INTRODUCCIÓN
Las clínicas o consultorios odontológicos son parte esencial de nuestra sociedad, en ellas se atienden múltiples padecimientos orales que se relacionan con dolor e infecciones, los pacientes acuden para restablecer su salud y elevar su calidad de vida.1 En el contexto pandémico actual, en marzo de 2020, el New York Times publicó un artículo titulado The Workers Who Face the Greatest Coronavirus Risk, en él se describe que los dentistas son los trabajadores de la salud más expuestos al riesgo de contagio del coronavirus causante de la COVID-19.2 En respuesta a lo anterior, la Asociación Dental Americana (ADA) actualizó su página web en marzo de 2020, incluyendo un enlace a las preguntas frecuentes de los dentistas sobre los equipos de protección personal y sobre la comunicación con los pacientes.3 Se han publicado diversas recomendaciones para que dentistas y estudiantes de odontología tengan un manejo adecuado de los pacientes con COVID-19.4 Entre las más importantes se describen medidas de protección personal, evitar o minimizar procedimientos que puedan producir gotículas o aerosoles; utilizar eyectores de saliva de alto volumen, así como el lavado de manos y la desinfección de superficies.4-6 También se ha recomendado que los dentistas sólo atiendan afecciones dentales urgentes durante un brote de COVID-19, tanto para reducir el contacto interpersonal como el tiempo de espera y estancia de los pacientes en los gabinetes dentales.5,6
A pesar del contexto internacional, en México las estrategias gubernamentales de contención de la pandemia han tomado rumbos distintos, la limitación de las actividades sociales y económicas han sido poco limitadas, aun en los momentos de mayor números de casos, apegándose a restricciones de horarios y centrándose más a algunos sectores de la sociedad, el comercio informal es una muestra de ello; no obstante, en detrimento de una alta mortalidad, las estrategias se han basado en la capacidad hospitalaria y en evitar afectaciones inmediatas del sector productivo más que a una contención y detección oportuna de casos con la consecuente reducción de la mortalidad.7
La llegada de las vacunas ha dado esperanza a nuestra sociedad, sin embargo, la estrategia nacional de vacunación estableció que sólo el personal odontológico del sector público sería vacunado8 y en alguna declaración nuestro Subsecretario de Salud mencionó «que el riesgo de contagio de SARS-CoV-2 para los dentistas era comparable con el del personal de transporte público o de entregas a domicilio»,9 por lo que la vacunación de odontólogos y estudiantes se ha realizado sólo en apego a grupos de edad. De manera contradictoria, la mayor parte de la atención dental en nuestro país es realizada por el sector privado, a pesar de su impacto en el manejo primario de las enfermedades bucodentales como en periodoncia, endodoncia y prótesis que no se consideran en el sector público y quien requiere este tipo de atención lo hace siempre en el sector privado o en las Facultades de Odontología.10
En este contexto, la odontología en nuestro país se ha reactivado aceleradamente, cabe decir que muchos profesionales e instituciones ya no sólo atienden urgencias dentales, sino que desde hace varios meses se realizan todo tipo de tratamientos. La mayoría de los clínicos han adoptado en sus consultas diferentes medidas de control de infecciones acordes a la situación pandémica y se ha elevado el nivel de bioseguridad durante la atención de pacientes. No obstante, la contención de casos sigue siendo una limitante, tanto para el propio personal como para los pacientes.
La realización de tamizajes profundos ha sido propuesta por diferentes expertos;11 sin embargo, no es una generalidad y la adopción de que, en este momento, todos los pacientes son de alto riesgo, no es el pensamiento dominante durante la práctica dental. Dentistas y estudiantes no sólo deberían realizar tamizajes profundos para su propio cuidado, es indispensable que realicen un diagnóstico oportuno de la COVID-19, sobre todo en las fases tempranas de la enfermedad, lo que contribuiría con las medidas de contención necesarias para reducir los contagios, así como seguir pautas claras y sencillas para el manejo de los pacientes durante la consulta dental y hacer que los dentistas trabajen con el menor riesgo. En este contexto, el dentista público, privado o comunitario y los estudiantes de odontología pueden tener un papel clave en la detección temprana de los casos susceptibles de resultar positivos, así como en la labor informativa-educativa en salud respecto a las recomendaciones sanitarias para este tipo de pacientes y en la prevención del resto de la población.12 Por lo general, el dentista no sólo tiene contacto y comunicación con el paciente afectado, sino también con familiares y cuidadores, y es de resaltar que muchos de los contagios están ocurriendo en los entornos familiares o intradomiciliares, reuniones con amigos, eventos sociales, entre otros; por lo que las detecciones que realice el odontólogo pueden ser claves para una atención temprana y para reducir el riesgo de complicaciones.
Basados en lo anterior, el objetivo del presente trabajo fue evaluar si existe relación entre la experien cia profesional, la percepción y el nivel conocimiento de COVID-19 con el riesgo de infección; para ello se estudió una población de estudiantes de licenciatura y postgrado de odontología, así como de profesionales de práctica privada y/o pública. El nivel de conocimientos evaluado incluyó la sintomatología asociada a COVID-19 y de las pruebas diagnósticas. Por último, se propone un protocolo de actuación para la detección oportuna en el personal clínico y en pacientes con COVID-19 en fases tempranas que acudan a clínicas o consultorios odontológicos.
MATERIAL Y MÉTODOS
Se realizó un estudio transversal, descriptivo y exploratorio, en estudiantes de los niveles de licenciatura y postgrado de odontología, así como en profesionales de práctica privada y/o pública. El estudio se llevó a cabo en el periodo comprendido entre noviembre de 2020 y mayo de 2021. Los criterios de inclusión para la selección de participantes en este estudio fueron los siguientes: estudiantes inscritos en alguna Facultad de Odontología, pasantes de la carrera, estudiantes de alguna especialidad y profesionales de práctica privada y/o pública. Se eliminaron cuestionarios incompletos o llenados incorrectamente. Se obtuvo una muestra probabilística con un tipo de muestreo de aleatoriedad simple. Se tuvo el consentimiento informado de manera electrónica para quienes participaron en el estudio. El cuestionario fue aplicado utilizando la plataforma de recolección de datos en línea Google Forms.
El instrumento aplicado consistió en 35 preguntas de opción múltiple, que se dividieron en tres secciones: la primera sobre las variables sociodemográficas con ocho preguntas. Se les preguntó si se han contagiado de COVID-19, ya fuese que contasen con una prueba de positividad, síntomas o sospecha si el encuestado hubiera estado en contacto estrecho con un familiar con diagnóstico de COVID-19. En la segunda sección de la encuesta se incluyeron cuatro preguntas para evaluar la percepción que tienen los encuestados del riesgo a contagiarse con el virus SARS-CoV-2 y enfermar de la COVID-19. En este apartado no se asignaron puntuaciones dado que las percepciones, emociones y sentimientos respecto a la enfermedad son individuales y no se estructuran en una base científica. La tercera sección incluyó 23 preguntas donde se evaluaron los conocimientos respecto a tres aspectos distintos: 1) etiopatogenia, 2) reconocimiento de las características clínicas o diagnóstico precoz de la COVID-19 y 3) pruebas diagnósticas de la COVID-19.
Cada una de las preguntas tenía sólo una respuesta correcta basada en la literatura (Tabla 1), por lo que a cada una de las respuestas correctas se le asignó una puntuación. En el apartado de «Etiopatogenia de la COVID-19» se plantearon cuatro preguntas, a cada pregunta contestada de manera correcta se le asignó cinco puntos. La puntuación total máxima en este apartado fue de 20 puntos. En el apartado «Reconocimiento de las características clínicas o diagnóstico precoz de la COVID-19» se solicitó que identificaran siete síntomas descritos como altamente frecuentes, a cada uno de ellos se le asignó una puntuación de dos puntos y siete síntomas descritos como medianamente frecuentes, a cada uno de ellos se le asignó un punto; además se hicieron dos preguntas esenciales sobre la saturación de oxígeno y la temperatura de un paciente con sospecha de COVID-19, a estas dos preguntas se le asignaron cinco puntos a la respuesta correcta, la puntuación total máxima para este apartado fue de 31 puntos. En el apartado de «Pruebas diagnósticas de la COVID-19» se plantearon tres preguntas sobre las pruebas diagnósticas existentes y de acuerdo con la fase de la enfermedad: fase asintomática, presintomática (desde dos días antes de su inicio), primera fase de los síntomas (1-7 días), segunda fase (8-14 días) y tercera fase (> 15 días). A cada respuesta correcta se le asignaron cinco puntos, teniendo un total de 15 puntos. El nivel de conocimiento sobre etiopatogenia, características clínicas y pruebas diagnósticas de la COVID-19 se obtuvo sumando una puntuación máxima de 66 puntos con todas las respuestas correctas.
Tabla 1 Sintomatología asociada a COVID-19.
| Salinas Aguirre et al13 | Casas Rojo et al14 | Stawlckl SP et al16 | Bonet Beltrán M et al18 | Huang C et al17 | Xu et al13 | Llu et al19 | Wang et al20 | Wei XS et al21 | Lechlen JR et al22 | Lai X et al23 | Lapostolle F et al24 | Chen Y et al28 | O’Rellly et al28 | Gaur et al27 | Aggarwal et al23 | |
| Síntomas claros más frecuentes > 40% | % | % | % | % | % | % | % | % | % | % | % | % | % | % | % | % |
| Fiebre 38° C | 58.4 | 85.2 | 83-98.6 | 17.8 | 77 | 76.67 | 81.25 | 86 | 60.9 | 92.5 | 65.78 | 65.78 | 68 | |||
| Febrícula | 43.6 | 98 | ||||||||||||||
| Tos seca | 69.5 | 76.5 | 46-82 | 57.4 | 76 | 81 | 83.33 | 58.75 | 71 | 94 | 42.10 | 42.3 | 84.4 | |||
| Falta de aire (disnea) | 23 | 57.6 | 19-31.2 | 8.9 | 55 | 3 | 46.67 | 60.52 | 77 | 23.7 | 90 | |||||
| Dolor muscular (mialgias) | 46 | 11-44 | 44 | 52 | 70 | 23.75 | 100 | 62.5 | 45.5 | 57 | 15.79 | 67 | 38.46 | 43.75 | ||
| Dolor de cabeza | 75.2 | 6.5-12.1 | 37.6 | 8 | 34 | 53.33 | 70.3 | 55 | ||||||||
| Fatiga | 47.5 | 11-69.6 | 35 | 100 | ||||||||||||
| Anorexia | 22.4 | 39.9-50 | ||||||||||||||
| Síntomas asociados medianamente frecuentes | ||||||||||||||||
| Dolorarticular | 36.5 | |||||||||||||||
| Malestar general | 32.5 | 59.4 | ||||||||||||||
| Dolor de garganta (odlnofagla) | 30.6 | 5-17.4 | 18.8 | 50 | 53.84 | |||||||||||
| Dolor u opresión en el pecho | 17 | 2 | 21 | 26.31 | ||||||||||||
| Escalofríos | 11 | 18.75 | ||||||||||||||
| Dlarrea | 22.5 | 2-15 | 8.9 | 3 | 8 | 67 | ||||||||||
| Anosmla y ageusla (pérdida del olfato y gusto) | 9.1 | 6.3 | 6.9 | 70.2 | 56.4 | 28 | ||||||||||
| Síntomas variables menos frecuentes | ||||||||||||||||
| Tos con producción de expectoración Rlnorrea | 16.9 | 12-28.2 | 28 | 56 | 23.75 | |||||||||||
| Náuseas y vómito | 5.3 | 1-10.1 | 2 | |||||||||||||
| Congestión nasal | 6.9 | |||||||||||||||
| Dolorabdomlnal | 7.4 | 2.2 | 4 | |||||||||||||
| Flemoptlsls (esputo sanguinolento) | 1-5 | 5 | 3 | 3 | ||||||||||||
| Ojos llorosos, rojos o conjuntivitis | 5 | < 1 | ||||||||||||||
| Mareo | 9.4 | |||||||||||||||
| Confusión Clanosls Rash cutáneo | 1.2 | 9 | 1 |
Contacto con casos positivos a COVID-19 confirmados: 31 % según Mancilla-Galindo J et al.29
Para el análisis de la información los datos se tabularon y analizaron en el programa SPSS versión 20 (IBM Chicago, USA). Se obtuvieron los datos demográficos y prevalencias de personas positivas a COVID-19. Las variables independientes se agruparon en tres dominios: 1) experiencia profesional, 2) las percepciones con respecto a la COVID-19 y 3) conocimiento de la COVID-19 (incluyó cuatro variables: conocimiento de etiopatogenia, datos clínicos, pruebas diagnósticas y puntaje total) de las variables de este último dominio se obtuvieron los valores mínimos y máximos, las medias y las desviaciones estándar. La variable dependiente fue la positividad a COVID-19. Para el análisis inferencial se hicieron pruebas de χ2 para determinar asociaciones de los casos positivos con los datos demográficos, la experiencia profesional y las percepciones con respecto a la COVID-19. Por último, se evaluaron diferencias en la positividad de acuerdo con el conocimiento mediante pruebas de U de Mann-Whitney. Para todos los casos se consideraron los valores de p < 0.05 como estadísticamente significativos.
RESULTADOS
Se encuestó a 847 sujetos, 643 del género femenino, 203 masculinos y un intersexual. De éstos, 723 fueron estudiantes de odontología y 124 dentistas. La prevalencia de COVID-19 en la muestra estudiada fue de 37.1% (314 de 847 casos). Sin embargo, no todos contaban con una prueba confirmatoria, fragmentándose la prevalencia como se muestra en la Tabla 2. Entre los estudiantes el porcentaje de positividad confirmada fue de 6.8%, la mayoría reportan una posible vía de contagio en el entorno familiar (29 de 49 casos) y hay un reporte de 31.5% de casos de sospecha, con 128 de 228 casos adquiridos en el entorno familiar y 68 casos no saben la posible vía de contagio. Para el caso de los dentistas hay un reporte de 12.2% de positividad confirmada, 17.7% de sospecha, con cinco de 15 casos, respectivamente, adquiridos en el entorno familiar y dos de 15 casos, respectivamente, adquiridos durante la práctica clínica.
Tabla 2 Datos demográficos, nivel de estudios, experiencia profesional y prevalencia de COVID-19.
| Variable demográfica | Estudiantes (N = 723) n (%) | Profesionales (N = 124) n (%) | Total (N = 847) n (%) |
| Rango de edad (años) | |||
| 17 a 19 | 248 (34.3) | 248 (29.3) | |
| 20 a 22 | 303 (41.9) | 32 (25.8) | 335 (39.6) |
| 23 a 33 | 172 (23.8) | 36 (29.0) | 208 (24.6) |
| 34 a 44 | 41 (33.1) | 41 (4.8) | |
| 45 a 55 | 13 (10.5) | 13 (1.5) | |
| 56 a 66 | 2 (1.6) | 2 (0.2) | |
| Género | |||
| Mujeres | 562 (77.7) | 81 (65.3) | 203 |
| Hombres | 160 (22.1) | 43 (34.7) | 643 |
| Intersexual | 1 (0.1) | 1 | |
| Lugar de Residencia | |||
| San Luis Potosí | 343 (47.4) | 69 (55.6) | 412 (48.6) |
| CDMX | 92 (12.7) | 7 (5.6) | 99 (11.7) |
| Sinaloa | 66 (9.1) | 1 (0.8) | 67 (7.9) |
| Veracruz | 59 (8.2) | 59 (7.0) | |
| Guanajuato | 53 (7.3) | 19 (15.3) | 72 (8.5) |
| Oaxaca | 12 (1.7) | 5(4.0) | 17 |
| Guerrero | 11 (15) | 11 (13) | |
| Puebla | 5 (0.7) | 5 (4.0) | 10 |
| Michoacán | 5 (0.7) | 3 (2.4) | 8 |
| Querétaro | 4 (0.6) | 3 (2.4) | 7 |
| Resto de los estados del país | 73 (10.1) | 12 (9.9) | 85 |
| Nivel máximo de estudios | |||
| En curso | Cursado | ||
| Licenciatura | 677 (94.2) | 41 (33.1) | |
| Semestre 1-4 | 397 (54.9) | ||
| Semestre 5-8 | 180 (24.9) | ||
| Último año | 91 (12.6) | ||
| Pasante | 9 (1.8) | ||
| En curso | Cursado | ||
| Postgrado | 46 (5.8) | 83 (66.9) | |
| Prótesis | 15 (2.0) | 7 (5.6) | |
| Odontopediatría | 8 (1.1) | 17 (13.7) | |
| Endodoncia | 7 (0.9) | 12 (9.7) | |
| Ciencias odontológicas | 5 (0.6) | ||
| Periodoncia | 3 (0.4) | 3 (2.4) | |
| Ortodoncia | 2 (0.2) | 20 (16.1) | |
| Ortopedia maxilar | 2 (0.2) | ||
| Cirugía maxilofacial | 2 (0.2) | 2 (1.6) | |
| Otro | 2 (0.2) | 22 (17.7) | |
| Experiencia profesional (años) | |||
| 1-5 | 26 (21.0) | ||
| 6-10 | 18 (14.5) | ||
| 11-20 | 29 (23.4) | ||
| > 20 | 51 (41.1) | ||
| Práctica clínica | |||
| No | 8 (6.5) | ||
| Privada | 89 (71.8) | ||
| Pública | 6 (4.8) | ||
| Ambas | 21 (16.9) | ||
| COVID-19 | |||
| Negativo | 446 (61.7) | 87 (70.2) | 533 (62.9) |
| Positivo | 49 (6.8) | 15 (12.2) | 64 (7.6) |
| Sospecha | 228 (31.5) | 22 (17.7) | 250 (29.5) |
| Positivos y con sospecha | 277 (38.3) | 37 (29.9) | 314 (37.1) |
La mayoría de los encuestados tuvieron un rango de edad de 20 a 22 años y radican principalmente en San Luis Potosí, Ciudad de México (CDMX), Guanajuato, Sinaloa, Veracruz y Estado de México. El análisis de los datos demográficos completos se presenta en la Tabla 2. De los 723 estudiantes o pasantes de alguna licenciatura de odontología y estudiantes de especialidad, 562 fueron mujeres, 160 hombres y un intersexual, la mayoría entre 20 y 22 años de edad, residentes del estado de San Luis Potosí (47.4%), de la CDMX, Sinaloa, Veracruz y Guanajuato. De los 124 dentistas, 81 fueron mujeres y 43 hombres, la mayoría entre 34 y 44 años de edad, residentes del estado de San Luis Potosí, Guanajuato, CDMX, Oaxaca y Puebla. La mayoría con especialidad, con una experiencia profesional de más de 20 años y de práctica privada.
En lo referente a la percepción (Tabla 3), la mayoría de los encuestados percibieron que su nivel de información sobre la enfermedad es suficiente y que hay un riesgo muy probable de ser infectados por el SARS-CoV-2 durante su práctica clínica, así como que el paciente también pueda infectarse durante la consulta odontológica. Además, el sentimiento dominante para los encuestados durante esta pandemia fue la ansiedad. El conocimiento de los encuestados con respecto a COVID-19 fue variable de acuerdo con el tema, las medias de los puntajes se muestran en la Tabla 4.
Tabla 3 Percepción del nivel de información de la COVID-19.
| Variable de percepción | Estudiantes (N = 723) n (%) | Profesionales (N = 124) n (%) |
| Cómo percibe su nivel de información sobre la COVID-19 | ||
| Suflciente | 451 (62.4) | 39 (31.5) |
| Bien informado con actualizaciones ocasionales | 155 (21.4) | 39 (31.5) |
| Muy bien informado con actualizaciones constantes | 28 (3.9) | 42 (33.9) |
| Insuficiente | 89 (12.3) | 4(3.2) |
| Percepción sobre el riesgo de ser infectados por el SARS-CoV-2 durante su práctica clínica | ||
| Muy probable | 513 (71.0) | 101 (81.5) |
| Medianamente probable | 179 (24.8) | 17 (13.7) |
| Poco probable | 29 (4.0) | 6 (4.8) |
| No es probable | 2 (0.3) | 0 (0) |
| Percepción sobre que el paciente se puede infectar por el SARS-CoV-2 durante la consulta odontológica | ||
| Muy probable | 291 (40.2) | 38 (30.6) |
| Medianamente probable | 260 (36.0) | 30 (24.2) |
| Poco probable | 164 (22.7) | 46 (37.1) |
| No es probable | 8 (1.1) | 10 (8.1) |
| Sentimiento dominante respecto a la situación pandémica que estamos viviendo | ||
| Ansiedad | 306 (42.3) | 24 (19.4) |
| Miedo e incertidumbre | 175 (24.2) | 32 (25.8) |
| Aceptación y tranquilidad | 187 (25.9) | 54 (43.5) |
| Indiferencia | 26 (3.6) | 2 (1.6) |
| Enojo e ira | 29 (4.0) | 12 (9.7) |
Tabla 4 Diferencias de acuerdo a conocimiento de COVID-19.
| Conocimiento | COVID-19 | Media ± DE | Mediana | IC al 95% | p* |
| Etiopatogenia | Negativo | 10.36 ± 4.310 | 10.00 | 9.99-10.72 | 0.847 |
| Positivo | 10.38 ± 4.452 | 10.00 | 9.89-10.88 | ||
| Datos clínicos | Negativo | 16.74 ± 5.123 | 17.00 | 16.31-17.18 | 0.001 |
| Positivo | 17.95 ± 5.053 | 18.00 | 17.39-18.51 | ||
| Pruebas diagnósticas | Negativo | 4.83 ± 4.646 | 5.00 | 4.44-5.23 | 0.006 |
| Positivo | 5.68 ± 4.636 | 5.00 | 5.17-6.20 | ||
| Puntaje total | Negativo | 33.80 ± 9.419 | 34.00 | 33.00-34.61 | 0.001 |
| Positivo | 36.02 ± 8.905 | 36.00 | 35.03-37.01 |
Estadística inferencial. No se observaron diferencias de los casos positivos y negativos en relación con la edad, el género ni la residencia. Pero de los 314 casos positivos, 295 tienen entre 17 y 33 años. En cuanto a la experiencia profesional se encontró diferencia de los casos positivos y negativos al compararlos con el grado de estudios (prueba exacta de Fisher p = 0.043), presentándose más casos positivos en estudiantes que en dentistas. El resto de las variables en este dominio no presentaron diferencias; sin embargo, el tiempo de experiencia profesional (χ2 de Pearson p = 0.075), la especialidad (χ2 de Pearson p = 0.075) y el tipo de práctica clínica (χ2 de Pearson p = 0.051) presentaron diferencias limítrofes.
Respecto a la experiencia profesional se observó que la mayoría de los casos positivos se concentraron en los profesionales con uno a cinco años de experiencia y también en los que tenían 20 o más años (Figura 1). Las especialidades con casos positivos fueron prótesis, endodoncia y odontopediatría. Además de que se pudo observar que la gran mayoría de casos positivos se encontró entre los dentistas de práctica privada (Figura 2).
En cuanto a las percepciones con respecto a la COVID-19, la única variable asociada fue la posible ruta de contagio (χ2 de Pearson p < 0.001). Llama la atención que la mayoría de los casos positivos refirieron haberse contagiado en el entorno familiar y no en la actividad clínica. Las comparaciones con respecto al conocimiento de la COVID-19 mostraron diferencia en el conocimiento de datos clínicos, pruebas diagnósticas y puntaje total. No fue así, en el caso de la etiopatogenia, lo que podría explicar la positividad (Tabla 4). Es importante señalar que las medias de conocimiento son más altas en los casos positivos al compararlos con los negativos, lo que indicaría que el conocimiento en áreas específicas del contexto COVID-19, se puede traducir en el desarrollo de confianza que deriva en un riesgo a infección.
DISCUSIÓN
Los pacientes o el propio personal odontológico, incluidos los estudiantes, pueden presentar una serie de síntomas presuntivos de infección por SARS-CoV-2, en el contexto pandémico y ante el gran dinamismo que presenta la COVID-19 durante el año 2021, es importante definir adecuadamente los síntomas para establecer las pautas y las medidas de contención de los casos que lo requieran. La revisión que se presenta en la Tabla 1 13-29 cumple con este concepto; sin embargo, deberá actualizarse conforme progrese la pandemia.
Los conocimientos sobre etiopatogenia, sintomatología y pruebas diagnósticas fueron evaluados de acuerdo a los reportados en la literatura, así como la percepción sobre la COVID-19. También se les preguntó si han cursado con COVID-19, ya fuera que contasen con un resultado de laboratorio o con alta sospecha (con o sin síntomas más un contacto estrecho con un familiar positivo).
La voluntariedad, el anonimato y la explicación clara de los objetivos del estudio a los encuestados le dan una alta certeza a lo reportado, recordemos que las políticas de salud en México han conseguido que tengamos una de las tasas más bajas de detección del virus SARS-CoV-2 en el mundo,30 lo que hace muy probable que nunca se conozcan las estadísticas reales de los casos de contagio.
Nuestros resultados representan un primer reporte de casos de COVID-19 en estudiantes de odontología y dentistas. Se reportaron 314 casos de contagio o alta sospecha de una población de 847 (39.1%), lo que representa más de una tercera parte de esta población. La prevalencia de positividad confirmada a SARS-CoV-2 para estudiantes fue de 6.8% y para los casos de alta sospecha fue de 31.5%, la gran mayoría reportaron como posible vía de contagio el ambiente familiar, para el caso de los dentistas la prevalencia de casos confirmados fue de 12.1% y para los casos de sospecha de 17.7%. Si sumamos los casos de positividad confirmada y de sospecha tenemos una prevalencia para estudiantes de 38.3% y para dentistas de 29.9%. En el caso de los dentis tas la prevalencia de casos asociados a la práctica clínica fue de 10.8% de los casos positivos (confirmados o con sospecha) y en el caso de los estudiantes se reportaron ocho casos de estudiantes que estaban trabajando en un consultorio y reportaron como posible vía de contagio las actividades clínicas, lo que representa 2.8% del total de casos positivos (confirmados o con sospecha). A este respecto es preocupante la prevalencia de casos asociados a la práctica clínica; existen muy pocos datos al respecto, la referencia más importante es el estudio realizado en Estados Unidos donde se reportó una prevalencia de 0.9% para 2,195 dentistas estudiados.31 No obstante, los resultados sobre la percepción del riesgo de contagio señalan que la mayor parte de la población estudiada percibe tener un alto riesgo de ser infectados por el SARS-CoV-2 durante su práctica clínica, así como un alto riesgo para el paciente durante la consulta.
Sumado a lo anterior, en la población total estudiada que incluye dentistas y estudiantes de odontología hemos observado un alto riesgo de contagio (37.1% de la población total con positividad o sospecha), por lo que estos resultados deben detonar en las políticas públicas y en las instituciones de educación superior para que se eleven los esfuerzos para reducir este alto número de casos, considerando que esto aumen ta la probabilidad de contagiar a los pacientes durante la práctica clínica. Por otra parte, recordemos que el personal de salud en México tiene la tasa de mortalidad más alta del mundo.32
Nuestros resultados señalan que tener menor experiencia profesional ha sido determinante en el aumento del riesgo de contagio de la COVID-19, por lo que la información y el conocimiento sobre la etiopatogenia de la enfermedad y sobre los síntomas más frecuentes, así como la correcta aplicación de las pruebas son muy importantes para reducir este riesgo de contagios durante la práctica clínica, no sólo dentro del ámbito profesional, sino también de los pacientes.
Los jóvenes entre 17 y 33 años fueron el grupo más afectado en casos de contagio en nuestra población de estudio, esto se puede explicar en el contexto de que son el grupo de edad más reportado entre los casos asintomáticos o leves y por ello forman el grueso de los casos con menor contención, lo que conlleva que estarán contagiando a un gran número de personas durante su infección, por lo que se debe reforzar la información que permita aumentar el conocimiento sobre la enfermedad, con el consecuente cambio de la percepción y conciencia que reducirá procedimientos y conductas de riesgo. Después de más de un año de pandemia en nuestro país, el sentimiento dominante para estudiantes de odontología fue la ansiedad, esto coincide con múltiples estudios en el mundo.33 Mientras que entre los dentistas el sentimiento más reportado fue la aceptación y tranquilidad. Esto debe tomarse en consideración, ya que la ansiedad puede provocar errores u omisiones de las medidas de prevención debido al estrés, pero por otra parte la aceptación y tranquilidad pueden brindar un exceso de confianza en algunos casos.
De acuerdo con nuestros resultados, los estudiantes tienen mayor riesgo de contagio que los dentistas, esto plantea dos situaciones: primero que se debe incrementar su nivel de conocimiento y segundo, que en tanto estos aspectos no hayan sido reforzados se deberá analizar cuidadosamente la reactivación de actividades clínicas en las universidades. Por otra parte, pudimos observar entre los profesionales, que aquellos que tenían el nivel más alto de conocimientos, fueron el grupo más afectado por COVID-19, esto puede deberse a una confianza excesiva en su práctica, lo que explicaría por qué este grupo fue el más afectado con contagios, habrá que promover el balance adecuado entre conocimiento, información y mejores prácticas. Entre los dentistas encuestados observamos que con una experiencia profesional menor a cinco años y mayor a 20 años se reportaron más casos de positividad, por una parte menor edad y experiencia resultan en una combinación de mayor riesgo, en este sentido las instituciones de educación superior juegan un papel muy importante para revertir esta condición. Mientras que para los de mayor edad es importante que refuercen su formación continua profesional y las capacitaciones para una detección oportuna, aplicación de medidas de contención y control de infecciones.
Si bien el conocimiento sobre la enfermedad y su detección pertinente son una oportunidad para reducir el riesgo de contagios,34 esto debe elevarse también en la aplicación de medidas en el ámbito familiar y social, ya que en este estudio observamos que muchos casos positivos reportados refieren que el contagio ocurrió en el ámbito familiar, lo que indica la necesidad del profesional y del estudiante de odontología de reforzar sus medidas y participar activamente en la educación para la salud de pacientes, familiares y su entorno social. Es indispensable que los dentistas realicen un minucioso tamizaje y la detección oportuna, así como que cuenten con la capacitación para realizar e interpretar pruebas diagnósticas. En este sentido proponemos, como en otros países, que se incorpore el uso de pruebas diagnósticas previo a la consulta odontológica en aquellos pacientes detectados con riesgo de contagio.35 La ADA ha publicado el documento COVID-19 & lab testing requirements toolkit (kit de herramientas y requisitos en pruebas de laboratorio para detectar COVID-19) que es una guía para dentistas interesados en ofrecer a sus pacientes una detección oportuna de la COVID-19.36
CONCLUSIONES
Con base en los resultados obtenidos concluimos que es fundamental que estudiantes de odontología de todos los niveles y profesionales incluyan en sus rutinas clínicas la aplicación de un protocolo de detección oportuna de casos de COVID-19. En este sentido, presentamos nuestra propuesta en la Table 5.
Tabla 5 Protocolo de detección oportuna y manejo del paciente en la práctica odontológica.
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Consideraciones 1. Aplique este protocolo en todos los pacientes sin diagnóstico previo de COVID-19 que acudan a consulta odontológica 2. Deflna a un caso sospechoso como aquel paciente o personal de la clínica que presenta sintomatología compatible (síntomas muy frecuentes) con COVID-19: presentando un cuadro de infección respiratoria aguda de cualquier gravedad con: flebre, tos y/o sensación de falta de aire 3. Considere otros síntomas compatibles (síntomas frecuentes, moderados y variables) como los que se presentan en la Tabla 2 4. Acondicione un área donde reciba a los pacientes y realice esta evaluación de inicio, garantice la privacidad del paciente 5. Deberá disponer en el consultorio o clínica de los siguientes equipos:
6. Un paciente sospechoso puede cursar con uno o más síntomas frecuentes, como los descritos en la Tabla 2, considere además en todos los casos el contacto cercano con pacientes infectados 7. Considere que hay pacientes infectados con síntomas leves o sin síntomas, los cuales tendrán el riesgo de contagiar a otras personas 8. El periodo de tiempo para el contagio es desde mínimo 2 días antes de tener síntomas de COVID-19, o mínimo 2 días antes de que fuera detectado mediante una prueba de PCR en el caso de pacientes asintomáticos Acciones 1. Antes de recibir a un paciente realice una evaluación completa preferentemente vía telefónica o por w'deoconferencia 2. Si el paciente acude a consulta, recíbalo en el área específica de recepción y realice su evaluación general: tome la temperatura, la oxigenación y la evaluación general de su estado de salud 3. Desinfecte termómetros y pulsioxímetros después de cada uso, utilice toallitas desinfectantes con amonio cuaternario o etanol al 70%. Siga las recomendaciones del fabricante de los equipos 4. No supere los 15 minutos en esta entrevista y evaluación de inicio 5. Utilice las medidas adecuadas de control de infecciones en esta área, utilice mascarilla N95, guantes, careta o lentes y una bata destinada sólo para esta área de recepción 6. Si el paciente presenta uno o más síntomas muy frecuentes y cumple con el criterio de contacto cercano con paciente infectado, realice o solicite realizar un test rápido para completar el diagnóstico, en ambos casos (con o sin test rápido) envíe al paciente a consulta médica para su evaluación o a casa para su vigilancia 7. En caso sospechoso se recomendará un aislamiento de 10 días desde la resolución de los síntomas (incluyendo síntomas leves frecuentes o variables), sin necesidad de realizar una prueba nueva de PCR. En pacientes asintomáticos se mantendrá hasta 10 días después de la toma de la muestra para el diagnóstico en caso de haberse realizado 8. Un caso sospechoso asintomático es aquel paciente que ha estado en contacto cercano con una persona con diagnóstico de COVID-19, ya sea que éste se realizó un test que resultó positivo o que presentó la sintomatología muy frecuente y evolución de COVID-19 |
















