25 50Rafael Lemus, Breve historia de nuestro neoliberalismo. Poder y cultura en México. México: Debate, 2021, 231 p.Brian Connaughton, De crisis en crisis. De la patria grande a la República de Guatemala, 1824-1847. México: Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa/Instituto de Investigaciones Históricas-Universidad Nacional Autónoma de México/El Colegio de Michoacán/Ediciones del lirio, 2021, 638 p. 
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Signos históricos

 ISSN 1665-4420

Sig. his vol.25 no.50 México jul./dic. 2023   20--2025

https://doi.org/10.24275/shis.v25n50.12 

Reseñas

Servando Ortoll, Colima: de católicos descontentos a insumisos cristeros (1926-1929). Colima: Gobierno del Estado de Colima, 2020.

Eduardo Camacho-Mercado1 

1Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de los Lagos, eduardo.cmercado@academicos.udg.com

Ortoll, Servando. Colima: de católicos descontentos a insumisos cristeros (1926-1929). Colima: Gobierno del Estado de Colima, 2020.


Las revistas especializadas cumplen la importante labor de publicar resultados de la más reciente investigación; facilitan el diálogo académico, y el avance del conocimiento. Pero a la par de esas ventajas para los que estamos en el oficio de historiar, se generan al menos dos problemas: 1) la dispersión de artículos en el tiempo y en múltiples revistas, y 2) el alejamiento del gran público lector interesado en las temáticas publicadas.

Es aquí donde los libros compilatorios de autor desempeñan un papel muy importante; facilitan la labor de búsqueda de los historiadores, y acercan a los no especialistas a la obra de autores relevantes que escriben sobre asuntos que son del interés de un público mayor. Este es el caso del libro Colima: de católicos descontentos a insumisos cristeros (1926-1929), de Servando Ortoll , que reedita, con correcciones, tres ensayos publicados entre 2001 y 2009, además del manuscrito de un combatiente cristero de Colima, precedidos de una introducción que es, en sí misma, una cátedra de reflexión histórica, de uso de fuentes y de buena escritura.

El primer capítulo, “La guerra de los mil días”, explica de forma clara el desarrollo de la rebelión cristera en Colima y la participación y motivaciones que tuvieron los diferentes grupos sociales, en un estado marcado por el aislamiento natural e inmemorial, hasta que el mundo exterior llegó en ferrocarril a comienzos del siglo xx y la revolución irrumpió y trastocó la vida de los colimenses con sus reformas en los años veinte de ese siglo. Explica las razones del agrarismo de los pueblos indígenas y el radicalismo anticlerical del gobernador Solórzano Béjar, que terminó por arrojar a los católicos a las faldas del volcán.

El capítulo dos, “Stefano E. Gherzi y los generales del ejército federal”, nos muestra las dificultades de un administrador de hacienda atrapado entre dos frentes y expoliado por ambos. Nos informa de la dura vida de los pacíficos, de los abusos de los generales y de lo difícil que era diferenciar entre combatientes cristeros y simples bandidos. Las pesquisas de Servando Ortoll y el enfoque microhistórico, nos permiten conocer los intereses personales y de grupo que estuvieron en juego en tiempos de aguas turbias, claramente ejemplificado en los casos de corrupción de los militares a cargo de la pacificación, que se enriquecieron a costa de los pacíficos, sin mayor interés por sofocar la rebelión.

El Capítulo tres, “El general cristero Jesús Degollado Guízar y la toma de Manzanillo, en mayo de 1928”, muestra las deficiencias en la formación y organización de los combatientes cristeros y sus líderes. Son reveladoras las reflexiones del autor sobre los motivos del líder cristero Jesús Degollado Guízar para atacar el puerto, la lógica (o falta de lógica) en su estrategia y las razones por las que tomó ciertas decisiones y acciones que resultaron en el fracaso de la operación militar.

Por último, Ortoll rescata la primera versión mecanuscrita del testimonio del combatiente cristero Enrique de Jesús Ochoa, “Breve historia del movimiento libertador colimense”. Esta versión es importante porque nos permite compararla con versiones posteriores publicadas bajo el pseudónimo de Spectator (Turín, 1933; Ciudad de México 1940 y 1961). Este testimonio no puede valorarse por su rigor histórico. Las descripciones de las batallas con intervención divina, o el número exagerado de bajas mortales del ejército, en contraste con las mínimas pérdidas de vidas humanas en el bando cristero, son indignos de confianza. La obra debe verse como el testimonio de fe y sacrificio heroico de un creyente, que ve la historia como parte del plan divino.

Las obras de Sevando Ortoll, se caracterizan por su sólido trabajo de archivo. Sus pesquisas son exhaustivas y encuentra donde otros no han buscado, aportando visiones distintas de un mismo hecho histórico, al acceder a testimonios diversos, que somete a una minuciosa crítica de fuentes. Tanto en la presentación como en los ensayos, el autor combina muy bien las mejores virtudes del historiador de la vieja escuela, que edifica su argumentación sobre un sólido cimiento de datos y testimonios; con el historiador que problematiza a partir de preguntas sociológicas de tal generalidad, que pueden contestarse en cualquier tiempo y lugar.

Así lo vemos claramente expresado al menos dos veces en este libro. Primero, en la introducción: “En esta obra y de manera indirecta toco una pregunta general que no está enraizada necesariamente en un lugar o momento particulares: ¿qué factores intervienen para que un ejército regular se vea incapacitado para controlar a un puñado de jóvenes rebeldes, ‘imberbes’ y mal armados?”, para proceder después a enraizar esa pregunta al caso concreto de Colima: “¿por qué tardaron los militares tres años en sofocar (sin lograrlo por completo) el levantamiento cristero que inició en la entidad en 1926?”

Otro ejemplo: en el capítulo dos, “Stefano E. Gherzi y los generales del ejército federal”, Ortoll se pregunta: “¿Bajo qué circunstancias cambian las actitudes de un individuo frente a un movimiento político de oposición o ante las autoridades instituidas? Esta pregunta general es analizable, con mayor profundidad, en casos en que el propio individuo encara escenarios políticos que lo obliguen a virar su punto de vista, o bien, enardezcan la fuerza de sus convicciones”. Estamos pues, frente a un problema historiográfico de importancia general, abordado a partir de un caso particular.

Todo el libro, es una muestra palpable de otra exigencia de la historiografía: la buena escritura. En cada ensayo se aprecia que hay un trabajo exhaustivo de escritura y reescritura, de pulir un estilo ya bien definido. Una autoexigencia por comunicar con claridad las ideas. Servando Ortoll nos muestra cómo comunicar en historia y ciencias sociales de manera sencilla y clara, sin renunciar a la profundidad. Como un guía de turistas, nos presenta el itinerario: explica los lugares que va a visitar, los caminos por los que va a transitar, los parajes a los que es importante prestar atención y el sitio en el que va a concluir el viaje:

“En este capítulo analizaré el ejemplo de un ciudadano italiano radicado en el estado de Colima y que durante muchos años administró la hacienda Paso del Río. Me interesa estudiar sus cambios de actitud frente al levantamiento cristero y ante las autoridades militares en el estado: cambios de dicha naturaleza se perciben con más nitidez en momentos de extrema pasión política. Esto es, cuando el individuo toma decisiones que, en otro momento y bajo circunstancias diferentes, quizás postergaría indefinidamente. El individuo a quien me refiero es Stefano E. Gherzi, y bastarán unas palabras para introducir los antecedentes históricos de la hacienda; palabras que situarán al lector en el tiempo en el que se desarrollaron las acciones que aquí presento”.

Es buena práctica iniciar la lectura de una obra por el índice, pero igual de importante o quizás más, es iniciar por el listado de fuentes que utilizó el historiador. En las obras de Servando Ortoll siempre están explícitas, como parte de la reflexión, lo que hace a sus libros, además, un curso de metodología de la historia, tal como queda claro en la introducción de esta obra: “El lector interesado podrá leer esta obra también desde el punto de vista de cómo utilicé diferentes fuentes de información y qué hice con ellas”.

Además de partir de preguntas generales a las que busca respuestas en casos particulares, su enfoque comparativo representa un papel muy importante, cuando utiliza teorías y estudios históricos o sociológicos ajenos a la temática o a la región que aborda. ¿Qué papel desempeñan o deben desempeñar los militares en la sociedad? ¿Cómo se dan las guerras de guerrillas y qué dificultades presentan para los ejércitos? ¿Cómo se mantiene la cohesión en un grupo político o de rebeldes alzados en armas? El autor se apoya en propuestas sociológicas para adentrarse en las razones por las que se dan defecciones y traiciones en las filas de los grupos políticos o armados, y así explicar las traiciones que se dieron en el bando cristero, como en el asesinato del líder Marcos Torres, o en el fracaso de la toma del puerto de Manzanillo.

La guerra cristera es, para muchos colimenses, la epopeya de su pueblo, un hecho grabado y vivo en la memoria histórica. Por eso es importante estudiarla y explicarla desde la historia profesional. En la introducción, Servando Ortoll expone algunas ideas importantes sobre el hecho: la guerra cristera no se trató de una rebelión, sino de muchas rebeliones, que tenían en común el ser una reacción a las políticas anticatólicas y a la reforma agraria, pero al mismo tiempo, y aquí radica la diversidad: “los alzados se opusieron en particular al entrecruce de inéditas circunstancias locales. Los cristeros de Colima se opusieron a la manera en que las autoridades colimenses implementaron las políticas emanadas del centro”. “Si observamos el levantamiento con la lente de la microhistoria o de la historia regional”, agrega Ortoll, “concluimos que los cristeros de cada estado, de cada comarca, de cada localidad, tenían sus razones cuando se levantaron en armas. También continuaron la lucha por esos mismos motivos”.

Otro aporte del libro es entender un hecho histórico en varias escalas: de lo micro (el pueblo, la comarca), a lo macro (la dimensión internacional, pasando por el enfoque nacional). Así, una infinidad de microrebeliones que se propagaron por todo el occidente de México, “alcanzó una dimensión diplomática entre México y Estados Unidos”, por el interés que prestaron los católicos norteamericanos al conflicto, y obligó a Calles a aceptar una salida diplomática, convencido también de que la victoria militar era imposible frente a la dispersión territorial de las guerrillas. Ni el gobierno podía exterminar la rebelión, ni los rebeldes podrían nunca tomar el poder.

Por último, sólo resta decir que Colima: de católicos descontentos a insumisos cristeros (1926-1929), está escrito para ser leído por una diversidad amplia de público: el lector colimense conocerá en estas páginas un episodio muy importante de su historia; el historiador de la guerra cristera o de la historia de Colima encontrará aportes importantes a la historiografía, y el estudiante que aspira a seguir a Clío, accederá a un buen ejemplo de forma de forjar historia.

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