Competencias en enfermería
Durante las últimas décadas, el campo de la salud ha transitado desde un enfoque centrado en la atención de la enfermedad hacia uno orientado al cuidado integral de la salud de las personas 1. Esta evolución no solo representa un cambio de paradigma, sino también un ahorro de sufrimiento humano y un reconocimiento del rol activo que cada persona debe asumir en el cuidado de su salud. Hoy, las personas son más conscientes de sus derechos, aunque aún enfrentan desafíos para desarrollar las habilidades necesarias que les permitan gestionar su bienestar y convivir con sus diagnósticos de enfermedad en forma autónoma y significativa 1.
En este escenario, el profesional de enfermería requiere integrar competencias teóricas, prácticas y éticas derivadas de los distintos saberes, para actuar con responsabilidad, ética y compromiso con los valores de la profesión en la promoción de la salud, la prevención de la enfermedad, la gestión de cuidados en todo el curso de la vida, la rehabilitación y el acompañamiento en el proceso de morir, tanto en ámbitos comunitarios como institucionales, para resolver problemas, tomar decisiones y actuar de manera eficaz 2.
La competencia, según el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), es la aplicación efectiva de conocimientos, capacidades y juicio 3. Así, la competencia va mucho más allá de la destreza técnica: implica juicio clínico, sensibilidad humana, comunicación efectiva y compromiso social del enfermero/a. Es así, que el CIE elaboró un marco de competencias para la educación de la enfermera, en tres grandes áreas: práctica profesional, ética y legal; gestión y prestación de cuidados; y desarrollo profesional. Este enfoque, alineado con las demandas actuales del sistema de salud, busca formar profesionales capaces de adaptarse a los retos del entorno, sin embargo, dado las diferentes clasificaciones de competencias es difícil su evaluación y representa un desafío lograr un consenso en priorizar las competencias básicas, genéricas y específicas comunes a la profesión en los diferentes contextos y realidades 4.
Un nuevo modelo formativo basado en competencias para la educación en enfermería es el de la American Association of Colleges of Nursing, que promueve una formación integral, adaptativa y alineada con las necesidades reales de los sistemas de salud, consolidando el valor de la enfermería como disciplina fundamental en el cuidado de las personas y las comunidades 5. Se proponen dos niveles de subcompetencias: uno relacionado con la formación del profesional, y el otro orientado a quienes buscan avanzar en el desarrollo de su profesión, profundizando en una especialidad o en roles de práctica avanzada, con un mayor nivel de complejidad y responsabilidad. Esta perspectiva permite responder a los retos del entorno actual, donde las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales influyen directamente en las posibilidades reales de ejercer un cuidado ético y de calidad 6.
No basta con tener profesionales competentes, si no existen políticas públicas que respalden el ejercicio normativo y ético del cuidado. Es crucial comprender que las competencias deben ser sostenidas por condiciones laborales justas, acceso a formación continua, reconocimiento profesional y marcos regulatorios que garanticen la equidad y la dignidad en el cuidado.
En tiempos en que la salud pública enfrenta desafíos complejos, los profesionales de enfermería tienen la responsabilidad de fortalecer continuamente sus competencias de acuerdo al ámbito de desempeño, no solo para responder a los desafíos sanitarios actuales, sino también para contribuir al bienestar de la sociedad al satisfacer las necesidades de las poblaciones a las que atienden 7.














