60 2Petra y el reino nabateoSebastián Gómez González, ed. y trad. 2022. Historia de dos monjes peregrinos. De Oriente a Occidente: la travesía de Mar Yahballaha y Rabban Sauma a finales del siglo XIII. Medellín: Universidad de Antioquia. 150 pp. ISBN 9786287519930 
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Estudios de Asia y África

 ISSN 2448-654X ISSN 0185-0164

Estud. Asia Áfr. vol.60 no.2 Ciudad de México may./ago. 2025   26--2025

https://doi.org/10.24201/eaa.v60i2.e3076 

Reseñas

Mónica Inés Cejas y Alejandra Galindo Marines, coords. 2022. Mujeres desde el Sur. Poéticas del encuentro con Asia y África. Ciudad de México: Ítaca. 214 pp. ISBN 9786078077533

Adriana Franco Silva1 

1Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas (Ciudad de México, México) adriana.franco@politicas.unam.mx

Cejas, Mónica Inés; Galindo Marines, Alejandra. 2022. Mujeres desde el Sur. Poéticas del encuentro con Asia y África. Ciudad de México: Ítaca, 214p. ISBN: 9786078077533.


“Nos formamos en disciplinas eurocéntricas y patriarcales, con un determinado orden jerárquico, donde encontrarse, como mujer latinoamericana desde nuestras propias voces-cuerpos -para quienes el primer reto es tal vez posicionarse desde una voz contextualizada-, resulta confuso o difícilmente imaginable” (Cejas y Galindo, 2022, 14). En el libro Mujeres desde el Sur. Poéticas del encuentro con Asia y África, las autoras problematizan este planteamiento y comparten sus experiencias en el estudio de Asia y África como mujeres latinoamericanas. El texto, coordinado por Mónica Cejas y Alejandra Galindo, invita a desarrollar epistemologías, metodologías y ontologías feministas para el estudio de Asia y África desde el sur. Por eso, en esta breve reseña se resaltan las contribuciones de las autoras para desanclar los saberes dominantes, recuperar conocimientos otros y crear praxis emancipatorias desde América Latina en diálogo con Asia y África.

El libro está conformado por una introducción; siete capítulos que reflejan los aprendizajes de las autoras en Arabia Saudí, China, India, Marruecos y Sudáfrica, y un apéndice fotográfico. La propuesta es una poética de encuentros, una manifestación de sentires y saberes en los que se reconoce la geo y corpopolítica de las investigadoras para la transformación social y académica. En esta reseña se analizan tres nociones derivadas de las reflexiones de las autoras para profundizar en su planteamiento epistémico, metodológico y ontológico: el dominio epistémico (eurocéntrico y patriarcal), la metodología del encuentro y el pensamiento-acción.

En primer lugar, las autoras hacen una crítica al positivismo de las ciencias sociales y cuestionan el dominio epistémico en las investigaciones científicas. De esta manera, discuten la supuesta universalidad y validez del conocimiento occidental, racista, eurocéntrico, patriarcal y heteronormado, donde los estudios de género han sido relegados. Frente a ese mundo masculino, Ivonne Campos propone la reflexividad, la agencia y la sororidad como estrategias metodológicas para desanclar los ejes de dominación y recuperar saberes otros. Además, resalta la importancia de la mentoría entre mujeres -sobre todo si se tiene en cuenta la estructura masculina de la academia- para impulsar las epistemologías feministas.

En contraposición al dominio epistémico, las autoras analizan las resistencias, las luchas y las organizaciones de las mujeres del sur con el fin de recuperar sus historias y rechazar los estereotipos impuestos. Así, se describen las resistencias de mujeres chinas, indias, marroquíes, saudíes y sudafricanas sin reproducir los dualismos cartesianos de la modernidad colonial. Recuperar e historizar las luchas de esas mujeres pone en cuestionamiento los saberes dominantes y permite reconocer y valorar conocimientos que han sido omitidos por la ciencia moderna. Asimismo, estas historias cuestionan las jerarquías sociales impuestas por la modernidad.

Durante el trabajo de campo, las autoras tuvieron que deconstruir lo aprendido y problematizar las afirmaciones preconcebidas que se cultivan en busca de la supuesta objetividad. En su texto, Mariana Escalante destaca la importancia de la subjetividad en las investigaciones, y Mónica Cejas agrega que “la dimensión subjetiva en clave de cotidiano femenino que aparecía en los documentos [de Lilia Ngoyi] me enseñaron otros modos de enunciar la política y la importancia de hacerlo mediante un lenguaje donde las emociones y experiencias son imprescindibles” (203). Así, a pesar del rechazo de este elemento, las autoras destacan su relevancia para la investigación.

Lo anterior nos lleva al segundo punto: la metodología del encuentro. Para Fernanda Vázquez, el conocimiento se construye desde los encuentros, a partir de un conjunto de métodos que parten de la experiencia, los diálogos, las interacciones y lo cotidiano. Los conceptos de las poblaciones africanas y asiáticas dieron sentido a las indagaciones de las autoras. Vázquez relata que cuando llegó a India sintió temor ante lo desconocido. No obstante, cuando dejó de resistirse, “India comenzó a sacar raíces dentro de mí y yo aprendí a estar de múltiples maneras. Éste ha sido un darshan de ida y vuelta que me ha acompañado desde entonces. No es posible ir a otra realidad sin aprender a estar” (51). A eso hace referencia la metodología del encuentro, a conocer y teorizar desde las experiencias y las interacciones, no desde una caja conceptual estática e impuesta. La metodología del encuentro invita a aprender con las comunidades, como afirma Cejas.

Por su parte, Marisa Pineau resalta la falta de herramientas metodológicas desde las perspectivas dominantes para el estudio complejo de las realidades del sur. Galindo agrega que “no importaba cuánto hubiera leído sobre el país y el tema en cuestión, puesto que la vida diaria y las dinámicas sociales, políticas y culturales iban mucho más allá de lo leído y representaban un reto para mí” (166). Vázquez comparte que el espacio de diálogo con las mujeres sikhs se volvió una polifonía, donde el encuentro, el oído y la memoria se pusieron en juego. Para Indira Sánchez, los conocimientos también se adquirieron a partir de la interacción con las mujeres marroquíes en espacios como la cocina o el hammam (el baño). Sánchez aprehendió la realidad de esas mujeres desde los bailes, el movimiento y la comida, no sólo desde los conceptos abstractos de la academia. Lo que hicieron las autoras fue un trabajo íntimo, colectivo y metódico.

En estos encuentros, las investigadoras también fueron analizadas por las mujeres de Asia y África. Cejas cuestiona: ¿quién encuentra a quién en el desarrollo de la investigación? Porque el conocimiento se construye desde el diálogo, la colectividad y la poética del encuentro. Así, esta propuesta metodológica contribuye a reflexionar desde la experiencia e invita a autorreconocerse desde los sentidos de mundo de las demás, a identificarse como sujetas que interactúan y se transforman a partir de lo investigado. En términos generales, podemos decir que la metodología del encuentro es relacional, dialógica, reflexiva e intersubjetiva.

En el libro, las autoras también plantean un pensamiento desanclado de los saberes modernos, racistas, clasistas, misóginos y lineales. Se posicionan en contra de la separación del saber y el hacer, de la teoría y la praxis, para proponer un pensamiento-acción. Primero, las investigadoras no sólo reconocieron la dominación contra las mujeres en Asia y África, sino que, a partir de esas vivencias, reflexionaron de manera profunda sobre las que ellas tienen en América Latina. Para Escalante, por ejemplo, estudiar a la mujer china le permitió comprender las implicaciones de ser mujer en México. Así, aprender con las mujeres de Asia y África también influyó y transformó a las autoras.

Segundo, las escritoras enfatizaron las resistencias de las mujeres asiáticas y africanas, incluso en casos de opresión profunda y, a partir de estos análisis, demostraron que es posible transformar la realidad desde lo cotidiano. Para ellas, las luchas no quedaron en lo que las mujeres de Asia y África hicieron o hacen, sino que, como afirma Sánchez, “en el encuentro de subalternidades se generan formas emancipatorias” (107). Sánchez menciona que no sólo investigaron a las otras, sino que hicieron autoetnografías que mostraron las ataduras mentales para generar deconstrucciones cognitivas. Esas deconstrucciones contribuyen al diseño de praxis liberadoras, tanto en la academia como en las dinámicas sociales. En ese sentido, otro de los aportes es su invitación a que las reflexiones académicas no queden únicamente en libros, sino que incidan en la realidad social.

Tercero, sus experiencias de investigación les permitieron reflexionar sobre la geografía y los cuerpos desde los que escriben. En la introducción, Cejas y Galindo cuestionan: “¿Qué implica hacer investigación desde el Sur y sobre el Sur desde nuestros cuerpos racializados e interpelados en su otredad (género, clase, edad, entre otros) por el/la otrx?” (12-13). Así, además de que su propuesta epistemológica, metodológica y ontológica cuestiona las formas dominantes, también busca entender y oponerse a la consustancialidad de opresiones que atraviesan tanto a las mujeres de Asia y África como a las de América Latina.

Generalmente, cuando estudiamos procesos en Asia y África, acudimos a las perspectivas eurocéntricas y coloniales, pero las autoras muestran la riqueza de hacerlo desde los márgenes del sistema, recuperando las experiencias y entretejiendo las categorías de análisis africanas, asiáticas y latinoamericanas. El libro nos invita a estudiar Asia y África desde una perspectiva feminista que dialogue con los saberes y los sentires otros. Muestra que en la cotidianidad hay resistencia, tanto para la academia como para las sociedades. Asimismo, la obra incita a aprovechar las fisuras del sistema para construir una academia diferente que reconozca los aportes de la intersubjetividad y la sensibilidad.

Como arguye Cejas, “hay ‘encuentros’ en nuestros procesos de investigación que cambian nuestras vidas, nos conducen a (re)situarnos, nos tensionan, nos producen pasión y nos retan de mil maneras” (178). El libro Mujeres desde el Sur. Poéticas del encuentro con Asia y África es una obra indispensable para acercarse a realidades otras desde la escucha y el diálogo. Un texto que nos recuerda que otras formas de hacer investigación y política son posibles. Los estudios sobre Asia y África requieren de justicia epistémica, y las investigadoras de este libro nos comparten algunas formas para contribuir al logro de ese objetivo.

Recibido: 07 de Febrero de 2024; Aprobado: 24 de Julio de 2024; Publicado: 17 de Marzo de 2025

Adriana Franco Silva es técnica académica en el Instituto de Investigaciones Económicas y profesora de asignatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, ambos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es doctora en ciencias políticas y sociales por el Programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, maestra en estudios de Asia y África por el Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México, y licenciada en relaciones internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es integrante del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica, del Programa Universitario de Estudios sobre Asia y África, y del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales: África, Medio Oriente y Sudoeste Asiático.

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