Introducción
La ingesta de alimentos y agua contaminada con microorganismos patógenos puede dar origen a más de 200 enfermedades infecciosas, considerándose una de las mayores causas de hospitalizaciones y muertes a nivel mundial1. Salmonella spp, Campylobacter spp, E. coli, L. monocytogenes y Yersinia spp son los principales patógenos bacterianos reportados en casos infecciosos por el consumo de alimentos. Dada su ubicuidad, resistencia a los antibióticos, formación de biofilm, capacidad de crecimiento ante ambientes hostiles, factores de virulencia y patogenicidad, estos patógenos son de gran interés para el sector de la salud pública2. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente 600 millones de personas experimentan un episodio infeccioso relacionado con alimentos contaminados, resultando en más de 420,000 muertes3. En este contexto, es fundamental prevenir, detectar y controlar la contaminación alimentaria para garantizar la seguridad de los alimentos destinados al consumo humano2.
Actualmente, existen diversos métodos de desinfección de alimentos; sin embargo, no todos son aplicables a todos los productos. Por ejemplo, el tratamiento térmico puede eliminar la microflora de los alimentos4, la pasteurización no se recomienda para productos frescos y carne, ya que puede afectar las propiedades organolépticas y el contenido nutricional de los productos. La radiación ionizante puede alterar la apariencia de los alimentos y así disminuir la aceptación de los consumidores5, y los desinfectantes químicos están relacionados con problemas de salud como cáncer, asma y daños neurológicos6. Por lo tanto, es fundamental identificar y desarrollar alternativas efectivas para el control de enfermedades transmitidas por alimentos, que sean respetuosas con el medio ambiente y que brinden seguridad al consumidor. Una opción sólida es el biocontrol con bacteriófagos2.
Los bacteriófagos (fagos) son virus que infectan exclusivamente a bacterias, siendo específicos hacia ciertas especies o incluso cepas7. Su especificidad es una de sus características más atractivas, ya que ofrecen una oportunidad única para eliminar bacterias específicas del alimento sin alterar su microflora natural y propiedades organolépticas, favoreciéndolos sobre los antibióticos y agentes químicos8,9. En años recientes, los fagos han ganado aceptación como una tecnología natural y verde, ya que muchos productos fágicos comercializados no contienen aditivos y cuentan con certificaciones internacionales5, cumpliendo con las exigencias del consumidor de alimentos libres de conservantes químicos, mínimamente procesados y producidos de forma natural3.
Buscar soluciones novedosas que garanticen la seguridad alimentaria manteniendo altos estándares de producción de alimentos es clave para un desarrollo social, económico y de salud. En esta revisión, se resumen y discuten hallazgos recientes que exponen el potencial de los bacteriófagos para ser usados como biocontrol en la reducción de patógenos en productos alimenticios de origen animal, garantizando la seguridad de los consumidores.
Bacteriófagos
Los bacteriófagos son las entidades biológicas más abundantes del planeta, con un número estimado de 1031 partículas10. Estos se encuentran en todos los ecosistemas donde las bacterias están presentes. Desempeñan un papel crucial en el equilibrio microbiológico, ya que se estima que eliminan la mitad de la población bacteriana mundial cada 48 h10. Además, en humanos y animales, reducen significativamente la colonización bacteriana, actuando como un componente adicional de la inmunidad innata11 y juegan un papel importante en la microbiota intestinal10.
El término “bacteriófago” proviene de los vocablos griegos: “bacteria” y “fagos”, que significa “devorador de bacterias”. Fue introducida por primera vez a la comunidad científica en 1917 por Félix d´Herelle, quien comenzó a administrarlos terapéuticamente para diversas infecciones bacterianas12. Sin embargo, en años anteriores, diversos estudios ya sugerían una acción fágica; por ejemplo, en 1847, Ernest H. Hankin reportó una actividad antibacteriana inusual en los ríos Yamuna y Ganges, proponiendo su ingesta para disminuir el Vibrio Cholerae, causante de la epidemia de cólera. De igual manera, en 1915 Frederick W. Twort observó una actividad lítica en un cultivo puro de Micrococcus, planteando la hipótesis de un virus ultramicroscópico; lamentablemente, debido a conflictos sociales y económicos, no pudo confirmar ni refutar su hipótesis8.
Según el ciclo de infección, se distinguen dos tipos de fagos. Los bacteriófagos atemperados, que llevan a cabo un ciclo lisogénico, representan un riesgo para la inocuidad debido a su capacidad de transferir horizontalmente genes de resistencia y factores de virulencia. Por otro lado, los bacteriófagos líticos (también llamados virulentos) son los idóneos para el biocontrol de patógenos relacionados a los alimentos debido a su ciclo de infección. Tras insertar su material genético y tomar control de la maquinaria de replicación bacteriana, se forman nuevos viriones que son liberados al ambiente mediante la lisis13.
Los fagos tienen un alto grado de selectividad para infectar y eliminar a bacterias específicas, siendo inofensivos para humanos y animales, lo que los convierte en una alternativa atractiva al uso de antibióticos3.
La tendencia hacia el consumo de alimentos libres de productos químicos, seguros y aceptables ha ido en aumento durante las dos últimas décadas, acelerándose notablemente debido a la pandemia COVID-1914,15. Por ello, diversas preparaciones fágicas compuestas por uno o varios fagos (coctel) han sido aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus singlas en inglés) y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), ganando importancia por su enfoque ecológico y considerándolos amigables con el medio ambiente. Así mismo por su potencial para ser utilizados en diferentes etapas de la producción alimentaria como en limpieza de instalaciones, desinfección de equipos industriales, conservadores, y biocontrol en alimentos crudos y cocidos sin afectar sus propiedades sensoriales y valores nutricionales2,4.
Patógenos transmitidos por alimentos
Salmonella
Salmonella es un patógeno Gram-negativo zoonótico perteneciente a la familia Enterobacteriacea. Los pollos son los hospederos más comunes de este patógeno, seguido por ganado bovino, pavos, cerdos, patos y gansos13. Este microorganismo es responsable de enfermedades diarreicas en humanos, que se manifiestan con síntomas como dolor abdominal y de cabeza, calambres, náuseas, vómito, diarrea, fiebre y deshidratación. En casos graves, puede llevar a la muerte4.
La transmisión de Salmonella ocurre principalmente después de consumir agua y alimentos de origen animal y vegetal que han sido contaminados. Por ejemplo, en 2023, un estudio reportó una prevalencia de ~50% de Salmonella spp en salchichas de cerdo y filetes de pechuga de pollo y pavo, ~25% en huevos de pollo y mariscos y ~10% en carne de res. A nivel mundial, Salmonella es la tercera causa más común de muerte humana entre las enfermedades diarreicas1. Según estimaciones globales, Salmonella no tifoidea representa 93.8 millones de infecciones entéricas y 155,000 muertes humanas al año13. Los serovares Salmonella Enteritidis y Salmonella Typhimurium son particularmente relevantes en la salud pública, ya que son los más prevalentes en alimentos que causan brotes en humanos8.
La eficacia de los bacteriófagos en la lucha contra Salmonella spp en alimentos destinados al consumo humano ha sido corroborada en múltiples investigaciones (Cuadro 1). Un estudio reciente destacó la efectividad del coctel fágico PhageGuard S® en la eliminación de Salmonella Enteritidis en muestras de carne cruda de pollo adquiridas en tiendas locales. En el transcurso del experimento, las muestras fueron contaminadas de manera artificial con 104 UFC/cm2 y, tras 30 min, se trataron con 1-2 x107 UFP/cm2 del coctel. El recuento bacteriano disminuyó significativamente hasta 1.5 unidades logarítmicas en las primeras 24 h; no se observó una reducción adicional posteriormente, lo que sugiere que el tiempo de acción de los fagos es corto16. De manera similar, otro estudio que evaluó este mismo producto fágico en combinación con luz ultravioleta determinó que, a una concentración final de 109 UFP/ml y después de 1.5 h de su aplicación a carne molida de res inoculada artificialmente con 3.5 log10 UFC/g de Salmonella spp, disminuyó aproximadamente 2 unidades logarítmicas en comparación con el grupo testigo17.
Cuadro 1 Estudios sobre el uso de bacteriófagos contra Salmonella
| Bacteriófago | Bacteria | Matriz (dosis de contaminación) | Dosis fágica de aplicación | Reducción bacteriana | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|
| LPSEYT (bacteriófago ambiental) | S. enterica | Leche pasteurizada (3
log10 UFC/ml). |
7 log10 UFP/ml. | 2.19 y 4.22 log10 UFC/ml a 4 y 25
ºC, respectivamente. |
24 |
| SE07 | Rodajas de carne de res y pollo (105 UFC/ml). |
1012 UFP/ml. | Después de 12 h a 4 ºC, ~2
log10 UFC/ml. |
25 | |
| Variante de Felix-01 | S. Typhimurium | Salchichas de pollo (300 UFC/ml). Después de 4 días de almacenamiento se registró 8.2 x 106 UFC/ml. |
5.25 x 106 UFP/ml. | 2.1 unidades logarítmicas después de 24 h a 22 ºC. |
26 |
| P7 | Carne de res cruda
(104 UFC/cm2). |
MOI de 10,000. | >5.9 log10/cm2 en las
muestras almacenadas a 24º C por 8 días. |
27 | |
| SJ2 | S. Enteritidis | Leche pasteurizada y cruda
(104 UFC/ml). Posteriormente se maquiló queso Cheddar, del cual se obtuvieron las muestras. |
108 UFP/ml. | Eliminación completa en el queso elaborado con leche pasteurizada; y 50 UFC/g en el queso maquilado con leche cruda. |
28 |
| Fago 12 | Piel de pollo (103 UFC/cm2). | MOI de 100,000. | Eliminación completa después de 48 h de almacenamiento a 4 ºC. |
29 | |
| PA13076; PC2184 (coctel) | Pechuga de pollo; leche pasteurizada (4 x 105 UFC/ml). |
4 x 109 UFP/ml. | 2.5 log10 UFC en muestras de
pechuga de pollo; y una eliminación completa en muestras de leche pasteurizada. |
30 | |
| wksl3 | Piel de pollo (3.25 UFC/cm2). |
2.2 x 108 UFP/ml. | 2.43 UFC/cm2 después de un almacenamiento por 7 días a 8 ºC. |
31 | |
| PHISE (coctel) | Piel de pollo (105 UFC/cm2). |
109 UFP/ml. | Después de una inmersión por 30 min, 1 log10 UFC/cm2 |
32 | |
| Coctel compuesto por 5 fagos |
Carne de res, pavo y pollo
(105 UFC/ml). |
109 UFP/ml. | Después de un almacenamiento de 10 días a 5 ºC, se observó una reducción de 3.54, 2.84 y 1.67 unidades logarítmicas en muestras de res, pavo y pollo, respectivamente. |
33 | |
| SalmoFresh™ en combinación con Arginato Lárico (LAE). |
S.
Typhimurium; S. Heidelberg; S. Enteritidis |
Piel de pollo (3
log10 UFC/cm2). |
Aplicación de LAE (400 ppm) seguido de 109 UFP/ml del producto fágico. |
2.2-2.5 log10 UFC/cm2 con
1 día de almacenaje a 4º C. |
34 |
| SalmoFresh™ | Filetes de pechuga de pollo envasados en atmósfera modificada (MAP) (~3 log10 UFC/g de la mezcla de patógenos). |
109 UFP/ml. | Después de un almacenado de 7 días a 4 ºC, se regisró 1.2 log10 UFC/g al emplearse MAP+producto fágico; y 0.4 log10 al emplearse solo MAP (95% CO2/5% O2). |
35 |
MOI= multiplicidad de infección; UFP= unidades formadoras de placa; UFC= unidades formadoras de colonia.
Así mismo, se contaminaron deliberadamente muestras de carnes frías de pavo, salchichas y mariscos con una concentración de 1 x 103 de S. Typhimurium y se expusieron a 3 x 108 UFP/g del fago FO1-E2. Tras seis días de almacenamiento a 8 ºC, no se registró conteo bacteriano viable, lo que demuestra la eficacia de los fagos como herramienta de biocontrol en alimentos listos para consumir18.
En otra investigación, se encontró que la aplicación de un coctel fágico (compuesto por 5 fagos) con una concentración de 9 log10 UFP/g, redujo significativamente, en comparación con el grupo testigo con 5.9 y 3.1 UFC/g, el recuento de S. Enteritidis en muestras de salmón crudo en 3.2 y 2.8 unidades logarítmicas (UFC/g) después de un almacenamiento a 18 y 4 ºC, respectivamente, durante 10 días. Además, bajo condiciones similares de almacenamiento, en muestras de salmón ahumado se registró una reducción de 1.9 y 1.2 unidades logarítmicas (UFC/g) en comparación con el grupo testigo que fue de 6.9 y 2.2 UFC/g, respectivamente. Esto evidencia la eficacia de dicho coctel para disminuir la contaminación por Salmonella en productos alimenticios de origen acuático19.
De igual manera, tras 24 h de la administración del fago ambiental SJ2 a una concentración de 108 UFP/ml, se detectó una reducción significativa de 1.65 y 3.14 log10 UFC/ml de S. Typhimurium en muestras de carne molida de cerdo y huevo líquido, respectivamente, almacenadas a temperatura ambiente e inoculadas artificialmente con 107 UFC20.
Por otro lado, una investigación evaluó la eficacia de un coctel de tres fagos (aislados del medio ambiente) para la eliminación de biofilm formado por una mezcla de S. Typhimurium y S. Enteritidis en superficies de acero inoxidable. El título fágico de 7-8 log10 UFP/cm2 disminuyó significativamente ~5.5 unidades logarítmicas de conteo bacteriano en comparación con el testigo (~9 log10 UFC/cm2), sugiriendo que los fagos pueden ser utilizados para desinfectar el equipo relacionado con el proceso de alimentos y así disminuir el riesgo de una contaminación cruzada21.
De igual manera, se ha demostrado que los fagos son una excelente opción para la preservación de alimentos. En un experimento reciente, se añadió un coctel de seis fagos (109 UFP/ml) a una almohadilla absorbente utilizada en bandejas de carne refrigerada. El coctel permaneció viable durante 48 h a una temperatura de 10-15 ºC. Este tratamiento resultó en una reducción significativa de Salmonella enterica serovar Typhymurium de 4.3 log UFC/ml, mientras que el grupo control presentó 9.8 UFC/ml22. Múltiple evidencia sugiere que los bacteriófagos son una herramienta eficaz para prolongar la vida útil de los alimentos refrigerados listos para consumir23.
Listeria monocytogenes
Es un patógeno Gram-positivo, anaerobio y zoonótico, cuyos principales reservorios son los animales de rebaño. Este patógeno también puede encontrase en el suelo y en agua contaminada por desechos orgánicos, donde tiene la capacidad de sobrevivir por más de 290 días36.
La listeriosis, enfermedad causada por este patógeno, representa un serio problema de salud pública. Se caracteriza por su alta tasa de mortalidad, que oscila entre 25 y 30 %4, siendo las mujeres embarazadas, recién nacidos, personas inmunodeprimidas y ancianos los más vulnerables1. La principal vía de transmisión a los humanos es a través del consumo de alimentos contaminados con la bacteria, como la leche y quesos no pasteurizados, carne poco cocida, productos listos para consumir como salchichas y paté, y frutas y verduras mal lavadas. Sin embargo, diversos estudios han reportado una contaminación cruzada en productos y utensilios10.
La infección se manifiesta con fiebre, dolor muscular y trastornos gastrointestinales (diarrea y vómito), que puede progresar a encefalitis, meningitis, pérdida de equilibrio y convulsiones. En mujeres embarazadas, puede provocar muerte fetal4,8,9.
Este patógeno tiene la capacidad de sobrevivir y multiplicarse a temperaturas de refrigeración (2-8 ºC) por largos periodos de tiempo, lo que favorece su proliferación durante el transporte y almacenamiento de alimentos9. Además, puede resistir en condiciones similares a las de la preparación de alimentos, como altos niveles de sal, un pH inferior a 6 y ausencia de oxígeno8. Por ello, es de suma importancia diagnosticar y erradicar esta bacteria para asegurar la seguridad alimentaria, especialmente en alimentos listos para consumir.
Diversas investigaciones actuales confirman la alta eficacia de los bacteriófagos contra L. monocytogenes presente en alimentos listos para su consumo, en carne cruda y cocida, y en las superficies utilizadas en la preparación de alimentos (Cuadro 2).
Cuadro 2 Estudios sobre el uso de bacteriófagos contra L. monocytogenes
| Bacteriófago | Bacteria | Matriz (dosis de contaminación) | Dosis fágica de aplicación | Reducción bacteriana | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|
| Listex™ P100 | Mezcla de cepas de L.
monocytogenes (ScottA, 1/2a, 1/2b, 4b, DSA25). |
Lonchas de jamón curado y acero inoxidabe (2-3 unidades logarítmicas/cm2) |
8 log10 UFP/cm2. | Eliminación completa en ambas matrices. Las lonchas de jamón se almacenaron 4 ºC durante 14 días. |
48 |
| L. monocytogenes | Carne de pavo y roast beef
(103 UFC/cm2. |
107 UFP/cm2. | Con un almacenamiento de 28 días a 4 ºC, ~2 unidades logarítmicas. |
49 | |
| Mezcla se cepas de L.
monocytogenes (V7, Bug600, F4393, F5069, ATCC 43257) |
Queso fresco (3.5 UFC/cm2). |
108 UFP/cm2. | En combinación con lactato de potasio (2.8 %) y diacetato de sodio (0.2 %), se mantuvo una reducción de ~3 unidades logarítmicas, durante 28 días a 4 ºC. |
50 | |
| L. monocytogenes | Queso tipo Munster (2 x
101 UFC/ml). |
1.5 x 108 UFP/ml y 3 x 109 UFP/ml. |
Después de 21 días a 4 ºC de
almacenamiento, reducción de 2-3 unidades logarítmicas/cm2 con la dosis baja y eliminación completa con la dosis alta. |
51 | |
| Jamón curado
(103-105 UFC/cm2). |
109 UFP/cm2 | Eliminación completa después de 24 h a 4 y 12 ºC. |
41 | ||
| ListShield™ | L. monocytogenes (1/2a, 1/2b, 4b). | Queso (104 UFC/g); salmón ahumado (103 UFC/g). |
108 UFP/g (queso); 9 x 105 UFP/g (salmón ahumado). | 82 % (0.7 log) en queso; 90 % (1.2 log) en salmón ahumado. | 52 |
| A511 | L. monocytogenes | Rollos de pechuga de pollo listos para su consumo (102 UFC/cm2). |
1.5 x 106 UFP/cm2. | Eliminación completa. El almacenamiento fue por 18 días a 5 ºC. | 53 |
| L. monocytogenes (ScottA) | Queso camembert (1 x
103 UFC/cm2); queso Limburger (1 x 10 UFC/cm2). |
3 x 108 UFP/cm2. | Almacenados por 1 hora a 12- 13 ºC, el queso Camembert registró una disminución de 2.5 unidades logarítmicas; y una eliminación completa en queso Limburger. |
54 | |
| LMP1 y LMP7 |
L. monocytogenes ATCC
7644 |
Leche cruda (5 x
105 UFC/ml). |
MOI de 100 | 2-3 y 1.5 unidades logarítmicas
bacterianas a 4 y 10 ºC, respectivamente, después de 18 días de almacenamiento. |
55 |
MOI= multiplicidad de infección; UFP= unidades formadoras de placa; UFC= unidades formadoras de colonia.
En 2017, una investigación destacó la eficacia de Listex™ P100 (1.5 x107 UFP/ml), un coctel compuesto por 6 fagos específicos, avalado por la FDA y con opiniones favorables de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés). Este compuesto, aplicado en rebanadas de jamón (30 g, aproximadamente) listas para su consumo, logró reducir a niveles indetectables 2.83 log UFC/ml de L. monocytogenes serotipo 1/2a, inoculada experimentalmente. Tras 72 h de almacenamiento a temperatura de refrigeración (6 a 8 ºC), el producto fágico mostró resultados superiores en comparación con la nisina y lactato de sodio, los cuales registraron una reducción de 1.67 y 1.13 log10 UFC/g, respectivamente37.
En otro estudio, Listex™ P100, con un título fágico de 2.5 x 109 UFP/g, logró reducir aproximadamente 2 unidades logarítmicas del conteo bacteriano en quesos artesanales (Minas Frescal y Coalho) contaminados artificialmente con 105 UFC/g de una mezcla de L. monocytogenes serotipo 1/2a y ScottA, en comparación con el grupo testigo (~6 log10 UFP/g). Los quesos se almacenaron durante 30 min a 10 ºC38. Además, en combinación con la enterocina AS-48 (0.37µg/cm2), Listex™ P100 registró mejores resultados en comparación con la administración individual, ya que mantuvo a niveles indetectables el conteo bacteriano de un coctel de cinco cepas de L. monocytogenes (103 UFC/cm2) que fue inoculado in vitro en filetes de merluza, salmón crudo y ahumado, almacenados a 4 ºC. El efecto antibacteriano perduró de 7 a 15 h39.
Diversos estudios han confirmado la efectividad de Listex™ P100 para el control de biofilms formados por L. monocytogenes en instalaciones de producción de alimentos. La aplicación del producto fágico en superficies de acero inoxidable ha logrado una reducción significativa en el conteo bacteriano, disminuyéndolo hasta en 5 unidades logarítmicas en comparación con el testigo40, e incluso eliminándolo por completo41. Esto lo convierte en una opción adecuada para disminuir el riesgo de una contaminación cruzada.
De igual manera, la vida útil del producto Listex™ P100 (2 x 107 UFP/g) se mantuvo durante 10 días a 4 y 10 ºC, reduciendo hasta ~2 unidades logarítmicas un conteo de ~4.3 log10 UFC/g en una mezcla de los serotipos 1/2a y 4b de L. monocytogenes que fue inoculada artificialmente en filetes crudos de bagre42. Además, 108 UFP/g del mismo producto fágico disminuyó de 1.8-3.5 log10 UFC/g la mezcla de los serotipos 1/2a y 4b de L. monocytogenes, con una carga inicial de 2-4 log UFC/g, en filetes de salmón crudo almacenados durante 2 h a 4 y 22 ºC43. En una opinión científica emitida por la Comisión Europea, se comunicó que, según la dosis empleada de Listex™ P100 en alimentos listos para su consumo, se reflejará la magnitud de la reducción logarítmica de L. monocytogenes. Se estima que un título fágico de 109 UFP/cm2 reduce 2.52, 1.74 y 3.42 log10 UFC en pescado, carne y productos lácteos listos para consumir, respectivamente44.
Se monitoreó el crecimiento de las cepas 1/2a y ScottA de L. monocytogenes cuando se desafío con el fago A511 (3 x108 UFP/g) en muestras de alimentos listos para consumir altamente sensibles a la contaminación. En muestras de “hotdogs”, el fago neutralizó el crecimiento de la cepa 1/2a y redujo 2.9 unidades logarítmicas la cepa ScottA de L. monocytogenes, con respecto al grupo testigo de 104 UFC/g. En muestras de leche y queso mozarella eliminó ambas cepas. En salmón ahumado no se registró una reducción significativa de la cepa 1/2a; sin embargo, con respecto al grupo testigo (~104 UFC/g), se redujo 2.2 unidades logarítmicas de la cepa ScottA. En muestras de mariscos, con un grupo control de ~105 UFC/g del serotipo 1/2a y ~106 UFC/g del serotipo ScottA de L. monocytogenes, se registró una reducción de 1.5 y 2.5 unidades logarítmicas, respectivamente45.
El uso de los bacteriófagos es una estrategia antibacteriana innovadora para reducir la carga bacteriana en superficies de carne. Por ejemplo, el producto fágico comercial ListShield™ fue aplicado para descontaminar superficies de muestras de carne cruda que fueron inoculadas artificialmente con L. monocytogenes y almacenadas durante 15 días a 4 ºC. Tras el tratamiento, los valores de pH y color de la carne no se vieron afectados y el conteo bacteriano se redujo significativamente 2.3 unidades logarítmicas en comparación con el grupo testigo (5.7 log10 UFC/g)46. Este mismo agente fágico con un título de 107 UFP/cm2 logró erradicar la biopelícula formada sobre la superficie de acero inoxidable contaminada por ~106 UFC de L. monocytogenes. Además, a una dosis de contaminación alta (105 UFC/ml) redujó 3.5 unidades logarítmicas y a una dosis baja (103 UFC/ml) logró una eliminación completa del patógeno en superficies de jamón curado almacenado a 4 ºC durante 14 días41.
Además, se demostró que un coctel fágico (109 UFP/ml) inmovilizado sobre una membrana de celulosa fue capaz de reducir la carga bacteriana de la cepa C391 de L. monocytogenes (103 UFC/ml) a niveles indetectables en muestras de pechuga de pavo asadas y conservadas a 4 ºC. La eficacia del tratamiento se mantuvo hasta 6 días en muestras bajo condiciones aeróbicas, un día en muestras envasadas en atmósfera modificada y 3 días en aquellas envasadas al vacío47.
Escherichia coli
Es un bacilo Gram-negativo y anaerobio facultativo. Aunque la mayoría de las cepas de esta especie de enterobacteria son obicuas y comensales en sus hospederos, desempeñando funciones mutualistas benéficas, se han identificado una gran variedad de cepas patógenas que pueden causar enfermedades gastrointestinales severas9. Estas cepas patógenas se pueden clasificar en dos patotipos según sus factores de virulencia: E. coli patogénica entérica (IPEC), que incluye E. coli enterotoxigénica (ETEC), E. coli enteroinvasiva (EIEC), E. coli enteropatogénica (EPEC), E. coli productora de toxina shiga (STEC) y E. coli enterohemorrágica (EHEC); y el segundo grupo es E. coli patogénica extraintestinal (ExPEC)13. Las cepas de STEC son las que se asocian con mayor frecuencia a brotes por intoxicación alimentaria, destacando los serotipos O104:H4, O157, O103, O26 y O111; y en menor medidas las cepas de EPEC y ETEC56.
Este patógeno puede encontrarse en ambientes contaminados como agua y suelo, así como en humanos y animales. Su transmisión al ser humano generalmente se debe al consumo de alimentos contaminados o poco cocinados, como productos cárnicos (pollo, res), lácteos, jugos, agua, frutas y verduras. Además, se ha destacado una contaminación cruzada debido a una manipulación inadecuada de los alimentos57. No se requiere una alta dosis infectiva (103-106) para que los hospederos comiencen a manifestar síntomas de infección, como diarrea acuosa, vómito, fiebre, dolor abdominal, náuseas, y en casos más extremos, sepsis, síndrome urémico hemolítico, colitis hemorrágica y meningitis8,57. Aunque la infección por E. coli puede ocurrir a cualquier edad, las personas inunocomprometidas, los niños menores de 5 años y los ancianos son los más vulnerables a un desenlace fatal8.
Diversas investigaciones han demostrado la efectividad de los bacteriófagos como herramientas de biocontrol usados en alimentos (Cuadro 3). En 2012, se evaluó la eficacia de EcoShiel PX™, un producto comercial compuesto por 3 fagos, aprobado por la FDA y ampliamente utilizado para combatir una amplia gama de cepas STEC. Durante la experimentación, muestras de carne molida de res fueron contaminadas artificialmente con 2 x 103 UFC/g de E. coli O157:H7, luego tratadas (vía spray) con 3 x 106 UFP/g del coctel fágico y almacenadas a 4 ºC. A los 5 min, el conteo bacteriano se redujo en 94 % con respecto al testigo (~4.5 x 103 UFC/g); este mismo nivel de reducción se mantuvo durante 7 días; sin embargo, no mostró eficacia en una recontaminación58.
Cuadro 3 Estudios sobre el uso de bacteriófagos contra E. coli
| Bacteriófago | Bacteria | Matriz (dosis de contaminación) | Dosis fágica de aplicación | Reducción bacteriana | Fuente |
|---|---|---|---|---|---|
| AZO145A | E. coli O145:H25 | Acero inoxidable (cupones de 2.5 cm x 7.6 cm x 0.08 cm) (4.7- 5.8 unidades logarítmicas/cupón). |
2 x 1010 UFP/ml. | 2.9 y 1.9 unidades logarítmicas de UFC a las 24 y 48-72 h, respectivamente. |
63 |
| e11/2; e4/1c; pp01 (coctel) |
E. coli O157:H7 | Carne de res (100 µl de 103 UFC/ml). |
2 x108 UFP/ml de la mezcla de fagos. |
En 80 % de las muestras (7/9) la
eliminación bacteriana fue completa; y 20 % (2/9) se registró un recuento de menos de 10 UFC/ml. |
64 |
| FAHEc1 | Carne de res cruda y cocida (<100-104 UFC/ml). |
8 log10 UFP/cm2. | ~4 log10 UFC/cm2 tras 24
h de almacenamiento a 5 y 24 ºC. |
65 | |
| Eco M-AG2, Eco M-AG3, Eco M- AG10 (coctel inmovilizado en una membrana de celulosa). |
Carne de res cruda
(103 UFC/ml). |
109 UFP/ml. | Bajo condiciones aeróbicas a 4 ºC, la carga bacteriana se mantuvo a niveles indetectables al día 12 a 15 post-tratamiento. |
47 | |
| EC6; EC9; EC11 (coctel). |
E. coli ATCC 25922;
O127:H6; O5:H- |
Leche de vaca ultra pasteurizada a alta temperatura (UHT); y leche cruda (105 UFC/ml en ambas muestras). |
1 x 109 UFP/ml. | A 5 y 25 ºC por 7 días y 1 día, la
eliminación fue completa. En leche cruda inoculada con O5:H- se registró un recrecimiento a los 6 días (5 ºC) y 9 h (25 ºC) después del tratamiento. |
66 |
| BL EPEC |
E.
coli enteropatogénica |
Leche (106 UFC/ml). | MOI de 0.01. | Reducción de 98 y 99 %, cuando las muestras fueron almacenadas a temperatura ambiente durante 24 y 4 ºC, respectivamente |
67 |
| MS1 | E. coli O26, O45, O103, O111, O121, O145, O157:H7. | Carne molida de res (2.2 x 106 UFC/g). | 108 UFP/ml. | Reducción de 96.2 - 99.9 % | 68 |
| DT1-DT6 (coctel) | E. coli O157:H7 | Leche y carne (~109 UFC/ml). | ~109 UFC/ml. | Niveles indetectables en leche a las 24 h en 4 ºC; 3.0-3.8 log10 UFC/ml en carne a las 24 h en 37 ºC. |
69 |
| T1, T4, T5, O1 | E. coli O157 | Carne cruda de res
(104 UFC/cm2) |
MOI de 1000. | ~ 1.3 log UFC/cm2 | 70 |
| phT4A |
E. coli ATCC 13706,
ATCC 25922. |
Superficie de plástico y acero inoxidable (109 UFC/ml). |
109 UFP/ml. | 5.5 y 4.0 UFC/cm2 en plástico y
acero inoxidable, respectivamente 12 h post- tratamiento, previno 3.2 log UFC/cm2. |
48 |
| Coctel de 21 fagos específicos |
E. coli O157, O26,
O45, O103, O111, O121, 0145. |
Superficie de acero inoxidable (7 log UFC/ml); cupones de polietileno (9 log UFC/ml). |
9 log UFP/ml. | 4.0 log UFC/cm2 en acero
inoxidable; 4.8 log UFC/cm2 en polietileno. |
72 |
MOI= multiplicidad de infección; UFP= unidades formadoras de placa; UFC= unidades formadoras de colonia.
Otro estudio que reafirma la eficacia de EcoShiel PX™ fue realizado en 2020 cuando la aspersión de 107 UFP/g del coctel, redujo en 67 % el conteo bacteriano en muestras de carne asada, 49 % en carne molida de res, 80 % en pechuga de pollo cruda, 69 % en pollo cocido, 80 % en salmón crudo y 97 % en queso tipo Cheddar. Las muestras fueron inoculadas experimentalmente con 3 log UFC/g de O157:H759.
Un grupo de investigadores administró una MOI de 100 del fago DW-EC (aislado del Dawet, un alimento tradicional indonesio) para tratar muestras de carne de pollo y pescado que fueron adquiridas en supermercados y posteriormente contaminadas artificialmente con 106 UFC/ml. Después de 6 días de almacenamiento a 4 ºC, se observó una reducción del conteo bacteriano de aproximadamente 87 % en ambas muestras, en comparación con el grupo testigo de 3.5 log UFC/ml60.
Por otro lado, los fagos han mostrado una eficacia significativa contra E. coli en etapas críticas del procesamiento de alimentos. En una investigación reciente, se utilizó una solución del fago T4 con un título de 109 UFP/ml, inmovilizada en un film de policaprolactona modificado químicamente, que redujo el conteo bacteriano en 2.4 unidades logarítmicas en comparación con el film sin tratamiento (~7 log UFC/g). Esto se observó en muestras de carne de res cruda inoculadas experimentalmente con 107 UFC/ml E. coli O157:H7, después de 120 h de desafío a temperatura ambiente. Estos resultados demuestran el potencial de los fagos para mejorar la seguridad alimentaria durante el embalaje de alimentos61. De igual manera, un inóculo de 104 UFC de una mezcla de 6 cepas de E. coli O157:H7 (2 de éstas responsables de brotes alimentarios) que fue agregado a superficies de acero inoxidable y cerámica, se mantuvo a niveles indetectables después de 1 hora a 23 ºC post-tratamiento con 106 UFP del coctel fágico BEC8, demostrando su eficacia a una temperatura superior a la ambiental en materiales típicamente utilizados en el procesamiento de alimentos62.
Campylobacter jejuni
Es una bacteria Gram-negativa de la familia Campilobacteraceae13 que puede encontrarse en diversas aves como pollos, pavos, y silvestres, así como en mascotas y roedores8. Es el patógeno zoonótico transmitido por alimentos más frecuente en todo el mundo73, siendo C. jejuni causante del ~89 % de infecciones, seguido por C. coli (~10 %), C. fetus, C. upsaliensis y C. lari (~1 %)2. El consumo de tan solo ~400-500 células del patógeno puede causar enteritis en humanos74, que se manifesta con síntomas como dolor abdominal, de cabeza y muscular, diarrea acuosa sanguinolenta, náuseas y fiebre, entre siete y diez días después de su consumo8,9. En casos graves, puede llevar a complicaciones como artritis reactiva, enfermedad inflamatoria intestinal y el síndrome Guillain-Barré (42 % de casos de este síndrome son asociados a infección por C. jejuni) siendo los niños, ancianos y personas inmunodeprimidas los más susceptibles75.
La Organización Mundial de la Salud ha destacado a Campylobacter como un patógeno prioritario en la lista global de atención debido a su impacto global, con una prevalencia de 20 a 80 % en diversos países de Europa, América y Asia75. En 2010, se registraron 95 millones de casos de campilobacteriosis en todo el mundo, resultando en aproximadamente 21,000 muertes9. Además, la EFSA informa que desde 2005, sigue siendo el patógeno bacteriano más prevalente en infecciones gastrointestinales humanas en la Unión Europea, con un promedio de 200,000 casos anuales y una pérdida económica de 2,400 millones de euros73,75.
Las fuentes de infección incluyen malas prácticas de higiene, consumo de agua contaminada y leche no pasteurizada13. Sin embargo, la principal fuente de transmisión es la manipulación inadecuada y el consumo de carne de pollo cruda o poco cocida2. A pesar de la limitada cantidad de informes y preparaciones comerciales de fagos para el control biológico de Campylobacter en alimentos, en 2023, una revisión destaca algunas investigaciones que demuestran su eficacia para garantizar una seguridad alimentaria2.
La aplicación de fagos específicos para reducir la contaminación de alimentos por Campylobacter spp se ha centrado principalmente en pollos de engorde. Por ejemplo, un estudio mostró que el tratamiento con 107 UFP del fago φ redujo el recuento bacteriano de C. jejuni en aproximadamente 2 unidades logarítmicas, en comparación con el grupo testigo de 4.1 log10 UFC/ml, durante 5 días consecutivos en muestras de piel de pollo almacenadas a -20 ºC76. De igual manera, muestras de este tipo que fueron contaminadas experimentalmente con 104 UFC/cm2 de C. jejuni y almacenadas a temperaturas de refrigeración, registraron una reducción bacteriana de aproximadamente 2 unidades logarítmicas cuando fueron tratadas con un título de 107 UFP/ml de una solución fágica compuesta por dos fagos29; y una reducción de 0.73 log10 cuando se administró un título fágico de 106 UFP/ml de un solo fago y las muestras se mantuvieron bajo condiciones anaeróbicas77.
Además, la eficacia de fagos para combatir la contaminación por C. jejuni en carne de cordero y res ha mostrado resultados prometedores. En 2020, un grupo de investigadores evaluó el uso de 106 UFP/ml del fago CJ01 rociado en piezas de carne de cordero y pollo (de 20 g cada una) que habían sido contaminadas artificialmente con 104 UFC/ml de una cepa multirresistente de C. jejuni y almacenadas a 4 ºC. Después de 48 h, ambas muestras mostraron una disminución en el recuento bacteriano de ~1.7 log10 UFC/g en comparación con el grupo testigo, que tenía un recuento de aproximadamente 4 log10 UFC/g78. Esto refuerza la evidencia del uso de los fagos como agentes de biocontrol. Así mismo, en muestras de carne de res cruda y cocida inoculadas experimentalmente con 104 UFC/ml de C. jejuni y tratadas con una MOI de 10000 del fago Cj6, el recuento bacteriano disminuyó hasta niveles indetectables cuando se almacenaron por 8 días a una temperatura de 4 ºC27.
Productos fágicos comercializados
La producción y venta de productos fágicos representa un progreso significativo en microbiología, biotecnología y salud79. Los productos en el mercado se basan en un solo fago o múltiples fagos (cocteles); además, deben ser efectivos contra el mayor número de cepas bacterianas y estar estrictamente caracterizados para asegurar su propiedad lítica exclusiva, eliminando la posibilidad de transferir toxinas, genes de resistencia a los antibióticos y factores de virulencia80. Desde la aprobación de ListShield™, el primer producto fágico aprobado como GRAS (generalmente reconocidos como seguros) en 20061, múltiples preparaciones fágicas han surgido a nivel mundial certificadas por la FDA para combatir patógenos ligados a productos cárnicos y sus derivados, ya sean listos para consumir o no81.
La regulación de los productos fágicos, utilizados como agentes de biocontrol, se fundamenta en la adquisición del estatus GRAS otorgado por la FDA. Para cumplir con las normativas de mercado, es esencial que el nivel de endotoxinas en estos productos sea inferior a 250,000 EU/ml. Además, la certificación GRAS establece un límite de uso, permitiendo solamente la aplicación de 108 UFP por cada gramo de alimento82.
Una revisión exhaustiva muestra que, hasta 2021, 53 % (n= 65) de los productos fágicos comercializados a nivel mundial tiene un fin terapéuticos humano, el 31 % (n= 38) para uso animal, el 11 % (n= 14) para biocontrol en alimentos y el 5 % (n= 6) para el sector agrícola83.
Los productos fágicos utilizados para el biocontrol de patógenos en alimentos han sido aprobados para su comercialización por las agencias de salud de Canadá, Israel, Estados Unidos de América, China, Suiza y Reino Unido. De todos estos productos comercializados, combaten principalmente contra Salmonella (29 %; n= 4), seguido de E. coli (21 %; n= 3) y L. monocytogenes (21 %; n= 3), múltiples bacterias (14 %; n= 2), y finalmente Campylobacter (7 %; n= 1) y Shigella (7 %; n= 1). El 78.5 % (n= 11) de los productos han recibido la aprobación de la FDA83. En el Cuadro 4 se presenta información sobre diferentes productos fágicos comercializados que se utilizan para combatir patógenos ligados a los alimentos de origen animal.
Cuadro 4 Productos fágicos comercializados contra patógenos ligados a los alimentos
| Bacteria blanco | Compañía | Producto | APROBAC | COMERCIALIZ | Aplicaciones |
|---|---|---|---|---|---|
| E. coli | Intralytix (USA) | EcoShield PX™ | FDA | Canadá; Israel; USA | O157:H7 antes de envasar el alimento. |
| Micreos (NED) | PhageGuard E™ | USA | O157 en canales de ganado bovino. |
||
| FINK TEC GmbH (GER) | Secure Shield E1 | Productos de carne de res y pavo. |
|||
| Salmonella | Intralytix (USA) | SalmoFresh™ | Canadá; Israel; USA | Aditivo alimentario para aves, pescado, mariscos, frutas y verduras. |
|
| Micreos (NED) | PhageGuard S™ | Canadá; Israel | Productos avícolas. | ||
| Arm and Hammer Animal & Food Production (USA) |
Finalyse™ SAL | USA | |||
| L. monocytogenes | Intralytix (USA) | ListShield™ | FDA | USA Canadá; Israel; Suiza | Productos de carne de res;
aditivo alimentario para aves, pescados y mariscos |
| Listex™ | FDA | ||||
| Micreos (NED) | PhageGuard Listex™ | Productos cárnicos | |||
| Campylobacter | Intralytix (USA) | Compyshield™ | USA | Productos de carnes rojas crudas | |
| Shigella | Intralytix (USA) | ShigaShield™ | Productos cárnicos y vegetales |
||
| Variedad de bacterias | Brimrose Technology Corporation (USA) |
EnkoPhagum | Aprobado | Reino Unido | Remoción de
Salmonella, Shigella, E. coli y Staphylococcus en productos cárnicos |
APROBAC= aprobación; COMERCIALIZ= comercialización.
Conclusiones
La aplicación de fagos en la industria de alimentos ofrece múltiples beneficios en comparación con los métodos físicos y químicos, ya que estos no alteran la calidad ni las propiedades organolépticas de los productos alimenticios. En el sector alimentario, los fagos han demostrado una disminución considerable en los grados de contaminación, lo que facilita la biosanitización de superficies y equipo utilizado en la producción de alimentos, el biocontrol en productos alimentarios (en estado crudo, cocido y listos para consumir) y la biopreservación para prolongar la vida útil de los productos y minimizar los riesgos para los consumidores. La regulación de los productos fágicos es esencial para garantizar tanto su calidad como su eficacia; esta supervisión es fundamental para proteger la salud pública mitigando posibles riesgos sanitarios, además aumenta la confianza del consumidor. Es crucial destacar que, aunque el uso de los fagos parece alentador, debe ser parte de un enfoque integral que también incorpore buenas prácticas de higiene y manejo.















