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Diálogos sobre educación. Temas actuales en investigación educativa

 ISSN 2007-2171

Diálogos sobre educ. Temas actuales en investig. educ. vol.14 no.27 Zapopan jul. 2023   25--2024

https://doi.org/10.32870/dse.v0i27.1356 

Reseñas

Aproximaciones interculturales al espacio y la identidad

Intercultural approaches to space and identity

Martha Vergara Fregoso* 

*Doctora en Educación. SNI 2. Vicepresidenta del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE). Profesora-Investigadora de la Universidad de Guadalajara. México. mavederu@yahoo.com.mx, martha.vergara@academicos.udg.mx

Bueno, N.; Beato, S.. (eds.), 2022. Intercultural Approaches to Space and Identity. New York: Nova Science Publishers,


Felicito la publicación del libro Intercultural Approaches to Space and Identity, de Noelia Bueno Gómez y Salvador Beato Bergua (editores), quienes introducen el eje transversal “la interculturalidad” de manera natural e interesante. Afirman que la interculturalidad no sólo debe ser entendida como la acción de llevar y construir el conocimiento con un marco de respeto y diálogo de saberes, en aras de una sociedad más justa, sino como experiencia de todos aquellos que participan en la obra; lo anterior se evidencia en la trayectoria y el origen de los coautores. Refieren la interculturalidad como vivencia de los sujetos en los tiempos que hemos vivido recientemente, mediados e intercedidos en lo más profundo por la pandemia de Covid-19, lo cual influyó de manera significativa en el proceso de construcción de la obra.

Destacan los editores la naturaleza y la raíz del término interculturalidad; señalan que el concepto surge en Europa, aunque realmente ha tomado forma en América Latina, con lo cual es posible afirmar que la interculturalidad ha crecido siendo fiel a sí misma:

La interculturalidad es un paradigma emergente, ya que en América Latina se ha considerado la interculturalidad en las políticas educativas para fomentar la educación en los pueblos indígenas y para ello se presentan acciones que llevan a la emancipación, en lugar de tejer los hilos culturales (a través de las acciones) para lograr la aculturación, que sigue presentándose como una forma blanda de dominación, explotación y exclusión (Vergara, 2021: 22).

Los editores afirman que la obra es resultado de los procesos de formación y reflexión sobre la interculturalidad, y que se consideraron experiencias relacionadas con la pandemia, aprovechando el acercamiento que se tuvo con todos los coautores de la obra; de este modo, confirman el papel que tiene la Universidad como espacio de pluralidad, donde la diferencia es riqueza, y el contexto ideal en el que podemos buscar maneras de afrontar los diversos retos institucionales. Así entonces, la obra está conformada por 12 capítulos, 16 autores/autoras, y un total de 179 páginas.

El primer texto se titula “Resignificaciones identitarias de los maestros indígenas Wixarritari en Jalisco, México”, y fue escrito por Martha Vergara; explora el conocimiento sobre las motivaciones que llevan a una persona a decidir ser profesor en el medio indígena y las dificultades por las que transita en el proceso de escolarización y formación profesional. Para el estudio, la autora asume la identidad como eje nodal, y enfatiza la importancia de la recuperación del pasado, resaltando sus vivencias, aprendizajes y relaciones sociales, e incorporando los proyectos e ilusiones que modelan sus comportamientos presentes.

En la investigación se consideró el contexto histórico-social, que resalta la necesidad de conocer el pasado para comprender el presente. A través de la revisión del pasado se indaga la identidad de los sujetos de estudio y se definen factores sociales y culturales que determinen el presente que viven los profesores wixaritari; esta comprensión-conocimiento tiene sentido porque muestra con claridad la particularidad del devenir histórico, y es una razón de la investigación, porque no se trata del profesorado común, sino de un grupo de profesores que, por su condición originaria e histórica, se ha mantenido invisible y desatendido por el sistema educativo nacional.

Enseguida se presenta el trabajo realizado por Andrea Fernández García, quien comparte las lecturas que se pueden dar a las producciones de los sujetos, en las que siempre se identifican mensajes y sentidos; en este caso se trata de la novela Call me María: A Novel in letters, poems and prose, obra de una escritora puertorriqueña que vive en Estados Unidos. En el texto se afirma que los latinos, considerados una generación de hijos de migrantes ya asentados en aquel país, son el resultado -y hasta cierto punto víctimas- de la interculturalidad, que es inherente a ellos, lo cual puede ser un laberinto para la construcción de una identidad propia y la búsqueda de la pertenencia.

La autora de este capítulo señala que la novela en cuestión enfatiza que las migraciones son cotidianas, y que no sólo cruzan las fronteras entre los Estados-nación, sino que viven dentro de nosotros, de nuestros espacios y esferas íntimas (el hogar, la escuela, el trabajo); en consecuencia, ese vaivén de cruces también produce una serie de relaciones entre sujetos, que están intercedidas por el poder y, probablemente también, por el afecto.

Por otra parte, en el capítulo tercero Héctor Álvarez se concentra en uno de los tópicos de aquellos Estados y sociedades que experimentan continuos flujos migratorios de grupos que no comparten la misma lengua. El autor considera que el multilingüismo representa para los sujetos la capacidad de ampliar sus léxicos; adicionalmente, tal incorporación viene acompañada del bagaje que cada lengua trae consigo como constructo social (una forma de entendimiento, una cosmovisión, un acercamiento a la realidad); por lo que, desde esa perspectiva, la diversidad sería sinónimo de enorme riqueza.

Sin embargo, como menciona Héctor Álvarez, también existe una contraparte en este encuentro de lenguas que presenta el multilingüismo, ya que ocurre una serie de procesos heterogéneos entre lenguas y culturas en el acercamiento y aceptación por parte de los países receptores de los migrantes. Un ejemplo de ello es el caso alemán; al respecto, es claro que los Estados pueden aceptar la naturaleza multicultural de sus sociedades, pero esto no significa que en la práctica se respalde la referida multiculturalidad, ya que todavía persiste la noción monolingüística del país receptor. Esta disputa del lenguaje de los sujetos que se enfrentan al multilingüismo está vinculada con la bifurcación de dos intenciones: por un lado, la búsqueda de los migrantes por integrarse a las sociedades a las que llegan; y por otro, preservar la identidad y la cultura personales.

En el apartado cuatro, Alicia García se cuestiona acerca de las estructuras raciales y coloniales que actualmente existen en el mundo y que han constituido y mantenido una injusticia epistémica ligada al establecimiento de formas dominantes de expresión cultural y lingüística. La autora afirma que la injusticia epistémica conecta la injusticia hermenéutica y la disputa por los derechos de las minorías en asuntos de lingüística y cultura; hasta cierto punto, esta conexión ha sido omitida por la literatura y, por lo tanto, es relevante colocarla en la palestra.

Uno de los retos que presenta este tipo de luchas es que los lenguajes y sus estructuras son altamente complejos, son dinámicos y están en constante interacción, por lo que no pueden estudiarse de forma estática; además, no podemos perder de vista las dimensiones culturales y políticas a las que tales disputas están unidas. El punto de partida debe ser la construcción de un proyecto desde la interculturalidad, que sea realista en su aplicación y que tenga la capacidad de festejar la diversidad.

Así, Marina Acero, autora del capítulo cinco, nos regresa a la gran discusión que acompaña el concepto de interculturalidad, porque tanto la categoría como la práctica representan la clave para repensar y afrontar los desafíos que se han ido creando a partir de una visión occidental de la construcción de la realidad, que ha caído y perpetuado prácticas predadoras y explotadoras. En el texto se subraya que hablar de interculturalidad implica considerar las posibilidades, es decir, que los intercambios e interconexiones que representa la búsqueda de interculturalidad son guiados por el hecho de entender y reconocer la riqueza de la otredad, pero también requiere la voluntad de los sujetos para construir la flexibilidad necesaria que necesita el converger, una tarea ciertamente compleja; por tanto, se debe entender la interculturalidad como un organismo vivo, hasta su noción mínima como célula, lo cual representa una apuesta certera para pensarla fuera de los constructos occidentales tradicionales, y en esta constitución le podemos adjudicar cualidades que trascienden los antagonismos y están centradas en valores inalienables.

En aproximaciones más prácticas a la interculturalidad, la autora del apartado seis, Claudia Delgado, se pregunta cómo las construcciones occidentales de la pobreza han creado y, ¿por qué no decirlo?, vulnerado las concepciones de vida que se constituyen fuera de los estándares modernos de “bienestar”, modelos en los que no encajan los pueblos tradicionales (originarios) de la mayoría de los Estados. Estas lógicas impuestas se caracterizan porque establecen niveles a partir de valores relacionados con la explotación y lo económico, lo cual ha generado una serie de relaciones asimétricas entre los pueblos, donde no caben las formas tradicionales de vivir que han existido previamente al sistema.

El buen deseo y la voluntad para “erradicar la pobreza” que existe en la comunidad internacional se han encontrado con un límite en la conceptualización de la misma, que lleva a negar la otredad, ya que se construye a partir de un punto de vista colonial o hasta imperial, situación que despoja los aspectos culturales de los sujetos y que forman parte de su construcción identitaria.

Así entonces, en el apartado siete, Arséne Delors Foyet nos habla del desenvolvimiento de la interculturalidad en espacios urbanos del sur global, concretamente en Camerún. La ciudad de Yaoundé se puede catalogar como paradójica y relevante para el análisis debido a la forma en que se ha abordado la interculturalidad en la habitabilidad del espacio en la ciudad, mostrando una voluntad del vivir en sociedad y entendiendo que los sujetos se necesitan unos a otros.

En las ciudades modernas, además de los retos culturales que enfrentan a partir de las migraciones, ahora también luchan por asegurar la sustentabilidad; Yaoundé no es ajena a esa realidad, sin contar que ha vivido un proceso de estabilización luego de momentos de alta conflictividad, y que debe cumplir ciertas lógicas vinculadas con el funcionamiento gubernamental. Yaoundé es una ciudad creada por extranjeros y mayormente poblada por habitantes foráneos de la zona, que no tenían un vínculo territorial con la ciudad; sin embargo, han creado un espacio con posibilidades de integración, lo que significa al mismo tiempo posibilidades de interculturalidad.

Siguiendo con el análisis del contenido de la obra, pasamos al capítulo octavo, escrito por Paule Marielle Zé, quien nos presenta una interculturalidad que está, como lo dice su concepción, relacionada con la cultura. La autora nos presenta una postura más cercana, vinculada a la intimidad del cuerpo, particularmente en torno a las mujeres y su capacidad reproductiva. Los cuestionamientos del texto exploran la dinámica de la maternidad: ¿qué pasa con aquellas mujeres que no pueden reproducirse? O, ¿qué pasa con aquellas para quienes es difícil concebir? ¿cuáles son las dinámicas que involucran a las mujeres en estas situaciones? Estas situaciones están ambientadas en el contexto de Camerún, lo que lleva a reflexionar acerca de las formas de maternidad-paternidad existentes en esa sociedad, y lo que representa para las mujeres en cuestión.

El análisis lleva a preguntarse si los estándares creados en Occidente acerca del reconocimiento y los roles de género que se deben cumplir siguen siendo aplicables en la actualidad, específicamente en el sur global; queda claro que ya no se adaptan a la realidad de una amplia población, por lo que hay que atreverse a impulsar el cambio cultural, para que las mujeres no se vean vulneradas por expectativas inviables.

De forma muy similar, Javier Gil y Raúl Carbajal abordan en el capítulo nueve cuestiones sobre el cuerpo, en este caso el envejecer; los autores afirman que el espacio en el que se habita va siendo desprovisto de sentido ante su falta de uso y significación por los sujetos; y en otro sentido, señalan que el envejecimiento y los cuidados relacionados con los adultos mayores no son temas suficientemente abordados por los Estados.

La crisis no está propiamente en los aspectos de salud que conlleva el hecho de envejecer, sino en aquello que involucra la dignidad de los sujetos y sus posibilidades para desarrollarse en plenitud a pesar de la edad. Una parte significativa de las disputas reside en cómo concebimos la edad: a veces como una serie de acciones relacionadas con lo meramente biológico, y otras como una mezcla entre la biología y lo social. El caso asturiano representa una dualidad entre la búsqueda de ser generosos con los adultos mayores y, al mismo tiempo, la voluntad de no construir una imagen de espacio geriátrico que rejuvenece a su población. Todo lo anterior cuida que no se devalúe el significado de envejecer.

Sin dejar lo íntimo, pero alejándonos de los cuerpos, encontramos el apartado diez, escrito por Daniel Herrera y David Olay, quienes nos hablan de la construcción y la transformación de los paisajes; los autores dejan primero en claro las particularidades de un concepto como paisaje que, si bien tiene un mayor uso desde el arte, también está enlazado con la geografía, la geología y la biología, entre otras ciencias.

Lo anterior se vuelve especialmente interesante cuando reconocemos que los paisajes son una construcción del territorio y de las interacciones humanas, es decir, que se encuentran interpelados de sentido. Un ejemplo de ello son los paisajes rurales, que son un balance entre lo artificial creado por los sujetos, aquello que provee la naturaleza y las transversalidades que lo cruzan (culturales, sociales, económicas) y que lo convierten en algo frágil.

Las transformaciones del sistema económico-político trajeron consigo cambios de significado de los paisajes rurales, que agregaron capas relacionadas con lo patrimonial (de forma legal), por encima de la interacción con el propio entorno; de esta manera, el paisaje rural se convirtió en un espacio de producción cuyo sentido es satisfacer las necesidades urbanas, lo que ha abonado al abandono de lo “rural” como una cultura en sí misma, al ser despojada de las formas en que interactuaba con el contexto.

Por otra parte, en el capítulo 11, Ícaro Obeso cambia de rumbo para establecerse en el ámbito urbano, y puntualiza que los estudios relacionados con lo urbano se han disparado a partir de 2007, cuando se reconoce estadísticamente que la mayor parte de la población del mundo vive en las ciudades, con lo cual añadió una más a la serie de complejidades que ya presentaba este espacio. El autor comparte la concepción de paisajes que tienen los autores del capítulo previo, pero subraya que, a lo largo del tiempo, los paisajes urbanos se han complejizado debido a sus características, a la forma en que han sido concebidos (urbanísticamente), por su uso o, incluso, por rasgos geográficos que comparten con el común de las ciudades; tales complejidades han llevado a cuestionarse cómo se manejan y administran los espacios urbanos.

Los rasgos distintivos de las ciudades no sólo tienen su origen en la manera en que se interpretan el espacio y el entorno: también deben entenderse en todas las dimensiones que conllevan, especialmente asuntos cruciales en la actualidad, como el cuidado al medio ambiente y la sustentabilidad.

Para finalizar con las aportaciones que se incluyen en el presente libro, en el capítulo 12 encontramos las reflexiones de Marta I. González y María J. Miranda, que nos transportan a un espacio que se ha vuelto relevante para los sujetos y que de forma exponencial está intercediendo a otras esferas, como es el ámbito de lo digital desde una perspectiva feminista.

Las autoras mencionan que el espacio digital no sólo se concibe como un nuevo territorio cuya cartografía aún no se completa, por lo que existe la necesidad de estudiarlo no únicamente como un espacio, sino como una dimensión que intercede a la manera en que construimos y percibimos la realidad física en la que existimos, lo cual implica una serie de repercusiones a tomar en cuenta.

Finalmente, en sus marcos de análisis, las autoras presentan diversos tecnofeminismos que nos permiten entender que no hay neutralidad en el cómo y en el para qué se producen las tecnologías en términos de género, ya que en tales espacios se reproduce la exclusión, la opresión y la violencia; pero, a la vez, pueden funcionar como espacios de conexión y resistencia, por lo que la búsqueda de las agentes debe orientarse a reforzar las posibilidades que brinda el espacio en este sentido.

Comparto con ustedes el gran aprendizaje que me ha dejado esta obra; su lectura ha sido muy provechosa, ya que a través de ella me trasladé a una diversidad de paisajes conectados por la interculturalidad; como lo mencioné anteriormente, en el libro se abordan varias temáticas que transitan por la naturaleza y origen del concepto interculturalidad, la comunicación con las poblaciones originarias, la imposición de los esquemas formativos y el análisis de la novela, que nos ayuda a clarificar aspectos como las migraciones, los paisajes y el género, entre otros.

Concluyo que para lograr una verdadera interculturalidad es necesario considerar la diversidad cultural en todos los espacios y contextos, no como elemento segregador o diferenciador, sino como nexo enriquecedor, integrador y articulador; esto facilita y promueve procesos de intercambio, interacción y cooperación entre las culturas, con un tratamiento igualitario, sin distinción o inclinación por alguna de ellas.

Por todo lo anterior, invito a realizar la lectura de la obra y a convertirla en un pretexto para dialogar con las autoras y los autores, propiciar un encuentro de saberes y vivenciar la interculturalidad.

Referencias

Bueno, N.; S. Beato (2022). Intercultural Approaches to Space and Identity. New York: Nova Science Publishers. [ Links ]

Vergara, M. (2021). De la educación indígena a la educación intercultural en México, Colombia y Guatemala. Debates, reflexiones y retos. Utopía y Praxis Latinoamericana, 26(95), 11-24. https://produccioncientificaluz.org/index.php/utopia/article/view/36560Links ]

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