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Alteridades

 ISSN 2448-850X ISSN 0188-7017

Alteridades vol.35 no.70 Ciudad de México jul./dic. 2025   24--2025

https://doi.org/10.24275/xbcg3119 

Lecturas

Panoramas de las antropologías mundiales. Gustavo Lins Ribero, ed. general

Angela Renée de la Torre-Castellanos1 

1Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Occidente. Av. España 1359, col. Moderna, 44190 Guadalajara, Jal. <reneedela@gmail.com>.

Lins Ribeiro, Gustavo. Bueno Castellanos, Carmen; Callan, Hilary; García Acosta, Virginia; Valladares, Laura R. 2023. Panoramas de las antropologías mundiales. tomos I y II, Ciudad de México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social/Universidad Autónoma Metropolitana/Universidad Iberoamericana,


Los dos tomos de esta obra prueban que existen tantas antropologías como distintas maneras de entender lo que es la disciplina, y también que hay múltiples variaciones en las formas en que se practica. A pesar de su pluralidad, existe una unidad articulada por el estudio de la otredad, esto es, en el reconocimiento de otras culturas diferentes a las propias. Pero la otredad contemporánea se encuentra reconfigurada por procesos de multiculturalismo, migración, diásporas y globalización cultural. Además, el dinamismo entre las distancias geográficas, temporales y culturales multiplica los modos de hacer antropología. A ello se le suman la variedad de temas, concreciones e impactos en contextos nacionales y regionales, así como los usos políticos y los sentidos éticos asociados a esta práctica científica.

Los capítulos abordan 31 países y regiones para hacer un balance de la antropología en cada país. Algunos priorizan la perspectiva histórica del oficio, otros se centran en atender a la antropología en las relaciones de fuerza nacionales en que está inscrita y se ha desarro llado, otros más se basan en destacar la obra de los antropólogos más influyentes y unos más en definir el campo académico y su institucionalización.

La introducción escrita por Gustavo Lins Ribeiro brinda las pautas de posibles lecturas de estos dos tomos. La primera destaca que la antropología es una disciplina universal: está presente, aunque con distinto vigor y desigual relevancia, en casi todos los países en todos los continentes. Pero a la vez existen marcadas particularidades en cada tradición nacional antropológica. La segunda invita a una lectura transversal; comparando lugares, escuelas, o bien articulando lo global con lo local, los centros coloniales con las periferias, la relocaliza ción con la creación de archipiélagos antropológicos e incluso con regiones antropológicas. El título de la obra anuncia ofrecer “panoramas” para pensar distintos ángulos de la globalización.

En la introducción también se esbozan los principales ejes que configuran centros y periferias (de sur a norte o de occidente a oriente) al detectar las influencias de unas escuelas o autores que dieron vida a otras antropologías. Sin desconocer los centros del poder, que incluso ya se habían perfilado en el libro anterior editado por el mismo Gustavo Lins Ribeiro y por Arturo Escobar (2009), estos dos volúmenes brindan un panorama transnacional de las antropologías, invariablemente en plural.

El eje hegemónico mundial denominado Atlántico Norte (que incluye sobre todo a Francia, Inglaterra y Estados Unidos) acompañó la expansión imperialista y las relaciones colonialistas. La antropología no siempre ha sido una ciencia inocente, como se muestra al leer el caso de Estados Unidos desarrollado por Sergei Kan, que instrumentó la antropología en las guerras contra Alemania y Japón, brindando clases en programas para miembros del ejército y la marina que trabajarían en territorios ocupados después de la guerra. O el desempeño de las fundaciones Rockefeller, Ford y Carnegie que financiaron programas de política exterior hacia América Latina, la Unión Soviética y China.

Pero, al atender los capítulos donde se trata la evolución de las propias antropologías de los países centrales, evidencia también la transformación histórica de cada tradición antropológica nacional, ya que fueron asimismo inoculadas por el germen del sentido crítico. La historia de la antropología de Francia ha cambiado. Inició como una ciencia que reforzó el colo nialismo, luego emprendió programas de cooperación francesa con los países en desarrollo, y hoy en día inspira discusiones profundas de crítica al exotismo y alienta la deconstrucción de teorías y conceptos, e incluso ha puesto en marcha teorías críticas que han poliniza -do el pensamiento poscolonial latinoamericano. Por ejemplo el francés Philip Descola influyó en la concepción del perspectivismo del brasileño Eduardo Viveros de Castro que, como lo señala Mariza Peirano, “se volvió una novedad en el escenario internacional con debates generados por académicos franceses y británicos” (t. II, 228).

La comparación entre las apro piaciones y usos nacionales descritos en cada capítulo nos habilita a descubrir los rostros de las otredades que pueden ser tanto distantes como próximas o internas. La otredad construye al otro como salvaje, o lo exotiza y esencializa. Pero también puede contribuir a reconocer por otredad a las minorías, lo diferente, lo marginal, lo desigual, lo emergente, lo disidente. Mientras el mundo parece girar hacia la derecha, las antropologías cosmopolitas son en el presente el fermento autocrítico de su propio fundamento colonialista.

La compilación permite además trazar ejes descoloniales que van en el sentido opuesto a la colonialidad. Éste es el caso de la India, donde la disciplina tuvo un rol nacionalista para civilizar a los indios, pero a partir de la década de los noventa dio pie a una antropología crítica poscolonial que reconoce modernidades múltiples. Y además permite valorar el carácter comprometido y emancipador de muchas antropologías nacionales que han sido claves en proyectos de ampliación de derechos sociales y de defensa de libertades en contextos de política local. De hecho, como se evidencia en el caso de Turquía, escrito por Hande A. Birkalan-Gedik, la antropología se vincula con movimientos de resistencia e insurgencia, y en muchas ocasiones son incómodos o molestos para estados totalitarios o antidemocráticos en los cuales es casi suspendida, y la libertad académica se encuentra amenazada. Pero de igual modo suele ser afectada por la decadencia económica interna, por la cual, como sucede en Sudán (en el capítulo de Munzoul A.M. Assal), pierde autonomía reconvirtiendo a los investigadores en consultores de agencias internacionales con intereses exógenos.

Como lo sugiere Bruno Latour (2008, 291), los direccionamientos globales no siempre siguen el mismo rumbo cuando interactúan con lo local, ya que en esta interacción con otras estructuras y tiempos históricos que atraviesan se emprenden nuevos itinerarios “los sitios de construcción local también se ven como cruces de caminos múltiples”.

Es una gran virtud presentar una visión heterogénea de la antropología para reconocer otras configuraciones, como son los flujos de antropologías coloniales que a la postre contribuyeron a articular archipiélagos. Por ejemplo, la intensidad de los intercambios entre Portugal y Brasil, descrita por Cristin Bastos y José Manuel Sobral, activó una red multidireccional de ejes de estudios afrotrasatlánticos, articulando científicos sociales de Mozambique, Cabo Verde, Angola y otros. Es decir, puso en marcha a la antropología en el sentido contrario de los flujos coloniales e imperiales portugueses, recreando un archipiélago lingüístico. Otro ejemplo son las articulaciones más recientes de asociaciones regionales, entre ellas las de las antropologías mexicana y brasileña en el Encuentro de Antropólogos Mexicanos y Brasileños (EMBRA); o la asociación de antropologías del Mercosur (región política periférica) en la Reunión de Antropología del Mercosur (RAM). O la influencia que ha obtenido la antropología foren -se desarrollada en Argentina que, destaca Rossana Guber en su capítulo sobre ese país, ha repercutido en la identificación del ADN de restos óseos en otros países que sufren los estragos de la violencia y las desapariciones forzadas como son Bosnia, Chipre, El Salvador, Ruanda-Burundi, Colombia, México y Maldivas. Otro caso interesante es el trabajado por Shinji Yamashiam J.S. Eades y Akitoshi Shimizu en su investigación sobre Japón, que reconocen como una antropología semiperiférica que, aun cuando es desconocida por los anglosajones, ha logrado influenciar a la región asiática donde se ubican China, Corea, Filipinas, Taiwán, etcétera.

Una tercera lectura, la más difícil, pero a la que también invita esta obra, es la que -aunque está estructurado en conglomerados de regiones continentales- permite reconocer ejes transversales para ensamblar las antropologías, ya que su lectura nos anima a realizar a futuro una cartografía de las reconfiguraciones territoriales que la propia antropología provoca en sus articulaciones. Dije que nos anima, es decir, que se antoja hacerla, porque creo que con la información aquí compilada no será tan difícil imaginar este gran mapa hecho de múltiples capas.

Una de las capas de esta carto grafía es la histórica. Aunque al leer los capítulos es difícil determinar con precisión dónde inicia la antropología. Chatterjee -un autor hindú impulsor del pensamiento poscolonial desde Oriente- propone que abandonemos la pretensión de una historia homogénea para emprender el reconocimiento de grandes nociones en tiempos heterogéneos y dejar atrás las comodidades que nos brindan las grandes construcciones de sustantivos que homogeneizan realidades, como lo es la fundación de la antropología. Tras leer la obra es difícil encontrar un solo origen de la antropología. Para ejemplificarlo tomaré tres casos. Andrés Barrera González, encargado del capítulo de España, traza sus orígenes desde las obras de autores como Heródoto (485 antes de Cristo), incluye los recuentos de viajes de Marco Polo para abrir la ruta de la seda, y los libros de via jes de Benjamín Tudela, quien dejó crónicas detallando la vida de las comunidades judías a ambos lados del mar Mediterráneo, hasta ubicar el inicio de la antropología española en los escritos de Bernal Díaz del Castillo y fray Bernardino de Sahagún, quien se dedicó a hacer una detallada etnografía (incluso participativa) de los pobladores nahuas de México. Sin duda el conocimiento producido lo hicieron como parte de una misión evangelizadora; no obstante, existen muchos elementos para considerarlas obras pioneras de la etnografía.

En el capítulo de Laurent Bazin sobre Francia se abre una interesante reflexión crítica sobre si puede considerarse su origen de la mano de las experiencias de la otredad, causadas por la expansión europea occidental en el siglo XVI, aun cuando, como argumenta el autor, no produjeron conciencia de la di versidad de las sociedades humanas, y sí generaron especulaciones en torno al lugar del “salvaje” en la Creación. En contraste, en el capítulo sobre Gran Bretaña, Wendy James plantea que el ancestro de la antropología actual es Adam Ferguson (1723-1816) “hablante de gaélico, empático respecto a las cualidades morales de los modos de vida tradicionales” (t. I: 297). Pero la historia no sólo pertenece a estas naciones coloniales, también encuentra su larga duración en un país como Polonia, cuyo capítulo escrito por Michal Wuchowski muestra cómo ocurrieron los primeros recuentos etnográficos de las formas locales de vida en la copiosa obra de Jan Dlugosz (1415-1480), que contenía anotaciones sobre folklore y creencias religio sas precristianas. Este capítulo en particular desempolva una historia local que acomete la homogeneidad de la historia universal de la antropología, al proponer que la antropología polaca de finales del siglo XVIII es precursora del evolucionismo, con lo cual se aporta un tiempo histórico heterogéneo de la antropología.

Otro mapa deseable es una cartografía que con flechas de flujos trace las influencias de antropologías hegemónicas en otros países, aunque no siempre la influencia conduce a reproducir sentidos. El contenido da cuenta de la difusión de la antropología como un ensamble social. Los antropólogos viajeros no sólo recolectaron artefactos que se llevaron a sus museos, o hicieron labor misionera para modernizar las culturas atrasadas, sino que también con sus viajes transformaron una aldea perdida en el mapa mundial en un hotpoint de la antropología. Este salto de escala genera una reestructuración de la colocación de un lugar que cobra relevancia e influencia (que no tenía anteriormente) en la jerarquía de poder de un mapa de mayor escala (mundial o regional) (Çaglar y Glick Schiller 2011).

A su vez, el efecto de las expediciones de los antropólogos repercutió en la polinización para que en otros países surgieran escuelas de antropología y que éstas tuvieran relevancia nacional o regional. En Australia, destaca Sandy Toussaint, la antropología contribuyó a promover una antropología activista en pro de la titularidad de la tierra indígena. Esto también se ve con claridad en el capítulo sobre Indonesia, de Nursyiwan Effendi, que incluye a Bali donde la etnografía de Clifford Geertz ha tenido una gran influencia en el desarrollo de las escuelas antropológicas y ha contribuido a emprender programas de colaboración internacional e incluso ha sido un instrumento útil para la nación.

Para terminar, sólo quiero reconocer que esta obra nos ayuda a provincializar la producción anglosajona y europea de los conceptos y a reconocer que otros lugares también han abonado al desarrollo de la antropología en el sistema mundo. En este sentido, tiene el mérito de ofrecer una óptica desde la transnacionalización del conocimiento para, con ello, reconocer el policentrismo cognitivo.

Fuentes

Çaglar, Ayse y Nina Glick-Schiller. 2011. “Introduction: Migrants and cities”. En Locating Migration: Rescaling Cities and Migrants, editado por Ayse Çaglar y Nina Glick-Schiller, 1-22. Ithaca: Cornell University Press. [ Links ]

Chatterjee, Partha. 2008. La nación en tiempo heterogéneo y otros estudios subalternos. Argentina: Siglo XXI Editores/Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. [ Links ]

Latour, Bruno. 2008. Reensamblar lo social. Una introducción a la teoría del actor-red. Buenos Aires: Manantial. [ Links ]

Lins Ribeiro, Gustavo y Arturo Escobar, eds. 2009. Antropologías del mundo transformaciones disciplinarias dentro de sistemas de poder. México: Universidad Autónoma Metropolitana/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social/Universidad Iberoamericana/Envión/Wenner-Gren Foundation for Anthropological Research. [ Links ]

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