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Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México

 ISSN 2007-736X

Cuad. Lingüíst. Col. Méx. vol.11  Ciudad de México ene./dic. 2024   02--2025

https://doi.org/10.24201/clecm.v11i00.319 

Artículos

El “tseltal” de Venustiano Carranza, Chiapas: caracterización de una variante divergente de tsotsil

Venustiano Carranza “Tseltal”: description of a divergent Tsotsil dialect

1Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Chiapas, México. poliang@ciesas.edu.mx


Resumen.

La variante tsotsil sureña de Venustiano Carranza aparece como un pariente lejano atípico en la red dialectal del tsotsil (maya). Según una opinión popular, no sería completamente tsotsil, sino el resultado de una mezcla con el tseltal, lengua maya vecina. Efectivamente, presenta varios rasgos lingüísticos tseltales, al menos en apariencia, y es llamada localmente tseltal. Este estudio descarta el estatus de variante mixta para el tsotsil de Carranza, pero establece la existencia de rasgos compartidos con el tseltal sureño, revelando fenómenos de difusión areal en esa región. Mediante una revisión de sus rasgos distintivos fonológicos, léxicos y gramaticales, se traza un retrato dialectal de esta variante divergente de tsotsil, entre retenciones, innovaciones e influencias externas. Esto conlleva afinar nuestro entendimiento de la evolución diacrónica del grupo tseltalano, aprovechando el corpus de textos coloniales de tsotsil.

Palabras clave: Lingüística areal; lingüística histórica; dialectología; lenguas mayas; glotónimos

Abstract.

The southern Tsotsil dialect from Venustiano Carranza appears as an atypical distant relative within Tsotsil (Mayan). According to popular opinion, it is not fully Tsotsil, but rather the result of mixing with Tseltal, a neighboring Mayan language. Indeed, it displays several Tseltal linguistic features, at least in appearance, and is locally called Tseltal. This study rules out mixed dialect status for Carranza Tsotsil, but establishes the existence of shared features with Southern Tseltal, revealing areal diffusion phenomena in that region. Through a review of its distinctive phonological, lexical, and grammatical features, a dialectal portrait of this divergent variant of Tsotsil is drawn, amidst retentions, innovations and external influences. This entails refining our understanding of the diachronic evolution of the Tseltalan group, drawing on the corpus of colonial Tsotsil texts.

Keywords: Areal linguistics; historical linguistics; dialectology; Mayan languages; language naming

1. INTRODUCCIÓN

Según una opinión popular difundida entre hablantes de tsotsil, el tsotsil de Venustiano Carranza, Chiapas, sería el producto de una mezcla del tsotsil con el tseltal, lengua maya cercana y vecina del tsotsil. Esta creencia se alimenta de la distancia dialectal entre la variante de Carranza y las de Los Altos de Chiapas, suficiente para obstaculizar la intercomprensión, pero se alimenta sobre todo de la supuesta abundancia de rasgos tseltales en esta variante. Por si esto fuera poco, la misma gente de Carranza llama tradicionalmente a su lengua tseltal. Entonces, ¿es el tsotsil de Carranza una variante mixta? Esta posibilidad no es absurda: tales mezclas entre lenguas, incluso cercanas, existen. Por ejemplo, se sabe ahora que el tojol-ab’al surgió históricamente de una mezcla entre tseltal y chuj (Law 2017; Gómez Cruz 2017). Sin embargo, este no es el caso para el tsotsil de Carranza: voy a mostrar aquí que, si bien unos rasgos llevan a plantear un contacto extendido con variantes tseltales sureñas, no hay evidencia de tal mezcla masiva y que el tsotsil de Carranza es simplemente una variante divergente de las demás, con una combinación de rasgos arcaicos e innovaciones propias que la hacen única. Entre estos rasgos, llama la atención el desarrollo de una prosodia contrastiva a nivel de palabras, analizada como una oposición tonal. Por último, se explicará el glotónimo tseltal para esta variante de tsotsil como un caso de confusión, tal como ha sucedido con los nombres de varias lenguas amerindias.

2. CONTEXTO

El tsotsil es un idioma maya de la rama cholana-tseltalana (véase Figura 1), moderadamente dialectalizado; su ubicación geográfica se indica en el Mapa 1, junto con la de las lenguas mencionadas en este trabajo. Es hablado en Chiapas por 503 369 personas de cinco años y más (INEGI 2020). Más del 80% de estas personas se ubican en una zona montañosa contigua que abarca municipios de la región de Los Altos, en particular Chamula, Zinacantán y San Cristóbal de Las Casas, y de la región Los Bosques (Simojovel, El Bosque, etc.). En esta zona, más allá de diferencias locales, el tsotsil goza en general de buena vitalidad: sigue siendo el principal medio de comunicación en la vida cotidiana de mucha gente y sigue transmitiéndose a nuevas generaciones, incluso en ciertos barrios urbanos de San Cristóbal, la capital regional. En municipios como Chamula, cerca de la mitad de la población hablante todavía se declara monolingüe en tsotsil.

Figura 1 Ubicación del tsotsil y tseltal en la familia lingüística maya 

Mapa 1 Lenguas y localidades mencionadas (Cartografía: Rey Alba) 

La situación es muy diferente en el municipio de Venustiano Carranza (antes San Bartolomé de Los Llanos), que pertenece a la región descrita a veces como las “terrazas de Los Altos”, que cubre tanto partes de la depresión central de Chiapas como vertientes sureñas del macizo montañoso de Los Altos. La variante local de tsotsil, que es probablemente la variante más divergente de toda la red dialectal, se encuentra amenazada. En 2020, se contabilizaron 8 097 personas hablantes de cinco años y más, lo que equivale apenas al 13% del total de la población de esa edad en el municipio (61 341 personas, INEGI 2020). En otras palabras, se trata una pequeña minoría sumergida en una mayoría hispanohablante. Se registra además una tasa de monolingüismo cercana a cero (ibid.). Las personas hablantes se concentran en la cabecera municipal urbana (de 16 144 habitantes en total en 2020, ibid.) y unas pocas localidades rurales, sobre todo Paraíso del Grijalva (2 163 habitantes). La situación sociolingüística del tsotsil en la cabecera es desfavorable para la conservación de la lengua: fragmentación de la comunidad de hablantes, baja transmisión a nuevas generaciones, falta de visibilidad pública de la lengua, etcétera. En Paraíso del Grijalva, el desplazamiento lingüístico es menos avanzado que en la cabecera, con aproximadamente un 75% de la población local que mantiene y transmite la lengua.

Un elemento perjudicial para el tsotsil de Carranza ha sido sin duda el conflicto agrario que ha opuesto por décadas grupos de la cabecera y de Paraíso del Grijalva. Este conflicto se vincula, al menos en parte, con los trastornos sociales derivados de la construcción de la presa la Angostura (1969-1974) sobre el río Grijalva y la subsecuente reubicación de varios poblados. Desde entonces, surgen periódicamente enfrentamientos que contribuyen a una mayor fragmentación de esta comunidad lingüística.

Hacia el norte y el este, Carranza colinda con pueblos tseltales, en particular Aguacatenango, que pertenece al mismo municipio, y Villa Las Rosas (antes Pinola), donde el tseltal está en vías de desaparecer (Gómez López 2017). Estos dos pueblos conforman junto con Amatenango, unos kilómetros más al norte, el área dialectal sureña del tseltal (Hopkins 1990). Antiguamente, se sabe que el tseltal se hablaba más al sur hasta el río Grijalva, especialmente en Copanaguastla, a unos veinte kilómetros en línea recta al sureste de la cabecera de Carranza. Ahí redactó el dominico fray Domingo de Ara su famoso diccionario de tseltal en el siglo XVI (de Ara 1986 [1571]). Las tierras bajas de esta región, incluyendo Copanaguastla, fueron arrasadas por fuertes epidemias en los siglos XVII y XVIII, llevando la población sobreviviente a concentrarse más al norte en las faldas de los cerros, entre otros lugares en la actual cabecera municipal de Carranza (Obara-Saeki & Viqueira 2017). A fines del siglo XIX, inició un movimiento inverso de reocupación de las tierras bajas, en particular las fértiles orillas del río Grijalva, que están ahora bajo las aguas de la presa La Angostura (Barrera Aguilera 2019).

A la llegada de los españoles en 1524, los tsotsiles de Carranza tenían como vecinos inmediatos al oeste a los chiapanecas, que hablaban una lengua otomangue ahora extinta. Solo unas horas de camino separaban Carranza y Ostuta, el pueblo chiapaneco más cercano, y estaban conectados por una ruta comercial muy transitada desde tiempos prehispánicos (Viqueira 2006). Sabemos por los relatos de los primeros españoles que los chiapanecas dominaban militarmente la región, en rivalidad con el señorío tsotsil de Zinacantán (Calnek 1988; Viqueira 2000, 2006). En la lengua tsotsil actual, no se observan huellas del contacto con el idioma chiapaneco en términos de préstamos léxicos, pero posiblemente sí en cuanto a la prosodia: según Hopkins (2012), el surgimiento de tonos en esta variante de tsotsil fue estimulado por el contacto con el chiapaneco, idioma tonal.

3. ANTECEDENTES

Solo una variante de tsotsil ha sido analizada a profundidad en cuanto a su gramática y léxico: la de Zinacantán, véase Laughlin (1975), Haviland (1981), Aissen (1987), Polian (2017), entre otros. Sobre otras variantes, solo se cuentan estudios parciales, como el diccionario de Hurley & Ruiz Sánchez (1978) sobre San Andrés o la gramática de Cowan (1969) sobre Huixtán. Ese es el caso también del tsotsil de Carranza, que fue descrito a nivel general primero por Sarles (1966), luego su fonología fue estudiada por Herrera (2013, 2014). Otto Schuman también llevó a cabo trabajo de campo ahí, consúltese la “Colección Otto Schuman” en línea,1 en particular el borrador de un vocabulario tsotsil-español inédito con unas 2200 entradas (Schumann Gálvez 2005) y notas manuscritas de campo. Por último, López Mendoza (2022) analizó la definitud en esta variante; López Mendoza & Polian (p.a.) describen su sistema de demostrativos y Polian & López Mendoza (p.a.) presentan datos acústicos y un análisis de la prosodia de sus palabras. El presente estudio se basa en parte sobre estos últimos tres trabajos.

4. FONOLOGÍA SEGMENTAL

El tsotsil de Carranza presenta el mismo inventario de vocales y consonantes que la mayoría de las otras variantes de tsotsil, véase Kaufman (1972). Un rasgo fonético que lo diferencia es que la vocal que se escribe <u> se pronuncia centralizada como [ɨ]; esto fue notado primero por Sarles (1966) y confirmado por Herrera (2014). Otras variantes de tsotsil también tienden a centralizar su /u/, pero en un grado menor (llegando quizás a [ʊ]). Las Tablas 1 y 2 presentan los fonemas consonánticos y vocálicos siguiendo la ortografía usual, seguidos del símbolo del Alfabeto Fonético Internacional (AFI) solo en los casos en que difiere del símbolo ortográfico.

Tabla 1 Consonantes 

LABIAL ALVEOLAR PALATO-ALVEOLAR PALATAL VELAR GLOTAL
Oclusiva p p’ b [ɓ, ʔb] t t’ k k’ ’ [ʔ]
Africada ts ts’ ch [ʧ] ch’ [ʧ’]
Fricativa v [β] s x [ʃ] j [x]
Resonante m n l r [ɾ] y [j]

Tabla 2 Vocales 

ANTERIOR CENTRAL POSTERIOR
Alta i u [ɨ]
Media e o
Baja a

En general, las consonantes y vocales de Carranza, más allá de ciertos detalles fonéticos como el de la /u/, no se alejan de lo que se observa en otras variantes. En particular, al igual que en otras variantes de tsotsil, la /b/ se nasaliza en Carranza a final de sílaba, por ejemplo: chìb [ʧiʔ m] ‘dos’. Contrástese esta última forma con chìbík [ʧiʔ bik] ‘son dos’ (con el sufijo de plural -ik), donde ya no se observa nasalización.

En ciertas evoluciones fonológicas, Carranza se distingue de las formas más conocidas de Tsotsil de Los Altos (Chamula, Zinacantán), pero se queda dentro de lo que sucede en otras variantes de tsotsil. Por ejemplo, el protofonema */h/, que se mantiene solo en tseltal de Bachajón y Petalcingo, evolucionó de diversas maneras en tsotsil, véase Tabla 3. En posición inicial de palabra, se fusionó con la fricativa velar /j/2 en Carranza, al igual que en tsotsil de San Andrés y en la mayoría de las variantes de tseltal (aquí se ilustra Villa Las Rosas). También en Zinacantán */h/ resultó en /j/, pero solo ante /a/. Ante /e, i/ se volvió /y/, y ante /o, u/ se volvió /v/. Una excepción es ‘llegar’ (última fila de la tabla), que dio inesperadamente /y/ tanto en Zinacantán como en Carranza.

Tabla 3 Evolución comparada de */h/ a inicio de palabra 

GLOSA PROTO-TSELTALANO TSOTSIL TSELTAL (V. LAS ROSAS)
CARRANZA S. ANDRÉS ZINACANTÁN
‘es’ *ha’ já’ ja’ ja’ ja’
‘así~sí’ *hech/hich jéch jech yech jich
‘arena’ *hi’ jí’ ji’ yi’ ji’
‘achiote’ *ho’ox jó’ox jo’ox vo’ox jo’ox
‘papel’ *hun jún jun vun jun
‘llegar’ *hul yúl jul yul jul

Una evolución fonológica distintiva del tsotsil y tseltal se materializa en la correspondencia /o/:/a/ entre muchas palabras de esos idiomas; esto se comenta en §7.3 abajo.

5. TONOS

La característica más notoria del tsotsil de Carranza es el desarrollo de tonos léxicos alto y bajo (Sarles 1966; Kaufman 1972; Polian & López Mendoza p.a.). Fuera del yucateco, uspanteko y mocho’, que han desarrollado tonos léxicos, las lenguas mayas, incluyendo el tseltal y tsotsil en general, no presentan prosodia contrastiva a nivel de palabra: ni acento tónico contrastivo como el del español, ni tonos (Bennett 2016; England & Baird 2017). En Carranza, las palabras se distinguen según el tono de su sílaba inicial, mientras que las sílabas siguientes reciben un tono predecible, con la excepción de ciertos sufijos. Se presentan pares mínimos bisilábicos en la Tabla 4.

Tabla 4 Pares mínimos tonales bisilábicos 

SÍLABA INICIAL CON TONO ALTO SÍLABA INICIAL CON TONO BAJO
ólìl ‘hijo’ òlíl ‘mitad’
ts’ákàl ‘completo’ ts’àkál ‘después’
túsùl ‘sobresalido’ tùsúl ‘vaina de frijol’
stójòl ‘su paga’ stòjól ‘dirigido a él/ella’
xch’áìl ‘su amargura’ xch’àíl ‘su humo’
kúxùl ‘vivo’ kùxúl ‘parecido’

A nivel acústico, la diferencia entre estas palabras no es muy diferente de la que se oye en español entre tomo y tomó o entre cártel y cartel: las sílabas con tono alto suelen pronunciarse con tonía más alta, y presentar además una mayor duración e intensidad que las sílabas de tono bajo (véase Polian & López Mendoza p.a.). Pero no conviene analizar este fenómeno en términos de acento tónico, puesto que la prosodia de palabra en Carranza también permite distinguir monosílabos, como los de la Tabla 5.

Tabla 5 Pares mínimos tonales monosilábicos 

TONO ALTO TONO BAJO
múy ‘chicozapote’ mùy ‘subió’
ík’ ‘aire, viento’ ìk’ ‘negro’
sní’ ‘su nariz’ snì’ ‘su yerno’
jlót ‘mi mentira’ jlòt ‘un puñito de algo’
jch’íx ‘mi espina’ jch’ìx ‘una cosa alargada’

El tsotsil de Carranza califica entonces como una lengua tonal: por definición, un acento tónico como el del español no permite distinguir pares de monosílabos (Hyman 2006).

Una descripción completa de la prosodia a nivel de palabra en Carranza rebasa el alcance de este estudio; véase Polian & López Mendoza (p.a.) para un estudio acústico y una propuesta analítica. Lo que se pretende resaltar aquí es el hecho de que esta variante de tsotsil ha desarrollado una prosodia contrastiva a nivel de palabra, y que en esto se distingue del resto de las variantes de tsotsil, e incluso de las otras lenguas mayas cercanas, como el tseltal y el chol.

El origen de este sistema tonal es conocido: tal como lo notó Sarles (1966: 32) y como lo argumentó Kaufman (1972), las palabras que ahora presentan un tono bajo inicial en tsotsil de Carranza tienen en su gran mayoría un correspondiente en tseltal con una fricativa glotal [h], escrita <h> o <j> según las variantes, en un contexto V_C (entre una vocal y una consonante). Por ejemplo, àk’ót ‘baile’ en Carranza corresponde al tseltal ahk’ot o ajk’ot. La fricativa glotal en este contexto se perdió en todas las variantes de tsotsil, pero solo en Carranza dejó como huella un tono bajo. Simultáneamente, la ausencia de tono bajo inicial se reinterpretó como tono alto.

Otro factor que pudo influir en el surgimiento de este sistema es el contacto con el idioma chiapaneco. El chiapaneco tenía una prosodia contrastiva a nivel de palabra, aunque la naturaleza de este contraste ya no puede ser conocida con exactitud. Fernández de Miranda & Weitlaner (1961: 18) la describen como un “fonema suprasegmental” que podría ser acento o tono. Cabe señalar también que todas las lenguas de la familia otomangue, a la que el chiapaneco pertenece, son tonales. Dicho esto, y aunque cualquier lengua pueda llegar a innovar tonos por desarrollo propio, llama la atención que la única variante de la rama cholana-tseltalana que lo haya hecho sea precisamente la que estuvo en contacto con una lengua tonal, o al menos una lengua con prosodia contrastiva a nivel de palabra. Por lo tanto, tiene sentido hipotetizar que el desarrollo de tonos en tsotsil fue estimulado por el contacto con el chiapaneco, tal como lo propone Hopkins (2012).

6. LÉXICO

A pesar de su gran cercanía, el tsotsil y el tseltal se distinguen sistemáticamente en decenas de palabras completamente diferentes o cuyas diferencias no se pueden explicar por un cambio fonológico regular: se trata de una variación propiamente léxica. En esta variación, el tsotsil de Carranza se alinea con las otras variantes de tsotsil, como se muestra en la Tabla 6, que es una versión extendida de los datos de Kaufman (1972) y Hopkins (1990), organizados por clases de palabras.3 En esta tabla, las formas de tseltal se retoman del Diccionario Multidialectal (Polian 2018), donde las entradas principales corresponden generalmente a la forma que tienen en Bachajón, por ser la variante fonológicamente más conservadora.

Tabla 6 Variables léxicas mostrando la alineación de Carranza con el resto del tsotsil 

TSELTAL TSOTSIL CARRANZA
Sustantivos
‘algodón’ tumin, tunim tuxnok’ túxnòk’
‘bilis’ ch’ah ich ích
‘cielo’ ch’ulchan vinajel vìnàjél
‘compañero/a’ joy chi’il chí’ìl
‘contenido’ bahl bel bèl
‘esposa’ ihnam ajnil àjníl
‘estrella’ ek’ k’anal k’ánàl
‘hacha’ echej ek’el ék’èl
‘hombro’ nehkel nekeb nèkéb
‘izquierda’ k’exam, k’exen ts’et ts’ét
‘lado’ xuhk xokon xòkón
‘marido’ mamalal malal málàl
‘milpa’ k’al chob chób
‘muchacha’ ach’ix tseob, tseb tséòb
‘ojo’ sit sat sát
‘orina’ chux k’ab k’áb
‘panza, entrañas’ tsukum tsukut tsúkùts
‘piña’ pahch’ paxak’ páxàk’
‘red’ chojak’ nuti’ nútì’
‘semilla’ bak’ bek’ bék’
‘tambor’ k’ayob vob vòb
‘terreno, espacio’ k’inal osil ósìl
‘trasero’ it chak chák
‘viruela’ chuhyel kuyel, kuel kùvél
‘zorra gris’ wax vet vét
Verbos
‘aparecer’ chiknaj vinaj vìnáj
‘aprender’ nop chan chán
‘bajar’ koh yal yàl
‘buscar’ leh sa’ sá’
‘caminar’ behen xanav xánbàj
‘cocer, hervir’ pay pan pán
‘encender’ tsum, tsun tsan tsán
‘enviar’ tikon, tikun tak ták
‘lastimarse’ ehchenaj yaij yáìj
‘pasar’ k’ax ech’ éch’
‘quedarse’ hil kom kóm
Adjetivos, posicionales y adverbios
‘desocupado’ jochol xokol xókòl
‘fuerte’ tulan tsots tsóts
‘hace tiempo’ namey vo’ne vó’nej
‘igual’ pajal ko’ol kó’òl
‘mañana’ pajel ok’ob, ok’om òk’ób
‘parado’ tek’el va’al vá’àl
Clasificadores numerales
‘c.n. para humanos’ tuhl vo’ vò’
‘c.n. de palabras’ p’ahl p’el p’èl
Otros
‘así, sí’ hich jech jéch
‘mucho’ bayel, bayal ep ép
‘qué’ bi, bin, tu, tuti k’u, k’usi k’ú
‘ya’ ix xa xa

Solo identifiqué dos variables léxicas donde Carranza se alinea con el tseltal en general y no con el tsotsil: Tabla 7. En ‘mercado’, la terminación …ch señala la forma de Carranza como de origen tseltal, ya que en tsotsil termina en …t (Kaufman 1972). En cuanto a ‘pequeño’, existe una variedad de lexemas con este significado en tseltal y tsotsil. Entre esos lexemas, se registra ch’ìn en tsotsil de Carranza y en tseltal (en las zonas Centro y Sur: Polian 2018), pero no en otras variantes de tsotsil (véase Kaufman 2003:1402 para cognados de ch’in en otras lenguas mayas).

Tabla 7 Variables léxicas mostrando la alineación de Carranza con el tseltal 

TSELTAL TSOTSIL CARRANZA
‘mercado’ ch’iwich ch’ivit ch’ìvích
‘pequeño’ ch’in, tut, bik’it,… bik’it ch’ìn, bík’ìt

Estas dos variables se analizan como influencia del tseltal sobre Carranza. Además, el tsotsil de Carranza presenta algunas coincidencias léxicas con el tseltal sureño, especialmente Villa Las Rosas, geográficamente contiguo a Carranza: Tabla 8. Las demás variantes de tseltal y tsotsil presentan otros lexemas para esos significados.

Tabla 8 Coincidencias léxicas entre Carranza y tseltal sureño 

TSELTAL SUREÑO CARRANZA COMENTARIOS
‘búho’ tujkul (AM, VR) tùkúl Cf. tojol-ab’al tujkul.a
‘especie de carrizo’ chew (VR) chév Chanib en otros tseltales.
‘dar una paliza’ taniy (VR) tánì De tan ‘cal, ceniza’
‘dinero’ meryu (VR) mélyò Del español medio.

Notas de la tabla: a En tseltal de Tenejapa, existe una forma tujkulum pukuj para ‘búho’, entre otros nombres (con pukuj ‘demonio’), pero no se usa tujkul por sí solo (véase entrada xkuj en Polian (2018) para la variación dialectal de ‘búho’ en tseltal y Kaufman (2003: 610) para cognados de tùkúl/tujkul en otras lenguas mayas). Abreviaturas: AM: Amate nango; VR: Villa Las Rosas.

Los datos de la Tabla 8 revelan un contacto interlingüístico en la región que abarca Carranza y el tseltal sureño, sobre todo Villa Las Rosas. Sin embargo, no permiten diagnosticar el sentido de la influencia: bien podría ser de tseltal a tsotsil o viceversa.

En conjunto, los datos de las Tablas 7 y 8 sí hablan de un contacto de Carranza con el tseltal, pero acotado. Semejantes efectos se observan comúnmente entre las variantes de tseltal y tsotsil geográficamente contiguas. Por ejemplo, el tsotsil de Huixtán muestra influencia léxica del tseltal, por su contacto con el tseltales de Oxchuc, véase Tabla 9.

Tabla 9 Variables léxicas mostrando influencias del tseltal de Oxchuc sobre el tsotsil de Huixtán 

TSELTAL DE OXCHUC TSOTSIL DE LOS ALTOS HUIXTÁN
‘sentado’ nakala chotol nakal
‘arriba’ kajalb ak’ol kajal
‘muy’ lom toj lom
‘este/a/o (demostrativo)’ to li’e to

Notas de la Tabla: a en otras variantes de tseltal y tsotsil, nakal significa ‘(estar) en casa’; b en otras variantes de tseltal y tsotsil, kajal significa ‘encimado’.

Del lado del tseltal sucede lo mismo. Así, en San Pedro Pedernal, localidad tseltal del municipio de Huixtán en contacto con el tsotsil, ‘gato’ se dice moxan, como en tsotsil huixteco. Asimismo, el tseltal de Tenejapa, que colinda con el tsotsil de Chamula, Mitontic y Chenalhó, muestra lexemas prestados del tsotsil, por ejemplo, chuj ‘traje de lana’, j’amtel ‘músico tradicional’ (del tsotsil j’abtel ‘trabajador’) y nin ‘fino (de un polvo)’.

También se puede identificar una influencia léxica del tsotsil de Carranza sobre el tseltal de Villa Las Rosas. Así, Las Rosas presenta una partícula intensificadora =on sin correspondiente en otras variantes tseltales. Esta viene del tsotsil de Carranza, donde =on es la versión corta del clítico =ono’o ‘de por sí, siempre’ (en otras variantes es =ono’ox, Hurley & Ruiz Sánchez 1978). También se registra en Villa Las Rosas pik’ok’, nombre en tsotsil de la enredadera silvestre conocida como campanita (Ipomoea spp.), diferente de su nombre en tseltal de otras regiones, que es chin ak’ o chi’in ak’.

En síntesis, los préstamos léxicos nos hablan de una influencia tenue y recíproca entre tsotsil de Carranza y variantes vecinas de tseltal, dentro del rango comúnmente observado entre variantes vecinas, a saber, limitada a unos cuantos lexemas. Más allá de esos préstamos, el léxico no muestra una influencia masiva del tseltal sobre la variante de Carranza, sino que, al revés, confirma que esta variante es plenamente tsotsil.

7. MORFOLOGÍA

El tsotsil de Carranza presenta particularidades morfológicas. Casi todas estas son fácilmente caracterizables como innovaciones propias, o al revés, como retenciones de formas antiguas propiamente tsotsiles o proto-tseltalanas. Dos rasgos revelan un vínculo particular con el tseltal sureño: 1) la construcción pasiva “A3-VT-el”, véase §7.3.1; 2) la construcción imperativa negativa, también llamada “prohibitiva” (en español: ¡no lo hagas!), véase §7.4.

Más allá de estos dos rasgos, en todo lo que distingue morfológicamente estas dos lenguas, el tsotsil de Carranza es muy claramente tsotsil y no tseltal, como se muestra con las marcas de persona (§7.1) y de tiempo-aspecto (§7.2).

7.1. Marcas de persona

Al igual que las otras lenguas mayas (Zavala 2017; Polian 2017), el tseltal y el tsotsil distinguen dos conjuntos de marcas de persona. Por una parte, el llamado Juego A codifica el poseedor de los sustantivos y el sujeto de los verbos transitivos. Se compone de prefijos con alomorfos prevocálicos y preconsonánticos que son globalmente los mismos en ambas lenguas: j-/a-/s- ante consonante, k-/aw-~av-/y- ante vocal (1ª/2ª/3ª persona).

Por otra parte, el Juego B codifica por una parte el sujeto de verbos intransitivos y predicados no verbales y, por otra parte, el objeto de verbos transitivos. La mayor diferencia entre ambas lenguas concierne este Juego B. En tseltal, se trata de un único conjunto de sufijos, mientras que el tsotsil posee dos subconjuntos: uno de prefijos y otro de sufijos. Los prefijos de Juego B se usan exclusivamente en presencia de un prefijo de aspecto verbal, x- de incompletivo o n- ~ l- de completivo. Los sufijos se usan en el resto de los casos. El tsotsil de Carranza no es la excepción, véase la Tabla 10.

Tabla 10 Prefijos y sufijos de Juego B singular en tsotsil de Carranza 

PERSONA PREFIJO EJEMPLO SUFIJO EJEMPLO
1 i- x-ì-tál ‘vengo’ -un múk’-ùn ‘soy grande’
2 a- x-à-tál ‘vienes’ -ot múk’-òt ‘eres grande’
3 Ø x-tál ‘viene’ Ø múk’ ‘es grande’

Ciertas variantes de tsotsil, como la de San Andrés o de Huixtán, presentan un prefijo de Juego B ij- en 1ª persona plural (al menos inclusiva); este prefijo no existe en Carranza. En 1ª plural, Carranza coincide con Huixtán en sus sufijos de Juego B con los sufijos -ukutik ‘1ª plural inclusiva’ y -tutik ‘1ª plural exclusiva’, Tabla 11.4

Tabla 11 Prefijos y sufijos de Juego B plural en tsotsil de Carranza 

PERSONA OTRAS VARIANTES: ZINACANTÁN (Z.), CHAMULA (CH.)
Ejemplo de verbo intransitivo
1 inclusiva x-ì-tál-ùkútìk ‘venimos inc.’ x-i-tal-otik (Z.), …-utik (Ch.)
1 exclusiva x-ì-tàl-tútìk ‘venimos exc.’ x-i-tal-otikótik (Z.), …-kutik (Ch.)
2 x-à-tál-ìk ‘uds. vienen’
3 x-tál-ìk ‘vienen’
Ejemplo de predicado no verbal
1 inclusiva múk’-ùkútìk ‘somos grandes inc.’ muk’-otik (Z.), …-utik (Ch.)
1 exclusiva múk’-ùn-tútìk ‘somos grandes exc.’ muk’-otikótik (Z.), …-unkutik (Ch.)
2 múk’-òxúk ‘uds. son grandes’
3 múk’-ìk ‘son grandes’

Otro fenómeno de variación morfológica surge cuando los sufijos personales de Juego B vienen precedidos por el sufijo -be (“aplicativo benefactivo”), usado en los verbos transitivos para agregar un receptor o beneficiario de la acción. En Carranza, se conserva entonces la /e/ del sufijo -be y se pierde la del sufijo personal, al revés de lo que sucede en otras variantes de tsotsil, por ejemplo, Chamula: Tabla 12. El mismo tipo de variación se observa en tseltal, compárense por ejemplo Tenejapa y Oxchuc.

Tabla 12 Marcas de persona después del sufijo aplicativo 

TSOTSIL TSELTAL
Carranza Chamula Tenejapa Oxchuc
‘me lo dijo’ là y-ál-bè-n la y-al-b-un la y-al-be-n la y-al-b-on
‘te lo dijo’ là y-ál-bè-t la y-al-b-ot la y-al-be-t la y-al-b-at

En este último fenómeno de variación, no se puede diagnosticar una influencia entre variantes de tseltal y/o de tsotsil. Simplemente, cada variante solucionó por su lado el contacto entre las vocales de los sufijos con la eliminación de una de las dos.5

7.2. Marcas de tiempo-aspecto

Carranza coincide con el tsotsil en general en su partícula preverbal de aspecto incompletivo ta (mientras que en tseltal es ya), que precede el verbo prefijado con x- ilustrado en la Tabla 10 y en la Tabla 11 arriba. Al combinarse ta con el verbo siguiente, suceden algunos fenómenos de reducción, como se ejemplifica en la Tabla 13, donde las formas específicas de Carranza se resaltan en negritas. En tercera persona, se pierde sistemáticamente la /a/ de ta (y la combinación resultante t + x- se escribe ch-). Lo mismo se observa en las demás variantes de tsotsil, al menos como una opción. Con la segunda persona, el prefijo x- se pierde en Carranza, y la secuencia de dos /a/ -la del prefijo ta y la del prefijo de segunda persona, tanto de Juego A como de Juego B- se reduce automáticamente a una. Esta reducción con la segunda persona es una innovación exclusiva de Carranza (las otras variantes alternan entre la forma no reducida ta x-a… y la forma contraída ch-a…). En primera persona, la pérdida de x- después de ta se da también ante verbos intransitivos ( tà-x-ì-tál ~ tà-ì-tál ‘vengo’), pero de manera opcional; esto también es único de Carranza. Además, con verbos transitivos de inicio vocálico, ta se contrae opcionalmente a t- en primera persona (ta + x-k-il → ch-k-il ‘lo veo’), igual que en otras variantes.

Tabla 13 Aspecto incompletivo comparado 

PERSONA CARRANZA OTRAS VARIANTES DE TSOTSIL
Verbo intransitivo
1 ‘vengo’ tà x-ì-tál ~ tà-ì-tál ta x-i-tal, ch-i-tal
2 ‘vienes’ t-à-tál ta x-a-tal, ch-a-tal
3 ‘viene’ ch-tál ta x-tal, ch-tal
Verbo transitivo (inicio consonántico)
1 ‘lo hago’ tà j-pás ta j-pas
2 ‘lo haces’ t-à-pás ta x-a-pas, ch-a-pas
3 ‘lo hace’ t-s-pás ta s-pas, t-s-pas
Verbo transitivo (inicio vocálico)
1 ‘lo veo’ tà x-k-íl ~ ch-k-íl ta x-k-il, ch-k-il
2 ‘lo ves’ t-àv-íl ta x-av-il, ch-av-il
3 ‘lo ve’ ch-íl ta x-il, ch-il

En aspecto completivo, Carranza presenta un prefijo n-, por ejemplo, n-i-tal ‘vine’. Este rasgo es compartido por Huixtán y se remonta, según Robertson (1987), al proto-tsotsil: el prefijo equivalente l- que se observa en otras variantes se explica por un cambio de n- a l-. Haviland (1988) también confirma que el prefijo completivo era n- en el tsotsil zinacanteco del siglo XVI. En otras palabras, en este rasgo, Carranza es conservador.

La mayor innovación de Carranza en su sistema de tiempo-aspecto es la creación de una categoría de futuro, marcada por el auxiliar , a partir del verbo de movimiento bàt ‘ir’. De forma similar al español con su futuro perifrástico ir a + infinitivo (por ejemplo, voy a venir) al lado del futuro sintético (vendré), esto es un desarrollo común a nivel tipológico. Se ilustra en (1) con un verbo intransitivo y uno transitivo.6

(1) a. Bà tál-ùk-un.
FUT venir-IRR-B1sg
‘Vendré.’
b. Bà j-pas.
FUT A1-hacer
‘Lo haré.’

Carranza es la única variante tsotsil que muestra el desarrollo de una categoría de futuro por gramaticalización de ‘ir’. Se dio también en tseltal norteño en Petalcingo y Yajalón, pero con formas diferentes,7 y de ningún modo es un rasgo generalizado en tseltal. En particular, ninguna variante de tseltal en cercanía geográfica con Carranza lo tiene, por lo que no puede tomarse como influencia del tseltal sobre Carranza. En cambio, las lenguas q’anjob’alanas sí tienen una categoría gramatical de futuro, generalmente etiquetada como “potencial” o “irrealis” (véanse Mateo Toledo 2017 sobre q’anjob’al y Curiel 2017 sobre tojol-ab’al). Más específicamente, se podría hipotetizar que el futuro del tsotsil de Carranza surgió por influencia del tojol-ab’al, geográficamente cercano. Sin embargo, al tratarse de un desarrollo común a nivel tipológico, no se puede descartar la posibilidad de una innovación espontánea en Carranza.

7.3. Pasivo

La voz pasiva corresponde a la supresión del agente de un verbo transitivo, como en español fui curado en contraste con la voz activa el doctor me curó. Las variantes de tsotsil y tseltal tienen típicamente más de una manera de construir la voz pasiva. Por una parte, utilizan un sufijo que es -ot en tseltal y generalmente -at en tsotsil.8 Por otra parte, se observan diversas construcciones adicionales, por ejemplo, construcciones perifrásticas con auxiliares. Vamos a ver que al menos una construcción de pasivo revela un efecto de contacto entre el tsotsil de Carranza y el tseltal, en concreto con las variantes sureñas del tseltal (Villa Las Rosas, Aguacatenango y Amatenango).

7.3.1. Pasivo A3-VT-el

Existe una construcción compartida entre Carranza y el tseltal sureño, en la que el verbo transitivo aparece marcado por un prefijo de Juego A de 3ª persona (s-/y-) y un sufijo -el idéntico al sufijo de infinitivo, como en (2). Este es el pasivo “A3-VT-el”. A pesar de que lleva el sufijo -el, no se trata de una forma infinitiva o nominalizada, sino de una forma flexionada del verbo, que sigue la conjugación normal de los verbos transitivos.

(2) a. Là s-tsák-èl-un.
COM A3-agarrar-PAS-B1sg
‘Fui agarrado.’
b. Tà s-tsák-èl-ot.
INC A3-agarrar-PAS-B2sg
‘Eres agarrado.’

Crucialmente, aunque estas formas verbales muestren un prefijo A3, idéntico al que referencia el sujeto de tercera persona de los verbos transitivos activos, no se trata de un uso referencial del prefijo: ningún agente es directamente aludido. Por ejemplo, (2a) no puede entenderse como ‘él/ella me agarró’. Exactamente la misma construcción se encuentra en tseltal sureño: (3).

(3) Tseltal sureño: Ya s-tsak-el-at.
INC A3-agarrar-PAS-B2sg
‘Eres agarrado.’

Ninguna otra variante de tseltal o tsotsil tiene esta construcción.9 Esto es un claro rasgo areal, síntoma del contacto dentro de esta zona dialectal, permeando la frontera entre ambas lenguas. Esta innovación pudo haber surgido en cualquiera de esas variantes y haberse difundido a las otras. Es decir, no revela específicamente una influencia del tseltal sobre tsotsil de Carranza, puesto que la influencia igual pudo ser la inversa, del tsotsil sobre tseltal.

7.3.2. Pasivo con sufijo -ot/-at

Tal como se dijo arriba, todas las variantes de tseltal y tsotsil presentan un sufijo de pasivo, -ot en tseltal y generalmente -at en tsotsil, con la excepción de Carranza que coincide con el tseltal en un sufijo -ot. Esto se ilustra en (4) con la forma pasiva de mil ‘matar’ en aspecto incompletivo.

(4) ‘es matado’
a. Tseltal: ya x-mil-ot
b. Tsotsil de Carranza: ch-mìl-ót
c. Tsotsil de san Andrés: ta x-mil-at [Hurley & Ruiz Sánchez 1978: 362]

A primera vista, este caso podría tomarse como un rasgo tseltal que pasó al tsotsil de Carranza. Sin embargo, un análisis detallado lleva a descartar esta hipótesis. De entrada, la correspondencia {tseltal -ot: tsotsil -at} es sorprendente, puesto que es la inversa de lo que normalmente se encuentra: hay una gran cantidad de palabras cognadas donde el tseltal tiene /a/ y el tsotsil tiene /o/: chan / chon ‘serpiente’, chitam / chitom ‘puerco’, etcétera. La correspondencia /a/:/o/ es de hecho destacada por Kaufman (1972: 21) como la principal isoglosa que separa ambas lenguas,10 y se explica por el hecho de que el proto-tseltalano tenía una sexta vocal, de forma similar al chol actual. Esta sexta vocal era probablemente un tipo de vocal centralizada, en todo caso fonéticamente diferente tanto de /a/ como de /o/. Al reducirse el sistema de seis vocales a uno de cinco, esta sexta vocal se fusionó con /a/ en tseltal y en tsotsil con /o/. Si escribimos esta sexta vocal <ä> como en chol actual, podemos representar ‘serpiente’ en proto-tseltalano como *chän, que evolucionó como se esquematiza en (5).

Tseltal: chan
(5) Proto-tseltalano: *chän ‘serpiente’
Tsotsil: chon

Con estos datos de fondo, el sufijo de pasivo -ot (tseltal) /-at (tsotsil) resulta insólito, y no queda claro cómo reconstruirlo solo con los datos de estas dos lenguas. No puede reconstruirse como *-ät, puesto que hubiera resultado en -at en tseltal y -ot en tsotsil, al revés de lo que se observa. Afortunadamente, otra lengua maya resulta de utilidad aquí. El jakalteko, lengua q’anjob’alana de Guatemala, tiene un sufijo de pasivo cognado con el del tseltalano, de forma -ot (Grinevald Craig 1977: 77). La hipótesis más fuerte consiste entonces en suponer que hubo un sufijo de pasivo -ot desde el proto-maya occidental, del que desciende tanto el tseltalano como el q’anjob’alano (véase Figura 1 arriba).11 En otras palabras, el tseltal y el tsotsil de Carranza han retenido la forma original del sufijo, con vocal /o/, mientras que el resto del tsotsil ha operado un cambio *otat para este morfema. Existe una posible motivación para este desarrollo: evitar la confusión con la marca de Juego B de segunda persona de forma *ät en proto-tseltalano (del proto-maya *at). Por evolución predecible /ä/→/o/, esta marca ät se volvió ot en tsotsil, provocando una situación de homonimia con el sufijo de pasivo -ot. Para evitar esta homonimia, el tsotsil (excepto el de Carranza) modificó su sufijo de pasivo de -ot a -at. Esta evolución se esquematiza en (6):

(6) Evolución del sufijo de pasivo
Proto-maya occidental Proto-tseltalano Tsotsil (menos Carranza)
B2sg *at → *ät → -ot
Pasivo *ot → *ot → -at

Los documentos de tsotsil colonial confirman el cambio del pasivo de -ot a -at. Por ejemplo, Haviland (1988: 114) muestra que el diccionario anónimo de tsotsil zinacanteco del siglo XVI presenta ambas formas -ot y -at en alternancia, mientras que el zinacanteco actual solo conservó -at (a la par del sufijo -ey que ahora es -e). En otras palabras, el cambio estaba en proceso en Zinacantán en el siglo XVI. En el mismo tenor, Hidalgo (1735), de proveniencia dialectal no determinada, describe el sufijo de pasivo como -ot: <ychucot> ‘aquél fue amarrado’ (Rus 1989: 177).12

En cuanto al tsotsil de Carranza, se acomodó de la homonimia que surgió entre ambos sufijos -ot y adoptó otra estrategia para mantener la distinción semántica. Concretamente, el sufijo de pasivo -ot se refuerza en Carranza con un tono bajo.13 Este tono bajo es a veces lo único que distingue la voz activa con sufijo de 2ª persona -ot y la voz pasiva con sufijo -ot, véase un par mínimo en (7).

(7) a. Tà [s-]sá’-ot.
INC A3-buscar-B2sg
‘(El/ella) te busca’
a. T-à-sà’-ot.
INC-B2-buscar-PAS
‘Eres buscado.’

Para el asunto que nos interesa aquí, la conclusión es que la coincidencia entre tseltal y tsotsil de Carranza en la forma -ot del pasivo no revela un efecto de contacto, sino más bien muestra que ambos simplemente mantienen la forma original. Hubo una innovación en otras variantes de tsotsil, pero no se difundió a Carranza.

7.4. Construcción prohibitiva

La negación general en tsotsil de Carranza es mu, idéntica a la que se encuentra en otras variantes de tsotsil y diferente de la negación del tseltal ma o ma’. Se ilustra la negación mu en (8).

(8) Mú x-ì-vày-tútìk tà y-útìl j-nà-tútik.
NEG INC-B1pl-dormir-EXCL PREP A3-dentro A1-casa-EXCL
‘No dormimos en nuestra casa.’

Sin embargo, el tsotsil de Carranza muestra una coincidencia llamativa con el tseltal sureño en su construcción prohibitiva (imperativo negativo), que corresponde a las órdenes negativas, como en español no vengas. La coincidencia es por un lado morfológica, ya que para el prohibitivo no se usa la negación mu sino una forma ma’, similar a la del tseltal.14 Por otro lado, la coincidencia también es construccional: un verbo intransitivo en una orden negativa toma el sufijo -an de imperativo intransi tivo, tanto en Carranza (9a) como en tseltal sureño, ilustrado aquí con el tseltal de Amatenango en (9b). En cambio, en otras variantes de tsotsil, como Chamula en (9c), y otras variantes de tseltal, como Oxchuc en (9d), el verbo negado no toma el sufijo de imperativo, sino el prefijo de incompletivo x- y la marca normal de persona para verbos intransitivos (Juego B). En cuanto a la combinación de la negación más sufijo -an como en (9 a y b), resulta agramatical en esas variantes.

(9) a. Tsotsil de Carranza: ¡Má’ váy-an!
NEG dormir-IMPER.I
‘¡No duermas!’
b. Tseltal de Amatenango: ¡Ma way-an!
NEG dormir-IMPER.I
‘¡No duermas!’
c. Tsotsil de Chamula: ¡Mu x-a-vay!
NEG INC-B2sg-dormir
‘¡No duermas!’
d. Tseltal de Oxchuc: ¡Ma x-way-at!
NEG INC-dormir-B2sg
‘¡No duermas!’

En otras palabras, de la misma manera que lo vimos con el pasivo A3-VT-el en la sección anterior, la construcción prohibitiva revela un fenómeno areal sureño que abarca tanto las tres variantes sureñas de tseltal (Amatenango, Aguacatenango y Villa Las Rosas) como el tsotsil de Carranza.

Ampliando la mirada a lenguas mayas vecinas, resulta interesante observar que la construcción prohibitiva con verbos intransitivos “negación + imperativo” aparece únicamente en tojol-ab’al, como en (10a), con la negación mok y el sufijo -an. Las otras lenguas q’anjob’alanas y cholanas no muestran esta construcción, ya que su imperativo negativo no involucra el sufijo de imperativo, a saber, el cognado del sufijo -an: -an ~ -anh [aŋ] en q’anjob’alano, -en en cholano. Esto se ilustra con el chuj en (10b) y con el chol en (10c).15

(10) a. Tojol-ab’al: ¡Mok mok’-an!
NEG caerse-IMPER.I
‘¡No te caigas!’ (Curiel 2017: 595)
b. Chuj: ¡Manh=ach xiw-ok!
NEG=B2sg tener.miedo-IRR
‘¡No tengas miedo!’ (Sociedad Bíblica de Guatemala
2007, Génesis, 15:1; ortografía normalizada)
c. Chol de Tila: ¡Mach wäy-ety!
NEG dormir-B2sg
‘¡No duermas!’ (Vázquez Álvarez 2011: 294)

La similitud construccional de (10a) de tojol-ab’al con (9a) y (9b) de tsotsil de Carranza y tseltal sureño respectivamente sugiere que se trata de un rasgo areal que abarca las tres lenguas.

8. DETERMINANTES

El tsotsil de Carranza presenta un artículo definido prenominal te, ilustrado en (11). En eso coincide con el artículo definido te del tseltal y difiere de las otras variantes de tsotsil, cuyo artículo cognado es ti. Al igual que en todas las variantes de tseltal y tsotsil, el artículo prenominal se complementa con un enclítico =e después del sustantivo, cuando esta posición coincide con el final de la oración.

(11) Lìk vìnàj-úk-tàl ló’bàjél=e.
empezar aparecer-IRR-DIR ART fruta=ENC
‘Empezaron a aparecer los (árboles) frutales.’

Sin embargo, el artículo te de Carranza no surgió por influencia del tseltal. Más bien, es la forma original del artículo en proto-tseltalano, que proviene de la gramaticalización del demostrativo locativo te ‘ahí’. En las otras variantes de tsotsil, la forma del artículo evolucionó de te a ti por realzamiento de la vocal de /e/ a /i/. Prueba de ello es que todas las fuentes coloniales de tsotsil registran te en lugar de ti, tanto el diccionario de Zinacantán del siglo XVI (Laughlin 1988, véase en particular la entrada te (3) p310) como los manuscritos de tsotsil editados por Rus (1989). Además, esto nos indica que el cambio a ti es bastante reciente, a saber, menos de cinco siglos. Este cambio se difundió en Los Altos, pero no alcanzó la zona de Carranza.

Ahora bien, existen otros dos patrones de marcación de la definitud en Carranza aparte del artículo prenominal te más enclítico =e, y estos patrones revelan una afinidad entre tsotsil de Carranza y tseltal de Villa Las Rosas. En el primero, el artículo te es sustituido por una forma reducida e: (12a). En el segundo, que es el más frecuente en el habla, no aparece ningún artículo prenominal, sino que el enclítico final =e queda como la única marca de definitud: (12b). Véase López Mendoza (2022) para un estudio detallado de la definitud en Carranza.

(12) a. La j-koles e ka’=e.
COM A1-soltar ART caballo=ENC
‘Solté el caballo.’
b. La j-koles ka’=e.
COM A1-soltar caballo=ENC
‘Solté el caballo.’ (López Mendoza 2022: 44)

Llamativamente, el tseltal de Villa Las Rosas presenta exactamente la misma marcación de la definitud (e) + =e, con preferencia por la omisión del artículo prenominal e, véase Gómez López (2017: 55), y esta marcación no se registra en otras variantes. Se trata por lo tanto otra vez de un efecto de convergencia por contacto entre estas dos variantes específicas de tsotsil y tseltal, sin manera de establecer cuál es la fuente de la innovación.

Pasando al sistema de demostrativos de Carranza, vemos que también muestra diferencias con otros tsotsiles, como se muestra en la Tabla 14. Nótese que para el nivel de distancia medial (en español, ‘ese/a’), Carranza presenta dos formas equivalentes, tá’ye y lúnto.

Tabla 14 Pronombres demostrativos comparados 

CARRANZA ZINACANTÁN SAN ANDRÉS HUIXTÁN
Proximal ‘este/a’ lè’ye li’e li’i to
Medial ‘ese/a’ té’ye ~ lúnto le’e le’e ---
Distal ‘aquel/la’ tá’ye taje taje lome

Los demostrativos de Carranza presentan diferencias con respecto a los de otras variantes, pero estas se explican por evolución de las mismas formas del proto-tsotsil, sin influencia del tseltal, véase López Mendoza & Polian (p.a.) para una descripción detallada de su desarrollo. Por ejemplo, el medial lúnto proviene de una forma locativa distal lumto ‘allá’, que se mantiene como tal en otras variantes como Huixtán. En Carranza, perdió su carácter locativo (adverbial) y es ahora estrictamente un demostrativo nominal.

9. SOBRE EL GLOTÓNIMO “TSELTAL”

En las secciones que preceden, se demostró que no hay evidencia de una influencia masiva del tseltal sobre el tsotsil de Carranza. Queda entonces por explicar el hecho de que las mismas personas que hablan esta variante la llamen tradicionalmente tseltal, a la par de otras denominaciones como jk’optik ‘nuestro idioma’, bats’i k’op ‘lengua verdadera’ e inyoal k’op ‘lengua indígena’. En realidad, este tipo de confusión en los glotónimos es bastante común: Campbell (1997: 5-6) registra otros casos similares con varias lenguas amerindias. En Chiapas, existe el precedente del idioma nombrado popularmente “kaqchikel”, que en realidad es una lengua del grupo mameano, correctamente identificado como teko o tectiteco (Kaufman 1969). Este tipo de confusión viene habitualmente de personas no hablantes que no disciernen las diferentes lenguas indígenas. De ahí, el nombre puede permear hasta la comunidad lingüística misma.

El título de la obra lexicográfica del siglo XVI de fray Domingo de Ara Vocabulario de lengua tzeldal según el orden de Copanabastla invita a pensar que el término tseltal se usaba al principio de la Colonia para designar la lengua tseltal de esa zona. Al ser Copanaguastla una población importante a nivel regional en esa época, se puede entender que la lengua que ahí se hablaba llegara a tomarse como un referente regional.

Nótese que lo mismo sucedió entre nombres de variantes de tsotsil de Los Altos: en el período colonial, hay registros del uso de “lengua zinacanteca” para hablar de otras variantes de tsotsil. Por ejemplo, comenta fray Thomás de Coto (Acuña 1983: XV) en su diccionario de kaqchikel escrito en la primera mitad del siglo XVII: “la lengua tzotzlem o tzinacantleca… es la q[ue] se habla en Gueiteopa [actual Huitiupán]”, siendo Huitiupán un lugar dialectalmente distinto de Zinacantán. En el mismo tenor, Adelaar (2004: 168) reporta que, en los Andes, el término quechua “es a menudo interpretado como un término genérico para cualquier variante lingüística utilizada por indígenas, más que como un nombre de lengua (de ahí expresiones como ‘la quechua aymara’ para referirse al aymara o a variedades del quechua influenciadas por el aymara)” (traducción mía).16 Del mismo modo, tseltal fue tomado como equivalente de “lengua indígena” en esa zona, o el tsotsil de Carranza visto como un dialecto más del tseltal. Después de todo, se trata de dos lenguas muy cercanas.

Hoy en día, el término tsotsil se está extendiendo como glotónimo entre las personas de Carranza en detrimento de tseltal, por influencia de personas de Los Altos y por ser el nombre oficial de la lengua desde 2008. Interesantemente, el patrón tonal de ambas palabras revela su diferente antigüedad en Carranza: tséltàl es de tono alto inicial, es decir que corresponde al tipo más común de palabras en el idioma (las que no provienen de una proto-forma *CVhC…, que son las que desarrollaron un tono bajo inicial, véase §5). En cambio, tsòtsíl lleva un tono alto en la segunda sílaba, reflejando la acentuación final de tsotsil tanto en español como en tsotsil de Chamula; esto muestra que es un préstamo reciente.

10. SÍNTESIS Y CONCLUSIONES

En este trabajo, se revisó una serie de rasgos lingüísticos del tsotsil de Carranza para caracterizar esta variante con respecto al resto del tsotsil y con respecto al tseltal. En particular, se analizó en qué medida ha sido influenciado por el tseltal. Como resultado, la evidencia reveló primero un efecto de contacto areal moderado con el tseltal sureño, con los rasgos enlistados en (13), y en particular con Villa Las Rosas: (14). Fuera de la negación ma(’) de (13b), que podría provenir del tseltal (aunque véase Nota 14), los demás rasgos de (13) y (14) no tienen una direccionalidad obvia, y pueden haberse difundido tanto de tsotsil a tseltal como de tseltal a tsotsil. En el caso de (13c) y (13d), se comentó que son rasgos compartidos también con el tojol-ab’al.

(13) Rasgos compartidos con el tseltal sureño (Villa Las Rosas, Amatenango y Aguacatenango):
a. Pasivo A3-VT-el.
b. Negación prohibitiva ma(’).
c. Construcción prohibitiva intransitiva con sufijo -an.
d. Un lexema: tùkúl/tujkul ‘búho’.
(14) Rasgos compartidos solo con el tseltal de Villa Las Rosas:
a. Marcación de la definitud (e) + =e.
b. Tres lexemas: chév/chew ‘especie de carrizo’, tánì/taniy
‘dar una paliza’ y mélyò/meryu ‘dinero’.

Solo se identificaron dos lexemas presentes en Carranza y en ninguna otra variante de tsotsil que claramente vienen del tseltal: ch’ìwích ‘mercado’ y ch’ìn ‘pequeño’. Asimismo, se encontraron dos elementos que el tseltal de Villa Las Rosas tomó del tsotsil, probablemente de Carranza: la partícula =on y pik’ok’ ‘campanita’.

Luego, se discutieron dos rasgos morfológicos que muestran una coincidencia entre Carranza y tseltal y que sin embargo no deben tomarse como evidencia a favor de una influencia del tseltal sobre tsotsil de Carranza: el artículo definido te y el sufijo de pasivo -ot. Se argumentó que se trata de retenciones del proto-tseltalano, es decir, que el tsotsil en general tuvo esas mismas formas en el pasado, pero las demás variantes experimentaron un cambio vocálico de te a ti y de -ot a -at. Carranza simplemente es más conservador con respecto a estos dos morfemas.

Por último, se mostró que otros rasgos diferenciales de Carranza son innovaciones propias de esta variante, que la han alejado en diversos respectos del resto del tsotsil, sin ser influencia del tseltal. La más notable de estas innovaciones es el desarrollo de tonos léxicos alto y bajo, quizás por el contacto con el chiapaneco. Otros rasgos que se destacaron son los siguientes: a nivel fonético un alto grado de centralización de la vocal <u>; en la conjugación verbal, la creación de una categoría de futuro y la reducción del prefijo x- de aspecto incompletivo, reducción que es sistemática con la segunda persona.

En conjunto, estos rasgos dibujan la realidad del tsotsil de Carranza, por una parte, como una forma divergente de tsotsil, que desarrolló innovaciones únicas y no incorporó innovaciones difundidas entre las variantes ubicadas más al norte. Por otra parte, evidencian un área de convergencia lingüística que abarca Carranza y la zona dialectal sureña del tseltal. Esta área de convergencia corresponde a una zona de contacto tseltalana sureña en general y parece abarcar también, aunque en un grado menor, al tojol-ab’al; este último punto requiere más investigación. Lo que los datos presentados no confirman es la supuesta influencia masiva del tseltal sobre tsotsil de Carranza. La visión del tsotsil de Carranza como “tseltalizado” se basa esencialmente en el hecho de que es diferente del tsotsil de Los Altos y no comparte innovaciones propias de esa zona dialectal. Esto indica que el tsotsil de Los Altos, en particular de Chamula y Zinacantán, ha tomado el lugar de un estándar implícito a nivel de percepciones lingüísticas.

Finalmente, en cuanto al glotónimo tseltal aplicado al tsotsil de Carranza, se argumentó que viene de un tipo algo común de cambio semántico, en el que los glotónimos extienden su denotación inicial para abarcar otras lenguas o son atribuidos por confusión a lenguas cercanas. En otras palabras, se trata de un hecho anecdótico, que no informa mucho sobre la relación entre el tsotsil de Carranza y el tseltal.

ABREVIATURAS

A1, A2, A3: marca de Juego A

de 1ª, 2ª, 3ª persona

ART: artículo definido

B1, B2, B3: marca de Juego B

de 1ª, 2ª, 3ª persona

COM: aspecto completivo

DIR: direccional

ENC: enclítico

EXCL: exclusivo

FUT: futuro

IMPER.I: imperativo intransitivo

INC: aspecto incompletivo

IRR: irrealis

NEG: negación

PAS: pasivo

PREP: preposición

AGRADECIMIENTOS

Agradezco a las y los hablantes de tsotsil de Venustiano Carranza por abrirme las puertas de su hermoso e interesante idioma. En particular, gracias al Mtro. Eduardo de Jesús López Mendoza, quien fue mi primer maestro y sigue compartiendo conmigo la pasión por entender su lengua. Le debo a Eduardo el par mínimo presentado en (7), sobre el que llamó mi atención. Gracias también a Margarita Martínez Pérez por confirmar que la construcción pasiva A3-VT-el es agramatical en Huixtán. En esta investigación, recibí el apoyo en 2024 de dos personas becadas por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS): Rosa Cecilia Jiménez de la Torre y José Alfredo Hernández Alcázar, quienes están contribuyendo a la documentación lingüística en su municipio. Por último, agradezco al equipo editorial de Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México y a las dos personas dictaminadoras anónimas, cuyos acertados comentarios han enriquecido este trabajo. Cualquier error o deficiencia es únicamente mi responsabilidad.

REFERENCIAS

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2 Se representan los fonemas mediante el símbolo ortográfico y no mediante el AFI.

3 Se descartaron algunas variables que resultaban superfluas.

4 Estas coincidencias morfológicas entre Carranza y Huixtán justifican en parte la propuesta de Hopkins (1990) de juntar estas dos variantes en un área dialectal “meridional” del tsotsil.

5 En tsotsil antiguo no se da ninguna reducción. En zinacanteco colonial, se registra la secuencia -bey-on: vokol avalbeyon ‘ten piedad de mí’ (Laughlin 1988: 330), donde -bey es la forma original del sufijo actual -be. En el Arte de la lengua tzotzlem (Rodaz 1688), se registra acbeon ‘dámelo’.

6 En los ejemplos oracionales de tsotsil de Carranza, la última sílaba se representa sin tono, reflejando que en esta sílaba la prosodia frasal remplaza al tono subyacente, véase Polian & López Mendoza (p.a.).

7 En Yajalón, la forma que se gramaticalizó como marca de futuro es xa, de x-ba (incompletivo x- + ba ‘ir’), por ejemplo: xa jpas ‘lo haré’.

8 Zinacantán también tiene un sufijo -e para verbos monosilábicos (Haviland 1981).

9 Una construcción relacionada, aunque diferente, involucra un verbo de movimiento antes de la forma A3-VT-el, por ejemplo, x-tal s-tsak-el-ot {INC-venir A3-agarrar-NF-B2SG} ‘te vienen a agarrar’ con el verbo tal ‘venir’, del tsotsil de Zinacantán (Aissen 1994: 670, glosas adaptadas). Este tipo de construcción es sin duda la fuente del pasivo ilustrado en (2) y (3).

10 Esto es algo sabido desde el siglo XIX, véase el siguiente comentario de Orozco & Berra (1864: IV): “En la relación que debo a la bondad del ilustrísimo señor obispo de Chiapas, se asegura que el tzotzil, zotzil, zozil, viene con el tzendal de un tronco común, y que son tan semejantes, que no se diferencian en otra cosa sino en que lo hablado en el primero con o, en el segundo se pronuncia con a”.

11 Ir más lejos en la reconstrucción de este sufijo se enfrenta a la escasez de cognados en otras lengas mayas. Nótese que el sufijo de pasivo -Vt del mam (-eet, -at, -it, según el contexto fonotáctico y la variante, véanse England 1983 y Pérez Váil 2014) no es un cognado, ya que es sabido que la /t/ del mam proviene de */r/, no de */t/ (Campbell 2017).

12 En cambio, en Rodaz (1688), del tsotsil de Huitiupán, el pasivo solo es -at.

13 Este tono bajo proviene por extensión analógica de la derivación anticausativa, que produce un tema intransitivo CC a partir de raíces transitivas CC, por ejemplo, mák ‘cerrar’ → màk ‘cerrarse’. A su vez, el tono bajo anticausativo viene de una */h/ infijada entre la vocal y la consonante final de la raíz, infijación que se mantiene intacta en tseltal, por ejemplo, en tseltal de Bachajón mak ‘cerrar’ → mahk ‘cerrarse’ (véase Polian 2012: capítulo 12).

14 Nótese que el tsotsil zinacanteco del siglo XVI presenta, además de las negaciones mu y mo, una negación ma, descrita por el lexicógrafo anónimo como “no, mandando” (Laughlin 1988: 251). Pero, por la falta de ejemplos, es imposible saber cómo se usaba.

15 Véase también Knowles-Berry (1987) sobre negación en chontal.

16 Por supuesto, otro ejemplo es el de maya, originalmente el nombre particular del yucateco, que fue adoptado por los estudiosos a finales del siglo XIX como el genérico de la familia. En este caso, no se trata de una confusión, sino de la añadidura de un sentido nuevo, hiperonímico, a la palabra.

Recibido: 28 de Junio de 2024; Aprobado: 24 de Septiembre de 2024

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