INTRODUCCIÓN
La decisión sobre qué tipo de sistema agroalimentario1 (SA) se desea tener, las estrategias para transformarlo y ser parte decisoria de esos SA inmersos en las sociedades actuales cobra cada día más relevancia por los diferentes actores que hacen parte de ellos; más aún cuando el debate sobre el control por parte de las trasnacionales está vigente. Además, existe evidencia de la fragilidad de los SA agroindustriales (Amaral et al., 2013; Binimelis et al., 2014; Giraldo, 2018; Kay, 2016; Rosset & Altieri, 2017), la formulación de políticas favorecedoras de supermercados, grandes superficies y almacenes de cadena (Ahumada, 2002; De la Cruz, 2020; FIAN Colombia, 2018; Lacroix & Cheng, 2014; Sevilla Guzman et al., 2012) y la creación de obstáculos a otras formas de comercialización directa entre quienes producen los alimentos y quienes los consumen (De la Cruz, 2020; FIAN Colombia, 2018), como es el caso de los mercados agroecológicos (MAE).2
En ese contexto, la agroecología3 comprende el funcionamiento de los procesos, transformaciones y relaciones ecológicas, sistémicas, socioeconómicas y políticas que permiten la construcción de sistemas alimentarios sustentables (Gliessman, 1990; Sevilla Guzmán, 2006), lo que incluye la crítica y el análisis sobre cómo el funcionamiento actual de la política, la economía y la sociedad impacta en las condiciones de vida de las y los agricultores, y cómo estos a su vez tejen redes sociales que de manera colectiva construyen propuestas que transformen sus territorios y mejoren su calidad de vida (Sevilla Guzmán, 2006). Con todo, agricultores/as de todo el mundo, y en alguna medida consumidores conscientes de los beneficios de la agroecología, cuestionan prácticas realizadas por centrales de abasto público, almacenes de cadena y supermercados, que les significan a los agricultores campesinos nada, poco o acceso restringido y desfavorable a mercados que permitan una mejor economía y bienestar familiar (Declaración de Nyéléni & Focus on the Global South, 2013; Equipo Mercados Campesinos Bolivia, 2013).
Algunas organizaciones campesinas, como las adscritas a La Vía Campesina (LVC), al Movimiento Agroecológico Latinoamericano y del Caribe (MAELA) y las de este estudio de caso, rechazan las políticas y marcos regulatorios estatales que históricamente han favorecido a ese tipo de mercados capitalistas; y a través de la construcción social de sus propios mercados, junto con la perspectiva agroecológica han construido los MAE como espacios de articulación, planeación, incidencia, educación y comercialización de alimentos (Franco et al., 2022). Los MAE, a través del fortalecimiento de las dinámicas sociales de sus participantes, fomentan el tejido social, y con esto promueven la sostenibilidad ambiental por medio de la producción de alimentos y productos agroecológicos bajo los principios de la agroecología, para el autoconsumo, pero también para la comercialización, ayudando a consolidar las economías campesinas (Franco et al., 2022).
Colombia, así como otros países, pasó de ser un país autosuficiente a importar cerca de 15 millones de toneladas de alimentos; esto ha llevado la creación de otras formas y espacios de intercambio y comercialización de alimentos como son los MAE, donde, ante un panorama de constreñimiento por parte de las multinacionales y representación política casi nula, encuentran en estos mercados que no solo son un sitio donde comercializar sus productos, con beneficios económicos más justos, sino también como procesos que contribuyen en la soberanía alimentaria4 (SOBAL) de su territorio, que pretendemos presentar y analizar en este artículo.
La SOBAL conecta las necesidades de abastecimiento alimentario5 con la agroecología como práctica, disciplina y movimiento para mostrar algunas maneras de afrontar la crisis alimentaria en el planeta, puesto que pone en el centro a quienes trabajan y defienden los recursos naturales (agua tierra, aire, etc.), la alimentación sana y sostenible, producida bajo esquemas locales, alejado de sistemas de producción extractiva de minerales y el uso de combustibles fósiles e insumos de síntesis química.
Existe en la literatura académica información sobre cómo la agroecología favorece a la SOBAL; hay varios estudios que presentan cómo con la producción agroecológica se realizan cambios en torno a la sostenibilidad/sustentabilidad ambiental (restauración ecológica de suelos, agrobiodiversidad, producción de alimentos libres sin residuos de insumos de síntesis química, etc.) (Binimelis et al., 2014; Calle et al., 2013; Chaparro Africano et al., 2021; Mamen & Sevilla, 2009; Mariscal et al., 2017; Rosset & Altieri, 2017; Sevilla & Soler, 2010; Soler Montiel & Rivera Ferre, 2010)la Agroecologia fue definida, alia por 1995 (Sevilla Guzman, 2006b: 223), así como estudios sobre mercados campesinos, y otros tipos de mercados que mencionan cómo contribuyen a las comunidades que se favorecen de ellos (Ahumada, 2002; Becker, 2006; Chaparro Africano, 2014; De la Cruz, 2020; Holt-Giménez, 2008; Reina et al., 2016), pero poco se ha estudiado en términos de SOBAL y MAE. Con este trabajo pretendemos responder las preguntas sobre si los MAE contribuyen a la SOBAL, cómo lo hacen y si desde los mercados se complementa a la construcción de lo que se considera es la SOBAL en la actualidad.
Para hablar de la sostenibilidad de los SA, es necesario suministrar elementos de debate más allá de las formas de producción de los alimentos; debemos presentar qué está pasando con los alimentos y las personas cuando salen de los lugares de producción de alimentos, y cómo esto contribuye a la SOBAL. Esto es importante porque con los MAE se promueve la transformación social del territorio en el que se encuentran para complementar los cambios económicos, ecológicos y políticos fundamentales para la sostenibilidad mencionada (Franco et al., 2022).
El artículo se compone de un ítem de antecedentes y contexto que toma como punto de partida la discusión del concepto de SOBAL desde fuentes secundarias, y un breve relato sobre los MAE de la Red de Mercados Agroecológicos Campesinos (REDMAC) en el Valle del Cauca y la Federación Campesina de Mercados Agroecológicos (FCMA) en Santander, Colombia. Un segundo ítem corresponde a los materiales y métodos utilizados para la recopilación de la información de la investigación. Seguido, desarrollamos el ítem de resultados, discusión y de análisis crítico, el cual, a su vez, se subdivide en: 1) discusión sobre el concepto SOBAL desde los MAE y si complementa o no el concepto de SOBAL, y 2) elementos identificados sobre cómo se contribuye a la SOBAL desde los MAE a partir de los relatos de productores/as y consumidores/as. Finalizamos el artículo con las conclusiones sobre la SOBAL y los MAE.
ANTECEDENTES Y CONTEXTO
DISCUSIÓN DEL CONCEPTO SOBAL
El concepto SOBAL se ha descrito desde varias miradas. En 1996 La Vía Campesina (LVC) acuñó el concepto de SOBAL para superar los límites del concepto de seguridad alimentaria que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) postulaba en una Cumbre Mundial de la Alimentación. Bringel B. (2011) menciona que el concepto ha variado y expandido en diferentes agendas desde académicas, políticas y sociales, permitiendo la reivindicación y práctica entre organizaciones, redes, movimientos en todo el mundo.
La misma LVC, a través de la declaración de Nyéléni en el año 2007, menciona:
[…] es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias […] encauzar los sistemas alimentarios, agrícolas, pastoriles y de pesca para que pasen a estar gestionados por los productores y productoras locales. […] da prioridad a las economías locales y a los mercados locales y nacionales, y otorga el poder a los campesinos y a la agricultura familiar […] promueve el comercio transparente, que garantiza ingresos dignos para todos los pueblos, y los derechos de los consumidores para controlar su propia alimentación y nutrición [...] supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones (Declaración de Nyéléni, 2007).
P. Rosset (2003) describe que el proceso para llegar al concepto de SOBAL de la Declaración de Nyéléni de 2007 no es monolítico; nace de las reflexiones y debates en torno al tema agroalimentario por parte de los movimientos y organizaciones sociales, y surge como su propuesta política ante el régimen corporativo de los alimentos que ofrece el modelo agroindustrial.
En la Declaración de Nyéléni (2007) la SOBAL trata de derechos y justicia con el campesino, define esta producción alimentaria, distribución y consumo, como la base de la sostenibilidad. Autores como D. Domínguez (2015) mencionan que esta concepción de SOBAL de LVC se podría encuadrar en una nueva concepción civilizatoria de «producción de sentido común», que responde a principios en oposición a la lógica de mercados (maximización de ganancias como el organizador de la disponibilidad y el acceso a los alimentos).
Las dimensiones de poder en las relaciones agroalimentarias son foco de atención para la SOBAL, por lo que propone la recuperación de la autonomía cultural y el control democrático sobre los recursos por parte de las comunidades (Wittman et al., 2010). Para maximizar la SOBAL, se necesitan alianzas estrechas entre pobres urbanos y rurales, reforma agraria que promueva la autogestión, la producción pequeña/diversificada y el acceso a los mercados y recursos locales (Gürcan, 2011, 2014, 2018).
Desde la academia, Rosset & Altieri (2017) describen a la agroecología como uno de los pilares para la construcción de la SOBAL, la cual, por medio de la acción comunitaria, busca la autonomía y mercados locales; acceso y control de la tierra, el agua, la agrobiodiversidad, y con esto producir alimentos locales por parte de las comunidades, así como promover una alimentación saludable para las familias participantes en estos mercados.
Académicos como Sevilla y Soler citan:
La soberanía alimentaria se centra en la redefinición del sistema agroalimentario con principios agroecológicos donde la producción de alimentos resida en sistemas productivos locales agroecológicos en manos de campesinos y agricultores familiares destinados a alimentar a la población local a través de mercados locales donde prevalezcan relaciones de poder equilibradas que permitan vivir a los campesinos y acceder a los alimentos a precios razonables (p. 212).
Con lo descrito, observamos que una de las bases es el diálogo sobre los mercados locales, que para nuestra investigación corresponden a los MAE, de quienes hemos mencionado, se construyen socialmente y se complementan con la agroecología para aportar a la sostenibilidad/sustentabilidad medioambiental, social y económica.
Es necesario reparar, y como veremos en la discusión, que en Colombia existen tensiones durante la formulación de políticas públicas sobre el término acorde a utilizar -SOBAL o Seguridad Alimentaria-, teniendo en cuenta que en este país existe una política de seguridad alimentaria y nutricional (año 2008) y un plan nacional (año 2012), y que su concepto se ha construido desde la institucionalidad del gobierno nacional, no desde las organizaciones de la sociedad civil, como las organizaciones campesinas.
DATOS DEL CASO
Los MAE que integran este estudio se localizan en los departamentos del Valle del Cauca y Santander en Colombia. La REDMAC representan a 60 organizaciones campesinas, comunidades indígenas y de afrodescendientes, con aproximadamente 370 familias de productores y productoras provenientes de veinte municipios del departamento del Valle del Cauca y cinco del norte del departamento del Cauca. Esta red existe desde el año 2009, pero tiene mercados con más de 20 años de existencia (Ángel et al., 2019).6 Por su parte, la FCMA 7 se encuentra ubicada en la ciudad de Bucaramanga, está compuesta por cuatro organizaciones de mujeres, con aproximadamente 400 mujeres y sus familias (alrededor de 1500 personas), y existe desde el año 2017 (Junta FCMA, comunicación personal, 2019).
La REDMAC nace como espacio de articulación de organizaciones campesinas que construyen e implementan MAE y proyectan otras iniciativas regionales y locales; se conforma de agricultores/as familiares y personas que se organizan en torno a la alimentación saludable y sostenible, escuelas campesinas, familias y organizaciones indígenas, campesinas y afrodescendientes bajo los principios de la agroecología (Junta REDMAC, comunicación personal, 2019). La red se configura como un espacio de construcción de propuestas para mejorar las condiciones de vida y trabajo de los agricultores/as ecológicos/as, así como el acceso, permanencia y construcción de MAE, para contribuir al abastecimiento de productos sanos que beneficien la salud de quienes acceden y consumen estos productos (Junta REDMAC, comunicación personal, 2019). En esta red se promueve la diversificación de alimentos sanos, la autonomía alimentaria8 de las familias participantes y el trabajo con las juventudes para el retorno y arraigo con el campo, con la agricultura, sus consumidores/as conscientes, como entre los mismos productores/as, se favorecen y apoyan la economía de las familias campesinas locales al adquirir productos en estos mercados bajo esquemas de comercio justo (Junta REDMAC, comunicación personal, 2019).
Por su parte, la FCMA es una organización que tiene por objetivo promover la integración sostenible del campo y la ciudad a través del fortalecimiento de la SOBAL creando espacios de unidad, solidaridad e integración que permita desarrollar planes en torno a la comercialización de alimentos agroecológicos campesinos, el fortalecimiento de una cultura solidaria y participativa entre el sector consumo y el productivo, y el desarrollo de actividades que generen bienestar a sus asociadas campesinas (Comunicación Junta FCMA, 2019). La principal actividad de la federación es la comercialización de alimentos agroecológicos frescos y procesados, producidos por familias campesinas pertenecientes a las asociaciones socias y a otras redes. Sus componentes fundamentales son la producción campesina bajo técnicas agroecológicas, el abastecimiento de su mercado agroecológico, a través de un sitio diferenciado, local y también bajo la modalidad de canales virtuales, el fortalecimiento de las prácticas agroecológicas que aumenten la confianza del consumidor/a y las capacidades de los productores/as (Comunicación Junta FCMA, 2019).
La FCMA nace con apoyo de Corambiente (ONG con más de 15 años de experiencia en Santander y Norte de Santander), donde venía desarrollando procesos de reconstrucción social y desarrollo integral sustentable en contextos de conflicto con las organizaciones socias de la FCMA; a través del fortalecimiento de huertas caseras y su transformación hacia la agroecología; las socias de la FCMA comenzaron a producir alimentos y productos agroecológicos para autoconsumo, y con el tiempo se produjeron excedentes que son enviados al MAE (Comunicación Junta FCMA, 2019).
MATERIALES Y MÉTODOS
El trabajo de campo fue de tipo cualitativo en el que utilizamos el análisis temático de los relatos como proceso que implica codificación y posterior segregación de los datos por códigos en grupos de datos para su análisis y descripción, y posterior revisión bibliográfica sobre lo hallado.
El método utilizado fue el de estudio de caso, a través de observación participante que incluyó el registro de datos en los espacios de asamblea de los mercados y reuniones de las juntas directivas de la REDMAC y la FCMA, entrevistas semiestructuradas a 89 productores/as y encuestas a 39 consumidores/as en 12 mercados (tabla 1) durante los meses de abril a septiembre de 2019 con total de 128 participantes, 45 son hombres y 83 mujeres.
Tabla 1 Características generales de los MAE del estudio durante el trabajo de campo, 2019
| MAE | Número de productores/as participantes los días de mercado | Número de consumidoras/as que participan los días de mercado (aproximado**) | Funcionamiento (días y municipio) |
| Valle del Cauca (ReDmac) | |||
| Mercacentro | 7 | 60 | Viernes, Tuluá |
| Mercobuga | 7 acopian de sus organizaciones | 200 | Viernes y sábado, Buga |
| Renacer Campesino | 5 de una misma organización | 125*** | Canasta los viernes en Buga, un sábado al mes en Guacarí |
| Semilla Sevilla | 21, de 7 organizaciones abastecedoras | 150*** | Sábados, Sevilla |
| MAECCV | 22, de 12 organizaciones abastecedoras | 80 | Sábados, Tuluá |
| Mercovida | 12, de 21 productoras abastecedoras | 60 | Sábados, Restrepo |
| Mercadagro | 8 | 20 | Sábados, Dagua |
| Asoproorgánicos | 32 | 150 | Sábados, Cali |
| Tradición y Vida | 8, a veces hasta 15 | 20 | Un sábado al mes, Palmira |
| Mercado Andalucía | 6, de 21 productores abastecedores | 20 | Dos domingos al mes, Andalucía |
| Mercapaz | 6, de 12 productores abastecedores | 25 | Domingo, Buga |
| Santander | |||
| FCMA | Abastecido por 5 organizaciones con 400 mujeres y sus familias* | 400*** | Sábado, Bucaramanga |
Nota: * En la FCMA algunas representantes de las organizaciones asisten al mercado; sin embargo, la federación contrata vendedoras. ** Valor promedio indicado en los grupos focales. *** Valor total aproximado indicado en los grupos focales.
Fuente: Elaboración propia.
Arias Cardona & Alvarado Salgado (2015), Atkinson (1997), Bochner (2001), Dörr et al. (2016), Lyons (2007), Polkinghorne (1995), Riessman (2008), Smith & Sparkes (2006), Sparkes & Devís (2008) sugieren que se pueden hacer aportes a una temática al realizar un análisis de contenido y estructura del relato a través de categorías, códigos de identificación, tipologías y temas comunes presentes en los discursos, acciones e interacciones que realizan los participantes de un estudio.
Tomar los relatos de las personas entrevistadas y encuestadas para realizar un análisis de narrativas permite que el sentido sobre cómo los MAE contribuyen a la SOBAL contenga las respectivas dimensiones cognitivas, afectivas y de acción de los participantes del estudio con los cuales realizaremos la discusión de los resultados.
Utilizamos la herramienta nube de palabras, la cual es un gráfico que representa la frecuencia de las palabras de un texto (Reyes, 2020). El tamaño de las palabras es más grande a mayores repeticiones de las palabras en el texto, para que a primera vista de forma visual se capte la atención del lector (Reyes, 2020). A partir de esta herramienta, realizamos el análisis de los resultados y la discusión, permitiendo visualizar qué palabras o términos compuestos se presentaron con mayor frecuencia de expresión por parte de productores/as y consumidores/as en este estudio.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
CONCEPTO SOBAL DESDE LOS MAE DEL ESTUDIO
El trabajo de campo incluyó recopilar las percepciones de los actores del estudio sobre el concepto de SOBAL, encontrando expresiones relacionadas con la garantía por parte de los estados, pero también de la sociedad sobre el tema alimentario, que presentamos a continuación con el objetivo de aportar al concepto de SOBAL desde la mirada de los actores de los MAE:
[…] que el estado garantice los derechos de los campesinos en la producción y distribución, menores costos, abastecimiento de lo producido, disminuir la importación y que llegue a todas las poblaciones [...] la capacidad de autodeterminación de un país en asuntos alimentarios [...] La facultad de una sociedad de decidir de forma autónoma, consciente y tras procesos de deliberación en diferentes niveles la forma de producir y consumir sus alimentos (Consumidores/as FCMA, 2019).
También encontramos comentarios de la SOBAL relacionados con los derechos de los pueblos:
Es el derecho de los pueblos a definir su propia política alimentaria ajena a las lógicas desiguales y excluyentes del libre mercado. Es la potestad de los agricultores/as de definir cómo se produce, cuándo, en qué medidas y cantidades, con cuáles prácticas; así como la posibilidad de los consumidores/as de decidir qué consume y cómo lo desea. Siempre en la vía del mercadeo justo, solidario; y con garantía de alimentos sanos y accesibles (Consumidores/as Tradición y Vida, 2019).
Para los consumidores/as de este estudio, la SOBAL también es tener la confianza sobre la procedencia de los alimentos que adquieren, la forma de producción (saludables, de calidad, agroecológicos), que fueran producidos por campesinos/as locales, tener la autonomía para decidir qué comer y dónde comprar los alimentos (Trabajo de campo, 2019).
Sin embargo, también nos encontramos con algunos consumidores/as que mencionaron no haber escuchado, ni tener claro el término; pero, quienes intentaron indagar sobre el significado lo relacionaron con saber de dónde vienen los productos, que fueran locales, campesinos y de calidad asociada a salud.
En el mismo sentido, encontramos en los productores/as de los MAE de estudio concepciones de SOBAL enriquecidas con componentes que se extienden desde su experiencia como agricultores/as en el marco de la alimentación de y para las comunidades, recuperación de semillas y alimentos olvidados o subutilizados como las siguientes:
Son las comunidades de acá alimentando a las comunidades acá [...] es el derecho de cultivar y promover nuestras propias semillas nativas [...] cultivar sanamente donde no se esté contaminando, ni la atmósfera, ni el ser humano [...] cuando nosotras somos autónomas [...] tenemos las semillas, la tierra, el agua (productoras FCMA, 2019). Es que nosotros podamos producir lo de nosotros mismos, y no depender de mercados de afuera, es la posibilidad de nosotros definir qué es lo que queremos producir, cómo lo queremos producir y dónde; pasa porque la familia tenga una producción para el autoconsumo, y tenga unos productos también para llevar al mercado [...] tener la decisión sobre lo que me voy a comer, ese es el momento cuando tenemos nosotros como campesinos agroecológicos soberanía [...] trasmitir a nuestros consumidores la soberanía, que ellos sean libres y seamos libres de decidir qué comer; cuando comer; es una libertad absoluta (Junta REDMAC, 2019). Es recuperar las semillas perdidas, intercambiarlas; yo decido según mis patrones culturales (productores/as Mercacentro, 2019).
Las productoras/es de este estudio mencionaron elementos de la SOBAL para el territorio, de las relaciones al interior de él, y de la sostenibilidad/sustentabilidad socioeconómica y ambiental:
Es cuando el agricultor/a decide con su grupo familiar, con su comunidad, qué se puede sembrar y cómo se puede sembrar, es pertenencia por el territorio [...] es estar en la finca produciendo comida, y que alguien de afuera, de la ciudad, te corresponda con la compra; es una relación fuerte, que nos dice -te estamos apoyando, con la propuesta productiva, quédese en la finca, siga produciendo comida- [...] es producir y traer propuestas al MAE (MAECCV, 2019). Es un concepto más democrático, es alimentación democrática [...] es poder tener las semillas en un territorio relativamente pequeño, y con acceso a esos alimentos [...] no depender de grandes distancias, gastos de energía e impactos ecológicos el traer la comida de otro territorio (Renacer Campesino, 2019).
Como podemos observar, las consideraciones de SOBAL por parte de los productores/as de los MAE del estudio hablan desde la autonomía alimentaria, el territorio y los efectos ambientales, económicos y sociales al poder decidir sobre el sistema alimentario.
Varios autores han descrito a la SOBAL como base epistemológica de la agroecología, desde el escenario de los aportes populares, dados por procesos colectivos de organizaciones étnicas y campesinas, liderado inicialmente por LVC (Mamen & Sevilla, 2009; Mariscal et al., 2017; Sevilla & Soler, 2010)la Agroecologia fue definida, alia por 1995 (Sevilla Guzman, 2006b: 223). Entonces, si para los actores de este estudio los MAE son construcciones sociales multidimensionales que incluyen la comercialización directa de productos agroecológicos; afectividad basada en relaciones de confianza y reciprocidad; política incluyente (campesinado, mujeres y juventudes) para incidencia y gestión de los territorios donde se ubican, pero no exclusivamente; conocimiento como espacio de enseñanza horizontal de la agroecología, y dimensión ambiental sobre el cuidado de la naturaleza y los beneficios en salud; y como dicen Mamen y Sevilla (2009): «el utillaje conceptual y metodológico construido desde la Agroecología puede aplicarse de una manera directa a la consolidación y la defensa de las propuestas asociadas a la Soberanía Alimentaria»; los MAE están aportando al significado de SOBAL desde un nuevo ámbito, el de la educación y comunicación de temas alimentarios, agroecológicos, políticos y de la misma SOBAL con miras a sistemas agroalimentarios sostenibles/sustentables.
Lo mencionado se corrobora con expresiones dadas por los productores/as de la REDMAC y la FCMA, tales como: «lo que nosotros promovemos y enseñamos en los MAE es soberanía alimentaria» (Comunicaciones REDMAC y FCMA, 2019). Sin embargo, los MAE son dinámicos, se construyen constantemente según el contexto en el que se encuentran, por lo que quienes los impulsan se enfrentan a diferentes retos y contradicciones.
ELEMENTOS IDENTIFICADOS DE CONTRIBUCIÓN A LA SOBAL DESDE LOS MAE
Se construyeron nubes con la información recopilada ante la pregunta sobre cómo los MAE contribuían a la SOBAL, tanto para el grupo de productores/as, consumidores/as y una que congregó ambos actores.
El análisis de las nubes por actor y la conjugada se realizó de forma conjunta, debido a que encontramos frecuencias similares de presentación de algunos temas en más de una nube, sin dejar de lado el análisis de aquellos temas destacados fuertemente en cada nube, razón por la cual la discusión está organizada por temas que resultaron relevantes para contribución de la SOBAL.
Temas en torno a las semillas aparece fuertemente en primer lugar (figura 1), tanto en la nube de elementos de productores/as, como en la nube conjugada; esto es importante y relevante, puesto que el trabajo con semillas criollas9 y nativas10 es parte de la práctica y política de la propuesta agroecológica; es decir, los MAE son otra forma y estrategia de la propuesta política e intereses de la agroecología como ciencia, práctica y movimiento al asociarlos con las semillas.
Si bien el tema de semillas nace desde la producción agroecológica, en los MAE del estudio la presencia de las semillas tiene el fin de exhibir, enseñar, visualizar y generar identidad entre quienes participan en estos mercados. En los mercados se observaron mesas de semillas llevadas por casas de semillas campesinas que tienen los mercados y la red, o de forma individual por parte de los productores/as directamente. Adicionalmente, estas mesas de semillas están acompañadas por guardianes/as, custodios/as que son las mismas personas productoras agroecológicas, especialmente las mujeres intercambian no solo las semillas, sino también el conocimiento sobre qué son las semillas criollas, qué son las semillas nativas, la importancia de su cuidado y conservación, su uso agroecológico, gastronómico y culinario.
Retomando, esta parte de semillas es la continuidad del trabajo realizado en las producciones agroecológicas; lo que queremos decir es que el trabajo con semillas pasa también a la parte de distribución, comercialización, consumo y trabajo con el consumidor. El cuidado y la conservación de las semillas criollas y nativas como estrategia de la agroecología se continúa a través de los MAE. Es en los MAE donde se presenta todo el trabajo realizado con las semillas en producción primaria desde la propuesta agroecológica a otros productores/as y también a otros actores participantes en los mercados, con el fin de seguir promoviendo su uso y consumo.
El trabajo con semillas es anterior a la conformación de los MAE; estos -al menos los del estudio- se ajustaron para favorecer el trabajo con semillas, por tanto, difieren de los mercados convencionales que llevan a la especialización con la compra de semillas comerciales, y mayor volumen de semillas, mientras los MAE permiten trabajar con menores volúmenes, pero mayor diversidad de productos que incluye este tipo de semillas criollas y nativas.
V. García (2019) menciona que en algunos países se han originado diferentes procesos agroecológicos como resultado de la organización de la gente en oposición a las normativas11 en su momento emitidas sobre limitación del libre acceso, conservación, circulación, intercambio y comercialización de las semillas. En los MAE del estudio se continúan visibilizando actividades en torno a la semillas criollas y nativas.
La entrada de las semillas industrializadas y las modificaciones a las leyes de semillas a favor de las industrias están agudizando los conflictos que están afectando la biodiversidad, las formas de vida de los territorios y, finalmente, el derecho a (re)producir la vida (García-López et al., 2019). El surgimiento de acciones y estrategias colectivas de algunas organizaciones y redes que buscan fortalecer la capacidad de ejercer una autonomía, control y poder sobre las semillas de y para los pueblos (García & Giraldo, 2021), lo que podemos ver sucede en los MAE.
Otro tema que se observa en las nubes con fuerte presencia es el de mujeres (figura 2), muy cerca a los de semillas. Según los relatos de los productores/as, el rol de las mujeres campesinas en los MAE se configura desde el reconocimiento a ese trabajo realizado por ellas en el campo, en la ruralidad, así como valorar el liderazgo histórico de las mujeres de persistencia y trabajo en los mercados. Según lo expresado por los participantes del estudio, lo anterior permite una viabilidad de independencia económica para las mujeres, como otros autores lo sugieren (Garduño de Jesús et al., 2021), pero también de supervivencia del propio mercado, debido a la asistencia permanente de las mujeres. Las productoras de todos los mercados relataron haber logrado la independencia económica total o en algún grado al participar en el MAE, y los consumidores/as manifestaron estar apoyando con su compra a las mujeres campesinas.
Para las productoras de los MAE se comienza con el liderazgo en sus fincas, seguido del empoderamiento para salir al mercado a comercializar sus productos, enfrentarse y tener aprendizajes para relacionarse con otros actores, y adicionalmente acceder a un tipo de independencia económica y posterior autonomía. Las relaciones que establecen las mujeres en los mercados dan paso a la creación de lazos de fraternidad con otras mujeres y actores, lo que les ha permitido realizar actividades para fortalecer su manejo financiero, autocuidado, sobre temas de género y políticas territoriales, así como intercambios de conocimientos sobre la agroecología.
Finalmente, todo ese fortalecimiento de capacidades no se queda solo en los MAE, sino termina por contribuir en las prácticas agroecológicas que realizan en sus fincas y comunidades, aspecto también mencionado por Garduño de Jesús y colaboradores (2021) sobre mujeres y comercialización en México. La FCMA es un mercado que se constituyó por organizaciones de mujeres inicialmente; en la actualidad, participa una minoría de hombres de las familias campesinas, que se involucraron en las actividades de las huertas caseras agroecológicas al ver el avance del proceso. Según la junta directiva de la REDMAC, la red se conforma por cerca de un 65% de mujeres, y existen mercados como Mercovida y Mercadagro que son llevados a cabo solo por mujeres.
Que en los MAE se esté reconfigurando y visualizando el trabajo de las mujeres rurales, campesinas, productoras agroecológicas, podría estar presentando a los mercados como espacios en los que se están reconstruyendo procesos de superación de los dualismos opresivos y (pre)dominantes donde las personas -en este caso las mujeres-, sus trabajos, culturas y territorios excluidos en los hogares y en el campo comiencen a valorarse colectivamente (Pérez & Soler, 2013).
Es decir, las contribuciones a la SOBAL desde los MAE relacionadas al elemento de la nube sobre mujeres se encuadran con las pretensiones de la SOBAL de crear nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, como lo expone el concepto de SOBAL de LVC, y esto, a su vez, continúa aportando a los debates y críticas que desde la agroecología y la misma SOBAL hacen sobre las estructuras y relaciones de poder que controlan la producción, distribución y comercialización de los alimentos (Gliessman et al., 2019). Es el componente agroecológico de los mercados -al igual que la agroecología en otros espacios y procesos- el que está anclando la economía social y solidaria en las mujeres como aporte a la construcción y contribución a la SOBAL.
El papel de la mujeres en los MAE, si bien está en el desarrollo y continuidad de sus liderazgos para el funcionamiento de los mercados, que incluye las actividades de logística, preparación y comercialización de los productos agroecológicos, también está en los intercambios que realizan en torno a conocimientos sobre semillas, preparaciones gastronómicas y de producción agroecológica, lo que confirma la hipótesis de Merçon et al. (2018)retos y aprendizajes Introducción Desde la consolidación de la institución escolar en la modernidad occidental, el papel desempeñado por la educación formal en la reproducción del sistema socio-político, cultural y económico dominante ha sido crucial. La escolarización ha tenido un impacto clave en la reproducción de roles de género (Acker 2003; Louro Lopes 1995; 1997 sobre cómo
La educación agroecológica también podría caracterizarse, en gran medida, como un conjunto muy diverso de procesos formativos con orientación transformadora, donde se configura el desafío de destinar mayor atención metodológica, discursiva y práctica al trabajo de las mujeres o a las agendas feministas.
Desde la concepción de SOBAL de la LVC y de la agroecología, en el mundo campesino la alimentación de la familia agricultora debe estar garantizada de primera mano a partir de lo que ellos mismos producen, es decir, la SOBAL se centra inicialmente en el autoconsumo de alimentos a partir de lo producido por las familias agricultoras, la producción local y de proximidad a ellas. Con base en lo anterior, una de las contribuciones a la SOBAL desde los MAE del estudio es que hacen referencia a productos agroecológicos, alimentación/alimentarse agroecológico (figura 3), que al relacionarse con los elementos de nuestras familias se da continuidad a la decisión sobre qué tipo de alimentación desean tener quienes participan en estos mercados, puesto que ese autoconsumo de alimentos que prima desde lo que se produce en las finca, se extiende a lo local, a los mercados, específicamente a la producción agroecológica local. Esto último aplica también para con las familias consumidoras que deciden participar en estos mercados. La importancia del autoconsumo como base de la SOBAL, complementado con el componente de acceder a los MAE, extiende esa construcción de la SOBAL desde lo local hacia otros territorios próximos donde no solo se producen los alimentos, sino también donde se comercializan.
La decisión sobre la producción y consumo de los alimentos y productos agroecológicos, y que esto sea una contribución a la SOBAL, tiene que ver con la sensibilización sobre los beneficios de la agroecología a través de las actividades y el intercambio de conocimientos que se realizan en y con los MAE, que a su vez transita, como ya lo mencionamos, con la diversidad de productos que estos mercados presentan e intentan recuperar con el tema de semillas criollas y nativas. Adicionalmente, los mercados del estudio tienen implementado el Sistema de Participación de Garantía (SPG), el cual es un certificado de confianza construido con consumidores/as para garantizar los procesos agroecológicos en las fincas.
La relación de dependencia que tienen los campesinos/as con los mercados convencionales, a pesar de las condiciones poco favorables que les imponen, y ante la dificultad de acceder a otros mercados, hace de esta situación uno de los cuellos de botella para lograr la autonomía por parte de los campesinos/as. Por tanto, encontrar elementos en la nube de palabras como nuestros, nuestras, economía social, local son muy importantes, debido a que los MAE construidos desde su perspectiva son autogestionados por los productores/as agroecológicos/as, entre ellos coordinan temas de logística de funcionamiento (utensilios, infraestructura, horarios, días, trámites con gobiernos locales o entidades privadas para uso de espacios, etc.), productos a llevar al mercado (producidos por ellos mismos bajo los principios de la agroecología o en transición a esta), y precios.12
El elemento economía aparece como contribución a la SOBAL desde lo expresado por los agricultores/as agroecológicos/as; estos actores hicieron referencia a que en los MAE se lograba una economía familiar más estable, al recibir mayores ingresos por sus productos al vender directamente. Por su parte, los consumidores/as de los mercados de estudio mencionaron como una de las razones por las cuales participaban en los MAE el favorecimiento de la economía de las familias productoras. Adicionalmente, a través de estos mercados se presentaba la oportunidad de realizar nuevas apuestas de trabajo articulado entre quienes producen, pero también con consumidores/as y otros actores como la academia, ONG y organismos de gobiernos locales y nacionales como corporaciones ambientales, entre otros, lo que le ha permitido agregar a más productores/as y en ese sentido aportar al crecimiento de los mercados.
Ciertos componentes del concepto de SOBAL como autoconsumo y economía social y solidaria los encontramos inmersos en las terminologías presentadas. Sin embargo, queda por esbozar las contribuciones a la SOBAL desde los MAE en el aspecto de territorio, elemento que se alcanza a visualizar en la nube de productores/as, junto con los elementos política e incidencia que se manifiestan en todas las nubes con menor fuerza a los mencionados. Lo que nosotros encontramos es que a través de los MAE los productores/as apoyados por consumidores/as y otros actores realizan jornadas de formación en incidencia política, agroecología, SOBAL, así como los actores de los MAE aprovechan este espacio para el diálogo y la planeación de planes, programas y políticas que estén formulándose, implementándose y haciendo incidencia en sus territorios.
Lo descrito es importante porque ratifica lo expresado por A. Mantilla (2019) acerca de que la organización social está dando el debate sobre cómo comprender un modelo que supere el extractivismo que permita cambiar políticas a mediano plazo. En los MAE del estudio se han realizado experiencias de participación en la formulación de políticas, como la resolución 464 de 2017 por la cual se adoptan los Lineamientos Estratégicos de Política Pública para la Agricultura Campesina, Familiar y Comunitaria (participación de la REDMAC) y la política de género del Municipio de Charta, Santander (FCMA); pero también han creado espacios de debates sobre propuestas de planes de gobiernos de los municipios en los que se ubican o de donde provienen los productores/as, así como apoyo en la construcción de planes de desarrollo en estos mismos lugares, todo con miras a la creación de alternativas sostenibles para los territorios.
Como mencionan S. Gliessman y colaboradores (2019):
[…] la SOBAL es una de las maneras de hacer que el sistema alimentario regrese al centro de conciencia y acción [...] plantea el objetivo de conectar productores y consumidores entre sí y con las relaciones terrenales que nos sostienen a todos [...] la autonomía y la cooperación se basan en las condiciones existentes en cada territorio, y las personas en esos territorios buscan maneras de apoyarse mutuamente [...] la SOBAL aspira a la autonomía de los lugares y a las relaciones en red entre los lugares estrategias e iniciativas.
El análisis conjunto sugiere que la SOBAL continúa construyéndose a lo largo de los MAE, y se vive a través de ellos, la agroecología sigue aportando a la SOBAL desde los MAE. Pero las implicaciones de estos mercados como vemos en términos de SOBAL en su conjunto proponen continuar con actividades en red entre los actores -consumidores/as y productores/as- de los territorios en los que se encuentran los mercados que incluye: semillas, mujeres, autonomía alimentaria, economía social y solidaria e incidencia política.
El hecho de que encontráramos elementos que contribuyen a la SOBAL desde los mercados es muy importante, puesto que nos lleva a afirmar que la reflexión y el trabajo en actividades y procesos que permitan la garantía del derecho a decidir el sistema agroalimentario que se desea tener se extiende a otros espacios fuera de las fincas, y es permanentemente construido con otros actores como los consumidores/as.
Esto no significa que no se observen contradicciones o elementos ausentes en los MAE analizados. El concepto de SOBAL aborda una diversidad de temas y relaciones que es difícil que se hagan todas presentes en iniciativas locales o territoriales, más todavía cuando se dan sin el apoyo de políticas públicas o más, con políticas que restringen su actuación o alcance. Sin embargo, lo que se pudo verificar y se describe hasta el momento deja claro que los MAE analizados contienen muchas de las propuestas estratégicas para consolidar una propuesta de SOBAL, y más allá de considerar que la SOBAL se encierra en lo identificado en este estudio, se demuestra aquí el potencial que tienen estas iniciativas en dialogar con una estrategia que busque la SOBAL, bien como para el diseño de políticas apoyadas en esta.
En las nubes también encontramos palabras con menor intensidad que al relacionarlas con el todo de la nube cobran fuerza como consumo, calidad, sano/saludable, agua, ambiente y campesinos/as; se observa la influencia de la agroecología en estos mercados en sus dimensiones ambientales relacionadas con la salud y la conservación de la naturaleza, pero también con la dimensión política de apoyo al campesinado, y con esto su contribución a la SOBAL.
Calle y colaboradores (2013) proponen la agroecología en su transición social como una mesa de cuatro patas donde se sienta la SOBAL, donde una pata es el cambio de perspectiva de las sociedades, otra es el manejo cooperativo de las actividades, otra es la creación de circuitos cortos (en el consumo y en lo político), y finalmente la cuarta pata es la organización social que mantenga los procesos, con capacidad de autonomía y presión frente a instituciones públicas que están favoreciendo los imperios agroalimentarios. Los MAE, de acuerdo con lo analizado en este estudio, como estrategia de la agroecología favorece la SOBAL al proveer elementos y se materializan las patas de la mesa sobre la que se asienta.
La cimentación a la que hacemos referencia corresponde a que en los MAE se realizan: 1) procesos de sensibilización sobre los beneficios de la agroecología para el medio ambiente y los pueblos; 2) autogestión para llevar a cabo los mercados los días de realización como reflejo de trabajo cooperativo y colaborativo entre varios actores que están tratando de consumir bajo sus prácticas culturales y deseos, pero que a su vez buscan una salida alternativa a lo hegemónico en temas agroalimentario; 3) ser mercados locales que favorezcan el desarrollo local endógeno, pero también con una huella de carbono reducida, y 4) ser espacios de planificación en temas de incidencia política; con todo lo anterior, reiteramos a los MAE como estratégicos para lograr la SOBAL.
Finalmente, a manera de resumen, en la tabla 2 presentamos las contribuciones que desde los MAE se hace a la sobal según lo encontrado en este estudio; tomamos como base las dimensiones que Sevilla y Soler (2010) proponen sobre las raíces epistemológicas de la agroecología, donde la SOBAL es presentada como una dimensión transversal a las tres dimensiones estructurantes, las cuales son: 1) ecológica y técnico productiva, 2) sociocultural y económica y 3) política.
Tabla 2 Contribuciones de los mae a la sobal, a partid de los estudios de caso
| Contribuciones a la Soberanía Alimentaria | |||
| Mercados agroecológicos | Ecológica y técnico-productiva | Producción de alimentos y productos compatibles con la naturaleza con base en el conocimiento campesino e indígena que es llevado a los mercados, y con eso rediseñar agroecosistemas y el sistema agroalimentario, partiendo desde el local | Semillas nativas y criollas Diversificación de la alimentación Productos agroecológicos locales |
| Sociocultural y económica | Comprensión de las formas de dependencia del funcionamiento actual de la política, la economía y la sociedad, y sus efectos sobre los agricultores, el sistema agroalimentario, la alimentación y la sociedad en general | Sensibilización sobre las estrategias productivas y beneficios de la agroecología para el desarrollo rural, la salud y el ambiente, con apoyo de los participantes de los mercados, especialmente con los actores del consumo Abastecimiento alimentario familiar inicialmente para el autoconsumo, y posteriormente a través de un mercado local, que fomenta una economía local (social y solidaria) | |
| Política | Construcción social que dota una praxis intelectual y política a partir de la identidad local y la red de relaciones sociales en el mercado | Apoyo y acompañamiento de acciones colectivas de los participantes de los mercados * Valorización del rol de a mujeres para su autonomía. * Incidencia en planes, programas y política en el territorio | |
Fuente: Elaboración propia a partir de (Sevilla & Soler, 2010).
CONCLUSIONES
El concepto de SOBAL que se construye dinámicamente al interior de los MAE comparte elementos de lo descrito por La Vía Campesina y desde la academia, entre ellos poder decidir sobre lo que se va a consumir, desde la reflexión de seleccionar alimentos y productos producidos bajo prácticas agroecológicas, así como de origen local y de calidad. Sin embargo, con el estudio concluimos a los MAE como parte de esa extensión/continuidad que se da desde las fincas con la promoción y enseñanza de la SOBAL, así como de la misma agroecología.
Para las personas del estudio, participantes activos de los MAE, la SOBAL es el concepto con el que se identifican plenamente por que indaga más allá de tener alimentos disponibles para su consumo, puesto que al interior de ella encuentran componentes sobre la forma en que desean que se produzcan, por quienes los producen y para quienes los producen, y lo que les brinda a esas personas productoras y consumidoras el tipo de producción de los alimentos y de propuesta de sistema agroalimentario al cual contribuir.
Encontramos que las contribuciones de los MAE en la SOBAL arrojadas en este estudio también se pueden encuadrar en los componentes: 1) ecológico y técnico productivo, 2) sociocultura y económica y 3) política que propone la agroecología.
Una de las contribuciones más destacadas discutidas en este estudio es lo relacionado con las semillas, a la realización de actividades en torno a la selección, defensa, rescate y recuperación de semillas criollas y nativas, así como al fomento del intercambio y venta de las mismas. Se reitera que a través de los MAE se realizan actividades de socialización sobre el cuidado, conservación y custodia de las semillas para garantizar la diversidad como una contribución fundamental para la consecución de la SOBAL.
La alimentación agroecológica es otras de las temáticas que surge en este estudio como contribución a la SOBAL desde la promoción de actividades para sensibilizar y conocer sobre la producción agroecológica de alimentos, sus beneficios en salud y en conservación del medio ambiente, por lo que se hace indispensable continuar con la construcción social de espacios de comercialización de alimentos y productos agroecológicos o en transición a esta, que permitan la realización de actividades que lleve a una producción y consumo de alimentos diversificada. La formulación, desarrollo e implementación de sistemas de participación de garantía (SPG), como certificado de confianza entre los participantes del mercado para productos, alimentos y semillas, entre otros, son proceso que aporta a la construcción de decisiones sobre el sistema alimentario deseado, y con esto ayudar a lograr la SOBAL.
La economía social como una aproximación sobre los aportes para el sustento y beneficio económico para las familias productoras, y como apuesta económica comunitaria y rural, y de ingresos económicos para las mujeres campesinas, que crea nuevas apuestas de trabajo para los participantes en los MAE a nivel local y regional son contribuciones a la SOBAL relacionadas por los participantes del estudio. El crecimiento local de productores/as y consumidores/as en los MAE que lleve al incremento de intercambios directos, calidad, diversidad y cantidad de productos agroecológicos son de los objetivos que se desarrollan permanentemente en los MAE para contribuir a la SOBAL.
Sobre el rol de las mujeres, también hay mucho más por discutir del concepto de la SOBAL y sobre las contribuciones de los MAE en la SOBAL; en las definiciones vistas se valora el rol de la mujer en la reproducción social, el trabajo en la familia, etc., pero poco o nada en los mercados; en nuestro estudio observamos que todos los procesos de sensibilización y conciencia acerca del rol e importancia de las mujeres, sentido de pertenencia, apoyo, liderazgo y defensa como parte social de la agroecología que se continúa desarrollando en los MAE, hacen parte de las relaciones igualitarias que se pretenden lograr con la SOBAL, por lo que realizarlas desde los MAE es una muestra de la contribución que se le hace a la SOBAL desde estos mercados.
A través de los mercados, la obtención de recursos para lograr una independencia económica por parte de las mujeres participantes, así como la creación de nuevas redes, la formación en incidencia política, de género, y la presencia de mujeres en la producción agroecológica y en la comercialización, permiten crear cimientos de futuras autonomías y con esto la contribución a la SOBAL.
Los procesos de fortalecimiento sobre formación en incidencia política, para el aprendizaje y comunicación continua sobre la autonomía y SOBAL, la participación en espacios de diálogo y planeación para hacer incidencia en políticas públicas a favor de los productores/as campesinos/as y agroecológicos/as son ejercicios posibles gracias a los espacios de diálogo y actividad en política e incidencia en sus territorios y del sistema agroalimentario que se dan en los MAE.
Encontramos que los MAE contribuyen a la SOBAL a través de los procesos de cuidado, conservación y promoción de las semillas nativas y criollas; la alimentación agroecológica partiendo desde el autoconsumo extendido hasta las adquisición de alimentos en los MAE para el bienestar de las familias participantes; el favorecimiento y apoyo de una economía local; la visibilización y soporte del rol de las mujeres, y finalmente a través de procesos de fortalecimiento sobre formación en incidencia política para sus territorios y sistema agroalimentario inicialmente localizado.
Sin embargo, las contribuciones a la SOBAL de los MAE del estudio no son ajenas a limitaciones del contexto en el territorio en el que se encuentran ubicados, entre ellas, la formulación de políticas que pueden en determinado momento no ser favorables a ellos, como la que se presentó en su momento sobre el registro de semillas, o las normativas para contención de la pandemia por la Covid-19 donde se facilitó la comercialización a supermercados y grandes mercados convencionales; y finalmente las barreras que aún siguen persistiendo sobre el establecimiento de precios de los productos y de violencias de género sobre las campesinas.


















