Introducción
Desde que los niños son pequeños tienen acceso a la tecnología y ven a sus familiares y personas cuidadoras conectados de forma casi permanente. Luego de la pandemia de COVID-19 y de los periodos de reclusión en los hogares, las personas volvieron paulatinamente a sus rutinas. Millones de niños y adolescentes, debido al confinamiento en casa, modificaron sus hábitos cotidianos y se apropiaron de Internet como fuente de juego, socialización y aprendizaje1,2. En consecuencia, en muchos lugares aún hoy no se cumplen las directrices de la Organización Mundial de la Salud sobre la actividad física, el comportamiento sedentario y el sueño, en las que se recomienda que los/las menores de 18 meses no sean expuestos a ningún tipo de pantalla, a excepción de las videollamadas, y se establece un límite de 1 hora por día para los niños de 2 a 5 años3-5.
Las medidas de aislamiento han provocado un aumento del tiempo de pantalla que afecta principalmente a los menores de 6 años, y en mayor medida a los menores de 2 años3,6,7. En esta etapa crítica de crecimiento y maduración es cuando se desarrollan el mayor número de conexiones neuronales, habilidades emocionales y destrezas motrices, siendo imprescindible la estimulación por parte del entorno8. En todo el mundo industrializado, los niños pasan más tiempo viendo televisión que en la escuela, por lo que pierden oportunidades importantes para practicar y dominar las habilidades interpersonales, de comunicación y movimiento9. Los bebés aprenden a desbloquear los dispositivos móviles antes que a jugar simbólicamente y a distraerse con facilidad. Debido a sus habilidades atencionales, de memoria y simbólicas inmaduras, los lactantes y niños pequeños no pueden aprender de los medios digitales tradicionales como lo hacen de la interacción con sus personas cuidadoras, y tienen dificultades para transferir el conocimiento a su experiencia tridimensional10,11. Por tanto, que el niño pueda entender e interiorizar la realidad que le rodea depende de que pueda disfrutar de este juego creativo facilitado por las personas adultas. Sin embargo, las películas, los videojuegos y las aplicaciones no permiten que los/las menores puedan crear algo propio. Con estas tecnologías pueden interactuar, entretenerse e incluso instruirse, pero no deben ocupar la mayor parte de su tiempo de ocio.
En este sentido, es relevante entender si hubo modificaciones en el tiempo de uso de pantallas y el estilo de vida de los niños luego de finalizados los periodos de aislamiento y distanciamiento preventivo, con el retorno a las actividades cotidianas como las educativas, laborales, recreativas, deportivas y reuniones familiares, comparadas con el periodo de pandemia. Por lo tanto, los objetivos del presente estudio son comparar los hábitos de uso de pantallas y de actividad física en niños/as menores de 6 años, durante y después de la pandemia de COVID-19, y explorar los factores sociodemográficos de las personas cuidadoras y de los/las niños/as asociados a estos hábitos.
Métodos
Diseño y consideraciones éticas
Se realizó un estudio de corte transversal, mediante una encuesta anónima en línea, que compara los datos publicados en un estudio previo12 llevado a cabo durante el periodo de aislamiento social preventivo y obligatorio con los datos del periodo posterior al aislamiento, en el ámbito del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Provincia de Buenos Aires, Argentina.
Los resultados se han reportado siguiendo los lineamientos recomendados por las guías CHERRIES (Checklist for Reporting Results of Internet E-Surveys)13 y STROBE (Strenghtering the Reporting of Observational Studies in Epidemiology) para estudios de corte transversal14.
Todas las normas éticas internacionales de investigaciones en humanos, según la Declaración de Helsinki, así como las normas nacionales de protección de pacientes y de datos personales, fueron atendidas15,16. El estudio recibió la aprobación del comité de ética en investigación del Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas (394 EUPeS0/20) y todos los participantes firmaron el consentimiento informado.
Población y criterios de elegibilidad
Mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia, los sujetos fueron invitados a participar del estudio por medio de los enlaces enviados por correo electrónico y por redes sociales (WhatsApp, Facebook, Instagram y Twitter) para acceder a las encuestas vía online.
Se incluyeron padres, madres, tutores legales y personas cuidadoras de niños menores de 6 años, que dieron su consentimiento por Internet señalando la opción «Sí» y que respondieron tener a su cargo niños menores de 6 años también señalando la respuesta «Sí». Se excluyeron las personas no residentes en la región del AMBA y las encuestas incompletas.
Recolección de datos
Los datos fueron recolectados de manera anónima, mediante una encuesta en línea, utilizando la herramienta Google Forms, en dos periodos: pandemia (aislamiento social, preventivo y obligatorio, entre los meses de agosto y octubre de 2020) y pospandemia (durante los meses de agosto a octubre de 2022).
La encuesta estaba conformada por 32 preguntas divididas en tres secciones12. En la primera parte se encontraban la pregunta relacionada con la participación voluntaria en la investigación y el enlace para otorgar el consentimiento informado. En la segunda parte se recolectaron datos acerca de la persona participante (municipio de residencia, sexo, edad, escolaridad, situación laboral, nivel de ingresos familiares, servicio de Internet, entre otros). En la última parte se realizaron las preguntas sobre el uso de pantalla y los hábitos sedentarios y de actividad física de los niños a su cuidado (tipos de dispositivos, tiempo de uso, finalidad y momentos de uso; tipo y tiempo de actividad física). Las respuestas fueron objetivas (multiple choice) y en algunas se utilizó una escala de Likert (nunca, casi nunca, ocasionalmente, casi siempre, siempre). Solo hubo una pregunta abierta, en que los participantes podían agregar algún comentario.
La encuesta fue la misma aplicada en el periodo de pandemia, excepto por la pregunta novena, en la que fueron actualizados los rangos de nivel de ingresos, considerando el valor de la canasta básica alimentaria para un hogar de cuatro integrantes, determinado en marzo de 202217.
Variables de interés
Las variables dependientes fueron el tiempo de uso de pantalla, el tiempo de actividad física suave (AFS) y el tiempo de actividad física moderada o intensa (AFMI). Como tiempo de uso de pantallas (definidas como una superficie con capacidad para emitir luz y formar imágenes) se consideró el tiempo pasado ante ellas mirando pasivamente algún pasatiempo; no incluye los juegos activos que implican una pantalla y requieren actividad física o movimiento18. Para el presente análisis, se dicotomizó en tiempo inferior y superior a 5 horas de uso diario.
La actividad física representa el movimiento del cuerpo que usa energía por encima del consumo en estado de reposo. El tiempo dedicado a AFS que no implica una pantalla hace referencia al tiempo que incluye actividades como permanecer tendido en una alfombra, sentado en una sillita para bebé o en el cochecito, o estar sentado leyendo un libro, entre otras actividades de similares características. El tiempo dedicado a AFMI se considera aquel que incluye actividades como caminar enérgicamente, ir en bicicleta, correr en los juegos de pelota, nadar, bailar, entre otros18. Para este análisis, ambas variables fueron dicotomizadas en tiempo inferior y superior a 3 horas diarias.
Las variables predictoras se seleccionaron a partir de las características sociodemográficas de las personas adultas y de los niños participantes, en función de su posible relevancia para las variables dependientes. Para facilitar el análisis, se dicotomizaron las variables con más de dos categorías. Estas transformaciones se basaron en la distribución de las respuestas y en consideraciones teóricas.
Las variables secundarias fueron las relacionadas con el rol de las personas adultas durante el uso de las pantallas por los niños y las sociodemográficas que no presentaron relevancia teórica o estadística para la predicción de las variables dependientes.
Análisis estadístico
Las variables categóricas se reportan como frecuencias absolutas y porcentajes. La distribución de las variables continuas se evaluó mediante la prueba de Kolmogórov-Smirnov; aquellas con distribución normal se describen como media y desvío estándar. Para la comparación bivariada entre los periodos de pandemia y pospandemia respecto a las variables dependientes (tiempo de uso de pantallas y tiempo dedicado a actividad física suave y moderada/intensa) se emplearon las pruebas de χ2 de Pearson o exacta de Fisher cuando las variables dependientes eran dicotómicas; en los casos de variables de más de dos categorías, se realizaron regresiones logísticas univariadas, considerando como referencia la primera categoría.
Adicionalmente se exploraron factores asociados al uso de pantallas, a la AFS y a la AFMI mediante modelos de regresión logística. Las variables dependientes se dicotomizaron de acuerdo con la distribución observada y los criterios teóricos consensuados por el equipo investigador. Las variables con un valor de p < 0.20 en el análisis univariado fueron candidatas para el modelo multivariado. Todas las variables seleccionadas se incluyeron simultáneamente en los modelos y las estimaciones finales se presentan como odds ratio (OR) con sus respectivos intervalos de confianza del 95% (IC 95%), ajustadas por las demás variables incluidas en el modelo. Dada la naturaleza exploratoria de este análisis, no se realizaron correcciones por comparaciones múltiples.
Todos los análisis se efectuaron utilizando el software IBM SPSS Statistics para Macintosh, versión 24.0 (IBM Corp., Armonk, NY, USA).
Resultados
Fueron respondidas 883 encuestas (387 en el periodo de pandemia y 498 en el periodo pospandemia), de las cuales se excluyeron 199 por no tener hijos menores de 6 años, por no vivir en la región del AMBA o por no completar todas las respuestas.
Comparación entre los periodos de pandemia y pospandemia
En la tabla 1 se presentan las características sociodemográficas de los participantes y sus hábitos de uso de pantallas en ambos periodos. Se observó un aumento significativo en la cantidad de horas diarias de trabajo y en el nivel de ingresos de las personas encuestadas en el periodo pospandemia.
Tabla 1 Características sociodemográficas y hábitos de uso de pantallas de las personas encuestadas
| Variables | Todos (n = 684) | Pandemia (n = 256) | Pospandemia (n = 428) | p |
|---|---|---|---|---|
| Sexo | 0.50 | |||
| Masculino | 130 (19) | 52 (20.3) | 78 (18.2) | |
| Femenino | 554 (81) | 204 (79.7) | 350 (81.8) | |
| Edad | ||||
| > 31 años | 160 (23.4) | 65 (25.4) | 95 (22.2) | ref. |
| 31-40 años | 354 (51.8) | 130 (50.8) | 224 (52.3) | 0.40 |
| > 40 años | 170 (24.9) | 61 (23.8) | 109 (25.5) | 0.38 |
| Lugar de residencia | 0.96 | |||
| CABA | 145 (21.2) | 54 (21.1) | 91 (21.3) | |
| GBA | 539 (78.8) | 202 (78.9) | 337 (78.7) | |
| Instrucción | ||||
| Secundaria incompleta | 42 (6.1) | 13 (5.1) | 29 (6.8) | ref. |
| Secundaria completa | 275 (40.2) | 103 (40.2) | 172 (40.2) | 0.42 |
| Terciaria/universitaria completa | 367 (53.7) | 140 (54.7) | 227 (53) | 0.36 |
| Tipo de familia | ||||
| Biparental juntos | 548 (80.1) | 205 (80.1) | 343 (80.1) | ref. |
| Biparental separados | 75 (11) | 30 (11.7) | 45 (10.5) | 0.66 |
| Monoparental | 47 (6.9) | 13 (5.1) | 34 (7.9) | 0.19 |
| Otra | 14 (2.0) | 8 (3.1) | 6 (1.4) | 0.14 |
| Principal relación laboral | ||||
| Esporádico | 44 (6,4) | 14 (5.5) | 30 (7) | ref. |
| Informal | 96 (14) | 32 (12.5) | 64 (15) | 0.93 |
| Independiente/autónomo | 151 (22.1) | 66 (25.8) | 85 (19.9) | 0.60 |
| Relación de dependencia | 393 (57.5) | 144 (56.3) | 249 (58.2) | 0.81 |
| Horas que trabaja por día | ||||
| > 6 | 217 (31.7) | 99 (38.7) | 118 (27.6) | ref. |
| 6-8 | 285 (41.7) | 99 (38.7) | 186 (43.5) | 0.014 |
| > 8 | 182 (26.6) | 58 (22.7) | 124 (29) | 0.005 |
| Nivel de ingreso neto del último mes* | ||||
| Bajo | 85 (12.4) | 31 (12.1) | 54 (12.6) | ref. |
| Medio bajo | 140 (20.5) | 70 (27.3) | 70 (16.4) | 0.049 |
| Medio alto | 170 (24.9) | 70 (27.3) | 100 (23.4) | 0.47 |
| Alto | 289 (42.3) | 85 (33.2) | 204 (47.7) | 0.22 |
| Internet en el hogar | 0.91 | |||
| Sí | 643 (94) | 241 (94.1) | 402 (93.9) | |
| No | 41 (6) | 15 (5.9) | 26 (6.1) | |
| Niños/as < 6 años a cargo | ||||
| 1 | 519 (75.9) | 192 (76.4) | 327 (75) | ref. |
| 2 | 145 (21.2) | 56 (21.9) | 89 (20.8) | 0.72 |
| 3 o más | 20 (2.9) | 8 (3.1) | 12 (2.8) | 0.78 |
| Espacio de recreación en el hogar | 0.54 | |||
| Sí | 661 (96.6) | 246 (96.1) | 415 (97) | |
| No | 23 (3.4) | 10 (3.9) | 13 (3) |
*Rangos determinados considerando el valor de la canasta básica argentina en abril de 2020 (https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/canasta_12_2034B9869B75.pdf). CABA: Ciudad Autónoma de Buenos Aires; GBA: Gran Buenos Aires. Los valores numéricos expresan recuentos y porcentajes.
También en el periodo pospandemia hubo una reducción significativa de las horas de uso de pantalla de los niños, con una disminución del número de personas que declararon un uso superior a 5 horas por día. Adicionalmente, aumentó el tiempo de actividad física, siendo que más niños realizan AFS y AFMI por más de 3 horas diarias. El resto de las características de los niños y de sus hábitos de uso de pantallas se presentan en la tabla 2. La figura 1 muestra la distribución del uso de los distintos tipos de pantallas, según los periodos.
Tabla 2 Características de los/las niños/as y del uso de pantallas
| Variables | Todos (n = 684) | Pandemia (n = 256) | Pospandemia (n = 428) | p |
|---|---|---|---|---|
| Sexo | 0.035 | |||
| Masculino | 341 (49.9) | 141 (55.1) | 200 (46.7) | |
| Femenino | 343 (50.1) | 115 (44.9) | 228 (53.3) | |
| Edad | ||||
| < 2 años | 97 (14.2) | 40 (15.6) | 57 (13.3) | ref. |
| 2-4 años | 192 (28.1) | 73 (28.5) | 119 (27.8) | 0.60 |
| 4-6 años | 395 (57.7) | 143 (55.9) | 252 (58.9) | 0.36 |
| Cantidad de pantallas en el hogar | ||||
| 1-2 | 115 (16.8) | 33 (12.9) | 82 (19.2) | ref. |
| 3 | 256 (37.4) | 108 (42.2) | 148 (34.6) | 0.014 |
| 4-5 | 313 (45.8) | 115 (44.9) | 198 (46.3) | 0.12 |
| Tipos de pantallas en el hogar | ||||
| Televisor | 644 (94.2) | 242 (04.5) | 402 (93.9) | 0.74 |
| Smartphone | 669 (97.8) | 251 (98) | 418 (97.7) | 0.74 |
| Computadora/notebook | 539 (78.8) | 214 (83.6) | 325 (75.9) | 0.018 |
| Consola de videojuegos | 173 (25.3) | 58 (22.7) | 115 (26.9) | 0.22 |
| Tablet | 297 (43.4) | 113 (44.1) | 184 (43) | 0.77 |
| Frecuencia de uso de pantallas | ||||
| Nunca o casi nunca | 19 (2.8) | 1 (0.4) | 18 (4.2) | ref. |
| Ocasionalmente | 58 (8.5) | 23 (9.0) | 35 (8.2) | 0.02 |
| Casi siempre o siempre | 607 (88.7) | 232 (90.6) | 375 (87.6) | 0.019 |
| Tiempo de uso diario de pantallas | ||||
| < 3 h | 138 (20.2) | 41 (16) | 97 (22.7) | ref. |
| 3-5 h | 226 (33) | 79 (30.9) | 147 (34.3) | 0.30 |
| 5-8 h | 191 (27.9) | 78 (30.5) | 113 (26.4) | 0.039 |
| > 8 h | 129 (18.9) | 58 (22.7) | 71 (16.6) | 0.01 |
| Frecuencia de uso de pantallas al descansar | ||||
| Nunca o casi nunca | 372 (54.4) | 133 (52) | 239 (55.8) | ref. |
| Ocasionalmente | 154 (22.5) | 61 (23.8) | 93 (21.7) | 0.40 |
| Casi siempre o siempre | 158 (23.1) | 62 (24.2) | 96 (22.4) | 0.45 |
| Actividades sin uso de pantallas | ||||
| Baño | 515 (75.3) | 204 (79.7) | 311 (72.7) | 0.039 |
| Juego | 504 (73.7) | 189 (73.8) | 315 (73.6) | 0.95 |
| Comidas | 331 (48.4) | 137 (53.5) | 194 (45.3) | 0.038 |
| Siempre utiliza pantallas | 50 (7.3) | 20 (7.8) | 30 (7) | 0.70 |
| Tiempo diario de actividad física suave | ||||
| < 1 h | 207 (30.3) | 83 (32.4) | 124 (29) | ref. |
| 1-3 h | 202 (29.5) | 79 (30.9) | 123 (28.7) | 0.84 |
| > 3 h | 275 (40.2) | 94 (36.7) | 181 (42.3) | 0.18 |
| Tiempo diario de actividad física moderada/intensa | ||||
| < 1 h | 105 (15.4) | 50 (19.5) | 55 (15.4) | ref. |
| 1-3 h | 223 (32.6) | 86 (33.6) | 137 (32) | 0.12 |
| > 3 h | 356 (52) | 120 (46.9) | 236 (55.1) | 0.01 |
| Tiempo diario de actividad sedentaria sin pantallas | ||||
| < 1 h | 112 (16.4) | 35 (13.7) | 77 (18) | ref. |
| 1-3 h | 228 (33.3) | 88 (34.4) | 140 (32.7) | 0.19 |
| > 3 h | 344 (50.3) | 133 (52) | 211 (49.3) | 0.16 |
En comparación con el periodo de pandemia, se redujeron significativamente el uso de computadoras y de notebook y la finalidad de su utilización para entretener al niño, para videollamadas familiares y para realizar las actividades escolares. La tabla 3 presenta los aspectos relacionados con el rol de los/las participantes durante el uso de pantallas y las actividades con los niños.
Tabla 3 Rol de las personas adultas durante el uso de las pantallas por los niños
| Variables | Todos (n = 684) | Pandemia (n = 256) | Pospandemia (n = 428) | p |
|---|---|---|---|---|
| Supervisión adulta | ||||
| Nunca o casi nunca | 16 (2.3) | 3 (1.2) | 13 (2.3) | ref. |
| Ocasionalmente | 42 (6.1) | 13 (5.1) | 29 (6.8) | 0.36 |
| Siempre o casi siempre | 626 (91.5) | 240 (93.8) | 386 (90.2) | 0.12 |
| Participación del uso de pantallas con el/la niño/a | ||||
| Nunca o casi nunca | 61 (8.9) | 18 (7) | 43 (10) | ref. |
| Ocasionalmente | 294 (43) | 110 (43) | 184 (43) | 0.70 |
| Siempre o casi siempre | 329 (48.1) | 128 (50) | 201 (47) | 0.66 |
| Motivo de uso de pantallas | ||||
| Para entretener | 476 (69.6) | 188 (73.4) | 288 (67.3) | 0.09 |
| Para facilitar el descanso | 76 (11.1) | 30 (11.7) | 46 (10.7) | 0.70 |
| Para calmar | 39 (5.7) | 13 (5.1) | 26 (6.1) | 0.59 |
| Para videollamadas con familiares | 347 (50.7) | 171 (66.8) | 176 (41.1) | < 0.001 |
| Para realizar actividades escolares | 190 (27.8) | 137 (53.5) | 53 (12.4) | < 0.001 |
| Para facilitar realizar tareas laborales o domésticas | 409 (59.8) | 151 (59) | 258 (60.3) | 0.74 |
| Para otros motivos | 156 (22.8) | 56 (21.9) | 100 (23.4) | 0.65 |
| Actividades lúdicas con cada niño | ||||
| Nunca o casi nunca | 8 (1.2) | 4 (1.6) | 4 (0.9) | ref. |
| Ocasionalmente | 153 (22.4) | 70 (27.3) | 83 (19.4) | 0.81 |
| Siempre o casi siempre | 523 (76.5) | 182 (71.1) | 341 (79.7) | 0.38 |
Exploración de los factores sociodemográficos asociados
FACTORES ASOCIADOS CON MÁS DE 5 HORAS DIARIAS DE USO DE PANTALLAS
El modelo multivariado mostró que, tras ajustar por todas las demás variables incluidas, responder durante el periodo de pandemia se asoció significativamente con mayores probabilidades de uso de pantallas por parte de los niños (OR: 2.00; IC 95 %: 1.42-2.83; p < 0.001), lo que representa un incremento del 100% en la probabilidad en comparación con el periodo pospandemia. Asimismo, residir en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se asoció con un 57% más de probabilidades de uso de pantallas (OR: 1.57; IC 95%: 1.05-2.36; p = 0.03). El sexo masculino del encuestado se relacionó con menores probabilidades de uso de pantallas por parte de los niños (OR: 0.64; IC 95%: 0.42-0.97; p = 0.04), lo que equivale a un 36% menos de probabilidad respecto de los/las hijos/as de las mujeres encuestadas. Además, trabajar más de 8 horas diarias se asoció con un incremento del 147% en la probabilidad de que los/las niños/as usasen pantallas por más de 5 horas al día (OR: 2.47; IC 95%: 1.56-3.90; p < 0.001). Finalmente, contar con ingresos altos se vinculó con un 107% más de probabilidades de uso de pantallas en comparación con los/las niños/as de personas cuidadoras con ingresos bajos (OR: 2.07; IC 95%: 1.09-3.94; p = 0.03) (Tabla 4).
Tabla 4 Análisis multivariado de factores asociados al uso de pantallas y a la actividad física
| Variables | > 5 h uso de pantallas | > 3 h AFS | > 3 h AFMI | |||
|---|---|---|---|---|---|---|
| OR (IC 95%) | p | OR (IC 95%) | p | OR (IC 95%) | p | |
| Periodo (pandemia) | 2.00 (1.42-2.83) | < 0.001 | 0.85 (0.60-1.19) | 0.34 | 0.84 (0.60-1.18) | 0.32 |
| Sexo (masculino) | 0.64 (0.42-0.97) | 0.04 | ||||
| Edad | ||||||
| < 31 años | ref. | ref. | ||||
| 31-40 años | 0.84 (0.54-1.30) | 0.44 | 0.99 (0.65-1.52) | 0.97 | ||
| > 40 años | 0.83 (0.50-1.38) | 0.47 | 1.07 (0.65-1.76) | 0.79 | ||
| Lugar de residencia (CABA) | 1.57 (1.05-2.36) | 0.03 | 0.62 (0.41-0.93) | 0.02 | ||
| Tipo de familia | ||||||
| Biparental juntos | ref. | ref. | ||||
| Biparental separados | 1.15 (0.68-1.95) | 0.6 | 0.73 (0.43-1.24) | 0.24 | ||
| Monoparental | 0.909 (0.47-1.76) | 0.78 | 0.78 (0.40-1.51) | 0.46 | ||
| Otra | 0.60 (0.17-2.08) | 0.42 | 0.55 (0.16-1.96) | 0.36 | ||
| Principal relación laboral | ||||||
| Esporádico | ref. | ref. | ref. | |||
| Informal | 0.80 (0.37-1.75) | 0.58 | 1.54 (0.70-3.37) | 0.28 | 1.57 (0.72-3.4) | 0.26 |
| Independiente/autónomo | 0.59 (0.27-1.28) | 0.18 | 1.17 (0.54-2.52) | 0.69 | 1.15 (0.53-2.49) | 0.71 |
| Relación de dependencia | 0.79 (0.37-1.69) | 0.55 | 1.31 (0.63-2.72) | 0.47 | 1.31 (0.63-2.73) | 0.47 |
| Tiempo que trabaja por día | ||||||
| < 6 h | ref. | |||||
| 6-8 h | 1.44 (0.96-2.15) | 0.07 | ||||
| > 8 h | 2.47 (1.56-3.90) | < 0.001 | ||||
| Ingreso último mes* | ||||||
| Bajo | ref. | ref. | ref. | |||
| Medio bajo | 0.79 (0.42-1.48) | 0.46 | 1.17 (0.63-2.17) | 0.61 | 1.26 (0.68-2.34) | 0.46 |
| Medio alto | 1.38 (0.73-2.58) | 0.32 | 1.52 (0.81-2.84) | 0.19 | 1.63 (0.87-3.04) | 0.13 |
| Alto | 2.07 (1.09-3.94) | 0.03 | 1.88 (1-3.54) | 0.05 | 1.95 (1.03-3.68) | 0.04 |
| Niños/as < 6 años a cargo | ||||||
| 1 | ref. | |||||
| 2 | 0.92 (0.62-1.37) | 0.68 | ||||
| 3 o más | 1.35 (0.53-3.43) | 0.53 | ||||
| Edad del/de la niño/a | ||||||
| < 2 años | ref. | ref. | ||||
| 2-4 años | 0.61 (0.37-1.02) | 0.06 | 0.66 (0.40-1.09) | 0.1 | ||
| 4-6 años | 0.34 (0.21-0.56) | < 0.001 | 0.364 (0.23-0.58) | < 0.001 | ||
| Cantidad de pantallas en el hogar | ||||||
| 1-2 | ref. | ref. | ref. | |||
| 3 | 0.71 (0.38-1.30) | 0.27 | 0.54 (0.33-0.88) | 0.01 | 0.59 (0.33-1.06) | 0.08 |
| 4-5 | 0.94 (0.47-1.91) | 0.87 | 0.66 (0.40-1.08) | 0.10 | 0.70 (0.38-1.32) | 0.27 |
| Computadora/notebook | 1.26 (0.70-2.27) | 0.44 | 0.91 (0.52-1.61) | 0.75 | ||
| Consola de videojuegos | 1.19 (0.76-1.86) | 0.44 | ||||
*Rangos determinados considerando el valor de la canasta básica argentina en abril de 2020 (https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/canasta_12_2034B9869B75.pdf). AF: actividad física suave; AFMI: actividad física moderada/intensa; CABA: Ciudad Autónoma de Buenos Aires; IC 95%: intervalo de confianza del 95%; OR: odds ratio.
FACTORES ASOCIADOS CON MÁS DE 3 HORAS DIARIAS DE AFS
En el modelo multivariado, residir en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se asoció significativamente con menores probabilidades de realizar más de 3 horas diarias de AFS (OR: 0.62; IC 95%: 0.41-0.93; p = 0.02), lo que representa un 38% menos de probabilidad en comparación con residir en el Gran Buenos Aires. Respecto a la edad de los/las niños/as, los/las de 4 a 6 años presentaron probabilidades significativamente menores de alcanzar más de 3 horas diarias de AFS (OR: 0.34; IC 95%: 0.21-0.56; p < 0.001), lo que equivale a un 66% menos de probabilidad. Por último, la cantidad de pantallas en el hogar también mostró una asociación significativa: disponer de tres pantallas se vinculó con un 46% menos de probabilidades de realizar más de 3 horas diarias de AFS en comparación con tener una o dos pantallas (OR: 0.54; IC 95%: 0.33-0.88; p = 0.01) (Tabla 4).
FACTORES ASOCIADOS CON MÁS DE 3 HORAS DIARIAS DE AFMI
En el modelo multivariado, contar con ingresos altos se asoció con mayores probabilidades de que los niños realizaran más de 3 horas diarias de AFMI en comparación con quienes tenían ingresos bajos (OR: 1.95; IC 95%: 1.03-3.68; p = 0.04), lo que representa un incremento del 95% en la probabilidad. Respecto a la edad, en comparación con los menores de 2 años, los niños de 4 a 6 años presentaron probabilidades significativamente menores de realizar más de 3 horas diarias de AFMI (OR: 0.364; IC 95%: 0.23-0.58; p < 0.001), lo que equivale a un 63.6% menos de probabilidad (Tabla 4).
Discusión
Los principales hallazgos de este estudio indican que, tras la pandemia, el uso de pantallas disminuyó significativamente, evidenciado por una reducción en el uso de computadoras o notebooks, así como en la realización de videollamadas con familiares y en actividades escolares. Como consecuencia, se observó un aumento en las horas dedicadas a la actividad física. Asimismo, los hábitos relacionados con el uso de pantallas y la actividad física estuvieron condicionados por características sociodemográficas tanto de las personas cuidadoras (sexo, lugar de residencia, cantidad de horas trabajadas e ingresos) como de los niños (edad y acceso a dispositivos con pantalla).
Comparación entre los periodos de pandemia y pospandemia
En términos sociodemográficos, hubo un aumento en las horas de trabajo de las personas adultas fuera del hogar después de la pandemia, e incluso se observan cambios en los salarios, habiendo disminuido la cantidad de familias que perciben un ingreso medio-bajo. Al reactivarse la economía, volvió la necesidad de trabajadores de jornada completa y se regularizó la situación de muchos, por lo cual podría ser esperable que los ingresos familiares también aumentaran. Durante la pandemia, la estabilidad de los ingresos disminuyó, tanto por la pérdida de estabilidad en los salarios de los principales proveedores del hogar como por la inestabilidad en las contribuciones económicas de otros miembros de la familia17. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), el índice de salarios interanual pospandemia ha aumentado como consecuencia de los incrementos en el sector privado registrado, no registrado y público19.
Los resultados acerca de las características del uso de pantallas por niños indican que, después de la pandemia, disminuyó significativamente la frecuencia de uso general, en horas por día, así como del uso para videollamadas con familiares, para la realización de tareas escolares y durante actividades como el momento del baño y las comidas. En ambos periodos, la televisión y el smartphone siguieron siendo los tipos de pantalla más utilizados, con más de 2 horas diarias para la mayoría de los niños, incluso en el descanso.
Durante el periodo de pandemia, las clases y las actividades académicas migraron a plataformas. Esto pudo resultar tanto en la compra de nuevos dispositivos como en un aumento del tiempo de su utilización20,21. A causa de ello, se puede destacar que el uso de computadoras y notebooks fue significativamente mayor en el periodo de pandemia en comparación con el de pospandemia. La vuelta a la escolaridad de manera presencial, la disminución de las restricciones y la apertura de los espacios compartidos disminuyeron el rol de la tecnología en otros usos como entretenimiento y al dormir. Aunque se observó una disminución en el tiempo frente a pantallas, este sigue superando el límite diario recomendado. Además, persiste la preocupación por la exposición de menores de 2 años a dispositivos digitales, debido a sus posibles efectos negativos en el desarrollo psicomotor2,3,22.
Algo positivo que cabe destacar es el aumento significativo de las horas de AFMI, superior a 3 horas por día después de la pandemia. Las restricciones impuestas por la COVID-19 y la pérdida de oportunidades para realizar actividad física por el cierre de las escuelas se reflejaron en dicho periodo con un aumento de las actividades sedentarias, una disminución del ejercicio físico y menos tiempo al aire libre. Esto explicaría la disminución del tiempo de exposición a pantallas en diferentes situaciones y el aumento en la cantidad de horas de juego diarias observados en este trabajo. A pesar de esto, incluso después de la relajación de las medidas de restricción, los niños todavía realizan menos actividad física que el periodo anterior, lo que demuestra que la reapertura de las escuelas no restableció por completo estas actividades23,24. Lo anterior indica que puede haber un impacto duradero relacionado con el tiempo de uso de pantallas, ya que dicho comportamiento se ha normalizado.
Exploración de los factores sociodemográficos asociados
Con relación al uso de pantallas superior a 5 horas por día, el periodo de pandemia aumentó en definitivo la chance de más pantallas, en comparación con el periodo pospandemia. Ese aumento de chance también se observó si los padres vivían en la capital federal, trabajaban más de 8 horas por día y poseían altos ingresos, así como si los niños eran mayores y dueños de las pantallas. Inversamente, cuando la encuesta fue respondida por adultos varones disminuyó la chance de usar pantallas por muchas horas diarias. La asociación entre factores socioeconómicos y uso de pantallas electrónicas ya fue observada en otros estudios21,25,26. Sin embargo, en contraste con el presente trabajo, la mayoría de las investigaciones indicaron que los menores ingresos familiares se asociaron a un mayor tiempo frente a las pantallas en los niños. Tal diferencia entre este estudio y los de otros países puede no tener grandes efectos, una vez que Argentina se considera un país de medios ingresos en general y los rangos de ingresos se pueden ver diferentes de los de otros países donde se evaluó este aspecto, cuando se normaliza la escala de las monedas nacionales.
En relación con el tiempo de AFS, vivir en la capital federal, la mayor edad de los niños y poseer más pantallas en el hogar disminuyeron significantemente las chances de que el niño haga ese tipo de actividad. De hecho, las condiciones de vivienda en la zona urbana, con menos espacios abiertos disponibles para el juego o el ejercicio, sumado a la disponibilidad excesiva de pantallas, pueden ser factores que explican la reducción del tiempo dedicado a AFS3,4,7. Respecto a la AFMI, tener ingresos más altos aumentó significativamente la chance de ese tipo de actividad. Sin embargo, los niños de 4 a 6 años presentaron significativamente menos chance de AFMI, en comparación con los de menor edad.
El impacto significativo de las políticas de distanciamiento social durante la pandemia de COVID-19, el cierre de las escuelas y las políticas posteriores al confinamiento han modificado los entornos de actividad física en la educación primaria27,28. Si bien poseer más ingresos puede promover más circunstancias de AFMI, en general, a partir de los 4 años, los niños pasan a frecuentar las escuelas y realizar otros tipos de actividades, lo que explicaría la disminución del tiempo libre para AFMI observada en este trabajo.
Implicancias clínicas y limitaciones
La cantidad de tiempo que una persona dedica a los dispositivos electrónicos cobra relevancia, ya que durante esta actividad permanece inactiva, considerándose una práctica sedentaria20. Existe una asociación positiva entre sobrepeso/obesidad y exposición a pantallas22,29. Además, el uso excesivo de pantallas (por encima de las recomendaciones) se ha relacionado con una menor integridad microestructural de los tractos de la materia blanca del cerebro, los cuales son fundamentales para el desarrollo del lenguaje y las habilidades de alfabetización en los niños pequeños11,30. Por otro lado, la exposición a pantallas antes de dormir puede afectar negativamente la calidad del sueño y alterar los ritmos circadianos31,32. Estos trastornos del sueño pueden deberse al efecto de la luz emitida por las pantallas, especialmente después de las 20 horas, ya que inhibe la secreción de melatonina11,32,33.
Lo observado en este estudio destaca que muchas rutinas logradas en el periodo de pandemia han persistido en la pospandemia, incluso con el retorno a la presencialidad. La mayoría de las personas adultas/cuidadoras no han tenido acceso a la información sobre los efectos que las pantallas provocan en el desarrollo de los niños. Se espera que estos datos sirvan para concientizar que, aunque hay información con relación a las pautas sobre tiempos de exposición y recomendaciones en los tiempos de actividad y descanso, necesitan ser manejadas por los profesionales de la salud y de la educación articulando con áreas gubernamentales que gestionen la formación continua de los expertos y eduquen a la población por medio de campañas de promoción de la salud y atención primaria.
Este estudio presenta algunas limitaciones inherentes a su diseño transversal, entre ellas la imposibilidad de establecer relaciones de causalidad entre las variables estudiadas. Sin embargo, la gran mayoría de los otros estudios que investigaron el uso de pantallas y los hábitos de actividad física en los niños también fueron realizados con un enfoque transversal. Además, para optimizar nuestros hallazgos se analizaron asociaciones entre factores sociodemográficos tanto de las personas adultas como de los niños mediante regresión logística. Por último, al tratarse de una encuesta en línea pudieron surgir dificultades en las personas con escasas habilidades tecnológicas, lo que podría haber llevado a que algunas desistieran de responder.
No obstante, la principal fortaleza de esta investigación radica en que incluye el mayor número de participantes en un estudio nacional que describe las características del uso de pantallas electrónicas y los hábitos de AFS y de AFMI, en Argentina, durante los periodos de pandemia y pospandemia. Como perspectiva para futuras investigaciones, podrían analizarse otras variables derivadas de este estudio, como la duración y la calidad del sueño, la especificación del tipo de actividad física y la naturaleza y la calidad del juego con personas adultas. El desarrollo de las generaciones futuras debe preservarse hoy, pensando en el mañana.
Conclusiones
En este estudio se observaron cambios favorables tras la pandemia de COVID-19 en los niños menores de 6 años, con una reducción en el tiempo de uso de pantallas y un aumento en el tiempo dedicado a actividad física. Aún así, la televisión y el smartphone permanecieron como los dispositivos más utilizados.
El análisis multivariado evidenció que los hábitos de uso de pantallas y de actividad física se ven influenciados por las características sociodemográficas de las personas cuidadoras (sexo, residencia, horas de trabajo e ingresos) y de los niños (edad y disponibilidad de pantallas).
Estos hallazgos resaltan la importancia de considerar factores familiares y contextuales al diseñar estrategias para promover hábitos de vida saludables en la primera infancia.















