60 1El científico y el poeta persa ’Omar JayyāmElsa Cross. 2022. El Lejano Oriente en la poesía mexicana. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México. 824 pp. ISBN 9786073070201 
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Estudios de Asia y África

 ISSN 2448-654X ISSN 0185-0164

Estud. Asia Áfr. vol.60 no.1 Ciudad de México ene./abr. 2025   06--2025

https://doi.org/10.24201/eaa.v60i1.e3058 

Reseñas

Elsa Clavé. 2022. Les sultanats du Sud philippin. Une histoire sociale et culturelle de l’islamisation (XV e -XX e siècles). París: École française d’Extrême-Orient. 295 pp. ISBN 9782855393131

1El Colegio de Michoacán, Laboratorio de Análisis y Diagnóstico del Patrimonio (Zamora, Michoacán, México) pmachuca@colmich.edu.mx

Clavé, Elsa. 2022. Les sultanats du Sud philippin. Une histoire sociale et culturelle de l’islamisation (XV e, -XX e, siècles). París: École française d’Extrême-Orient, 295p. ISBN: 9782855393131.


Si bien Filipinas es el país asiático con el mayor número de católicos, al mismo tiempo alberga una importante población musulmana de entre cinco y seis millones de fieles que se concentran en la parte sur del país, tanto en la isla de Mindanao como en el archipiélago de Sulú. Fue en ese espacio meridional donde se establecieron dos sultanatos y una confederación musulmana después del siglo XV como resultado de un paulatino proceso de islamización del sur filipino, según lo analiza Elsa Clavé, cuyo libro es producto de su tesis doctoral defendida en 2013 en la École des hautes études en sciences sociales de París. En Les sultanats du Sud philippin, la autora estudia las rupturas y las continuidades experimentadas por las distintas sociedades del sur de Filipinas a partir de dicha islamización, y para ello utilizó un vasto corpus documental (detallado en el capítulo 1) que incluye una variedad de fuentes locales: genealogías (sarsila), mitos, códigos legales, intercambios epistolares y textos religiosos, así como fuentes coloniales europeas e, incluso, anales chinos, lo que refleja la condición interdisciplinaria de su investigación, con enfoque en tres ámbitos íntimamente entrelazados: político, social y cultural. No menos significativo es que el libro haya sido publicado por la centenaria y prestigiada École française d’Extrême-Orient, institución fundada en 1898 como misión arqueológica de la Indochina francesa en Saigón, y que actualmente depende del Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación de Francia.

Elsa Clavé se suma a una selecta lista de autores que han reflexionado sobre el proceso de islamización del sur de Filipinas, entre quienes se cuentan Najeeb Saleeby (The History of Sulu, 1908), Cesar Adib Majul (Muslims in the Philippines, 1973) e Isaac Donoso (Islamic Far East. Ethnogenesis of Philippine Islam, 2013). Pero, a diferencia de ellos, Clavé analiza el fenómeno a través de la estructura de los sultanatos, instituciones clave para entender la articulación entre política y sociedad, conénfasis en que la islamización del sur del archipiélago se produjo como consecuencia de un hecho regional que identifica como “malayización”, que consiste en la transmisión de los preceptos de Mahoma mediante el malayo como lingua franca. Una “malayización” equivalente al bien conocido proceso de “indianización” que experimentó el Sureste de Asia, y comparable en cuanto a la similitud de las vías de transmisión y las formas locales de apropiación de ambos fenómenos.

Al igual que la lingüística, la geografía humana ocupa un lugar relevante en la obra de Clavé (capítulo 2), pues se ponen en evidencia los rasgos espaciales y las etnias que conformaron los sultanatos de Sulú y Maguindanao, así como la confederación musulmana establecida en Lánao. La organización territorial en cada una de estas entidades políticas tuvo particularidades, según nos movemos de un archipiélago de pequeñas islas (Sulú) hasta un espacio de mayor masa territorial, dominado por el río Pulangi (Maguindanao) o el lago Lánao (confederación Maranao), en cuyos alrededores predominan relieves altos y bajos, con poblaciones que conviven entre el mar y la montaña, con episodios de paz y de guerra.

El primer sultanato en establecerse fue el de Sulú, y su importancia debe contextualizarse a la luz del floreciente comercio entre China y el norte de Borneo. Pero Sulú también estaba situado en el entrecruce de productos destinados al mercado indio, javanés, bugis y de las propias Molucas. Esta entidad política se apoyaba en una red de islas, con Tawi-Tawi y Basilan como las más importantes, aunque la influencia del sultanato sobre otros espacios, como el norte de Borneo y Palawan, le permitían acceder a una red comercial de bienes procedentes de otras regiones.

Por su parte, el sultanato de Maguindanao, cuyo dominio se extendía hasta el mar de Célebes y las Molucas, vivió su momento de apogeo durante la primera mitad del siglo XVII, con el sultán Kudarat a la cabeza. Gracias al estudio previo de Majul (Muslims in the Philippines) conocíamos algunos aspectos históricos acontecidos durante el gobierno de Kudarat, enmarcados en las guerras moras (Moro wars) contra los españoles. Pero Clavé revela las disputas internas por el poder que desencadenaron luchas intestinas en las que también participaron las potencias europeas que vigilaban sus propios intereses, como los españoles y los holandeses.

Además de los dos sultanatos, existió la escasamente estudiada Confederación Musulmana de Maranao, establecida en torno al lago Lánao y organizada en estructuras sociopolíticas preislámicas. Las alianzas matrimoniales entre estas familias y el sultanato de Maguindanao resultaron determinantes para consolidar su poder en la zona. Es interesante que uno de los pocos estudios de antropología histórica realizados en esta región proceda de otra académica francesa, Guislaine Loyré-de Hauteclocque (A la recherche de l’Islam Philippin. La communauté maranao, 1989), quien demostró cómo los maranao habían sido los olvidados de la historia de los musulmanes filipinos, incluso por el propio Majul (Muslims in the Philippines). Así, el libro de E. Clavé se suma al esclarecimiento de los procesos sociohistóricos acontecidos en torno al lago Lánao.

El poder político de estos sultanatos radicaba, en cierta medida, en la capacidad de movilización humana de sus soberanos, quienes disponían de flotas enteras para su defensa y para el envío de expediciones militares. Los datus o jefes locales proveían a los sultanes de mano de obra y de combatientes, tal como lo ejemplifica el caso de los iranun o los sama balangingi, quienes participaban en campañas militares a favor del sultán de Sulú.

La propagación del islam en Filipinas significó, asimismo, la difusión de la escritura árabe, que se superpuso a las lenguas locales. En el capítulo 3 la autora analiza en detalle este fenómeno de trasposición lingüística, en que el jawi/kirim se convirtió en el sistema de escritura adaptado del árabe y empleado para escribir el malayo y otras lenguas vernáculas del sur filipino. Este sistema de escritura convivió con el baybayin, de corte indianizado, utilizado en las Bisayas y Luzón a la llegada de los españoles en la década de 1560. Así, entre los manuscritos más numerosos del sur musulmán filipino se encuentran textos religiosos, especialmente ejemplares del Corán, que guardan una similitud en estructura y apariencia con otros encontrados en el mundo malayo musulmán.

La legitimidad del poder político de los sultanatos filipinos recaía, en gran medida, en las sarsila o genealogías, consideradas al mismo tiempo objetos y narraciones de poder. Y es que la propia transmisión física de estas genealogías, que debían ser recitadas, dotaba de poder a los soberanos, según se analiza en el capítulo 4. Inicialmente escritas en hojas de palma local, las sarsila pasaron luego a otro tipo de soportes más duraderos, como el papel europeo. Un elemento interesante en estas narrativas de poder es la irrupción de una figura bien conocida en el mundo occidental: Alejandro Magno, identificado en el mundo malayo como Iskandar Zulkarnain y estudiado previamente por Isaac Donoso (en el artículo “La conexión filipina del islam global y el mito de Alejandro”, publicado en Vegueta. Anuario de Geografía e Historia en 2020). Según lo explica Clavé, entre los ancestros míticos de las dinastías reinantes en el mundo malayo, Alejandro es el más extendido. En las sarsila de Sulú y Maguindanao se encuentran las referencias a esta figura, aunque la autora aclara que es muy poco probable que los soberanos del sur filipino asociaran a Iskandar Zulkarnain con el personaje histórico macedonio, y que más bien se trataba de un motivo literario introducido en la región a partir del siglo XV. Otras figuras de la jerarquía de los ancestros legitimadores fueron los sharif, sayyid y makhdum, nomenclaturas ligadas a una filiación directa con el profeta Mahoma o con la religión musulmana.

Si bien los sultanatos de Brunéi, Sulú y Maguindanao guardan estrechas relaciones históricas entre sí, los mitos fundadores que dotaron de legitimidad a su poder político y religioso presentan notables variaciones, tema del capítulo 5. Estos lazos históricos, especialmente entre el sultanato de Brunéi y el de Sulú, se consolidaron a través de alianzas matrimoniales. De hecho, a la llegada de Miguel López de Legazpi a Filipinas en la década de 1560, Brunéi extendía su influencia no únicamente a Sulú, sino también hasta Manila. No hay que olvidar que las fuentes coloniales tempranas advierten que Manila era administrada por tres soberanos musulmanes en 1571. Por su parte, las relaciones entre Sulú y Maguindanao, y de éstas con la confederación Maranao, también fueron frecuentes, si bien sus mitos fundadores difieren en cuanto a los personajes protagónicos y sus contextos, de ahí que la riqueza histórica y literaria esté anclada a realidades locales.

Finalmente, la obra de Elsa Clavé contiene múltiples referencias a los distintos acontecimientos históricos ocurridos en el seno de los sultanatos, y uno de los más notorios es la conversión al catolicismo del sultán Alimud Din I, quien tuvo que huir de Joló a mediados del siglo XVIII debido a las luchas internas y que en 1750 fue bautizado en Manila, aunque sobre este episodio hay ya un minucioso estudio que le antecede, publicado por Eberhard Crailsheim en 2013 (“The Baptism of Sultan Azim ud-Din of Sulu: Festivities for the Consolidation of the Spanish Power in the Philippines in the Middle of the Eighteenth Century”).

El libro concluye con el declive de los sultanatos de Sulú y Maguindanao a finales del siglo XVIII, tras los cambios en la dinámica comercial del sur de Filipinas. Sulú, en los últimos años del XIX, había perdido su influencia mercantil en el norte de Borneo y Palawan, y el vacío que dejó lo ocuparon embarcaciones inglesas y chinas. Pero el descenso más significativo sucedió tras la implementación del sistema colonial estadounidense, cuando se trastocó la estructura sociopolítica de los sultanatos y se dictaron leyes que prohibían la esclavitud, la poligamia y los títulos nobiliarios. La consecuencia de esto fue que, en la primera mitad del siglo XX, el sur musulmán de Filipinas “ve nacer un discurso identitario ‘moro’ […] un nuevo periodo de la historia cultural y política de los sultanatos, y de su relación con la malayidad” (195). Es interesante observar cómo el término “moro”, asignado por los españoles al conjunto de la población musulmana del sur de Filipinas durante la época colonial, fue el que se utilizó como elemento de cohesión de una identidad común en pleno siglo XX, un tema al que Clavé dedica apenas tres páginas al final del libro y que habría sido relevante abordar de manera más detallada. Por el contrario, los anexos son muy útiles para reconstruir las listas de sultanes de Sulú y Maguindanao, además de las fotografías históricas y etnográficas alusivas a diversos elementos culturales. En suma, Les sultanats du Sud philippin se convierte en referencia obligada en los estudios del islam en el Sureste de Asia.

Recibido: 23 de Noviembre de 2023; Aprobado: 16 de Mayo de 2024; Publicado: 16 de Diciembre de 2024

Paulina Machuca es profesora-investigadora titular en El Colegio de Michoacán y especialista en historia sociocultural de Filipinas. Editó con Thomas Calvo el libro México y Filipinas: culturas y memorias sobre el Pacífico (El Colegio de Michoacán, 2016), y con Guillaume Gaudin, Las Filipinas; ¿una periferia global? (El Colegio de Michoacán, 2022). Es autora de El vino de cocos en la Nueva España. Historia de una transculturación en el siglo XVII (El Colegio de Michoacán, 2018) e Historia mínima de Filipinas (El Colegio de México, 2019). Ha sido profesora invitada en el Ateneo de Manila University (Filipinas), Universidad de Toulouse Jean-Jaurès (Francia) y Sciences Po de París (Francia). Premio a la Mujer en las Humanidades (2011) y Premio Francisco Javier Clavijero del Instituto Nacional de Antropología e Historia (México, 2019). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (México), nivel 2.

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