Introducción
Las plataformas y redes sociales digitales que se han expandido con la globalización se han convertido progresivamente en herramientas centrales de expresión e interacción entre la juventud, y en espacios para estrechar lazos y compartir saberes e ideas desde cualquier lugar. Estas redes expresan la generación de una cultura global homogeneizante, pero, paradójicamente, su uso se ha convertido también en una forma de resistencia a la globalización, en recursos que los pueblos, los individuos y las colectividades utilizan para resguardar y divulgar sus tradiciones y costumbres.
En Guatemala, a través de las redes sociales los influencer mayas divulgan y promueven algunos elementos culturales mayas como música, danza, vestimenta y lenguaje. En ese proceso contribuyen a conservar su identidad, a la vez que a transformarla. Incluso, algunos de los videos se han vuelto «virales», es decir, que han sido vistos por cientos, miles o hasta millones de personas en diferentes partes del mundo. Esto ha generado una gran diversidad de opiniones que van desde la felicitación hasta la reprobación, incluyendo insultos racistas o discriminatorios.
El objetivo de este artículo de investigación es caracterizar el uso de las plataformas digitales por parte de influencers indígenas como un mecanismo de negociación, permanencia, resistencia y transformación, en un espacio que se presta a todo tipo de críticas a su cultura y a su identidad étnica, de edad y de género, entre otros factores.
Este trabajo es una muestra de cómo las juventudes indígenas se desenvuelven en una sociedad global y exponen su preocupación por los problemas que las aquejan. Por esa razón, este también es un ejercicio de diálogo académico y social para documentar y dilucidar la importancia del tema para el caso guatemalteco.
Antecedentes
Según los datos del Compendio Estadístico con Enfoque de Juventud realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2023), la población de Guatemala superó los 18 millones de habitantes en 2023. Por su parte, la página DataReportal contabilizó para 2023, 11 millones de usuarios de internet en Guatemala y la existencia de 20 millones y medio de usuarios con conexiones móviles celulares activas en el país, lo que refleja una tasa de penetración de internet del 60 por ciento de la población total (Kemp, 23 de febrero de 2024). Esto se debe a la reciente facilidad para adquirir equipos celulares con planes de datos para el uso de internet en cualquier lugar con amplia cobertura. Por otro lado, los datos publicados en las herramientas de anuncios de las principales plataformas de redes sociales indican que hubo 7.8 millones de usuarios de 18 años o más, que usaban las redes sociales en Guatemala a principios de 2023, es decir, un 70.5 % del total de esta población (Kemp, 23 de febrero de 2024).
Entre 2020 y 2021, los años de auge del covid-19, se intensificó el uso de redes sociales y el comercio en línea. Según el portal Oberlo (Mohsin, 9 de diciembre de 2023), en 2021 TikTok contaba con cerca de 700 millones de usuarios activos, con un tiempo medio de uso de 52 minutos diarios, y fue utilizado principalmente por población adolescente y menor de 30 años.
En ese contexto, el estudio Voces Digitales Indígenas expone los diferentes factores que explican por qué TikTok se convirtió en un espacio de debate étnico y cultural entre varios actores de Latinoamérica y Ecuador (Céntrico Digital, 2021). En Guatemala, los estudios sobre las redes se han enfocado en temas de mercadeo, y la única investigación que se ha realizado sobre etnografía de las redes sociales es la tesis de antropología de Liesl Marie Cohn, quien se enfoca en la importancia de Facebook como facilitador de relaciones sociales (Cohn, 2011).
Metodología
Este estudio se enmarca en una investigación exploratoria de carácter descriptivo, con un enfoque antropológico, que privilegia la comprensión de las prácticas culturales en entornos digitales. En particular, se adoptó el método de la netnografía, el cual permite analizar las relaciones entre prácticas y representaciones dentro de comunidades virtuales mediante la observación y el análisis de contenido (Restrepo, 2022). Esta metodología resultó adecuada para examinar las dinámicas de producción y circulación de contenido audiovisual entre juventudes indígenas en redes sociales.
Entre los meses de junio y agosto de 2023 se realizó un seguimiento sistemático de las plataformas digitales más utilizadas por la población joven: TikTok, Instagram, X -antes Twitter- y Facebook. A través de búsquedas específicas, se identificaron 38 perfiles de jóvenes indígenas creadores de contenido. De este universo, se seleccionaron 13 casos que cumplían con criterios de relevancia temática, volumen de contenido, número de seguidores e interacciones (véase el tabla 1). La selección priorizó perfiles que abordaran temas vinculados a la identidad cultural y política, y se dio especial énfasis a la inclusión de mujeres indígenas con el objetivo de incorporar una perspectiva de género e interseccional al análisis.
Tabla 1 Jóvenes participantes e información sobre sus redes
| Nombre del perfil | Idioma(s) | Red(es) principal(es) | Tipo de contenido | Número aproximado de seguidores | Contenido más viral o destacado | Enfoque |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Edna Figueroa | Q’eqchi’ | Facebook, Instagram, TikTok, YouTube | Educativo, cultural | 33 000+ | Videos educativos con hasta 78 000 vistas | Identidad |
| Saqb’ech Pérez | Mam | YouTube, TikTok | Educativo, lingüístico | 1 000+ | Clases de idioma mam con 7 000+ vistas | Identidad |
| Aurora Nohemí | K’iche’ | Facebook, Instagram | Cultural, científico | 6 000+ Facebook, 2 000+ Instagram | Diseño de huipil y geometría maya | Identidad |
| Elena Saratt | K’iche’ | TikTok, Facebook, YouTube, X | Lingüístico, político | 60 000+ TikTok, 10 000+ Facebook | Himno nacional en k’iche’ | Identidad y política |
| Gladiz y Marty | Mam | Facebook, YouTube, TikTok, Instagram | Humor, vida cotidiana | 367 000+ Facebook, 92 000+ TikTok | Videos cómicos y comunitarios | Identidad |
| Delmy Ramírez | Mam | Facebook, TikTok | Vida cotidiana infantil | No especificado | Videos de tareas domésticas y escolares | Identidad |
| Miguel Babo | Español | TikTok, Facebook, Instagram, YouTube | Gastronomía, cultural | 1 000 000+ | Video de boxboles con 45 000+ vistas | Identidad y política |
| Sandra Xinico | Kaqchikel | X, Facebook, Instagram, TikTok | Político, académico | 11 000+ X, 3 000+ Instagram | Columnas y análisis político | Política |
| Nanci Sinto | Kaqchikel | X, Facebook | Activismo político | 6 000+ X, 8 000+ Facebook | Publicaciones sobre criminalización | Política |
| Tja Mash (Martín Vázquez) | Mam | Facebook, Instagram, YouTube | Performance, arte político | 5 000+ Facebook, 570 YouTube | Performance «Sacrificio del pelo largo» | Política |
| Consejo de Juventudes Indígenas | Multilingüe | Activismo político colectivo | 1 300+ | Foros y transmisiones en vivo | Política | |
| La Mirada de los Pueblos | Multilingüe | Facebook (CPO) | Activismo político colectivo | No especificado | Conversatorios y entrevistas | Política |
La metodología netnográfica permitió observar el proceso de divulgación de material audiovisual por parte de las juventudes mayas, así como sus interacciones con diversos sectores de la sociedad digital. Se prestó especial atención a las reacciones del público, tanto de seguidores como de detractores, con el fin de comprender los mecanismos de recepción y disputa simbólica en torno a los contenidos publicados. El análisis de contenido se orientó a caracterizar las formas en que estas juventudes fortalecen su identidad cultural y el potencial impacto de sus discursos en el ámbito social.
Los perfiles seleccionados corresponden a jóvenes indígenas mayas activos en al menos una red social digital: TikTok, Facebook, Instagram, YouTube o X. Los criterios de inclusión fueron: la producción constante de contenido, el abordaje de temas relacionados con la identidad cultural, el activismo político, la enseñanza de lenguas originarias o la denuncia de prácticas discriminatorias, y una presencia significativa en redes, medida por interacciones, seguidores y viralidad de publicaciones. La muestra final ofreció diversidad en cuanto a región geográfica, idioma, enfoque temático y tipo de contenido.
La recolección de información se realizó mediante observación pública de los perfiles seleccionados, registrando datos sobre el tipo de contenido publicado, el número de seguidores e interacciones, los comentarios y reacciones del público, así como las narrativas, los recursos visuales y las estrategias comunicativas empleadas. De forma complementaria, se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas con tres creadoras de contenido, quienes aportaron información valiosa sobre sus motivaciones, experiencias y desafíos en el entorno digital.
Desde el punto de vista ético, el estudio se desarrolló respetando los principios de la investigación antropológica y digital. Se trabajó exclusivamente con información pública disponible en redes sociales, se solicitó consentimiento informado para las entrevistas realizadas y se evitó la exposición de datos sensibles o privados. Asimismo, se procuró representar las voces de las y los protagonistas con respeto, evitando interpretaciones que pudieran distorsionar sus mensajes o luchas. Este enfoque busca reconocer la agencia de las juventudes indígenas en el entorno digital, sin instrumentalizar sus experiencias ni reducirlas a objetos de estudio.
Conceptos clave
El análisis de las juventudes indígenas en entornos digitales requiere una articulación teórica que permita comprender las dinámicas de identidad, participación política y resistencia cultural en el contexto de la globalización tecnológica. En este sentido, el presente estudio se enmarca en tres ejes conceptuales: identidad cultural, ciudadanía digital y activismo en redes sociales.
Identidad cultural en contextos digitales: la identidad cultural es un proceso dinámico de construcción simbólica que se expresa en prácticas, lenguajes y representaciones. Como señala Lourdes Arizpe (1996), la identidad no es una esencia fija, sino una narrativa en constante negociación. En el caso de las juventudes indígenas, esta construcción se produce en tensión entre tradición y modernidad, y se resignifica en espacios virtuales donde se visibilizan elementos culturales como el idioma, la vestimenta, la música y las cosmovisiones. Autores como García Canclini (1995) han abordado la hibridación cultural como una forma de resistencia frente a los procesos homogeneizantes de la globalización. Las redes sociales, en este marco, se convierten en escenarios donde los jóvenes indígenas reconfiguran su identidad, no solo para reafirmarla, sino también para transformarla y proyectarla hacia nuevas audiencias.
Ciudadanía digital y participación política: la noción de ciudadanía digital, desarrollada por Mossberger, Tolbert y McNeal (2007), permite entender cómo los individuos utilizan las tecnologías de la información para participar activamente en la vida pública. En el caso de las juventudes indígenas, esta participación se manifiesta en la creación de contenido que denuncia el racismo estructural, promueve el diálogo intercultural y cuestiona las narrativas hegemónicas del Estado-nación. La ciudadanía digital no se limita al acceso tecnológico, sino que implica el ejercicio de derechos, la producción de discursos y la construcción de comunidades virtuales. Como plantean Isin y Ruppert (2015), los actos de ciudadanía en línea pueden constituir formas de resistencia y agencia política, especialmente en contextos de exclusión histórica.
Activismo digital y netnografía: el activismo digital es una forma emergente de acción colectiva que se desarrolla en plataformas como TikTok, Facebook, Instagram y YouTube. Este tipo de activismo ha sido conceptualizado por autores como Castells (2012) como una nueva forma de movilización social, caracterizada por su horizontalidad, inmediatez y capacidad de viralización. Para estudiar estas prácticas, se recurre a la netnografía, una metodología desarrollada por Robert V. Kozinets (2010), que adapta los principios de la etnografía al estudio de comunidades en línea. La netnografía permite observar cómo los jóvenes indígenas interactúan, se expresan y construyen significados en entornos digitales. Sin embargo, es necesario reconocer las críticas desde la antropología, que advierten sobre los riesgos de reducir la complejidad cultural a datos de consumo o interacción superficial (Restrepo, 2022).
Comunidades digitales y derivados: en ciertos contextos las redes sociales posibilitan la formación de «comunidades digitales» (Mossberger Tolbert y McNeal, 2007), entendidas como grupos de personas que interactúan en plataformas en línea compartiendo intereses, valores y objetivos en común. A través de estas comunidades, los jóvenes indígenas difunden su cultura, desafían estereotipos y generan diálogos sobre temas como el racismo y la discriminación estructural. Es decir, que las utilizan como espacios de reivindicación identitaria y activismo político. Sin embargo, como señala Eli Pariser (GCF Global, 2024), el funcionamiento de los algoritmos en internet crea un «filtro burbuja» que limita la diversidad de información a la que acceden los usuarios, aislándolos de otras perspectivas relevantes. Este fenómeno seguramente influye en la labor de los influencers mayas al segmentar a sus seguidores dentro de redes que refuerzan discursos afines. El análisis de esta dinámica digital permite comprender cómo los espacios virtuales pueden ser utilizados tanto para la resistencia como para la reproducción de narrativas excluyentes.
Racismo digital en Guatemala: la población maya guatemalteca enfrenta un sistema racista estructural que coloca a cada grupo en una posición determinada dentro del orden social, y normaliza y perpetúa la discriminación cotidiana y la exclusión de los pueblos indígenas a través de estereotipos y prejuicios reforzados por las elites económicas, políticas y militares (Casaús, 2009).1 En este contexto, las redes sociales han emergido como una plataforma clave para la expresión de influencers mayas, quienes han utilizado estos espacios para manifestar el orgullo por su cultura, denunciar el racismo y cuestionar la criminalización de los liderazgos comunitarios. El impacto de estas iniciativas es evidente en el creciente número de seguidores y los comentarios positivos que reciben, y refleja una expansión de la ciudadanía crítica en los entornos digitales. Estos espacios han trascendido su función técnica para convertirse en territorios de identidad y resistencia, donde la resignificación cultural permite la construcción de nuevas formas de expresión colectiva. Además, la apropiación digital ha transformado el ejercicio ciudadano, posibilitando la generación de narrativas alternativas que redefinen la participación en la sociedad y consolidan nuevos modelos de poder desde la ciudadanía digital, como lo proponen Mossberger, Tolbert y McNeal (2007). Sin embargo, estos mismos espacios digitales también han sido escenario de ataques racistas y agresivos, lo que confirma la tendencia de las redes sociales a la polarización y la incitación al odio (Guardado, 2023).
Frente a este panorama, el uso de tecnologías digitales por parte de los pueblos originarios de Guatemala, especialmente entre las juventudes, representa una oportunidad significativa para el fortalecimiento del sistema educativo y la preservación de sus idiomas, tradiciones y costumbres. Según Ríos (2020), estas herramientas han facilitado la divulgación de contenidos en lenguas indígenas, la creación de espacios de comunicación e interacción y la promoción de reflexiones sobre la identidad cultural. Sin embargo, la misma autora refiere que en algunos casos la implementación de estas tecnologías ha dejado de lado la cosmovisión y los saberes ancestrales, lo que plantea un desafío para transformar la percepción sobre lo indígena y su cultura, así como para redefinir el papel de los hablantes en los sistemas educativos.
Este escenario ha dado lugar a un debate entre las juventudes indígenas sobre la reivindicación de su cultura sin recurrir a enfoques esencialistas. Reafirmar la validez y legitimidad de las tradiciones, las costumbres y la historia no implica negar el cambio. Como señala Villoro (1995), la clave radica en la capacidad de un pueblo para reinventar su pasado con el propósito de proyectar su futuro. De hecho, la permanencia renovada de las tradiciones ha sido posible gracias a su flexibilidad y adaptación a los cambios sociales y tecnológicos.
A esta discusión se suma la reflexión de María Jacinta Xon sobre el papel del alegato etnológico, el cual no solo reconstruye lo que ha desaparecido, sino que también se convierte en una representación simbólica de un mundo idealizado e inalcanzable. Su preservación depende, en gran medida, de los recursos que la ficción y la imaginación pueden aportar. En este marco, ciertos discursos han contribuido a una estética exotizante de los mayas contemporáneos, generando una forma de autoexotización que refuerza esencialismos sobre lo que significa ser maya (Xon Riquiac, 2022: 67)
En el contexto digital actual, un grupo de jóvenes mayas ha emergido como una voz importante e influyente en la reivindicación de su identidad y la preservación cultural a través de las redes sociales. En este artículo se presentan los casos de Edna Figueroa, Saqb’ech Pérez, Sandra Xinico, Aurora Nohemí, Elena Saratt, Gladiz y Marty, Tja Mash y Miguel Babo, quienes han utilizado sus plataformas para fortalecer la enseñanza de los idiomas mayas, promover el arte y la cultura, y generar conciencia sobre las problemáticas que afectan a sus poblaciones.
Los casos analizados en este estudio ofrecen una perspectiva diversa sobre el uso de las redes sociales por parte de las juventudes indígenas guatemaltecas como espacios de expresión cultural y activismo político. A través de sus contenidos, estos creadores resignifican los entornos digitales como territorios simbólicos de identidad y resistencia, consolidando nuevas formas de participación ciudadana desde una mirada indígena que dialoga críticamente con la modernidad y la tradición.
La presentación de los casos se organiza en dos grandes ejes: por un lado, quienes reivindican su identidad a través de expresiones culturales y, por otro, quienes lo hacen desde el activismo político. No obstante, estas categorías no constituyen compartimentos estáticos, ya que en muchos casos se entrelazan y coexisten, lo que refleja la complejidad de las experiencias juveniles indígenas en el entorno digital.
Análisis de casos sobre identidad cultural
En esta sección se explora cómo, mediante la reivindicación de su identidad, estos creadores y creadoras de contenido desafían los estereotipos impuestos y redefinen la manera en que se percibe la identidad indígena en el ámbito digital, impulsando un discurso de autonomía y visibilidad que trasciende las fronteras de sus propios territorios.
Aprendamos q’eqchi’ con Edna
En Guatemala, las tecnologías digitales se han convertido en una gran oportunidad para el sistema educativo y la preservación de los idiomas, tradiciones y costumbres. Un ejemplo de ello es el proyecto «Aprendamos q’eqchi’ con Edna», impulsado por Edna Figueroa Cuc. Su trabajo inició en Cobán, Alta Verapaz, cuando se convirtió en representante de la mujer indígena como Rab’in Kob’an (hija de Cobán) de 2019 a 2021, y en Ukotz’ijal Mayab’ Tinimit (flor nacional del pueblo maya) de 2020 a 2022. En 2023 ganó el concurso Señorita Abya, lo que la convirtió en un personaje famoso. Al mismo tiempo, trabajó en un proyecto de desarrollo de centros comunitarios digitales, que son espacios con incentivo público y privado que buscan la conservación, divulgación y cohesión de los conocimientos propios de la lengua y cultura indígena.
Edna utiliza principalmente cuatro redes sociales -Facebook, Instagram, TikTok y YouTube- para promover el uso del idioma q’eqchi’, muestra algunos elementos de su cultura como la gastronomía, retrata algunos de sus viajes y explica cómo selecciona su indumentaria diaria.
El proyecto «Aprendamos q’eqchi’ con Edna» comenzó en abril de 2020 y tiene más de 33 000 seguidores. Edna usa el método fonético para enseñar el idioma; es decir, atiende la pronunciación y, simultáneamente, la escritura de cada palabra. Ha tenido una excelente recepción y respuesta, y algunos de sus vídeos alcanzan hasta 78000 reproducciones. Sus seguidores y seguidoras han dejado comentarios positivos y de agradecimiento. Su aporte ha sido importante para la educación a distancia, además de que ha visibilizado la diversidad lingüística en Guatemala.
Por otro lado, algunos hombres han publicado en sus redes algunos mensajes de acoso en los que le piden su número de teléfono o le proponen matrimonio, pero Edna no contesta la mayoría de ellos, posiblemente para evitar confrontaciones. Lo mismo hacen la mayoría de los influencers documentados.
En 2023, su proyecto recibió el premio iberoamericano Liderazgo Joven, lo que incrementó sus seguidores. Además, Edna fue nombrada Heroína de la Ciencia por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (SENACyT) en la revista Mujeres en Ciencia, Tecnología e Innovación, como reconocimiento a su mensaje sobre la necesidad de la igualdad de género y por superar las barreras idiomáticas que afectan a las mujeres indígenas. Su trabajo es una inspiración para la comunidad científica y para el avance de los derechos de las mujeres indígenas.
«Contenido con identidad mam» de Saqb’ech Pérez
En el ámbito educativo también sobresale el proyecto de Saqb’ech Andrea Guadalupe Pérez López, una joven maya mam de Cajolá, Quetzaltenango, licenciada en Administración Educativa, que se centra en dar clases de mam en la plataforma YouTube. Su eslogan es «Contenido con identidad mam».
Saqb’ech refirió cómo desde pequeña su nombre ha sido objeto de discriminación, en especial en los centros de estudio, donde principalmente la comunicación es en español, por lo que pronunciar su nombre era motivo de burlas, incluso por parte de los docentes. Esto la motivó a promover su idioma, que considera parte esencial de su identidad y de su comunidad.
Saqb’ech prefiere utilizar YouTube porque tiene pocas limitaciones de derechos de autor y porque le permite usar música de fondo desde la biblioteca de música de la misma plataforma. Además, explica que en YouTube se evitan las críticas negativas a su trabajo, algo que sucede en otras redes; en particular, se evitan los cuestionamientos de especialistas en lingüística, que rechazan las formas de escribir en la variante que ella enseña.
Actualmente tiene más de 1 000 seguidores y sus vídeos han alcanzado más de 7000 visualizaciones. La mayoría de los seguidores de su programa son extranjeros, probablemente porque empezó a impartir clases virtuales de mam a voluntarios de los Cuerpos de Paz y porque ha sido intérprete y traductora para organizaciones que apoyan a migrantes.
A Saqb’ech también le interesa difundir el idioma entre la propia población mam, pues se ha dado cuenta de que los niños y niñas usan cada vez más palabras en español para referirse a elementos que tienen nombres en mam. Además, notó que la niñez y la juventud de su lugar de origen cuentan con acceso a teléfonos celulares y a internet, por lo que pensó que era buena idea usar TikTok y YouTube para recordarles su idioma. Cada uno de sus videos tiene una introducción que contextualiza el tema que será abordado y luego muestra la correcta forma de decir y pronunciar las palabras. En algunos casos utiliza imágenes y formas de escritura como apoyo.
La interacción con sus seguidores es generalmente cordial (véase figura 1). En la entrevista realizada a Saqb’ech, ella explicó que, para prevenir confrontaciones y situaciones de violencia en las redes sociales, opta por filtrar los comentarios que recibe y elimina los que contienen expresiones irrespetuosas.

Fuente: https://www.youtube.com/@saqbechperez
Figura 1 Comentarios de apoyo en el canal de YouTube de Saqb’ech Pérez
Como relató Saqb’ech, en su comunidad se mantiene la idea de que las mujeres indígenas tienen la responsabilidad de mantener su idioma, de utilizar la indumentaria completa sin maquillajes ni tacones y de mantener los valores mam. Sin embargo, en su opinión esta es una visión purista, ya que estos factores no definen la identidad de las mujeres mayas en general, sino que son elementos que adoptan y adaptan las culturas indígenas y que, como en todas las culturas, son cambiantes. Ella mencionó que le había servido «grandemente viajar. Gracias a vivir en otras comunidades y poblaciones me he enterado de otras formas de vida». Aunque se trate de comunidades mayas, todas tienen características diferentes, por lo que ella afirmó que había vivido relaciones interculturales.
La propuesta de geometría maya y divulgación científica de Aurora Nohemí
Aurora Nohemí Chaj es una destacada arquitecta, cantautora,2 conferencista, compositora e influencer originaria de Quetzaltenango. A través de sus creaciones musicales resalta sus valores como mujer k’ich’e’ y expresa su descontento contra las desigualdades socioeconómicas y las forma de hacer gobierno. En 2023, fue galardonada como Heroína de la Ciencia, al igual que Edna Figueroa, por la SENACyT.
Aurora tiene más de 6 000 seguidores en Facebook y más de 2 000 en Instagram. Ha utilizado las redes sociales para promover sus investigaciones sobre la geometría en los tejidos elaborados por mujeres mayas y para divulgar algunos elementos de la cultura, como las formas de vestir y de hacer música, enfatizando que las culturas no son estáticas. Una de sus publicaciones que provocó un intenso debate fue la imagen de un huipil expuesto en un almacén (véase figura 2). Con su diseño, ella propone reflexionar sobre el sincretismo e invita a asumir la resignificación de los elementos culturales a lo largo del tiempo y en distintos contextos.

Fuente: https://www.facebook.com/aurora.nohemi.1
Figura 2 Publicación en el perfil de Facebook de Aurora Nohemí
Sin embargo, la respuesta de varios seguidores fue de descontento porque consideraron que el diseño «denigra» el trabajo de las tejedoras y la sabiduría de las abuelas y porque parecería seguir la «moda ladina que enseña el cuerpo». Otros comentarios sugerían que el diseño trasgrede el conservadurismo que históricamente se ha inculcado a las mujeres mayas. Aurora Nohemí respondió a las críticas señalando que las culturas están en constante evolución y que, para las juventudes indígenas, el desafío radica en impulsar innovaciones en el marco de aspectos esenciales de su identidad sin que estas sean rechazadas por las generaciones mayores:
El punto aquí compañeros y compañeras es que nos guste o no, una cultura viva está constantemente explorando […] paralelamente debería estar documentando, preservando y reconociendo el aporte científico del arte textil ancestral, proponiendo desde la consciencia del símbolo y sus características. Este laboratorio que llamo: diseño experimental, ha recuperado mucho de lo que se perdió, ha contribuido a la propuesta, como también ha quitado cabezas de monos, Estrellas etc. […] lo importante es que como cultura viva esto está en constante movimiento y eso me parece maravilloso e importante. A partir de la crítica, la propuesta, la documentación y la recuperación. ¡Saludos!3
El muro de Aurora Nohemí contiene otros aportes y reflexiones sobre las culturas y sus posibilidades de transformarse y trascender en el tiempo, con un claro mensaje de reivindicación de su identidad k’ich’e.
Los videos de TikTok en k’iche’ de Elena Saratt
Elena Saratt es una joven originaria del municipio de Santa María Cunén, en el departamento de Quiché, muy reconocida en redes sociales, donde comparte fotografías de sus viajes en compañía de amigos, videos con superposición de audio y algunos de carácter informativo, sobre todo en TikTok, algunos de los cuales han alcanzado más de 80 000 vistas. Además, ha realizado 26 videos en YouTube, donde enseña el idioma k’ich’e con gráficas e imágenes que faciliten el aprendizaje. En su perfil de Facebook tiene 10 000 seguidores, en Instagram más de 1 700 y en TikTok alcanza casi los 60 000. Su comunidad se encuentra a ocho horas de la Ciudad de Guatemala, donde se mudó para trabajar en un centro de llamadas en español (call center), actividad muy común entre los jóvenes de la ciudad. Elena estudió en la universidad, pero no pudo continuar debido a la pandemia y a problemas económicos.
Saratt comenzó a trabajar en redes sociales para promover el uso de su idioma materno, el k’iche’. Sin embargo, en las últimas elecciones se dio a la tarea de crear contenido para compartir información fundamentada sobre las opciones electorales mayoritarias, ya que notó que su comunidad recibía mucha información engañosa sobre los candidatos. A pesar de que no vivía en el Quiché, era un referente para el departamento. Ella consideraba que las redes sociales formaban parte de la vida cotidiana de la juventud y que este fenómeno se amplificó después de la pandemia, cuando se generó más oferta de planes y celulares, lo que ha ayudado a que las redes se conviertan en medios importantes para dar a conocer valores de las culturas indígenas de Guatemala.
El video de Saratt que ha tenido más impacto es uno dedicado a la enseñanza del himno nacional de Guatemala en k’iche’. Ella misma lideró la dirección y producción del proyecto y asumió los costos del personal técnico de sonido y grabación. La recepción fue notable: el video acumula más de 3 000 vistas en YouTube, 69 000 reproducciones en TikTok y más de 6 000 en Facebook. En la red X obtuvo más de 3 000 reacciones positivas y 125 comentarios de felicitación, agradecimiento y apoyo. Para Saratt, es fundamental promover el himno en todos los idiomas mayas, así como en garífuna y xinca, con el propósito de fortalecer el orgullo nacional en las diversas comunidades de Guatemala. Considera que este esfuerzo debe integrarse en las escuelas, donde los niños deberían aprender y cantar el himno en su lengua materna. En ese sentido, se diferencia de otros líderes mayas, que cuestionan la identificación de las poblaciones indígenas con la nación guatemalteca.
Además de enseñar el idioma promueve valores que aprendió en su comunidad y afirma que, para evitar confrontaciones, prefiere eliminar los comentarios negativos y racistas. Tiene la certeza de que, en el mundo de hoy, moderno y digital, las redes sociales pueden ser un buen instrumento para compartir su idioma, su cultura y el respeto por los seres humanos, plantas y animales.
Gladiz y Marty: humor y vida cotidiana desde los Cuchumatanes
Gladiz y Marty son dos emprendedoras originarias de Todos Santos Cuchumatán que comparten un vínculo familiar y se han convertido en figuras destacadas en las redes sociales. A través de dos perfiles en Facebook, publican contenido que refleja tanto su vida cotidiana como las celebraciones y eventos comunitarios, lo que fortalece el vínculo entre lo íntimo y lo colectivo desde una perspectiva familiar.
Ambas tienen más de 367 000 seguidores en estas plataformas. Además, en YouTube acumulan más de 44 000 suscriptores, mientras que en Instagram superan los 2 000 seguidores. En TikTok, cada una gestiona su propia cuenta y juntas han alcanzado más de 92 000 seguidores. Gran parte de quienes interactúan con sus publicaciones son personas guatemaltecas que residen en el extranjero, principalmente originarias de la región de los Cuchumatanes. Esto se refleja en los comentarios, en los que expresan la nostalgia que les provoca ver los paisajes, la comida y las tradiciones que las chicas comparten. En ese sentido, los videos de Gladiz y Marty contribuyen a fortalecer el vínculo cultural con quienes han tenido que migrar.
En los videos que publican utilizan el humor como una estrategia de comunicación efectiva. A través de un enfoque cómico y, en ocasiones, sarcástico, presentan su vida cotidiana, generando contenido cercano y entretenido para sus seguidores. Además, en algunos casos integran valores morales de su comunidad, lo que contribuye a reforzar el sentido de identidad y pertenencia.
A esta dinámica familiar se suma la niña Delmy Ramírez, que ha logrado captar la atención en redes sociales gracias a sus videos en Facebook y TikTok, donde muestra aspectos de su vida diaria, como cocinar, lavar, ayudar a los mayores, asistir a la escuela y jugar. Su perfil ha alcanzado gran éxito, lo que le llevó a la apertura de un canal de difusión propio, ampliando así las posibilidades de compartir contenido y conectar con más audiencia. Juntas, han encontrado en TikTok una plataforma para impulsar su crecimiento digital, organizando competencias entre ellas para atraer seguidores. A través de esos concursos, han logrado monetizar sus contenidos.4
La presencia de acoso sutil en los comentarios hacia las tres jóvenes (véase figura 3), especialmente en el caso de Delmy por ser menor de edad, refleja una problemática que requiere atención. En general, as redes sociales representan un espacio poco seguro para las mujeres jóvenes, independientemente de su edad. A nivel global, uno de cada tres usuarios en internet es un niño o niña, lo que hace aún más difícil la protección digital debido a la brecha generacional entre adultos y menores. Además, muchas niñas y adolescentes desconocen los riesgos de exponerse en plataformas digitales y carecen de herramientas para protegerse.

Fuente: https://www.facebook.com/100080508287145/videos/1607383233344319
Figura 3 Comentarios en el perfil de Facebook de Delmy Ramírez, 2003
Miguel Babo, el tiktoker del año
Miguel, uno de los creadores de contenido indígena más influyentes en Guatemala, destaca por su enfoque en la gastronomía de los pueblos del país, tanto indígenas como ladinos. Además, dedica parte de su trabajo a la difusión de las costumbres y tradiciones de su comunidad. Según su testimonio, vive con su madre en una aldea pequeña, donde las oportunidades para sobresalir son prácticamente inexistentes (López Ayerdi, 2023). Su padre migró a Estados Unidos y, gracias a las remesas que envía, Miguel pudo continuar sus estudios y acceder a las redes sociales, lo que marcó el inicio de su trayectoria digital.
Babo fue reconocido como Tiktoker del Año en los Chapín Awards de 2023 y 2024. Con más de un millón de seguidores en sus plataformas -YouTube, Instagram, Facebook y TikTok-, ha roto estereotipos al posicionarse como un hombre joven que cocina, una actividad tradicionalmente atribuida a las mujeres en su comunidad. Por la gran audiencia que alcanzan sus videos algunas marcas de alimentos lo han contratado para promocionar sus productos, lo que lo ha posicionado como uno de los pocos creadores indígenas que han logrado monetizar sus redes sociales y consolidarlas como una fuente de ingreso sostenible.
A pesar de que se describe como una persona reservada y tímida, en sus videos se muestra extrovertido. Su interés por la gastronomía comenzó entre 2010 y 2011, inspirado por el programa El sabor de mi tierra de Mirciny Moliviatis, a quien admira profundamente (Cetino, 8 de abril de 2023). Además, reconoce la influencia de Carlos López Ayerdi, un fotógrafo guatemalteco reconocido en redes sociales, y de la creadora de contenido china Li Ziqi. En su proyecto digital documenta la preparación de recetas típicas de diversas regiones. En la mayoría de sus videos participa su madre, quien le enseñó a cocinar, y en ocasiones presenta invitados especiales que comparten sus secretos y técnicas culinarias. Su mensaje es claro: rescatar y promover las recetas tradicionales que han quedado en el olvido debido a los cambios de la vida moderna.
En 2013 recibió un curso de gastronomía y en la celebración de fin de año de 2020 grabó a su madre y sus hermanas mientras preparaban la cena. Entonces no tenía seguidores en TikTok, pero, tras compartir ese video, en apenas dos horas acumuló 300 seguidores y cientos de reproducciones (López Ayerdi, 2023).
Al observar el creciente interés por su contenido, Miguel comprendió que la vida cotidiana en su hogar y su aldea despertaba curiosidad entre personas de Guatemala y de otros países, lo que lo motivó a compartir un video cada día sobre su entorno (López Ayerdi, 2023). Dos meses después, publicó un video sobre la elaboración de boxboles, un platillo tradicional de Salamá, que se convirtió en uno de sus mayores éxitos. La publicación generó casi 10 000 comentarios, más de 45 000 reproducciones en TikTok, y 31 000 en Facebook e Instagram. Miguel nunca imaginó el impacto que tendría visibilizar la cultura culinaria maya campesina y popular a través de redes sociales.
Al igual que Elena Saratt, ha promovido un mensaje nacionalista, ya que reivindica las recetas como parte del patrimonio gastronómico de Guatemala. Sin embargo, Miguel también ha sido blanco de mensajes de odio. En un video titulado «No voy a subir más videos, me voy de las redes sociales», publicado en 2024, leyó más de siete comentarios ofensivos y violentos relacionados con su origen indígena, su supuesta orientación homosexual y la compañía de su madre. Sin embargo, con ingenio transformó la situación en una oportunidad para interactuar con su audiencia, convirtiendo el video en una invitación a votar por él en los Chapín Awards de 2024.
Recapitulación de casos sobre identidad
Cada creador de contenido documentado en este apartado ha desarrollado una narrativa propia que articula elementos de su identidad étnica con recursos digitales contemporáneos. Por ejemplo, Edna Figueroa utiliza un enfoque pedagógico fonético para enseñar el idioma q’eqchi’, combinando imágenes, texto y pronunciación en sus videos. Esta estrategia no solo facilita el aprendizaje, sino que también resignifica el idioma como herramienta de empoderamiento y visibilidad.
De manera similar, Saqb’ech Pérez contextualiza cada clase de idioma mam con una introducción reflexiva, lo que permite conectar el aprendizaje lingüístico con experiencias personales de discriminación y resistencia. En ambos casos, el uso de plataformas como YouTube y TikTok se convierte en un medio para la revitalización lingüística y la afirmación identitaria.
La estética de los contenidos varía en cada caso; desde el humor cotidiano de Gladiz y Marty, hasta el diseño experimental de Aurora Nohemí, quien propone una reinterpretación de los textiles mayas a través de la geometría. Esta diversidad estética refleja la capacidad de las juventudes indígenas para apropiarse de los lenguajes digitales y adaptarlos a sus contextos culturales.
La recepción del público también es un indicador clave del impacto de estos contenidos. Videos como el del himno nacional en k’iche’ de Elena Saratt han alcanzado decenas de miles de visualizaciones, lo que evidencia una demanda por contenidos que integren la identidad indígena en narrativas nacionales. Sin embargo, también se registran comentarios negativos y agresiones, lo que revela las tensiones que persisten en torno a la visibilidad indígena en espacios públicos digitales.
El marco teórico desarrollado en este artículo permite comprender las prácticas digitales de las juventudes indígenas como expresiones de resistencia, construcción identitaria y participación política. Sin embargo, para que estos conceptos cobren sentido, es necesario vincularlos directamente con los casos empíricos analizados, destacando cómo se manifiestan en las experiencias concretas de las creadoras y creadores de contenido.
Desde la noción de ciudadanía digital (Mossberge, Tolbert y McNeal, 2007), se observa cómo perfiles como los de Edna Figueroa y Saqb’ech Pérez implican una forma de participación en la esfera pública digital, al promover el aprendizaje de lenguas originarias y visibilizar sus culturas. Estas prácticas no solo fortalecen la identidad cultural, sino que también configuran nuevas formas de agencia política desde lo cotidiano.
La resignificación cultural (Villoro, 1995; Xon Riquiac, 2022) se evidencia en el trabajo de Aurora Nohemí quien, a través del diseño textil y la divulgación científica, cuestiona los esencialismos y propone una lectura dinámica de la cultura maya. Su caso permite ilustrar cómo las juventudes indígenas reinterpretan sus tradiciones en diálogo con la modernidad, sin perder el vínculo con sus raíces.
Finalmente, el caso de Miguel Babo permite explorar la ruptura de estereotipos de género en contextos indígenas, al posicionarse como un hombre joven que reivindica la gastronomía tradicional. Su contenido conecta con los debates sobre masculinidades indígenas y la transformación de roles culturales en el entorno digital.
Estos ejemplos demuestran que los conceptos teóricos no solo explican las dinámicas generales del activismo digital indígena, sino que también permiten interpretar las estrategias, tensiones y significados que emergen en cada caso. La articulación entre teoría y práctica fortalece el análisis y otorga profundidad a las voces de las juventudes indígenas que habitan el ciberespacio.
Análisis de casos sobre política
En esta sección se documenta el trabajo de los influencers mayas que utilizan las redes sociales como un espacio de activismo político para cuestionar el racismo estructural y el sistema dominante. Desde la crítica a las narrativas hegemónicas hasta la defensa de los derechos de los pueblos indígenas, su presencia en redes sociales se ha convertido en una herramienta clave para la resistencia y la transformación social.
En Guatemala, la participación de la juventud en política es baja; por ejemplo, durante el proceso electoral de 2023 en el padrón figuraban nueve millones de personas, de las cuales el 28.3 % eran jóvenes de entre 18 y 30 años (Tribunal Supremo Electoral, 2023); no se especificaba la etnia. Por otra parte, la Encuesta juvenil Guatemala 2023 (World Vision y USAID, 2024) demuestra que solo el 38.2 % de los jóvenes indígenas encuestados se encontraba empadronado para votar en las elecciones de 2022, y un 45.2 % de la misma población tenía poco interés por temas relacionados con los partidos políticos.
A pesar de que la juventud es la mayoría de la población guatemalteca, también es la menos interesada en política y la que menos se afilia a partidos. Aun así, a pesar del desinterés y el abandono de las juventudes guatemaltecas, estas desempeñaron un papel crucial en las elecciones de 2023, sobre todo porque fueron los principales promotores del uso de las redes sociales como una herramienta clave para la difusión de información política. Es por ello que los partidos recurrieron a los jóvenes urbanos con acceso a internet con el objetivo de captar su voto, aprovechando la inmediatez y el alcance de las plataformas digitales. Asimismo, los candidatos jóvenes encontraron en las mismas redes sociales un espacio para fortalecer sus campañas, implementando estrategias creativas que incentivaron la participación de sus seguidores. Gracias a la producción de contenido de bajo presupuesto, pero con alto impacto en redes, algunas campañas lograron posicionarse como trending topic, lo que demostró la capacidad de movilización digital de este sector poblacional.
En Guatemala, diversas plataformas digitales impulsadas por jóvenes y colectivos indígenas han emergido como espacios clave para el activismo político trascendiendo los marcos tradicionales de participación electoral. Estas iniciativas no solo han servido para expresar apoyo o crítica hacia los partidos políticos, sino que también han promovido procesos de reflexión, educación política y defensa del territorio, y han difundido los derechos colectivos y la memoria histórica. A través de redes sociales y medios digitales, estos colectivos han generado contenidos que invitan a informarse críticamente, a fortalecer la identidad y a construir propuestas desde una perspectiva comunitaria. Algunos de estos espacios se describen a continuación.
Proyectos colectivos: Consejo de Juventudes Indígenasy Mirada de los Pueblos
El Consejo de Juventudes Indígenas es una agrupación sin fines de lucro que reúne a jóvenes de distintos grupos lingüísticos con el propósito de promover un modelo de desarrollo basado en el buen vivir -en idioma k’iche’ utz k’aslemal- en Guatemala, utilizando las redes sociales como principal plataforma de difusión. A través de su página de Facebook, comparten información sobre sus actividades. Actualmente, esta comunidad digital cuenta con más de 1 300 seguidores. Durante las elecciones pasadas, fomentaron la reflexión sobre el sufragio y organizaron foros, presenciales y virtuales, para analizar la coyuntura y comprender la realidad sociopolítica del país. Sus convocatorias tuvieron una amplia participación, lo que se refleja en los videos transmitidos en vivo, que han acumulado más de 300 reproducciones. Las interacciones de sus seguidores suelen centrarse en felicitaciones por sus iniciativas y saludos a conocidos, lo que evidencia un apoyo generalizado a su labor.
El mensaje central del consejo es: «las juventudes indígenas nos acompañamos y tejemos un futuro brillante». Este ideal se plasma en sus publicaciones y actividades, las cuales llevan a cabo en distintas regiones de Guatemala y con diversos grupos étnico-lingüísticos. La mayoría de sus publicaciones alcanzan entre 45 y 50 «me gusta». La ausencia de desacuerdos o críticas en los comentarios sugiere que la comunidad digital funciona como un espacio relativamente homogéneo donde los seguidores están mayormente alineados con los principios y mensajes del proyecto.
Otro espacio relevante en el ámbito digital es el del colectivo Mirada de los Pueblos, que difunde sus ideas a través de la página del Consejo del Pueblo Maya. Su principal objetivo es comunicar el pensamiento político de los pueblos mayas del occidente de Guatemala, proporcionando un espacio de reflexión y debate sobre temas fundamentales para sus comunidades.
A través de sus redes sociales, especialmente Facebook, han organizado varios conversatorios con jóvenes líderes, indígenas y no indígenas, para promover el intercambio de perspectivas sobre participación sociopolítica y reflexionar sobre el papel de las mujeres y las juventudes en la democracia. Además, han realizado entrevistas con expertos en política e historia, activistas, diputados y el actual presidente Bernardo Arévalo, para contribuir al análisis de la coyuntura nacional. Al igual que la iniciativa anterior, esta comunidad digital funciona como una burbuja, donde la interacción y el discurso predominante reflejan posturas afines a su línea ideológica.
Sandra Xinico
Sandra Xinico, reconocida antropóloga kaqchikel originaria de Patzún, Chimaltenango, se ha consolidado en redes sociales como una voz influyente en la opinión pública. Su trabajo de concientización sobre el racismo y la discriminación hacia las mujeres indígenas la ha convertido en un referente para personas mayas tanto jóvenes como adultas, quienes encuentran en sus publicaciones un espacio de reflexión y reivindicación.
A través de sus perfiles en X, Facebook, Instagram y TikTok, Xinico informa, analiza y emite opiniones sobre la realidad sociopolítica de Guatemala, además de compartir sus columnas escritas en medios digitales e impresos. Durante las elecciones de 2024, en algunas de sus publicaciones promovió el conocimiento sobre los candidatos y expresó su apoyo al partido Movimiento de Liberación de los Pueblos, del cual es integrante. Asimismo, coordinó cursos de formación política dirigidos a jóvenes, en colaboración con líderes indígenas de Chimaltenango, para fortalecer el diálogo y la participación en los procesos de transformación social.
Sandra cuenta con más de 11 000 seguidores en X y más de 3 000 en Instagram, y sus vídeos en Facebook y TikTok tienen más de 1 000 vistas. Su popularidad es mayor en X, donde supera las 7 000 publicaciones desde 2017. A diferencia de otros creadores de contenido, no ha borrado ninguno de los comentarios negativos vertidos en su contra, con lo cual deja evidencia de la discriminación y violencia verbal de la que ha sido objeto por años en las redes sociales. Ella no ha respondido a estas agresiones. En la figura 4 se muestran algunos comentarios agresivos y racistas colocados en sus redes, donde se le acusa de ser ignorante, procomunista y oportunista, y de salirse del lugar social -abajo- que supuestamente le corresponde. La mayoría de estos perfiles usan sus nombres reales, lo que indica que consideran normal utilizar estas expresiones racistas (véase figura 4).

Fuente: https://twitter.com/XinicoSandra
Figura 4 Publicación en X, 2023, con comentarios contra Sandra Xinico
Como señala González Ponciano (2013), los mecanismos de exclusión han operado históricamente bajo la premisa de que cada persona debe permanecer en el lugar que le ha sido asignado históricamente por su origen, lo que refuerza la idea de un mestizaje negado por la blancura y una dicotomía indio/ladino que invisibiliza identidades intermedias. En este contexto, Xinico representa una transgresión para el sistema, ya que su activismo y su presencia en el debate público atraviesan los límites impuestos por el sistema de representación dominante. A través de las plataformas digitales no solo informa y denuncia, sino que también reivindica la participación política de las mujeres indígenas, de tal modo que rompe con el modelo tradicional étnico y de género que busca restringir sus voces al ámbito comunitario, y deja en evidencia cómo las elites perciben la movilidad social y el acceso a espacios de poder como amenazas a la estructura jerárquica establecida.
En sus columnas, Sandra Xinico ha sido enfática en cuestionar el racismo y señalar a las elites de promoverlo: «reiteran su ascendencia española como tal y que, bajo ese pensamiento racista, están moviendo todo: la educación, las políticas del Estado. Ellos sí tienen injerencia directamente. Nosotros (los indígenas), desafortunadamente, no» (Nómada, 10 de octubre de 2017).
Nanci Sinto
Nanci Paola Chiriz Sinto es una joven indígena influencer y activista que se dedica a la gestión cultural, la comunicación social, la defensa de los derechos humanos y el arte. Tiene más de 6 000 seguidores a sus 33 400 publicaciones en X y más de 8 000 seguidores en Facebook. Por el formato y la configuración pública que le ha dado a su perfil en X, interactúa con sus seguidores: responde a mensajes, comparte publicaciones de otros perfiles y crea hilos de información, pero no permite que todos los usuarios puedan escribir en su perfil, probablemente para bloquear comentarios agresivos.
En ocasiones ella ha respondido a esos ataques con su propio estilo agresivo sarcástico; esto puede verse en la figura 5, donde señala a su atacante de estar al servicio del político ultraderechista Méndez Ruiz, a quien califica de psicópata (véase figura 5). Gran parte de sus publicaciones en Facebook son de acceso público, pero esta es su red social menos popular, donde recibe menos comentarios, la mayoría de ellos de amigos y conocidos.

Fuente: https://twitter.com/NanciSinto
Figura 5 Comentarios y reacciones en el perfil de X de Nanci Sinto, 2023
Desde 2021 se encuentra ligada a un proceso judicial por daños al edificio del Congreso, catalogado como Patrimonio Cultural de la Nación. Una de las pruebas que el Ministerio Público utilizó para vincularla al caso fue una fotografía suya escribiendo con pintura en aerosol en una pared. Sinto asegura que eso no constituía un delito porque el inmueble no fue deteriorado ya que se pudo limpiar de manera mecánica. En sus palabras: «Una pinta no deja de ser una manifestación de libertad de expresión que no le hizo daño a la institución ni a la fachada» (Sinto, en García, 12 de septiembre de 2023). El Ministerio Público llevó a cabo un análisis de sus perfiles en redes sociales y solicitó acceso a Meta, la compañía que administra Facebook, WhatsApp e Instagram, con el propósito de obtener información sobre ella (García, 12 de septiembre de 2023). Meta aceptó la solicitud y entregó los datos requeridos a los fiscales. Mientras tanto, los abogados defensores argumentan que su proceso evidencia el uso del derecho penal como un mecanismo de presión destinado a imponer un castigo ejemplar y, con ello, disuadir a otras mujeres jóvenes e indígenas de ejercer su derecho a opinar.
Expresar descontento o apoyo ante determinados eventos puede representar un riesgo para las juventudes, especialmente cuando las redes sociales son utilizadas como evidencia en procesos jurídicos y penales. Al igual que en el caso de Nanci Sinto, docentes, estudiantes universitarios, activistas e incluso el presidente Bernardo Arévalo y la vicepresidenta Karin Herrera han sido objeto de criminalización por ejercer su derecho a la libre expresión en estas plataformas.
Este contexto de criminalización ha generado un ambiente de vigilancia y autocensura, de tal modo que el ejercicio del derecho a la libre expresión en redes sociales se convierte en una actividad potencialmente riesgosa. Las plataformas digitales, lejos de ser únicamente espacios de participación ciudadana, también han sido utilizadas por actores institucionales como herramientas para identificar, señalar y perseguir a quienes cuestionan el poder. Esta tensión entre libertad de expresión y control institucional se evidenció con mayor claridad en agosto de 2023, cuando la fiscal general de la República y jefa del Ministerio Público, Consuelo Porras, presentó un amparo ante la Corte de Constitucionalidad a fin de que se «adopten las medidas preventivas para resguardar la independencia del MP, que se ha visto vulnerada por el uso de distintas redes sociales utilizadas por las personas que se identifican con usuarios de la red social Twitter ahora denominada X, y otras redes sociales» (Román et al., 25 de agosto de 2023).
Guatemala obtuvo 32.07 puntos en el Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y Prensa (Sociedad Interamericana de Prensa, 2023), lo que coloca a Guatemala en la posición 19 de 22 países analizados. El marco jurídico guatemalteco referente al espacio digital contiene leyes y reglamentos concebidos para proteger los derechos de las personas usuarias, sin embargo, según el informe de la Misión del Observatorio Electoral de la Organización de los Estados Americanos (OEA, 2023), Guatemala no implementa medidas de protección de datos, algo imprescindible para regular debidamente el consentimiento y salvaguardar la recopilación y el tratamiento de datos personales.
Performance, arte y crítica política: Tja Mash
Tja Mash -Mash significa «casa de monos»- es un grupo cultural originario del municipio de San Martín Sacatepéquez dedicado a la promoción del arte, la cultura, la filosofía y las ciencias y tecnologías mayas. El grupo es liderado por Martín Martín Vásquez,5 joven mam, artista y estudiante de trabajo social en la Universidad Rafael Landívar. Junto a su padre ha realizado una serie de performances en áreas públicas de Quetzaltenango, la ciudad más grande y cercana a su comunidad. Estas acciones tenían como objetivo denunciar la corrupción y el racismo, así como promover la construcción de un Estado plurinacional.
Tja Mash tiene cuentas en Instagram con 477 seguidores, en Facebook con casi 5 000, y en YouTube con 570 suscriptores. Su red social más antigua es la cuenta de Instagram, que abrió el grupo en 2017, mientras que las demás las creó en 2020, en tiempos de covid-19. En todas las redes comparten videos que muestran elementos de la cultura y las tradiciones del municipio de San Martín, como música de marimba y tejidos, donde incluyen también opiniones sobre obras artísticas propias. Además, comparten otros aspectos cotidianos como partidos de fútbol.
El performance que más ha cautivado a sus seguidores ha sido «El sacrificio del pelo largo por la falsa Independencia» (véase la figura 6), que el grupo desarrolló en dos momentos. En la primera fase, Martín Martín Vásquez presentó la consigna «Maya mam por autoidentidad», y en la representación enfatizó el derecho a la identidad propia y a la autonomía sobre su herencia cultural. Luego se cortó el cabello, un gesto simbólico que remite a dos episodios históricos de despojo: primero, con la invasión europea, y posteriormente, con la Independencia, cuando a los indígenas les fue impuesto un nuevo modelo de ciudadanía y se suprimieron elementos visibles de su identidad.

Fuente: https://www.facebook.com/TjaMashArteyCultura
Figura 6 Performance «Maya mam por autoidentidad» y «Guatemalteco por decreto». Capturas de pantalla de redes sociales de Tja Mash
Tras cortarse el pelo, Martín expuso la segunda frase: «Guatemalteco por decreto», que implicaba una crítica al Bicentenario de la Independencia de Guatemala. En esta obra, el colectivo evidenció cómo el Estado ha regulado la identidad indígena bajo disposiciones oficiales que han buscado homogeneizar a la población, desconociendo las formas de autoidentificación. Como se observa en la figura 7, este proceso generó algunos comentarios negativos, lo que refleja las tensiones aún presentes en la sociedad respecto a la identidad y la memoria histórica (véase figura 7).

Fuente: https://www.facebook.com/TjaMashArteyCultura
Figura 7 Comentarios en la cuenta de Facebook de Tja Mash
Como consecuencia, el colectivo Tja Mash desactivó los comentarios en la página de YouTube y se limitaron las interacciones en las demás redes sociales. De acuerdo con Martín, esta es la mejor forma de tener un espacio seguro y libre de odio racial. Sin embargo, esto genera una burbuja digital para los creadores de contenido de este tipo.
Recapitulación de casos sobre activismo político
Los casos vinculados al activismo político, como los de Sandra Xinico, Nanci Sinto y el colectivo Tja Mash, muestran cómo las redes sociales pueden ser utilizadas para cuestionar el racismo estructural, promover el pensamiento crítico y defender los derechos colectivos. A través de columnas, performances y publicaciones virales, estos jóvenes han logrado posicionarse como referentes en el debate público, desafiando los límites impuestos por el sistema de representación dominante.
La criminalización de activistas como Nanci Sinto y la vigilancia institucional sobre sus redes evidencian los riesgos que enfrentan las juventudes indígenas al ejercer su derecho a la libre expresión. No obstante, su persistencia en estos espacios digitales demuestra una forma de ciudadanía digital que se construye desde la resistencia, la creatividad y la solidaridad comunitaria.
El concepto de interseccionalidad (Crenshaw, 1989) se articula claramente en los casos de Sandra Xinico y Nanci Sinto, quienes enfrentan simultáneamente racismo, sexismo y criminalización por su activismo político. Sus experiencias muestran cómo las redes sociales se convierten en espacios de denuncia, pero también en escenarios de violencia digital, lo que exige una lectura crítica desde el género y la etnicidad.
Consideraciones finales
Desde sus inicios, la red de internet ha sido un espacio atractivo para los jóvenes, ya que les permite mostrar su identidad. Para quienes se sienten socialmente excluidos, las plataformas digitales han servido como una vía para fortalecer la autoestima y alcanzar una mayor autonomía, pues les han facilitado la expresión genuina de su personalidad. Como señala Martínez (22 de octubre de 2023), «el poder del nombre confiere realidad, y un seudónimo genera una nueva realidad. Nombrar es también conocer y ejercer control; saber el nombre de alguien es un acto de poder». Si bien esta capacidad de transformación puede resultar beneficiosa, también implica riesgos cuando se utiliza de manera malintencionada, especialmente a través de perfiles falsos.
Los casos analizados muestran que las juventudes indígenas han aprovechado las redes sociales para fortalecer su identidad, preservar su cultura e incrementar su participación política y social. Un grupo significativo de influencers indígenas en Guatemala ha utilizado estos espacios digitales para desafiar estereotipos, difundir su idioma, promover sus tradiciones y denunciar el racismo. Además, algunos han empleado sus plataformas para criticar el sistema político, económico y social del país. Estas juventudes han enfrentado el reto de construir nuevas gramáticas éticas y estéticas, transformando sus narrativas en herramientas de resistencia y resiliencia frente a la descalificación de sus luchas.
La mayoría de estos influencers residen en sus comunidades de origen, donde tienen acceso a dispositivos móviles y redes digitales, lo que les permite participar en el fenómeno de la globalización digital y difundir su mensaje dentro y fuera de sus territorios.
Felinto y Grusin (2022) destacan que las expresiones en redes sociales pueden constituir actos de resistencia, ya que no solo implican oposición, sino también interrupción, desvío y transformación de los discursos normalizados. Esta forma de resistencia contribuye a la descolonización del pensamiento impuesto por nuevos dispositivos tecnológicos (Felinto y Grusin, 2022).
La influencia de la tecnología ha alcanzado sus niveles más altos entre los jóvenes, considerados «nativos digitales», quienes la han integrado en sus prácticas cotidianas, educativas y de entretenimiento. Las investigaciones sobre jóvenes y tecnología han demostrado que esta generación ha asumido de forma natural el manejo del entorno digital, consolidando su presencia en el ciberespacio.
Si bien las juventudes occidentales, particularmente las ladinas y urbanas, tienen mayor acceso a la tecnología, también las juventudes indígenas rurales y urbanas, especialmente las mujeres, han logrado incorporarse activamente a estos espacios digitales.
Diversos influencers han encontrado en el ciberespacio una plataforma para promover la cultura, el arte y la identidad de sus pueblos. El grupo Tja Mash utiliza el performance para denunciar la corrupción y defender la construcción de un Estado plurinacional en Guatemala. Miguel Babo desafía los estereotipos de masculinidad mediante la preparación de platos tradicionales, además de que establece vínculos entre identidades étnicas locales y la identidad nacional. Gladiz, Marty y Delmy comparten la cotidianidad y la cultura de su comunidad con un enfoque humorístico. Edna Figueroa Cuc fomenta la conservación de la lengua q’eqchi’ y visibiliza la lucha de las mujeres indígenas por la igualdad de género. Saqb’ech Pérez impulsa la enseñanza del idioma mam y difunde su cultura a nivel internacional, desmontando estereotipos sobre los pueblos indígenas. Aurora Nohemí se ha destacado por su activismo cultural y musical, promoviendo la preservación y evolución de la identidad k’iche’, pero también por cuestionar el esencialismo maya. Sandra Xinico, por su parte, informa y critica la realidad sociopolítica del país a través de sus plataformas.
A pesar de su impacto positivo, varios de estos creadores han sido objeto de ataques y comentarios violentos en redes sociales. Miguel Babo, Sandra Xinico, Tja Mash y Nanci Sinto han enfrentado agresiones directas, mientras que Edna, Gladiz, Marty y Delmy han sido víctimas de formas sutiles de acoso. No obstante, continúan sus proyectos digitales de manera activa.
Es crucial mejorar la regulación y seguridad en redes sociales para evitar la criminalización de las personas usuarias por expresar sus opiniones. El caso de Nanci Sinto plantea preocupaciones sobre la consideración de las plataformas digitales como evidencia en procesos judiciales. Ante este escenario, es preciso fortalecer las leyes para proteger a los usuarios y garantizar su seguridad en el entorno virtual, especialmente a las mujeres jóvenes.
El análisis de las juventudes indígenas en entornos digitales requiere incorporar una perspectiva de género e interseccional que permita comprender las múltiples dimensiones de desigualdad que atraviesan. Las mujeres indígenas enfrentan formas específicas de violencia y exclusión que se articulan en la intersección entre género, etnicidad, clase social, edad y territorio. Esta mirada crítica permite visibilizar cómo las juventudes indígenas, especialmente las mujeres, desafían los mandatos culturales tradicionales y transforman los roles de género en sus comunidades.
Como señala Kimberlé Crenshaw (1989), la interseccionalidad es una herramienta analítica que permite entender cómo distintas formas de opresión se entrelazan y configuran experiencias únicas. En el caso guatemalteco, las mujeres indígenas que participan en el activismo digital no solo enfrentan racismo estructural, sino también sexismo, violencia simbólica y criminalización por ejercer su derecho a la expresión.
El uso de redes sociales por parte de mujeres indígenas como Edna Figueroa, Saqb’ech Pérez, Aurora Nohemí, Elena Saratt, Sandra Xinico y Nanci Sinto evidencia cómo estas plataformas se convierten en espacios de resistencia, pedagogía y transformación. A través de sus contenidos, estas mujeres no solo promueven la revitalización lingüística y cultural, sino que también denuncian las violencias que enfrentan, visibilizan sus luchas por la igualdad de género y cuestionan los estereotipos que las han marginado históricamente.
Además, el activismo digital permite a estas mujeres construir nuevas formas de ciudadanía, en las que el ejercicio político no se limita a la participación electoral, sino que se extiende a la producción de discursos, la creación de redes de apoyo y la defensa de derechos colectivos. Esta apropiación tecnológica representa una ruptura con los modelos tradicionales de representación y una afirmación de su agencia como sujetas políticas.
Desde una perspectiva feminista decolonial, como la propuesta por Ochy Curiel (2007), es fundamental reconocer que las luchas de las mujeres indígenas no pueden ser comprendidas desde marcos universales, sino desde sus propias cosmovisiones, saberes y experiencias. En este sentido, el activismo digital se convierte en una herramienta para la descolonización del pensamiento y la construcción de narrativas propias.
Finalmente, es indispensable reconocer el trabajo de las juventudes indígenas en el ciberespacio. Su presencia ha alcanzado una proyección global, lo que les ha permitido compartir su cultura, denunciar injusticias, generar entretenimiento y fortalecer el vínculo con las personas migrantes a través de sus contenidos. Más allá del reconocimiento, su derecho a la lucha contra el racismo y la discriminación debe ser legitimado como parte fundamental de su participación en el mundo digital.















