El 31 de octubre de 2024 la comunidad académica, recibió la lamentable noticia de la pérdida de nuestro colega y amigo Eduardo Mancera Martínez. Su fallecimiento representa una pérdida irreparable para la matemática educativa, por tal motivo, con una profunda mezcla de tristeza y gratitud, buscaré honrar su memoria en el presente texto.
La formación académica de Eduardo estuvo totalmente ligada al Instituto Politécnico Nacional, estudió en la Escuela Prevocacional No.1, posteriormente en la Vocacional No. 4 y para 1975 se graduó de la Licenciatura en Física y Matemáticas por la Escuela Superior de Física y Matemáticas del Instituto Politécnico Nacional. Obtuvo el grado de Maestría en 1982 y el de Doctorado en Ciencias por el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional en 1996 con su trabajo: “Concepciones de maestros expertos en la enseñanza de la matemática por medio de la resolución de problemas”
Eduardo siempre mencionaba que para comenzar a entender la educación se debía ser muy entrometido y, por tanto, involucrarse de diversas maneras en tantos niveles educativos como fuera posible, mismo acto que realizó a lo largo de su trayectoria profesional.
Desde sus inicios estuvo totalmente comprometido con la enseñanza de las matemáticas, siendo docente en educación secundaria entre 1972 y 1975, de igual manera en media superior en el Colegio de Ciencias y Humanidades, planteles Sur y Vallejo en la década de los 70, misma época en que comenzó su labor en educación superior en diversas instituciones como la Universidad Nacional Autó-noma de México, el Instituto Politécnico Nacional, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Pedagógica Nacional, la Universidad de las Américas, la Universidad Estatal de California, la Universidad Iberoamericana, la Universidad Veracruzana, la Universidad de Baja California, la Universidad Autónoma de Sinaloa, entre muchas otras tanto nacionales como internacionales donde dejó huella como docente antes y después de jubilarse.
A nivel posgrado colaboró en varias de las instituciones mencionadas impar-tiendo diversos cursos, y en la dirección de tesis de maestría y doctorado, además de ayudar a la creación y consolidación de programas de especialización, maestría y doctorado en Educación Matemática, como los de la Universidad Veracruzana, la Universidad Autónoma de Sinaloa, la Universidad de Baja California y más recientemente en el Centro Regional de Formación Docente e Investigación Educativa en el sureste de México.
Otro aspecto relevante en la trayectoria de Eduardo fue su capacidad para involucrarse en proyectos relacionados con la educación matemática desde enfoques distintos a la docencia; en desarrollo curricular participó en la elaboración de diversos planes y programas de estudio a nivel, básico, medio, superior y posgrado entre los que destacan el Programa Nacional de Formación y Actualización de Profesores de Matemáticas, del CINVESTAV del IPN, así como su destacado papel en la Reforma Educativa del Programa de Modernización de la Educación Básica, denominado Prueba Operativa, (1989 a 1993).
Su trayectoria académica y de gestión lo llevó a ocupar diversos cargos como funcionario entre los que destacan, secretario técnico de la Subsecretaría de Educación Media de la Secretaría de Educación Pública para el programa de Modernización Educativa, asesor de la Subsecretaria de Educación Básica y Media de la Secretaría de Educación Pública (1991 a 1993), subdirector de Innovación Educativa en la Dirección de Investigación y Comunicación Educativa del Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (1993 a 1996), Secretario Académico de la Universidad Pedagógica Nacional (1996 a 1999).
Eduardo, fue un gran impulsor del uso de tecnologías digitales en la educación matemática en toda América Latina, siendo coordinador nacional del Programa Latinoamericano con Calculadoras para la Educación Matemática, financiado por Texas Instruments y apoyado por la UNESCO (1995 a 2000); líder académico de Casio Educación México, (2009 a 2015); director del c@mpus de las matemáticas, de Educ@ 10, proyecto de Virtual Educa y; co-coordinador del Programa Educativo de Hewlett Packard en el uso de tecnología para el aula en América Latina (2014 a 2019) llevando a todos y cada uno de los países de América y el Caribe ideas innovadoras sobre el aprovechamiento de diversas herramientas de tecnología digital.
En lo que refiere a la investigación en matemática educativa, tuvo contribuciones relevantes como: “Currículo para el año 2000” investigación sobre la educación primaria, realizada para la Universidad Pedagógica Nacional (1984); “Manejo de los diferentes significados e interpretaciones del concepto de fracción”, estudio exploratorio con estudiantes que inician en el nivel medio básico, investigación realizada en la UPN conjuntamente con Alicia Ávila Storer (1989-1990); “Evaluación de los materiales didácticos del área de Matemáticas del Modelo General de Innovación Educativa”, realizada en el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (1988); “Third International Mathematics and Science Study” por parte de la Subsecretaría de Educación Media de la Secretaría de Educación Pública (1992). Coordinó, además, varios proyectos de investigación sobre el uso de computadoras y materiales multimedia en el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (1993-1995), “Tendencias del pensamiento matemático y currículum”, financiado por CONACyT y coordinado por el doctor Luz Manuel Santos del Departamento de Matemática Educativa del CIN-VESTAV del IPN (1999), entre otros proyectos.
Un aspecto clave en la carrera de Eduardo fue la divulgación, en este sentido fue autor y coautor de más de cincuenta libros de texto con prestigiadas casas editoriales, entre las últimas producciones está la coordinación del equipo autoral de los actuales libros de texto oficiales a nivel primaria de Paraguay. También publicó diversos artículos de investigación, compendios y memorias de jornadas, reuniones, y congresos a nivel nacional e internacional, en este rubro es destacable que fue uno de los fundadores de la revista Educación Matemática en la cual participó con varios artículos, entre ellos el primer artículo del número 1 titulado: “Diagnóstico de habilidades computacionales y actividades para remediar los errores”, cuya autoria comparte con Alicia Ávila, otro aspecto que Eduardo impulsó en torno a la divulgación fue el desarrollo de materiales de apoyo a docentes proponiendo alternativas didácticas en materiales como “Matematebloquematica”, “Errar es un placer”, “Saber matemáticas es saber resol-ver problemas”, de la Colección Formación de Docentes de Matemáticas, SIRVE, México (2016), además siempre mencionó que lo más importante en un docente es tener ideas claras de lo que desea promover con su enseñanza.
Mostró una gran capacidad de convocatoria al participar activamente en la organización de múltiples eventos académicos como: veinte congresos nacionales de la Asociación Nacional de Profesores de Matemáticas, de la cual fue presidente (1988-1989), así como del I, II y III Congreso de Educación Matemática para América Central y el Caribe (2013, 2017, 2021), de igual manera fue miembro del Comite Internacional del Congreso Iberoamericano de Educación Matemática en varias ocasiones. Su papel como parte del Comité Interamericano de Educación Matemática fue clave llevándolo a ocupar diferentes posiciones en el Comité Ejecutivo hasta llegar a ser presi-dente en 2023. En su haber logró traer la Conferencia Interamericana de Educación Matemática en 2007 y 2015 a nuestro país. Eduardo fue mucho más que un académico brillante, fue un verdadero tejedor de redes y comunidades. Su habilidad para conectar personas con intereses comunes y su incansable energía para organizar seminarios, congresos y espacios de diálogo crearon oportunidades únicas para el intercambio de ideas y la innovación. Bajo su liderazgo, comunidades académicas florecieron, dejando un legado que sigue inspirando a quienes buscan mejorar la educación desde el trabajo colectivo.
Eduardo mencionaba que habría impartido más de 200 conferencias a nivel nacional e internacional y, de igual manera, sería imposible nombrar todos los cursos de capacitación y actualización docente que impartió, en este rubro pudo influir sin temor a dudas no solo en diferentes universidades, sino también en casi todas las escuelas normales de nuestro país, instituciones donde fue ganando la admiración, respeto y afecto de incontables colegas con los que, a lo largo de los años cultivó lazos de colaboración académica y sobre todo de amistad gracias a su simpatía y manera de ser siempre afable y sin pretensiones; era notable que nunca le gustó que se refirieran a él a partir de cargos académicos sino simple-mente como Eduardo. Su apoyo a jóvenes académicos fue constante y genuino. Siempre encontraba tiempo para escuchar, orientar y, sobre todo, motivar a quienes comenzaban su carrera, dejando en ellos una marca imborrable.
Más allá de sus logros profesionales, quienes conocimos a Eduardo lo recordamos como una persona divertida, generosa y profundamente humana.
Siempre dispuesto a compartir un buen plato y una buena copa, era un gran amante de la música, especialmente del rock, miembro de algunas agrupaciones musicales llegó incluso a grabar un disco con alguna de sus bandas.
El legado de Eduardo Mancera no solo vive en sus proyectos, publicaciones e investigaciones, sino en cada estudiante, colega y amigo que tuvo la fortuna de cruzarse en su camino. Él nos enseñó que la matemática, cuando se impar-te con pasión y empatía, tiene el poder de cambiar vidas.
Le sobreviven sus dos hijos Eduardo y Karen quienes siempre mencionó como su más grande orgullo.
Gracias por todo, descansa en paz tocayo.















