Introducción
En la actualidad, una persona decide emprender por dos motivos, según el Global Entrepreneurship Monitor - GEM (2021): por oportunidad y por necesidad. Dicha fuente informa que se prefiere el emprendimiento por oportunidad debido a su mayor impacto positivo en el desarrollo de un país. Sin embargo, es importante entender el comportamiento del emprendimiento para promoverlo en la dirección correcta (Barrachina et al., 2021). Por ejemplo, Amofah y Saladrigues (2022) señalaron que el emprendimiento por oportunidad puede surgir cuando se establece un entorno favorable, en el que no necesariamente se quiera emprender un negocio para obtener ingresos, sino para mejorar el bienestar de las personas fomentando la innovación y el crecimiento económico.
Por lo anterior, resulta de alta importancia, comprender los factores que podrían impactar en el emprendimiento. Por lo cual, considerando la mayor relación entre el emprendimiento por oportunidad y el desarrollo económico de un país a comparación del emprendimiento por necesidad (Afi et al., 2022), se pretende dar a conocer la importancia de crear un entorno que fomente el emprendimiento por oportunidad, donde las personas tengan una visión más amplia para el negocio (Terán-Yépez & Guerrero, 2019).
Por otro lado, las investigaciones halladas en la literatura sobre los principales detonantes o factores condicionantes que promueven el emprendimiento a lo largo del tiempo no son suficientes para comprender dicho fenómeno. Asimismo, dentro de estos estudios anteriores se identificaron combinaciones de factores económicos (Asad et al., 2014; Shakabatur et al., 2022; Tripopsakul et al., 2022) y sociales (Amofah & Saladrigues, 2022; Bastián et al., 2019; Uddin et al., 2022) que ayudan a aumentar el emprendimiento. Es por esta razón, que este estudio analizó la influencia de los factores económicos y sociales por sobre el emprendimiento a lo largo del tiempo.
Cabe señalar que el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) es un referente mundial en el ámbito del emprendimiento. Según el GEM, el término emprendimiento engloba cualquier iniciativa para crear un nuevo negocio, establecer una nueva estructura empresarial y expandir un negocio ya existente, todo ello llevado a cabo por un individuo o un equipo (Reynolds et al, 2005). Los datos proporcionados por el GEM son ampliamente utilizados en la literatura y son reconocidos internacionalmente como una fuente de información sobre el emprendimiento. A diferencia de otras bases de datos que se centran únicamente en empresas de reciente creación, el GEM ofrece una visión más amplia de la actividad empresarial, incluyendo atributos, valoraciones y aspiraciones personales de los individuos en relación al emprendimiento. El modelo GEM clasifica el emprendimiento en tres fases: emprendedores nacientes (fase de gestación de ideas de negocios), emprendedores en etapa inicial (TEA) (es decir, aquellos con menos de 42 meses de funcionamiento) y emprendedores establecidos (con más de 42 meses en el mercado).
En consecuencia, el objetivo de esta investigación, es determinar qué Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tienen mayor vínculo y promueven el emprendimiento, por lo cual, se realizaron consolidaciones de los factores económicos y sociales a través de los logros de los ODS pertenecientes a estos factores en específico. De esta manera, se analizó la variación del emprendimiento a través de la Tasa de Intención Emprendedora y la Tasa Total de Actividad Empresarial. Además, para el estudio se recopilaron los datos de 60 países en diversas áreas geográficas, los cuales se validaron por medio de un modelo cuantitativo de mínimos cuadrados parciales (Chin, 1998). Del mismo modo, la técnica de PLS usada en esta investigación, permitió explorar las pruebas de confiabilidad de constructo, validez convergente y validez discriminante en los modelos propuestos, siendo al mismo tiempo una metodología progresivamente preferida por más investigadores organizacionales (Criado-Gomis et al., 2018; Hair et al., 2017).
Asimismo, esta investigación contribuye a profundizar en factores novedosos que variables influyen en el emprendimiento a lo largo del tiempo y en el conocimiento sobre cómo el cumplimiento de ciertos ODS impacta en el emprendimiento de cada país. De lo anterior, son potenciales beneficiarios tanto académicos, organizaciones gubernamentales, entidades y agencias afines a las Naciones Unidas, como aquellos emprendedores que deseen contribuir a alguno de los tres ejes del desarrollo sostenible (Connelly, 2007).
La presente investigación, se estructura de la siguiente manera: la primera sección presenta el modelo teórico y el planeamiento de las hipótesis de este estudio. La segunda sección presenta la metodología, los datos empleados y el método estadístico utilizado. Siguiendo a esta, la tercera sección ofrece los resultados obtenidos de la aplicación de PLS. En la cuarta sección, se discuten los resultados en base a lo planteado por la literatura. El documento finaliza con algunas conclusiones en base a lo visto a lo largo del estudio.
Modelo teórico e hipótesis
Esta sección tiene por objetivo profundizar en la literatura teórica respecto al concepto de emprendimiento en sus dos principales tipos: necesidad y oportunidad. Asimismo, se analizarán los factores económicos y sociales, haciendo énfasis en los ODS relacionados con estos factores. De la misma forma, con la construcción teórica de estos principales elementos abordados a continuación, se definieron las hipótesis del estudio.
Emprendimiento
El emprendimiento es un tema de gran interés a nivel mundial debido a su capacidad para generar oportunidades y beneficios económicos (Terán-Yépez et al., 2020). En la actualidad, muchos países están impulsando la iniciativa empresarial para alcanzar el desarrollo sostenible, que surgió como respuesta a los problemas sociales, ambientales y económicos (Baert & Verhaest, 2021; Moya-Clemente et al., 2020). Es importante destacar que el emprendimiento sostenible no sólo busca generar riqueza, sino también promover el bienestar actual y futuro (Terán-Yépez et al., 2020). Además, se considera que el emprendimiento es uno de los motores del crecimiento económico de un país, ya que convierte el conocimiento en valor económico y ayuda a impulsar la economía moderna (Tripopsakul et al., 2022). En este sentido, el emprendimiento sostenible puede contribuir significativamente al desarrollo económico sostenible a largo plazo, al mismo tiempo que se abordan los desafíos sociales y ambientales actuales y futuros.
Por otro lado, la motivación es un factor clave para el emprendimiento y se ha identificado como uno de los predictores más significativos del éxito empresarial (Marulanda & Morales, 2016). Las motivaciones personales, como el deseo de alcanzar nuevos retos, cumplir un sueño, obtener independencia y estabilidad financiera, son factores sólidos que impulsan a las personas a emprender. Además, la exposición a modelos de empresarios exitosos, la experiencia laboral en gestión de negocios y la participación en programas de formación para empresarios pueden ser catalizadores importantes para despertar la motivación y fomentar el espíritu emprendedor (Ynzunza Cortés & Izar Landeta, 2020). Aunque las motivaciones personales son importantes, el éxito empresarial parece estar más relacionado con factores externos que permiten aprovechar las oportunidades de negocio, como las condiciones del mercado, el acceso al capital y el apoyo gubernamental (Ynzunza Cortés & Izar Landeta, 2021). Por lo tanto, es esencial que los emprendedores estén atentos a estas oportunidades y tengan la capacidad de adaptarse a los cambios en el entorno empresarial para asegurar el éxito a largo plazo.
Con el fin de comprender mejor el impacto del emprendimiento por sobre la economía moderna, algunos estudios distinguen entre diferentes tipos de emprendimiento, entre ellos, el emprendimiento por imitación e innovador (Cliff et al., 2006; Samuelsson & Davidsson, 2009), el emprendimiento productivo e improductivo (Baumol, 1996; Minniti, 2008), el emprendimiento formal e informal (Saunoris & Sajny, 2017; Omri, 2020; Ashourizadeh et al., 2022), y el emprendimiento según Kirzneru o según Schumpeter (Ferreira et al., 2017; Lafuente et al., 2020). Expliquemos esta última diferencia a detalle, por un lado, Kirzneru afirma que el empresario debería de identificar y explotar las oportunidades comerciales con eficiencia en el mercado y bajo la mejor frontera tecnológica posible, sin embargo, Schumpeter enfoca el emprendimiento como un factor de desarrollo económico que promueve innovaciones que resultan en el cambio de las curvas de producción y desplazan hacia arriba la frontera tecnológica. (Lafuente et al., 2020).
No obstante, este estudio se enfoca en los dos tipos de emprendimiento previamente justificados: el emprendimiento por oportunidad y por necesidad (GEM, 2021). Respecto al emprendimiento por oportunidad, Afi et al. (2022) ratificaron que este tipo de emprendimiento refleja los esfuerzos de iniciar un negocio para aprovechar una coyuntura específica favorable, donde las personas que deciden emprender lo hacen en base a factores pull, así como el deseo de ser independientes, la necesidad de logro, las posibilidades de desarrollo social, etc. Asimismo, Barrachina et al. (2021) afirmaron que los emprendedores por oportunidad suelen preparar su acceso al autoempleo sobre una base más sólida a comparación de los emprendedores por necesidad, ya que, estos emprendedores son lo que generalmente estudian el mercado e identifican a sus posibles clientes, lo que conduce a una mayor tasa de supervivencia y a un mayor crecimiento empresarial.
Por otro lado, con respecto al emprendimiento por necesidad, Barrachina et al. (2021) mencionaron que el emprendedor busca generar ingresos para subsistir ante situaciones de desempleo o ante la disconformidad con las condiciones que ofrece un trabajo como dependiente. En la misma línea, Terán-Yépez y Guerrero (2019) mencionaron que las personas que emprenden por necesidad se deben generalmente a las motivaciones push, por ejemplo, el desempleo, la presión familiar y la insatisfacción con la actual situación laboral. Por otra parte, de acuerdo con Xavier-Olivera et al. (2015), los ingresos del hogar, y una variable social como el nivel educativo, se relacionan positivamente con el emprendimiento por oportunidad. Sin embargo, tiene una relación inversa con el emprendimiento por necesidad.
Agregando a lo anterior, Afi et al. (2022) mencionaron que los emprendedores impulsados por la oportunidad tienen mayores aspiraciones de crecimiento. Por consiguiente, el emprendimiento por oportunidad tiene efectos positivos a largo plazo en la economía en términos de empleo, innovación y crecimiento. Ello se vincula con el hecho de que los emprendedores por oportunidad pueden disminuir gastos y retrasar inversiones durante los periodos de recesión, generando altos impuestos, por lo que a diferencia de los emprendedores por necesidad pueden enfrentar mejor los periodos de condiciones económicas adversas (Audretsch et al., 2022; Shiller, 2017). En base a esto, Terán-Yépez y Guerrero (2019) afirmaron que, a comparación de los emprendedores por necesidad, los emprendedores por oportunidad impactan en el crecimiento económico en mayor medida.
Factores económicos
En cuanto a los factores económicos que impulsan el emprendimiento, se utiliza la variable ODS número 8, la cual busca la generación de empleo y la promoción del crecimiento económico (Sustainable Development Solution Network, 2022). No obstante, debido a las mayores tasas de desempleo, al trabajo infantil, y también a las actividades informales, este objetivo sigue siendo un desafío difícil de alcanzar para muchos países (Moya-Clemente et al., 2020). En este sentido, se espera que exista una relación negativa entre el octavo ODS y el emprendimiento empresarial, lo que significaría que, si más alta es la tasa desempleo en un país, lo que es equivalente a que se está más lejos de alcanzar el ODS 8, la tasa de emprendimiento aumenta con el fin de solucionar este problema del desempleo (Tripopsakul et al., 2022; Asad et al., 2014).
La segunda variable como representante de los factores económicos es el ODS 9, el cual se refiere a la industria, innovación e infraestructura (Moya-Clemente et al., 2020). En base a este objetivo, la literatura demuestra que la innovación es ampliamente reconocida como un motor clave del desarrollo económico sostenible, a causa de que, se centra en identificar soluciones más eficaces que aporten valor a la vida de las personas y los gobiernos afectados por los desafíos del desarrollo (Shakabatur et al., 2022). De igual forma, según Commission of the European Communities (2003), las ideas innovadoras son generadoras de iniciativas empresariales de éxito con las cuales personas desfavorecidas desarrollen su potencial creado sus propios puestos de trabajo y con ello encuentren un lugar en la sociedad e impulsen el desarrollo económico con la creación de empleos.
Asimismo, Quinde-Rosales et al. (2019) sostuvieron que los temas relacionados con la tecnología e innovación están tomando mayor importancia en las agendas de los gobiernos, puesto que es imposible ignorar el hecho de que el conocimiento es un factor importante dentro de la sociedad y de la producción. Igualmente, para fomentar la innovación tecnológica, se considera importante perfeccionar las habilidades digitales (UNCTAD, 2021), incluso de disponer de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y de la infraestructura relevante (Shakabatur et al., 2022).
Es decir, el teléfono móvil es una de las TIC más utilizadas, lo cual no requiere necesariamente de habilidades sofisticadas para su uso (Martínez Domínguez & Gómez Navarro, 2020). De esta forma, Rotondi et al. (2020) resaltan que los teléfonos móviles han revolucionado las actividades cotidianas de muchas personas permitiéndoles acceso a nuevos conocimientos, información y a una mejor toma de decisiones para obtener ingresos. Sin embargo, si estos recursos no son explotados por las personas para emprender nuevas formas de generar ingresos, el cambio hacia un bienestar mayor en la población será más lenta, por eso, la UNCTAD (2021) resalta la necesidad de promover su uso por medio de los planes de educación y formación inclusivos. De esta manera se espera que la relación entre el emprendimiento y el ODS 9 es negativa, basándose en la idea de que el emprendimiento busca crear innovadoras técnicas para ofrecer mejores productos o servicios (Martínez Domínguez & Gómez Navarro, 2020).
Por lo tanto, el factor económico, tomando en cuenta variables como empleo, crecimiento económico e innovación, se relaciona directamente con el emprendimiento de manera negativa, lo que conduce a la primera hipótesis:
H1: Los factores económicos tienen un efecto negativo significativo en el emprendimiento a lo largo del tiempo.
Factores sociales
Con respecto a los factores sociales, se considera como primera variable representativa el ODS 4, el cual considera la calidad de la educación (Sustainable Development Solutions Network, 2022). En esa misma línea, Sorgner (2017) sostuvo que la minoría de los desempleados buscan ser creadores de empleo, mientras que la mayoría de los desempleados tienden a ser buscadores de empleo, lo cual se debe al sistema de educación en los países; y en efecto, la mayoría de las instituciones educativas se centra en educar a las personas para que consigan trabajo y no para que sean creadores de negocios que generen empleo (Baert & Verhaest, 2021).
Por esta razón, las instituciones educativas desempeñan un papel importante en alentar a las personas a buscar nuevas oportunidades de negocio y a la construcción de un entorno que fomente el emprendimiento (Amofah & Saladrigues, 2022). Igualmente, tomando en cuenta la literatura previa sobre la relación entre el emprendimiento y la educación, la cual argumenta que el emprendimiento de los estudiantes se ve afectado positivamente por la educación empresarial (Uddin et al., 2022), se espera encontrar una relación positiva en entre la calidad educativa y la intención por emprender en un negocio.
Análogamente, la segunda variable representante del factor social, se utiliza el ODS 5, el cual se refiere a la igualdad de género (Sustainable Development Solutions Network, 2022). La desigualdad de género afecta los niveles de emprendimiento en la sociedad debido a que los autores se refieren a ella como una distribución desigual de recursos financieros dentro de la sociedad (Bastián et al., 2019). Ello afecta en gran medida al emprendedor, aunque dependerá de la cantidad de recursos financieros que tenga la capacidad de alcanzar para obtener otros recursos necesarios, particularmente recursos humanos y físicos (Fichman & Levinthal, 1991). De esta manera, los diferentes grados de desigualdad en las naciones pueden conducir a varios niveles de emprendimiento.
Por otro lado, en el mundo empresarial, existen diferencias significativas en los niveles de emprendimiento entre los hombres y mujeres, Fang et al. (2022) afirmaron que, aquellas empresas dirigidas por mujeres, generalmente tienen un bajo crecimiento productivo laboral en comparación con las empresas dirigidas por hombres, pero los niveles de productividad total de los factores son similares. Asimismo, esta desventaja en el desempeño de las empresas dirigidas por mujeres es menor en los países con mayor igualdad de género y menor carga de tareas domésticas y cuidado doméstico para las mujeres. Por este motivo, Serrano-Pascual y Carretero-García (2022) sostuvieron que el emprendimiento se ha convertido en un promotor, no sólo económico, sino también de la justicia, en términos de la búsqueda por la igualdad de género, especialmente en las economías en transición, que es donde la desigualdad de género generalmente es mayor (Khanin et al., 2022). En este sentido, se espera que la relación entre la igualdad de género y el emprendimiento sea positiva.
Considerando que el factor social, tomando en cuenta variables como la educación y la igualdad de género, se relaciona directamente con el emprendimiento de manera positiva, la segunda hipótesis pretende reflejar dicha relación:
H2: Los factores sociales tienen un efecto positivo significativo en el emprendimiento a lo largo del tiempo.
Metodología de investigación
Sujetos de estudio
En la presente investigación, se recopiló información sobre la consolidación de factores económicos y sociales en diferentes países, así como datos sobre su emprendimiento a lo largo del tiempo. De esta forma, se tomó en cuenta una base de datos con disímiles regiones con el fin de personificar la realidad existente reuniendo países con distintos niveles de desarrollo económico y social. Por lo tanto, se admitió cubrir el mayor número de áreas geográficas con el fin de extrapolar globalmente los resultados obtenidos.
Por consiguiente, se tomaron en cuenta los datos de 60 países alrededor del mundo (Uruguay, Turquía, Togo, Tailandia, Suiza, Suecia, Sudán, Sudáfrica, Rusia, Reino Unido, Portugal, Polonia, Perú, Panamá, Pakistán, Países Bajos, Noruega, México, Marruecos, Madagascar, Macedonia del Norte, Luxemburgo, Líbano, Latvia, Kuwait, Kazajstán, Jordán, Japón, Italia, Israel, Irlanda, Irán, India, Guatemala, Grecia, Francia, Estados Unidos, España, Eslovaquia, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Ecuador, Croacia, Corea del Sur, Colombia, Chipre, China, Chile Catar, Canadá, Bulgaria, Brasil, Bosnia y Herzegovina, Austria, Australia, Armenia, Argentina, Arabia Saudita, Angola, Alemania). Estos datos fueron obtenidos del GEM y del Informe de Desarrollo Sostenible.
Además, con respecto a los datos representantes del emprendimiento, se consideraron los índices: Tasa de Intención Emprendedora y Tasa total de Actividad Empresarial en etapa inicial (TAE) (https://www.gemconsortium.org/data). Con respecto a los datos sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible fueron obtenidos del Sustainable Development Report publicado por el Sustainable Development Solutions Network (https://dashboards.sdgindex.org/).
Método estadístico
Dado que el objetivo de la presente investigación es determinar si los factores económicos y los factores sociales tienen influencia significativa por sobre el emprendimiento, esta investigación es de alcance correlacional, debido a que se plantean hipótesis que vinculan las variables con el fin de determinar la relación entre las ellas. Además, es no experimental (Hernández - Sampieri & Mendoza, 2018). Por ello, en la presente investigación se optó por utilizar el modelo de ecuaciones estructurales (SEM, por sus siglas en inglés [structural equation modelling]), a causa de que este modelo, mediante este enfoque analítico, posibilita el análisis de las relaciones entre variables latentes (variables no observables) que representan conceptos teóricos y datos recopilados a través de indicadores (Hair et al., 2017).
Por otro parte, el modelo SEM es un análisis multivariado útil en la investigación en Ciencias Sociales. Del mismo modo, la singularidad de este modelo radica en que combina un análisis factorial y modelos de regresión lineal para poner a prueba teorías (Moya-Clemente et al., 2020). Así, la técnica utilizada para este modelo fue PLS, el cual acoge un enfoque basado en la varianza (Chin, 1998). Además, dicha técnica es factible para explorar pruebas de confiabilidad de constructo, validez convergente y validez discriminante de los modelos (Criado-Gomis et al., 2018). Por todo lo anterior, el software empleado para el modelamiento de las variables latentes fue SmartPLS edición 4.
Después de la construcción de la red nomológica, donde se incluyeron los constructos, como los factores económicos, sociales y el emprendimiento, junto con las variables involucradas desarrolladas previamente (ODS 4, ODS 5, ODS 8, ODS 9), se realizó la evaluación del modelo global. La misma se realizó para analizar si el modelo se ajusta a los factores descartando la posibilidad de que los datos contuvieran más información que la proporcionada por el modelo (Henseler et al., 2016).
Resultados
Empezamos en estudio analizando la data obtenida de los 60 sujetos de estudio, para los factores sociales se recolecto información sobre el ODS 4 y del ODS 5, por otro lado, para los factores económicos se recolectaron datos del ODS 8 y el ODS 9. En base ello, esta data fue relacionada con la variable emprendimiento dentro de un modelo de ecuaciones estructurales. De esta manera, y por medio del análisis multivariado, se obtuvo el siguiente resultado de las relaciones entre las variables planteadas:

Fuente: Elaboración en Smart PLS 4
Figura 1: Modelo Estructural de Factores que impulsan el emprendimiento
Según Hair et al. (2017), uno de los pasos en el PLS es analizar el ajuste del modelo global. Para eso, se observa el Standardized Root Mean Square Residual (SRMR), el cual se define como la discrepancia cuadrática media entre las correlaciones observadas y las correlaciones implícitas en el modelo. Según Moya-Clemente et al. (2020), un valor inferior a 0.08 se considera un ajuste aceptable. Los resultados de esta investigación muestran que el SRMR es de 0.055, por tanto, es un buen ajuste.
Para el análisis de confiabilidad de consistencia interna, se observó el Alpha de Cronbach, el cual proporciona una estimación de la fiabilidad a partir de las inter-correlaciones de las variables indicadoras observadas. Observando la Tabla 1, se afirma que los valores del Alpha de Cronbach están por encima de 0.70, lo cual es estadísticamente suficiente. Sin embargo, Hair et al. (2017) mencionaron que, es más apropiado considerar aplicar la medida de confiabilidad compuesta, la cual tiene en cuenta las diferentes cargas externas de las variables indicadoras. Generalmente se interpreta de la misma manera que el alfa de Cronbach, por lo que los resultados mayores a 0.70 ofrecen robustez.
Tabla 1 Ajuste del Modelo
| Alpha de Cronbach | Rho_A | Fiabilidad Compuesta | Varianza Media Extraída | |
| Económico | 0.845 | 0.866 | 0.852 | 0.744 |
| Social | 0.840 | 0.931 | 0.872 | 0.779 |
| Emprendimiento | 0.809 | 0.811 | 0.810 | 0.681 |
Fuente: Elaboración del autor
Con respecto a la validez convergente, esta fue confirmada por cada Varianza Media Extraída superior a 0.50 para Factores económicos, Factores sociales y Emprendimiento, lo cual indica que, en promedio, cada constructo explica más de la mitad de la varianza de sus indicadores.
Por otro lado, la Tabla 2 demuestra el bajo nivel de multicolinealidad entre las correlaciones debido a que los Variance Inflation Factor (VIF) están por debajo de 10 (Hair et al., 2017). Por lo tanto, se puede afirmar que la colinealidad no alcanza niveles críticos en ninguno de los constructos formativos y no es un problema para la estimación del modelo.
Tabla 2 Estadísticas de colinealidad
| VIF | |
| Intención emprendedora | 2.105 |
| SDG 4 | 1.858 |
| SDG 5 | 1.858 |
| SDG 8 | 2.151 |
| SDG 9 | 2.151 |
| Actividad Empresarial en etapa inicial | 2.105 |
Fuente: Elaboración del autor
A continuación, se utilizó el índice Heterotrait-Monotrait (HTMT), que mide la relación entre las correlaciones entre los rasgos y las correlaciones dentro de los rasgos (Hair et al., 2017). Según las sugerencias de estos autores, un valor de HTMT cercano a 0.85 se considera aceptable. Los resultados de la Tabla 3 indican que se cumplió este criterio para la mayoría de las relaciones entre los rasgos, sin embargo, se observó un valor por encima de 0.90, lo que sugiere una posible falta de validez discriminante entre los rasgos en cuestión. Específicamente, la relación entre el factor económico y el emprendimiento arrojó un valor de 0.703, lo que indica una posible superposición de los constructos subyacentes a estos rasgos.
Tabla 3 Validez discriminante
| Económico | Emprendimiento | Social | |
| Económico | |||
| Emprendimiento | 0.703 | ||
| Social | 0.967 | 0.516 |
Fuente: Elaboración del autor
En la Tabla 4 se muestran los resultados de los análisis de regresión entre los factores económicos y sociales con el emprendimiento. Según las recomendaciones de Hair et al. (2017), un valor-t mayor a 1.96 indica que la relación entre las variables es estadísticamente significativa. En este sentido, se observa que la relación entre los factores económicos y el emprendimiento tiene un valor-t de 4.193, lo que sugiere que esta relación es significativa. Por el contrario, la relación entre los factores sociales y el emprendimiento presenta un valor-t de 0.529, el cual es menor que el valor crítico, indicando que esta relación no es estadísticamente significativa.
Tabla 4 Coeficientes de trayectoria - Valor-t y valor-p
| Valor-t (t-value) | Valor-p (p-value) | |
| Económico => Emprendimiento | 4.193 | 0.000 |
| Social => Emprendimiento | 0.529 | 0.597 |
Fuente: Elaboración del autor
Para complementar el análisis, se examinaron los valores-p correspondientes a cada relación. En este caso, se observa que el valor-p de la relación entre los factores económicos y el emprendimiento es menor a 0.01, lo que confirma la significancia estadística de esta relación. Por otro lado, el valor-p de la relación entre los factores sociales y el emprendimiento es mayor a 0.05, lo que respalda la idea de que esta relación no es estadísticamente significativa.
La Tabla 5 nos muestra que el R-cuadrado fue de 0.672, mientras que el R-cuadrado ajustado fue de 0.660, siendo así, un valor moderado que implica que los factores económicos explican alrededor del 66% del desempeño del emprendimiento en el tiempo.
Tabla 5 R-cuadrado
| R-cuadrado | R-cuadrado ajustado | |
| Emprendimiento | 0.672 | 0.660 |
Fuente: Elaboración del autor
Por tanto, la ecuación resultante es:
Discusión
El objetivo de esta investigación, fue determinar si existe influencia significativa por parte de los factores económicos y los factores sociales sobre el emprendimiento, teniendo como variables principales los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Tasa de Intención Emprendedora y Tasa total de Actividad Empresarial. Por ello, se construyó un modelo de ecuaciones estructurales utilizando el método estadístico del PLS tomando los datos de 60 países. El análisis del modelo, permitió validar las relaciones consideradas en el estudio mediante las variables ODS 4, ODS 5, ODS 8 y ODS 9, además de tres constructos: factores sociales, factores económicos y emprendimiento.
De acuerdo con las hipótesis planteadas, los resultados denotan que los factores económicos son los principales impulsores del emprendimiento a lo largo del tiempo. Específicamente, las variables ODS 8 (generación de empleo y promoción del crecimiento económico) y ODS 9 (industria, innovación e infraestructura) tienen un impacto significativo en el emprendimiento en los países. Existe evidencia estadística suficiente para respaldar el efecto negativo significativo de los factores económicos sobre el emprendimiento en el tiempo, tal como se plantea en la hipótesis 1.
En cuanto al ODS 8, se ha argumentado que el emprendimiento surge como una respuesta a la necesidad de las personas de encontrar empleo (Tripopsakul et al., 2022; Asad et al., 2014). Esta situación puede conducir a un predominio del emprendimiento por necesidad en muchos países, lo cual no es ideal, ya que se sabe que el emprendimiento por oportunidad es el que tiene un mayor impacto en el crecimiento económico (Afi et al., 2022). Por otro lado, el ODS 9 también juega un papel importante en el emprendimiento, como se ha demostrado en estudios previos (Shakabatur et al., 2022). En lugares donde el nivel de innovación o el uso de tecnología es bajo, se promueve el emprendimiento para fomentar la innovación y mejorar el bienestar de las personas.
Sin embargo, las variables relacionadas con los factores sociales, como ODS 4 (mejora de calidad educativa y promoción de aprendizaje) y ODS 5 (igualdad de género y empoderamiento femenino), no cumplieron con los criterios estadísticos suficientes para permanecer en el modelo, debido a que no se detectó ningún efecto significativo de ambas variables sobre el emprendimiento dentro del mismo.
Por ello, si bien la literatura releva que existe una relación positiva entre el emprendimiento y factores sociales como la educación (Amofah & Saladrigues, 2022; Uddin et al., 2022) y la igualdad de género (Bastián et al., 2019), los datos indican que esto no se cumple, resultado que es respaldado por lo publicado por Uddin et al. (2022) y Fang et al. (2022), quienes informaron sobre la existencia de investigaciones que determinan que no hay relación entre la educación y el emprendimiento ni tampoco entre la igualdad de género y el emprendimiento, respectivamente. Por todo lo anterior, es posible inducir que se rechaza el efecto positivo significativo de los factores sociales sobre el emprendimiento en el tiempo, lo cual se plantea en la hipótesis 2.
Conclusión
Como conclusión general, y luego de los resultados obtenidos, es posible afirmar que aquellos países que invierten y consolidan sus factores económicos, y que incluso los priorizan por sobre los factores sociales, tienden a poseer tasas de intención emprendedora y tasas de actividad empresarial duraderas. Los factores sociales no son relevantes para el modelo, de manera que no influyen significativamente por sobre el emprendimiento. El presente estudio, no sólo es de interés académico, además es atractivo para organismos, entidades e instituciones gubernamentales como Naciones Unidas y para aquellos emprendedores que busquen una oportunidad de negocio relacionado con las ODS, debido a su contribución a investigación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y al emprendimiento.
Este estudio, se realizó con los datos recopilados de 60 países alrededor del mundo con diferentes niveles de desarrollo económico y social. Es posible generalizar las conclusiones debido a que las regiones involucradas en la investigación son diversas, a causa de que se cubrieron diversas áreas geográficas a nivel mundial.
Como posibles limitaciones y futuras líneas de estudio, debemos resaltar que el R-cuadrado obtenido fue moderado, pero este podría incrementarse si se consideran otros aspectos dentro de los ODS o variables macroeconómicas. También proponemos ampliar este estudio agregando factores medioambientales y políticos para conocer más sobre el comportamiento de la actividad emprendedora en los distintos países del mundo.














