La comparación crítica entre disímiles procesos histórico-culturales, entre cronológicamente disímiles sociedades o entre culturas geográfica y geopolíticamente distantes es una práctica que se ha venido practicando con frecuencia en la academia mundial de los últimos diez años. Veamos, en el caso de la comparación crítica entre las culturas de Mesoamérica con otras fuera de esta macrorregión, reconozcamos libros como Altera Roma de 2016 (editado por J. M. Pohl y C. L. Lyons) y El águila y el dragón de Serge Gruzinski1 (originalmente publicado en francés en 2012). En el caso de la comparación crítica y profunda de la antigua Roma con otras culturas/Estados sobresalen el monumental libro de 2019 Escape from Rome de Walter Scheidel2 y State Power in Ancient China and Rome de 2014 (editado por Scheidel).
Menciono estos estudios comparativos de Mesoamérica o de Roma con el propósito de brevemente cotejar dos de ellos, Escape from Rome y El águila y el dragón, con el libro que aquí reseñamos, From Ancient Rome to Colonial Mexico. Pues, comparemos con otros textos a un libro cuyo abordaje primordial es el comparativo. Hay que precisar primero que From Ancient Rome to Colonial Mexico es un libro editado por David Wright-Carr y Francisco Marco Simón, profesores de la Universidad de Guanajuato y de la Universidad de Zaragoza respectivamente, y el cual se compone de diez capítulos escritos por diez especialistas de diversas universidades de los continentes americano y europeo. From Ancient Rome to Colonial Mexico aprovecha el método comparativo y puede proveer así de fructíferas y sugerentes observaciones alrededor de la cultura y de las religiones de los mesoamericanos.
From Ancient Rome to Colonial Mexico es análogo al libro El águila y el dragón porque ambos estudian con detenimiento al proceso de colonización o conquista de Mesoamérica por parte de España (proceso que abreviaré como P) mediante su comparación con otros (distantes) procesos de colonización o imperialismos. From Ancient Rome to Colonial Mexico compara el proceso de colonización con la colonización y el expansionismo de la antigua Roma en el Medi terrá neo y en otras regiones europeas, así como lo coteja con el expansio nismo e imposición estatal del cristianismo durante sus primeros siglos; El águila y el dragón compara dicho proceso con el expansionismo de España en el Lejano Oriente y sus planes de conquista de China en el XVI. La diferencia mayor entre From Ancient Rome to Colonial Mexico y El águila y el dragón consiste en que el primer libro se concentra en los aspectos culturales y religiosos del expansionismo y del colonialismo de España, y el segundo se concentra en sus ámbitos políticos, diplomáticos y, en menor medida, tecnológicos.
From Ancient Rome to Colonial Mexico es también análogo a Escape from Rome de Scheidel porque ambos libros comparan a la antigua Roma, desde sus orígenes en el siglo VII a.e.c. y hasta su caída en el V e.c., con otras culturas, sociedades y Estados del mundo. From Ancient Rome to Colonial Mexico compara Roma en sus ámbitos religiosos y culturales con la sociedad de Mesoamérica en el siglo XVI; Escape from Rome compara el Imperio romano con virtualmente todos los Imperios o Estados expansionistas o multiculturales que ha habido en toda la historia del mundo (incluyendo al Estado azteca). From Ancient Rome to Colonial Mexico se aleja de Escape from Rome, para bien, en lo siguiente: no otorga un objetivo ideológico concreto para su contenido. A saber, no se puede afirmar que las comparaciones y los análisis de sus diez autores tengan un propósito (ideológico, intelectual) deliberadamente común, como por ejemplo denunciar el arrasamiento de las culturas indígenas por el Imperio español, o defender-justificar las prácticas de las religiones mesoamericanas, o argumentar que el fin de la religión de Tenochtitlan fue un beneficio para la sociedad, etc. En marcado contraste, las amplísimas comparaciones que se hacen de Roma con otras entidades políticas en Escape from Rome tienen como propósito intelectual (e ideológico) explícito y contundente “demostrar” que la caída y destrucción de la Roma antigua fue un beneficio para toda la humanidad. Luego, From Ancient Rome to Colonial Mexico es un texto elogiosamente mesurado y que no es innecesariamente polémico-ideológico.
Comento ahora algunas de las aseveraciones comparativas que considero sobresalientes de From Ancient Rome to Colonial Mexico. Sobre el expansionismo y las conquistas de la antigua Roma y de la España del XVI Greg Woolf, en el primer capítulo, es bastante acertado, contundente y pedagógico en las siguientes oraciones: “Roman expansion was not a catastrophe. It did not entail a demographic collapse, mass expropriations of land, or the demolition of cosmological certainties”, “But Roman conquest did not bring about the cataclysmic end of a way of living, as the success of the conquistadors did in what they made into a New World” (p. 32). Sobre el mismo tema, los editores son igualmente claros: “the Spanish monarchy that carried out the conquest of Mesoamerica was characterized by a religious monotheism that imbued the colonizing enterprise with an evangelizing mission that was totally absent from the Roman interventions in the Mediterranean. The Romans never tried to export their religious system” (p. 6). En otras palabras, las conquistas de los españoles y de los romanos fueron muy diferentes, en especial en las razones religiosas/no-religiosas que las movían, pero son comparables en sus repercusiones culturales y como causas de cambio radical en otras sociedades y entidades estatales del mundo.
Sobre el asunto de la religión propiamente, rescato algunas sobresalientes aseveraciones de analogía. György Németh, quien en el capítulo 2 compara la imposición del cristianismo en Mesoamérica con su imposición en Hungría, asevera: “The Catholic Church in Mexico was aware that identifying Tonantzin with Mary could be an expedient tool in winning Nahua believers. Consequently, the cult of Tonantzin flourished in public and with the help of the priests, unlike the cult of Babba Mária, which was worshipped despite the intentions of the church” (p. 55). Simón en el capítulo 3 asegura, en un cotejo entre Mesoamérica y la antigua Grecia, que “The minimal presence of bloodshed in the oldest codices [de Mesoamérica] recalls the sacrificial scenes on Greek pottery, which rarely depict the moment in which the victim (human or, much more commonly, animal) is sacrificed and its blood split, since imagery usually focuses on the scenes before or after the death” (p. 67). María Celia Fontana en el capítulo 9, comparando representaciones clásicas latinas con representaciones religiosas españolas sobre los indígenas de principios de la Colonia, arguye que “The similarity between these representations of indigenous people [en el Convento de Cholula] and the classical models was undoubtedly intentional and allows for two things: first, to establish a connection between the indigenous population and gentiles […]; second, to glorify the Christianized natives by means of a Roman motif” (p. 225). En definitiva, las tres citas de este párrafo (para muestra nos bastan tres botones) habilitan una comprensión más profunda en torno a diferentes procesos religiosos, ámbitos cultuales (como el sacrificio humano) y representaciones religiosas.
Sin embargo, quiero hacer dos precisiones al libro. La primera es al capítulo 4, dedicado al estudio de la conceptualización religiosa del Sol, donde Lorenzo Pérez afirma que en la filosofía grecorromana “universal explanations appear on a more general and theoretical dimension” debido a “increasing Mediterranean cultural exchange”, como lo es “the process of the ‘supralunar detachment’ of the main gods subjected to an ulterior entity, very visible in the Stoics” (p. 98). Lo dicho es impreciso en el caso de los estoicos porque ellos no sujetaron a los astros a una entidad religiosa superior a causa del aumento del intercambio cultural mediterráneo. Éste es un intercambio que existía desde tiempos remotos, desde los tiempos de Homero hacia el siglo VIII a.e.c. y, además, los primeros estoicos, en particular Crisipo, realizaron la “sujeción” de los astros a un dios superior a principios del siglo III a.e.c.,3 antes de las expansiones romanas allende el Mediterráneo occidental. Es decir, tal sujeción fue un proceso intelectual/religioso cuyo origen, al menos entre ciertas escuelas de pensamiento, se antoja muy independiente del aumento de comunicación entre las distintas regiones bañadas por el Mediterráneo.
La otra precisión es sobre la inexactitud del uso del término “romanización” en la Introducción, donde se dice: “The Spanish colonists were aware that the Roman Empire had united the diverse peoples of the Iberian Peninsula through processes of ‘Romanization’” (p. 5). Pues, ¿cómo pudieron estar conscientes los colonizadores españoles de una “romanización” cuando en su época no existía tal conceptualización (sea cual sea su definición)? No niego la pertinencia y utilidad del uso de anacronismos para explicar procesos del pasado, y podríamos pasar por alto el anacronismo mencionado, sin embargo, el concepto de “romanización” es uno que historiadores contemporáneos han rechazado, por extraordinariamente equívoco, para la explicación del expansionismo (cultural) romano: “Sadly, [Ronald] Syme’s demolition job on the use of the term Romanization was not widely picked up […], with the consequence that the false paradigm of Romanization still haunts us today”.4
Concluyo diciendo que todos los capítulos de From Ancient Rome to Colonial Mexico se concentran en tres cuestiones, cultivadas simultánea o independientemente en cada capítulo: I) la comparación de las religiones de las distintas culturas y sociedades mesoamericanas, la mayor de las veces concentrándose en los mexicas, con la religión politeísta predominante en la antigua Roma; II) el análisis profundo de la impronta positiva y negativa de la religión romana antigua en la cosmovisión, las crónicas, la historiografía, la etnografía, la antropología, la filosofía y la política de los españoles en Mesoamérica durante los siglos XVI y XVII y, de forma esencial, su impronta en la implementación de la evangelización (e intento de la completa desaparición de las creencias mesoamericanas); III) la comparación entre la penetración-imposición del cristianismo en Mesoamérica con la penetración-imposición del cristianismo en distintas regiones de Europa.














