Destierro y memoria habla de historias familiares, pero tiene como característica haber sido reconstruida no solo por la autora, Liliana López Levi, sino por la participación de sus familiares y amigos, lo que le da un carácter de construcción individualcolectiva particularmente valiosa.
La colectividad se construye en narrativas resultado de entrevistas que se acompañan por la recolección de archivos y fotos, pero más que nada de recuerdos, anécdotas y, lo que más me sorprendió, de sentimientos individuales y colectivos de quienes, a partir de su memoria, reconstruyen el proceso largo y complejo de destierro al que se han sometido en la historia.
En ese ir y venir del sentimiento propio al de los otros se construyen los hilos que tejen las narrativas y los acontecimientos que se analizan en el texto; estas se integran en varias trayectorias escalares de la familia Levi y las de sus familiares y amigos que les acompañaron en su tránsito por territorios diversos, en escalas que fueron detenidamente analizadas que permiten reconstruir las relaciones que se generaron entre ellos.
Las historias que se narran son de un grupo particular de judíos que comparte una forma cultural de reproducirse a partir de las condiciones modernas del mundo de la época, sobre todo el siglo XIX y XX. Estas se particularizan con antecedentes de contexto que se remontan al siglo XVIII, e incluso antes, formados sobre todo por intelectuales emancipados de las tradiciones atávicas que caracterizan a otros grupos de judíos en el medio, compartiendo orígenes e identidades históricas.
Más que narrar las historias, ya que para eso recomiendo ampliamente la lectura del libro, quisiera resaltar la manera como se hilvanan algunas de las características que fueron trabajadas por la autora, aprovechando su condición intelectual como geógrafa y su historia compartida con las familias de la narración. Para eso resalto seis cualidades que me parecen fundamentales de este libro.
En primer lugar, el uso de teorías territoriales para la redefinición del destierro como condición relacional que se conforma a partir del despojo de la tierra de grupos judíos en general, y las familias analizadas en particular, es, sin duda, un aporte importante ya que es parte de la historia particular de la trayectoria judía. Se acompaña de la desterritorialización y abandono de sus lugares como una forma de sobrevivencia y la pérdida de la ciudadanía que fueron construyendo a partir de su vivir en un lugar después de la migración inicial, pero que tienen que abandonar para hacerse de otros lugares que les permitan una sobrevivencia más digna y humana. Este planteamiento se constituye como el eje central que conforma las trayectorias y que se reproduce en diferentes momentos de la historia que se trabaja con las familias.
Segundo, con el uso de las categorías antes mencionadas, desde el punto de vista teórico, se genera una forma particular de aplicar el análisis relacional de esos tres elementos que conforman el destierro y la memoria, que se juntan con el rescate de las narrativas familiares que socialmente contribuyen a definir una manera particular de ver la migración ya no sólo como diáspora o movilidad, sino a partir de procesos que se entrelazan y le dan forma al destierro como parte importante de los trabajos territoriales de migración. Con ello se contribuye teóricamente a la aplicación de categorías y teorías contemporáneas que analizan relacionalmente los procesos del territorio y multiterritorialmente, en un espacio dimensional e históricamente cambiante en las familias que se narran.
Tercero, la manera como une las narrativas familiares con los lugares en donde se asientan, se desterritorializan y se reterritorializan, contribuye a la comprensión de procesos propios de la antropología y la geografía que quedan bien definidas e identificadas en las trayectorias que se maneja en el libro, aplicando de manera fiel el concepto de Doreen Massey y de sus geometrías del poder que le dan un carácter dinámico, multidimensional y político en los espacios donde se mueven. Pero este uso de categorías y de la teoría para entender el destierro va más allá. Al introducir elementos claves para comprender el contexto social del momento de la modernización capitalista, analiza y da detalles para entender los cambios que algunas familias llevaron a cabo para insertarse en procesos industriales y de desarrollo. Pero también permitieron desarrollar procesos diferentes para la evolución laboral, como el de los Olivetti, familia que abrió la producción de máquinas de escribir, de vital importancia para la evolución en el desarrollo de los procesos de trabajo en las oficinas y en muchas actividades de servicios en la época.
Cuarto, si la memoria sirvió para analizarla, a partir de la teoría que generó un vínculo entre la teoría y la narrativa, esta se insertó en un discurso de la política de los momentos en que vivían las diferentes familias en lugares diversos, que evolucionaban y cambiaban dependiendo de su contexto, y se erigían como un elemento clave para la generación del destierro y la pérdida de la ciudadanía. El elemento político está siempre atrás del texto documentando, no solo la conformación de la Italia a finales del siglo XIX y principios del XX; los momentos más agudos de las dos guerras mundiales que, sin duda, afectaron de manera diferente a las familias en cada situación; pero también, el ascenso del fascismo en Italia, la resistencia de las familias judías y, posteriormente, una nueva migración a otras tierras y la generación de nuevas memorias y otras narrativas.
Quinto, América surge para los migrantes como un territorio nuevo que significa la liberación del despojo, de la desterritorialización y de la falta de ciudadanía. A pesar de las dificultades diferenciales que se tuvieron en diferentes países, al migrar parecería que los problemas de la diáspora adquieren una dimensión nueva, que los estabiliza a pesar de los dilemas que enfrentaban entre los que están el repatriarse o migrar, quedarse o volver.
Sexto, detrás de este grupo de familias, la educación y la investigación están presentes, de diferente manera, como un interés franco y sólido que motiva tanto a hombres como mujeres para desarrollarse en la actividad académica como maestra de niños, de música, de literatura en casa o en escuelas secundarias. Pero también hay la motivación de la investigación que lleva a pasar de un laboratorio de Torino a desarrollar investigación en el nuevo continente. Las relaciones académicas también se construían a partir de las que se generaban por el encuentro entre las familias después de la migración. La reconstrucción de estas relaciones es una de las partes centrales que le dan un valor especial al texto, y en donde la reivindicación de las luchas femeninas por contar con un lugar en el trabajo y en la investigación están presentes de manera diferencial en momentos específicos del desarrollo del libro.
Añado la importancia que tiene el apoyo fotográfico con el cual se documentan las familias de las que se habla en las trayectorias y de las personas que estuvieron presentes en la narrativa. Es, sin duda, un archivo gráfico invaluable que apoya todo le construcción de sus memorias y trayectorias.
Además de estas cualidades hay una que me llegó muy adentro y es la de reconocer en estas trayectorias a una de las maestras que tuve en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, cuando estudiaba geografía y fue parte de estas diásporas móviles. Reconocerla como parte de la reconstrucción de estas trayectorias me conmovió y me motivó a terminar la lectura de un libro que es, sin duda, un hito importante para el conocimiento antropológico y geográfico del destierro de grupos judíos, pero también de muchas reflexiones que hay en él.
La provocación con la que concluye, al afirmar que el destierro es un principio de identidad es, entre otras muchas, una invitación al debate de temas que, si bien pueden considerarse clásicos, como el de los judíos, analizado desde esta perspectiva adquiere dimensiones que invitan a la reflexión y a la interpretación crítica de una realidad siempre cambiante.
Invito a su lectura a quienes le interesa un trabajo que relaciona de manera franca y expedita ciencias como la geografía, la antropología, la sociología y la política, con dimensiones sociales muy actuales.














