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Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México

 ISSN 2007-736X

Cuad. Lingüíst. Col. Méx. vol.11  Ciudad de México ene./dic. 2024   02--2025

https://doi.org/10.24201/clecm.v11i00.313 

Artículos

Entre la diacronía y la sincronía: la palatalización de obstruyentes dorsales en la lengua nivaĉle (mataguaya)

Between diachrony and synchrony: the palatalization of dorsal obstruents in the Nivaĉle language (Mataguayan)

1Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Universidad de Buenos Aires, Argentina. analiagutierrez@conicet.gov.ar


Resumen.

Este trabajo analiza la palatalización de obstruyentes dorsales en la lengua nivaĉle (mataguaya) desde una perspectiva diacrónica y sincrónica. A partir de datos de primera mano y fuentes secundarias, se estudian sus trayectorias y procesos y se los contrasta con los hallados en otras lenguas de la familia mataguaya. Asumiendo la motivación fonética del cambio de sonido, tanto por factores perceptuales como articulatorios (Recasens 2020), se hipotetiza que la palatalización completa (Bateman 2007) de las dorsales del nivaĉle involucró un estadío intermedio de palatalización secundaria: *k > c > [t͡ʃ] y *x > ç > ʃ, dada la evidencia comparativa con otras lenguas mataguayas y las alternancias registradas en las fuentes sobre el nivaĉle. Asimismo, se demuestra que además de que las obstruyentes dorsales experimentaron una palatalización regresiva y progresiva que dio como resultado la fonologización de [t͡ʃ] [t͡ʃ’] y [ʃ], la palatalización se expandió a contextos morfológicos. Existen alternancias entre morfemas con dorsales y alveopalatales iniciales que en la sincronía no siempre están motivadas por la anterioridad de la vocal, sino por una consonante coronal adyacente. Se hipotetiza así una sobregeneralización del rasgo CORONAL.

Palabras clave: palatalización; cambio de sonido; morfo-fonología; nivaĉle; familia mataguaya

Abstract.

This work analyzes the palatalization of dorsal obstruents in the Nivaĉle (Mataguayan) language from a diachronic and synchronic perspective. Using first-hand data and secondary sources, the trajectories and processes of the Nivaĉle dorsal obstruents of Nivaĉle are studied and contrasted with those found in other languages and varieties of the Mataguayan family. Assuming that sound change is phonetically motivated, not only due to perceptual, but also articulatory factors (Recasens 2020), it is hypothesized that the complete palatalization (Bateman 2007) of the Nivaĉle dorsal obstruents involved an intermediate stage of secondary palatalization *k > c > [t͡ʃ] and from *x > ç > ʃ, given the comparative evidence in the other Mataguayan languages and the alternations recorded in the available sources on this language. Likewise, it is shown that in addition to the phonologization of [tʃ] [tʃ’] and [ʃ], palatalization also expanded to morphological contexts. There are alternations between morphemes with dorsal and alveopalatal initials that in synchrony are not always motivated by the anteriority of the vowel, but by an adjacent coronal consonant. An overgeneralization of the CORONAL feature is thus hypothesized.

Keywords: palatalization; sound change; morpho-phonology; Nivaĉle; Mataguayan language family

1. INTRODUCCIÓN

La palatalización ha sido definida como un proceso fonológico recurrente, y como un cambio de sonido fonéticamente motivado, en el que una consonante en contacto con una vocal anterior o una aproximante palatal adquiere una articulación palatal primaria (p. ej. k→ tʃ) o secundaria (p. ej. k → kʲ), y que además puede implicar un cambio en el modo de articulación. Se constituye así como un tipo de interacción consonante-vocal (Kochetov 2011).

El presente trabajo describe y analiza los procesos de palatalización completa de obstruyentes dorsales en la lengua nivaĉle (familia mataguaya, Chaco argentino y paraguayo), tanto desde una perspectiva diacrónica como sincrónica. Por un lado, existen raíces con segmentos alveopalatales africados simple y eyectivo /tʃ tʃ’/ y fricativo /ʃ/, producto de la palatalización histórica de las dorsales del proto-mataguayo *k *k’ y *x, respectivamente. Es decir, en nivaĉle existe un contraste fonológico entre las obstruyentes dorsales /k k’ x/ y las alveo-palatales /tʃ tʃ’ ʃ/, pero se trata de un contraste contextualmente limitado: estas últimas solamente ocurren con las vocales anteriores /i e a/. Por otro lado, existe una alternancia morfo-fonológica de sufijos y clíticos con [k k’ x] y [tʃ tʃ’ ʃ] iniciales que muestran un proceso fonológico sincrónico de palatalización. A grandes rasgos, la realización velar vs. palatal de la consonante inicial del sufijo/clítico está motivada por la calidad de la última vocal de la raíz o base precedente. Si hay una vocal anterior, se utiliza la variante palatal.1

(1) a. samto-ke
hombre.blanco-F
‘mujer blanca’
b. ampaja-tʃe [ampaja-tʃe]
sordomudo-F
‘sordomuda’
(2) a. t’-uɬu-xij
3POS-orina-CON
‘su vejiga’
b. ʃtɑkle-ʃij
basura-CON
‘basurero’
(3) a. xaxux=xam ɬa=tʼún
1s-morder=LOC F.DET=duro.galleta
‘Muerdo la galleta.’
b. ɬ-net=ʃam
2s-levantarse-LOC
‘Te levantás.’
c. ji-kxus=ʃam
1POS-rodilla=LOC
‘sobre mis rodillas’

Es interesante destacar tres aspectos relacionados con estas alternancias. Primero, el segmento disparador (vocal) y el segmento afectado (consonante) no están necesariamente adyacentes en superficie (1-2), ya que puede haber otras consonantes ubicadas entre ellos (3). Segundo, las vocales disparadoras no son solamente la anterior alta [i] y media [e], sino también la vocal central baja [a] (1b). En ese sentido, los datos muestran que [a] se comporta fonológicamente como las vocales anteriores [i] y [e] en procesos de palatalización. Además de las vocales anteriores, la aproximante palatal /j/ puede determinar la aparición del alternante palatal:

(4) a. t’a-kxatsuj=ʃitʃam
3S-arrodillarse=LOC
‘Se arrodilla.’
b. kʼ-uj=ʃam na=jitaʔ
1S-entrar=LOC DET=monte
‘Entro al monte.’
c. xuj=ʃi
andar=LOC
‘andar sin dirección fija’ (Stell 1987: 326)

En suma, se postula que tanto las vocales anteriores /i e a/ como la aproximante palatal /j/ desencadenan procesos de palatalización morfo-fonológica en la lengua nivaĉle. Sin embargo, hay patrones como (3) que necesitan ser analizados en más detalle y también considerados desde una perspectiva diacrónica, en el contexto de la palatalización histórica que experimentó el nivaĉle, y también otras lenguas y variedades de la familia mataguaya. Mientras que en algunos de estos casos es posible reconstruir la presencia de una vocal anterior elidida, en otros no es posible o no existe una vocal anterior en la raíz (3c). Sin embargo, la particularidad que presentan ejemplos como (3c) es la presencia de consonantes coronales intervinientes, las cuales actuarían como perseverantes de la palatalización. En ese sentido, se hipotetiza una sobregeneralización del proceso morfo-fonológico de palatalización en las alternancias mencionadas que destaca el rasgo CORONAL. Asimismo, con base en la premisa de que el cambio de sonido está fonéticamente motivado, no solo por factores relacionados a la percepción (Ohala 1981; Blevins 2004), sino también a la articulación (Recasens 2015, 2020), se hipotetiza que la palatalización completa de las obstruyentes dorsales del nivaĉle involucró un estadío intermedio de palatalización secundaria *k > c > t͡ʃ y *x > ç > ʃ, dada la evidencia comparativa con las otras lenguas mataguayas y las alternancias registradas en las fuentes documentales disponibles sobre la lengua nivaĉle de principios del siglo XX.

En la Sección 2, se presenta la información básica sobre la lengua nivaĉle y la familia lingüística mataguaya y se ofrece una breve discusión sobre su fonología. Luego de un breve panorama teórico y tipológico sobre la palatalización, en §3, en la sección 4, se presenta un análisis de este cambio de sonido en la lengua nivaĉle. Se analizan las trayectorias diacrónicas de las obstruyentes dorsales de la lengua nivaĉle y se las contrasta con las halladas en otras lenguas y variedades de la familia mataguaya. En §5, se analizan las restricciones y patrones encontrados en los procesos morfo-fonológicos de palatalización en la lengua nivaĉle, y la emergencia del rasgo CORONAL en los alternantes. Por último, la sección 6 resume los principales argumentos y conclusiones de este trabajo.

2. LA LENGUA NIVAĈLE

A continuación, se presenta una breve introducción sobre la lengua nivaĉle, su ubicación geográfica, así como su clasificación y situación sociolingüística. Asimismo, se presentan las características segmentales y suprasegmentales básicas de la lengua y se destacan aquellos aspectos que se desarrollarán en las secciones siguientes.

2.1. Ubicación geográfica, demografía y clasificación

La lengua nivaĉle (ISO: cag) es una lengua mataguaya hablada en el Chaco argentino y paraguayo, también conocida como chulupí y ashluslay. En la actualidad, se estiman unos 14768 hablantes de nivaĉle en los departamentos Presidente Hayes y Boquerón, Paraguay (DGEEC 2012) y alrededor de 1000 en las provincias de Salta y Formosa, Argentina (INDEC 2004/2005; APCD 2019). Si bien no existe un total acuerdo sobre el número de grupos que constituye el pueblo nivaĉle, Klein & Stark (1977: 392) hacen una división entre los chulupí del interior o del monte y los chulupí del río, en consonancia con la gran división socio-espacial que recientemente han hecho miembros de las propias comunidades nivaĉle en Paraguay; los tovôquinĵus ‘gente del río’, conformados por aquellos grupos que accedían directamente al río Pilcomayo y los fach’ee lhavos ‘gente de afuera’, que solamente accedían temporalmente al Pilcomayo. Dentro del grupo de los tovôquinĵus ‘gente del río’, también conocidos como tovoc lhavos, se reconocen los (i) chishamnee lhavos ‘los arribeños’ y los (ii) shichaam lhavos ‘los abajeños’. Los datos analizados en este artículo provienen de diversos proyectos de documentación lingüística desarrollados en la comunidad nivaĉle de Uj’e Lhavos, localizada en inmediaciones de la ciudad de Filadelfia, Departamento de Boquerón, Paraguay. La mayoría de los miembros de Uj’e Lhavos se trasladó desde las comunidades asentadas en cercanías del río Pilcomayo (tovôquinĵus/tovoc lhavos) a partir de la década del 50. Los datos provenientes de fuentes secundarias son consignados oportunamente.

Además del nivaĉle, la familia lingüística mataguaya está conformada por el chorote, el maká y el wichí/weenhayek. Sus pueblos se asientan en el noreste y noroeste de Argentina, el sudeste de Bolivia y el sudoeste de Paraguay, en la región del Gran Chaco. Con respecto a sus relaciones internas, y con base en un estudio léxico-estadístico, Tovar (1964) concluye que el chorote y el wichí son las lenguas más estrechamente emparentadas, ya que comparten 50% del vocabulario básico, y que el nivaĉle es la lengua que presenta “más semejanzas con todas las otras” (Tovar 1981: 20). Basado en el estudio de Tovar (1981), Fabre (2005) postula la existencia de dos ramas principales, teniendo en cuenta la proximidad léxica: Mataguayo I, conformado por el wichí y el chorote; y el Mataguayo II, conformado por el nivaĉle y el maká. No obstante, el autor llama la atención respecto de la necesidad de reevaluar la ubicación del chorote, puesto que, en virtud de ciertos rasgos gramaticales relevantes, esta lengua estaría más próxima al maká y al nivaĉle. A su vez, sería necesario deslindar cuánto del vocabulario básico compartido se debe al contacto de lenguas, especialmente entre el chorote y el nivaĉle. Con todo, se espera que el estudio sobre los procesos fonológicos y los cambios de sonido internos al nivaĉle pueda contribuir al esclarecimiento de su posición dentro de la familia lingüística mataguaya.

2.2. Panorama básico sobre su fonología y perfil tipológico

El inventario fonémico del nivaĉle es bastante estable a lo largo de todas sus variedades, con 21 consonantes, representadas en el Cuadro 1. Entre corchetes se consignan las principales variantes alofónicas de las consonantes que figuran a la izquierda. A los fines de este trabajo, reviste particular interés la presencia de obstruyentes continuas y no continuas en la zona dorsal [k q k’ q’ x χ] y palatal [tʃ tʃ’ ʃ]. Al igual que en las otras lenguas mataguayas, no existe un contraste sordo-sonoro en la serie de obstruyentes no continuas, es decir, basado en el rasgo de [voz], sino uno en el de [glotis constreñida].

Cuadro 1 Consonantes nivaĉle 

labial dento-alv. palato-alv. palatal velar uvular glotal
oclusiva simple p t k ~ [q]
eyectiva p’ t’ k’ ~ [q’] ʔ
con distensión lateral kl ~ [ql]
africada simple ts
eyectiva ts’ tʃ ’
fricativa f s ɬ ʃ x ~ [χ] ~ [h]
nasal m n
aproximante w ~ [β] j

Las vocales fonémicas del nivaĉle son 6: /i e a ɑ o u/, pero también existen vocales laringizadas fonéticas [i e a ɑ o ṵ] que emergen de secuencias subyacentes /Vʔ/. La Figura 1 muestra el ploteo de los seis timbres vocálicos con base en muestras tomadas con un hablante masculino (en negro) y una hablante femenina (en gris).2 Cada una de las seis vocales contrastivas /i e a ɑ o u/ fueron grabadas en el contexto de una oclusiva alveolar precedente y en posición acentuada. Las grabaciones se realizaron en una habitación tranquila, con una grabadora digital portátil Zoom H4n y un micrófono de solapa Countryman. Se obtuvieron muestras de audio en formato *.wav con una frecuencia de muestreo de 44.1 kHz.

Figura 1 Valores de F1 y F2 de las vocales en nivaĉle 

A los fines de esta investigación, es importante destacar que la vocal central baja /a/ se comporta como las vocales anteriores /i/ y /e/ en procesos de palatalización. Según Gutiérrez (2015: 35), la realización de la vocal posterior no redondeada /ɑ/ está sujeta a variación, ya que puede alternar con una variante diptongada [ɑɔ̯] o [ɒ] en estilo de habla rápida.

En relación con la estructura silábica y las restricciones fonotácticas, en nivaĉle no existen sílabas sin ataque ni codas complejas. La oclusiva glotal funciona como una consonante epentética para evitar sílabas sin ataque en inicio de palabra o en potenciales secuencias de dos vocales (homo o heterorgánicas). Mientras que todas las consonantes pueden ocurrir en ataque silábico, no todas pueden hacerlo en posición de coda, una tendencia que ha sido ampliamente observada en la teoría prosódica (Itô & Mester 1994). A su vez, una combinación restringida de grupos consonánticos puede ocurrir en ataque, pero solamente en posición inicial de palabra. Las sílabas CV y CVC son las que tienen mayor fre cuencia estadística.

2.3. La zona coronal-dorsal

En cuanto a la distribución silábica de las consonantes bajo estudio, tanto las obstruyentes dorsales [k q x χ] como las alveopalatales [tʃ ʃ] pueden ocurrir en posición de ataque y coda. Al igual que las otras consonantes eyectivas de la lengua, [k’ q’ tʃ’] solamente se realizan ante vocal en ataque silábico y se deglotalizan en posición de coda. De modo similar, el segmento dorsal complejo /kl/ solo ocurre ante vocal, y en posición de coda se simplifica en [k] ~ [q] .

(5) a. ɬa-xpekl-is
3POS-sombra-PL
‘sus sombras’
b. ɬa-xpek
3POS-sombra
‘su sombra’

Cabe destacar, por un lado, la amplia distribución silábica de la africada alveopalatal [tʃ], ya que generalmente suele haber mayores restricciones posicionales en las africadas que en las oclusivas. Por ejemplo, en nivaĉle, la consonante africada /ts/ no ocurre en coda y se simplifica en [s] y [t] (excepto ante [f] y [x]).3 Como ha sido ilustrado en (5), el otro segmento complejo, pero no africado, se simplifica en posición de coda.

Por otro lado, las consonantes alveopalatales [tʃ tʃ’ ʃ] solamente ocurren ante o seguidas de vocal anterior:

(6) a. tʃaxani
jabalí
‘jabalí’
b. ɬ-namatʃ [ɬ-namatʃ]
3POS-hacha
‘su hacha’
(7) a. tʃ’etʃ’e
cotorra
‘cotorra’
b. titetʃ
plato
‘plato’
(8) a. ʃinwoʔ
abeja.silvestre
‘abeja silvestre’
b. j-itʃ
3S-ir
‘Se va.’

Por el contrario, el contexto de aparición de las consonantes dorsales no está sujeto a la calidad de la vocal adyacente, ya que ocurren tanto en presencia de vocales anteriores como posteriores.

Por último, cabe una breve mención al perfil tipológico de esta lengua. El nivaĉle presenta una tendencia a la polisíntesis y la aglutinación, y una marcación en el núcleo, al igual que las otras lenguas mataguayas. La morfología, especialmente la verbal, es muy rica, con prefijos, sufijos y clíticos tanto flexivos como derivacionales.

(9) lhneijatsjanjayashch’evatjulh
lh-n-ei-jatsjan-jayash-ch’e-vat-julh
3POS-CISL-nombre-CAUS-NMLZ-ANT-REC-VENT
‘La enseñanza que reciben para comportarse unos con otros.’
(Fabre 2016: 165)

Dado que más de un afijo derivacional puede ser utilizado, es posible encontrar largas secuencias de morfemas, con múltiple prefijación y sufijación, siguiendo la transcripción ortográfica y el análisis morfémico del autor, en (9). En este ejemplo, puede observarse la realización del morfema analizado como ‘referencia a un evento anterior’ con consonante palatal africada inicial <ch’e> [tʃ’e]. Este se añade a la base nominal lhneijatsjanjayash ‘su enseñanza’, cuya última sílaba tiene una vocal [a] y una consonante coronal <sh> [ʃ].4

3. PANORAMA SOBRE LA PALATALIZACIÓN: CARACTERÍSTICAS TEÓRICAS Y TIPOLÓGICAS

En este apartado se presenta un breve panorama teórico y tipológico sobre la palatalización, para luego analizar su manifestación en la lengua nivaĉle como cambio de sonido histórico y como proceso morfo-fonológico.

La palatalización se considera uno de los procesos fonológicos más frecuentes en las lenguas del mundo (Bhat 1978; Bateman 2011; Krämer & Urek 2016), según el cual un segmento no palatal desplaza su punto de articulación hacia la zona del paladar y, en algunos casos, también modifica su modo de articulación. No obstante, como sostiene Kochetov (2011: 1666), muchos de los procesos de palatalización sincrónicos también exhiben condicionamientos fonológicos y morfológicos complejos, así como efectos de opacidad, que reflejan intrincados cambios de sonido y reestructuración paradigmática.

Más particularmente, se considera la palatalización como un término paraguas, ya que incluye una variedad de procesos fonológicos que involucran la interacción entre consonantes y vocales anteriores y altas y la aproximante palatal /j/ (Bateman 2011). De este modo, a fin de puntualizar el proceso bajo estudio, es necesario considerar una serie de variables: (a) la consonante afectada, (b) el segmento desencadenante, (c) el segmento resultante y (d) el tipo de palatalización. En este trabajo, se sigue la distinción hecha por Bateman (2007, 2011) entre palatalización completa y secundaria, ya que es de utilidad para caracterizar el grado y tipo de palatalización en la lengua nivaĉle y para señalar las diferentes trayectorias de las dorsales en la familia mataguaya. Bateman (2011: 589) define la palatalización completa como el cambio que experimenta una consonante en su lugar de articulación primario y (frecuentemente) su modo de articulación, al entrar en contacto con un vocoide alto y/o anterior y desplazarse a la zona del paladar en el tracto vocal. Tal es el caso del cambio /k/→ [tʃ]. Por el contrario, la palatalización secundaria hace referencia a la adquisición de una articulación palatal por parte de una consonante, pero solamente de un modo secundario, p. ej. /k/→ [kʲ]. Es importante destacar que los segmentos involucrados en una palatalización completa (i.e., /k/→ [tʃ], /x/→[ʃ], etc.) implican mapeos que son atestiguados como patrones sincrónicos (Bateman 2007, 2011), pero que, desde un punto de vista diacrónico, deberían entenderse como puntos extremos de una escala, con posibles estadíos intermedios, detalle que será abordado en este trabajo.

Con respecto a las consonantes afectadas, y con base en estudios translingüísticos, se ha postulado una serie de implicaciones universales, por ejemplo:

(10) labial > coronal y dorsal (Bateman 2007: 86)

Básicamente, si la palatalización completa afecta a las consonantes labiales, necesariamente también afectará a las consonantes coronales y dorsales (cf. Chen 1973). De hecho, la palatalización completa está circunscrita a las coronales y dorsales. De modo similar, las labiales son las consonantes que menos se ven afectadas por la palatalización secundaria, mientras que es más común que este proceso ocurra con consonantes coronales o dorsales (Bateman 2007: 51).

Es importante añadir una observación a la escala en (10). Mientras que, en el grupo de las coronales, las consonantes afectadas suelen ser dentales y alveolares, dentro de las dorsales, son las velares las que son primordialmente afectadas y raramente las uvulares (Bateman 2011: 591). Esta tendencia se arraiga en las propiedades articulatorias y perceptuales de las uvulares (y otras consonantes posvelares), cuya realización suele estar condicionada por la calidad de la vocal circundante (no alta y posterior). Uno de los efectos fonéticos de las uvulares es el descenso y la posteriorización de la vocal adyacente como resultado de una co-articulación anticipatoria y/o perseveratoria. Este efecto fonético ha sido observado para un amplio rango de lenguas (Rose 1996; Howe 2000; Wilson 2007; Gick & Wilson 2006). En esa línea, también se ha señalado la altura vocálica como una pista acústica para la distinción y contraste entre consonantes velares y uvulares (Gallagher 2016). Por otra parte, cabe destacar la escasa distribución translingüística de las uvulares, ya que solo ocurre en 8.4% de las 567 lenguas que aparecen en el World Atlas of Linguistic Structures (Maddieson 2013). Un valor similar (8%) puede encontrarse en PHOIBLE (Moran & McCloy 2019). Desde la perspectiva de la fonología evolutiva, Blevins (2004) postula que la baja frecuencia de sonidos “inusuales”, como por ejemplo las uvulares, se explicaría por cambios de sonidos fonéticamente motivados que suelen eliminarlos. Las uvulares oclusivas tienden a cambiar su punto de articulación a la zona faríngea, velar o laríngea, y a experimentar una lenición completa.

Con respecto a la tipología de los segmentos desencadenantes, se sostiene que las vocales altas y anteriores, además de la aproximante palatal /j/, son las que típicamente desencadenan estos procesos. Se han postulado los siguientes universales implicacionales (Bateman 2011: 597):

(11) a. Si las vocales anteriores y más bajas desencadenan
la palatalización, también lo harán las vocales más altas.
b. Si las vocales altas que son más posteriores desencadenan la
palatalización, también lo harán las vocales altas anteriores.

Esto lleva a concluir que son las vocales más anteriores y más altas los mejores segmentos desencadenantes de la palatalización.

Es importante también considerar la interacción entre segmentos desencadenantes y afectados. De interés para el presente estudio, Blevins (2004: 138) postula que la palatalización de velares es más común ante vocales altas y la aproximante palatal que ante vocales anteriores no altas. Justamente, esta tendencia quedaría capturada por el universal implicacional en (11a), que estaría sustentado en motivaciones acústicas y perceptuales. Una serie de estudios experimentales sostiene que la palatalización está motivada por la similitud acústica entre las consonantes objetivo y las resultantes ante vocoides anteriores. Por ejemplo, Guion (1988) demuestra que la similitud acústica y perceptual entre la velar oclusiva [k] y la alveopalatal africada [tʃ] es mayor ante vocales anteriores altas que ante vocales anteriores medias o bajas. Esto provocaría que los oyentes identificaran a las oclusivas no coronales como coronales en contacto con vocales anteriores y altas. Es decir, las vocales anteriores y altas serían las candidatas óptimas para desencadenar procesos de palatalización.

En el marco de la fonología articulatoria (Browman & Goldstein 1986), Bateman (2007: 30) postula, en cambio, que la articulación es la principal razón detrás de la palatalización, entendida como el solapamiento temporal entre gestos articulatorios vocálicos y consonánticos. Basado en evidencia histórica, dialectal, fonética y fonológica, Recasens (2011, 2015, 2020) también se inclina por una motivación articulatoria, en vez de una explicación por equivalencia acústica, para la palatalización y asibilación de obstruyentes velares en lenguas romances y no romances (p. ej. lenguas eslavas). Según el autor, este cambio de sonido puede ocurrir cuando el lugar del cierre de la velar oclusiva se desplaza hacia la zona prepalatal y palatal y da como resultado intermedio una oclusiva palatal [c]. Esta realización puede luego ser identificada como una alveopalatal africada [tʃ] cuando su explosión es lo suficientemente prominente (Recasens 2015:18). Uno de los argumentos utilizados para postular la existencia de un estadio intermedio [c] en las lenguas romances es que muchas de estas lenguas tienen [c] como alófono de /k/ y que la palatalización de /k/ puede ocurrir no solo ante vocales anteriores, sino también ante vocal baja /a/ y en posición final.

En relación con la direccionalidad de la palatalización, es más común que se encuentre una direccionalidad regresiva que progresiva, pero “[...] existen unos pocos casos donde el segmento afectado precede al desencadenante” (Bateman 2007: 75-77). A esto podría sumarse la observación hecha en Bhat (1978: 61), según la cual el adelantamiento en el punto de articulación se ve más fácilmente favorecido por una vocal siguiente que está acentuada. En esa línea, Recasens (2015: 19) predice que el aumento del contacto con la lengua de una velar antes de /a/ y la posibilidad de que experimente un ablandamiento (velar softening)/palatalización será más factible en contextos de prominencia (posición inicial de palabra y en sílaba acentuada).

Por último, con respecto a la distribución y frecuencia de este proceso fonológico en las lenguas sudamericanas, González (2014) propone que la palatalización es una característica areal de las lenguas del Chaco, al igual que la presencia de consonantes uvulares. Particularmente, en la familia lingüística mataguaya, la palatalización completa afecta principalmente a las consonantes dorsales, lo que, según esta autora, constituye un rasgo marcado en el contexto del resto de las lenguas indígenas de América del Sur, donde la palatalización suele afectar a una sola consonante (por ejemplo, [t] o [s]) en vez de a clases de sonidos (González 2014: 12).

4. LA PALATALIZACION DE VELARES COMO CAMBIO DE SONIDO EN LA LENGUA NIVAĈLE Y EN LA FAMILIA MATAGUAYA

En las últimas décadas, se ha dedicado una gran atención al estudio de los factores fonéticos que contribuyen al cambio de sonido (Blevins 2004; Recasens 2011, 2015; Solé & Recasens 2012), principalmente a partir de los trabajos seminales de Ohala (1981, 1993), según los cuales los sistemas fonológicos de las lenguas están restringidos por la fisiología de la producción y la percepción del habla.

El presente trabajo asume que el cambio de sonido está fonéticamente motivado en sus inicios (Ohala 2003; Janda & Joseph 2003; Blevins 2004; Recasens 2015), y así que los factores relacionados a la articulación y a la percepción cumplen un rol fundamental en los cambios de sonido más comunes (Ohala 1981, 1993; Blevins 2004). Uno de ellos es, justamente, la palatalización de las oclusivas velares (principalmente) ante vocales anteriores. Puntualmente, como fue mencionado en §3, se ha postulado que la prevalencia encontrada en la palatalización de velares en comparación con la velarización/anteriorización de palatales o coronales está relacionada con factores perceptuales (Guion 1998). Sin embargo, también se ha presentado evidencia experimental (i.e., electropalatografía y palatografía estática) según la cual pequeñas variaciones en la articulación pueden desencadenar procesos de ablandamiento velar/palatali zación (Recasens 2015, 2020).

En §2, se destacaron algunas de las restricciones fonotácticas en la fonología de la lengua nivaĉle. En particular, se mencionó la asimétrica distribución vocálica hallada en contacto con las consonantes dorsales y las alveopalatales (6-8). Mientras que las dorsales ocurren precedidas y/o seguidas de cualquier timbre vocálico, las alveopalatales solo en presencia de vocales anteriores.

Campbell & Grondona (2007) aplican la reconstrucción interna a diferentes aspectos de la fonología histórica del nivaĉle y postulan que las velares se volvieron alveopalatales luego de vocales no posteriores y la aproximante palatal y también precediendo a las vocales /i e a/ siempre y cuando la vocal precedente no fuera posterior, lo que dio como resultado una alomorfía con sufijos y clíticos que empiezan con la variante velar o palatal según el contexto vocálico (Campbell & Grondona 2007: 13-14).

El presente estudio asume que la restricción en los contextos vocálicos de las palatales y la flexible posición silábica de la alveopalatal africada del nivacle, en comparación con otros segmentos complejos, tiene sus orígenes en un cambio de sonido histórico dentro de la familia mataguaya. Particularmente, en la lengua nivaĉle, los segmentos velares oclusivo sordo y eyectivo *k *k’ y el velar fricativo sordo *x del proto-mataguayo (PM) se palatalizaron en contacto con vocales anteriores.5

La variedad bermejeña del wichí también presenta una africada palatal sorda [tʃ] que se corresponde con una velar palatalizada [kʲ] en la variedad weenhayek hablada en Bolivia, como muestra la raíz para ‘hermano menor’.6 Sin embargo, es posible observar dos diferencias con el nivaĉle. Primero, las africadas simple y eyectiva también ocurren con vocales posteriores, por ejemplo /tʃuɬ/ ‘langosta’ (Nercesian 2014: 51), /tʃuhut/ ‘araña’, /latʃʼu/ ‘fondo’ (ibid: 41). Segundo, el wichí bermejeño solamente palatalizó la velar oclusiva (y eyectiva) en ataque, y no en posición de coda.

Asimismo, es importante destacar que a nivel sincrónico la africada palatal sorda también emerge como resultado de una asimilación de consonante-vocal en límite morfémico, es decir, como proceso morfofonológico. En (12a) la palatal resultante se realiza como aspirada [tʃʰ] ya que antecede a una glotal fricativa heteromorfémica en posición de ataque:

(12) a. [tek-hen] → [te.ˈtʃʰen] ‘Ellos/as comen.’
b. [ʔiwu+tenek-a] → [ʔi.wu.ˈte .ne.tʃa] ‘Él/ella está adorando.’
(Nercesian 2014: 55)
Al igual que en el caso de la velar oclusiva (12), la velar fricativa en posición de coda puede palatalizarse en límite de
morfema, al silabificarse como ataque de la siguiente sílaba:
(13) a. [’nojɪx-na] → [’no.jɪ.ʃa] ‘Este camino.’
b. [ʔilex-hen] → [ʔi.le.ʃen] ‘Lava las cosas.’ (Nercesian 2014: 67)

A diferencia del wichí bermejeño, el nivaĉle fonologizó la palatalización de la velar fricativa que sucede a la vocal anterior en los lexemas ‘camino’ y ‘lavar’ (véase Cuadro 2). Igualmente, también exhibe la palatalización sincrónica de obstruyentes velares en límite morfémico, aunque con diferentes particularidades, como se discutirá en §5.

Cuadro 2 Comparación entre cognados con dorsales y palatales en la familia mataguaya 

PM wichí /weenhayek chorote nivaĉle maká español
*k’-/*-x -tʃ ʼiniχ/kʲ’inix -kini/-xini -tʃ ʼiniʃ -kʼinix ‘hermano menor’
*k-/*-χ -tʃax/kʲax -tʃax -caχ ‘llevar’
*-k -etek -hetek -ʃatetʃ -etek ‘cabeza’
tetik titetʃ ‘plato’
jik ak jitʃ hak ‘me voy’
*x- -aʃi -exiʔ ‘boca’
-ha -ʃaʔ ɬaxanjex ‘precio’
*-x -ilex -le -kle ʃ -pulix ‘lavar’
’nojix naji nɑjiʃ witikhejix ‘camino’

En síntesis, con respecto al condicionamiento del proceso de palatalización sincrónico en wichí, Nercesian (2014: 109) sostiene que las velares oclusiva y fricativa se asimilan al punto palatal dentro del dominio de la palabra fonológica cuando “se encuentran en posición intervocálica precedidas por /i/ o /e/”. De esta manera, la direccionalidad de la palatalización sincrónica en wichí es progresiva y solo ocurre cuando la consonante está en posición silábica de ataque. Por su parte, Cayré Baito (2023) presenta un análisis enmarcado en la optimidad estratal (Kiparsky 2000) donde formaliza las jerarquías de restricciones que operan en el dominio de la palabra fonológica ([[prefijo + raíz]+ sufijo/ enclítico]) y en el nivel de la base (prefijo + raíz). Solo en el primer dominio es posible la palatalización de velares wichí, mientras que en el último no se activa; por ejemplo, [i-lex] ‘ella lava’ (*i-leʃ).

En el caso del chorote, existirían también dos tipos de consonantes palatalizadas. Por un lado, las que son producto del cambio de sonido histórico dentro de la familia; por ejemplo /kʲ/ y /kʲ’/, y por otro lado, las que emergen como producto de procesos morfo-fonológicos de palatalización progresiva que afectan tanto a consonantes coronales como labiales (Carol 2014). Es interesante destacar que no solo las vocales anteriores son los segmentos desencadenantes, sino también las posteriores altas para el caso de las coronales. Si bien Carol (2014: 76) postula la existencia de consonantes labiales, coronales y dorsales palatalizadas a nivel fonémico, el autor puntualiza que “el proceso de “fonemización” de las palatales parece ser reciente y probablemente incompleto (...) y que la palatalización es, sin dudas, el más característico y uno de los más complejos que la lengua presenta ”.7

El maká es la única lengua de la familia mataguaya que no habría desarrollado (aun de manera incipiente o inestable, como sería el caso del chorote) fonemas dorsales palatalizados. Sin embargo, es la única que mantiene una distinción entre obstruyentes velares y uvulares en las series de oclusivas, eyectivas y fricativas / k k’ q q’ x χ /, según el análisis de Gerzenstein (1994). A diferencia del nivaĉle, el inventario vocálico del maká incluye cinco vocales /i e a o u/, es decir, no existe una vocal posterior baja no abocinada /ɑ/, y las vocales medias cerradas /e o/ experimentan un descenso/abertura vocálica [ɛ ɔ] en contexto de consonantes velares y posvelares (Gerzenstein 1994: 54). La autora postula un alófono palatalizado de /k/: [c], el cual puede ocurrir ante vocal [e] y [a] y, en el caso de esta última vocal, en variación libre con [k] (Gerzenstein 1994: 45). También postula una contraparte palatalizada para la velar eyectiva /k’/, es decir [c’], frente a vocal media anterior [e] y en variación libre con [k], y una variante palatal [ç] del fonema velar fricativo /x/ ante vocal anterior. A diferencia de las oclusivas, [ç] fluctúa con [x] ante vocal posterior, lo que indicaría una mayor expansión, y posiblemente consolidación, del proceso de palatalización de la velar fricativa.

Los contextos de aparición y las fluctuaciones registradas de las velares oclusiva, eyectiva y fricativa palatalizadas podrían estar ilustrando un primer estadío de la palatalización en maká, es decir, un debilitamiento de la velar, previo al estadío de la asibilación, si se entiende la palatalización como un cambio de sonido que involucra dos etapas sucesivas en el camino de una oclusiva velar a alveopalatal africada y no como un cambio abrupto (Recasens 2020). A diferencia del maká, el proceso de palatalización se completó en la lengua nivaĉle, donde el cognado en (14b) muestra la presencia de una africada alveopalatal sorda con valor fonémico /tʃ/:

(14) a. [hecaχ] (Gerzenstein 1994: 45)
‘Llevo.’
b. [xatʃaχ] (Gutiérrez 2015: 64)
‘Llevo.’

Igualmente, es importante destacar que tanto el maká como el nivaĉle, que conformarían la rama II dentro de la familia mataguaya (Fabre 2005), han experimentado procesos de palatalización secundaria y completa en contexto de la vocal [a], algo no observado para el chorote y el wichí. Gerzenstein (1994: 54) define esta vocal como central, baja y no abocinada.

Como fue indicado en §3, la palatalización de velares en contexto de una vocal central baja /a/ no ha sido comúnmente mencionada en la literatura. Sin embargo, el cambio de velar oclusiva /k/ a palatal oclusiva [c] ante vocal baja tuvo un rol importante en lenguas romances como el francés antiguo, el romanche, dialectos del norte de Italia, y también en el turco y el persa (Recasens 2020: 31-32). No obstante, queda explicar por qué la vocal anterior alta [i] no desencadenaría la palatalización secundaria en maká (a diferencia del nivaĉle), al menos si se lo entiende como un proceso sincrónico, mientras que sí lo hacen las vocales [e a]. La situación descrita por Gerzenstein (1994) para el maká iría en contra del principio implicacional según el cual, en una lengua o variedad, una vocal baja y anterior media desencadena procesos de palatalización, solo si las vocales altas y anteriores también lo hacen (Kochetov 2011).8 Por el contrario, el caso de la vocal [a] como desencadenante en nivaĉle caería bajo la órbita de este principio, ya que también las vocales anteriores [i e] participan del proceso.

Para recapitular, solamente en la lengua nivaĉle se dio una palatalización completa (Bateman 2007) de los fonemas dorsales oclusivos y fricativos del proto-mataguayo de manera tautosilábica. Mientras que en la variedad bermejeña del wichí solamente se habría fonologizado la palatal africada simple y eyectiva, pero no la fricativa, en el chorote se habría consolidado la fonologización de la palatalización secundaria de la velar oclusiva y eyectiva y en menor medida, o de manera incipiente e inestable, la palatalización de labiales y coronales con distintos modos de articulación (nasales, laterales y aproximantes). De este modo, el chorote sería la lengua que mayor complejidad demuestra en las trayectorias de adelantamiento/atrasamiento del punto de articulación hacia la zona palatal y de asibilación de las consonantes, lo cual la ubicaría como la lengua más innovadora dentro de la familia en relación a este fenómeno. Por el contrario, la lengua maká es la que más habría resistido el cambio que afectó a las consonantes de la zona dorsal en las otras lenguas mataguayas. En ese sentido, es importante recordar que el maká es la única lengua que todavía mantendría el contraste velar-uvular en las series oclusiva, eyectiva y fricativa (Gerzenstein 1994), presente en el proto-mataguayo (Viegas Barros 2013). En cambio, esta distinción se fue perdiendo en las otras lenguas de la familia; la velar habría adelantado su punto de articulación y las uvulares se habrían mantenido o bien fluctuado entre realizaciones velares y uvulares, las cuales, en el caso del nivaĉle, no se explican necesariamente como efectos de co-articulación con las vocales circundantes.9 Como fue mencionado en §3, y desde el marco de la fonología evolutiva (Blevins 2004), estos cambios de sonidos que experimentan las uvulares (fusiones, cambios en el punto de articulación, leniciones) serían fonéticamente naturales.

Por último, es de destacar que solamente en la lengua nivaĉle se dio una palatalización regresiva y progresiva como cambio de sonido histórico. Este fenómeno afectó tanto a las obstruyentes velares continuas como no continuas en adyacencia de las vocales anteriores [i e a] y de la semiconsonante palatal [j], que habría desencadenado la fonologización de [tʃ tʃ’ ʃ], en tanto cambio de sonido fonéticamente condicionado y difundido a través del léxico.

Dado el panorama presentado hasta aquí, cabe mencionar algunas cuestiones relacionadas con la representación de estas consonantes en las fuentes históricas disponibles sobre la lengua nivaĉle. A diferencia de otros pueblos chaqueños, el contacto entre el pueblo nivaĉle y los misioneros ocurrió de modo bastante tardío.10 Los primeros registros escritos del nivaĉle se remontan a principios del siglo XX. El misionero anglicano Richard Hunt llevó adelante tareas de documentación y descripción lingüística de seis lenguas chaqueñas, entre ellas el nivaĉle, al que denominó “chunupí” o “suhin”, según el término utilizado por el Padre Pride. Publicó un vocabulario trilingüe castellano-inglés-chunupí-suhin (Hunt 1915) como un apéndice de su estudio sobre el chorote y una gramática sobre la lengua nivaĉle (Hunt 1924), que fue utilizada por los misioneros de la época (Henry 1939). En el vocabulario, la traducción de las formas en español e inglés es dada en dos versiones, como “chunupí”, basado en su propio trabajo de 1913, y como “suhin” (abreviado con S.), con base en un vocabulario suhin inédito del Padre Pride de 1903. Sin embargo, no hay una indicación de cómo interpretar la ortografía, aunque sí se establecen correspondencias entre los sonidos del nivaĉle y los del inglés, español y galés en la presentación de los grafemas utilizados en su gramática de 1924.

Cabe analizar una serie de alternancias relevantes para el presente estudio. Por un lado, Hunt registra una variación entre la velar oclusiva [k] <k> y la palatoalveolar fricativa sorda [ʃ] <sh>, por ejemplo, en lo que denomina la partícula para ‘arriba, sobre’ <kisham> y <shisham>, respectivamente. Si bien se esperaría la alternancia con la palatoalveolar africada [tʃ] <ch>, y no con la fricativa [ʃ], Hunt califica como “común” el intercambio entre <ch> y <sh> en esta lengua y en el chorote (Hunt 1915: 258).11 En esa línea, lista dos alternantes para los sufijos verbales que indican ‘dentro, en, abajo’ como <che> y <she>. No es fácil discernir la exactitud de estas transcripciones, dado que el autor también menciona el intercambio consonántico entre [k] <k> y [tʃ] <ch>, [k] <k> y [kʲ] <ky>, así como [ts] <ts> y [tʃ] <ch>, y también [s] <s> y [ʃ] <sh> (Hunt 1924: 2).12 Todas estas variaciones involucrarían adelantamientos en la articulación de las dorsales, además de asibilaciones, y también retracciones de las alveolares a la zona palatal.

No obstante, existen otros detalles listados en el vocabulario que pueden dar una pista para entender el estadio del proceso de palatalización, así como otros procesos dentro de la lengua nivaĉle. Por ejemplo, Hunt (1915: 273) transcribe ‘cola’ como <kaas> y ‘cola de pájaro’ como <chaas-che>. Se podrían hacer dos observaciones al respecto. Primero, sería plausible postular la alternancia entre [k] y [tʃ] en ese contexto (nótese el lexema para ‘llevar’ en el Cuadro 2, con palatalización histórica de *k ante vocal [a]). Segundo, en virtud de la presencia de esta vocal, y una consonante coronal [s], es plausible la sufijación del alternante palatal <che>, y no el velar <ke> (véase §5). Con base en datos propios tomados en terreno, las dos formas se transcriben fonéticamente como [-qɑs] y [-qɑs-tʃe], lo que podría señalar, por un lado, la ausencia de la africada palatal inicial al haberse desarrollado la vocal posterior [ɑ], pero a su vez la regularización/fosilización del sufijo con la africada alveopalatal inicial en -che, previa a la emergencia de la vocal posterior.13 Podría entenderse este ejemplo como un caso de regla telescópica (rule telescoping), “ [...] la cual colapsa una secuencia histórica de cambios de sonido fonéticamente motivados a > b > c, etc.” (Blevins 2004: 69) [“which collapses a historical sequence of phonetically motivated sound changes a > b > c, etc.”; mi traducción]. En este ejemplo, las etapas intermedias en la serie de cambios históricos no son visibles en la fonología sincrónica, o no pueden ser claramente motivadas.

Un caso interesante lo constituyen las formas registradas para ‘labio inferior’: <kaat-shi>; <S. kas-keet-shi>, transcrito actualmente como [katʃi] y también con el significado de ‘cuchara’. Las formas chunupí y suhin registradas por Hunt y por el Padre Pride (con “S” de suhin), respectivamente, difieren en la vocal [a] y [e]. Es interesante destacar que el propio Hunt (1924: 1) registra una alternancia entre estas vocales: <waf> <wef> ‘morir’ y también algunas palabras que en la actualidad se transcriben con [a], se consignan como [e]. Por ejemplo: <nepu> ‘dos’ [napu] (Hunt 1915: 260), <thlef>; <S. thlef> ‘ala de ave’ [ɬaf], <nukfet>; <S. nukfet> ‘faja’ [nukfat] (Hunt 1915: 279), <tenuk>; <S. tenuk> ‘gato’ [tanuk] (Hunt 1915: 281), <ha-wen>; <S. ha-wen> ‘hallar’ [xaʔwan] , <namech>; <S. nemech> [namatʃ] ‘hacha’ (Hunt 1915: 282). De modo inverso, la vocal [a] es transcrita como [e] en ‘largo’: <pitaj>; <S. pitej> [piteχ] (Hunt 1915: 285).

Si bien no es posible reconstruir su transcripción fonética exacta, la alternancia registrada en las fuentes entre las vocales <e> y <a> es de interés para este trabajo -especialmente las formas para ‘hacha’: <namech>; <S. nemech> [namatʃ], con la alveopalatal africada final. Como se mencionó con anterioridad, se ha catalogado como poco común que las vocales bajas (y no anteriores) desencadenen procesos de palatalización, tal como lo muestra el caso atestiguado en el nivaĉle. En ese sentido, se podría hipotetizar un escenario dentro del desarrollo vocálico de la lengua nivaĉle donde la vocal media /e/, en contextos no claramente definibles según los datos analizados, hubiera reducido su altura vocálica y devenido en [a]. La palatalización como cambio de sonido histórico habría ocurrido en un estadío anterior a este hipotético proceso.14 De este modo, la distribución contemporánea de palatales en contacto con la vocal baja [a] demostraría que en realidad la palatalización ocurrió antes del cambio de sonido vocálico; es decir, sería este un caso de regla telescópica. Otra opción consistiría en postular que la alternancia registrada en las transcripciones de esas vocales se debería más bien a una realización más anterior y alta, como [æ]. Sin embargo, las vocales ocurren tanto en sílabas abiertas como cerradas, acentuadas e inacentuadas. Sin duda, sería necesario un estudio exhaustivo de todas las transcripciones que pudieran mostrar estas alternancias. Sería igualmente difícil llegar a un resultado concluyente, dados los escasos estudios históricos disponibles y el hecho de no poder acceder a datos lingüísticos previos a los primeros años del siglo XX. Paralelamente, y desde una perspectiva sincrónica, si bien los resultados ilustrados en la Figura 1 no se corresponden con una realización más anterior de la vocal /a/, sería necesario investigar más profundamente los valores formánticos de las vocales bajas /a/ y /ɑ/ en una muestra mayor de hablantes. A este respecto, la teoría adaptativa de la dispersión postula que los sonidos distintivos de una lengua tienden a ser posicionados en un espacio fonético de un modo que maximice su contraste perceptual (Liljencrantz & Lindblom 1972). Más allá de estas observaciones, y desde un punto de vista fonológico sustentado en el principio de economía (Clements 2003), es esperable que en el desarrollo de un sistema de seis vocales como el del nivaĉle surja una bipartición en torno al rasgo [anterior], y así que la vocal /a/ se comporte como /i/ y /e/.

En este trabajo, y en función de los datos hasta aquí presentados, se postula la hipótesis de la palatalización completa de las obstruyentes dorsales del nivaĉle con un estadío intermedio de palatalización secundaria: *k > c > tʃ y de *x > ç > ʃ, dada la evidencia comparativa en las otras lenguas mataguayas y las propias alternancias registradas para el nivaĉle en las fuentes históricas, arriba mencionadas. En particular, es significativo observar que en variedades del wichí, y en el chorote y el maká, se han registrado instancias de palatalización secundaria tanto de dorsales oclusivas como fricativas. Más aún, en el maká, la lengua más estrechamente emparentada con el nivaĉle (§2.1), los alófonos palatales de las velares oclusivas, eyectiva y fricativa se dan también en contacto con la vocal central [a]. Como fue mencionado anteriormente, la palatalización de dorsales en contacto con vocal no anterior y baja no es tipológicamente común (§3). Sin embargo, el cambio de la velar oclusiva /k/ a palatal oclusiva [c] ante vocal baja también tuvo un rol importante en las lenguas romances (Recasens 2020). La postulación de estadíos intermedios en la palatalización de las velares obstruyentes, basados en factores articulatorios, hallaría también sustento en la información histórica y dialectal disponible sobre el nivaĉle y la familia lingüística mataguaya.

5. LA PALATALIZACIÓN COMO PROCESO MORFO-FONOLÓGICO EN NIVAĈLE

Además de la existencia de los fonemas alveopalatales africados y fricativo /tʃ tʃ’ ʃ/ producto de la palatalización como cambio de sonido histórico, en nivaĉle existe una alternancia morfo-fonológica de sufijos y clíticos con velares /k k’ x/ y alveopalatales /tʃ tʃ’ ʃ/ iniciales. El Cuadro 3 muestra los alternantes con sus correspondientes glosas:

Cuadro 3 Alternantes velares y palatales en nivaĉle 

Alternancia velar vs. alveopalatal Glosa
-ke ~ -tʃe ‘FEMENINO’
-kat ~ -tʃat ‘COLECTIVO’
-xij ~ -ʃij ‘CONTENEDOR’
=k’e ~ =tʃ ’e ‘LOCATIVO (interior) /INTENSIVO’
=kiʃam ~ = tʃiʃam ‘LOCATIVO (arriba)’
=xi ~ =ʃi ‘LOCATIVO/RESULTATIVO’
=xam ~ =ʃam ‘LOCATIVO/DIRECCIONAL (en/arriba de/arriba/a través de)’
=xaʔne ~ =ʃaʔne ‘LOCATIVO/DIRECCIONAL (abajo/hacia abajo)’

En este trabajo se propone que las alternancias listadas reflejan un proceso morfo-fonológico de palatalización sincrónico que también es rastreable en las fuentes históricas consultadas. En §4, se mencionó, por ejemplo, la alternancia entre [kiʃam] y [ʃiʃam] <kisham> y <shisham> (Hunt 1915: 262-263), [ke] y [tʃe] (Hunt 1924: 37,13). Es sabido que los cambios de sonido pueden iniciarse en procesos fonéticos de bajo nivel, como es el caso de las asimilaciones, que luego se fonologizan en generaciones futuras y cuyos resultados pueden ser codificados en alternancias morfológicas (Salmons 2021: 169); es decir, se desarrollan a partir de contextos fonológicos y van expandiéndose sobre contextos morfológicos. Más particularmente, la realización velar vs. palatal de la consonante inicial de los sufijos y clíticos en el Cuadro 3 está motivada por la calidad de la última vocal de la raíz o base precedente, el mismo contexto fonético que motivó el cambio de sonido histórico.

Básicamente, si la base contiene una vocal posterior /u o ɑ/, se utiliza la variante velar, y si hay una vocal anterior /i e a/, se utiliza la variante palatal. Los ejemplos (15-17) muestran que la vocal desencadenante y la consonante afectada están adyacentes en límite morfémico:

(15) a. smit.ka-tʃat [smit.ka-tʃat]
maní-COL
‘plantación de maní’
b. faj.ku-kat
algarrobo-COL
‘algarrobal’
(16) a. ji-k’uts-fa-tʃe [ji-k’uts-fa-tʃe]
1POS-apacentar-NMLZ-F
‘mi compañera’
b. ɬawo-ke
habitante-F
‘habitante/moradora’
(17)
a. finkɑ-xij
tabaco-CON
‘pipa’
b. wat-kape-ʃij
INDEF.POS-grasa-CON
‘recipiente para guardar grasa de pescado’

Sin embargo, frente a este patrón de palatalización establecido, existe una serie de ejemplos que plantea algunos interrogantes. Primero, se han documentado algunas diferencias en la selección de los alomorfos. Más específicamente, Stell (1987) documentó solamente los alternantes velares en las siguientes bases con vocales anteriores que deberían seleccionar, por el contrario, los alternantes palatales. Las formas listadas a la izquierda corresponden a datos propios y las listadas a la derecha a las consignadas por Stell (1987) en su descripción gramatical del nivaĉle:

(18) a. j-iʔ=ʃaʔne cf. j-iʔ-xane (Stell 1987: 301)
3s-estar-LOC
‘Está sentado/a.’
b. -kle ʃ=ʃaʔne cf. -kleʃ-xane (Stell 1987: 328)
lavar=LOC
‘Lavar hacia abajo.’
c. ɬ-ɑ.w-eɬ=ʃaʔne cf. ɬ-aw-xane-ʔeɬ (Stell 1987: 301)
2s-estar-PR.PL-LOC
‘Ustedes están sentados/as.’
d. ɬ-ɑ̰w=xaʔne cf. ɬ-aw-xane (Stell 1987: 301)
2s-estar-LOC
‘Estás sentado/a.’

En otras palabras, mientras que las vocales anteriores [i e a], presentes en las bases de (18a,b,c), deberían seleccionar las formas palatales, en los ejemplos documentados por Stell (1987) aparecen las velares. Estas contrastan con el patrón esperado y con el encontrado en los datos recogidos de primera mano en diversos trabajos de campo. De hecho, Stell (1987: 328) documenta la variante velar con vocales posteriores, por ejemplo, [-nuʔ-xane] ‘agacharse’. En (18d), se podría poner en cuestión la anterioridad de la vocal, y postular que en realidad es posterior, como la forma registrada a la izquierda [ɑ̰]. No obstante, no se puede especular lo mismo para los otros ejemplos. Nótese que Stell (1987: 301) documentó la forma [ɬ-aw-xane-ʔeɬ] para la segunda persona del plural de ‘sentarse’. Más allá de la diferente ubicación para el morfema de plural pronominal, es interesante observar que en la forma (18d), donde el morfema de plural pronominal [-ʔeɬ] precede al locativo (LOC), la vocal anterior [e] desencadena el uso de la alternante palatalizada [=ʃaʔne], consistente con el análisis de palatalización documentado aquí.

Segundo, los ejemplos en (18) y (19)-(22) sugieren que la adyacencia no es una condición necesaria para la selección de la variante velar vs. la palatal. A diferencia de los casos de palatalización sincrónica registrados en la lengua wichí (§4), el segmento desencadenante y el afectado en nivaĉle no están linealmente contiguos, si bien también forman parte de la misma palabra fonológica. Mientras que en algunos casos es posible reconstruir la presencia de una vocal anterior elidida, en la mayoría no es posible.15 En suma, puede haber consonantes labiales (21b,c,d), coronales (19a), (22a), dorsales (20), (22b) y glotal (19b), (21a), ubicadas entre la vocal desencadenante y la consonante afectada.

(19) a. ɬ-net=ʃam
2s-levantarse-LOC
‘Te levantás.’
b. jitaʔ=ʃam [jitaʔ=ʃam]
monte-LOC
‘monte grueso/tupido’
(20) xaxux=xam ɬa=tʼun
1s-morder=LOC F.DET=duro.galleta
‘Muerdo la galleta.’
(21) a. tʃi-jɑʔ=xi
INDEF.S-beber-RES
‘Está borracho.’
b. klim=ʃi
blanco-RES
‘harina’
c. ∅-tak’op=xi
3s-humedo=RES
‘Está húmedo.’
d. ∅-kaɬip=ʃi
3s-blando=RES
‘Está blando.’
(22) a. ∅-is=tʃ’éʔ
3s-lindo-INTENS
‘Es hermoso/a.’
b. ∅-ux=k’éʔ na=niklɑtsitʃ
3s-grande-INTENS DET=maíz
‘El maíz es muy grueso/grande.’

Tercero, y a pesar del apoyo empírico para interpretar estas alternancias en términos de un proceso de palatalización sincrónicamente activo y gobernado por la calidad de la vocal anterior presente en la raíz precedente, hay algunas formas que no se ajustan a las generalizaciones de palatalización esperadas (Gutiérrez 2015):

(23) a. ∅ -klats’us=tʃ’e
3s-resbaladizo=INTENS
‘Está resbaladizo.’ cf. (22)=tʃ’e
b. -klɑs=tʃ’e
limpiar=INTENS
‘carpir’ cf. (22)=tʃ’e
c. xa-tɑɬ=ʃam
1s-crecer=LOC
‘vengo de’ cf. (20) =xam
d. ji-kxus=ʃam
1POS-rodilla=LOC
‘sobre mi rodilla’ cf. (20) =xam
e. tsi-kɑt=ʃaʔne
1s-caer=LOC
‘Me caigo.’ 16 cf. (18) =ʃaʔne
f. ∅ -kus=ʃi
3s-calor=LOC
‘Está con calor.’ cf. (21)=ʃi
g. jakut=ʃij
negro?=CON
‘plato de porongo’ 17 cf. (2b)=ʃij
(24) a. a-k’ok=ʃi
3s-polvo=LOC
‘Estás polvoriento/a.’ cf. (21)=ʃi
b. ∅ -t’uk = tʃ’e
3s-obstruido=INTENS
‘obstruido/tapado’ cf. (22)=tʃ’e
c. t’aklɑk-tʃat
yuyo-COL
‘yuyal’ cf. (15a)=tʃat

Lo inesperado en cada uno de estos casos es que las alternantes palatales, [ʃ] y [tʃ’] ocurren después de una vocal posterior [ɑ o u], en lugar de una vocal anterior. Sin embargo, lo que comparten los ejemplos en (23a-g), es la presencia de una consonante coronal interviniente entre la vocal y el alternante. En esa línea, se podría plantear la hipótesis de que la consonante coronal intermedia (t, s, ɬ,) podría estar ejerciendo una influencia de asimilación local en la realización del siguiente segmento; por ejemplo, como perseverante de la articulación coronal. Esta hipótesis nos lleva a preguntarnos sobre la situación de [k] en (24), ya que a primera vista quedaría fuera de la clase natural de las coronales. En particular, este ejemplo problematiza la especificación de rasgos distintivos y el comportamiento fonológico del segmento complejo /kl/, ya que la dorsal final en (24a-c) es, de hecho, /kl/ de manera subyacente:

(25) a. a-k’okl-eɬ=ʃi
2s-polvo-PR.PL=LOC
‘Están polvorientos/as.’
b. xa-t’ukl-ijan-tʃ’e na=tsok
3S-obstruir-CAUS-LOC DET=caño
‘Yo tapo el caño de plástico.’
c. Ø-am=pa t’aklokl-a ~ t’aklok’-a
3s-no-DET yuyo-NEG
‘No hay yuyo.’

Como fue mencionado en §2, el segmento complejo /kl/ solo ocurre ante vocal y se delateraliza en [k] en posición de coda (5). Comparativamente, se corresponde con la lateral simple /l/ y la preglotalizada /’l/ en otras lenguas mataguayas, e históricamente se habría desarrollado de la sonante lateral *l del proto-mataguayo. En Gutiérrez (2015), se postuló que /kl/ solamente está especificada con los rasgos distintivos DORSAL y [lateral], dada la falta de evidencia fonológica para su especificación como CORONAL y su simplificación en [k], y no [l], en posición de coda. Sin embargo, ejemplos como (24a-c) sustentan la hipótesis de su especificación como CORONAL, ya que se comporta como las otras consonantes coronales [t, s, ɬ,] en el proceso de palatalización de velares en contexto morfo-fonológico. Particularmente, la consonante coronal adyacente al afijo/clítico bloquearía el efecto de la vocal posterior y desencadenaría la elección del alternante palatal. De alguna manera, estos casos estarían indicando una sobregeneralización del rasgo CORONAL.

Más aún, y en línea con el patrón recién presentado, los siguientes pares de ejemplos refuerzan la hipótesis del crucial rol que las consonantes coronales cumplen en los procesos de palatalización en límite morfémico:

(26) a. Ø-ux
3s-grande
‘Es grande.’
b. Ø-ux=k’e
3s-grande=LOC
‘Es grueso.’
(27) a. Ø-u-s
3s-grande-PL
‘Son grandes.’
b. Ø-u-s=tʃ’e
3s-grande-PL-LOC
‘Son gruesos.’
(28) a. tox=kiʃam na=xpɑjitʃ
lejos=LOC DET-casa
‘La casa es alta.’
b. tos=tʃiʃam na-wa=ɬa-j
lejos=LOC DET-PL=fruta-PL
‘Las frutas están altas (en el árbol).’
(29) a. akɑx=k’e ɬa=ɬawɑ
rico=LOC DET-F=flor
‘Huele bien la flor.’
b. akɑs=tʃ’e na-wa=ɬawɑ-k
rico=LOC DET-PL=flor-PL
‘Huelen bien las flores.’

En otras palabras, las alternancias encontradas en (26-27), (28) y (29) muestran que independientemente de la calidad de la vocal posterior, [u o ɑ] respectivamente, es el rasgo CORONAL de la consonante final la que pareciera determinar el uso de la variante alveopalatal. En cambio, no es posible encontrar el caso opuesto. Una consonante dorsal pospuesta a una vocal anterior no puede bloquear el efecto de la palatalización; es decir, la aparición del alternante con punto de articulación alveopalatal:

(30) a. Ø-ɑktsex=ʃam
3s-espeso=LOC
‘Es impenetrable.’
b. Ø-ɑktsex=ʃi
3s-espeso=LOC
‘Es espinoso.’
(31) ji-tʃax=ʃane [ji-tʃax=ʃane]
3s-llevar=LOC
‘Sujeta.’ (Seelwische 2016: 40)
(32) ja-maklak=ʃi [ja-maklak=ʃi]
1s-ágil.flexible=LOC
‘Soy ágil/flexible.’ (Seelwische 2016: 83)
(33) ajtex=ʃi
dolorido=INTENS
‘muy salado’ (Campbell et al. 2020: 58)

En los ejemplos (30)-(33), las vocales anteriores [e] y [a] rigen la selección del alternante palatal, aunque estén flanqueadas por una consonante dorsal [x k].

En suma, hay tres cuestiones importantes a destacar sobre los patrones de palatalización morfo-fonológica en nivaĉle. Primero, la vocal baja [a] puede ser desencadenante de la palatalización, además de las vocales anteriores /i e/. Segundo, las vocales desencadenantes no necesariamente están adyacentes a las consonantes afectadas. Tercero, los casos discutidos en (23-24) muestran que, más allá del rasgo anterior de la vocal o de la aproximante palatal, las consonantes coronales también pueden condicionar la alternancia velar-palatal y, de hecho, anular el potencial efecto de la vocal posterior, si asumimos la existencia de un proceso de asimilación a distancia. Por el contrario, una base con una consonante velar a la que le precede una vocal anterior no puede bloquear el efecto de la palatalización a través del límite morfémico, como se mostró en (30)-(33). Por último, una consonante laríngea o labial tampoco puede interferir en la selección del alternante velar o palatal ante la presencia de una vocal posterior o anterior, respectivamente.

6. CONCLUSIONES: ENTRE LA SINCRONÍA Y LA DIACRONÍA, TRAYECTORIAS DE PALATALIZACION Y EMERGENCIA DE PATRONES

En este estudio se han presentado y analizado los patrones de palatalización de obstruyentes velares en la lengua nivaĉle desde una perspec tiva diacrónica y sincrónica. Si bien la palatalización ha sido considerada como uno de los procesos fonológicos más recurrentes en las lenguas del mundo, al estar arraigada en propiedades físicas del habla y así ser considerada como un cambio fonético natural, también se han señalado los complejos condicionamientos fonológicos y morfológicos, y los efectos de opacidad que pueden intervenir (Kochetov 2011).

En el caso del nivaĉle, por un lado, se demostró que este cambio de sonido no solo ha involucrado a las vocales anteriores alta [i] y media alta [e] como segmentos desencadenantes, sino también a la vocal baja [a], algo que es considerado “inusual” desde la tipología fonológica. Por otro lado, además de que las velares oclusiva, eyectiva y fricativa experimentaron una palatalización regresiva y progresiva como cambio de sonido fonéticamente motivado, que dio como resultado la fonologización de [tʃ] [tʃ’] y [ʃ], la palatalización también se expandió a contextos morfológicos y se manifiesta en alternancias de sufijos y clíticos con oclusiva, eyectiva y fricativa velar por un lado, y africada simple y eyectiva y fricativa alveopalatal, por el otro lado. En esa línea, una particularidad que presentan estos patrones de alternancia morfo-fonológica es que los segmentos desencadenantes no están necesariamente adyacentes al segmento afectado. De esta manera, los sufijos y clíticos con alveopalatal inicial pueden añadirse a bases con consonantes labiales, coronales, dorsales y laríngeas en posición final. En cambio, las formas con velar inicial no pueden combinarse con bases que tienen una consonante coronal en posición final. Más todavía, los supuestos contraejemplos de palatalización de alternantes velares muestran bases con vocales posteriores. La notable particularidad de estos casos es que las consonantes intervinientes son coronales. En ese sentido, se podría postular que en la lengua nivaĉle emergió un patrón de sobregeneralización del proceso de palatalización. El modo por medio del cual se desarrolló y se expandió este proceso necesita ser investigado en detalle y también ser considerado en el contexto de los diferentes grados de palatalización que exhiben las otras lenguas mataguayas.

Con base en la evidencia comparativa con el wichí, el chorote y el maká, la distinción entre palatalización completa y secundaria (Bateman 2007, 2011) demostró ser útil para rastrear las trayectorias que experimentaron las dorsales de estas lenguas. Mientras que el nivaĉle es la única lengua que fonologizó la palatalización completa de la serie de velares oclusiva, eyectiva y fricativa, en la variedad del wichí bermejeño abajeño solo se registra para las dos primeras. En cambio, otras variedades más conservadoras, como el wichí weenhayek o el bermejeño arribeño, solo cuentan con velares con palatalización secundaria en su inventario fonológico y no registran la palatalización como fenómeno morfo-fonológico a nivel sincrónico. Tanto el wichí como el chorote son lenguas con una importante diversidad dialectal que incluye distintos tipos de palatalización de las consonantes dorsales, entre otros aspectos. En el caso del chorote, debe sumarse el hecho de que la palatalización secundaria habría dado un paso más radical al afectar también a consonantes labiales y coronales. En el extremo opuesto se encuentra el maká, que sería la lengua más conservadora dentro de la familia, tanto en relación al proceso de palatalización como al concomitante mantenimiento del contraste velar-uvular que tuvo diversas evoluciones en las otras lenguas mataguayas. Particularmente, según Gerzenstein (1994, 1999), el maká no evidencia ningún caso de fonologización de velares palatalizadas. Solamente se consignan alternantes fonéticas palatales en los modos de articulación oclusivo, eyectivo y fricativo. No obstante, si consideramos la propuesta de mayor proximidad léxica dentro de la familia mataguaya entre el nivaĉle y el maká (Fabre 2005), es interesante destacar que son estas las dos únicas lenguas en las que una vocal baja podría desencadenar procesos de palatalización (con distintos grados y niveles de análisis en cada una de ellas), lo cual resalta la necesidad de un estudio sobre el desarrollo histórico de sus sistemas vocálicos.

Con todo, este trabajo asume una postura del cambio de sonido como fonéticamente motivado en sus inicios, pero destaca también la necesidad de incorporar factores articulatorios y la noción de gradualidad (Recasens 2020). En esa línea, se postula la hipótesis de la palatalización completa de las obstruyentes dorsales del nivaĉle, con un estadío inter medio de palatalización secundaria: *k > c > tʃ y de *x > ç > ʃ, dada la evidencia comparativa en las otras lenguas mataguayas y las propias alternancias registradas para el nivaĉle en las fuentes históricas. De esta manera, esta investigación contribuye, por un lado, a los estudios sobre cambio de sonido en la lengua nivaĉle y en la familia mataguaya. Por otro lado, ofrece nuevos datos para los debates en torno a las características tipológicas de la palatalización y su implementación como cambio de sonido a partir del análisis de caso de una lengua indígena sudamericana, particularmente, en lo concerniente a los tipos de vocales desencadenantes.

ABREVIATURAS

1: primera persona

2: segunda persona

3: tercera persona

AG: agentivo

ANT: anterior

CAUS: causativo

CISL: cislocativo

CLAS: clasificador

COL: colectivo

CON: contenedor

Det: determinante

F: femenino

INDEF: indefinido

INS: instrumental

INTENS: intensivo

LOC: locativo

NEG: negación

NMLZ: nominalizador

O: objeto

PL: plural

POS: posesivo

PR: pronominal

REC: reciente

RES: resultativo

S: sujeto

VBLZ: verbalizador

VENT: ventivo

REFERENCIAS

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1 Los ejemplos se presentan en transcripción fonética ancha y generalmente siguen las convenciones del Alfabeto Fonético Internacional.

2 Las vocales se segmentaron en el programa Praat (Boersma & Weenink 2023). El punto medio de cada vocal se estimó utilizando el análisis de codificación de predicción lineal (LPC) con una serie de ventanas gaussianas superpuestas de 50 ms y un tamaño de paso de 25 ms. Los valores de los formantes se dan en Hertz.

3 Si consideramos el análisis silábico de esta africada en la familia mataguaya, /ts/ tampoco puede ocurrir en posición de coda en wichí y en chorote, pero sí en maká. Por ejemplo, mientras que uno de los alomorfos de plural nominal en maká es [-ts], su forma correspondiente en wichí, chorote y nivaĉle es [-s]. El fortalecimiento consonántico en posiciones prosódicas no prominentes -por ejemplo, en posición final de sílaba o palabra- es raro tipológicamente, ya que no se sustenta en factores aerodinámicos y/o perceptuales. En cambio, es más plausible postular una simplificación de la complejidad articulatoria de la africada /ts/ en posición de coda para las lenguas wichí, chorote y nivaĉle.

4 Confróntese la realización del mismo morfema ante vocal posterior [u] en la sílaba precedente:

(i) cajuujqu’e lhapesh
cajuu-j-qu’e lhapesh
tiempo.largo-INS-ANT remoto
‘antiguamente’ (Fabre 2016: 363)

5 Las fuentes utilizadas para la confección de este cuadro son: wichí (Nercesian 2014), weenhayek (Claesson 2017), chorote (Gerzenstein 1979, 1983), nivaĉle (Gutiérrez 2015), maká (Gerzenstein 1994, 1999). Las transcripciones fueron normalizadas siguiendo las convenciones del Alfabeto Fonético Internacional.

6 También se documenta la velar palatalizada /kʲ/ en comunidades wichí de Misión La Paz (Avram 2008) y Rivadavia Banda Sur (Terraza 2009), ambas localizadas en la provincia de Salta, Argentina.

7 Además, el autor menciona que /kʲ/ y /kʲ’/, los sonidos correspondientes a otras velares oclusivas palatalizadas o alveopalatales africadas en wichí, maká y nivaĉle, “ ‘palatalizan’ tras /i, y/: /ky/ se vuelve /sy/ y /ky’/ se vuelve /tsy’/, cf. [Ɂa-'kyoɁo] ‘tu mano’, [Ɂi-'syoɁo] ‘mi mano’ y [Ɂa-ky’emhlaɁ] ‘tu cónyuge’, [Ɂi-tsy’emhlaɁ] ‘su cónyuge’.” (Carol 2014: 100). Lo interesante de estos ejemplos es que estos procesos, que más bien involucrarían una coronalización y una asibilación, ocurren en contextos de prefijación y no de sufijación, como el mencionado para el caso del wichí.

8 También, en esa línea, Bateman (2007: 66) menciona que no se han registrado lenguas donde la vocal anterior [e] opere como desencadenante de la palatalización mientras que [i] y [j] no.

9 Mientras que para el nivaĉle, el chorote y el wichí (y sus variedades) estos puntos de articulación han sido analizados como variantes de un mismo fonema, la mayor divergencia ha radicado en la determinación de la forma subyacente. En el caso del nivaĉle, Stell (1987) incluye a [q] y [q’] como alófonos de /k/ y /k’/. Es interesante destacar que las oclusivas uvulares ocurren frente a vocales anteriores [i] y [e], por ejemplo: [qiˈxuk] ‘palo blanco’, [qeklejˈʧe] ‘poroto’, pero también la autora menciona casos donde la velar y la uvular están en variación libre: [nɑxˈqe] ~ [nɑxˈke] ‘vasija’ (Stell 1987: 65). Asimismo, sostiene que la glotal fricativa [h] es un alófono que está en variación libre con la velar fricativa [x], a la cual otorga valor fonémico en esta lengua. Gutiérrez (2015), Fabre (2016) y Campbell et al. (2020) coinciden con este primer análisis de Stell (1987), en tanto que la alternancia entre oclusiva velar y uvular no tiene estatus fonémico. Campbell et al. (2020: 45-46) agregan que los alófonos uvulares son los más frecuentes y que, además de las vocales anteriores [i] y [e], la vocal [ɑ] suele favorecer su realización. A este respecto, sería fonéticamente natural que una vocal posterior no alta como [ɑ] favorezca una articulación uvular. Sin embargo, es menos plausible que vocales altas/semialtas anteriores también lo hicieran y que así la realización uvular estuviera fonéticamente condicionada (§3). Con todo, la articulación de las obstruyentes dorsales del nivaĉle muestra actualmente una alternancia e inestabilidad entre los puntos velar y uvular.

10 El primer misionero anglicano en el Chaco fue Barbrooke Grubb, quien en el año 1895 conoció al cacique Klusai de los “suhin”, nombre dado por los maskoy a los nivaĉle (Susnik 1981:186). Cuatro años más tarde, los anglicanos intentaron fundar una misión en la aldea nivaĉle Elyowai-aamak, pero no tuvieron éxito (Fritz 1994:42). En el año 1903, el Padre Pride recolectó el primer vocabulario de la lengua niwakli-chulupi (Susnik 1981: 187). Recién hacia 1916 se fundó una misión cerca de Nanawa, que tuvo una corta duración. En 1925 se instalaron los primeros misioneros oblatos en el Fortín Esteros, y en 1927 se fundó la misión San Leonardo de Laguna Escalante entre los nivaĉle (Fritz 1994: 43).

11 También, en su vocabulario comparado, Schmidt (1940: 76, 80) transcribe la consonante palatolavelar fricativa del nivaĉle [ʃ] como [tʃ] <j(l)áchi> [ɬaʃi] ‘boca’, <chatéch> [ʃatetʃ] ‘cabeza’, <tavachaí> [tawaʃaj] ‘campo’.

12 Algunos reflejos de esta alternancia pueden encontrarse actualmente en lexemas con ataques complejos iniciales, por ejemplo: ‘niebla’ [ʃnakxaj] ~ [snakxaj], ‘gato montés’ [ʃklɑqχaj]~ [sklɑqχaj]. Sería plausible reconstruir una vocal anterior alta [i] entre el grupo consonántico inicial, que habría condicionado este proceso de palatalización de la alveolar fricativa sorda.

13 Véase lhacôôs ‘su rabo’, lhacôsche ‘su cola’ (Fabre 2014) y la forma relacionada côschenja ‘tijereta/ yetapá de collar (Alectrurus risora)’ (Seelwische 2016).

14 Nercesian & Arellano (2023:28-29) analizan los cambios vocálicos en wichí y postulan (entre otros) un cambio de sonido esporádico de /e/ > /a/ en wichí medio y, con base en una serie de cognados, sugieren que también podría haber ocurrido en las otras lenguas mataguayas. En los cognados allí presentados, no se muestran casos con posible palatalización.

15 La elisión vocálica es un proceso recurrente en límite morfémico, junto con la elisión consonántica y la metátesis de consonante-vocal (Gutiérrez 2020). Sin embargo, en unos pocos casos de los estudiados es posible reconstruir una vocal elidida. Por ejemplo, en la formación del femenino de ‘hombre’, se elide la vocal final de la base /e/ y se selecciona el alternante palatal.

(i) a. niwakle
hombre
‘hombre’
b. niwak-tʃe
hombre-F
‘mujer’

16 Hunt (1924: 32) consigna este verbo con una vocal [a] <kaat shane>.

17 Ejemplo tomado de Campbell et al. (2020: 43).

18Cómo citar: Gutiérrez, Analía. 2024. Entre la diacronía y la sincronía: la palatalización de obstruyentes dorsales en la lengua nivaĉle. Cuadernos de Lingüística de El Colegio de México 11. e313. DOI: https://doi.org/10.24201/clecm.v11i00.313.

Recibido: 22 de Marzo de 2024; Aprobado: 04 de Junio de 2024

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