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Desacatos

 ISSN 2448-5144 ISSN 1607-050X

Desacatos  no.63 Ciudad de México may./ago. 2020   10--2025

https://doi.org/10.29340/63.2262 

Testimonio

Presentación de Jorge Alonso en la Cátedra Latinoamericana “Julio Cortázar”

Presentation of Jorge Alonso in the Julio Cortázar Lecture

Elisa Cárdenas Ayala1 

1Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Guadalajara, Guadalajara, Jalisco, México cardenasayala@gmail.com


Cuando la Cátedra Latinoamericana “Julio Córtazar” me invitó a presentar al doctor Jorge Alonso en el marco de su conferencia magistral, me apresuré a aceptar y en seguida supe que estaba metida en un aprieto. Con todo lo que agradezco la distinción, empecé a preguntarme cómo hacer justicia, en pocos minutos, al académico de producción descomunal, el intelectual insumiso y comprometido, el maestro de muchas generaciones, el formador de investigadores, el impulsor de proyectos, el creador de programas de estudio, y sin duda, el ciudadano crítico -exigente ante todo consigo mismo-, el utopista, pero también a la mirada inquisitiva, la sonrisa franca, la carcajada que todo lo celebra, y naturalmente y ante todo, al amigo, no sólo mío sino de tantas personas, y sobre todo, de tantas causas… “Los amigos son los amigos”, dice Jorge Alonso. Su práctica de la amistad es un mundo en el que, como en la aspiración zapatista -y los zapatistas son una de las amistades más profundas del doctor-, caben, sin duda, muchos mundos.

Así, amigo indiscutible de la Universidad de Guadalajara, está hoy aquí en ésta, nuestra aula por excelencia, y su presencia nos permite subrayar que la Universidad es ante todo un espacio de saberes compartidos, de urgencia de saber.

Empecé a buscar palabras que permitieran caracterizar a Jorge Alonso. Los invito al ejercicio: incisivo, brillante, crítico, tenaz, generoso, infatigable, franco…

En eso estaba y apareció lo que debía haber sido una evidencia desde el principio: tengo que decir a ustedes que Jorge Alonso es antropólogo, formado entre esas dos figuras señeras de la antropología mexicana que son Ángel Palerm y Guillermo Bonfil Batalla. Pero también, además de sus magníficos maestros, en su caminar con la gente, en sus diálogos con el pensamiento crítico latinoamericano, construyó su propia manera de ser antropólogo y pensador de lo social. Sus trabajos sobre la vida política de este país, bajo un amplio concepto de lo político, son reconocidos internacionalmente y lo han llevado por sendas muy diversas hasta llegar a ese umbral de la nueva revolución copernicana de la que hoy se dispone a hablarnos.

Trazó su propio camino. En sus estudios arrancó con una reflexión filosófica sobre Federico Engels, luego Carlos Marx y Vilfredo Pareto, con la utopía de por medio, para cerrar con el Partido Socialista de los Trabajadores: “un partido con pies de tierra”, le llamó. Si se mira con cuidado, varios elementos que reconocemos como propios del pensamiento y el interés de Jorge Alonso ya están ahí: el gusto por la discusión teórica, la pasión por lo político en sus distintos niveles de tensión y acción, la política de los partidos y las formas de hacer política de los de abajo.

¿Cómo llegó a lo que hoy nos presenta luego de enriquecer los estudios sobre el Estado, los partidos políticos históricos y contemporáneos, los movimientos sociales de derecha y de izquierda, las elecciones, la biografía política? ¿Cómo pasó del joven que consideraba que había que escribir lo más complejo posible, sólo para la comprensión de los verdaderos iniciados, al investigador que busca acercar su prosa al mayor número de lectores? ¿Cómo fue su encuentro crucial con el neozapatismo y cómo fue que terminó por interesarse también por las luchas de las mujeres? No pretendo responder a todo esto aquí. La conferencia es suya.

Me viene a la mente una anécdota que me gusta mucho. Nunca he sabido de qué año data porque siendo historiadora me llevo mal con la cronología. Es la historia de la resurrección del “doc” Alonso por un grupo de mujeres indígenas, en un tiempo en el que él estaba sin duda muy lejano del feminismo y cuando no había más zapatismo en este país que el recuerdo de don Emiliano y la potencia histórica de su memoria: al doctor Alonso le dio el patatús al andar de antropólogo en una comunidad remota, las mujeres lo colgaron de los pies y lo revivieron.

Archivo personal de Jorge Alonso ( Jorge Alonso dictando una conferencia. 

Con la licencia que me da la amistad, quiero interpretar esa historia como una alegoría: el mundo campesino, las mujeres, el mundo indígena, pusieron su perspectiva de cabeza, sacudieron las certezas del antropólogo.

La perspectiva del mundo se fue poniendo de cabeza poco a poco por obra de la interacción con la gente, y al volver a su lugar el cuerpo, la mirada no pudo ya ser la misma, no sólo por el caminar de este discípulo de grandes caminantes, sino por el encuentro sensible con tantas y tantos.

Se puede ver así la antropología, en el modo “alonsino”, como una forma de hacer, de caminar, de dialogar, de rectificar, de invitar a cambiar de rumbo, a pensar. El pensamiento crítico es un caminar crítico.

Caminar que se hace con zapatos soñadores, utopistas, y que lo fue llevando adonde lo encontramos hoy. Jorge Alonso Sánchez es profesor investigador emérito en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social (CIESAS), Unidad Occidente; miembro de la Academia Mexicana de Ciencias e investigador nacional emérito en el Sistema Nacional de Investigadores. Tiene a su cargo un proyecto de investigación de largo aliento sobre partidos políticos, movimientos antisistémicos y convergencias sociales. En este amplio tema se reconocen las que ya eran preocupaciones centrales en sus tres tesis de grado.

Se doctoró en antropología en 1983, y de esos años datan sus primeros trabajos con Pablo González Casanova, con una cercanía que nunca se ha desmentido.

Archivo personal de Jorge Alonso ( Jorge Alonso dictando una conferencia. 

El temblor de 1985 nos lo regaló -o si no el temblor, algo que tuvo esa misma potencia-1 y nos lo regaló en serio, porque Jorge Alonso es un hombre de presencia segura. A su trabajo sobre el banquero que fue Rubén Aguilar Monteverde, Jorge le puso por título Un hombre confiable y la razón del título se expone en la obra, pero en esta ciudad, como en todos los círculos en los que Jorge se mueve, sabemos perfectamente que si existe un hombre confiable, ése es Jorge Alonso.

Así, el “doc” llegó a Guadalajara y pronto quedó claro que no habría forma de hacer como si no estuviera. Fue el principal instigador de la creación de programas de posgrado en una ciudad que los necesitaba con urgencia, de revistas nuevas, de proyectos. Jorge Alonso es un hombre que ha sabido construir instituciones sin tener que gobernarlas.

Un hombre que sabe estar tempranito, ahí en su cubículo del CIESAS, en avenida España, todos los días, rigurosamente, siguiendo las indicaciones de su reloj checador interno. Sabemos que contamos con él.

Con el cerebro por principal músculo, busca hacer de la práctica de la crítica un contagio, siempre guiado por una preocupación ética: aquella que nos obliga y nos hermana con todas las causas urgentes de la humanidad y más allá de ella.

Con profundo respeto, con igual cariño, con la misma urgencia de escucharlo que ustedes, le cedo la palabra al doctor Jorge Alonso.

Guadalajara, 16 de mayo de 2019

1No fue el temblor, sino los problemas respiratorios de su hijo Carlos, lo que nos hizo ese regalo. Agradezco a Carlos Alonso Reynoso la posibilidad de hacer esta precisión.

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