El año 2020 marcó el inicio de la celebración del bicentenario de una etapa conocida por la historiografía española como Trienio Liberal. La trascendencia de aquellos tres años para España queda fuera de toda duda, en particular por haberse asistido entonces a la conformación de un nuevo tiempo político y de ejercicio de ciudadanía en conexión con la reimplantación de la Constitución de 1812, lo que en la práctica supondría además, según vienen constatando algunas de las publicaciones más recientes,1 el desarrollo de experiencias políticas muy ricas y complejas más allá del estricto ámbito de lo estatal o lo institucional y a partir de claves no circunscritas necesariamente a modelos liberales y revolucionarios.
Ahora bien, los acontecimientos de aquel tiempo no tuvieron repercusiones exclusivamente en la Península, ya sea en España como en Portugal, sino que lo harían también sobre un espacio mucho más extenso que incluía la otra orilla del Atlántico. En todo caso, como señalaron Pedro Rújula y Manuel Chust al inicio de la conmemoración del bicentenario, hasta aquella fecha no se contaba con una síntesis interpretativa del Trienio que abordase “de manera conjunta la historia de los territorios de la monarquía hispana”, quedando incluso aquel escenario “demasiadas veces omitido por la historiografía”, y ello a pesar de que se había situado por entonces “en el centro de la atención internacional”.2 Otros trabajos posteriores han seguido insistiendo en la tradicional desatención por parte de las diferentes historiografías -tanto peninsular como latinoamericana o latinoamericanista- a las interacciones, repercusiones y conexiones,3 si bien es cierto que la aparición de esas mismas publicaciones permite constatar el interés que han despertado en los últimos tiempos las miradas tejidas y entrelazadas en torno a ambos lados del Atlántico. A fin de cuentas, es precisamente este enfoque uno de los que está mostrando mayor vitalidad entre el conjunto de las nuevas lecturas traídas al hilo de la celebración del bicentenario.
Uno de los ejemplos recientes más sugestivos lo constituye el libro El Trienio Liberal y el espacio atlántico. Diálogos entre dos mundos, editado por Ivana Frasquet, Josep Escrig y Encarna García Monerris y publicado por Marcial Pons dentro de la colección Ambos Mundos. Y lo es porque, tal como observan sus editores en la introducción, se aproxima al marco cronológico de estudio desde la diversidad de situaciones nacionales -lo que permite hablar incluso de distintos trienios-, pero reconociendo asimismo sustratos y directrices políticas y doctrinales comunes. Este ejercicio ha requerido, por tanto, de la identificación de algunos aspectos de base a partir de los cuales, en una suerte de presupuestos de análisis compartidos, se han ido perfilando las experiencias de investigación específicas representadas por los distintos espacios nacionales de la Península y la América continental. Como resultado, una obra colectiva en la que participan trece autores, reconocidos especialistas en sus respectivos campos de estudio, y que, estructurada en once capítulos, aborda desde enfoques plurales y complementarios los acontecimientos del Trienio Liberal en clave atlántica, lo que implica no sólo poner en relación a las dos orillas del océano sino también a algunos territorios americanos entre sí.
Los dos primeros capítulos se refieren a los países ibéricos, ejes centrales del proceso revolucionario que supondría un primer cuestionamiento del marco de la Restauración. En el caso de España, se sintetizan los principales cambios puestos en marcha en el campo de lo político, con especial atención a las reformas en el ámbito institucional y a las dinámicas en el escenario de la soberanía y de su ejercicio; y todo ello con el telón de fondo de los diferentes espacios en los que se desarrollaba la política, con sus convergencias, fracturas y tensiones, tanto en el marco liberal como contrarrevolucionario, así como del problema americano. En el caso de Portugal, se sitúa el foco de atención en los cambios sufridos por el sistema colonial tras las invasiones francesas y en las repercusiones del nuevo tiempo político inaugurado en 1820 sobre un marco imperial en el que se habían invertido los papeles tradicionales entre metrópoli y colonia, y donde, tal como afirmaba un testigo de aquel momento, Portugal sentía “la humillación de ser una colonia de Brasil”.
La parte dedicada a la América continental, cuyos capítulos se distribuyen siguiendo el emplazamiento de norte a sur, se abre con un trabajo sobre México. En aquellos años del Trienio, cuando se asistía al paso del virreinato de la Nueva España al México independiente, se ponían de relevancia las tensiones entre los distintos grupos ideológicos y políticos, entonces más conscientes no sólo de las potencialidades y límites de sus proyectos, sino también de las capacidades y posibilidades de los de sus contrarios; todo lo cual permite explorar las diferentes alternativas y materializaciones hacia la independencia en un tiempo marcado por los cambios, las resistencias o las incertidumbres ante procesos contingentes no finalistas ni cerrados. En el caso de Centroamérica, en buena medida correspondiente con la demarcación de la Audiencia de Guatemala, se presenta la singularidad de la experiencia política de 1820 a 1823, desde la reimplantación de la Constitución doceañista en los primeros momentos a la anexión posterior al Imperio mexicano y la declaración más delante de la independencia absoluta y el inicio de la etapa republicana federal; y donde se deja marcada asimismo la trascendencia de aquellos años como espacio de disputa entre el modelo político representativo y el participativo, disyuntiva que se saldaba con el triunfo del primero, cuya proyección y legado se extenderían más allá de aquellas fechas.
Venezuela, inserta en aquel tiempo en el espacio político colombiano, también se situaba durante el Trienio entre la restauración inicial del constitucionalismo gaditano y la extensión y el triunfo final de la opción independentista, lo que en el fondo venía a mostrar la confrontación entre dos propuestas liberales enfrentadas; todo ello además aderezado por proyectos de reconciliación o por la implantación de nuevos instrumentos y prácticas políticas que no hicieron sino generar más agitación o ahondar en la división y la oposición entre unos y otros. Por su parte, el Estado que se llamaría Colombia comenzaba su andadura como un gobierno militar, encontrándose además sujeto a las dinámicas y exigencias de una guerra entre las fuerzas independentistas y realistas, pero donde también vieron la luz expresiones, proyectos y prácticas políticas que venían a incidir en la complejidad y riqueza de aquel tiempo, en el que llegó además a adoptarse la constitución doceañista en algunas de sus provincias.
El capítulo sobre Perú también permite constatar la importancia que tenía el régimen constitucional gaditano en la etapa final de la lucha por la independencia, un tiempo en el que la guerra y la revolución liberal se daban la mano y donde se asistiría al desarrollo de varios procesos electorales que condujeron a la participación de un número significativo de ciudadanos y a la puesta en marcha de prácticas de gobierno representativo. En el caso de Bolivia el estudio se centra en la región de Oruro, en el territorio de Charcas, que durante los años del Trienio estuvo bajo control realista y que, por tanto, también fue testigo del desarrollo de medidas constitucionales, si bien la situación general de fondo, caracterizada por la guerra y la militarización, no siempre propiciaría su implantación y ejecución.
Los años del Trienio Liberal también resultaron decisivos para Brasil, donde, al amparo de la revolución liberal iniciada al otro lado del Atlántico, se abrían camino nuevos lenguajes, vocabularios, imaginarios y prácticas políticas que no harían sino revelar un tiempo de ruptura y aceleración que tendría repercusiones trascendentales para el Imperio portugués, y donde terminaron germinando diferentes proyectos en claves de emancipación o de independencia. El caso de Chile, que había declarado su independencia en 1818, resultaba algo diferente, si bien ello no significa que la etapa del Trienio careciese de importancia, en particular por los esfuerzos que entonces se llevaron a cabo para garantizar esa nueva situación, lo que supondría no sólo la definición de un nuevo espacio político y de organización interna mediante la promulgación de distintas constituciones, sino también la proyección de diferentes medidas militares, políticas y diplomáticas más allá de sus fronteras. El libro se cierra con el capítulo dedicado a Argentina, y lo hace centrando la atención sobre un tiempo y un proyecto político que resultaron claves a la hora de configurar posteriormente la tradición liberal en aquel país: el de la llamada “feliz experiencia”, denominación que hace referencia a la situación vivida en la República de Buenos Aires entre 1821 y 1824, un trienio en el que, en la encrucijada propia del contexto transatlántico, se impulsaron muchas reformas en el campo de la política, la sociedad, la economía y la cultura.
En definitiva, El Trienio Liberal y el espacio atlántico, una obra colectiva conformada desde aproximaciones trazadas en clave nacional y que reconoce enfoques de análisis particulares en función de las características de cada espacio, permite sin embargo visiones de más amplio recorrido a partir de la consideración de los procesos de conexión, diálogo o tensión entre los diferentes escenarios de estudio. En conjunto, este libro ofrece una mirada plural, compleja y sugestiva sobre un tiempo clave en la configuración de los primeros proyectos y de las primeras experiencias políticas liberales a ambas orillas del océano, contribuyendo con ello no sólo a la reconsideración del tratamiento y del papel que las distintas historiografías nacionales han otorgado tradicionalmente a aquel periodo, sino también a sentar las bases para nuevos acercamientos que permitan profundizar acerca de las circunstancias y las proyecciones del Trienio Liberal desde dimensiones transnacionales, ya sea a partir de ejes atlánticos o de dinámicas circunscritas dentro del continente americano.














