Introducción
Cualquier análisis sobre bibliotecas escolares debe considerar el concepto de estas, entendidas como centros de recursos dedicados a la enseñanza y el aprendizaje. Una biblioteca escolar, según Fuentes Romero (2006: 23), puede definirse como aquella “ubicada en un centro escolar, con la finalidad esencial de atender las necesidades que, a partir de los programas escolares, se presentan a profesores y alumnos. En su colección de materiales debe contar con toda la amplia gama disponible de soportes y formatos del conocimiento y de la información”. Si entendemos las bibliotecas escolares como centros de recursos dedicados a la enseñanza y el aprendizaje, cabe pensar en la existencia de una persona responsable capaz de proporcionar estos recursos. Un bibliotecario escolar, según señala Muñoz Vélez (2010: 48), “debería ser un especialista en promoción de la lectura y el estudio y, en particular, en estrategias que desarrollen autonomía en el acceso y manejo de grandes cantidades de información y un experto en proveer información para orientar y facilitar la tarea docente en todas las disciplinas”.
En España, las acciones sobre bibliotecas escolares se llevan a cabo desde la Comisión Técnica de Cooperación de Bibliotecas Escolares del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, cuyos objetivos principales son los de investigar y desarrollar propuestas para mejorar estas bibliotecas, informar a la Comisión General de Educación sobre asuntos relacionados con ellas y fomentar la colaboración con otros tipos de bibliotecas.
Objetivo y metodología
El presente trabajo de revisión bibliográfica, finalizado en mayo de 2023, tiene como objetivo ofrecer una actualización del estado de la cuestión sobre las investigaciones realizas en España más destacadas en torno a las bibliotecas escolares y el perfil del bibliotecario escolar.
Para conseguir el objetivo propuesto se efectuó una búsqueda, identificación y localización de la información específica relacionada con las bibliotecas escolares y con el perfil profesional de la persona encargada de la biblioteca escolar en España, recogida en monografías, artículos de revistas, obras colectivas, etcétera. Recurrimos a dos bases de datos: Web of Science y Scopus, y aplicamos la misma metodología de análisis en ambas. Realizamos una búsqueda en el título, utilizando los términos: “librarian*” “library*” (Title) AND “role*” OR “competence*” OR “profile*” OR “responsability*” (Title), con un rango de fecha de enero de 2001 hasta mayo de 2023, publicaciones en acceso abierto. De los registros recuperados, seleccionamos los más relevantes para la investigación una vez eliminados los duplicados. Para la organización de los documentos y para administrar las citas y referencias empleamos el gestor bibliográfico Mendeley.
Estudios sobre bibliotecas escolares
En los últimos años en España, se han detectado varios trabajos que muestran temáticas repetidas con frecuencia y que pueden clasificarse principalmente en tres apartados: (1) relacionados con la biblioteca escolar, la competencia lectora y la alfabetización informacional; (2) los vinculados con la biblioteca escolar y los entornos digitales; y, por último, (3) los relativos a la biblioteca escolar y la compensación de desigualdades. Además de estas temáticas, existen otras líneas no tan recurrentes; son aquellas relacionadas con la evaluación, espacios, recursos, colección, entre otras.
Los estudios que tratan sobre la competencia lectora y la alfabetización informacional reflejan la relación positiva entre la biblioteca escolar y la mejora de los hábitos lectores en el alumnado de educación primaria y secundaria principalmente, entre ellos destacan los estudios de Albelda-Esteban (2019) y Serna, Rodríguez y Etxaniz (2017). En la misma línea puede resaltarse a Sánchez-García y Yubero (2017), quienes consideran que la biblioteca escolar constituye la base que sustenta otros tipos de bibliotecas. El estudio parte de la premisa de que algunos estudiantes solo conocerán esta biblioteca a lo largo de su vida, lo que acentúa su papel crucial en la enseñanza y el aprendizaje. Se considera un espacio al que puede accederse para investigar sobre cualquier tema de interés, siendo el punto de partida para desarrollar el gusto por la lectura y, tal como señala Coronas Cabrero (2015), la biblioteca escolar es el espacio adecuado para promover la lectura libre en el colegio.
Con relación a la alfabetización informacional, Piquín (2020: 43) destaca que la biblioteca debe organizar recursos eficientemente, capacitar en su uso, colaborar con el profesorado en programas de búsqueda y selección de información y apoyar proyectos interdisciplinares que fomenten la investigación. Como ya apuntó Cuevas (2008), la biblioteca escolar, en calidad de institución mediadora de la cultura y del aprendizaje, se erige como el espacio propicio para iniciar la alfabetización informacional, enfocada en el desarrollo de la competencia lectora. Al igual que Lluch (2023: 46), considera que la democratización del acceso al conocimiento requiere de un programa de alfabetización informacional para estudiantes y la comunidad educativa.
En segundo lugar, otras investigaciones se han centrado en analizar aspectos relacionados con las competencias digitales y sus funcionalidades. Estos estudios analizan el desafío que lo digital representa para las bibliotecas escolares, reconociendo el impacto del avance tecnológico en la enseñanza y el aprendizaje. Las bibliotecas escolares tienen que asumir funciones para facilitar que el estudiantado se inicie en el uso de las tecnologías y pueda desarrollar sus capacidades y habilidades en la búsqueda de información (Area Moreira y Marzal García-Quismondo, 2016; Castellanos Claramunt, 2022; Lluch, 2023). Son estudios que analizan también sus blogs (García-Romero y Faba-Pérez, 2015), sus páginas web (Cremades, 2017; Cremades García y Jiménez Fernández, 2013; González Mateos y Faba Pérez, 2014) o el uso de redes sociales (Faba-Pérez e Infante-Fernández, 2019; Giménez Chornet, 2015; Infante-Fernández y Faba-Pérez, 2017; Lázaro Rodríguez, 2022). Y, por último, se han localizado estudios relacionados con la biblioteca escolar entendida como un espacio de compensación de desigualdades, como un entorno de trabajo inclusivo y de apoyo social a la comunidad educativa. Son investigaciones que sitúan a la biblioteca escolar como un espacio abierto y con una importante función social que logre compensar todo tipo de disparidades sociales. El punto de partida, que considera a la biblioteca como un espacio idóneo para mitigar desigualdades, es el estudio de la Comisión Técnica de Bibliotecas Escolares (2011) que indica lo siguiente:
Una de las finalidades de mayor interés de la biblioteca escolar es la de paliar las desigualdades en el acceso a los bienes culturales, ofertando a la comunidad educativa el uso de estos recursos. Además de respaldar programas destinados a evitar el fracaso escolar o atender a alumnado con necesidades educativas específicas, la biblioteca debe ser un factor de compensación social que ofrezca libros y materiales multimedia o electrónicos, así como el acceso a internet, a aquel alumnado (y a sus familias) que no puede acceder a estos recursos por razones de desigualdad socioeconómica (21).
Principalmente se habla del papel crucial que la biblioteca escolar desempeña en la mitigación de las disparidades en el acceso a la cultura, pues proporciona recursos a la comunidad educativa. Casi diez años después, en la misma línea, destaca Ruiz Arriaza (2020):
No debemos olvidar que esta sociedad de avances vertiginosos e ingentes posibilidades se caracteriza también por las desigualdades, en este sentido, las bibliotecas escolares son un factor de compensación social ya que favorecen el acceso a los recursos informativos y culturales a aquellos que carecen de ellos. Hablamos de integración ciudadana en relación con la formación permanente y el autoaprendizaje que permitan minimizar el aumento de la exclusión social que caracteriza a la sociedad actual, coordinando la intervención con las familias, con personal de apoyo o con bibliotecarios públicos, colaborando así a la disminución de la brecha digital y social (19).
El trabajo llevado a cabo por Zabala Amarika (2020: 3) se ha enfocado esencialmente en mostrar el potencial de la biblioteca escolar como agente atenuador y reductor de desigualdades educativas desde las primeras etapas formativas. Es importante destacar el papel fundamental de cualquier biblioteca, ya sea escolar o pública, pues reside en proveer recursos informativos, educativos y culturales a toda la población, en especial a aquellos individuos que carecen de dichos recursos (Novoa Fernández y Sampedro Martínez, 2015). Unos años antes, Baró y Mañà (2013) y Cuevas (2008) reflexionaron en el mismo sentido, señalando a la biblioteca escolar como un espacio que mejora el rendimiento académico del alumnado en situación de desigualdad, además de plantearla como un espacio básico para aminorar las distancias socioeconómicas del alumnado. Esto ya que es un lugar por el que necesariamente deberán pasar todas las personas, sin distinción social, cultural y económica, garantizando así la igualdad en la formación y el acceso a la misma al tiempo de disminuir la brecha digital.
Sumado a estas tres líneas temáticas, también son interesantes otros temas. Podemos mencionar estudios recientes que hacen referencia a la evaluación de ciertos aspectos de las bibliotecas escolares, como es el caso de las obras de Porto-Castro et al. (2018) y Cremades (2017); análisis relacionados con el espacio y los recursos de la biblioteca escolar (Alcaraz Hinojosa, 2020); la colección (Baró Llambias, 2022); el desarrollo curricular (Piquín, 2021; Santos Díaz, 2017); las bibliotecas integradas o de doble uso (Mañà Terré y Barò Llambias, 2005; Parra Valero, 2022); y los estudios centrados en regiones concretas de España, como es el caso de Galicia (Barreiro Fernández et al., 2021), Barcelona (Munita y Bustamante, 2019) o Valencia (García Ferrer y Picó Diana, 2015).
Estudios sobre los perfiles profesionales en la biblioteca escolar
No existe una abundante bibliografía específica sobre los perfiles profesionales en la biblioteca escolar; por ello, hemos recurrido a obras de carácter general que mencionan este tema. Se trata de distintos tipos de obras que pueden englobarse en cinco apartados: (1) obras monográficas de carácter general, en los que el sesgo predominante de sus enfoques está relacionado con la formación adquirida; (2) obras que incluyen enfoques cuantitativos y datos estadísticos en el plano estatal sobre los centros docentes españoles, los cuales ofrecen información sobre este perfil profesional; (3) estudios que analizan y describen el funcionamiento y buenas prácticas de bibliotecas escolares, en los que principalmente se estudia la figura del bibliotecario escolar en varios centros educativos; (4) normas y recomendaciones sin rango legal que sirven de orientación y referencia para ayudar a regular este perfil; y por último, (5) artículos e informes que recogen las competencias o cualidades idóneas que la persona encargada de la biblioteca escolar debe tener.
Obras monográficas de carácter general sobre bibliotecas escolares en España
Sus autorías pertenecen a docentes-bibliotecarios; el sesgo predominante de sus enfoques está relacionado con la formación adquirida. En estas obras pueden identificarse tres tendencias o líneas temáticas muy diferenciadas:
1. Investigaciones llevadas a cabo por personas expertas en biblioteconomía que buscan definir al profesional como un bibliotecario especializado con formación docente. Destacan autores como Baró, Mañà y Vellosillo (2001), Camacho Espinosa (2004), Campo Puerta (2018), Giménez Chornet (2014), Grupo de Trabajo sobre Perfiles Profesionales del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (2019), Kolesas (2008) y Muñoz Vélez (2010).
En este grupo resalta la propuesta del Grupo de Trabajo sobre Perfiles Profesionales del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (2019) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte -que ya contaba con una primera edición de febrero de 2013-. La propuesta fue publicada bajo el título Perfiles profesionales del sistema bibliotecario español: fichas de caracterización, con el fin de orientar a las distintas administraciones sobre los puestos de trabajo que pudieran ofertar. En este documento se identifica al perfil como una persona titulada en biblioteconomía con formación pedagógica adicional, pero nunca como un docente.
En la segunda edición de los Perfiles profesionales del sistema bibliotecario español: fichas de caracterización también se especifican como actividades propias de este perfil algunas directamente relacionadas con la formación. Heredia-Sánchez (2023: 121) las recoge de la siguiente manera: “P[erfil] 19. Bibliotecario escolar: dar formación en el uso de la biblioteca; dar formación en ciencias de la información y habilidades informativas; coordinar la elaboración de materiales para la difusión de recursos y actividades para la formación de usuarios y la educación documental; diseñar y ejecutar el programa de formación para el alumnado en el uso de fuentes de información”.
2. Investigaciones realizadas por docentes que sostienen que la persona encargada de la biblioteca escolar debe ser un profesor o maestro-bibliotecario con formación específica en bibliotecas. Destacan los trabajos de Becerra (2012), Durban Roca, Cid Prolongo y García Guerrero (2012), Durban Roca et al. (2013), García Guerrero (2010), García Guerrero y Luque Jaime (2011), Lage Fernández (2013), Merga (2020), Rueda (2015), Selfa Sastre et al. (2022) y Varela Prado (2013). Todos estos autores se decantan por un perfil docente con formación básica en biblioteconomía; no contemplan la figura de un bibliotecario profesional.
3. Publicaciones que abogan por una doble cualificación en biblioteconomía y pedagogía. Sus autores subrayan que quienes gestionan las bibliotecas escolares deben estar igualmente formados en ambas áreas. A este grupo pertenecen los estudios de Conforti y Pastoriza (2002), Jiménez-Fernández y Cremades-García (2014), León Otero y Martín Bris (2002), Soto Alfaro (2007) y Verde, Ladrón de Guevara y del Valle Cuozzo (2007). Estos autores piensan que lo ideal es un doble perfil que reúna nociones de biblioteconomía y de pedagogía por igual. Consideran que un perfil bibliotecario como tal es insuficiente, ya que debe tener sensibilidad hacia el entorno escolar.
Publicaciones con enfoques cuantitativos y datos estadísticos de los centros educativos en España en el plano estatal
Estas obras ofrecen información sobre el perfil de los responsables de las bibliotecas escolares, su formación y funciones, así como sobre quienes colaboran en la organización y gestión de la biblioteca y la estabilidad en sus cargos. En este aspecto sobresalen los trabajos de Baró y Mañà (2013), Marchesi y Miret (2005), Miret et al. (2013), López Gómez y Santos Paz (2009) y Valzidán García (2011).
Aparte de estos estudios, cabe mencionar la última estadística sobre bibliotecas escolares realizada en España y publicada en el año 2021: Estadística de bibliotecas escolares del curso académico 2019-2020. Esta se realizó por primera vez durante el curso 2010-2011 y actualmente tiene un carácter cuatrienal. Es elaborada por la Subdirección General de Estadística y Estudios del Ministerio en cooperación con los servicios estadísticos de las Consejerías o Departamentos de Educación de las Comunidades Autónomas y con la colaboración de la Comisión Técnica de Bibliotecas Escolares. Su objetivo fundamental es proporcionar información sobre las bibliotecas escolares en relación con las principales características relacionadas con su equipamiento e instalaciones, su actividad y sus recursos materiales, económicos y humanos.
Obras que detallan el perfil del bibliotecario escolar en estudios de conjunto sobre el funcionamiento y buenas prácticas de las bibliotecas escolares
Entre estas podemos encontrar la poligrafía del Ministerio de Educación, Política Social y Deporte (2008), así como guías y propuestas de trabajo, como las obras de Cobos Herrero y Álvarez Romero (2006), Yáguez (2006) y Queralt Catá (2009). Algunos de los estudios que hacen referencia al perfil del bibliotecario escolar son los de Miret et al. (2010), en el que se trata la figura de la persona responsable de la biblioteca escolar en varios centros educativos de España. De los mismos autores, sobresale el estudio del 2013, donde afirman que “la biblioteca ha dejado de ser un servicio marginal en los centros educativos para integrarse paulatinamente en su actividad pedagógica” (251), y en lo referente al personal, aseguran que aumenta su profesionalización.
Normas y recomendaciones sin carácter legal que pueden servir como guías
A este respecto, está la obra elaborada por la Comisión Técnica de Bibliotecas Escolares (2011), titulada Marco de referencia para las bibliotecas escolares. En este documento se le sugiere a las administraciones que establezcan normativas específicas sobre los sistemas de designación, las funciones y el tiempo lectivo que las personas encargadas de las bibliotecas escolares deben dedicar al desarrollo de sus tareas. La Comisión (2011: 31) indica lo siguiente: “para que la biblioteca escolar tenga una presencia activa en un centro educativo es indispensable la creación de un equipo de biblioteca y la designación de una persona responsable o profesor/bibliotecario que asuma funciones de coordinación y de representación de este equipo en los distintos órganos de coordinación docente en los que participe”
Estudios sobre informes y artículos que recogen las competencias o cualidades idóneas de la persona encargada de la biblioteca escolar
Colás Bravo y Hernández de la Rosa (2011: 18) recalcan que “las competencias constituyen recursos intelectuales que un profesional debe ser capaz de combinar adecuadamente para tratar las situaciones profesionales, es decir, para actuar competentemente”. Entre esta última tipología de obras, de nuevo, puede destacarse la propuesta del Grupo de Trabajo sobre Perfiles Profesionales del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (2019) perteneciente al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte -con una primera edición de 2013- y publicada bajo el título Perfiles profesionales del sistema bibliotecario español: fichas de caracterización, que establece dos tipos de competencias: por un lado, habla de competencias profesionales que hacen referencia a aquellas habilidades y conocimientos necesarios para desempeñar determinadas actividades y, por otro lado, las competencias personales que abarcan las habilidades y aptitudes concretas que cada persona puede aportar.
Unos años antes, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA, 2004) presentó El libro blanco. Título de grado en información y documentación. Se trata de un documento no vinculante que sirve como instrumento para la reflexión. En él se describe una serie de aptitudes instrumentales, personales y sistémicas que todo profesional de las bibliotecas debería compartir; trata sobre las cualidades que la sociedad de la información demanda.
Además de estos documentos, también es necesario señalar a algunos autores que aluden a las competencias que los bibliotecarios deben tener. Cabe mencionar a Cuevas Cerveró (2007), que establece competencias profesionales (funciones técnico-organizativas, asesoramiento, formación, promoción a la lectura y alfabetización en información) y competencias genéricas (conocimiento de la organización; capacidad y voluntad de aprendizaje continuo; capacidad para trabajar en grupo e integración en equipos multidisciplinares; habilidades comunicativas; habilidades para compartir conocimiento; y capacidad ética en el ejercicio de la profesión, específicamente en el uso de la información y en la relación con las personas). Igualmente, hay otros autores, como Espinosa Fernández et al. (2021), quienes consideran que estos profesionales deben tener las siguientes competencias básicas: comunicativas, comunicativo-orientadoras, de interacción social, informativas, de diseño de productos y servicios de orientación, de educación ambiental e investigación.
Discusión
La revisión de la bibliografía referente a las bibliotecas escolares en España muestra que, pese a la gran cantidad de estudios sobre su función en el impulso de la lectura, la alfabetización en información y la inclusión digital y social, las investigaciones relacionadas con el perfil profesional del bibliotecario escolar son escasas. Esto resalta la ausencia de un acuerdo sólido acerca de las habilidades y capacitación necesarias para las personas encargadas de gestionar estos espacios.
Diversos enfoques han surgido en la literatura, mostrando diferentes perspectivas acerca del perfil ideal del bibliotecario escolar. Algunas investigaciones abogan por un profesional con formación en biblioteconomía, mientras que otras enfatizan la necesidad de una formación pedagógica que permita al bibliotecario la integración eficaz en el contexto educativo. Adicionalmente, un tercer enfoque propone un perfil mixto con una doble formación en biblioteconomía y pedagogía. Esta falta de consenso no solo conlleva consecuencias teóricas, sino también prácticas.
La falta de un marco regulatorio específico que establezca de manera precisa las responsabilidades y capacitación del bibliotecario escolar genera disparidades en la gestión de estos espacios y en la calidad del servicio ofrecido a la comunidad educativa.
Otra cuestión significativa es la transformación de la biblioteca escolar en un entorno digital. Las investigaciones indican que las bibliotecas escolares han empezado a incorporar recursos digitales para incrementar su accesibilidad y pertinencia en el ámbito educativo. No obstante, la digitalización presenta nuevos retos, tales como la formación del personal en competencias digitales y la incorporación eficaz de la biblioteca en el ámbito digital. En este escenario, resulta imprescindible fortalecer la investigación acerca del perfil profesional del bibliotecario escolar, tratando no solo sus habilidades técnicas y pedagógicas, sino también su rol en la gestión de recursos digitales.
Consideraciones finales
Las investigaciones actuales acerca de las bibliotecas escolares en España resaltan su papel como promotoras de la lectura y la alfabetización informacional, pues propician la competencia digital y conforman espacios de compensación de desigualdades. Estos estudios subrayan la relevancia de las bibliotecas escolares en la educación integral del alumnado y su aporte a una educación más equitativa y al alcance de todos. Por otro lado, en cuanto al perfil profesional que el bibliotecario escolar en España debe cumplir, no existe bibliografía que aborde de forma específica los perfiles profesionales requeridos para los bibliotecarios escolares. Este perfil requiere una definición más precisa, clara y consensuada que combine conocimientos en biblioteconomía y pedagogía.
La ausencia de un marco normativo específico genera diversidad en la gestión de estas bibliotecas y en su rol dentro del sistema educativo. Además, la digitalización de las bibliotecas ofrece oportunidades para mejorar sus servicios, pero implica un esfuerzo adicional en la formación del personal y en la integración efectiva de las tecnologías. Por lo tanto, es crucial fomentar la investigación y el debate sobre el perfil del bibliotecario escolar, así como impulsar políticas que garanticen su profesionalización y reconocimiento dentro del ámbito educativo. Solo a través de un enfoque estructurado y multidisciplinario podrá consolidarse a la biblioteca escolar como un pilar esencial en la formación académica y en la reducción de desigualdades en el acceso a la información.














