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Cirugía y cirujanos

 ISSN 2444-054X ISSN 0009-7411

Cir. cir. vol.92 no.5 Ciudad de México sep./oct. 2024   31--2025

https://doi.org/10.24875/ciru.23000321 

Artículos originales

Tabla de vida para derechohabientes del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), México 2021

Table of life for beneficiaries of the Institute of Security and Social Services of State Workers (ISSSTE), Mexico 2021

Judith E García-de-Alba-Verduzco1 

Javier E. García-de-Alba-Verduzco2 

Ramiro López-Elizalde1 

Javier E. García-de-Alba-García3  * 

1Subdirección Médica, Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, Ciudad de México

2Centro Universitario de Ciencias Biológicas, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco

3Cátedra García de Alba-Salcedo, Zapopan, Jalisco. México


Resumen

Objetivo:

Determinar la esperanza de vida en la población amparada del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado en México para 2021.

Método:

Se utilizó el método abreviado de Reed-Merrel para calcular la esperanza de vida en grupos quinquenales de edad.

Resultados:

Para 2021, la esperanza de vida general fue de 79.51 años; de 81.40 años y 78.91 años para mujeres y para hombres, respectivamente.

Conclusiones:

La esperanza de vida calculada no presentó reducción después de la pandemia de COVID-19 para la población de empleados federales de México en 2021.

Palabras clave Esperanza de vida; ISSSTE; México

Abstract

Objective:

Determine the life expectancy in the covered population of the Institute of Security and Social Services of State Workers in México for 2021.

Method:

We used the abrogated method from Reed-Merrel, for calculate the life expectancy in age groups.

Results:

By 2021, life expectancy general was 79.51 years; 81.40 years and 78.91 years for woman and men, respectively.

Conclusions:

The calculated life expectancy not show a reduction in the population of federal and State employees in Mexico.

Keywords Life expectancy; ISSSTE; Mexico

Introducción

Contexto histórico

Dos hitos históricos de orden bioestadístico-epidemiológico en salud pública constituyen los antecedentes de las tablas de vida.

El primero es el trabajo pionero que el capitán John Graunt publicó en 1662 como Natural and Political Observations Mentioned in a Following Index, and Made Upon the Bills of Mortality, base para el cálculo de las tasas de mortalidad tal como las conocemos actualmente (defunciones de una población en un periodo de tiempo/población a la mitad de ese periodo de tiempo), por una constante poblacional (de 100, 1000 o 10,000) habitantes en ese tiempo y lugar. El trabajo se fundamentó en los registros parroquiales semanales de defunciones y de bautizos habidos de la ciudad de Londres, institucionalizados por la epidemia de la peste bubónica en Inglaterra.

Las defunciones solo se estimaban de forma genérica señalando el lugar y el tiempo, vgr.: «La viruela arribó a la Nueva España por el puerto de Veracruz en la primavera o verano de 1779 y se fue extendiendo a lo largo de los caminos entre los pueblos que conducían a Puebla y la ciudad de México, que fue alcanzada en el otoño de 1779, cuando se registraron al menos 45,000 casos en el último cuatrimestre del año, con más de 14,000 víctimas fatales. Desde la ciudad de México se propagó al occidente, llegando a Toluca en diciembre, a Michoacán al iniciar 1780 y a la Nueva Galicia en febrero, alcanzando la ciudad de Guadalajara, donde fallecieron 1268 habitantes entre marzo y mayo»1.

El otro hito, basado en el cálculo matemático, teniendo como acicate el desarrollo mercantilista europeo, lo logró Edmund Halley (con apoyo de Godofredo Leibnitz y la recomendación de la Royal Society de Inglaterra) al estudiar los registros de nacimientos y muertes de Breslau (ciudad ubicada al suroeste de Polonia), entre 1687 y 1691. Sus resultados fueron publicados en una de las primeras revistas científicas europeas, Philosophical Transactions, en el año 1693, bajo el título An Estimate of the Degrees of the Mortality of Mankind, Drawn from Curious Tables of the Births and Funerals at the City of Breslaw; with an Attempt to Ascertain the Price of Annuities upon Lives («Una estimación de los grados de mortalidad humana, extraídos de las tablas de nacimiento y funerales en la ciudad de Breslavia; con un intento de determinar el precio de las rentas vitalicias»), que indudablemente iba dirigido a las compañías de seguros de ese tiempo para que calculasen el valor de las primas a cobrar y las pensiones individuales y mancomunadas a pagar en función de la edad de los adquirientes2.

Como se puede colegir, el desarrollo del cálculo de las tablas de vida ha pasado del ámbito privado (cálculo de riesgos económicos) al público (cálculo de situaciones sanitarias), y desde el trabajo manual, en las llamadas «sábanas estadísticas», hasta los programas computarizados como Epidat, elaborado y distribuido gratuitamente por la Organización Panamericana de la Salud y la Consejería de Sanidad de la Junta de Galicia (España)3.

Ahora, la tabla de vida es una tecnología de uso común, y de su aplicación destaca que actualmente, entre las naciones del mundo, las mujeres japonesas tienen la esperanza de vida más alta al nacer, por encima de los 87 años. Sin embargo, cabe señalar que hace más de 120 años, en 1840, el récord estaba en manos de las mujeres suecas, cuyo promedio de vida se estimaba en 46 años4.

Contexto aplicativo

Las tablas de vida han ampliado la estrecha métrica de la mortalidad en edades tempranas de la vida, al captar el curso de vida de una población, al señalarnos el promedio de muerte de dicha población, convirtiéndose la esperanza de vida en una clave de la salud poblacional. Así, entonces, en el mundo premoderno de 1800, la esperanza de vida frisaba en los 30 años, y actualmente ningún país del mundo presenta tal expectativa de vida. Sin embargo, aunque la esperanza de vida actual se ha casi triplicado, la desigualdad entre los países sigue siendo importante; por ejemplo, antes de la pandemia en 2019, la República Centroafricana registraba 53 años, mientras que Japón tenía 30 años más5.

Antecedentes técnicos

La tabla de vida es un constructo metodológico estadístico útil para analizar, mediante los datos de mortalidad y de la población respectiva, la probabilidad de sobrevivir de una población específica en un entorno ambiental de tiempo y espacio particularizados, donde se interactúa con ciertos agentes cuya dinámica epidemiológica plantea la salud-enfermedad como proceso grupal.

La tabla de vida también se considera como una medida bioestadística de muerte prematura en una población; o sea, la edad promedio de muerte en la misma colectividad, cuyos resultados de sobrevida se ven obviamente mermados principalmente por las defunciones infantiles y preescolares.

Por su construcción, se consideran dos tipos de tablas de vida:

  • – De periodos estáticos: muestran la probabilidad actual de muerte año por año de edad o por edades agrupadas.

  • – De cohortes: muestran la probabilidad de muerte de las personas de una cohorte determinada (por ejemplo, el año de nacimiento) a lo largo de su vida.

Por su agrupación etárea, se tienen dos formas de tablas de vida:

  • – Año por año: desde el nacimiento hasta la última edad conocida.

  • – Abreviadas: los valores de los años de la tabla de vida se presentan acomodados por ciertos grupos de edad, en lugar de registrarse para cada año de edad. Por ejemplo, según las divisiones funcionales de la vida humana: menores de 1 año, de 1 a 4 años, de 5 a 9 años, y así de 5 en 5 años hasta 85 y más años.

En este caso usamos tablas de vida estáticas, aplicando el método de abreviado de Reed y Merrell, publicado en la antigua American Journal of Hygiene (actualmente American Journal of Epidemiology) en 1939 por el departamento de biometría y estadísticas vitales de la Universidad Johns Hopkins6.

Las tablas se aplicaron en las personas protegidas por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores Estado (ISSSTE), población conformada por empleados y familiares de las Secretarías de Estado, que constituyen el aparato operativo del Gobierno Federal en el país7.

Objetivo

Esta comunicación tiene como objetivo estimar la esperanza de vida de la segunda población de servidores públicos más grande en el país atendida por el ISSSTE y sus beneficiarios en el año 2021.

Método

El universo de estudio para este trabajo incluyó la población cubierta por el ISSSTE registrada en el Anuario del ISSSTE para 20217, y las defunciones registradas para derechohabientes del ISSSTE también de 2021, incluidas en el cubo dinámico de la Secretaría de Salud8.

Los datos se agruparon por quinquenios de edad, con excepción de las poblaciones de menores de 1 año (población infantil), de 1 a 4 años (población preescolar), y de 85 y más años (población de adultos ancianos)9.

El cálculo de la esperanza de vida se realizó de acuerdo con en el método abreviado de Reed y Merrel6, y con las recomendaciones de Camel10 para tablas de vida abreviadas.

Resultados

La construcción de una tabla de vida es laboriosa y requiere seguir una serie de especificaciones que se enlistan después de las tablas presentadas (Tabla 1), para cada columna, marcadas con una letra del alfabeto en la parte superior de las mismas.

Tabla 1 Especificaciones para la construcción de las tablas de vida 

(a) = grupos de edad
(b) = Población ISSSTE Anuario 2021
(c) = Decesos registrados ISSSTE Anuario 2021
(d) = c/b
(e) = para -1 año = 2d/2+d; para 1-4 años = 4 (2d/2+d); para 5-9 años a 80-84 años = 5 (2d/2+d); para 85 y más años = 1.00
(f) = para -1 año = 100,000; para 1-4 años: (e -1 año)
(f -1 año) – (f -1 año); para 5-14 años: (e 1-4 años)
(f 1-4 años) – (f 1-4 años), continuar igual.
(g) = para todos los grupos = (e) (f)
(h) = para -1 año = [(0,25) (f -1 año) + (0,75) (f 1-4)]; para 1-4 años = [(1.9) (f 1-4 años) + (2.1); para 5-9 años = [(5) (f 5-9 años) + (f 10-14 años)/2 ], y así sucesivamente hasta 80-84 años = [(5) (f 80-84 años) + (5) (f 85 y más años)]/2]; para 85 años y más = [log 85 (f 85 años o más)]
(i) = para i 85 años o más = h (85 años o más); para i 80-84 años = (h 80-84 años) + (h 75-79 años); etc.; para i 1-4 años = (i 5-9 años) + (h 1-4 años); para i -1 año = (i 1-4 años) + (h -1 año)
(j) = (i) de cada grupo de edad)/(f) del mismo grupo de edad

Al efecto estimamos una esperanza de vida de 79.51 años para la población de ambos sexos cubierta por el ISSSTE en el país para el año 2021 (Tabla 2); de 81.40 años para las mujeres y de 78.91 años para los hombres (Tablas 3 y 4)

Tabla 2 Tablas de vida ISSSTE 2021, población ambos sexos 

Grupos de edad (a) Población (1) (b) Defunciones (2) (c) Tasas especificas (d) Probabilidad ajustada (e) Población estándar (f) Muertes teóricas (g) Años de sobrevida a la mitad del periodo (h) Años de vida restantes (i) Esperanza de vida (j)
< 1 año 67,440 304 0.0045077 0.00449756 100,000 450 99,662 7,951,991 79,51
1 a 4 años 327,779 67 0.0002044 0.0008175 99,550 81 398,029 7,852,329 78.87
5 a 9 años 754,782 64 0.0000847 0.00042348 99,469 42 497,240 7,454,300 74.94
10 a 14 años 913,205 74 0.0000810 0.00040498 99,427 40 497,035 6,957,060 69.97
15 a 19 años 931,580 177 0.0001899 0.0009494 99,387 94 496,700 6,460,025 64.99
20-24 años 613,784 184 0.0002997 0.00149827 99,293 149 496,092 5,963,325 60.05
25 a 29 años 565,326 273 0.0004829 0.00241391 99,144 239 495,122 5,467,233 55.14
30 a 34 años 663,840 594 0.0008947 0.04471499 98,905 442 493,420 4,972,111 50.27
35 a 39 años 822,005 925 0.0011252 0.00562283 98,463 553 490,932 4,478,691 45.48
40 a 44 años 843,293 1,462 0.0017333 0.00865899 97,910 847 487,743 3,987,759 40.72
45 a 49 años 881,095 2,413 0.0027386 0.01367427 97,063 1,327 481,997 3,500,016 36.05
50 a 54 años 918,255 3,476 0.0037854 0.01889124 95,736 1808 474,160 3,018,019 31.52
55 a 59 años 1,067,404 6,332 0.0059321 0.02957278 93,928 2,778 462,695 2,543,859 27.08
60 a 64 años 1,108,627 8,383 0.0075616 0.03766559 91,150 3,433 447,167 2,081,164 22.83
65 a 69 años 936,458 9,610 0.0126207 0.06270779 87,717 5,500 424,835 1,633,997 18.62
70 a 74 años 726,816 10,225 0.0140682 0.06984967 82,217 5,743 396,727 1,209,162 14.70
75 a 79 años 546,759 10,043 0.0183682 0.09100519 76,474 6,959 364,972 812,435 10.62
80 a 84 años 405,867 9,127 0.0224876 0.11187826 69,515 7,729 328,252 447,463 6.43
85 y más 586,759 14,668 0.0249983 1.00000 61,786 61,786 119,211 119,211 1.92
No edad 0 2 NC NC NC NC
Total 13,681,077 78,403 0.00573076

(1) ISSSTE: Anuarios Estadísticos 2021. Capítulo 1. Estadísticas de población. 1.4. (b) Secretaría de Salud. DGIS. Cubos dinámicos. NC: no calculable.

Tabla 3 Tablas de vida ISSSTE 2021, población nacional mujeres 

Grupos de edad (a) Población (1) (b) Defunciones (2) (c) Tasas especificas (d) Probabilidad ajustada (e) Población estándar (f) Muertes teóricas (f) Años de sobrevida a la mitad del periodo (h) Años de vida restantes (i) Esperanza de vida (j)
< 1 año 33,234 135 0.0040621 0.00405386 100,000 405 99,696 8,140,043 81.40
1 a 4 años 159,863 33 0.0002064 0.00082551 99,595 82 398,207 8.040,347 80.73
5 a 9 años 369,495 29 0.0000784 0.00039198 99,513 39 497,467 7,642,140 76.79
10 a 14 años 447,219 30 0.0000670 0.00033498 99,474 33 497,287 7,144,673 71.82
15 a 19 años 456,472 62 0.0001358 0.00067895 99,441 67 497,037 6,647,386 66.84
20-24 años 310,169 58 0.0001869 0.00093441 99,374 92 496,640 6,150,349 61.89
25 a 29 años 332,693 97 0.0002915 0.00145728 99,282 144 496,050 5,653,709 56.94
30 a 34 años 399,509 194 0.0004855 0.00242691 99,138 240 497,590 5,157,590 52.02
35 a 39 años 473,837 315 0.0006647 0.00332239 98,898 328 493,670 4,660,069 47.11
40 a 44 años 468,520 542 0.0011568 0.00578065 98,570 569 491,427 4,166,399 42.26
45 a 49 años 495,645 939 0.0018945 0.00946000 98,001 927 487,687 3,674,972 37.49
50 a 54 años 536,675 1418 0.0026421 0.01319307 97,074 1280 482,170 3,187,285 32.83
55 a 59 años 633,379 2707 0.0042739 0.02132393 95,794 2,042 473,865 2,705,115 28.23
60 a 64 años 640,165 3545 0.0055376 0.02761154 93,752 2588 462,290 2,231,250 23.79
65 a 69 años 527,823 4191 0.0079401 0.03954351 91,164 3604 445,818 1,768,960 19.40
70 a 74 años 406,988 4455 0.0109462 0.05443308 87,560 4766 425,885 1,323,142 15.11
75 a 79 años 312,018 4580 0.0146786 0.07285827 82,794 6032 398,890 897,257 10.83
80 a 84 años 234,796 4680 0.0199321 0.0 986770 76,762 7,574 364,875 498,367 6.49
85 y más 333,157 8426 0.0252913 1.00000 69,188 69,188 133,492 133,492 1.92
No edad NA 2 NC
Total 7,571,657 36,438 0.0048124

(1) ISSSTE: Anuarios Estadísticos 2021. Capítulo 1. Estadísticas de población. 1.4. (2) Secretaría de Salud. DGIS. Cubos dinámicos. NA: no aplica; NC: no calculable.

Tabla 4 Tablas de vida ISSTE 2021, población nacional hombres 

Grupos de edad (a) Población (1) (b) Defunciones (2) (c) Tasas especificas (d) Probabilidad ajustada (e) Población estándar (f) Muertes teóricas (f) Años de sobrevida a la mitad del periodo (h) Años de vida restantes (i) Esperanza de vida (j)
< 1 año 34,206 169 0.0049406 0.004928425 100,000 494 99,629 7,891,349 78.91
1 a 4 años 167,916 34 0.0002024 0.000809518 99,506 20 397,982 7,791,720 78.30
5 a 9 años 385,287 35 0.0000908 0.000453979 99,486 45 497,317 7,393,738 74.31
10 a 14 años 465,986 44 0.0000944 0.000471978 99.441 46 497,090 6,896,421 69.35
15 a 19 años 475,108 115 0.0002420 0.001209854 99,395 120 496,675 6,399,331 64.38
20-24 años 303,618 126 0.0004149 0.00207407 99,275 205 495,862 5,902,656 59.45
25 a 29 años 232,633 176 0.0007565 0.00378107 99,070 374 494,415 5,406,794 54.57
30 a 34 años 264,331 400 0.0015132 0.00756028 98,696 746 491,615 4,912,379 49.77
35 a 39 años 348,168 610 0.0017520 0.00875233 97,950 857 487,607 4,420,764 45.13
40 a 44 años 374,773 920 0.0024548 0.01225895 97,093 1,190 482,490 3,933,157 40.50
45 a 49 años 385,450 1474 0.0038241 0.01908401 95,903 1,830 474,940 3,450,667 35.98
50 a 54 años 381,580 2058 0.0053933 0.02689397 94,073 2,529 464,042 2,975,727 31.63
55 a 59 años 434,025 3625 0.0083520 0.04158633 91,544 3,806 448,292 2,511,685 27.43
60 a 64 años 468,462 4838 0.0103274 0.05137173 87,773 4,507 427,597 2,063,393 23.50
65 a 69 años 408,635 5419 0.0132612 0.06586936 83,266 5,484 401,620 1,635,796 19.54
70 a 74 años 319,828 5770 0.0180408 0.08939759 77,382 6,917 369,617 1,234,176 15.94
75 a 79 años 234,741 5463 0.0232724 0.11502356 70465 8,105 334,562 864,559 12.26
80 a 84 años 171,071 4447 0.0259950 0.12830732 63,360 8,129 368,132 529,997 8.36
85 y más 253,602 6242 0.0246133 1.00000 83,893 83,893 161,865 161,865 1.92
Total 6,109,420 41,965 0.0068689

(1) ISSSTE: Anuarios Estadísticos 2021. Capítulo 1. Estadísticas de población. 1.4. (2) Secretaria de Salud. DGIS. Cubos dinámicos.

Discusión

Los resultados obtenidos en este estudio son válidos para para las tablas de vida de la población usuaria del ISSSTE residente en México, en 2021. No obstante, como cualquier dato poblacional de natalidad y mortalidad, pueden presentar sesgos de registro no cuantificados, que limitan su generalización, ya que en ocasiones no se introduce el carácter de derechohabiente del ISSSTE en las personas que nacen o fallecen fuera del ámbito institucional, situación que no ocurre con los nacimientos y las muertes hospitalarias, y por lo tanto consideramos que la tabla debe tomarse como una aproximación razonable.

En nuestro caso, la esperanza de vida total calculada para ambos sexos fue de 79.51 años en las personas usuarias del ISSSTE de México en 2021, unas décimas menos que la esperanza de vida para el ISSSTE de Jalisco en 2016, que se calculó en 80.81 años11.

La esperanza de vida estimada para el ISSSTE es mayor en relación con la esperanza de vida para el país, que en 2018 registró 75.0 años (72.2 años para los hombres y 77.9 años para las mujeres) y en 2022 fue de 75.32 años (72.62 años para los hombres y 78.38 años para las mujeres), con un leve incremento influido por el impacto de la pandemia de COVID-19 en los años anteriores12.

Es importante señalar que, en nuestro medio, la esperanza de vida ha ido creciendo a través del tiempo, situación que se constata en varios grupos poblacionales, sobre todo donde se goza de seguridad social. Por ejemplo, para la ciudad de Guadalajara, en 1974, la esperanza de vida total era de 67.80 años13, y la de derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco para 1983 era de 74.97 años para ambos sexos (73.38 para los hombres y 76.40 años para las mujeres)14. En 2015, la población de asegurados del IMSS en Jalisco, que incluía al 81% de cobertura de la población laboral del Estado15, registraba una esperanza de vida total de 79.22 años16. Proceso acorde con el aumento general de la esperanza de vida humana moderna, atribuible al paso de una transición demográfica con alta natalidad y alta mortalidad a un régimen transicional de baja natalidad y baja mortalidad, dinámica donde la seguridad social influye en un mejoramiento de la duración de la vida, resultado de salvar vidas y prevenir muertes en edades tempranas, provocando que las poblaciones humanas vivan más tiempo y alcancen altas edades de fallecimiento como sociedades desarrolladas4.

Este incremento de la edad a la muerte es insumo y producto de determinantes sociales que nos obligan a mantener tendencias positivas en la esperanza de vida de la población, en este caso, a incrementar la cobertura y reducir las barreras a la seguridad social poblacional17, por su evidente impacto en la duración de la vida4, pues una población que carece de seguridad social acentúa y evidencia los tipos fundamentales de desigualdad humana (de clase, de género, étnica, urbana, etc.) a lo largo de su trayectoria vital, acortando o lentificando su longitud, o variando la distribución interna de la esperanza de vida humana en la estructura poblacional, desigualdades que no se han observado en los primates no humanos por millones de años4.

En el caso de la seguridad social en México (ISSSTE e IMSS), se ha logrado una trayectoria operativa de tres cuartos de siglo, donde al avanzar, la frontera de la supervivencia hacia edades más avanzadas y la esperanza de vida individual son cada vez menos diferenciales, como se puede observar en nuestros datos, lo cual plantea un escenario optimista que, de fomentarse el actual ritmo de progreso en la esperanza de vida, una buena cantidad de las niñas y los niños nacidos en este milenio podrían celebrar su cumpleaños número 100.

Sin embargo, la incertidumbre ligada a la persistencia de la desigualdad y de la inequidad poblacional en nuestro medio opaca el optimismo, pues en la realidad, la esperanza de vida pudiera aumentar muy poco, a pesar de que en las últimas tres décadas se han logrado avances sustanciales en la profundización de la comprensión de cuánto tiempo han vivido los humanos y cuánto tiempo podrían vivir. Pensar entonces en una esperanza de vida poblacionalmente igualitaria radica en acciones sociales, económicas, de salud, culturales y políticas para aumentar la calidad de vida en la longevidad, requiriendo el desarrollo de métodos sociodemográficos más poderosos para el pronóstico y la evaluación de la vitalidad poblacional18.

Tocante a la metodología, Dowd y Hamoud19 señalan que se pueden prevenir sesgos en el cálculo de la esperanza de vida observando las siguientes precauciones:

  • – Siempre que sea posible, identificar tendencias mediante el seguimiento de la misma población.

  • – Cuando se comparen diferentes poblaciones, estratificar las características que han sido estables durante al menos una generación humana que no inciden efectivamente en un punto temprano del curso de la vida. De esta manera es metodológicamente posible calcular medidas de la esperanza de vida a lo largo del tiempo para subgrupos, y aun así, al hacerlo no hay certeza de interpretar válidamente las diferencias observadas.

  • – Estratificar poblaciones con referencia explícita a su historia social, con un marco teórico-conceptual claro y articulado en ciencias tanto sociales como biológicas.

Si un resultado se mide en poblaciones no comparables, entonces el mero hecho de que las medidas se calculen en dos «circunstancias» diferentes no hace que la discrepancia entre ellas sea una «tendencia», y el uso no responsable de palabras como «caída» o «declive» es probable que haga más daño que bien para el público19.

En lo que toca a la dimensión cualitativa, se continúan encontrando resultados variados en la esperanza de vida. Por ejemplo, la encontrada por nosotros entre sexos, con un diferencial mayor a favor de las mujeres. Aspecto corroborado en el país desde los registros de 1930, que indicaban una esperanza de vida para las mujeres de 34.7 años y para los hombres de 33.0; o la variabilidad espacial evidenciada en 2019, cuando se registraban las mayores esperanzas de vida para la Ciudad de México (antes Distrito Federal), con 76.5 años, y para Baja California, con 75.9 años, mientras que las más bajas eran para Guerrero, 73.2 años, y para Oaxaca, con 74.0 años12.

Otros ejemplos no nacionales de que la esperanza de vida no es pareja para todas las poblaciones, en este caso según la etnia, son los Estados Unidos de América, donde las poblaciones de indios americanos y de nativos de Alaska tienen la esperanza de vida más baja de todas las poblaciones que integran esa nación, además de que experimentaron una reducción de sus indicadores de expectativa de vida en la mayoría de sus condados, con una brecha de más de 21 años20. O como sucede en España, donde la esperanza de vida total aumentó de 2010 a 2018 en 1.17 años, pero proporcionalmente no aumentó igual en los hombres que en las mujeres, pues en los primeros se incrementó en 1.41 años mientras que en las mujeres lo hizo en 0.82 años, con lo que la diferencia relativa en esperanza de vida de las mujeres respecto a los hombres se redujo entre 2010 y 2018 en 0.5 años, aunque de manera absoluta continuó existiendo una mayor esperanza de vida a favor de las mujeres (5.39 años en 2018)21.

La complejidad de la esperanza de vida se observa desde la tasa de mortalidad general (por 1000 habitantes), que puede presentar una gran dispersión, por el mayor envejecimiento poblacional o por una mayor letalidad debida a padecimientos específicos, así como por el descenso de las tasas de mortalidad infantil (que se están igualando entre niños y niñas), hasta los determinantes sociales que hacen los grandes contrastes entre zonas geográficas, grupos étnicos y niveles socioeconómicos22, donde ocupa un lugar destacado la relación entre pobreza y peores indicadores de salud, relación ligada a peores viviendas, problemas de acceso a una dieta saludable, desempleo y subempleo, peores condiciones de trabajo con mayores riesgos para la salud, mayor consumo de sustancias toxicas (alcohol, tabaco, drogas), peor nivel educativo, hábitos menos saludables y problemas de acceso a muchas prestaciones sanitarias.

En cuanto a los cambios en la esperanza de vida en el ISSSTE según los datos de 201611 y los de esta presentación (2021), cuya escasa magnitud puede ser atribuida a la epidemia de COVID-19, su sustentabilidad puede ser también atribuida al amparo que otorga la seguridad social. Aunque consideramos que posiblemente estos aumentos serán cada vez menores en relación con los observados para Guadalajara y el IMSSS de Jalisco en décadas anteriores13,14, que paradójicamente serán provocados por el incremento de la cobertura de la seguridad social y la compensación entre las causas de muerte entre los grupos analizados23, así como el impacto de nuevos eventos epidémicos, merced a la creciente globalización que afecta a nuestro país, sin dejar de considerar la existencia o la permanencia de «archipiélagos o bolsones intrapoblacionales» que pueda sufrir la heterogénea población usuaria de empleados que atiende la seguridad social, en este caso los federales del ISSSTE.

Así pues, el aumento de la longevidad poblacional institucional nos debe hacer pensar:

  • – Si nuestra esperanza de vida saludable y sin discapacidad podrá realmente aumentar tanto como la esperanza de vida total24.

  • – Si estos cambios demográficos son fundamentalmente cuantitativos, sin cambios en el contexto social de la longevidad humana, o sea, sin un verdadero florecimiento humano25.

Conclusiones

Aunque la esperanza de vida de un país aumenta con el ingreso nacional, también se ha evidenciado que se hacen indispensables políticas y estrategias fundadas en la comunidad, como igualdad y equidad en el acceso a bienes y servicios, educación (sobre todo a mujeres), empoderamiento de género, asociaciones de desarrollo comunitario real y participación política poblacional, y no con economía de consumo masivo, seguridad social limitada, atención de salud basada en el mercado, promoción y protección de salud limitada, desigualdades de género, etnia, etarias, etc.26.

Desgraciadamente, hay pocos estudios nacionales que permitan evaluar las desigualdades en esperanza de vida y que hagan un análisis según dimensiones sociales, económicas y culturales, para ayudar a desarrollar instrumentos que tengan como eje doctrinal la unidad de servicio, la prevención y un enfoque multidisciplinario en el abordaje de la salud-enfermedad entendida como proceso, que pueden ayudar a reducir diferenciales.

Habrá entonces que destacar que el tener derechohabiencia propicia una mayor esperanza de vida (79.51 años en las personas usuarias del ISSSTE de México para 2021), por lo que es urgente avanzar en materia de seguridad social27, aprovechando los avances teóricos y la evidencia recogida sobre la influencia de la estructura social en el estado de salud de los grupos sociales. El estudio de la esperanza de vida aún es un campo en construcción, todavía no suficientemente delimitado, que no debe revolverse con el tradicional enfoque de factores de riesgo28.

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FinanciamientoLos autores declaran no haber recibido financiamiento para este trabajo.

Responsabilidades éticas

Protección de personas y animales. Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes. Además, los autores han reconocido y seguido las recomendaciones según las guías SAGER dependiendo del tipo y naturaleza del estudio.

Confidencialidad de los datos. Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.

Derecho a la privacidad y consentimiento informado. Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.

Uso de inteligencia artificial para generar textos. Los autores declaran que no han utilizado ningún tipo de inteligencia artificial generativa en la redacción de este manuscrito ni para la creación de figuras, gráficos, tablas o sus correspondientes pies o leyendas.

Recibido: 21 de Junio de 2023; Aprobado: 26 de Octubre de 2023

* Correspondencia: Javier E. García-de-Alba-García E-mail: javiereduardogarciadealba@gmail.com

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Creative Commons License Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez. Published by Permanyer. This is an open ccess article under the CC BY-NC-ND license