Hemos leído con interés el estudio de Reyes-Muñoz et al.1 y nos permitimos hacer las siguientes acotaciones.
Reyes-Muñoz et al.1 mencionan que la intervención preventiva consistió en la administración de mioinositol (2 g) combinado con Bifidobacterium lactis y Lactobacillus rhamnosus, en un sobre de administración oral dos veces al día desde las 12-14 hasta las 28 semanas de gestación. En contraste, Godfrey et al.2 emplearon una dosis mayor de mioinositol (4 g diarios), aunque sin especificar claramente la formulación de los probióticos utilizados, señalando únicamente que se utilizó la posología más común reportada en estudios previos. A diferencia del estudio mexicano, los resultados de este ensayo aleatorizado mostraron solo una reducción en la tasa de partos pretérmino, sin un efecto significativo sobre la incidencia de diabetes gestacional, debido a que no hubo una reducción en la glucemia gestacional. Esta discrepancia podría atribuirse a que el estudio de Godfrey et al.2 incluyó una muestra más amplia y heterogénea.
Reyes-Muñoz et al.1 no especifican el mecanismo fisiológico por el cual dicha intervención podría ser benéfica para las madres. El estudio de Kamińska et al.3 desglosa los mecanismos hipotéticos de estos efectos: 1) el mioinositol favorece la formación de ácidos grasos, además de potenciar la producción de glucógeno y facilitar la incorporación de glucosa en los tejidos periféricos, y 2) el estado inflamatorio fisiológico, junto con el aumento de hormonas como el lactógeno placentario, la progesterona y el estrógeno, favorecen la resistencia a la insulina y la intolerancia a la glucosa. El uso de probióticos podría ser útil para mejorar el control glucémico al restaurar el equilibrio microbiano, reforzar la barrera intestinal y modular la inflamación.
En el apartado de discusión se describen algunos resultados del estudio, información que pudo haberse tratado en otra sección, y en esta centrarse en hacer comparaciones con estudios de similares características realizados previamente y contrastar los datos disponibles en la literatura. A manera de conclusión, es menester destacar que las iniciativas de prevención se traducen en reducción de la morbimortalidad. Es pertinente continuar realizando estudios similares, de los que puedan extraerse conclusiones relevantes para la práctica clínica, a la vez que hacer más normativas las estructuras metodológicas de los estudios, haciendo un esfuerzo sumatorio para posicionar la publicación y la investigación científica en Latinoamérica.














