Introducción
La Diabetes Mellitus tipo 2 (DM2) es una enfermedad metabólica sistémica y crónica que se caracteriza por la presencia mantenida de valores elevados de glucemia1,2; el descontrol de esta puede originar complicaciones graves en la salud3,4, debido a los daños que una elevada cantidad de glucosa en la sangre provoca en los órganos5,6,7. Con el tratamiento adecuado y los cambios de estilo de vida recomendados, muchos pacientes con este tipo de enfermedad pueden prevenir o retrasar la aparición de complicaciones8,9. Uno de esos cambios es un plan alimentario conforme a los parámetros que maneja el paciente10,11, diseñar un plan de ejercicio, automonitoreo y fomentar la educación al paciente12.
La Hipertensión Arterial Sistémica (HAS) es una enfermedad que se caracteriza por una tensión arterial sistólica por arriba de 140 mmHg y la presión arterial diastólica superior a 90 mmHg13,14. Dentro de las enfermedades no transmisibles o crónicas ha pasado a ser un amplio problema de salud pública15,16, ya que ha crecido de manera exponencial en las últimas décadas, siendo que ambas enfermedades (DM2 y HAS) tienen grandes riesgos para la salud humana en cuanto no se les controle adecuadamente, ya que pueden tener múltiples complicaciones, algunos factores asociados a esta enfermedad son: obesidad, consumo de alcohol, factores estresantes, diabetes, etc17,18.
Estas enfermedades están ligadas al estilo de vida actual, que en gran medida está absorbido por el sedentarismo y hábitos alimenticios inadecuados, factores que detonan a la DM2 y la HAS, generando un alto costo para el Estado19,20. Aunado a esto la diabetes y la hipertensión son de las enfermedades causantes de la morbilidad y mortalidad en nuestro país y a nivel mundial, reduciendo la esperanza de vida al menos 8 años en comparación con personas que no cuentan con dichas enfermedades21,22,23.
La alimentación adecuada y la actividad física, son conceptos básicos para el control del paciente diabético e hipertenso12,20. Los hábitos alimenticios están ligados a los horarios, cantidades o proporciones de ingesta de alimento5, los cuales permiten establecer rutinas programadas para que el paciente pueda asegurar un bienestar en su salud, ya que, independientemente del tipo de alimento que consume, también es importante vigilar las cantidades que se ingieren24, principalmente para controlar los valores calóricos, lo cual repercutirá en el alza o baja de sus parámetros a controlar25,26.
En un estudio en 45 pacientes con diagnóstico de DM2 que recibieron intervención educativa acerca de información básica de DM2, se encontró que el seguimiento fue durante un año, y cada dos meses se les realizó la intervención educativa. Los resultados obtenidos fueron que el nivel de glucosa en sangre logró niveles adecuados en el 99% de los pacientes. En cuanto al peso, el IMC fue normal en un 77% de los pacientes. Los pacientes con diagnóstico de HAS también mejoraron sus cifras tensionales en un 86%27.
En un estudio cuasiexperimental en 2023, donde a partir de una muestra de 36 personas, realizaron una intervención educativa acerca de alimentación adecuada y ejercicio, en un periodo de 6 meses, con medición de peso y talla, además, medición de tensión arterial antes y después de la intervención educativa. Los resultados fueron, el sexo más frecuente fue el femenino con 97% (n=33), el estado civil casado con 63% (n=23), el IMC que más se presentó antes de la intervención fue de sobrepeso y obesidad ambos con 30% (n=11), posterior a la intervención el IMC que predominó fue sobrepeso con 33% (n=12), sin embargo, 3 pacientes lograron la clasificación de normopeso y dos de los que tenían obesidad grado 3 disminuyeron su peso corporal a llegar a sobrepeso, en cuanto a la presión arterial, antes de la intervención había un solo paciente con presión arterial dentro de metas de control y posterior a la intervención educativa, 12 pacientes lograron una presión arterial dentro de metas de control, además, realizaron prueba de McNemar con un valor p<0.05, comparando la eficacia de los estilos de vida de los pacientes y comparando los cambios presentados en su peso y presión arterial28.
Otro estudio realizado con metodología cuasiexperimental, con una intervención educativa; aquí se incluyeron 980 pacientes con diagnóstico de HAS, de los cuales el 50% fueron del sexo femenino. Se tomó la presión arterial sistólica como la principal variable de medición para verificar algún cambio, y encontraron que antes de la intervención educativa la presión arterial sistólica era de 136 mmHg; al terminar la intervención educativa y volver a medir la presión arterial, encontraron una reducción a 127 mmHg. También evaluaron el IMC antes y después de la intervención y observaron que antes de la intervención el IMC ≥ 25 fue de 82% y posterior a la intervención educativa fue de 78%, encontrando un valor p=0.00129.
Por lo tanto, el objetivo de nuestro estudio fue identificar el impacto de la intervención nutricional en el control de los pacientes con DM2 e HAS.
Materiales y métodos
Estudio prospectivo, longitudinal, homodémico y cuasiexperimental, realizado en la Unidad Médica Familiar (UMF) No.11 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de San Martín Texmelucan, en la entidad federativa mexicana de Puebla, mediante una intervención educativa. Se obtuvo el tamaño de muestra con tipo de muestreo no probabilístico a conveniencia, se invitó a participar a pacientes hombres y mujeres, mayores de 18 años, con diagnóstico de DM2, HAS o ambos. Los pacientes que estuvieron de acuerdo en participar firmaron el consentimiento informado, y el investigador principal hizo el llenado de la hoja de recolección de datos con base en la revisión comprensiva de la evidencia con objetivos similares.
La recolección se realizó mediante entrevista estructurada, con el fin de obtener datos demográficos, como la edad, género, escolaridad, ocupación y datos clínicos. Se procedió a la programación de 3 sesiones educativas, las cuales duraron 60 minutos, con intervalo de tiempo de 20 días entre cada sesión y con 15 participantes en cada grupo, antes de cada sesión se pesó y se midió a cada participante; asimismo, se realizó toma de glucosa capilar y toma de presión arterial las cuales se anotaron en la hoja de recolección de datos.
Para la clasificación de HAS se basó en la American Heart Association y el American College of Cardiology19. Para el peso y talla se efectuó el cálculo de IMC5 el cual se calculó con el peso de una persona en kilogramos dividido por el cuadrado de la estatura en metros; y para la clasificación de DM2, fue de acuerdo con la American Diabetes Association (ADA)24. Se recolectaron los datos y se vaciaron en una hoja de Excel para posteriormente analizarlos en el programa estadístico SPSS V.29.
Se utilizó estadística descriptiva, con medidas de tendencia central y dispersión, previo a la realización de prueba de normalidad (Kolmogórov-Smirnov). Se reportó mediana y RIQ para las variables cuantitativas, y para las variables cualitativas se estimó frecuencia. En el caso de la comparación de los datos, se utilizó la prueba de Friedman al IMC de los pacientes en cada una de las sesiones y al control o descontrol de HAS, la prueba de Cochran.
Resultados
Se incluyeron 334 pacientes, el 62 % (n=209) fueron mujeres. La mediana de edad de 63 años (RIC 53-71). Las características sociodemográficas se observan en la Tabla 1, donde se contempla que la escolaridad más frecuente corresponde a niveles medio superior y superior. Aunque la mayoría de los pacientes se encuentran desempleados, esta característica se relaciona principalmente con su situación de jubilación o pensión. En cuanto al estado civil, predomina la condición de vivir con pareja.
Tabla 1 Características sociodemográficas de la población estudiada
| Característica | n | % |
|---|---|---|
| Escolaridad | ||
| Superior y media superior | 248 | 74 |
| Sabe leer y escribir | 86 | 26 |
| Ocupación | ||
| Desempleado | 227 | 68 |
| Empleado | 107 | 32 |
| Estado Civil | ||
| Con pareja | 247 | 74 |
| Sin pareja | 87 | 26 |
Fuente: Elaboración propia.
En la tabla 2 se describe el porcentaje de pacientes que padecen alguna comorbilidad; la más frecuente en nuestra muestra fue la hipertensión arterial, la cual se identificó como la condición predominante.
Tabla 2 Distribución de comorbilidades entre los pacientes
| Comorbilidades | n | % |
|---|---|---|
| Hipertensión arterial | 127 | 38 |
| Diabetes mellitus tipo 2 e hipertensión | 113 | 33.8 |
| Diabetes mellitus tipo 2 | 94 | 28.2 |
| Total | 334 | 100 |
Fuente: Elaboración propia.
Se evaluó el comportamiento clínico de los pacientes posterior a cada una de las sesiones, verificando el control de las patologías previamente descritas. En la Tabla 3 se muestra la evolución del control por sesión, evidenciando una mejora en los tres grupos analizados. En el caso de HAS 16 pacientes lograron mejorar su control; entre aquellos que presentaban ambas patologías (HAS y DM2), se observó mejoría en 17 pacientes, mientras que en el grupo con DM2, 18 pacientes mostraron mejor control. Al aplicar la prueba Cochran para evaluar cambios significativos en proporciones, se obtuvo un valor p=0.001, lo que indica una diferencia estadísticamente significativa.
Tabla 3 Seguimiento del control de HAS, DM2 y ambas patologías por sesión
| Patología | Primera sesión | Segunda sesión | Tercera sesión | Prueba de Cochran | |||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Control | Descontrol | Control | Descontrol | Control | Descontrol | ||
| Hipertensión arterial | 0 | 127 | 2 | 125 | 16 | 111 | p=0.001 |
| Ambas | 0 | 113 | 2 | 110 | 17 | 96 | p=0.001 |
| Diabetes mellitus tipo 2 | 0 | 94 | 2 | 92 | 18 | 76 | p=0.001 |
Fuente: Elaboración propia.
También hubo una mejora en cuanto al estado nutricional medido con talla y peso, obteniendo el IMC de cada uno de los pacientes, como lo mostramos en la tabla 4. Aquí podemos observar el cambio del IMC en cada una de las sesiones otorgadas, con mejoría en el peso de los pacientes. Al hacer la prueba de Friedman, se obtuvo un valor p=0.001, siendo significativo.
Tabla 4 Seguimiento del control de peso por sesión
| IMC | Primera sesión | Segunda sesión | Tercera sesión | Prueba de Friedman |
|---|---|---|---|---|
| Normal | 24 | 28 | 32 | p=0.001 |
| Sobrepeso | 139 | 143 | 148 | p=0.001 |
| Obesidad grado 1 | 126 | 125 | 114 | p=0.001 |
| Obesidad grado 2 | 35 | 29 | 31 | p=0.001 |
| Obesidad grado 3 | 10 | 9 | 9 | p=0.001 |
Fuente: Elaboracion propia.
La prueba de Friedman también se aplicó a las cifras de glucosa que se obtuvieron después de cada intervención con una p= 0.001, y al control o descontrol de HAS se le realiza la prueba de Cochran con p=0.001, también siendo significativa.
Discusión
El tamaño de muestra de 334 pacientes con el que se efectuó el estudio representa una diferencia sustancial en comparación con otros trabajos previos27,28.
En un estudio realizado a pacientes adultos mayores con DM2, se observó que una intervención nutricional favoreció el control glucémico, obteniendo una p=0.039 posterior a la intervención, con mejoría en las cifras de glucosa7. En nuestro caso, tras la implementación de sesiones educativas, se evidenció mejora significativa en los niveles de glucemia. Desde la primera hasta la tercera sesión, el número de pacientes con control adecuado pasó de cero a 51, considerando tanto la glucemia como la presión arterial. Este cambio fue estadísticamente significativo (p= <0.0019).
Respecto al manejo de la HAS, nuestros resultados también fueron positivos. Al comparar la sesión educativa 3, el número de pacientes con control adecuado de la presión arterial aumentó de 2 a 16, mientras que en aquellos sin control disminuyó de 125 a 111. En otro estudio, se reportó una reducción en la presión arterial sistólica de 136mmHg a 127 mmHg29, lo que representó un cambio modesto, pero significativo.
Cabe destacar que un estudio realizado en 2023 no mostró diferencias significativas en el control de la hipertensión posterior a una intervención educativa28. Esta discrepancia podría atribuirse al tamaño reducido de la muestra, lo que limita la capacidad de detectar efectos estadísticamente significativos.
En cuanto al IMC, nuestro estudio evidenció cambios relevantes. Aunque no todos los pacientes alcanzaron un peso normal, algunos lograron pasar de obesidad grado 2 a obesidad grado 1. Este progreso, si se mantiene mediante la modificación de dieta y ejercicio, podría traducirse en mejoras sostenidas en la salud. Los resultados fueron estadísticamente significativos (p=<0.001). Otro estudio también reportó mejoría en el IMC tras una intervención educativa cooperativa28.
En conjunto, los datos obtenidos respaldan la efectividad de las sesiones educativas en el manejo de la DM2 y la HAS, así como la mejora de variables clínicas como el control glucémico, el IMC y los niveles de glucosa en sangre. Estos hallazgos subrayan el valor de la educación como herramienta fundamental para mejorar los resultados de salud en pacientes con enfermedades crónicas.
Conclusiones
La intervención educativa tuvo un impacto positivo en el control de ambas condiciones de salud. Se observó una mejora significativa en el control glucémico y la presión arterial a lo largo de las sesiones educativas. El género que más se presentó en la intervención fue el femenino, con una mediana de edad de 63.5 años, la mayoría solo tenía primaria y su ocupación más frecuente fue ama de casa.
Es importante continuar con la educación del paciente, ya que esto nos beneficiará como Instituto, disminuyendo los gastos, tratando las complicaciones de estos mismos. Hay que incentivar a los pacientes a que acudan a los programas (Yo Puedo, CADIMSS, Envejecimiento Saludable) que el mismo IMSS les brinda y a los que, por falta de interés, no acuden.















