26 51Javier Pérez Siller, Instauración de un Régimen Fiscal base de la oligarquía porfirista. México: INEHRM/BUAP, 2020, 278 p.Germán Santana Pérez (dir.), Patrimonio cultural africano atlántico y de la afrodescendencia. París: L’Harmattan., 2023, 342 p. 
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Signos históricos

 ISSN 1665-4420

Sig. his vol.26 no.51 México ene./jun. 2024   20--2025

 

Reseñas

Virginia García Acosta y Raymundo Padilla Lozoya (coords.), Historia y Memoria de los Huracanes y otros episodios hidrometeorológicos extremos en México. Cinco siglos: del año 5 pedernal a Janet. México: Universidad Veracruzana/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social/Universidad de Colima, 2021, 412 p.

Elías Hernández Tocohua1 
http://orcid.org/0000-0001-6117-7262

1 El Colegio de México. elias.hernandez@colmex.mx

García Acosta, Virginia; Padilla Lozoya, Raymundo. (coords.),, Historia y Memoria de los Huracanes y otros episodios hidrometeorológicos extremos en México. Cinco siglos: del año 5 pedernal a Janet. México: Universidad Veracruzana, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Universidad de Colima, 2021. 412p.


La obra Historia y memoria de los Huracanes y otros episodios hidrometeorológicos extremos en México busca colocar en la discusión pública y académica la importancia del análisis de los fenómenos hidrometeorológicos. Como precisó John McNeill hace un par de años, una de las vetas que aún hace falta desarrollar en la historia ambiental de Latinoamérica es la historia del clima.1 Publicado a fines del 2021 bajo el sello de la Universidad Veracruzana, la Universidad de Colima y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), el libro es a la vez un catálogo de registros históricos como también texto colectivo que aborda algunos estudios de caso sobre estos fenómenos en diversas regiones de los litorales de México.

Esta investigación, coordinada por Virginia García Acosta y Raymundo Padilla Lozoya, se enmarca en un conjunto de publicaciones y catálogos históricos que ha impulsado García Acosta, en las últimas décadas, relacionados con los desastres naturales en la historia de México.2 Asimismo, se inserta en una larga discusión relacionada con la climatología histórica que iniciara desde hace ya varias décadas, para el caso de México, Enrique Florescano3 y que posteriormente siguieron autores como Susan L. Swan4 con un estudio sobre la “Pequeña edad de hielo”, Georgina Endfield que analizó las crisis de subsistencia relacionadas con fenómenos climáticos “anómalos”5 y William M. Denevan quien estudió las consecuencias meteorológicas que trajo consigo la crisis demográfica en América tras la llegada de los europeos al continente.6 No sobra decir que todos estos trabajos estuvieron influenciados por los pioneros estudios de Emmanuel Le Roy Ladurie y otros miembros de la escuela francesa Annales.7

Sin embargo, aquellas investigaciones privilegiaron el análisis cuantitativo y las explicaciones de carácter económico para entender la importancia de los fenómenos meteorológicos en la historia, tanto para el caso de México como para el resto de Latinoamérica. En cambio, en Historia y memoria de los Huracanes, se aborda el problema de aquellos fenómenos no solo como acontecimientos naturales que formaron parte de la variabilidad climática de la tierra, sino también, se enfoca en las estrategias que desplegaron las poblaciones en diversos períodos para hacer frente, prevenir o superar estos episodios meteorológicos.

El libro se encuentra dividido en tres grandes apartados. El primero es un estudio introductorio realizado por Virginia García Acosta donde da cuenta del proceso de investigación, las fuentes utilizadas y la metodología. La segunda parte, denominada “Cronología de huracanes en México y estudios de caso”, engloba investigaciones particulares sobre estos fenómenos hidrometeorológicos en distintas épocas y espacios de la historia de México.

El primer texto, a cargo de Raymundo Padilla Lozoya, presenta una síntesis de la evolución que ha tenido el estudio de los huracanes en la historia del Golfo de México, el Caribe, el Atlántico y el Pacífico. El autor destaca los trabajos pioneros de meteorólogos como W.C. Redfield (1846), Garriot (1900), José Millás (1962), entre otros. Padilla Loyoza identifica una “cronología de los huracanes” de manera relativamente temprana (siglo XIX), que tenía como propósito registrar tendencias, trayectorias y características de los huracanes. No obstante, sería hasta el año de 1960, con la instalación del satélite TIROS-1 de la NASA, cuando se “generó la primera mirada global de la red meteorológica” que permitió observar con detalle la especificidad de los huracanes, transmitir en tiempo real su movimiento y conformar una nueva época de “cronología de ciclones tropicales” (p. 144).

Héctor Strobel y Roberto Campos Cordero ofrecen en “Veracruz y el huracán de 1552” un estudio sobre las consecuencias que tuvo aquel fenómeno para la población del principal puerto español en América y las acciones emprendidas por los diversos estratos sociales. A partir del concepto de “vulnerabilidad diferenciada”, los autores concluyen que para las élites políticas y económicas, representadas por funcionarios y comerciantes españoles, las afectaciones del huracán provocaron un cambio en la arquitectura de sus viviendas, reconstruidas ahora con piedra, ladrillo y mampostería. Sin embargo, para el resto de la población fue imposible sustituir otro material que no fuera el adobe para la reparación de sus habitaciones. La falta de recursos, para unos, y las posibilidades económicas, de los otros, acentuaron esta desigualdad entre grupos sociales.

En “La inundación de Ciudad Real, Chiapas, en 1785: la gestión de una ´desgracia´”, Ana María Parrilla Albuerne advierte la vulnerabilidad del asentamiento provocada por decisiones políticas y la necesidad de controlar aquel territorio, exponiendo a la población a grandes afectaciones como las inundaciones, las epidemias y el desabasto alimentario. Ello debido a que la fundación de Ciudad Real (ahora San Cristóbal) se localizó en una zona colmada de empinadas laderas. En este caso no fueron las lluvias y el desborde de ríos lo que provocaron el padecimiento de los pobladores, sino más bien el azolve de los sumideros por donde debía drenar el excedente de agua.

Raymundo Padilla Lozoya, en “El huracán del ´Día del grito´ de 1918 en Baja California Sur”, presenta un estudio del huracán que azotó la península de Baja California Sur en pleno momento revolucionario, el fin de la gran guerra y durante el brote de influenza española. El autor muestra cómo todos los sectores de la población se vieron afectados por el arribo de este fenómeno natural y destaca las diversas estrategias emprendidas desde los gobiernos municipales para mitigar el problema del desabasto alimentario o la pérdida de vivienda por parte de los pobladores más pobres. La creación de Juntas de Socorros en diversas poblaciones de la península permitió dar auxilio y sirvió como paliativo a los sectores más vulnerables. En tanto, estrategias como las adoptadas por un grupo de viudas a través de solicitudes de apoyo al gobernador, son evidencia de la capacidad de organización de la población en momentos de crisis socioeconómica derivada de las afectaciones por el huracán. Con todo, Raymundo Padilla anota que todas estas medidas no resolvieron la condición de escasez de recursos que caracterizó a aquella entidad federativa. En una época de militarización, fueron los municipios y los ciudadanos quienes buscaron sostenerse a través de ayudas, donativos externos y caridad.

Finalmente, la investigación de María N. Rodríguez Alarcón, “Quintana Roo y el huracán Janet (1955)”, enfatiza las condiciones climatológicas de la región y las prácticas de ocupación del espacio como factores que permiten comprender las consecuencias de Janet en 1955. La construcción de viviendas cerca de la bahía, la tala de árboles y la dependencia económica de este recurso, la escasez de agua y falta de servicios públicos como luz eléctrica, drenaje, etc., potencializaron el grado de vulnerabilidad de estas poblaciones.

Puede observarse que, en todos los estudios de caso, los “desastres naturales” son consecuencia de decisiones políticas, acciones sociales y medidas económicas. Este aporte de la obra no es menor ya que da un giro a las interpretaciones relacionadas con el estudio del clima, los fenómenos meteorológicos y los “desastres naturales” debido a que se recupera el carácter “social” de los eventos naturales. Es decir, además de poner atención al estudio del fenómeno en sí, el libro analiza las estrategias de los individuos, sociedades e instituciones para afrontar, “prevenir” o tratar de solucionar los problemas presentados ante la llegada de los huracanes. Los estudios también ilustran cómo aquellas poblaciones en diferentes temporalidades decidieron establecerse en espacios cercanos a los afluentes y vías de comunicación acuática. La nula organización o la ausencia de una planificación urbana provocó que la llegada de un evento meteorológico impactara ampliamente en el territorio y afectara todos los grupos sociales. A la vez, la “vulnerabilidad diferencial” y las acciones emprendidas por las elites políticas y económicas, acentuaron la desigualdad de las sociedades a lo largo del tiempo. El nivel económico de cada grupo, familia o individuo dictó las posibilidades de recuperación ante emergencias como estas.

Valdría la pena puntualizar algunos aspectos del libro. Aunque desde el título se anuncia que se estudia el arco temporal que va “del año 5 pedernal a Janet”, la obra no ofrece ningún trabajo que aborde los años correspondientes a la época prehispánica. Asimismo, los siglos XVII y XIX pasan inadvertidos y tampoco se explica el motivo de no integrar algún estudio para estos siglos. El libro exhibe un desbalance cronológico en los estudios de caso. Incluso llama la atención que la abundante documentación hemerográfica relacionada con la centuria decimonónica y que se destaca en la introducción no haya sido aprovechada en esta obra. Estos saltos temporales provocan que la lectura no siga un hilo temporal de continuidad, lo cual podría terminar desorientando al lector que no estuviera familiarizado con la historia de México.

La última parte de la obra se dedica a describir el funcionamiento y organización del catálogo en línea. La recopilación de más de dos mil registros relacionados con la presencia de los huracanes, tormentas, temporales, trombas, borrascas y otros eventos hidrometeorológicos en la historia de México puede visualizarse en el repositorio digital.8

El acervo en línea se encuentra dividido cronológicamente para facilitar su consulta: época prehispánica, siglo XVI, siglo XVII, siglo XVIII, siglo XIX y siglo XX. Para cada periodo se estructuraron ocho columnas que incluyen información sobre la fecha (año, mes y día), ubicación (localización geográfica), el tipo de evento (tal como se registró en la fuente documental), la descripción del fenómeno, la referencia (fuente primaria) y el repositorio (ubicación física de la fuente). Esta organización optimiza la consulta de los registros y facilita su comprensión. Pese a la enorme masa de información, la inclusión de más estudios de caso habría permitido mostrar con mayor claridad las potencialidades de esta valiosa base de datos.

Por último, esta obra demuestra cómo el estudio de los fenómenos hidrometeorológicos desde una perspectiva histórica puede contribuir a comprender los grados de vulnerabilidad de nuestras sociedades. Parece necesario encontrar en las acciones llevadas a cabo en el pasado y durante la presencia de estos eventos naturales, lecciones que permitan fortalecer nuestra cultura de la prevención, la disminución de riesgos, buscar alternativas y soluciones que nos permitan sortear o prevenir los “desastres naturales”.

Referencias

John McNeill, “Epílogo. La historia ambiental de América Latina desde una perspectiva global”, en Un pasado vivo. Dos siglos de historia ambiental latinoamericana, editado por John Soluri, Claudial Leal y José Augusto Pádua (Bogotá: Fondo de Cultura Económica/Facultad de Ciencias Sociales-Universidad de los Andes, 2019). [ Links ]

Virginia García Acosta, Juan Manuel Pérez Zevallos y América Molina del Villar, Desastres agrícolas en México. Catálogo histórico, t. I. Épocas prehispánica y colonial (958-1822) (México: Fondo de Cultura Económica, Centro de Investigaciones en Estudios Superiores en Antropología Social, 2003). [ Links ]

Virginia García Acosta y Gerardo Suárez Reynoso, Los sismos en la historia de México, t. I. (México: Fondo de Cultura Económica , Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones en Estudios Superiores en Antropología Social, 1996). [ Links ]

Enrique Florescano, “Meteorología y ciclos agrícolas en las antiguas economías: el caso de México”, Historia Mexicana, n. 17 (4) (1968). [ Links ]

Susan L. Swan, “Mexico in the Little Ice Age”, The Journal of Interdisciplinary History, vol. 11, n. 4 (1981). [ Links ]

Georgina H. Endfield, “Climate and crisis in Eighteenth Century Mexico”, The Medieval History Journal, n. 10 (1 & 2) (2007). [ Links ]

Robert A. Dull, Richard J. Nevle, William I. Woods, Dennis K. Bird, Shiri Avnery y William M. Denevan, “The Columbian encounter and the Little Ice Age: abrupt land use change, fire, and greenhouse forcing”, Annals of the Association of American Geographers, vol. 10, núm. 4 (2010). [ Links ]

Emmanuel Le Roy Ladurie, “Histoire et Climat”, Annales. Économies, Societés, Civilisations, año 14, núm. 1 (1959). [ Links ]

Emmanuel Le Roy Ladurie , Historia humana y comparada del clima, traducción de Arenas Marquet y Emma Julieta Barreiro Isabel (México: Fondo de Cultura Económica , Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (2017). [ Links ]

Ernest Labrousse, “Prix et strcuture régionale: Le forment dans les régions françaises, 1782-1790”, Annales d´histoiore sociale (1939-1941) , vol. 1, núm. 4 (1939). [ Links ]

1 John McNeill, “Epílogo. La historia ambiental de América Latina desde una perspectiva global”, en Un pasado vivo. Dos siglos de historia ambiental latinoamericana, editado por John Soluri, Claudial Leal y José Augusto Pádua (Bogotá: Fondo de Cultura Económica/Facultad de Ciencias Sociales-Universidad de los Andes, 2019): 289-299.

2 Virginia García Acosta, Juan Manuel Pérez Zevallos y América Molina del Villar, Desastres agrícolas en México. Catálogo histórico, t. I. Épocas prehispánica y colonial (958-1822) (México: Fondo de Cultura Económica, Centro de Investigaciones en Estudios Superiores en Antropología Social, 2003); Virginia García Acosta y Gerardo Suárez Reynoso, Los sismos en la historia de México, t. I. (México: Fondo de Cultura Económica, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones en Estudios Superiores en Antropología Social, 1996).

3 Este autor subrayó la importancia de la variabilidad climática en el rendimiento de las cosechas, así como la relación de los fenómenos meteorológicos en las épocas de crisis de subsistencia agrícola. Todo lo cual influía en los precios de granos, cereales y otros productos del campo. Enrique Florescano, “Meteorología y ciclos agrícolas en las antiguas economías: el caso de México”, Historia Mexicana, n. 17 (4) (1968): 516-534.

4 Swan reconoció el impacto de la “Pequeña edad de hielo” (fenómeno climático que afectó el norte de Europa entre 1430 y 1850, presentándose temperaturas por debajo de 1° y 2° C) en la agricultura del México colonial cuando comparó los precios del maíz y el trigo europeo en diferentes lapsos de crisis agrícola. Susan L. Swan, “Mexico in the Little Ice Age”, The Journal of Interdisciplinary History, vol. 11, n. 4 (1981): 633-648.

5 Georgina H. Endfield, “Climate and crisis in Eighteenth Century Mexico”, The Medieval History Journal, n. 10 (1 & 2) (2007): 99-125.

6 La hipótesis de que la Pequeña Edad de Hielo fue provocada, en parte, debido a una reducción en el régimen de incendios al interior de la biomasa de los trópicos y un paulatino proceso de recuperación en los bosques es una cuestión que ha impulsado los trabajos de todo un equipo dirigido por Denevan y otros especialistas, del cual se espera continúe con los estudios y comparaciones, en los años sucesivos, con otras regiones del mundo. Robert A. Dull, Richard J. Nevle, William I. Woods, Dennis K. Bird, Shiri Avnery y William M. Denevan, “The Columbian encounter and the Little Ice Age: abrupt land use change, fire, and greenhouse forcing”, Annals of the Association of American Geographers, vol. 10, núm. 4 (2010): 755-771.

7 Emmanuel Le Roy Ladurie, “Histoire et Climat”, Annales. Économies, Societés, Civilisations, año 14, núm. 1 (1959): 3-34. Del mismo autor, hace unos años se editó y tradujo al español la obra, Historia humana y comparada del clima, traducción de Arenas Marquet y Emma Julieta Barreiro Isabel (México: Fondo de Cultura Económica, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (2017); Ernest Labrousse, “Prix et strcuture régionale: Le forment dans les régions françaises, 1782-1790”, Annales d´histoiore sociale (1939-1941), vol. 1, núm. 4 (1939): 382-400.

8 La consulta de cada uno de estos registros históricos puede verse en el catálogo en línea, de acceso abierto, en: https://portal.ucol.mx/catalogo-huracanes/.

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