Introducción
El síndrome de burnout es una condición caracterizada por agotamiento emocional, despersonalización y reducida realización personal, lo cual ha surgido como una preocupación significativa en el ámbito de la salud, particularmente entre los estudiantes de enfermería 1. Por tanto, este síndrome, con sus repercusiones físicas, mentales y emocionales, plantea desafíos sustanciales para el bienestar y la efectividad académica 2,3.
El concepto de burnout inicialmente fue planteado en la novela "A burnout case" de Graham Greene en 1960, fue formalmente relacionado con la fatiga y frustración por el psicoanalista Freudenberger en 1974. Quien lo describió como una amalgama de fatiga emocional, agotamiento físico y desinterés laboral (4,5. A pesar de su aparición inicial, el fenómeno fue subestimado y considerado tabú en muchas ocupaciones. Sin embargo, tras la publicación de artículos iniciales, hubo un cambio perceptible en la percepción del burnout, con profesionales de servicios humanos validando su existencia y relevancia como riesgo laboral, este cambio fomentó un aumento en la atención y la investigación sobre el tema (2,6.
La carrera de enfermería, caracterizada por su naturaleza demandante y la exposición constante a situaciones estresantes, conlleva un riesgo inherente de desarrollo de burnout (7. Este fenómeno no solo afecta la calidad de vida de los estudiantes, sino que también puede comprometer la atención y el cuidado brindado a los pacientes. La comprensión de los factores subyacentes que contribuyen al burnout, así como de las estrategias efectivas para su manejo, es esencial para abordar este desafío de manera integral en la formación académica de futuros enfermeros 8. El burnout académico es un síndrome que se caracteriza por agotamiento emocional, despersonalización y pérdida de sentido frente a las actividades académicas. Se presenta cuando los estudiantes sienten sobrecarga psicológica, pérdida de motivación y dudas sobre sus capacidades 8.
La inteligencia emocional (IE) se define como la capacidad de reconocer, comprender y gestionar las propias emociones, así como las de los demás, permitiendo una interacción social eficaz y la toma de decisiones clínicas más acertada (8,9. La autopercepción de la IE implica la consciente percepción, comprensión y regulación de las emociones propias, actuando como un factor protector contra la carga emocional negativa y potenciando competencias como la empatía y la toma de decisiones clínicas (10. Esta capacidad se ha relacionado con una percepción de menor estrés, ansiedad y depresión en estudiantes de salud, lo que sugiere su importancia en el ámbito académico y clínico . En el contexto de la enfermería, la IE juega un papel crucial, los estudiantes que la poseen pueden enfrentar mejor las demandas del entorno clínico, mantener relaciones interpersonales saludables y adoptar estrategias efectivas de afrontamiento ante el estrés, lo que podría contribuir a prevenir el desarrollo del síndrome de burnout (10,11.
En este contexto, surge la necesidad de examinar la relación entre la IE y el síndrome de burnout en estudiantes de enfermería. Comprender cómo las habilidades emocionales influyen en la experiencia del burnout puede proporcionar información valiosa para el diseño de intervenciones preventivas y programas de desarrollo personalizados (12. La pregunta de investigación fue: ¿Cuál es la asociación entre el síndrome de Burnout y la IE en estudiantes de enfermería de una universidad privada en Santiago de Chile durante el segundo semestre de 2023? Esta investigación resulta relevante para la ciencia de enfermería, ya que aborda un tema fundamental para el bienestar de los futuros profesionales de la salud.
El objetivo de esta investigación fue analizar la relación entre el síndrome de burnout y la IE en estudiantes de enfermería de una universidad privada en Santiago de Chile el segundo semestre del año 2023. Al analizar la relación entre burnout e IE, se busca identificar factores que puedan influir en la salud mental de los estudiantes de enfermería, lo que tiene implicancias para el desarrollo de estrategias preventivas y de apoyo en el ámbito educativo y profesional 10,11.
Metodología
El estudio fue una investigación cuantitativa de tipo observacional, descriptiva y transversal, orientada a explorar la posibilidad de observar el burnout académico y la IE de estudiantes de enfermería de una universidad chilena. La muestra estuvo conformada por 268 estudiantes los cuales cumplían con los criterios de inclusión, de estar matriculado en la carrera para el periodo académico de la investigación, cursar entre el primer y octavo semestre y participar libremente junto con firmar el consentimiento informado.
Para la recopilación de datos, se utilizó una encuesta estructurada administrada en una única sesión, bajo supervisión directa de los investigadores. Para medir la IE se utilizó el instrumento Trait Meta Mood Scale 24 (TMMS-24), validada en la población chilena el año 2020 . La escala de evaluación consta de 24 ítems, con una escala Likert de 1 a 5, los puntajes se suman para obtener un total que oscila entre 8 y 40 puntos en cada subescala, consta de tres subescalas: Atención emocional, Comprensión emocional y Regulación emocional. Cada subescala tiene tres rangos de puntuación. En la subescala de percepción emocional, puntajes medios indican una percepción adecuada (22 a 32 para hombres; 25 a 35 para mujeres), mientras que puntajes altos o bajos indican áreas de mejora. En la subescala de comprensión, puntajes bajos sugieren necesidad de mejora (<25 para hombres, <23 para mujeres), mientras que puntajes altos indican excelente comprensión (>36 para hombres, >35 para mujeres). En la subescala de regulación emocional, puntajes bajos indican necesidad de mejora (<23 para hombres y mujeres), puntajes medios indican una regulación adecuada (24 a35 para hombres y 24 a 34 para mujeres), y puntajes altos indican excelente regulación emocional (>36 para hombres, >35 para mujeres). El TMMS-24 presentó propiedades psicométricas adecuadas, con coeficientes alfa de Cronbach entre 0.82 y 0.85, lo que indica una alta fiabilidad 13. En el presente estudio la escala obtuvo un Alpha de Cronbach de 0,80, lo que reafirma la fiabilidad del instrumento para ser utilizada en el estudio 13.
Por otro lado, para medir el burnout se utilizó la escala Maslach Burnout Inventory adaptada a estudiantes (MBI-SS), validada en español en el 2022. El cuestionario evalúa el síndrome de burnout académico, consta de 15 reactivos, mediante tres subescalas: Agotamiento físico y psíquico (cinco ítems), Cinismo (cuatro ítems) y Autoeficacia académica (seis ítems). Cada subescala consta de ítems que se puntúan en una escala de frecuencia de siete puntos, desde 0 (nunca) hasta 7 (siempre). Los puntajes altos en agotamiento y cinismo y las puntuaciones bajas en autoeficacia son indicativos de burnout, categorizados en leve, moderado o profundo 15,16. Los coeficientes Alfa de Cronbach para las subescalas de Agotamiento, Cinismo y Eficacia fueron 0.86, 0.85 y 0.72, respectivamente, lo que refleja buena confiabilidad para las primeras dos y aceptable para Eficacia (14. Cabe destacar que en la presente investigación, la escala obtuvo valores consistentes del coeficiente Alfa de Cronbach en las tres subescalas: Agotamiento (0.82), Cinismo (0.81) y Eficacia (0.80), lo que reafirma la fiabilidad del instrumento en la población objetivo 14,15.
Esta investigación fue aprobada por los coordinadores de campo y directivos de la casa de estudio, respetando y protegiendo las identidades y datos sensibles. Los participantes recibieron una explicación detallada sobre el propósito del estudio y la forma de completar el cuestionario, asegurando la confidencialidad y el resguardo de la información recopilada, siguiendo las recomendaciones de la declaración de Helsinki.
Para analizar los resultados del estudio, se empleó el software Excel para crear una base de datos. Posteriormente, se utilizó el programa SPSS para realizar análisis estadísticos descriptivos de los cuestionarios, utilizando la prueba de Chi-cuadrado (X2).
Resultados
Los estudiantes tuvieron un promedio de edad de 22 años (DE=3), la distribución por sexo fue de 78 % femenino y 22 % masculino. Se observó que el 43.6 % de los participantes presentó un nivel moderado de burnout, mientras que el 41 % un nivel leve y el 15.3 % restante experimentó un grado profundo de este síndrome, (Gráfico 1).
Al medir la IE, en atención emocional, los resultados indicaron que el 61.5 % debía mejorar su atención a sus sentimientos, el 19.7 % tenía una adecuada atención a sus emociones y un 18.6 % prestó demasiada atención a sus emociones y sentimientos. En comprensión emocional el 58.9 % debía mejorar la comprensión de sus sentimientos, y el 35.8 % con excelente comprensión de sus sentimientos. Finalmente, en regulación emocional el 59.9 % debía mejorar su regulación emocional, y el 33.9 % con excelente regulación emocional.
En cuanto a la relación entre nivel de burnout y la distribución de las respuestas de la subescala atención emocional, quienes fueron categorizados en el nivel leve de burnout, el 47.6 % presentó una adecuada atención emocional, un 42.8 % prestó demasiada atención a sus sentimientos y un 96 % debía mejorar su atención a las emociones y sentimientos. Aquellos que fueron categorizados en el nivel moderado de burnout, el 97.3 % debía mejorar su atención a sus sentimientos y emociones y el restante 27 % prestó demasiada atención a sus sentimientos y emociones. Finalmente, aquellos estudiantes que fueron categorizados con un nivel profundo de burnout el 100 % debía mejorar su atención a sus sentimientos y emociones.
Por otro lado, en la relación nivel de burnout y la subescala comprensión emocional entre los estudiantes con leve desarrollo de burnout el 85.7 % tuvo excelente comprensión de sus emociones y sentimientos y el 14.3 % tuvo una adecuada comprensión de sus emociones y sentimientos. En el caso de los estudiantes con nivel moderado de burnout el 100 % entró en la categoría que debía mejorar su nivel de comprensión de emociones y sentimientos. En el caso de los estudiantes con nivel profundo de burnout todos mejoraron su nivel de comprensión de emociones y sentimientos.
Finalmente, en la relación nivel de burnout y regulación emocional, aquellos con nivel de burnout leve un 88 % presentó una excelente regulación de sus emociones y sentimientos y el 12 % tuvo adecuada regulación. Luego, todos aquellos estudiantes con moderado nivel de burnout mostraron mejora en su regulación de emociones y sentimientos, el mismo escenario de todos aquellos estudiantes con desarrollo profundo de burnout debían mejorar su regulación de sentimientos y emociones, (Tabla 1).
Tabla 1 Niveles de burnout y su relación con la inteligencia emocional, 2023 (n=268)
| Nivel de Burnout | Atención Emocional (%) | Comprensión Emocional (%) | Regulación Emocional (%) |
| Leve | Adecuada 47.6 % | Excelente 85.7 % | Excelente 88 % |
| Excesiva 42.8 % | Adecuada 14.3 % | Adecuada 12 % | |
| Deficiente 9.6 % | |||
| Moderado | Deficiente 97.3% | Deficiente 100 % | Deficiente 100 % |
| Excesiva 2.7 % | |||
| Profundo | Deficiente 100 % | Deficiente 100 % | Deficiente 100 % |
Fuente: Elaboración propia
Discusión
El presente estudio exploró la asociación entre el síndrome de burnout y la IE en estudiantes de enfermería. Los resultados obtenidos revelaron ciertos patrones en la forma en que los estudiantes percibieron, comprendían y regularon sus propias emociones, y cómo estos patrones se asociaron con su nivel de burnout. Los resultados de la subescala de atención emocional indicaron que la mayoría de los estudiantes presentaron dificultades en dirigir su atención hacia sus sentimientos, lo que sugiere una falta de conciencia emocional en esta población estudiantil. Este hallazgo es coherente con investigaciones previas que han destacado la importancia de la atención emocional como componente fundamental de la IE 15,17. La hiperatención hacia los estados emocionales también se observó en una proporción considerable de estudiantes, lo que podría indicar una tendencia a la rumiación emocional 18,19 y una mayor susceptibilidad al estrés y al burnout 20,21.
Luego, en la subescala comprensión emocional, se observó que la mayoría de los estudiantes necesitaban mejorar su capacidad para comprender e interpretar sus propios estados emocionales. Este hallazgo es particularmente relevante en el contexto del burnout, ya que la falta de comprensión emocional puede dificultar la identificación y gestión de los factores estresantes que contribuyen al síndrome. La necesidad de mejorar la comprensión emocional es especialmente pronunciada entre los estudiantes con niveles moderados o profundos de burnout, lo que sugiere una mayor vulnerabilidad emocional en esta población 22.
En cuanto a la subescala de regulación emocional, se observó que una proporción significativa de estudiantes experimentó dificultades en regular sus emociones de manera efectiva. Este hallazgo es consistente con la literatura previa que ha vinculado la regulación emocional deficiente con un mayor riesgo de burnout 23,24. Los resultados sugieren que los estudiantes con niveles moderados o profundos de burnout tienen una necesidad particularmente alta de mejorar sus habilidades de regulación emocional para mitigar los efectos adversos del estrés y el agotamiento en su bienestar, conductas de estudio disfuncionales y otras experiencias adversas en su vida personal y académica (25.
El estudio no solo exploró la relación entre burnout e IE, sino que también aporta información relevante sobre cada variable por separado. La alta prevalencia de burnout en los estudiantes de enfermería subraya la necesidad de estrategias de prevención y manejo, mientras que los hallazgos sobre IE evidencian áreas de mejora en la formación emocional, reforzando la importancia de incluir este componente en la educación.
Además, los resultados muestran que muchos estudiantes presentan dificultades en la regulación, comprensión y atención emocional, aspectos clave en la gestión del estrés. Paralelamente, el análisis del burnout revela que una proporción considerable experimenta niveles moderados o altos del síndrome, destacando la necesidad de intervenciones específicas. Estos hallazgos validan el estudio y refuerzan su aporte al conocimiento sobre la salud emocional de los futuros profesionales de enfermería.
Entre las principales limitaciones del estudio se encuentra la predominancia de mujeres en la mayoría de la muestra, lo que podría influir en la generalización de los hallazgos con relación al género. Además, al tratarse de un estudio transversal, se analiza la relación entre burnout e IE en un momento específico, sin evaluar su evolución en el tiempo. Por otro lado, el uso de autoinformes puede reflejar percepciones subjetivas de los participantes. Sin embargo, los hallazgos reflejan patrones consistentes con la literatura previa y destacan áreas clave para la intervención. Además, proporcionan una base significativa para futuras investigaciones que profundicen en estos aspectos mediante enfoques longitudinales y metodologías complementarias, contribuyendo al desarrollo de estrategias efectivas para el bienestar estudiantil.
Conclusiones
Los resultados de este estudio sugieren que los estudiantes de enfermería enfrentan desafíos significativos en cuanto a la atención, comprensión y regulación emocional, aspectos clave de la IE. La dificultad para dirigir la atención hacia los propios estados emocionales, así como la falta de comprensión y regulación adecuada de las emociones, parecen estar estrechamente vinculadas con los niveles de burnout en esta población. Estos hallazgos subrayan la importancia de fomentar el desarrollo de habilidades emocionales en los estudiantes de enfermería, ya que una mayor conciencia emocional y una regulación más eficaz podrían actuar como mecanismos de protección frente al estrés y el agotamiento, mejorando su bienestar general y su desempeño académico y profesional. Es crucial que las instituciones educativas de salud implementen programas formativos que aborden estos aspectos emocionales, contribuyendo así a la prevención del burnout y promoviendo un ambiente de aprendizaje más saludable y sostenible.
















