Introducción
Michel Foucault fue historiador, sociólogo, filósofo, líder de opinión y defensor de derechos humanos; fue un hombre del Renacimiento en plena Guerra Fría. También fue muy prolífico en su producción académica, y llegaba a diversos públicos porque lo mismo publicaba en revistas científicas que en periódicos o daba entrevistas a los medios de comunicación. Hoy en día lo vemos citado tanto en estudios históricos y de psicología y psiquiatría como de derecho, administración de la salud, migración, cárceles, género, discapacidad, seguridad, terrorismo, colonialidad y poder. La influencia de Foucault está por todos lados.
Como científica social que ha hecho investigación foucaultiana por más de 20 años solamente le tendría una crítica: la falta de sistematicidad en sus reflexiones metodológicas. Foucault hablaba un día de un concepto y no volvía a usarlo hasta años después en un ensayo aquí o allá. Para leer linealmente a Foucault una cronología temporal es completamente inútil. Hay que ir a sus lectores e intérpretes o a un glosario que nos ayuden a ubicar la evolución de sus preocupaciones teóricas y conceptuales de forma organizada y sistemática. Para aprenderle sobre investigación a Foucault hay que ir a sus genealogías y buscar formas creativas para operativizar sus conceptos mientras se investiga, en la marcha. Eso es lo que hace el presente artículo.
No se pretende repetir las sistematizaciones del pensamiento y filosofía del poder de Foucault hechas por otros, sino hacer ese trabajo que el historiador francés nunca se propuso: explicarle al aprendiz de investigador posestructuralista cómo usar el núcleo teórico conceptual del sujeto-poder-discurso para llevar a cabo una genealogía o un análisis anatomopolítico o biopolítico para analizar temas sociales y sociopolíticos. Hay tres estrategias metodológicas basadas en conceptos de Foucault que pueden usarse por separado o en conjunto para llevar a cabo investigaciones sociales, políticas y culturales en una perspectiva discursiva: 1) la estrategia genealógica, encaminada a encontrar cómo el poder construye sujetos; 2) la estrategia anatomopolítica, dirigida al análisis de infraestructuras definidas por discursos que buscan controlar cuerpos, y 3) la biopolítica/necropolítica, que es el análisis de la gubernamentalidad neoliberal y sus dispositivos de regulación de la vida y la muerte de las poblaciones.
Algunos autores han sistematizado la estrategia genealógica de investigación1 y elaborado técnicas de análisis lingüístico del discurso basadas en los conceptos de Foucault.2 Sin embargo, los distintos comentaristas de la biopolítica tanto en la academia de habla española como inglesa no hablan de cómo operacionalizar un análisis de las políticas del biopoder.3 Asimismo, sólo García Canal4 y Smart5 han dedicado espacio a sistematizar la importancia de la disciplina y el saber como la base de la anatomopolítica. Ningún autor incluye en un solo texto las tres estrategias como parte de lo que se denomina aquí la perspectiva discursiva foucaultiana y que tiene su base en la matriz sujeto-poder-discurso.
Esto en conjunto es el objetivo del artículo, el cual pone a disposición del estudiante y el investigador interesado un texto completamente diferente de los citados arriba, uno en el que se describe cómo se puede hacer uso de la perspectiva discursiva foucaultiana para la investigación social, desplegando una de las tres estrategias que se detallan. Para ello, el texto explica primero lo que constituye la perspectiva discursiva foucaultiana y la matriz conceptual básica de cualquier estrategia de investigación basada en ella: sujeto-poder-discurso. Luego describe la primera estrategia: la problematización genealógica. Si bien la matriz conceptual básica de Foucault es la relación sujeto-poder-discurso, su núcleo teórico-metodológico es la problematización genealógica. No importa la estrategia teórico-metodológica que se elija en el diseño de la investigación, un análisis genealógico siempre puede acomodarse al análisis de dispositivos, biopolíticas, gubernamentalidades e instituciones disciplinarias. Con esa base, se detallan las otras dos estrategias de investigación que pueden articularse a una problematización genealógica: la anatomopolítica y la biopolítica. Se explica cómo diseñar una estrategia teórico-metodológica a partir de los conceptos de Foucault, y se recomiendan métodos de recolección de datos y de análisis compatibles con esa estrategia.
La metodología discursiva de investigación foucaultiana y la matriz sujeto-poder-discurso
Para llevar a cabo una investigación discursiva de los fenómenos sociales, políticos, espaciales y culturales se requiere de una metodología con la que se pueda indagar en las relaciones de poder que subyacen los conceptos, objetos y sujetos en los casos específicos a investigar. La perspectiva discursiva de investigación en las ciencias sociales y políticas implica hacer un diseño teórico-metodológico diferente de otros enfoques de investigación cualitativa. El análisis de discurso en esta perspectiva no se refiere al discurso como se entiende regularmente en los estudios lingüísticos, si bien el lenguaje es fundamental. En lingüística el análisis de discurso se reduce a la construcción retórica, la argumentación y la repetición de palabras. En la perspectiva propuesta aquí se refiere a lo que en ciencias sociales se ha denominado la teoría del discurso, la cual incluye una variedad de perspectivas, entre las que destacan las positivista, realista, marxista y posestructuralista.6
Según Howarth,7 en la perspectiva positivista se ve al discurso como un marco o esquema cognitivo, un dispositivo estratégico para agrupar percepciones y entendimientos comunes entre colectivos diversos con el fin de enmarcar y legitimar su acción colectiva. En la visión realista, el discurso se ve como un objeto con propiedades y poderes propios cuyo análisis debe centrarse en el lenguaje como un sistema estructurado y analizarse en relación con el contexto social, económico y político, con cómo el discurso reproduce y transforma el mundo material. Los marxistas, por su parte, ven los discursos como sistemas ideológicos de sentido que esconden y naturalizan relaciones de poder asimétricos y distribuciones desiguales de recursos. Derivado del enfoque realista y el enfoque marxista de las relaciones de poder está también el análisis crítico del discurso, el cual retoma el análisis lingüístico situado en el contexto social. Finalmente, los posestructuralistas ven los discursos como estructuras sociales ambiguas, incompletas y contingentes. En esta perspectiva, el discurso es un sistema simbólico cuyo análisis consiste en examinar su construcción y funcionamiento histórico y político.
Las perspectiva discursiva aquí usada se apoya en un enfoque posestructuralista del discurso, en particular desde la visión de Michel Foucault, quien ve los discursos como construcciones compuestas de prácticas discursivas (textos y habla) e instituciones y actividades no discursivas (saberes, instituciones disciplinarias, dispositivos de poder). En sus estudios iniciales -aquellos que analizaban la medicina y la psiquiatría- Foucault consideraba los discursos como sistemas autónomos de reglas que constituían objetos, conceptos, sujetos y estrategias, lo cual definía la producción de enunciados científicos. Después, en sus trabajos que estudiaban la sexualidad y la historia de la prisión, Foucault desarrolló una idea más compleja de los discursos, en la que los consideraba bloques tácticos operando en el campo de las relaciones de fuerza, es decir, el conjunto de enunciados que utilizan diferentes fuerzas para promover sus intereses y proyectos mientras establecen puntos de resistencia para que surjan contraestrategias.8 Los discursos así entendidos determinan subjetividades y tienen efectos de verdad, es decir, establecen subjetividades, objetos y saberes que dividen lo falso de lo verdadero. La división entre falso y verdadero genera formas de exclusión discursiva que se vuelven un sistema de carácter histórico, modificable e institucionalmente coercitivo. Para crear efectos de verdad, los discursos se apoyan en otros discursos verdaderos y se producen y distribuyen bajo el control de grandes aparatos políticos y económicos que permiten determinar las distinciones entre: 1) enunciados falsos y verdaderos, 2) las formas en que se sancionan unos y otros, 3) las técnicas y los procedimientos para la obtención de la verdad y 4) el estatuto de aquellos sujetos que tienen la función decir lo que funciona como verdadero.9
Como se dijo antes, esta perspectiva comprende tres estrategias: la genealógica, la anatomopolítica y la biopolítica. Romero y Villasmil10 hablan del método genealógico como una investigación histórica desde una perspectiva no lineal en el que se escarba en los archivos como restos arqueológicos para analizar la formación de discursos desde sus discontinuidades. Dalmau11 habla del método genealógico como una problematización del saber para hacer una crítica política del conocimiento. Por su parte, Smart12 y Howarth13 dan pistas precisas de cómo articular diferentes estrategias de análisis de discurso para operacionalizar una genealogía y un análisis del discurso. Acerca de la anatomopolítica, García Canal14 y Smart15 sistematizan la función de los saberes en el disciplinamiento de los cuerpos. En cuanto a la biopolítica, Lemke16 es quizá el estudioso más importante de ésta en lengua inglesa, y Castro,17 en habla española. Ambos fueron pioneros en hablar de ella cuando el análisis foucaultiano se enfocaba en lo genealógico y lo anatomopolítico. Su trabajo es fundamental para entender el origen y las orientaciones de ésta, pero no desarrollan metodologías de análisis. Otros comentaristas de la biopolítica, como López,18 rastrean el surgimiento del concepto y la forma en que distintos lectores de Foucault han ampliado el concepto. Esta autora explica el significado y las estrategias de la racionalidad política del neoliberalismo que enmarcan la biopolítica o política de regulación de la vida, mientras que Choque Aliaga19 rastrea la forma en que la biopolítica surge como concepto para para establecer que se trata de una discontinuidad en el trabajo de Foucault, pues ya no habla de control sino de regulación. Martínez20 habla de la ubicación de la biopolítica en la historia del poder estableciendo que el biopoder es una forma única en la historia social y política.
La matriz teórico-metodológica de la perspectiva foucaultiana de la investigación discursiva es la del sujeto-poder-discurso. Su objetivo es analizar cómo el poder construye a los sujetos a través de los saberes/disciplinas/discursos, las instituciones y los espacios de disciplina sobre los cuerpos, y los dispositivos de control, seguridad y regulación de la población. Una estrategia teórico-metodológica basada en Foucault tiene como fin descubrir analíticamente -con una interpretación, no con una descripción- cómo el poder conduce a los sujetos a situaciones en las que el control de los cuerpos y la regularización de la vida maximiza ganancias y asegura el estatus quo a través de discursos, saberes, instituciones, políticas y leyes. Si lo que interesa es observar y describir un fenómeno social asumiendo que lo que se ve es real y verdadero, uno está buscando la objetividad del fenómeno social en la ciencia positivista, que es una posición epistemológica que no existe en el posestructuralismo en general y en Foucault en lo particular.
Por ejemplo, Foucault no proporciona un marco teórico-metodológico para examinar cómo los pobres son pobres por el determinismo de la estructura económica. En cambio, sí da las claves conceptuales para saber cómo el poder se proyecta en discursos, saberes, instituciones o políticas para construir y controlar al sujeto denominado pobre y cómo éste genera sus mecanismos de resistencia frente a ese poder. Las ideas de poder y sujeto en Foucault sí tienen una materialidad, pero esa materialidad es producto de los entramados de poder que incluyen, pero no se limitan a la estructura económica. Por ejemplo, el pobre no es lo mismo para el marxismo que para el libertarianismo. Al sujeto se le objetiva o se le sujeta, y se le hace agente de cambio o se le hace dócil, para intervenirlo aun cuando la persona en sus condiciones materiales sea la misma.
El sujeto y no el poder fue el interés de Foucault al hacer sus investigaciones, pero dado que ambos están tan irremediablemente unidos, sus investigaciones terminaron siendo sobre las modalidades de objetivación del poder, mediante las cuales los seres humanos se convierten en sujetos. De forma simple, para Foucault el sujeto no es la persona en sí misma, sino el resultado discursivo de la interacción entre dispositivos y técnicas de dominación, es decir, del poder, el cual define como la capacidad de conducir conductas. Según Foucault, hay tres formas en las que el poder subjetiva a los sujetos: 1) las formas de investigación que denominamos ciencias y con las cuales los individuos se convierten en el sujeto de la productividad en la economía; 2) las prácticas divisorias mediante las cuales el sujeto es dividido dentro de su propio cuerpo o se le divide de otros, y 3) cómo los seres humanos se convierten a sí mismos en sujetos.21
Para resumir, podemos decir que el núcleo de la episteme foucaultiana es una que sirve para analizar la interacción entre el sujeto y la estructura, la cual no se reduce a la economía, sino que se compone de una multiplicidad de saberes, instituciones, políticas y leyes. Éstas construyen, pero no determinan, a los sujetos a través de los conceptos de esos saberes, las formas institucionales con las que intervienen los cuerpos y las formas en que los sujetos se adaptan o resisten a esas formas de subjetivación y se construyen a sí mismos.
Al usar un marco teórico foucaultiano estamos dispuestos a analizar la interacción sujeto-poder con tal apertura que lo que debe ser objetivo no es develar la maldad del poder, sino evidenciar quién y cómo se beneficia de los efectos del poder en los sujetos, y cómo estos utilizan los dispositivos de ese poder para someterse, construirse a sí mismos o resistir la opresión. El poder no es bueno ni malo; simplemente da condiciones determinadas para que los sujetos sean conducidos a ciertas circunstancias que pueden resistir o aceptar.
La problematización genealógica
La problematización genealógica de los discursos puede ser la base de cualquier estrategia de investigación basada en Foucault. No importa si vamos a analizar el dispositivo migratorio o el discurso de derechos humanos; si así lo queremos, siempre podemos empezar por la génesis de un concepto o un sujeto o un objeto. Por ejemplo, si se estudia el dispositivo internacional de asilo, sirve saber quién y cuándo empezó a hablar de asilo, si su significado ha cambiado en el tiempo, si la Guerra Fría lo modificó, si hace sujetos activos o dóciles, si ha beneficiado ciertos grupos y dañado otros.22 La genealogía de un concepto puede ser la base de una anatomopolítica o una biopolítica o una resistencia, así que esta primera parte del artículo debe considerarse como la base metodológica del diseño de una investigación foucaultiana.
De la arqueología a la genealogía
Para indagar en la formación de discursos y en las relaciones de poder que subyacen la práctica de un discurso determinado, Foucault desarrolló el método genealógico. Con él, se rastrea la formación de sujetos, objetos, conceptos y estrategias en contextos específicos. Se puede ver la forma en que el poder se disputa en los enunciados que constituyen una formación discursiva. En su etapa genealógica, Foucault empezó a utilizar la idea del dispositivo para distinguir claramente los aspectos extralingüísticos del discurso.
Lo que caracteriza la historia de las ideas, los conceptos y los saberes es la discontinuidad, la ruptura y la transformación. Rastrear la historia de las ideas no consiste en rastrear su formación lineal, sino los momentos en los que las relaciones de poder llevan a la mutación de un concepto para abarcar nuevos objetos y sujetos, para ser funcional en la economía política del momento. Este rastreo de cómo algunas cosas un día significaron algo y luego otra es el método genealógico.
La genealogía en Foucault comienza con lo que denominó la arqueología del saber. En esa etapa de su desarrollo intelectual Foucault veía los discursos en el nivel de enunciados (l’enonce) más que en sus formas lingüísticas o de interacción, es decir, desde un enfoque crítico en lugar de los enfoques formales o empíricos no críticos más populares. Por lo tanto, veía los discursos como áreas de conocimiento y formas de representación relativamente bien delimitadas e históricamente determinadas mediante las cuales los sujetos se forman y los objetos se construyen y normalizan. Para Foucault, un discurso, disciplina o saber es la economía, la estadística, la psicología, la criminología.
Foucault veía los discursos como “sistemas autónomos de reglas que constituyen objetos, conceptos, sujetos y estrategias que gobiernan la producción de argumentos científicos”23 y determinan lo que se puede decir y saber acerca de una disciplina específica y cuyos enunciados dictan lo que se puede decir y saber acerca de ella, de una formación discursiva. Foucault define así lo que es una formación discursiva:
[…] en lugar de reconstruir cadenas de inferencia (como se hace a menudo en la historia de las ciencias o la filosofía), en lugar de establecer tablas de diferencias (como lo hacen los lingüistas), describiría sistemas de dispersión.
En el caso de que se pudiera describir, entre cierto número de enunciados, semejante sistema de dispersión en el caso de que entre los objetos, los tipos de enunciación, los conceptos, las elecciones temáticas, se pudiera definir una regularidad (un orden, correlaciones, posiciones en funcionamientos, transformaciones), se dirá, por convención, que se trata de una formación discursiva, evitando así palabras demasiado preñadas de condiciones y de consecuencias, inadecuadas por lo demás para designar semejante dispersión, como ciencia, o ‘ideología’, o ‘teoría’, o ‘dominio de objetividad’.24
Para analizar cómo los enunciados de una formación discursiva establecen una unidad respecto de ciertos temas, por ejemplo, la locura, Foucault dice que se debe analizar “el juego de las reglas” que permiten que durante un tiempo aparezcan y se transformen ciertos objetos y que con el tiempo atraviesen rupturas y discontinuidades internas que llevan a su eventual desaparición.25 Para él, las reglas de formación de un discurso son
las condiciones a que están sometidos los elementos de esa repartición [formación discursiva] (objetos, modalidad de enunciación, conceptos, elecciones temáticas). Las reglas de formación son condiciones de existencia (pero también de coexistencia, de conservación, de modificación y de desaparición) en una repartición discursiva determinada.26
Con su lectura de la genealogía de Nietzsche, Foucault sofisticó el análisis de las formaciones discursivas mediante las reglas de formación de objetos, modalidades enunciativas, conceptos y estrategias, pues no se contentó con describir esas formaciones discursivas, sino que empezó a ver los discursos como “elementos o bloques tácticos operando en un campo de relaciones de fuerza”.27 Desde esta perspectiva estratégica, los discursos son los medios de los que hacen uso distintas fuerzas para gestionar sus intereses y proyectos, mientras que también producen puntos de resistencia para que se desarrollen contraestrategias. La genealogía trajo a la visión de Foucault un aborde crítico al introducir las nociones de microfísica del poder, es decir, la tesis foucaultiana de que el poder está en todas partes y no puede ser abolido.28
La problematización genealógica es una estrategia de investigación basada en una síntesis de los métodos genealógicos29 y arqueológico,30 como fue mencionado arriba y que fue sustituido y mejorado con esta idea. La diferencia entre arqueología y genealogía según el propio Foucault es que la primera es un procedimiento descriptivo, y la segunda, uno explicativo. La arqueología describe los regímenes de saber en ciertos dominios, y la genealogía explica las implicaciones de las relaciones de poder que se juegan cuando un régimen de saber se desarrolla de una forma y no de otra, con atención a los silencios y lo que se oculta.31 La arqueología es el método para hacer una genealogía, y la síntesis de ambos es la problematización, una estrategia metodológica que sustituye a la arqueología. En la genealogía, la arqueología hace posible un examen de las formas, y la genealogía permite analizar la formación de éstas según sus propias transformaciones definidas por las relaciones de poder. La problematización es una estrategia en la que “la dimensión arqueológica permitió examinar las formas mismas; su dimensión genealógica me permitió analizar su formación a partir de las prácticas y las modificaciones sufridas por estos últimos”.32 En otras palabras, la problematización permite examinar cómo cuestiones particulares se convierten en sujetos u objetos de un discurso particular.
Con base en mi experiencia de investigación foucaultiana de 23 años, he definido un método genealógico de la investigación que consta de tres partes. La primera es la identificación de los acontecimientos, los eventos importantes que marcan una ruptura, una discontinuidad o una desaparición de conceptos o temas de los que se habla. Estos son los nodos temporales en los cuales se registra una transformación o mutación. Para identificar los nodos que articulen temporalmente la genealogía es necesario tener claridad de la discontinuidad, la ruptura, la mutación o la transformación que se busca. Por ejemplo, en la genealogía del discurso de los derechos humanos en México que se llevó a cabo en otro trabajo se quiso encontrar en qué momento el discurso dejó de ser uno que estructuraba luchas y una agenda sociales y se convirtió en uno reducido a derechos individuales y electorales.33 La segunda es “la revisión del valor del documento”,34 es decir, leer los documentos históricos asumiendo que no dicen una verdad sobre el tema, sino que la presencia o ausencia de enunciados ocultan o visibilizan una intención que eventualmente lleva a un cambio sustancial de significados. Por ejemplo, en la misma genealogía citada arriba se consultaron informes de derechos humanos de más de 20 años sin reparar en si la situación de los derechos humanos había empeorado sino tratando de ver en qué momento los derechos humanos dejaron de ser un discurso de oposición a la reestructuración económica y se convirtieron en uno para garantizar las reglas de la democracia electoral.
Finalmente, está la problematización, que es el corazón del análisis genealógico. Es una pregunta o hipótesis que busca encontrar las relaciones de poder que llevaron a una mutación o transformación determinada en una formación discursiva y las consecuencias que tuvo en la producción de determinados sujetos. Por ejemplo, en la ya referida genealogía la problematización fue la de saber qué relaciones de fuerza llevaron a que los derechos económicos, sociales y culturales dejaran de ser importantes y el discurso se volviera uno centrado en los derechos civiles y políticos.
Para operacionalizar una problematización o genealogía, la base ha sido el trabajo del académico inglés Anthony Woodiwiss,35 quien usa estratégicamente la problematización genealógica de Foucault para diseñar investigaciones de corto aliento, no como las del propio Foucault que de tan exhaustivas desalientan a cualquiera a hacer análisis genealógicos. Para Woodiwis, una problematización genealógica consiste en analizar, en nodos de tiempo específicos, el surgimiento, desarrollo y quiebre de los objetos, los conceptos, las construcciones de los sujetos y las estrategias para llegar a esas construcciones dentro de un discurso determinado. Primero, los nodos de tiempo se refieren a los momentos específicos en que se empieza a hablar de un objeto dentro de un discurso y en los que la construcción de sujetos, estrategias y conceptos hacen un quiebre dentro del discurso. En el análisis basado en el trabajo de Woodiwiss interesaba saber cómo el discurso del derecho al desarrollo era utilizado instrumentalmente tanto por las democracias liberales como por los países autoritarios del tercer mundo en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). De esta forma, la genealogía no se remontó a la aparición del discurso del desarrollo, sino cuando éste se empezó a reivindicar como un derecho en la ONU. El nodo de tiempo con el que se empezó fue el surgimiento del movimiento de naciones denominado el Nuevo Orden Mundial, que supuestamente reivindicaba la autodeterminación de los pueblos sometidos al colonialismo europeo. No se siguió cada paso de este movimiento, sino que el enfoque fue en otros nodos de tiempo que tuvieron relevancia ya fuera para el surgimiento de conceptos, la construcción de sujetos o la implementación de estrategias clave. En total se analizaron tres nodos: el surgimiento del Nuevo Orden Mundial, la Declaración del Derecho al Desarrollo y el momento en que se reemplazó la idea de desarrollo por desarrollo sustentable.36
Segundo, la aparición y el desarrollo de los objetos de un discurso se puede analizar examinando los sitios oficiales donde se problematizan ciertos fenómenos, los expertos y profesionales que deciden qué se convierte en objeto y las cosas a las que se refieren los discursos. En el estudio mencionado se analizaron los discursos políticos en los que diferentes actores empezaron a hablar de la autodeterminación de los pueblos como desarrollo y éste como un derecho. Tercero, los conceptos se refieren a los constructos intelectuales utilizados para hablar sobre los objetos. Esto incluye el orden en el que se desarrollaron los conceptos, las metodologías utilizadas para determinar su legitimidad como ejemplos de conocimiento y cómo estos se traducen en el caso específico de los objetos en discusión. En el ejemplo anterior, el enfoque fue la Declaración del Derecho al Desarrollo y cómo éste definía los criterios del desarrollo.37
Cuarto, las formas en que se hacen las declaraciones sobre los objetos. Esto incluye un examen de quiénes son los oradores calificados, los lugares institucionales donde se pueden hacer declaraciones y las formas específicas en que se hablan los objetos. En el análisis del derecho al desarrollo, se examinó quiénes estaban autorizados a hablar del desarrollo y se descubrió que era un discurso académico que había migrado a la esfera diplomática haciendo del derecho al desarrollo un discurso político que no tenía nada que ver con los pueblos. Finalmente, las estrategias se refieren a las formas en que los constructos se combinan y se tematizan. Incluyen cómo se dirige la acción de acuerdo con la definición de modos de enunciación y el marco conceptual desarrollado para abordar los objetos. En el ejemplo, una estrategia de los países del Nuevo Orden Mundial fue usar su derecho al desarrollo para justificar la represión política y el genocidio. Esto a su vez fue pretexto para intervenir en esas naciones y ayudarlas a salir del subdesarrollo. El producto más acabado del uso nocivo del derecho al desarrollo es la instalación del neoliberalismo a través de la dictadura militar en Chile.38
Análisis lingüístico de la discursividad foucaultiana
Como señala Willig,39 el análisis del discurso basado en Foucault se centra en contextos discursivos más amplios: “La versión foucaultiana del análisis del discurso se ocupa del lenguaje y el uso del lenguaje; sin embargo, su interés por el lenguaje lo lleva más allá de los contextos inmediatos dentro de los cuales el lenguaje puede ser utilizado por sujetos hablantes”.40 Para llevar a cabo un análisis discursivo del habla y de textos en una problematización genealógica, las herramientas de análisis de discurso son fundamentales, pues la evidencia aparece en forma de bloques de habla, textos y archivos, fundamentalmente, aunque en estos tiempos no podríamos descartar imágenes y videos de redes sociales como Facebook, Twitter, YouTube, Instagram y TikTok.
Las metodologías de análisis de discurso que permiten llevar a cabo problematizaciones genealógicas coherentes son tres. En primer lugar, está el análisis del discurso de Ian Parker, quien parte de la idea de discurso de Foucault para establecer que para fines de análisis del habla, discurso “es un sistema de declaraciones que construyen un objeto”.41 Parker sugiere realizar un análisis de la construcción de objetos y sujetos planteando preguntas sobre las diferentes formas en que se construyen a través de la movilización de diferentes discursos, junto con los mundos que representan, sus contradicciones y contrastes.42 También propone evaluar cómo los discursos que se encuentran en el texto crean relaciones de poder. Esto se logra mediante el estudio de los contextos más amplios de esos discursos y la identificación de su punto de emergencia, los cambios históricos, el refuerzo de las instituciones dentro de los discursos, la identificación de discursos subvertidos y los intereses de los sujetos en disolver ciertos discursos.43 En ese sentido, el análisis de discurso tiene como fin sistematizar deliberadamente diferentes formas de hablar para entenderlos mejor, reparando en las tensiones dentro de los discursos y la forma en que éstas producen y transforman el mundo.
Para analizar discursos, Parker repara en siete elementos que sirven para identificar el objeto del discurso a analizar, a saber: el discurso se materializa en textos, se refiere a objetos, contiene sujetos, es un sistema coherente de significados, hace referencia a otros discursos, reflexiona sobre sí mismo y está históricamente situado. Además de estos siete elementos básicos, se debe reparar en otros tres que develan la subordinación de ciertos sujetos: los discursos mantienen instituciones, reproducen relaciones de poder y tienen efectos ideológicos.
En segundo lugar están los repertorios de Whetherell y Potter.44 Ellos se basan también en Foucault para definir los discursos como los cuerpos de conocimiento históricamente determinados mediante los cuales las personas se someten y regulan a través de los tipos de identidades asumidas en el discurso.45 Sin embargo, ellos creen que esta visión del discurso desestima su función como práctica social porque descuida las implicaciones de referirse a los cuerpos de conocimiento en contextos sociales específicos. Wetherell y Potter, que están interesados en el contexto de los discursos en lugar de sus significados abstractos, proponen la idea de repertorios interpretativos, los cuales se refieren a discursos en la tradición posestructuralista pero con un enfoque sobre cómo se usan para sustentar diferentes prácticas sociales y para construir un efecto realista en el habla cotidiana.46 Wetherell y Potter definen a los repertorios interpretativos como:
grupos discernibles de términos, descripciones y figuras del discurso a menudo ensambladas alrededor de metáforas o imágenes vívidas. En un lenguaje más estructuralista podemos hablar de estas cosas como sistemas de significación y como bloques de construcción usados para fabricar versiones y realizar acciones particulares[…]. Los repertorios interpretativos son preeminentemente una forma de entender el contenido del discurso y cómo se organiza ese contenido.47
Los repertorios se analizan examinando la construcción retórica,48 para ellos, las construcciones discursivas hechas con el uso de repertorios interpretativos que entienden “el realismo como un producto de familiaridad históricamente desarrollada en el uso de discursos”.49 En contraste, la construcción retórica
trata el realismo como algo que se logra a través de la forma en que se junta el texto o la conversación […]. En esta visión, los textos y las charlas se organizan de maneras específicas que hacen que una realidad particular parezca sólida, objetiva y estable […]; enfatiza que las versiones no solo están construidas para hacer un argumento; también se construyen contra alternativas […]. En términos de una técnica de investigación específica, dirige la atención a la forma en que se diseña una determinada versión o argumento, a menudo de manera altamente inexplicada, para socavar una o más alternativas competitivas […].50
En el análisis de la retórica dentro de los repertorios interpretativos es útil usar la idea de deconstrucción de Jacques Derrida. El filósofo posestructuralista francés construye sus análisis de la filosofía occidental sobre la idea de la diferance, que sugiere que el significado es a la vez diferencial y referido; es decir, tiene una naturaleza dual. De acuerdo con esta idea, en el lenguaje hay un significante dominante, el centro de una estructura discursiva, que es arbitraria y contingente, y su construcción implica el juego del poder. Por ello, Derrida dice que los discursos se definen por pares de opuestos que están constantemente en juego (binarismos), construyéndose y deconstruyéndose mutuamente: cada uno de los términos difiere del otro y también difiere el significado. Las formas retóricas como el contraste y la similitud pueden encontrarse partiendo de la deconstrucción.
Breve anotación sobre los métodos de recolección de datos
El análisis foucaultiano es cualitativo, y un manual de metodología cualitativa es perfectamente útil, pero hay métodos que sirven más que otros. Al hacer una investigación foucaultiana estamos renunciando a presunciones de objetividad tanto de nuestro rol como investigadoras, como del mundo que estamos observando: nuestra interpretación del mundo es una interpretación discursiva más; no hay nada objetivamente existente. Esto quiere decir que nuestra descripción de algo no es la descripción de la realidad, sino nuestra interpretación de un fenómeno a través de un discurso determinado, la observación y las variables de los conceptos que usamos.
Hay dos métodos de recolección de datos cuyos resultados no son útiles más que como discursos que pueden ser analizados, tales como el levantamiento de encuestas o cuestionarios y entrevistas cerradas que arrojan datos estadísticos sobre los fenómenos. Esto no quiere decir que no usemos estadísticas o bases de datos, sino que debemos cuestionar y ver con reservas sus pretensiones de verdad. Por ejemplo, podemos tomar la estadística de personas que buscan asilo en Estados Unidos para tener un estimado de su frecuencia y masividad, pero debemos decir lo que esa cuantificación oculta: ¿tiene una división de género? ¿define el asilo como se hace en la ONU o como lo hace Estados Unidos? ¿habla de un país más de la cuenta? La estadística no es objetiva, es un instrumento del poder, como dice Foucault:
La importancia de la estadística radica en que permite medir cuantitativamente los efectos de masa de los comportamientos individuales. Además, es preciso añadir que los mecanismos de asistencia y de seguridad, así como sus objetivos de racionalización económica y de estabilización política, tienen efectos individualizantes: hacen del individuo, de su existencia y de su comportamiento, de la vida, de la existencia no sólo de todos, sino de cada uno, un acontecimiento que es pertinente, que es incluso necesario, indispensable para el ejercicio del poder en las sociedades modernas.51
Otro método al que debe tratarse de forma crítica es la entrevista, incluso la desestructurada y abierta. Es importante cuestionar el habla de los sujetos, no en el sentido de veracidad, sino de que los discursos que manejan al hablar no son expresiones de verdad, entendida en el sentido foucaultiano ya discutido aquí. Por ejemplo, si queremos describir el racismo entre diferentes tipos de migrantes detenidos en un centro de detención, el que uno de ellos diga que no ha experimentado racismo no quiere decir que no lo haya experimentado, sino que los discursos que maneja al hablar pueden ser liberales o de competencia por recursos. Los migrantes mexicanos en Estados Unidos dicen que los negros y los puertorriqueños son flojos, pero es porque estos grupos exigen vacaciones y jornadas laborales decentes. Los mexicanos manejan discursos de éxito y de sacrificio que representan únicamente su realidad.52 Podríamos hacer una problematización genealógica del concepto flojo en la migración mexicana en vez de hacer una etnografía sobre la sufriente experiencia del mexicano que trabaja 20 horas porque quiere mandar mil dólares para la fiesta de la virgen. Para hacer este cuestionamiento es que sirven las herramientas de análisis de discurso como las desarrolladas por Parker53 y Whetherell y Potter.54
Las fuentes más útiles en la investigación foucaultiana son archivos, informes y cualquier texto de carácter formal que pueda ser analizado discursivamente. Los grupos de enfoque también, pero no para ver tendencias sino cómo interactúan ciertos discursos en el habla de los sujetos. Los datos deben ser analizados como piezas de habla y no como declaraciones objetivas que describan el mundo que analizamos.
Partiendo del núcleo de análisis foucaultiano -el análisis genealógico y discursivo- y de acuerdo con la trayectoria investigativa e intelectual de Foucault, podemos identificar tres estrategias metodológicas basadas en sus conceptos más importantes: 1) la estrategia anatomopolítica, vinculada al análisis del poder disciplinario y su construcción de subjetividades; 2) la estrategia biopolítica, que se enfoca en las tecnologías desplegadas en la gubernamentalidad neoliberal para la administración y regulación de la vida, y que igualmente puede usarse para analizar la administración de la muerte. Ambas se desarrollan a continuación.
La estrategia anatomopolítica
La estrategia anatomopolítica se desprende del análisis del poder disciplinario, que es el tipo de poder que se superpone al poder soberano de la ley. Según Foucault, el poder político en Europa se desarrolló en un continuum en el que los diferentes tipos de poder operaban al unísono y complementariamente. El poder disciplinario no sustituye al soberano, sino que lo incorpora y lo lleva a otro nivel, centrándose en los cuerpos individuales como su objeto para disciplinarlos y hacerlos dóciles. Se disciplinan los cuerpos para vigilarlos, entrenarlos, utilizarlos y castigarlos, en función de la productividad económica. El uso de las disciplinas del saber y de las instituciones por parte del poder disciplinario es lo que Foucault llamó anatomopolítica. Foucault la define así:
El momento histórico de la disciplina es el momento en que nace un arte del cuerpo humano, que no tiende únicamente al aumento de sus habilidades, ni tampoco a hacer más pesada su sujeción, sino a la formación de un vínculo que, en el mismo mecanismo, lo hace tanto más obediente cuanto más útil, y al revés. Fórmase entonces una política de las coerciones que constituyen un trabajo sobre el cuerpo, una manipulación calculada de sus elementos, de sus gestos, de sus comportamientos. El cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo recompone. Una ‘anatomía política’, que es igualmente una ‘mecánica del poder’, está naciendo; define cómo se puede hacer presa en el cuerpo de los demás, no simplemente para que ellos hagan lo que se desea, sino para que operen como se quiere, con las técnicas, según la rapidez y la eficacia que se determina. La disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos ‘dóciles’. La disciplina aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos económicos de utilidad) y disminuye esas mismas fuerzas (en términos políticos de obediencia). En una palabra: disocia el poder del cuerpo; de una parte, hace de este poder una ‘aptitud’, una ‘capacidad’ que trata de aumentar, y cambia por otra parte la energía, la potencia que de ello podría resultar, y la convierte en una relación de sujeción estricta. Si la explotación económica separa la fuerza y el producto del trabajo, digamos que la coerción disciplinaria establece en el cuerpo el vínculo de coacción entre una aptitud aumentada y una dominación acrecentada.55
El análisis anatomopolítico desplegado por Foucault consiste en analizar cómo ciertas instituciones fundadas a partir de saberes disciplinarios tales como la medicina, la criminología y la psiquiatría han sido utilizadas para someter a la norma a los sujetos y disciplinar sus cuerpos para hacerlos dóciles a los objetivos de quien controla esas instituciones. De esta forma, las instituciones disciplinarias por antonomasia son el hospital, la cárcel, la fábrica, el convento, el asilo psiquiátrico y la escuela. Foucault analizó en varias de sus obras más conocidas cómo los saberes correspondientes a las instituciones disciplinarias crearon al enfermo, al criminal, al loco y al estudiante para institucionalizar a los individuos que se quería segregar por su poca productividad económica (el loco, el enfermo) o hacer dócil para hacerlo más productivo cuando su sujeción a la institución terminara (el criminal, el estudiante).
En términos teórico-metodológicos, retomando a Foucault56 lo que debemos analizar en una anatomopolítica son las tácticas/estrategias y las técnicas/tecnologías espaciotemporales y jerárquicas utilizadas para docilitar a los individuos y con ello maximizar la productividad de sus cuerpos en el menor tiempo posible. Para hacer un análisis anatomopolítico de un aliento sociohistórico más modesto como el que representa una investigación doctoral o un proyecto de investigación menos ambicioso en su historicidad, hay que partir del núcleo de esta estrategia: el espacio. Foucault dice: “La disciplina procede ante todo a la distribución de los individuos en el espacio”,57 y para ello se emplean varias prácticas disciplinarias o técnicas de control de éste: actividad, maximización del tiempo, dependencia de las distintas fuerzas y vigilancia jerárquica. De esta forma se pueden utilizar como variables estas cuatro prácticas disciplinarias y sus respectivas técnicas usadas para controlar los cuerpos, así como el observatorio que se utiliza para la vigilancia y que está históricamente determinado por los avances tecnológicos de la época.
La primera variable sería pues la distribución espacial, a través de la formación de cuadros vivos establecidos por el rango y el lugar que ocupan los individuos. Se trata de organizar e imponer orden en una multitud amplia y diversa de cuerpos.
Al organizar las celdas, los lugares y los rangos, fabrican las disciplinas espacios complejos: arquitectónicos, funcionales y jerárquicos a la vez. Son unos espacios que establecen la fijación y permiten la circulación; recortan segmentos individuales e instauran relaciones operatorias; marcan lugares e indican valores; garantizan la obediencia de los individuos pero también una mejor economía del tiempo y de los gestos. Son espacios mixtos: reales, ya que rigen la disposición de pabellones, de salas, de mobiliarios; pero ideales, ya que se proyectan sobre la ordenación de las caracterizaciones, de las estimaciones, de las jerarquías.58
Un elemento fundamental para el análisis espacial es la clausura, es decir, la delimitación física del espacio, el encierro de los individuos para concentrar las fuerzas de producción y maximizar las ventajas y las ganancias. Dice Foucault que la clausura no es constante ni indispensable ni suficiente. La organización del espacio disciplinario también es importante: cada individuo debe tener su lugar, y se debe impedir el espacio para encuentros colectivos, vagabundeo, dispersión, comunicación no productiva. Asimismo, se debe garantizar la observación de las anteriores, donde los individuos deben estar clasificados para su mejor control dentro del espacio. A estos indicadores hay que sumar el control del espacio y los medios que aseguran la normalización (sanción).59
La segunda variable es el control de las actividades, con la prescripción de maniobras que marcan ritmos, que obligan a ocupaciones determinadas y regulan los ciclos de repetición. La tercera es el control del tiempo imponiendo ejercicios delimitados por horarios. La cuarta variable es la combinación de fuerzas usando tácticas, que Foucault define como el
arte de construir, con los cuerpos localizados, las actividades codificadas y las aptitudes formadas, unos aparatos donde el producto de las fuerzas diversas se encuentra aumentado por su combinación calculada, es sin duda la forma más elevada de la práctica disciplinaria.60
Finalmente, sobre la vigilancia jerárquica Foucault dice que “el ejercicio de la disciplina supone un dispositivo que coacciona por el juego de la mirada; un aparato en el que las técnicas que permiten ver inducen efectos de poder y donde, de rechazo, los medios de coerción hacen claramente visibles aquellos sobre quienes se aplican”.61 Foucault llama a este mecanismo de vigilancia el observatorio. El observatorio por antonomasia es el panóptico, una tecnología de vigilancia inventada por el jurista y filósofo Jeremy Bentham a finales del siglo XVIII. El panóptico es una tecnología arquitectónica que abraza instituciones de control disciplinario como la prisión o el psiquiátrico. Consiste en una jaula de cristal, en una torre al centro de un edificio circular que permite observación y vigilancia sin ser visto por quienes se albergan en las celdas o habitaciones que inhiben las multitudes.
Según Foucault, la invención de esta tecnología de observación define la forma en que se lleva a cabo la vigilancia disciplinaria, el principio que rige la anatomopolítica: “El panoptismo es el principio general de una nueva ‘anatomía política’ cuyo objeto y fin no son la relación de soberanía sino las relaciones de disciplina”.62 El panoptismo es ideal para la disciplina de los cuerpos porque individualiza y automatiza el poder, y lo hace anónimo porque garantiza asimetría, desequilibrio y diferencia entre las personas controladas. Como principio, el panóptico ha evolucionado a través de los años en la medida en que mejoran el poder disciplinario haciéndolo más rápido ligero y eficaz: “un diseño de las coerciones sutiles para una sociedad futura”.63 Podemos considerar panópticos actuales tecnologías de vigilancia como las cámaras de vigilancia en las calles, los algoritmos de Google y el uso de celulares para dar evidencia de que se está trabajando.
En términos generales, el análisis anatompolítico se utiliza hoy en día para analizar las versiones contemporáneas de las instituciones analizadas por Foucault y su función en la reproducción del capital en el neoliberalismo. De esta forma, son comunes los estudios anatomopolíticos de los centros de detención de migrantes o, más recientemente, la segregación de enfermos de COVID-19. Debemos considerar que el análisis anatomopolítico no puede delimitarse a las instituciones examinadas por Foucault y, por supuesto, tampoco a esos saberes y discursos. Por ejemplo, se ha utilizado un marco de anatomopolítica para analizar el hogar como una institución disciplinaria durante la cuarentena de la pandemia por COVID-19, en la que la plataforma Zoom fue el nuevo panóptico de vigilancia.64
Desarrollar más esta idea implica ver la distribución jerárquica del espacio no dentro del hogar sino de la producción económica bajo el régimen zoomista. El zoomismo se entiende como el régimen laboral y de relaciones sociales instaurado durante la pandemia por COVID-19 para continuar con actividades productivas durante el encierro dictado en las medidas de cuarentena de 2020 a 2021. Por ejemplo, se analiza la existencia de una clase zoomista, entre quienes destacan de forma privilegiada los nómadas digitales. En el extremo, fuera del espacio de confinamiento, estaban los trabajadores manuales y los repartidores de las diferentes apps (Amazon, Uber, Rappi), quienes materializaron el consumo del capitalismo de la vigilancia y estuvieron más expuestos a los contagios. La actividad dentro del zoomismo estaba regulada por las reuniones con la cámara necesariamente encendida que garantizaron la productividad aún en el hogar. La maximización del tiempo se hizo con la ambigüedad entre horario laboral y de vida dado que la oficina y el hogar eran el mismo lugar 24/7. La dependencia de las distintas fuerzas radicaba en la necesidad de que todos los empleados estuvieran disciplinados por los tiempos y el espacio del zoomismo. La vigilancia se llevó a cabo a través de la cámara y los distintos comandos desarrollados para hacer que los empleados se reportaran.65
Breve anotación sobre el análisis espacial
Para el análisis espacial se sugiere hacer uso de las herramientas teórico-metodológicas de lo que se conoce como el giro espacial en las ciencias sociales o la idea de heterotopías del propio Foucault. Por un lado, el giro espacial en las ciencias sociales debe mucho a la reflexión de los geógrafos Henri Lefevbre66 y David Harvey,67 quienes propusieron la naturaleza constructivista del espacio social para entender cómo se ordena y organiza la geografía de las ciudades debido a la lucha de clase y la reproducción del capital. Fundadores de la geografía radical (marxista), estos autores aseguran que “el espacio social se define como un producto social históricamente constituido por la dinámica de los modos de producción”.68 El aporte de estos autores al estudio de la construcción del espacio social es sobre todo su distinción entre el espacio de interés cuantitativo y matemático de los geógrafos naturales y la existencia de un espacio social que no solamente es relacional sino multidimensional en su ontología.
Por su parte, Harvey agrega la variable del tiempo y hace una matriz conceptual en la que cruza las ideas de espacio objetivo, relativo y relacional, con las de espacio percibido, el espacio concebido y el espacio vivido de Lefebvre, para ubicar en estas dimensiones materiales, subjetivas y de tiempo, las practicas espaciales, las representaciones del espacio y los espacios de representación.69 Con el factor tiempo, Harvey influyó enormemente en las interpretaciones de la experiencia espacial en la globalización, que él definió como una experiencia de compresión de la relación tiempo-espacio.
El enfoque de clase de estos autores fue cuestionado y ampliado por la geógrafa Doreen Massey,70 quien estableció que existen diferencias de raza y género en la forma en que los individuos experimentan las compresiones de tiempo y espacio en el capitalismo global. Si bien tiene un enfoque estructuralista, Massey abandona el determinismo de clase de Lefebvre y Harvey para decir que el reconocimiento del género y la raza en el estudio del espacio es más que un deber ético, es una precisión conceptual que refiere a un sentido global del lugar, es decir, a la forma en que la compresión del tiempo-espacio cambia las relaciones sociales:
La geografía de las relaciones sociales está cambiando. En muchos casos estas relaciones están cada vez más extendidas en el espacio. Las relaciones económicas, políticas y culturales, cada una de ellas llena de poder y con sus estructuras de dominación y subordinación internas, se extienden a través de todo el planeta a diferente nivel, desde el hogar hasta lo local y lo internacional.71
Observar cómo se disciplina en un espacio con consideraciones de tiempo a ciertos sujetos definidos por clase, raza y género es una forma de analizar las características del sujeto disciplinado y los fines de hacerlo dócil. Por otro lado, para analizar la arquitectura panóptica o disciplinaria se puede hacer un análisis de heterotopías, que son
lugares reales, lugares efectivos, lugares que están diseñados en la institución misma de la sociedad, que son especies de contra-emplazamientos, especies de utopías efectivamente realizadas en las cuales los emplazamientos reales, todos los otros emplazamientos reales que se pueden encontrar en el interior de la cultura están a la vez representados, cuestionados e invertidos, especies de lugares que están fuera de todos los lugares, aunque sean sin embargo efectivamente localizables. Estos lugares, porque son absolutamente otros que todos los emplazamientos que reflejan y de los que hablan, los llamaré, por oposición a las utopías, las heterotopías.72
Las heterotopías se rigen por cinco principios, según Foucault, 1) hay dos tipos: de crisis (lugares privilegiados, sagrados o prohibidos para individuos en crisis, y de desviación, que son para sujetos de comportamiento desviado respecto de la norma; 2) son funcionales en la sociedad; 3) tiene el poder de “yuxtaponer en un solo lugar real múltiples espacios, múltiples emplazamientos que son en sí mismos incompatibles”;73 4) están asociadas a cortes del tiempo, y 5) “suponen siempre un sistema de apertura y uno de cierre que, a la vez, las aíslan y las vuelven penetrables”.74 Lo más importante de las heterotopías para Foucault es que son
respecto del espacio restante, una función. Ésta se despliega entre dos polos extremos. O bien tienen por rol crear un espacio de ilusión que denuncia como más ilusorio todavía todo el espacio real, todos los emplazamientos en el interior de los cuales la vida humana está compartimentada (tal vez sea éste el rol que durante mucho tiempo jugaran las casas de tolerancia, rol del que se hallan ahora privadas); o bien, por el contrario, crean otro espacio, otro espacio real, tan perfecto, tan meticuloso, tan bien ordenado, como el nuestro es desordenado, mal administrado y embrollado. Ésta sería una heterotopía no ya de ilusión, sino de compensación, y me pregunto si no es de esta manera que han funcionado ciertas colonias.75
El concepto de heterotopías permite analizar, por ejemplo, las fosas clandestinas en campos de futbol y otros sitios de esparcimiento, tan frecuentes en el contexto de la guerra contra el narco. El análisis anatomopolítico no se reduce al espacio delimitado de la arquitectura institucional; abarca también la construcción social del espacio público para mantener a raya a los indeseables. Una heterotopía analizada recientemente es la denominada bolsones de desechabilidad, que son receptáculos de personas en precariedad máxima (migrantes deportados, gente en condición de calle) que se encuentran a las orillas de los puentes, los ríos y las coladeras en ciudades fronterizas.76 Las heterotopías de este tipo disciplinan para la invisibilidad.
Estrategia biopolítica
El biopoder modifica el objetivo soberano del poder disciplinario de dejar vivir y hacer morir, invirtiéndolo: en lugar de dejar vivir y hacer morir el poder tiene el objetivo de hacer vivir y dejar morir. El poder disciplinario no sustituye al soberano, sino que lo incorpora y lo lleva a otro nivel, otra área de acción que utiliza diferentes dispositivos y técnicas.77 Mientras que el poder disciplinario se centra en los cuerpos individuales como objeto (anatomopolítica), el biopoder se centra en los procesos que son específicos de la propia vida, como el nacimiento, la muerte, la reproducción, la migración y la enfermedad. Como lo dice Foucault, se trata de un asesinato indirecto, porque sin matar intencionalmente, poblaciones enteras mueren como consecuencia de que el Estado no esté haciendo algo por ellos. El campo biológico controlado por el biopoder se fragmenta en una jerarquía de razas, y los que están en la parte inferior son los que son abandonados para morir.78 El biopoder es un poder que sin eliminar los otros dos se ha vuelto dominante en la actualidad, pues hace de la vida biológica su sujeto y objeto, y se ejerce a través de la política de seguridad, salud, policiaca y de control poblacional y de fronteras. Mientras que el poder soberano se ejecuta a través de dispositivos disciplinarios, el biopoder significa un juego de relaciones fundamentalmente diferentes en sus objetivos, objetos, racionalidad, dispositivos, estrategias y luchas o resistencias.
Para analizar las biopolíticas de la gubernamentalidad neoliberal, el diseño metodológico descansa en el análisis de dispositivos. En su etapa genealógica, Foucault empezó a utilizar la idea del dispositivo para distinguir claramente los aspectos extralingüísticos del discurso. Los dispositivos son las redes de relaciones sociales construidas en torno a un discurso: instituciones, leyes, políticas, disciplinas, declaraciones científicas y filosóficas, conceptos y posiciones morales que tienen la función específica de mantener el poder. El dispositivo en la filosofía del poder de Foucault es la red de relaciones sociales construidas en torno a un discurso: instituciones, leyes, políticas, disciplinas, declaraciones científicas y filosóficas, conceptos y posiciones morales que tienen la función específica de mantener el poder. En la era de la gubernamentalidad neoliberal los dispositivos se caracterizan por ser incluyentes, ya que tienden a incluir cada vez más elementos; permisivos, pues pueden ser añadidos; excluyentes, pues eliminan aquello a lo que están dirigidos.79 Hay dispositivos de poder, de subjetividad, de verdad. Los dispositivos se mantienen a través de diversas estrategias y tácticas, las cuales constituyen los elementos que establecen la regularidad que organiza un modo de hacer orientándolo a un fin.80 Con ellos, la constitución de sus elementos centrales va cambiando en el tiempo. Para Foucault, los discursos son, sobre todo, vehículos para el poder, cuyos efectos para la construcción de sujetos describe y analiza. Por ello lo considera como la capacidad de acción que unos sujetos tienen sobre otros, induciendo, facilitando, dificultando, limitando o impidiendo sus acciones.81
El análisis de dispositivos requiere construirlos, es decir, describir y articular cómo un discurso determinado, o sus partes, constituyen un dispositivo de poder. Analizar dispositivos no es muy diferente a analizar discursos; de hecho, los elementos que establecen son similares: los discursos/saberes que lo componen, las verdades que crean estos discursos, las relaciones de poder que median, los objetos que construyen y las subjetividades sujetas que crean. Se puede analizar un dispositivo partiendo de lo general (el discurso que enmarca las estrategias) a lo particular (las tecnologías y prácticas con las que se mantiene del dispositivo de poder), para después ver los efectos del poder en la subjetividad (sujeto construido). Metodológicamente, para llevar a cabo estas investigaciones se propone una matriz metodológica basada en tres variables que se fundan en cuatro conceptos foucaultianos: estrategia, tecnología, prácticas y lo que se denomina sujeto construido (dentro del dispositivo). En primer lugar,
Foucault distingue tres sentidos del término ‘estrategia’: 1) Designa la elección de los medios empleados para obtener un fin, la racionalidad utilizada para alcanzar los objetivos. 2) Designa el modo en el que, en un juego, un jugador se mueve de acuerdo con lo que piensa acerca de cómo actuarán los demás y de lo que piensa acerca de lo que los otros jugadores piensan acerca de cómo se moverá él. 3) Designa el conjunto de procedimientos para privar al enemigo de sus medios de combate, obligarlo a renunciar a la lucha y obtener así la victoria.82
Al construir dispositivos se entenderá estrategia en la primera acepción, es decir, el “conjunto de los medios utilizados para hacer funcionar o para mantener un dispositivo de poder”.83 En segundo lugar, los medios utilizados en la estrategia son las tecnologías, es decir, “la regularidad que organiza un modo de hacer u obrar orientándolo a un fin”.84 Según Castro, Foucault toma como equivalentes tecnología y técnica. Hay cuatro tipos de tecnologías que Foucault describe brevemente:
(1) tecnologías de producción, que nos permiten producir, transformar o manipular cosas; (2) tecnologías de sistemas de signos, que nos permiten utilizar signos, sentidos, símbolos o significaciones; (3) tecnologías de poder, que determinan la conducta de los individuos, los someten a ciertos fines o dominación, y consisten en una objetivación del sujeto; (4) tecnologías del yo, que permiten a los individuos efectuar, por cuenta propia o con la ayuda de otros, cierto número de operaciones sobre su cuerpo y su alma, pensamientos, conducta o cualquier forma de ser, obteniendo así una transformación de sí mismos con el fin de alcanzar un cierto estado de felicidad, pureza, sabiduría o inmortalidad.85
Las tecnologías dan propósito a las prácticas, mismas que
tienen su sistematicidad y su generalidad; abarcan el ámbito del saber (las prácticas discursivas), del poder (las relaciones entre los sujetos) y de la ética (las relaciones del sujeto consigo mismo) y tienen, además, un carácter recurrente. Pero este carácter sistemático y recurrente no niega su historicidad. El dispositivo como objeto de análisis aparece precisamente ante la necesidad de incluir las prácticas no-discursivas (las relaciones de poder) entre las condiciones de posibilidad de la formación de los saberes.86
Finalmente, el sujeto producido como se refiere aquí está basado con la contribución que hace Giorgio Agamben a la definición del dispositivo foucaultiano, cuando afirma que lo que se encuentra entre un ser vivo y un dispositivo es un sujeto, el cual “resulta de la relación o, por así decir, del cuerpo a cuerpo entre los vivientes y los aparatos”.87 En una investigación dentro de esta matriz metodológica se analizan las subjetividades que surgen de las prácticas dentro de un dispositivo de poder.
Cuadro 1 Estrategias de investigación foucultiana
Fuente: Elaborado por Ceballos M.
Conclusiones
Para resumir, la epistemología de Foucault es una que sirve para analizar la interacción entre el sujeto y la estructura, la cual no se reduce a la economía, sino que se compone de una multiplicidad de saberes, instituciones, políticas y leyes. Éstas construyen pero no determinan a los sujetos a través de los conceptos de esos saberes, las formas institucionales con las que intervienen los cuerpos y las formas en que los sujetos se adaptan o resisten a esas formas de subjetivación y se construyen a sí mismos. Al usar un marco teórico foucaultiano en el diseño de estrategias de investigación -lo que se denominó la perspectiva discursiva foucaultiana- estamos dispuestos a analizar la interacción sujeto-poder con tal apertura que lo que debe ser un objetivo no es develar la maldad del poder, sino evidenciar quién y cómo se beneficia de los efectos del poder en los sujetos y cómo estos utilizan los dispositivos de ese poder para someterse, construirse a sí mismos o resistir la opresión. El poder no es bueno ni malo; simplemente da condiciones determinadas para que los sujetos sean conducidos a ciertos lugares que pueden resistir o aceptar.
Para llevar a cabo una investigación desde la perspectiva discursiva foucaultiana, el artículo perfiló su núcleo conceptual, el discurso-poder-sujeto, y presentó tres tipos de estrategia teórico-metodológica de la investigación: la problematización genealógica, la anatomopolítica y la biopolítica. La primera puede articularse con las otras dos ya que ofrece las herramientas para rastrear el surgimiento de conceptos, objetos y sujetos en un discurso. La segunda es una estrategia que se enfoca en cómo los discursos y sus instituciones controlan los cuerpos de los sujetos para maximizar la reproducción del sistema. La tercera, que es la que se utiliza para indagar en la gramática en disputa de los derechos humanos en el caso del derecho a la vida y al asilo en Norteamérica, es la biopolítica, que se enfoca en el análisis de gubernamentalidades y sus dispositivos que permiten mantener el poder de dominación.















