre sí cuando se citan mutuamente, comparten prologuistas o lo son unas de otras, coinciden en las referencias -por ejemplo, el trabajo de la socióloga Eva Illouz- y participan en los mismos ciclos de charlas y presentaciones públicas (Felitti 2022).

Dentro de un conjunto también amplio de podcasts que abordan temas de la agenda feminista actual, elegimos Acabar por su importante repercusión en medios de prensa: hacia el 2 de agosto de 2020, se ubicaba en el primer lugar en la lista de audiciones de la sección “Salud y estilo de vida” de la plataforma Spotify en Argentina.6 Este producto, creado, conducido y producido por Melanie Tobal y Lucila Lopardo, se define como un “podcast documental para personas con vulva, que busca empoderar a través de una sexualidad libre, informada y sin tabúes”. Su primera temporada, de diez episodios y un especial, comenzó el 6 de mayo de 2020, y en la segunda se lanzaron otros diez. El 16 de noviembre de 2021 retomaron sus publicaciones, con una frecuencia por lo común semanal, hasta el fin del ciclo el 19 de julio de 2022. En sus episodios participaron, principalmente, mujeres periodistas, profesionales de la salud, escritoras, investigadoras, psicólogas, sexólogas, consejeras sexuales y practicantes espirituales (brujas, tarotistas), además de algunas de las autoras de los libros del corpus. Si bien sus temas fueron ampliándose con el paso del tiempo, con frecuencia han priorizado cuestiones sexuales, en especial las distintas maneras de experimentar un orgasmo, generalmente desde la perspectiva y vivencias de mujeres cisgénero. Este podcast fue analizado de manera completa y de modo particular, los episodios cuyos temas centrales servían a los objetivos de este artículo.

Respecto a los antecedentes, nos ubicamos en diálogo con estudios sobre el amor que asumen perspectivas sociológicas, históricas, filosóficas y psicoanalíticas (Palumbo 2019), y retomamos aquellos que hacen aportaciones de forma más directa a nuestras preguntas de investigación. Consideramos los vínculos sexo afectivos en relación con el ordenamiento sociocultural del capitalismo tardío, la “mercantilización de la vida íntima” (Hochschild 2012) y un imaginario romántico ligado al consumo (Illouz 2007, Kaufmann 2012, Luhmann 1985). Destacamos la tensión entre nuevas formas de vinculación que se liberan de controles y los efectos de anular el marco de seguridad previo (Beck y Beck-Gernsheim 2001, Coontz 2006). Concordamos con Giddens (2006) cuando afirma que desde la década de 1960 comienza a existir, de forma incipiente, una mayor democratización y reciprocidad entre las partes que forman una pareja. Para principios de la década de 1990, el “amor confluente” refuerza el proceso con su carácter contingente, que cuestiona la condición necesaria de la fidelidad y del amor para toda la vida. Tomamos distancia, en cambio, de la lectura de Bauman (2011) sobre el “amor líquido”, definido como consumista y superficial, y su tesis sobre la fragilidad de los lazos sociales en las sociedades contemporáneas, para indagar en las nuevas configuraciones de estos vínculos en diferentes contextos.

La bibliografía feminista sobre el amor es extensa y rica en debates (Almada y Song 2021, Palumbo 2019). En varios textos reconocidos como fundamentales de la segunda ola, el amor de las mujeres a los varones es presentado como una instancia de sumisión (Beauvoir 1998 [1949]), de pérdida de la libertad (Millet 1995 [1970]) y de desigualdad (Firestone 1976). Esteban (2011) desarrolló el concepto de “pensamiento amoroso” como una ideología que establece relaciones desiguales de género, clase y etnia; privilegia un modo heterosexual de entender el deseo, la identidad y el sujeto; y se expresa en las relaciones de pareja, pero también en otros ámbitos de los cuidados, como la maternidad. Como ya anticipamos, en muchas producciones se destacan las consecuencias negativas en la vida de las mujeres heterosexuales de un modelo de “amor romántico” y sus conexiones con la violencia de género (Marentes, Palumbo y Boy 2016; Tenorio 2012).

La insistencia de los análisis y activismos feministas en la deconstrucción de este modelo nos permite advertir su vigencia. La cortesía masculina y la seducción en términos monógamos, empleadas para una relación sexual ocasional o para proyectar un vínculo a largo plazo, continúan siendo pautas de cortejo predominantes y son percibidas por las mujeres como deseables (Palumbo 2019, Rodríguez Salazar y Rodríguez Morales 2016). Al mismo tiempo, la puesta en práctica de este modelo no es sistemática ni total; se evidencian resistencias, fricciones y negociaciones que muestran agencias individuales más informadas, reflexivas y a veces politizadas. En esta línea, Lagarde (2001) propone ver al amor como experiencia y no como fatalidad, para destacar que se puede intervenir, decidir, elegir, negociar y optar por un modelo de amor basado en premisas de reciprocidad, reconocimiento y redistribución de poder, dinero, tiempo y prestigio.

“AMORES Y CAMAS FEMINISTAS”: DEBATES SOBRE UNA PROMESA

“El amor será feminista o no será” es una consigna que sintetiza una promesa. Lo mismo que la aseveración “las camas más felices son y serán feministas”, que una de las autoras analizadas incluye en su libro (Peker 2020: 75). Ahmed (2015), en su trabajo sobre la promesa de la felicidad, y Berlant (2020), en su análisis del optimismo cruel, explican y advierten sobre los costos de ciertos lugares de pertenencia, las dificultades que genera el apego a la fantasía del bienestar y la necesidad de asumir posiciones críticas. En este sentido, vivir una vida feminista puede tener implícita una promesa de infelicidad (Ahmed 2021). Sin embargo, la “feminista aguafiestas” que denuncia el sexismo y enfrenta el dolor de su posición incómoda encuentra en otras como ella un espacio reconfortante.7

La frase “El amor es como la tierra para la reforma agraria: el amor es de quien lo trabaja”, de la filósofa argentina Diana Maffía, pone en evidencia la exigencia de un trabajo emocional para vivir el amor.8 Esta experiencia no depende de leyes, políticas públicas y acciones callejeras porque, como afirma la académica y ensayista feminista Angilletta (2021) en su libro titulado, precisamente, Zona de promesas: “El Estado no garantiza que seamos elegidos, es decir, deseados […] El Estado no ordena la sexoafectividad; la ESI [educación sexual integral] puede promover mundos más justos, pero no de quién enamorarse, cómo excitarse o por qué sufrir” (p.171).9 En un sentido similar, Peker reconoce que no se puede convocar a una marcha para encontrar el amor y que cada proceso subjetivo es único (2020: 132).

A continuación presentamos los diagnósticos, debates y propuestas en torno a las relaciones sexo afectivas contemporáneas, en especial entre mujeres y varones cis-heterosexuales, que surgen de los productos culturales analizados, y organizamos estas ideas en cuatro ejes que interpelamos de modo crítico y en diálogo con otros recursos.

LA REVOLUCIÓN DE MUJERES DESEANTES

En distintas expresiones de los feminismos -libros, calcomanías, pintas callejeras, performances, canciones- la palabra “revolución” tiene una presencia recurrente y adquiere un sentido siempre positivo y optimista. Peker (2020) se refiere a ella en los títulos de tres de sus libros: La revolución de mujeres deseantes (analizado aquí), La revolución de las hijas, publicado por Paidós en 2019, y La revolución de las mujeres no era tan solo una píldora, publicado por la Editorial Universitaria de Villa María (Eduvim) en 2017.10 Para esta autora, “la revolución feminista volteó la idea pijocéntrica del amor y del deseo” (Peker 2020: 30); las mujeres y las disidencias sexuales en América Latina “pusieron sus cuerpos a bailar y perrear por sus propios goces” (2020: 196). En su diagnóstico, la reacción más extendida de los varones (cisgénero) ha sido castigar esa revolución del deseo con indiferencia, humillación y desprecio. Ellos han querido disciplinar a las mujeres deseantes huyendo de ellas, volviéndolas “incogibles”, es decir, dejándolas sin sexo, a modo de venganza.

Para María del Mar Ramón, en cambio, conseguir amantes varones no ha sido un problema, sino basar en el deseo masculino su propia seguridad y placer; “pensar el ser cogible como algo positivo cuando en general relega nuestra autonomía sexual” (2019: 114). Para ella, renunciar a su propio placer en pos del ajeno, o simplemente concentrarse en la acumulación de experiencias como marca de éxito, han sido prácticas que puso bajo revisión a partir de su acercamiento al feminismo.

Las afirmaciones que señalan lo novedoso de la posición deseante de las mujeres pueden matizarse a partir de datos que trae a colación la investigación histórica. Cosse (2010) mostró la existencia de una revolución sexual en la década de 1960 que afectó principalmente a los sectores medios urbanos y que tuvo un carácter “discreto”. Como sucedió en muchos otros países, aunque se dieron importantes fisuras, no se produjo una ruptura total en cuanto a los modelos tradicionales de género y emparejamiento. La virginidad de las mujeres dejó de estar asociada con la respetabilidad, aunque el sexo siguió vinculado a un horizonte matrimonial, con la heterosexualidad como norma. Hacia 1970, entre los sectores medios de Buenos Aires, se apostó por un modelo de compañerismo que implicaba una distribución más equitativa de las tareas domésticas, cuestionaba el carácter indisoluble del matrimonio y valoraba la comprensión, la autenticidad y la realización sexual (Cosse 2010). Se trata de un avance, respecto a situaciones anteriores, que retomó algunas propuestas feministas aunque, como indican Trebisacce y Cano (2016), la complementariedad seguía implicando una desigual distribución de poder.

Tenenbaum aclara que su libro “no es un tratado de ciencia social”, pero aun así recupera estudios históricos y sociológicos que sitúan las dinámicas vinculares en procesos de transformación de largo plazo. A la vez, al hablar de deseo, se refiere a su complejidad en términos personales -puede ser que lo que se anhela no nos haga bien- y sociales. Ella no denuncia una venganza de tipo sexual hacia las mujeres que desean, sino que “el reconocimiento de la mujer como sujeto deseante es una amenaza para el sistema que se sostiene en su subordinación, su trabajo impago y su conducta predecible y ordenada” (2019: 107). Por su parte, la aproximación de Kohan, desde el psicoanálisis, postula que el deseo no puede ser satisfecho, aunque esto no implique una vida de insatisfacciones; el deseo se abastece de la falta (2020: 50).

Vasallo (2021), al criticar formas neoliberales de consumismo afectivo entre quienes se definen como poliamorosos, busca dejar en claro que la transformación del sistema monógamo no se consigue teniendo más sexo. El poliamor no se define por la cantidad de vínculos, sino por la posibilidad de construir redes afectivas que valoran la cooperación y los cuidados mutuos, sin la confrontación que trae la jerarquización de los afectos y la competencia por ocupar el lugar principal. De este modo, la revolución feminista en el terreno del deseo configura sus propias reglas y busca distinguirse en un contexto de sexualización cultural que vuelve la acumulación de experiencias sexuales una medida del valor propio y del poder personal.

LA RESPONSABILIDAD AFECTIVA Y LOS AMORES QUE NO DUELEN

La frase “Si duele no es amor” circula por las redes sociales y se incluye en varios libros y artículos no académicos sobre vínculos sexo afectivos que proponen superar el sufrimiento amoroso. Podemos encontrar este lema en espacios feministas, donde se pone en relación con la crítica que hace el movimiento al modelo de amor romántico.11 Pero no todas las feministas la promueven o anhelan. Vir Cano, quien se presenta como filósofx, escritorx, docente, activista lesbianx y feminista, en su último libro afirma:

No puedo imaginar -y tampoco quiero- un amor sin dolores. Pienso que no sirve, que no nos facilita ni nos prepara para una de las cosas más lindas de amar: abismarse a un otrx, perderse de unx mismo justamente allí donde les otres no son plenamente calculables. Apostar a un amor sin dolores no nos permite crear herramientas y pócimas para habitar la posibilidad de lo inesperado, lo que incomoda, desafía, molesta, interrumpe e incluso duele (2022: 115).

Las autoras de nuestro corpus, con distintos matices, se posicionan cerca de Cano. De hecho, ella ha compartido conversatorios con Kohan y Tenembaum, y, con esta última, mantuvo un intercambio epistolar en que ambas reflexionaron sobre las experiencias afectivas y corporales de la cuarentena. Este fue publicado por el suplemento “Las 12” del diario Página 12, el 10 de abril de 2020, a menos de un mes del primer decreto que estableció el aislamiento social preventivo y obligatorio en la Argentina.

María del Mar Ramón (2019) entiende que en el amor algo de dolor existirá, aunque no debe ser la base de una relación. Peker (2020) incita a sufrir menos, mientras que Tenenbaum (2019) y, especialmente, Kohan (2020) declaran la imposibilidad de prevenir y evitar algo de sufrimiento. La promoción feminista de la “responsabilidad afectiva” como una forma de establecer límites a estas afectaciones, a partir del desarrollo de la empatía y el planteamiento de acuerdos, está en el centro de la crítica de Kohan. Siguiendo a Lacan, entiende que “en la relación amorosa -al igual que en la analítica- no se trata de dos sujetos, sino de dos posiciones de sujeto: un sujeto y un objeto” (2020: 43). Para ella, la responsabilidad afectiva es un oxímoron, porque nadie es responsable de sus afectos y cada persona es distinta, piensa distinto y por ello no necesariamente actuará tal como la otra quiere que actúe.12

Además, Kohan plantea que la empatía es autorreferencial, supone que uno es la medida del otro y pierde de vista que el prójimo es una otredad radical. “Suponer que puede eliminarse el malestar y que eso no implicaría, a la vez, eliminar el deseo, es desconocer que el deseo solo puede proliferar ahí donde se suspende la pretensión de garantías de que la cosa funcione” (2020: 122). Con este argumento cuestiona la pretensión aseguradora que pone al amor como mercancía del capitalismo y valora el riesgo, retomando ideas de la psicoanalista francesa Anne Dufourmantelle.13 Peker (2020) incorpora parte de esta idea al citar el trabajo de la socióloga argentina María Pía López y su llamado de atención sobre la exigencia de un contrato.

Kohan es crítica de la forma unidireccional en que se plantea el tema cuando se exige a los varones que desarrollen esta ética y visibiliza las operaciones subjetivas que construyen al Otro como poderoso y arbitrario. Sin dejar de señalar la desigualdad estructural entre mujeres y varones, Ramón (2019) y Tenenbaum (2019) reconocen haber actuado de forma “irresponsable”, al dejar de responder mensajes y desaparecer de la vida de otra persona sin dar aviso ni explicaciones, lo que se conoce con el anglicismo ghosting, equivalente en castellano a “volverse un fantasma”. Para Peker, esta acción expresa una fuga y una revancha; incluso, considera la frase “nos estamos viendo” una de las peores de 2020, “una amenaza latente” (2020: 97).

En varios episodios del podcast Acabar, la idea de responsabilidad aparece vinculada al sexo. Las conductoras y el diverso conjunto de personas entrevistadas señalan que la sexualidad afectivamente responsable está basada en el diálogo, la comunicación y la capacidad de expresar claramente deseos y necesidades, y que esto conducirá a una sexualidad más democrática y menos violenta. Por ejemplo, indican que el autoamor, el empoderamiento y el conocimiento sexual hacen bien a la salud y colaboran con el desarrollo de la comunicación asertiva con quien se tiene sexo (“Acabar en pandemia”, octubre de 2020). Esto se aplica al sexo casual, en el que debe también existir “responsabilidad emocional” con la otra persona y consentimiento respecto a las prácticas sexuales (“Acabar y el amor”, noviembre de 2020).

En el próximo apartado, profundizamos en esta idea de empoderamiento sexual a partir del (auto)conocimiento y la toma de la palabra -como lo ha sintetizado la consigna “No nos callamos más”- desde un enfoque crítico que se pregunta por los efectos de un guion que se asume emancipatorio.

EL PODER DEL SABER Y EL PLACER SEXUAL

Una tendencia de sexualización de la cultura en Occidente -que coloca al sexo en el centro de la cultura de masas- y la sensibilidad postfeminista -la cual promueve que las mujeres sean sujetos sexuales activos (Gill y Orgad 2018)- convergen con los discursos feministas sobre el derecho al placer sexual. Como dice Tenenbaum, en el siglo XXI la soltería significa, para una importante cantidad de personas, “coger con mucha gente” (2019: 143).

María del Mar Ramón plantea que, para dejar de ser “mal cogidas”, las mujeres deben superar los mensajes recibidos por la televisión, el porno y la educación escolar (2019: 134). Dado que desconfía de la capacidad de los varones para dar placer sexual a las mujeres, propone más autoexploración y masturbación. Su diagnóstico tiene elementos autobiográficos; narra que el “encuentro con su concha”, con el orgasmo, sucedió años después de haber iniciado sus relaciones sexuales con varones, sobre los que lanza varias acusaciones: “no saben dónde está el clítoris”, son “máquinas de coger mal” y no se animan a que les introduzcan “un dedo en el culo”.14 Si bien se opone a considerar la vida sexual como “un concurso de alto rendimiento” (2019: 169), sus valoraciones respecto al desempeño sexual de los varones van en un sentido contrario. Además, aunque trata de evitar que el orgasmo sea considerado la única meta de la vida sexual, los relatos sobre su carácter huidizo, muchas veces a causa de la estructura patriarcal, lo vuelven a ubicar como vara para medir las posibilidades de enfrentar el sistema de desigualdad sexogenérico.

La centralidad del orgasmo es notable en el podcast analizado, que dedica su primera temporada a conversar sobre cómo “acabar” con sexo vaginal, anal, oral, entre vulvas, porno, con o sin sentimientos, en grupo, usando métodos contraceptivos, en el embarazo, con las vacunas de COVID-19 o tomando medicación, entre otras posibilidades. “Llegar al 100” tocándose, tener al “clítoris de amigo”, y si no funciona así, usar un vibrador o jugar con la imaginación, son algunas de las pautas para “acabar” que se incluyen en el tema musical que inaugura los episodios. Aquí también se quiere relativizar la idea de que el orgasmo es el fin -en su sentido de propósito y culminación- del sexo, se conversa sobre otras maneras de sentir placer y se critican el “orgasmocentrismo” (“No acabar”, julio de 2020) y el mandato de tener relaciones sexuales como sinónimo de realización personal (“Sexualidad: ¿estrés, rutina o deseo?”, noviembre de 2021). Sin embargo, la pregunta por cómo, cuándo y de qué maneras las mujeres cis-heterosexuales llegan o no al orgasmo es central, en especial en la primera temporada.

Como ya indicamos, la “buena comunicación” con quienes intimamos, propia del modelo del compañerismo, y la invitación para el autoconocimiento, repetida hasta volverla imperativa, son presentadas como las bases de una sexualidad placentera. Esta confianza en el poder de la palabra deja ver elementos de la cultura terapéutica y rasgos de un público ideal, que se ubica entre los sectores medios, urbanos, universitarios y psicoanalizados. La capacidad para expresar consentimiento y para enunciar los deseos expresa, en términos de Giddens, un tipo de sexualidad confluente, y es muy importante en el repertorio feminista para el amor democrático y placentero. Sin embargo, la sexualidad y el erotismo se escurren de las categorizaciones y normativas (Butler 2011). Asumir que se puede tener claridad y certeza para manifestar los deseos puede terminar responsabilizando a las mujeres en la prevención de las violencias, además de cargarlas con una nueva tarea: ser ellas las responsables de su seguridad (Angel 2021). Como afirma Illouz (2020), algo del consenso es siempre ilusorio. Kohan lo expresa claramente cuando distingue el sujeto jurídico del sujeto del inconsciente, y la necesidad de diferenciar cuidado de vigilancia (2020: 174).

Con respecto al autoconocimiento, la masturbación sirve para desmitificar tabúes y ofrece un tipo de entrenamiento que reditúa en experiencias sexuales más placenteras. En la oposición binaria y antagonista entre mujeres y hombres, que se repite en Peker, la masturbación de ellas es siempre positiva: “es la mejor forma de independizar la necesidad del deseo, de tener paz sin esperar un mensaje” (2020: 189), mientras que el sexo virtual de los varones, sus propias masturbaciones, es visto en cambio como forma de descarga, fuga y revancha (2020: 96 y 97).

En respuesta y retroalimentación a este escenario, la consejería sexual en distintos formatos está en auge. Libros -los más vendidos pertenecen al Grupo Planeta-, notas en los principales medios de comunicación, cuentas en redes sociales, talleres online y presenciales introducen a diversas prácticas sexuales y formas del placer, e incitan a un trabajo sobre sí que confluye con el auge de una cultura emprendedora. En los productos y servicios que se declaran feministas se introducen enfoques no cis-heterosexistas y se rechaza la estandarización de ciertas prácticas como las únicas placenteras, y del orgasmo como la única y mejor meta. Aun así, las denuncias de la brecha orgásmica, el reclamo del “derecho a acabar” y los recursos (in)formativos desplegados para garantizar el orgasmo invitan a pensar en términos más críticos la agenda del placer sexual de los feminismos hoy (Barmak 2019).

La importancia del amor propio como condición necesaria para desarrollar mejores vínculos, y el valor de la autoexploración sexual para alcanzar el placer y los orgasmos también se expresan en consignas que encontramos en el espacio público y en productos mercantilizados (Figuras 1 y 2). Estos artefactos tienen en común la confianza en que el acceso a la información y el trabajo sobre sí llevan a la concientización de las desigualdades y violencias -como sintetiza la frase “Amiga date cuenta”-, y esto a su vez lleva a una acción (Figura 3). Estos mensajes, de diferentes modos y con distintas intensidades, instan a que cada mujer identifique las tramas opresoras de su relación, desarrolle seguridad personal, cultive el amor propio, conozca su sexualidad y las formas de alcanzar placer sexual y, a partir de estos contenidos, tome “mejores” decisiones.

Fotografía tomada en la vía pública, en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires, en febrero de 2022.

Figura 1 

Fotografía tomada en una tienda erótica del barrio de Palermo en la ciudad de Buenos Aires, en octubre de 2021.

Figura 2 

Poster en venta en un puesto callejero durante el Encuentro Nacional de Mujeres, celebrado en octubre de 2019, en Ciudad de La Plata (Provincia de Buenos Aires, Argentina), a donde concurrieron alrededor de medio millón de personas.

Figura 3 

REPENSAR LOS VÍNCULOS CENTRALES MÁS ALLÁ DE LA PAREJA

En los materiales analizados se plantean alternativas al modelo de pareja mono-cis-heteronormada, por ejemplo, con la reivindicación del sexo y la amistad entre mujeres como formas de vinculación afectiva positivas y placenteras. Tenenbaum propone una “explosión del afecto”, “construir comunidades de amor y amistad que sean contenedoras, sólidas, aunque acepten la condición precaria de la existencia y de los vínculos” (2019: 137-138). Y también llama la atención para no confundir el amor libre con el consumo de personas. Por eso vuelve sobre la necesidad de acuerdos y consensos. Kohan es menos optimista: desconfía de las etiquetas, de las clasificaciones en el terreno de los vínculos, y respecto al “amor libre”, lo piensa como “un oxímoron que el mercado pone a jugar -no para embellecer su retórica, sino para subrayar lo imposible-” (2020: 136).

El libro de Vasallo se mete de lleno en este tema, y, como ya indicamos, propone un análisis que discute las simplificaciones del poliamor y la falsedad de una liberación poliamorosa basada en conceptos y modelos afectivos heredados del sistema monógamo en que rigen la competencia, las mentiras y la falta de acuerdos (2021: 26). Su propuesta es, en cambio, impulsar una red de afectos, basada en la responsabilidad y el cuidado, que incluso trasciende a los vínculos sexo afectivos.

En este universo ampliado de los afectos, la amistad, e incluso la relación entre personas vecinas cobran importancia. Esta postura choca con la forma en que el estado y las normas sociales ubican a las relaciones de amistad, en comparación con los lazos consanguíneos o matrimoniales. En disputa con esta jerarquización, comunidades LGBTTIQNB y feministas generan sus propias redes de cuidado y de apoyo material, particularmente ante situaciones de violencia, discriminación, duelo y necesidades en torno a la salud mental, sexual y reproductiva, y de acompañamientos puntuales (Braga y Botelho, 2019).15 Los modos vinculares polígamos -generalmente tenemos a más de una persona amiga- pueden servir, como plantea Esteban (2011), de inspiración para construir relaciones más democráticas y placenteras, sin desconocer que allí también pueden surgir celos y otros problemas.

CONCLUSIONES

En este artículo examinamos los diagnósticos sobre la situación de los vínculos sexo afectivos contemporáneos, fundamentalmente cis-heterosexuales, presentados y debatidos en un conjunto de productos de la industria cultural argentina que lograron amplia difusión en medios, además de éxito comercial y de público entre 2018 y 2022. Nuestro objetivo fue pensar críticamente estos análisis, dar cuenta de las condiciones políticas, sociales y culturales en las que emergen, y los debates y hiatos que traen las promesas del amor y las camas feministas.

En los cinco libros analizados y el podcast disponible en Spotify reconocemos cuatro núcleos de debate que dialogan con consignas feministas, y una sensibilidad postfeminista, atravesadas por el mercado y los procesos de subjetivización que impulsan el neoliberalismo y la cultura emprendedora. En estos se discute la idea de una revolución de mujeres deseantes y las respuestas que genera este fenómeno en los varones cis-heterosexuales, las relaciones entre amor y dolor y las (im)posibilidades de actuar con responsabilidad afectiva, la importancia del placer sexual y el orgasmo como vía de empoderamiento, y las alternativas a los modelos de vinculación sexo afectiva jerárquicos, competitivos y en confrontación.

Las autoras de los libros seleccionados y las conductoras y participantes de los episodios del podcast se posicionan de distintos modos, en convergencia o antagonismo -como Peker y Kohan en relación con la responsabilidad afectiva-, y, a la vez, pueden pensarse como emergentes de un mismo contexto cultural. Fundamentalmente porque están de acuerdo en la existencia de una transformación en los vínculos sexo afectivos y en la necesidad de producir discurso sobre ello. En sintonía con el auge de la cultura terapéutica y la avidez de un nuevo público que demanda (in)formación sobre feminismos, amor y sexualidad, delinean y contestan una educación sentimental.

Las respuestas que dan a determinados problemas hacen una crítica de la mercantilización de los afectos y el individualismo propios de una economía de mercado, sin desconocer que gran parte de las situaciones que se viven en el amor y el sexo pueden discutirse colectivamente, pero se resuelven de forma personal y subjetiva. Reconocen la existencia del sufrimiento amoroso y la importancia del amor y del sexo como espacio de realización de las personas, y, de modo particular, de las mujeres, y dialogan con discursos feministas para valorar positivamente sus aportes o marcar sus límites, como advirtió Kohan en una entrevista: “Es un problema suponer que los feminismos están pensando de mejor manera el amor” (Grosso 2020).

Los productos analizados abren discusiones y plantean alternativas. En sus construcciones, de forma alternada y con diferentes énfasis en cada caso, rehúyen el binarismo y a la vez distinguen entre qué es bueno y qué es malo para la vida sexo afectiva, o entre quiénes están a la altura de comprender y actuar ante las transformaciones en curso y quiénes no. Además, cuestionan la estandarización de la sexualidad, y, en paralelo, postulan al placer sexual como medida del empoderamiento; reconocen legados, aunque necesitan marcar una ruptura como una forma de legitimar sus argumentos.

Las intervenciones aquí analizadas dan cuenta de relaciones más democráticas que en el pasado, de nuevos lugares habilitados para las mujeres y de experiencias que cuestionan el modelo de pareja tradicional. Por otra parte, las consignas muestran anhelos y dan cuenta de un espíritu de época que marca que algo de la sociabilidad está o debería estar cambiando. A la vez, advierten que, cuando la consigna se apropia sin complejidad ni contexto -el amor será feminista o no será-, puede obturar, en su lectura lineal, la posibilidad de pensar los grises e híbridos de los sentires, las incertidumbres y los procesos aún en curso, y las vivencias cotidianas, disímiles, ambivalentes y contradictorias de lxs sujetos del feminismo.

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1Respecto de la violencia de género, y en sintonía con el movimiento estadounidense #MeToo (2017), se produjeron denuncias, judiciales y en redes sociales, contra personas que violaron o acosaron a otras (en general, varones que violentaron a mujeres). Esto dio lugar a debates sobre las respuestas punitivas y en torno al diseño e implementación de nuevas medidas para prevenir y sancionar esas violencias: instancias de capacitación, redacción de protocolos que regulan las relaciones sexo genéricas en instituciones públicas y privadas, y campañas para “deconstruir” modelos de masculinidad funcionales al sistema patriarcal.

2Entre tales logros están las leyes: 25.673, que creó el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable (2002); 25.929, conocida como de “parto humanizado” (2004); 26.150 de Educación Sexual Integral (2006); 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales (2009), y 26.618, conocida como de “matrimonio igualitario”; 26.743 de identidad de género (2012); 26.862 de reproducción humana médicamente asistida (2013).

3Este libro fue traducido al italiano, publicado en España por Seix Barral, y sirvió de base para la serie de televisión El fin del amor, que contó con la producción de Amazon Prime Video y fue estrenada en su plataforma en 2022.

4En este contexto local del boom de libros feministas y sobre el amor, en 2021 Grupo Planeta lanzó Todo sobre el amor (Paidós) de bell hooks, publicado por primera vez en Estados Unidos en 2000.

5En Argentina, “chape” significa besarse (con pasión) en la boca. La expresión “Menos visto y más chape” incita a que las interacciones por redes sociales sean fluidas y respetuosas (fundamentalmente, que se responda a los mensajes de WhatsApp) y se generen espacios de encuentro presencial en donde pueda haber contacto físico.

6“Acabar” es una forma coloquial usada en Argentina que hace referencia a experimentar un orgasmo.

7La traducción al español del libro de Ahmed, Living a Feminist Life (Duke University Press, 2017), y la escritura del prólogo, “Una esperanza infeliz”, fueron realizadas por Tamara Tenenbaum.

8Esta frase la escuchamos en “Amor a la carta. Taller feminista de cartas de amor”, que Maffía coordinó junto con Luciana Peker y Liliana Daunes en el Centro Cultural Tierra Violeta, ubicado en la Ciudad de Buenos Aires, el 15 de mayo de 2016. La frase “La tierra es de quien la trabaja” es el lema de la revolución agraria zapatista en México en la década de 1910.

9La ley 26.150, sancionada en 2006, establece la obligatoriedad de la educación sexual integral (ESI) en todas las escuelas del país. La implementación de la norma es considerada por los feminismos como un requisito fundamental para la igualdad de género y la prevención de las violencias, como muestra la consigna: “Sin ESI no hay Ni Una Menos”.

10En respuesta a la preponderancia de una mirada juvenil céntrica de la cuarta ola feminista local, y también en rescate de sus postulados interseccionales e intergeneracionales, se organizó el grupo La revolución de las viejas. El libro La revolución de las viejas. La marea verde que cambiará tu vida y el mundo: bienestar, sexo y poder después de los 60, de la escritora y política argentina Gabriela Cerruti, se sumó en 2020 a la oferta de la editorial Planeta y sintetizó algunas de sus propuestas y demandas.

11La actriz y conductora Señorita Bimbo (2019: 10) proclama en su libro (que recrea un consultorio amoroso): “Somos la generación a la que el amor tiene que dejar de dolerle”. En 2018, la académica y escritora Coral Herrera, creadora del Laboratorio del Amor, una red social de mujeres y un taller permanente en torno a los estudios sobre las relaciones amorosas desde una perspectiva de género, publicó el libro Mujeres que ya no sufren por amor.

12 Constanza Michelson (2021), en un libro originalmente editado en Santiago de Chile con el título Hasta que valga la pena vivir, coincide con Kohan respecto a la imposibilidad de regular la incertidumbre, considera una hipertrofia las consignas basadas en el “Yo” (“Yo también”), plantea que la liberación sexual es una cuestión relativa y define los pilares de la nueva educación sentimental (sin lágrimas y autorrealización) “como meta neurótica” (2021: 54).

13Las intervenciones de Kohan en medios de prensa que retomaron estas posiciones fueron discutidas con vehemencia en redes sociales y en medios de prensa feministas. En algunos casos, se repudiaron sus dichos y se la criticó con violencia (Felitti 2022).

14La palabra “concha” es la forma rioplatense para referirse a la vulva/vagina.

15Las siglas LGBTTIQNB se refieren a personas lesbianas, gays, bisexuales, travestis y trans, intersex, queer y no binarias.

CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO:

Felitti, Karina y Mariana Palumbo. 2023. “Las relaciones sexo afectivas en la cuarta ola feminista: diagnósticos, debates y propuestas (Argentina, 2018-2022)”, Debate Feminista, año 33, vol. 66, pp. 31-60, e2411. https://doi.org/10.22201/cieg.2594066xe.2023.66.2411

Recibido: 20 de Febrero de 2022; Aprobado: 27 de Agosto de 2022; Publicado: Marzo de 2023

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