Sr. Editor:
Para el profesorado de química es un desafío aceptar que el estudiantado no se está formando para ser químicos1, situación especialmente evidente en carreras biomédicas. Además, la enseñanza universitaria de los laboratorios de química orgánica todavía se basaría en aburridos experimentos de verificación tipo “libros de cocina”2. En ellos, las experiencias se asocian al “haz eso, haz esto, mira eso”; pero la pregunta “¿por qué es relevante esto?” -que siempre es apropiada- pasa al último plano, pues habitualmente se pide a los estudiantes que hagan su trabajo de laboratorio sin siquiera cuestionársela2. Esto menoscaba un componente fundamental de la práctica científica: generar más preguntas en tanto se desarrollan actividades experimentales.
Para aumentar el interés en química orgánica y botánica entre ayudantes de investigación que estudian carreras biomédicas, hemos generado experiencias que incluyen plantas medicinales. En una de ellas participó una estudiante de Nutrición y Dietética, quien analizó la relevancia que le dan 10 habitantes de una comunidad agrícola chilena a la desaparición de plantas de interés etnobotánico, enfocándose específicamente en los efectos mágicos y nocivos atribuidos a alcaloides y glicósidos tóxicos de Cestrum parqui, trabajo publicado con la estudiante en una revista indexada3. También es de interés de nuestro equipo trabajar con el estudiantado de Tecnología Médica, destacando un estudio que analizó cómo los extractos de manzana inmadura afectan la glicemia4. Otra investigación contó con la participación de estudiantes de Obstetricia y Puericultura, enfocándose en trabajar con bayas de Parthenocissus tricuspidata, enredadera a la cual se le atribuyen diversas propiedades medicinales5, y obtener así extractos con constituyentes con amplio rango de estructuras y propiedades físico-químicas y biológicas. Se espera que en el futuro estos extractos sean evaluados respecto a sus propiedades antinflamatorias en células epiteliales. Finalmente, en el contexto de trabajo de dos tesistas de Química y Farmacia, se ha podido hacer confluir interdisciplinariamente botánica, química orgánica, farmacología, fisiopatología reproductiva y técnicas experimentales a través de resultados que revelan, por ejemplo, un amplio uso (94,7%) de plantas medicinales por parte de la población chilena, reportado esto en publicaciones que incluyen a los estudiantes6,7.
Promover el estudio de recursos naturales importantes como la flora medicinal puede aumentar el interés por química orgánica y botánica entre estudiantes de carreras biomédicas, especialmente entre ayudantes de investigación. En esto, la disposición con que el equipo docente-estudiantil colabora para lograr los objetivos y el desarrollo apropiado del trabajo de laboratorio8 y de campo son la clave del éxito.















