INTRODUCCIÓN
Tras la guerra de Independencia, el territorio mexicano se vio envuelto en una atmósfera de libertad que inundó a todo el país, abriendo con ello la mente y creencias de los pobladores quienes comenzaron a aceptar nuevas prácticas como la de la dentistería que poco a poco iría reemplazando a la flebotomía, que se ejercía en nuestro país desde la llegada de los españoles en el siglo XVI. Pero no fue sino hasta la culminación del conflicto independentista que los dentistas comenzaron a anunciarse en los periódicos, siguiendo la costumbre preponderante del siglo XIX. En los anuncios los dentistas ofrecían emplomar dientes, poner dientes artificiales, limar los defectuosos; dejando de lado las sangrías, ventosas y sanguijuelas. Con la afluencia de estos personajes, la escena de la práctica y atención dental en México comenzó a sufrir cambios.
Pese a los grandes avances que ofrecía la dentistería aquellos que arribaron a territorio mexicano con sus títulos del extranjero como “Dentistas” trabajaron libremente hasta que, en 1840, la recién nombrada Escuela Nacional de Medicina decidió reglamentar los estudios, exámenes y el ejercicio de las profesiones de la salud, entre las que se encontraba la de dentista1. En enero de 1841 el Consejo Superior de Salubridad, institución facultada para regular el ejercicio de las profesiones u oficios referentes a la salud, estipulaba los requisitos para quienes desearan certificarse ante ella, los cuales eran: entregar una solicitud para presentar el examen, dirigida al presidente del Consejo, acompañada de tres cartas de testigos que avalaran al aspirante como una persona decente y moral y el pago de 100 pesos. Una vez cubiertos los requisitos se seleccionaba un jurado, una fecha y hora para presentar el examen.
En el primer año de labores del Consejo Superior de Salubridad se presentaron seis dentistas a examen2. El primero en obtener el título como dentista fue Eugenio Crombé, ciudadano francés, el 19 de agosto de 1840. Cabe destacar que la educación que recibían los dentistas seguía siendo junto a un maestro dentista experimentado, quien compartía sus saberes con sus aprendices. Hacia principios del siglo XX, algunos se jactaban de haber acudido a las escuelas dentales de muy reciente creación (recordemos que la primera fue inaugurada en 1839 en Baltimore, EUA) y tener un título escolar que avalaba sus conocimientos.
ALGUNOS DATOS SOBRE MARIANO CHACÓN
En México, los jóvenes mexicanos se sintieron atraídos por la nueva labor, alejada de la flebotomía, y decidieron instruirse junto a un dentista para aprender el oficio. Sin embargo, no fue sino trece años después de Eugenio Crombé, que el primer dentista de origen mexicano obtuviera su título.
Fue el 11 de mayo de 1854 cuando Mariano Chacón logró obtener su licencia como dentista, emitida por el Consejo Superior de Salubridad. Probablemente, Mariano Chacón fue hijo de un barbero flebotomiano de nombre Rafael Chacón, quien se había titulado en el oficio el 2 de enero de 18103. Quizás, al ver la decadencia en la que estaba cayendo su labor, sugirió a su hijo estudiar con un dentista y no bajo su tutela -como era costumbre-, continuando con un legado de trabajo en la cavidad oral, pero, contemporáneo. Así fue que, Mariano estudió durante diez años con David Guillermo Seager, para poder examinarse en el arte de la dentistería.
El señor Seager se sentía orgulloso de sus discípulos y decidió compartirlo con el público. El 16 de mayo de 1854 anunció que sus aprendices Mariano Chacón y a Benito Acuña (segundo mexicano en titularse) habían obtenido su título y ahora se establecían en la calle de Tiburbio número 234. Tres meses más tarde, ambos dentistas, Chacón y Acuña anunciaban: “Ofrecen sus servicios en la mecánica de las piezas en la parte operatoria de las enfermedades de la dentadura, y demás ramos de la profesión [pues] cuentan con los últimos descubrimientos e instrumentos europeos y de Estados Unidos”5.
Es bien sabido que las habilidades manuales en la práctica odontológica son primordiales, así que Mariano Chacón decidió mostrar las suyas participando, en 1854, en una “Exposición de la industria mexicana” presentando varias piezas para suplir la dentadura con las cuales ganó el segundo premio6. Para finalizar el año, el 31 de diciembre, comunicó al público mexicano su decisión de independizarse de Benito Acuña y abrir su gabinete dental en la calle del Refugio número 147.
Mariano Chacón siguió valiéndose de la prensa para darse a conocer. En sus anuncios expresaba que atendería al público con “el mayor esmero, esactitud y equidad en los precios”8 e informaba de las novedades que ofrecía como las “dentaduras sin resortes”9. En los años subsecuentes estas menciones en los diarios permitieron a Mariano manifestar sus actualizaciones, como las mejoras en la estética de las dentaduras “sobre todo en la encía” que brindaba a su clientela10. En febrero de 1880, la Escuela Nacional que Medicina comunicó su interés en abrir una cátedra “del arte del dentista, de la flebotomía, de la pequeña cirujía” y “una clase en la que se dé la práctica del arte del dentista, así como de los medios de orificar, limpiar los dientes, hacer dentaduras artificiales, etc”11. Para impartir dicha cátedra se nombraba a los señores: Manuel Ortega y Reyes y Mariano Chacón “profesores del arte del dentista, al primero en la parte teórica y el segundo en la práctica”12. Al parecer la propuesta fue puesta a valoración de las autoridades pertinentes y finalmente no prosperó.
La idea de que el gremio dental tenía la necesidad de fortalecerse permaneció en Mariano, así como en Eduardo Clay Wise, Benito Acuña, Ricardo Crombé, entre otros, quienes, en agosto de ese mismo año, se reunieron para integrar una “corporación que tenga por objeto el auxilio mutuo y el adelanto de la profesión”13. Desconocemos los acuerdos y el desarrollo de dicha asociación, pero lo que es claro es que despertó la inquietud de forjar tanto una sociedad como una escuela dental en el país.
Mariano no fue el único Chacón que ejerció la dentistería, su hijo Ignacio Chacón, se tituló en 186814 y ejerció en el mismo gabinete de la calle del Refugio. Para 1891 lo trasladó a la calle 2ª de la Monterilla número 915 en donde trabajó hasta su muerte en agosto de 189416. Por su parte, Agustín Chacón, también hijo de Mariano, obtuvo su título de dentista en 1881 y en 1883 el de médico cirujano, profesión en la que se especializó como oftalmólogo. El último de la familia Chacón en titularse como dentista fue: Joaquín Chacón, graduado el 12 de agosto de 1898. Joaquín había estado aprendiendo al lado del dentista Carlos Padilla desde mayo de 188417. Ofreció sus servicios en la misma calle 2ª de la Monterilla pero en el número 13. Joaquín posiblemente fue hijo o sobrino de Mariano Chacón, no he podido encontrar su relación familiar.
Evidentemente Mariano ejerció una fuerte influencia sobre su familia; tal vez el haber sido el primer dentista de origen mexicano los motivó a continuar el legado dental. El 15 de enero de 1885 se anunciaba en la prensa la muerte de don Mariano Chacón, refiriéndose a él como un: “dentista bien reputado y apreciado en la sociedad”18.
CONCLUSIONES
Sin duda, conocer algunos aspectos, hasta ahora desconocidos, de la vida de Mariano Chacón, primer dentista mexicano, nos permite advertir que estuvo preocupado por mantenerse a la vanguardia del ejercicio dental, a la par de los dentistas extranjeros, preocupándose no sólo por ofrecer atención de calidad a sus compatriotas, sino tratando de forjar una profesión dental nacional al reunirse con otros dentistas para formar la base colegial de la dentistería en México.
Sin duda, destacó de entre sus colegas pues fue considerado por los directivos de la Escuela Nacional de Medicina, encargada por varios años de otorgar los títulos de dentista, para ser uno de los primeros profesores de una cátedra en el arte dental en el país. Si bien esto no terminó por completarse, abrió la puerta para que otros dentistas concibieran y finalmente establecieran, tiempo después, la necesaria educación institucional para los dentistas mexicanos.













