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Estudios políticos (México)

 ISSN 0185-1616

Estud. polít. (Méx.)  no.60 Ciudad de México sep./dic. 2023   20--2025

https://doi.org/10.22201/fcpys.24484903e.2023.60.86866 

Ensayos

Gastón García Cantú y mi relación con él

Gastón García Cantú and my relationship with him

Enrique Suárez-Iñiguez* 

* Doctor en Ciencia Política por la UNAM. Realizó una estancia postdoctoral en Cornell University, EU. Profesor de Tiempo Completo adscrito al Centro de Estudios Políticos, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III.


Resumen

En este ensayo el autor da una panorámica de quién fue Gastón García Cantú y de su relación con él.

Abstract

In this essay the author gives an account about who was Gastón García Cantú, and his relation to him.

A José Luis Hoyo, in memoriam

Gastón García Cantú nació en la ciudad de Puebla el 3 de noviembre de 1917. Fue profesor, Investigador, escritor, periodista político, creador de revistas, funcionario universitario y funcionario público; famoso, sobre todo, por sus agudas críticas políticas aparecidas en el periódico Excélsior y autor de libros académicos importantes. Perteneció a un tiempo que produjo intelectuales relevantes en las ciencias sociales y con quienes tuvo trato: Fernando Benítez, Pablo y Henrique González Casanova, Enrique González Pedrero, Víctor Flores Olea, por mencionar sólo algunos vinculados directamente con nuestra Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Todos ellos produjeron una obra propia y alcanzaron notoriedad también fuera de los recintos académicos.

Gastón García Cantú (GGC) inició su carrera en su ciudad natal dando clases en la Escuela Preparatoria y luego en la Universidad estatal. Desde Puebla enviaba artículos al suplemento cultural más importante de la época, “México en la Cultura” del periódico Novedades. Más tarde, y ya en la ciudad de México, publicó ahí mismo, junto con Henrique González Casanova, una columna sobre libros, revistas, poemas, ensayos. Posteriormente fue subdirector del Departamento de Publicaciones del Instituto Nacional Indigenista donde, junto a Rosario Castellanos, preparó las ediciones para promotores de las comunidades indígenas. Cuando el suplemento de Novedades terminó, se creó una continuidad en la revista Siempre!, ahora bajo el título “La cultura en México”, donde también colaboró García Cantú. En 1955 el Fondo de Cultura Económica le publicó un libro de cuentos, Los falsos rumores y hacia el último año del gobierno del Presidente Adolfo López Mateos (1958-1964), don Gastón sustituyó a Horacio Labastida como Jefe de Información de la Secretaría de Obras Públicas al frente de la cual se encontraba el ingeniero Javier Barros Sierra. En 1965 apareció el primer libro de GGC El pensamiento de la reacción mexicana. Historia documental 1810-1962.

Barros Sierra fue elegido Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México en 1966 y nombró a don Gastón como Director de Difusión Cultural. Ahí fundó las revistas Punto de Partida y Controversias, para que publicaran los estudiantes de la UNAM. También transformó la Orquesta Sinfónica de nuestra Universidad que daba unos pocos conciertos al año, en una que llegó a ofrecer más de cien representaciones anuales. En clara unión con el Rector Barros Sierra, gran conocedor de la música clásica, nombraron a Eduardo Mata para dirigir la Sinfónica y así llegó a ser una gran Orquesta (Fuentes García, 2007).

En 1968 estalló el movimiento estudiantil que cimbró las bases del autoritarismo del gobierno de Díaz Ordaz. Poco antes, GGC había asumido, además, la Dirección de Información y nombrado a Pablo Marentes como subdirector. Fue un periodo extraordinario en la vida del país. Ahí empezaron a cambiar las cosas y a nosotros, universitarios, nos transformó. Yo había iniciado mis estudios en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales precisamente ese año y me tocó el inicio del movimiento en el segundo semestre. Como todo estudiante conocía a nuestro Rector por el valiente comportamiento durante aquel conflicto y por su defensa de la Universidad y de los universitarios, pero además porque era yo amigo de su hijo y muchas veces estudiábamos en su casa. En cambio a quien no conocía, era a la persona que siempre acompañaba al Rector a los conciertos de la Sinfónica de la UNAM, los cuales se celebraban en el auditorio Justo Sierra de la Facultad de Filosofía y Letras, los viernes por la noche. Siempre llegaban juntos poco antes del inicio. Un trabajador les apartaba lugares hacia la sexta fila de la izquierda. Debo haber preguntado quién era el acompañante del Rector y alguien me habrá dicho que era Gastón García Cantú.

En 1969 don Gastón publicó El socialismo en México y en 1971 sucedieron tres acontecimientos. El primero fue que Julio Scherer invitó a GGC a colaborar como articulista en las páginas de Excélsior. Don Gastón empezó a escribir agudas críticas políticas que pronto ganaron el interés público. Su columna, que salía los viernes, era ávidamente leída por políticos, intelectuales, universitarios y público en general. García Cantú era muy cuidadoso con lo que escribía. Se encerraba los jueves, no contestaba el teléfono y se documentaba muy bien para darle solidez a su artículo. Una vez terminado, se subía a su Volkswagen azul pálido y manejaba hasta la avenida Reforma para dejar su contribución en Excélsior.

El segundo acontecimiento de 1971 fue la publicación de su libro Las invasiones norteamericanas en México y ese mismo año empezó a dar clases en la Facultad. Yo me inscribí en una materia optativa con él. Era un curso sobre el periodismo político del siglo XIX, uno de los temas, creo yo, preferidos de don Gastón. Era un grupo pequeño en uno de los pequeños salones de la parte baja de la vieja Facultad. Al término del semestre -era mi último año pues había adelantado materias- le comenté al maestro que quería hacer mi tesis sobre los intelectuales en México y le pregunté si querría dirigirla. Aceptó y me proporcionó, así, una gran satisfacción. Estoy prácticamente seguro que fue la primera tesis que don Gastón dirigió en la Facultad.

El profesor me sugirió que tratara mi investigación a través de categorías analíticas sobre determinados aspectos y utilizara el concepto de categoría como lo había planteado Pablo González Casanova en su libro Las categorías del desarrollo económico y la investigación en ciencias sociales. Había yo elegido a cuatro intelectuales para mi trabajo: Fernando Benítez, Víctor Flores Olea, Carlos Fuentes y Octavio Paz. Don Gastón me recomendó algunas lecturas sobre intelectuales y, por supuesto, leer todo lo que ellos habían publicado. Cuando empecé a escribir, le entregaba las cuartillas que él corregía de puño y letra. Conservo aún esas páginas. Iba a verle a su casa de la Unidad Modelo donde vivía con su esposa e hijos. Solía abrir la puerta su guapa hija (yo confiaba siempre en que así fuera) y me conducía a la biblioteca del maestro. Estaba ésta en el segundo piso y sobresalía en ella un busto del General Lázaro Cárdenas, de quien don Gastón había sido asesor. Platicábamos sobre intelectuales y la política en México y me expresaba sus observaciones que yo escuchaba atentamente.

Barros Sierra terminó su periodo como Rector en 1970 y dos años después apareció el libro Javier Barros Sierra 1968. Conversaciones con Gastón García Cantú; conversaciones que realizaron grabadora de por medio, que luego se transcribían y revisaban. Les llegué a ver, una o dos veces, sentados en la sala de la casa de aquel gran Rector mientras efectuaban aquellas entrevistas.

En 1973 don Gastón reunió sus artículos de Excélsior sobre la Universidad en Universidad y antiuniversidad. Ese mismo año me recibí y él, siendo como era, no quiso ser miembro del jurado “para no ser juez y parte”, pero asistió al examen como público dándome, con ello, respaldo y apoyo. Debo decir que el jurado no dejó de advertir su presencia y que quizá, como se comentó después, hubo uno o dos comentarios dirigidos más a él que a mí.

En 1974 regresé de la Sorbonne y el licenciado Víctor Flores Olea, Director de la Facultad y con quien había yo platicado varias veces antes, me ofreció, con gran generosidad, una plaza de profesor de carrera adscrito al Centro de Estudios Políticos (CEP). El Coordinador acababa de renunciar y el CEP se encontraba bajo la responsabilidad del Secretario Académico, el profesor José Luis Hoyo. Al poco tiempo de mi llegada, don Víctor nombró a don Gastón Coordinador del Centro, lo que, como se supondrá, me causó una gran alegría. He relatado en otras partes (Suárez-Iñiguez 2013 y 2021) lo que hizo GGC al frente del CEP, no obstante y dado que el lector del presente relato no necesariamente leyó aquéllos, retomo algunas ideas. Empezó por entrevistar a cada uno de los investigadores para saber qué estábamos trabajando y dio continuidad al programa “Actualidades políticas” que se transmitía una vez por semana en Radio Universidad y que tenía gran audiencia. Luego fundó la revista Estudios Políticos porque no había en ese entonces “ninguna revista de estudios políticos académicos; sí de opiniones y crónicas; otras más confundían lo político, en cuanto a método de análisis, con la sociología” (Puga y Suárez-Iñiguez 1990:130). Le pidió al pintor Vicente Rojo que elaborara el logotipo que aún conservamos, eligió las secciones y el formato y armaba los números con la sola ayuda de quien esto escribe. Me encargó también proponer el intercambio de nuestra revista con otras de distintas partes del mundo. Escribí a muchas universidades, respondieron pocas, pero dentro de ellas hubo un considerable interés de las de Europa del Éste. Como resultado recibimos algunas publicaciones que estuvieron en la biblioteca del Centro. Durante los años que don Gastón dirigió la revista se publicaron ocho números que salían los primeros días del trimestre anunciado, puntualidad inusitada si la hubo. El maestro puso especial empeño en que así fuera. Don Gastón convirtió al CEP en un verdadero centro de investigación y fue el entusiasta animador para que los entonces jóvenes publicáramos e invitó a profesores de prestigio para que publicaran ahí también.

Un día, como yo no había publicado en los dos primeros números de la revista, don Gastón fue a mi cubículo y me dijo: “Enrique, no has publicado en los números anteriores, quiero que lo hagas. Escribe algo sobre intelectuales y me lo entregas para el siguiente número”. Gracias a ello publiqué mi primer artículo como profesor. Un rasgo de cariño y generosidad que siempre recordaré.

Con esa misma generosidad animó a los ayudantes a que publicaran. Primero empezaron a hacerlo en coautoría con el profesor o profesora de quien eran ayudantes, pero luego lo hicieron como autores únicos. Debe aclararse que eran ayudantes de investigación, con contratos de tiempo completo, en una figura contractual que, lamentablemente, desapareció en las Facultades, pero no por ello dejó de ser algo novedoso en aquella época. Así publicaron sus primeros artículos profesores y profesoras que hoy gozan de prestigio: Jacqueline Peschard, Carmen Vázquez Mantecón, Ángeles Sánchez Noriega, Iván Zavala o quien ya no está con nosotros, Silvia Dupont.

En 1974 GGC reunió sus artículos de Excélsior sobre la política del país en Política mexicana y en 1978 apareció su libro Utopías mexicanas en el Fondo de Cultura Económica. Ese mismo año me doctoré con una tesis también dirigida por don Gastón. (Hasta donde sé fui el tercer mexicano en haber obtenido el doctorado en ciencia política. El primero fue Arnaldo Córdova en 1974 y el segundo Carlos Sirvent en 1976.)

Mi relación con el maestro García Cantú duró más de treinta años. Mantuve contacto con él de diversas formas. Cuando el Presidente de la República lo nombró Director General del Instituto de Investigaciones Históricas, le visité en sus oficinas y platicamos ampliamente. Cuando presidí el Colegio del Personal Académico de la Facultad, organicé un desayuno en Coyoacán con Santiago Carrillo, el histórico Secretario General del Partido Comunista Español y con profesores de dentro y fuera de la Facultad. Don Gastón estuvo entre ellos y participó con preguntas y comentarios. Cuando, como profesor, organicé un ciclo de conferencias con diversas personalidades, GGC reflexionó sobre El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte de Marx.

Solíamos desayunar en el Sanborns de Perisur y más tarde en el de Copilco. Platicábamos de la Universidad, de la política, de amigos en común, de temas personales, de lo que estábamos haciendo. Siempre le di una ejemplar de mis libros y tengo dos suyos dedicados. Todos los años le llamaba el día de su cumpleaños para felicitarle y cuando se fue a vivir a una de esas residencias para personas retiradas que desean tener todos los servicios necesarios, me llevó, muy orgulloso, a conocerla. Más tarde se fue a vivir a la casa de la familia de su hija. Un par de veces después de nuestro desayuno le lleve ahí. Cuando mi madre murió, me expresó su pesar con mucho afecto y me ofreció vernos. Poco después se fue a vivir a Puebla pues, como cuenta su nieto en un libro de entrevistas que le realizó (Fuentes García 2007), don Gastón solía decir: “Si los elefantes regresan a morir en el lugar donde nacieron, ¿por qué va a hacer uno lo contrario?”. Y ahí murió el 3 de abril de 2004.

En sus últimos años publicó Cruce de caminos y Los años críticos y preparó la edición de sus obras completas que le publicaría el Fondo de Cultura Económica.

Don Gastón fue un gran maestro que siempre se preocupó por sus alumnos y que tuvo una gran influencia en la formación de nuevos profesores e investigadores, algunos y algunas de los cuales llegaron a sobresalir con sus trabajos y a ser reconocidos. Tenía una gran esperanza en la educación de la juventud.

Aunque tuve muchos profesores cuando fui estudiante, sólo tuve dos grandes maestros, García Cantú y Abelardo Villegas. A pesar de que no seguí las líneas de investigación de don Gastón -la historia y la política de México sino la teoría y la filosofía políticas - su figura fue la de mayor relevancia académica. Me unió a él, además, una sincera y larga amistad. Amistad en la que siempre conservé el respeto al que fuera mi maestro (por ejemplo, nunca dejé de hablarle de usted, como creo que así debe de ser). Siempre le recordaré con cariño y agradecimiento.

Referencias

Fuentes García, Guillermo (2007). Gastón García Cantú. Recuerdo en breves trazos. Centro de Estudios Filosóficos, Políticos y Sociales. Vicente Lombardo Toledano. Ciudad de México. [ Links ]

Puga, C y Suárez-Iñiguez, E (1990). Quince años de Estudios Políticos. Entrevista a Gastón García Cantú. Estudios Políticos. 1. tercera época. México. UNAM. 129-134. [ Links ]

Suárez-Iñiguez, E (2013). El viejo Centro de Estudios Políticos (1974-1976). María de los Ángeles Sánchez Noriega (Coordinadora) Testimonios: vida y trayectoria del Centro de Estudios Políticos 1971-2011. México. UNAM. [ Links ]

Suárez-Iñiguez, E (2021). Breve historia del nacimiento del Centro de Estudios Políticos y de la revista Estudios Políticos. Estudios Políticos. 54. Novena época. México. UNAM. 13-19. [ Links ]

Recibido: 22 de Mayo de 2023; Aprobado: 06 de Junio de 2023

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