Introducción
El trabajo de análisis de 17 382 notas de aduana para el periodo de marzo de 1779 a diciembre de 1783, que contienen 112 790 registros de bienes con diversas cantidades, nos permite hacer referencia a la organización espacial de los intercambios, las intensidades (cantidad de contactos) y las densidades (cantidad de bienes) de las relaciones comerciales que desde la región Río de la Plata se desplegaban hacia otras economías sudamericanas.1 De igual manera, mediante esta examinación se puede evaluar el lugar que ocupaban las regiones para el puerto y el tipo de articulación que podría estar observándose.2
La nota de aduana es un documento que se conservaba en el lugar de origen del tráfico y se generaba "cuando un particular (persona física o moral), se dirigía a la autoridad recaudadora local para comunicar su decisión de enviar fuera de la jurisdicción cualquier tipo de bien" (Jumar, 2010, p. 6). La estructura de las notas de aduana es uniforme,3 por lo que resulta ideal para realizar diferentes estudios seriados relacionados con diversos aspectos del fenómeno mercantil como pueden ser: actores y medios de transportes involucrados en las distintas transacciones, recaudación de impuestos por parte de la Corona y –como se trabajará en este artículo– configuración de circuitos, volumen de las operaciones, ritmo e intensidad.
Desde el punto de vista oficial, la primera exigencia que debía cumplirse para vender los efectos que se transportaban era obtener la guía o nota de aduana.4 Esta se extendía en las oficinas de la Real Hacienda, y por ella los dueños y conductores acreditaban su legítima entrada y haber satisfecho los reales derechos. Según se ordenó, los oficiales reales de los pueblos de tránsito debían refrendar la guía. También era posible que, si en el lugar de destino no habían sido vendidos todos los efectos y el comerciante pidiese pasar a otro territorio, debía presentarse ante los oficiales reales, con el objeto de deducir la alcabala de acuerdo a lo vendido y enviar la correspondiente tornaguía al lugar de partida para que se refrendara lo declarado.5 En otras ocasiones se anotaba en la guía y podía continuar viaje. Los géneros que circulaban sin guía caían bajo decomiso (Martínez, 1961, p. 291).
Respecto a la metodología de trabajo, esta se realizó con base en la carga manual de las notas de aduana en un programa desarrollado para tal fin, Registros de Aduana de Antiguo Régimen (RegAduAR)6 y que permite, posteriormente, volcar las cifras cargadas en bases de datos. La depuración, la corrección y la misma carga es un proceso complejo, pero realizados en conjunto permite realizar trabajos de investigación con una sólida base cuantitativa.
Cabe aclarar dos puntos respecto al estudio de las notas y guías de aduana. El primero, se está trabajando con el comercio legal, por el cual –y por definición– no se pueden medir las transacciones que se realizaban por fuera de la norma. Sin embargo, y pese a nuestras ideas previas, nos sorprendimos con los volúmenes transados reflejados en las notas de aduana de Buenos Aires. Estas cantidades invitan a reflexionar sobre el consumo en general de estas sociedades de antiguo régimen. ¿Hay una elite que consume en cantidades exorbitantes o la base de consumo de los diferentes estamentos era más amplia de lo que sospechamos?7
El segundo, surgido del trabajo de investigación, nos hizo reconsiderar nuestras ideas en relación con el cumplimiento de la norma dentro de una sociedad en la que casi no existía la posibilidad de control. Por ejemplo –y solo para la circulación interna de la región Río de la Plata–, encontramos 1 024 notas de aduana en las que el declarante expone su partida de Buenos Aires con su cama, o catre o "avíos de cama". Por ello, siguiendo a Fernando Jumar, nos preguntamos: ¿qué motivaba a estos actores a pasar por la aduana, es decir, legalizar su partida cuando podían tomar cualquier embarcación pequeña o carreta vulnerando la norma? ¿Más control de la Corona o más incorporación de las normas del que suponemos para estas sociedades?8
Teniendo en cuenta lo anterior, en este artículo analizaremos la distribución espacial de los envíos de mercaderías que las notas de aduana nos muestran saliendo desde la región del Río de la Plata hacia otros mercados sudamericanos. Más adelante, nos abocaremos a indagar los resultados obtenidos para la ruta región Río de la Plata-Santiago en el Reino de Chile y el Bajo Perú, con lo que profundizaremos en cada una de ellas en sus principales características y particularidades que surgen en cada una de aquellas plazas comerciales. Posteriormente, enunciaremos otros datos que el trabajo de análisis con las notas de aduana nos permite realizar, como la cantidad de declarantes existente y sus procedencias, las rutas alternativas de comercialización que se siguieron y la participación de las mujeres en la declaración de notas de aduana. Para finalizar, enunciamos las conclusiones generales.
La distribución espacial de los envíos de mercaderías desde la región Río de la Plata
Al pasar a los resultados del análisis de las notas de aduana, se observa la distribución espacial de los bienes salidos desde Buenos Aires y la cantidad de contactos (véase cuadro 1). Los datos obtenidos sirven para realizar una primera aproximación a la densidad e intensidad de la circulación. El modelo seguido (Jumar, 2019) propone que a partir del análisis relacionado con la intensidad, densidad y naturaleza de las transacciones se puede dotar de territorialidad a una región económica.
De la variedad y del cruce de información que se puede realizar mediante el uso del cuadro 1 y, dados los objetivos de este artículo, sólo se señalarán dos observaciones generales.9 La primera, que la circulación intraregional del Río de la Plata domina ampliamente tanto en densidad (cantidad de bienes) como intensidad (cantidad de contactos), analizada por Jumar (2020) y Biangardi (2015). Una segunda observación, que se puede realizar a partir de los datos, es que la vinculación externa más intensa y densa se realiza con la ruta del oeste,10 es decir, el circuito mercantil región Río de la Plata-Santiago en el Reino de Chile (véase mapa 1). Sin duda, esta afirmación matizaría las conclusiones de una clásica y moderna bibliografía que remarca tanto la fluidez de contactos (y dependencias en algunos casos) entre el mercado de la región Río de la Plata y el del Alto Perú, como también, la pertenencia a distintos ejes comerciales de Buenos Aires y de Santiago en el Reino de Chile.11
Cuadro 1 Distribución espacial de los envíos de mercaderías desde Buenos Aires, 1779-1783
| Ruta | Cantidad de bienes | Cantidad de bienes sobre el total de la circulación (porcentaje) | Cantidad notas de aduana | Cantidad de notas de aduana sobre el total de la circulación (porcentaje) |
|---|---|---|---|---|
| Río de la Plata | 64 694 | 57.36 | 12 480 | 71.80 |
| Oeste | 16 223 | 14.38 | 2 285 | 13.15 |
| Centro | 8 206 | 7.28 | 692 | 3.98 |
| Paraguay | 9 765 | 8.66 | 906 | 5.21 |
| Norte | 13 902 | 12.33 | 1 019 | 5.86 |
| Total | 112 790 | 100 | 17 382 | 100 |
Fuente: Jumar (2019, p. 304).
Cuadro 2 Intensidad de registros de los envíos de mercaderías desde Buenos Aires hacia la ruta del oeste 1779-1783
| Destino | 1779 | 1780 | 1781 | 1782 | 1783 | Total* | Porcentaje total* |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| pero nncps cordillerano | 193* | 263* | 202* | 210* | 232* | 1 100 | 50.02 |
| Mendoza | 104 | 153 | 87 | 100 | 121 | 565 | 25.69 |
| San Juan | 88 | 110 | 115 | 108 | 111 | 532 | 24.19 |
| Tunuyán | 1 | - | - | 2 | - | 3 | 0.14 |
| San Luis | 13 | 15 | 11 | 12 | 16 | 67* | 3.05 |
| Reino de Chile | 94 | 151* | 126* | 169* | 28 9* | 8 29 | 37.70 |
| Chile (sin especificar) | 15 | 30 | 27 | 39 | 58 | 169 | 7.68 |
| Concepción | - | - | - | - | 2 | 2 | 0.09 |
| Copiapó- Coquimbo | 1 | 3 | 4 | 5 | 3 | 16 | 0.73 |
| Santiago- Valparaíso | 78 | 118 | 95 | 125 | 226 | 642 | 29.20 |
| Bajo Perú | 4* | 27 | 8* | 7 0 | 9 4 | 2 03 | 9.23 |
| Arequipa | - | - | - | 5 | 3 | 8 | 0.36 |
| Bajo Perú (sin especificar) | 1 | 1 | - | 3 | - | 5 | 0.23 |
| Cajamarca | - | 2 | - | - | - | 2 | 0.09 |
| Callao-Lima | 3 | 22 | 8 | 62 | 90 | 185 | 8.41 |
| Tarapacá | - | 2 | - | - | 1 | 3 | 0.14 |
| Total | 304* | 456* | 347* | 461* | 631* | 2 199 | 100 |
Fuente: RegAduAR, base 1779-1783.
Cuadro 3 Densidad de registros de los envíos de mercaderías desde Buenos Aires hacia la ruta del oeste 1779-1783
| Destino | 1779 | 1780 | 1781 | 1782 | 1783 | Total* | Porcentaje total* |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| cps cordillerano | 2 433 | 2 091 | 1 411 | 1 326 | 1 809 | 9 070 | 57.69 |
| Mendoza | 1 173 | 1 258 | 645 | 518 | 1 057 | 4 651 | 29.58 |
| San Juan | 1 2 46 | 8 33 | 7 66 | 7 98 | 7 52 | 4 395 | 27.96 |
| Tunuyán | 14 | - | - | 10 | - | 24 | 0.15 |
| San Luis | 267* | 109* | 4 3 | 75 | 165* | 659 | 4.20 |
| Reino de Chile | 390* | 746* | 573* | 822* | 2 599 | 5 130 | 32.63 |
| Chile (sin especificar) | 52 | 129 | 120 | 186 | 345 | 832 | 5.29 |
| Concepción | - | - | - | - | 23 | 23 | 0.15 |
| Copiapó-Coquimbo | 3 | 11 | 50 | 40 | 68 | 172 | 1.09 |
| Santiago- Valparaíso | 3 35 | 6 06 | 4 03 | 5 96 | 2 163 | 4 103 | 26.10 |
| Bajo Perú | 22 | 143* | 23 | 145* | 529* | 862 | 5.48 |
| Arequipa | - | - | - | 7 | 5 | 12 | 0.08 |
| Bajo Perú (sin especificar) | 1 | 1 | - | 1 | - | 3 | 0.02 |
| Cajamarca | - | 8 | - | - | - | 8 | 0.05 |
| Callao-Lima | 21 | 122 | 23 | 137 | 443 | 746 | 4.74 |
| Tarapacá | - | 12 | - | - | 81 | 93 | 0.59 |
| Total | 3 112 | 3 089 | 2 050 | 2 368 | 5 102 | 15 721 | 100 |
Fuente: RegAduAR, base 1779-1783.
Cuadro 4 Cantidad de notas de Aduana que específicamente señalan más de un destino en los envíos de mercaderías desde Buenos Aires hacia la ruta del oeste 1779-1783
| Ruta de destino | Cantidad notas de Aduana |
|---|---|
| Río de la Plata-Mendoza-Santiago de Chile | 70 |
| Río de la Plata-Mendoza-Chile | 68 |
| Río de la Plata-Mendoza-Lima | 15 |
| Río de la Plata-Mendoza-Valparaíso | 2 |
| Río de la Plata-Mendoza-San Juan | 2 |
| Río de la Plata-Mendoza-Copiapó/Coquimbo | 2 |
| Río de la Plata-San Juan-Copiapó | 4 |
| Río de la Plata-San Juan-Santiago de Chile | 2 |
| Río de la Plata-San Juan-Chile | 7 |
| Río de la Plata-San Juan-Potosí | 1 |
| Río de la Plata-San Luis-Córdoba | 2 |
| Río de la Plata-San Luis-Mendoza | 6 |
| Río de la Plata-Santiago-Lima | 32 |
| Río de la Plata-Santiago-Chile | 3 |
| Río de la Plata-Santiago-Valparaíso | 1 |
| Río de la Plata-Chile-Lima | 10 |
| Río de la Plata-Chile-Tarapacá | 1 |
| Río de la Plata-Valparaíso-Lima | 4 |
| Total | 232 |
Fuente: RegAduAR, base 1779-1783.
Ante las posibles objeciones en relación con la "anormal" situación de los mercados en ese periodo histórico, reconocemos que desde el plano político-militar es una época convulsionada y de cambios para todos los mercados suramericanos.12 Por una parte, la guerra anglo-española entre 1779-1783 afectó el comercio ultramarino y, con certeza, el volumen de las mercaderías provenientes de Europa, sin embargo, los destinos y las mercaderías no deberían ser afectadas en el corto plazo, si se analiza el tiempo que llevaba a los comerciantes organizar sus redes de comercio, la logística de los envíos y de los bienes.
Todos estos procesos de cambios, en distintos órdenes, representarían un riesgo mayor para los negocios y los distintos tratos mercantiles, mas no debemos olvidar que el contexto general del comercio de Antiguo Régimen se enmarcaba en la inestabilidad y la superación de distintos conflictos. Fernand Braudel (1984) observa el comercio en forma global y por su parte, Ruggiero Romano (2004) y Carlos Sempat (1982), el regional en la América hispana, el cual comprende las continuas dificultades que la actividad debió afrontar durante todo el Antiguo Régimen. Las guerras, las distancias, las dificultades en las comunicaciones, el negociar con agentes desconocidos y el reconocer los distintos controles y leyes que las múltiples unidades jurisdiccionales poseían, implicaban una inestabilidad que creó rápidas fortunas como también, grandes quiebras financieras. Recordemos que, en el gremio de los comerciantes, la posibilidad de perder lo mucho o poco que se arriesga es una constante, pues a mayor riesgo, mayor ganancia.13
En resumen, los comerciantes sabían de contingencias (Socolow, 1991, p. 17). Tal vez por ello es que en esta coyuntura vemos aparecer a aquellos que en otra circunstancia no se hubiesen animado a realizar transacciones comerciales a mediana distancia (Contreras, 2010, p. 262). Así, la pregunta a resolver es si la coyuntura histórica produjo la emergencia de muchos que intentaron obtener ganancias en una aventura comercial y, por consiguiente, un retraimiento de los grandes comerciantes quienes, producto de la contingencia, decidieron salvaguardar su fortuna hasta que mejorara la situación. En todo caso, si los grandes comerciantes no desean arriesgarse, siempre habrá algunos otros que intentarán incrementar precipitadamente sus ganancias. Reflejo de esto último es la gran cantidad y el poco concentrado conjunto de mercaderes de bienes que pudimos identificar mediante el estudio de las notas de aduana (véanse cuadros 5 y 6).
Cuadro 5 Detalle, declarantes que exponen su lugar de residencia
| Declarante | Vecino | Declarante | Vecino | Declarante | Vecino | Declarante | Vecino |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Abaroa Barrena, Matías | Buenos Aires | Castro, José Miguel | Mendoza | Lazcano, José Antonio | Buenos Aires | Sáenz Hermua, Manuel Antonio | Buenos Aires |
| Acosta, José | Mendoza | Caveza, Ramón | L ima | Lazcano, Juan Ángel | Buenos Aires | Sainz Cavia, Gregorio | Buenos Aires |
| Aguirre, Agustín Casimiro | Buenos Aires | Cires, Eusebio | Buenos Aires | Lerdo Tejada, Eugenio | Buenos Aires | Sainz Maza, Isidro | Mendoza |
| A guirre, Cristóbal | Buenos Aires | Concepción, Juan Antonio | Buenos Aires | Lerdo Tejada, José | Buenos Aires | San Pedro Y Pasos, Leonardo | Buenos Aires |
| Al bariño, Jacinto | Buenos Aires | Correa, Antonio | San Juan | Lezica, Juan Antonio | Buenos Aires | Sánchez Velazco, Cecilio | Buenos Aires |
| Aldao, Francisco | Mendoza | Da Costa Ferreira, José | Buenos Aires | Lezica, Juan José | Buenos Aires | Santa Coloma, Gaspar | Buenos Aires |
| A llende, Tomás | Córdoba | Dantas, Antonio José | Buenos Aires | Linares, Francisco | Buenos Aires | Saraza, Sa turnino | Buenos Aires |
| Al mandoz, Ramón | Buenos Aires | Diaz Vivar, Pedro | Buenos Aires | Madiedo, Francisco | Buenos Aires | Sa rratea, Martin | Buenos Aires |
| Alsina, Jaime | Buenos Aires | Diaz, José | Santiago de Chile | Mantilla, Gerónimo | Santiago de Chile | Silva, Joaquín José | Buenos Aires |
| Álvarez, Saturnino José | Buenos Aires | Encinas, Pedro | Mendoza | Martínez Lerdo, Eugenio | Buenos Aires | Sosa, Julián | San Luis |
| Álvarez, Timoteo | Buenos Aires | Escalada, Antonio José | Buenos Aires | Martínez Ochagavia, Manuel | Buenos Aires | Sosa, María Juana (M) | Buenos Aires |
| Alzaga, Martín | Buenos Aires | Escalada, Francisco Antonio | Buenos Aires | Millán, José Gabriel | Buenos Aires | Sotomayor, Joaquín | Santiago de Chile |
| Alzaga, Mateo Ramón | Buenos Aires | Espes, Cosme | Buenos Aires | Millán, Manuel | Buenos Aires | Suarez, Rafael | Buenos Aires |
| Andújar, Francisco | Colonia | Espínola, Pedro | Buenos Aires | Miquel Perisena, Pedro José | Buenos Aires | Terri, Ambrosio | Buenos Aires |
| Aragón Polo, Vicente | Buenos Aires | Esquivel, Antonio | Buenos Aires | Molina, Jacinto | Mendoza | Tollo, Miguel | Buenos Aires |
| Arandia, Baltazar | Buenos Aires | Fernández Braga, Custodio | Buenos Aires | Moreira, JuanAntonio | Buenos Aires | Torres, Isidro | San Luis |
| Badiola, Diego | Chile | Fe rnández, Tomás | Buenos Aires | Morel, Juan | Mendoza | Trillo, Domingo | Buenos Aires |
| Balenzategui, Tomás | Buenos Aires | Ferreira Cruz, Manuel | Buenos Aires | Moreno Tejada, Francisco | Buenos Aires | Ugarte, Francisco Ignacio | Buenos Aires |
| Balvastro, Isidro José | Buenos Aires | Ferrin, Julián | Buenos Aires | O bligado, Antonio | Buenos Aires | Uguarte, Juan Amancio | Buenos Aires |
| Bargas, Rafael | Mendoza | Gainza, José Antonio | Buenos Aires | Pasos,Domingo Antonio | Buenos Aires | Valdivia, Francisco | Buenos Aires |
| Barquín, José Antonio | Buenos Aires | García Prida, Manuel | Buenos Aires | Patrón, Lorenzo | Buenos Aires | Vazquez Barrera, Manuel | Buenos Aires |
| Barquín, Manuel Antonio | Buenos Aires | García Zúñiga, Esteban Justo | Buenos Aires | Pelliza,Domingo | Buenos Aires | Vidal, José Francisco | Buenos Aires |
| Barroso, Juan Manuel | Mendoza | García, Benito | Mendoza | Morante, Juan | Los Arroyos | Videla Aguiar, Juan Agustín | Buenos Aires |
Fuente: RegAduAR, base 1779-1783.
Cuadro 6 Detalle, declarantes que exponen su lugar de residencia
| Declarante | Vecino | Declarante | Vecino | Declarante | Vecino | Declarante | Vecino |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Basavilbaso, Manuel | Buenos Aires | García, Juan Miguel | Buenos Aires | Pereira Lucena, José | Buenos Aires | Videla, José Norberto | Mendoza |
| Basavilbaso, Manuel (hijo) | Buenos Aires | Giménez, Fausto | San Luis | Pereira, José | Montevideo | Videla, Pedro León | Mendoza |
| Belgrano Pérez, Domingo | Buenos Aires | Gómez, Ramón | Buenos Aires | Pesoa, María Isabel (M) | Buenos Aires | Ville, Juan | Buenos Aires |
| Benegas, José Clemente | Mendoza | Gurruchaga, José | Buenos Aires | Pinto, Joaquín | Buenos Aires | Villota, Tomás | Buenos Aires |
| Bentacu, Juan Antonio | Buenos Aires | Heras, Bernardo Gregorio | Buenos Aires | Portor, Pedro | Buenos Aires | Warnes, Manuel Antonio | Buenos Aires |
| Blanco, Francisco Gregorio | San Juan | Insiarte, Juan | Buenos Aires | Prast Griera, Ignacio | Buenos Aires | Wright, Juan Carlos | Buenos Aires |
| Botello, José | Buenos Aires | Insua, Tomas | Buenos Aires | Puebla, Pedro | Mendoza | Zamora, Miguel | Buenos Aires |
| Cabrera, Francisco | Buenos Aires | Iparraguirre, Pedro | Mendoza | Rincón, Andrés | Montevideo | Zapiola, Manuel Joaquín | Buenos Aires |
| Cádiz, Juan | Mendoza | Jordán, José | Mendoza | Rivas, José | Mendoza | Zavala, Pedro | Buenos Aires |
| Campos, Antonio | Copiapo | Jurado, Gavino | Mendoza | Robledo, Manuel | Buenos Aires | Zelada, Manuel Pedro | Buenos Aires |
| Canave, Juan | Buenos Aires | Jurado, Hilarión | Mendoza | Rodríguez, Mateo | Mendoza | ||
| Cantero, Diego | Buenos Aires | Laval, Pedro | San Juan | Rosario, Joaquín | Mendoza | ||
| Castañón, Francisco | Buenos Aires | Lazcano, Agustín Antonio | Buenos Aires | Rosas, Francisco Javier | Mendoza |
Fuente: RegAduAR, base 1779-1783.
Por otra parte, las redes consolidadas en el tiempo, inclusive de más de una generación, no podían ser fácilmente reemplazadas por dos años de disturbios. La confianza en que se van a realizar los pagos, en que la mercadería sería de la calidad solicitada y otras múltiples variables, no son cuestiones que puedan renovarse en el corto plazo; en épocas convulsas las redes pueden cambiar, detenerse momentáneamente, pero no romperse. Por ello es que, si bien la cuantificación de datos no puede ser exacta, como ninguna estadística del presente, sí nos brinda la posibilidad de conocer las dinámicas y prácticas que en esos años reflejarían tendencias de mediano plazo. Juan José Martínez-Barraza (2022), quien analizando este mismo circuito mercantil en igual periodo pero desde Santiago en el Reino de Chile, confirma nuestro punto de vista al señalar cómo en lo que él llama la evolución del comercio exterior del Chile Central a fines del siglo xviii tendió "con rapidez y de manera habitual a normalizarse, dada la estructuración que ya había alcanzado este sector en épocas previas y, por sobre todo, debido al protagonismo que desempeñó el mercado interno en la absorción de estos bienes. Esto, sin considerar el comercio de contrabando, cuya adición daría cuenta de un dinamismo mayor al que muestran las cifras oficiales" (p. 65).
No quisiéramos ahondar en el análisis que permiten las notas de aduana más allá de lo expuesto hasta el momento, ya que para el análisis general de estos intercambios remitimos al trabajo de síntesis de Fernando Jumar (2020) y, este artículo que aquí se presenta, tiene como especificidad solo los mercados de lo que se incluyó en el circuito mercantil región Río de la Plata-Santiago en el Reino de Chile. Sin embargo, del trabajo con esta documentación se desprende la idea de un funcionamiento comercial de un complejo portuario seco cordillerano en el que se relacionan las ciudades de San Juan y Mendoza con la de Santiago en el Reino de Chile, en una relación en la que por medio de ella circulan, a modo de embudo, un importante comercio a un lado y otro de la cordillera (Sovarzo, 2023a).
Para llegar a ese análisis, a continuación, se analizarán los datos generales que provienen del examen de las notas de aduana que desde la región Río de la Plata circularon por la ruta del oeste.
El circuito mercantil región Río de la Plata-Santiago en el Reino de Chile y el Bajo Perú. Los datos obtenidos sobre la ruta del oeste
La ruta comercial terrestre que vinculaba a la región Río de la Plata (Jumar, 2012) con Santiago en el Reino de Chile y Lima en el Bajo Perú, enlazaba diversos espacios comerciales que iban tanto desde el Atlántico europeo (Jumar, 2016a), sumadas a las del Brasil y África (Borucki, 2016) y las de Paraguay (Paredes, 2014), como las del Pacífico que en su bastedad implicaban la conexión hacia Nueva España y Manila vía El Callao-Acapulco (Bonialian, 2012). En específico, dentro del circuito región Río de la Plata-Santiago en el Reino de Chile y extendiéndose hacia Lima, transitaban en carretas desde la región Río de la Plata en su mayoría yerba mate, personas esclavizadas y una variedad importantísima de efectos de Castilla para satisfacer, en menor medida, los mercados cordilleranos (Mendoza y San Juan) y en mayor medida, luego de trasbordar la carga a mulas, los trascordilleranos y los de las economías del Pacífico sur (Méndez y Fanchín, 1997; Sovarzo, 2023a). En contrapartida, por este circuito retornaban hacia la región Río de la Plata carretas con minerales altoperuanos (luego de dar la vuelta por el Bajo Perú y de alimentar los situados chilenos), así como los producidos en el Reino de Chile (oro, plata y cobre), y acuñados en Santiago desde el establecimiento de su seca (Méndez, 2009). De la costa del Pacífico americano llegaban al este cordillerano mercaderías como azúcar, añil y "chinerías" provenientes del intercambio en los mercados del Pacífico (Palomeque, 2006, p. 270). A su vez, en el tránsito hacia la región Río de la Plata y el Atlántico, se sumaban las producciones de Mendoza y San Juan, los alcoholes y frutos secos, que permitían incorporar bienes de producción local al circuito americano (Amaral, 1990; Garavaglia y Prieto, 2007; Lacoste, 2005; Rivera y Fanchín, 2006).
Durante el periodo 1779-1783 se enviaron por la mencionada ruta comercial terrestre, los bienes consignados en 2 199 notas de aduana, a razón de casi 440 notas por año, en cantidad de bienes esto significa el envío de 15 721, es decir, unas 3 124 distintas mercaderías por año.14 La cantidad de contactos anuales que hubo entre la región Río de la Plata y las distintas economías de la ruta del oeste se mantiene estable en los primeros cuatro años de la muestra para tener un crecimiento de 40% en el último año de ella (véase mapa 2).

Fuente: Sovarzo (2023b, p. 258).
Mapa 2 El circuito mercantil región Río de la Plata-Santiago en el Reino de Chile-Bajo Perú
En líneas generales, el complejo portuario seco cordillerano (en adelante cps cordillerano)15 es el que constantemente registró mayor intensidad de envíos de mercaderías a excepción del año 1783, último de nuestra muestra, cuando pasa a liderar este apartado el Reino de Chile. El Bajo Perú partió de valores muy inferiores en el año de 1779 para crecer en gran medida hacia 1783.16 Por su parte, la villa de San Luis tuvo una baja intensidad constante en cuanto a los registros de los envíos de mercaderías de Buenos Aires durante todo el periodo examinado.
Ahora, al analizar los agrupamientos realizados por destino, se puede observar cómo durante los años 1780 y 1781 dentro del cps cordillerano, la ciudad de San Juan recibió mayor cantidad de envíos que la de Mendoza. De igual manera, la ciudad de Santiago en el Reino de Chile también tuvo mayor frecuencia de contactos que la de Mendoza durante igual periodo de años. De hecho, estos resultados exponen que la región Río de la Plata se comunicaba, casi en igual intensidad, con la ciudad de Mendoza, la ciudad de San Juan y las ciudades del Reino de Chile. Dentro de esta última, sobresalen las ciudades de Santiago-Valparaíso como principales destinos por encima de las otras ciudades chilenas. En cuanto al Bajo Perú, previsiblemente, la ciudad de Lima y su puerto de El Callao fueron los que predominan con creces en cuanto a los envíos que se realizan hacia tierras bajo peruanas (véase gráfica 1).
Fuentes: RegAduAR, base 1779-1783; véase cuadro 2.
Gráfica 1 Intensidad de registros los envíos de mercaderíasdesde Buenos Aires hacia la ruta del oeste 1779-1783
En el análisis interno del cps cordillerano, la ciudad de Mendoza recibió envíos sólo en un porcentaje levemente mayor que la ciudad de San Juan. Este dato es muy interesante ya que, en un principio, lo legal era el cruce por el paso de Uspallata, mientras que el cruce de Los Patos en San Juan era considerado "el camino del contrabando" (Palomeque, 2006). La población de San Juan apenas superaba los 7 000 habitantes (Acosta, 2004), lo que representaba un mercado insuficiente para consumir los 4 395 registros de bienes declarados y las 532 notas de aduana que llegaron en sólo cinco años. El paso hacia la otra banda de la cordillera es más que obvio. Se cuenta con algunas guías en particular, que declararon abiertamente el paso desde San Juan a Copiapó, ciudad chilena más cercana y con un gran mercado minero. ¿La convulsión militar animó la posibilidad de infringir la ley intentando negocios más lucrativos por fuera del pago de las tasas?
En principio, se advierte que la intensidad en los intercambios entre la región Río de la Plata y la ciudad de San Luis era baja (véase gráfica 1). En cinco años sólo fueron registradas 67 notas de aduana hacia ese poblado, lo que da como promedio un poco más de trece envíos por año. A ese dato debemos sumarle que, de aquella cantidad de envíos, al menos dos de ellos declararon que irán a San Luis y luego seguirán camino hacia Córdoba con 14017 y 14218 mercaderías cada uno. De esta manera, se refuerza la hipótesis que implica pensar a San Luis tanto como una posta más del camino hacia el cps cordillerano, como en su conexión comercial con el sur de Córdoba (Sovarzo, 2019).
Por su parte, el Reino de Chile demuestra una intensa relación con la región Río de la Plata. Pese a la distancia es enviado hacia allí 37% del total de notas de aduana. Y en particular, la ciudad de Santiago en el Reino de Chile y su puerto Valparaíso concentraron en mayor medida estos envíos transcordilleranos ya que, del total de envíos realizados al Reino de Chile, estas ciudades aglutinaron 80%.19 Estos datos coinciden con Cavieres (1996, p. 76), quien señala que la relación Santiago-Valparaíso resume la actividad mercantil externa del país, pero, al mismo tiempo, sintetiza las fuerzas centrífugas y centrípetas del comercio interno. Así, en el espacio con la mayor infraestructura económica de la época, se concentra también el grupo mercantil de mayor desarrollo local y el más directamente conectado con los centros mercantiles y financieros externos.
Nuestros datos también coinciden con los obtenidos por Juan José Martínez-Barraza (2022, pp. 63-122), quien cuantificando las "importaciones" que arribaron a Santiago en el Reino de Chile durante el periodo 1773-1810, llegó a la conclusión que durante todo el periodo analizado los ingresos de mercaderías por vía terrestre a aquella ciudad, de ser muy bajos en comparación con los llegados por mar en un principio, para 1781 comienzan a emparejarse y ya para 1800 van a ser más importantes para la economía del Chile central, en una tendencia que se mantiene hasta 1810.
De nuevo en el análisis de las notas de aduana que se enviaron hacia el Reino de Chile, contabilizamos 23 mercaderías enviadas que se dirigieron a la ciudad de Concepción –todas ellas efectuadas en el año de 1783.20 Al considerar como muestra los dos envíos realizados, se pudo verificar que estos fueron trasportados en mulas: uno grande efectuado por José Flores con 19 tipos de bienes diferentes (con distintas calidades de tela, papel, navajas y pañuelos) que por las cantidades registradas parece ser un viaje comercial21 y otro menor realizado por Francisco Díaz Lavandero con 16 varas de bretaña ancha y 48 varas de bretaña angosta en lo que parece ser un viaje de retorno.22
Con este panorama general de los intercambios con el Reino de Chile, nos interesa detenernos en ciertas extravagancias y peculiaridades de las mercaderías que se dirigían hacia aquel destino. Por ejemplo, durante 1779-1780, se enviaron 53 pieles de tigre para el superintendente de la Casa de la Moneda del Reino de Chile,23 Mateo Toro y Zambrano, conde de la Conquista y uno de los personajes más acaudalados del Reino de Chile (Eyzaguirre, 1951), p. 58.24 También es de destacar la variedad de las medicinas que circularon hacia el mercado transandino, fueron ochenta y seis componentes distintos los que pudimos identificar, algunos de ellos de uso más conocido, tales como alcanfor, espíritu de vitriolo ácido (ácido sulfúrico) o piedra infernal (nitrato de plata), y otros más cercanos a lo que podríamos denominar con algo de sorna "brebajes brujeriles", como: ojos de cangrejo, sal volátil de cuerno de ciervo o esperma de ballena, entre otras mercaderías de denominaciones curiosas.
Si continuamos con el rubro "salud" encontramos un oficio de 1760 en el que el gobernador de Buenos Aires envió al Cabildo de Mendoza una comunicación ordenando sean conducidos a Lima, vía el Reino de Chile, enfermos del "mal de San Lázaro" (lepra) que se remitían desde Buenos Aires. En él se expresa que "varios pobres que han venido de las provincias de arriba con el contagioso accidente de cáncer en la boca y otros miembros de su cuerpo y de los que regularmente llaman los facultativos mal de San Lázaro".25 Por orden del gobernador fueron enviados a las casas de extramuros de la ciudad, pero al estar ocupadas se decidió "remitirlos en las carretas que salen de esta ciudad para la de Mendoza que es camino regular para conducirse a la ciudad de Lima a entregarlos al hospital que su majestad tiene destinado para semejantes enfermos".26 En efecto, existió un hospital en Lima fundado en 1563 que trataba a los leprosos (Neyra, 2006), mas no tenemos mayores datos de esta travesía que, con certeza, ha sido muy dificultosa debido el miedo al contagio que esta enfermedad transmite y la distancia a recorrer con los enfermos.
En el análisis de las notas de aduana que se dirigieron hacia el Bajo Perú, se observa también que predominaron los envíos desde Buenos Aires hacia la ciudad de Lima y su puerto El Callao. 185 notas de aduana fueron declaradas desde la región Río de la Plata con destino final a aquella ciudad, lo que concentró también la cantidad de notas de aduana que va hacia el Bajo Perú.
Los datos no resultan excepcionales si tenemos en cuenta la importancia de Lima como capital histórica del comercio en toda América del Sur, nodo del mercado y de la política americana con casi 50 000 habitantes (Pérez-Cantó, 1982). Capital del único virreinato de estas latitudes meridionales durante más de 250 años, concentró sobre ella un grupo de grandes comerciantes que se vinculó directamente –vía consignación– con sus pares de Cádiz y con los principales puertos de Europa, Asia y el resto de América.27 Los comerciantes eran la clase económica más poderosa de la sociedad limeña.28 Para ser considerado uno de ellos, no sólo se debía tener tienda y participar del comercio de mercaderías españolas y americanas, sino que también se debía contar con un importante capital (Mazzeo, 1994, p. 71). También, en Lima además de existir grandes caudales29 como en Nueva España, se encontraban "muchos (que nombran piojaleros) de cincuenta, sesenta y ochenta y cien mil pesos, y entre ellos algunos de medio millón y de 800 000, cuyo cuerpo comprende uno de considerada opulencia repartida en multitud de individuos" (Céspedes del Castillo, 1946, p. 674). Al comparar con Buenos Aires, el virrey Pedro de Cevallos en 1776 escribió que "la mayor fortuna de la ciudad se cifraba en medio millón de pesos, había otras de 350, 200, 150, y 100 000; en conjunto, los capitales del grupo de vecinos más ricos; sumaban apenas los dos millones de pesos fuertes" (Céspedes del Castillo, 1946, p. 690). Las diferencias de los capitales entre ambas ciudades son notables y explican mucho de la importancia de los contactos comerciales que desde la región Río de la Plata buscaban alcanzar los mercados peruanos.
Sin embargo, entrado el siglo xviii, la ciudad de Lima se encontraba en un proceso de transición en el que, si bien mantendría su predominio sobre un amplio hinterland, perdería parte de su influencia sobre una gran territorialidad que llegaba hasta las fronteras sur del dominio hispánico en las Indias (Céspedes del Castillo, 1946, p. 724). El viejo aforismo señala como: "Todos los cambios, aún los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía". En este caso, la melancolía eran las inercias comerciales que se habían consolidado en el tiempo y que, hacían de Lima, un bastión comercial, que solo la mediana duración y la guerra arruinarían a mediados del siglo xix. Así es como las 862 distintas mercaderías enviadas y las 203 notas de aduana que en total se dirigieron hacia el Bajo Perú demuestran las importantes conexiones que los comerciantes rioplatenses de renombre como Lezica o Belgrano Pérez tenían con el mercado limeño. Eran grandes comerciantes que tenían las conexiones necesarias para prescindir del intermediario chileno y, directamente, negociar con los agentes limeños.
Por otra parte, el examen de las notas de aduana permite ahondar en las mercaderías que desde Río de la Plata se dirigieron hacia mercados tan alejados como particulares, siendo el caso de Cajamarca y Arequipa en el Bajo Perú.30 La ciudad de Cajamarca, distante más de 4 770 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, contaba con unos 27 000 habitantes y tenía una importante producción agrícola-ganadera que abastecía a un hinterland de importancia y, en la segunda mitad del siglo xviii, gozó de un auge de su economía minera (Pereyra, 1996). Según nuestra base de datos, se registraron dos envíos con 23 distintas mercaderías hacia aquel destino, siendo todos realizados en 1780. Uno de ellos se realizó por parte del prefecto electo del convento betlemita de esa ciudad, llamado Juan Bethelem, quien se desplazó con su equipaje de uso, cinco libros de devoción y dos resmas de papel, sumado a dos libras de canela y clavo de olor, más unas catorce arrobas de yerba mate. Por último, más no menor, carga con 75 varas de galón falso y 38 varas de galón fino como objetos de mercería, sin dudas destinado a embellecer las imágenes sagradas.31 Previsiblemente, ninguno de estos objetos era para revender en el mercado cajamarquino, demasiado alejado y provisto por economías más cercanas.
En ese mismo sentido, es interesante conocer los productos que se llevaron desde la región Río de la Plata a la ciudad de Arequipa, recorriendo más de 3 000 kilómetros. Esta ciudad en el siglo xviii era descrita desde sus actividades económicas como una zona productora de trigo, granos y ganados, y en las que en sus alrededores se encontraban "crecidas porciones de burros" y sus minas de plata abandonadas, así como distintos recursos naturales y productivos y, principalmente vitivinícola (Polvarini de Reyes, 2007).
En el aspecto comercial Arequipa era un mercado abastecedor de Potosí que, aunque a fines del siglo xviii había perdido parte de su esplendor, aún seguía siendo un mercado de importancia. Según Contreras (2010, p. 132), "para el año 1800, Potosí consumió bienes de fuera del virreinato de La Plata por 2.8 millones de pesos, de los cuales 1.1 millones provinieron de la intendencia de Arequipa". Este consumo potosino consistía de efectos de Castilla (bretañas, angaripolas, marquetas de cera, libros y muebles). Dado este tipo de producción para la comercialización se entiende el envío declarado por Tomás Balenzategui, comerciante integrante del Consulado de comercio de Buenos Aires (Kraselsky, 2010, p. 285), quien envío hacia Arequipa, en 1783, 64 esclavizados para Francisco de la Madrid en carretas de Francisco Javier López Madrid.32 Desde ese mismo punto de vista se declararon otras notas de aduana en las mismas carretas de López Madrid que complementaron el envío con ocho esclavizados más pertenecientes a Juan Valle y a Alejandro Silva Valdez. Por último, y con otros objetivos, se registró en noviembre de 1782, el envío declarado por el obispo de Arequipa33 quien llevaba consigo su equipaje de viaje, silla de montar, víveres para el camino, su vestimenta pontificial y sesenta libros, cuyo títulos o contenido no se declararon.34
Ahora bien, si se pasa al análisis de la cantidad de registros de bienes contenida en cada nota de aduana, es decir, a lo que se denominó densidad de registros, obtenemos datos similares a los analizados anteriormente como intensidad de registros (Jumar, 2019, p. 300). En otras palabras, a diferencia de la frecuencia que muestra la cantidad de envíos y transacciones realizadas, en la densidad se busca, mediante la cuantificación de la cantidad de registros de bienes contenidos en cada nota de aduana, evaluar parcialmente los volúmenes transados con los que se está trabajando (véase gráfica 2).35
Fuentes: RegAduAR, base 1779-1783, véase cuadro 3.
Gráfica 2 Densidad de registros los envíos de mercaderías desde Buenos Aires hacia la ruta del oeste 1779-1783
Los datos obtenidos expresados en la gráfica 1 (véase cuadro 2) y en la gráfica 2 (véase cuadro 3) nos permiten comparar aquello que llamamos frecuencia y densidad en los contactos. En líneas generales ambos cuadros muestran porcentajes similares que relacionan ambas categorías, es decir, a mayor frecuencia mayor densidad de mercaderías enviadas. Sin embargo, existe una diferencia que permite apreciar que las remesas con mayor densidad de mercaderías eran enviadas hasta el cps cordillerano. Es decir, el contacto y la confianza para realizar transacciones con mucha variedad de productos se realizaba en mayor grado hasta el cruce cordillerano. Como se viene sosteniendo en este artículo, al cps cordillerano llegaba una importante y variada cantidad de mercaderías que tras el reacondicionamiento seguirá camino hacia tierras transcordilleranas.
Además, coordinando la información –cuadros 2 y 3– se obtiene que en promedio se envían 7.15 tipos de bienes por nota de aduana. Los envíos que se realizaban hacia el cps cordillerano (8.24 en promedio) superan ese promedio y, en el caso del Reino de Chile (6.18), son inferiores a la media y más aún en el caso del Bajo Perú (4.24). La dinámica que puede estar indicando esta menor variedad de bienes enviados hacia el Bajo Perú tendría que ver con que los envíos a larga distancia debían ser precisos, enviar la mercadería pedida o solo la que se sabe que se va a vender.36 ¿Para qué hacer el gasto comercial de tantos kilómetros en algo que ya estaba ofertado en ese mercado? En este caso los comerciantes debían hacer valer el poder de la información sobre lo demandado en las distintas plazas comerciales. En un sentido inverso, en el caso de lo enviado al cps cordillerano podía ser más variado ya que, por un lado, a esos mercados no llegaba oferta de otros puntos, como sí sucedía en tierras bajoperuanas y, por el otro, el gasto del envío no era tan grande como al Bajo Perú.
Por otro lado, el cuadro 4 nos brinda la posibilidad de conocer, fehacientemente, el plan de travesía comercial que iban a realizar los comerciantes al salir desde el Río de la Plata. Al considerar la totalidad de las notas de aduana registradas, solo 10% señala el recorrido planeado. Como norma, los declarantes manifestaron el primer destino para tener flexibilidad a la hora de proseguir camino hacia otros mercados más importantes. En 70 notas de aduana se anunció la circulación de mercaderías Río de la Plata-Mendoza-Santiago en el Reino de Chile y en 68 de ellas a Chile en general. Al ser el único paso legal que existía, los comerciantes no tenían ningún inconveniente en declarar el destino de sus mercaderías. De manera similar sucede con la tercera y cuarta ruta principal expresada en las notas de aduana, que señalaban que al salir de Buenos Aires se llevaban las mercaderías, primero, a Mendoza y a Santiago y/o Chile para luego, pasar a Lima.
En sentido contrario, llama la atención las ocho notas de aduana que declararon llevar mercaderías a San Juan y luego a Copiapó, a Santiago o a Chile, por el paso de Los Patos. En una primera instancia este dato, un tanto menor, pareciera ir en contra de lo señalado anteriormente en relación con la importancia del comercio sanjuanino hacia el Reino de Chile, sin embargo, se entiende que en las notas de aduana no se pueden declarar el plan de cruzar las mercaderías por el paso no permitido sanjuanino. Con un análisis de las mercaderías que se indican abiertamente que transitarían por el paso de Los Patos se encuentran como rubros principales, 1 824 arrobas de yerba, 5 184 cuchillos, 104 resmas de papel, cinco esclavizados, telas de lino diversas y 48 arrobas de planchuelas de hierro. Todo parece indicar que las mercaderías puestas en circulación por este paso serían para comercializar ya que, por sus volúmenes, nadie especularía que son para uso personal.
Por último, como una peculiaridad dentro de estas notas de aduana, se encontró una de ellas que nos generó distintos interrogantes. El 30 de abril de 1783, Isidro Elías declaró que llevaría primero a San Juan y luego a Potosí: un barril; cuarenta varas de madera de Petiribi y tres esclavizados.37 Ante la posibilidad del error se pudo comprobar que el destinatario declarado, Pedro Narciso Masondo, era el ensayador Mayor de la Casa de la Moneda de Potosí en 1795.38 Lo que no se ha podido conocer aún es por qué Isidro Elías recorrió casi 3 000 kilómetros en esta travesía para llevar tan poca carga. ¿En San Juan se abastecería de mercadería para marchar hacia el norte? ¿Podría hacer todo ese viaje por solo dos esclavizados? Tal vez esta nota de aduana revela el camino cps cordillerano-Santiago-Arequipa y de ahí, al este a Potosí. Sólo conjeturas podríamos hacer ante tan peculiar recorrido. Aunque la conexión entre los mercados de San Juan y Potosí ya la había señalado Assadourian (1982, cap. ii) para el siglo xvi, también fue manifestada por el representante de San Juan en el Consulado, José Godoy Oro, quien señalando otras problemáticas, brindó una pista de esta conexión "y esta exportación [se refiere a las ventas de aguardiente en Potosí] no lo hacen traficantes o comerciantes [… ] sino algunos cosecheros que, teniendo barriles y mulas, y ahorrando fletar logran vender uno y otro dejando lo preciso para su regreso" (Martínez, 1961, p. 188).
Más allá de la distancia, que no es menor, pensemos que era muy diferente la venta hacia Potosí que la que se hacía en la región Río de la Plata, ya que a la primera ciudad era conveniente ir con mulas porque tanto transporte como producto, podía ser vendido en tierras alto peruanas obteniendo un retorno en metálico (Tandeter, Milletich, y Schmit, 1994). En cambio, hacia Río de la Plata, por ejemplo, el precio pagado por las mulas no era tan alto como el que se obtenía en Potosí. En definitiva, una travesía muy larga, pero con la posibilidad de obtener de primera mano las codiciadas monedas potosinas.
Una segunda peculiaridad que se pudo observar en el examen de las notas de aduana, se refiere al envío de vestimenta que servía para investir a una persona de importancia en una orden determinada. Este fue el caso, del envío a Mendoza de un Hábito de la Orden de Carlos III que se realizó en un cajón el 30 de septiembre de 1782, declarado por Manuel José Altolaguirre.39 Este distinguido miembro de la Real Orden no figura en las fuentes trabajadas, tampoco si esta prenda continuaba viaje hacia otros destinos. Sólo se puede especular que podría ser para algún miembro de la Real Audiencia de Chile, ya que algunos de ellos habían ingresado a esa Real y Distinguida Orden.40
Por otra parte, la cantidad de declarantes que expresó la voluntad de enviar distintos bienes por la ruta del oeste fue un total de 772 individuos que, por lo menos una vez en cinco años, se dispuso a remitir al menos un producto. De ellos, 186 expresaron su procedencia, siendo 112 de la región Río de la Plata, 41 de San Juan, 23 de Mendoza, tres de San Luis, tres de Santiago en el Reino de Chile, uno de Córdoba, uno de Chile (sin especificar), uno de Copiapó, uno de Lima (véanse cuadros 5 y 6). Como se puede apreciar, la enorme mayoría eran vecinos de la región Río de la Plata que declararon iniciar viaje hacia el oeste, sin embargo, en segundo término, 64 de ellos son vecinos del cps cordillerano y, en mayor cantidad, resultaron ser más sanjuaninos que mendocinos. Otra vez recordemos que, en caso de llevar mercadería a San Juan, no podían atravesar legalmente por el paso de Los Patos hacia el Reino de Chile desde tierras sanjuaninas, aunque poco parece importar su prohibición (Palomeque, 2006; Rivera y Fanchín, 2006).
Esta importante cantidad de declarantes habla de la poca concentración comercial que existía en esta coyuntura para el envío de mercaderías y transformarse, al menos por un tiempo, en un comerciante de mediana o larga distancia. En este listado que se pudo reunir, encontramos a los grandes comerciantes que han sido trabajados o han dejado archivos de importancia como los Lezica y Santa Coloma (Socolow, 1991), Domingo Belgrano Pérez (Gelman, 1996), los Basavilbaso (Jumar, 2011) o los Azcuénaga y Andonaegui (Senor, 2005). Estos se encuentran junto a un grupo de ignorados "comerciantes" o meros declarantes aún desconocidos por la historiografía, tanto porque no han dejado documentación o porque son personas del común, que viajan llevando pequeños lotes de mercaderías tanto para su consumo familiar como para realizar una pequeña venta o encargue en el ámbito local.
Por otra parte, del total de 772 declarantes hubo 85 que expresaron su actividad. Así es como encontramos: 27 transportistas, 26 comerciantes, trece religiosos, once funcionarios, cuatro militares, dos carpinteros, un platero y un abogado. Aunque encontramos mayoría de profesionales mercantiles en esta muestra, también figuran actores que, teniendo otra actividad, apostaron a un negocio comercial ocasional. Con todas las precauciones del caso, se puede cavilar que para 1777, en los padrones de Buenos Aires, los comerciantes de la ciudad ascendieron a 128 (Socolow, 1975). Y si se tiene en cuenta que los comerciantes que se declaraban en los padrones eran los de mayor poder económico, sólo 20% de ellos se adentraron a comerciar en el periodo 1779-1783, otro posible reconocimiento más a que en esta coyuntura histórica, los grandes comerciantes prefirieron resguardar, mientras tanto, sus fortunas dando paso a otros en la práctica comercial.
Otra indagación que se puede realizar a partir del estudio de las notas de aduana, es el del seguimiento de los transportistas que recorrían la ruta del oeste. De las 2 199 notas de aduana que fueron registradas, se encontró que en 1 533 de ellas, casi 70% del total, se reconoció que serían enviados los bienes en tropas de carretas, 14% en arrias de mulas y 15% no especifican en qué medio de transporte serán enviados los bienes por la ruta del oeste (véase cuadro 7). Este dato corrobora nuestra hipótesis en relación con el cps cordillerano y su función como eje reacondicionador de las mercaderías en su traspaso montañoso.41 Se entiende que, si por lo menos 1 533 notas de aduana llegaron a los mercados cordilleranos, un gran porcentaje de ellas debió reacondicionar los bienes para trasladarlos en mula hacia el Reino de Chile. Tampoco se deben perder de vista las 324 notas de aduana que señalaron su partida en mulas desde la misma Buenos Aires. De este modo, esos comerciantes se ahorraban el reacondicionamiento al llegar al cps cordillerano y podían pasar de inmediato hacia la otra banda, aunque, cambiando de animales.
Cuadro 7 Transporte utilizado desde Buenos Aires hacia la ruta del oeste 1779-1783
| Tipo de transporte | 1779 | 1780 | 1781 | 1782 | 1783 | Total | Porcentaje total |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Tropa de carretas | 204 | 301 | 239 | 330 | 459 | 1 533 | 69.71 |
| Arrieros mulas | 47 | 81 | 56 | 69 | 71 | 324 | 14.72 |
| Sin especificar | 64 | 77 | 53 | 55 | 93 | 342 | 15.57 |
| Total | 315 | 459 | 348 | 454 | 623 | 2 199 | 100 |
Fuente: RegAduAR, base 1779-1783.
Con la base de datos, también se pudo identificar un total de 450 distintos transportistas entre 1779 y 1783 recorriendo la ruta comercial entre la región Río de la Plata-Santiago en el Reino de Chile.42 Distinguir entre quiénes de ellos eran transportistas profesionales y quiénes sólo son coyunturales, es decir, que realizaban esta actividad sólo para aumentar los ingresos de su principal actividad económica, es en suma difícil. Desde nuestro punto de vista, conocidos los peligros y la necesidad de conocimientos que se debían tener para lograr con éxito la travesía cuesta pensar en, por ejemplo, agricultores o pequeños comerciantes que, sin más, se arrojaron al camino a llevar las mercaderías por más de 1 200 kilómetros.
Por otra parte, ahondamos en la búsqueda de aquellas mujeres que declararon el envío de distintos bienes. Se encuentra a trece de ellas que, con distintas intensidades, enviaron productos desde la ruta del oeste. Son en total quince notas de aduana con 33 bienes, enviados por mujeres (véase cuadro 8). Los destinos fueron: seis envíos a Mendoza, seis a Santiago en el Reino de Chile, dos a Lima y un envío a la ciudad de San Luis. Los bienes más importantes en detalle son: yerba mate y otros productos alimenticios, mobiliario, bazar, telas, papel y esclavizados sin presentar ninguna singularidad en relación con el total de envíos. Por su distancia, las dos notas de aduana que llaman más la atención son las registradas por Bruna Bartola Quiroga y Petrona de la Mata a la ciudad de Lima en febrero y diciembre de 1783, respectivamente.43 En ambos casos, cada una de ellas señala el viaje a realizar con el único fin de llevar un esclavizado, siendo en el primero de los casos a ruego de Bernardo Crosa. Lamentablemente de estas mujeres no se ha encontrado más información que nos permita conocer si estaban relacionados con el comercio o con los sectores del poder económico, tanto en Lima como en Buenos Aires.
Cuadro 8 Detalle de las declarantes mujeres que desde Buenos Aires envían mercaderías por la ruta del oeste 1779-1783
| Año* | Guía | Declarante | Vecina Buenos Aires* | Apoderado (Aruego) | Destino | Transporte |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1779 | 500 | Concepción, María Joaquina de la | - | - | Mendoza | Carreta |
| 1779 | 500 | Concepción, María Joaquina de la | - | - | Mendoza | Carreta |
| 1780 | 280 | González, Juana Josefa | - | - | Mendoza | Tropa |
| 1780 | 280 | González, Juana Josefa | - | - | Mendoza | Tropa |
| 1780 | 280 | González, Juana Josefa | - | - | Mendoza | Tropa |
| 1780 | 280 | González, Juana Josefa | - | - | Mendoza | Tropa |
| 1780 | 280 | González, Juana Josefa | - | - | Mendoza | Tropa |
| 1780 | 2 989 | Contreras, María Mercedes | - | Salas, Eduardo | Mendoza | Carreta |
| 1780 | 2 989 | Contreras, María Mercedes | - | Salas, Eduardo | Mendoza | Carreta |
| 1781 | 1 871 | Pesoa, María Isabel | X | - | Mendoza | Carreta |
| 1781 | 2 349 | Sosa, María Juana | X | - | Mendoza | Carreta |
| 1781 | 2 349 | Sosa, María Juana | X | - | Mendoza | Carreta |
| 1781 | 2 349 | Sosa, María Juana | X | - | Mendoza | Carreta |
| 1781 | 2 349 | Sosa, María Juana | X | - | Mendoza | Carreta |
| 1781 | 2 349 | Sosa, María Juana | X | - | Mendoza | Carreta |
| 1781 | 2 349 | Sosa, María Juana | X | - | Mendoza | Carreta |
| 1781 | 2 349 | Sosa, María Juana | X | - | Mendoza | Carreta |
| 1781 | 2 349 | Sosa, María Juana | X | - | Mendoza | Carreta |
| 1782 | 102 | Villarino, Josefa | - | Gabriel, Ortiz | Santiago (Chile) | Carreta |
| 1782 | 295 | Moreno, María Luisa | - | - | Santiago (Chile) | Carreta |
| 1782 | 325 | Almandoz, Magdalena | - | - | Mendoza | - |
| 1782 | 325 | Almandoz, Magdalena | - | - | Mendoza | - |
| 1782 | 325 | Almandoz, Magdalena | - | - | Mendoza | - |
| 1782 | 325 | Almandoz, Magdalena | - | - | Mendoza | - |
| 1782 | 325 | Almandoz, Magdalena | - | - | Mendoza | - |
| 1782 | 413 | Moreno, María Luisa | - | - | Santiago (Chile) | Carreta |
| 1782 | 3 002 | Moreno, María Luisa | - | - | Santiago (Chile) | Carreta |
| 1782 | 3 025 | Allende, Lupe | - | - | San Luis | Mulas |
| 1782 | 3 025 | Allende, Lupe | - | - | San Luis | Mulas |
| 1783 | 286 | Tejeda, Eugenia | - | - | Santiago (Chile) | Carreta |
| 1783 | 526 | Quiroga, Bruna Bartola | - | Crosa, Bernardo | Lima | - |
| 1783 | 1 105 | Burgos, María de los Ángeles | - | Fernández Braga, Custodio | Santiago (Chile) | - |
| 1783 | 3 968 | Mata, Petrona de la | - | - | Lima | Carreta |
Fuente: RegAduAR, base 1779-1783.
De igual forma, Marcela Aguirrezabala (2011) investigó la participación de las mujeres rioplatenses en la dinámica mercantil durante el periodo 1778-1806. Contabilizando un total de cincuenta mujeres que en ese periodo se encargaron de realizar transacciones comerciales, siendo ellas las personas de cuya cuenta y riesgo se enviaban o traían los bienes, en su investigación se menciona que sólo doce de ellas fueron las que se encargaban de "importar" productos. De los listados que presenta Aguirrezabala, solo una persona coincide con las que figuran en nuestra base de datos: María Luisa Moreno, quien aparece en las notas de aduana enviando 1 660 arrobas de yerba mate a Santiago en el Reino de Chile a su esposo Francisco Santos Rubio,44 mientras que en los registros de Aguirrezabala (2010, p. 435) figura pidiendo en 1780 un préstamo de 2 000 pesos. De esta manera, se entiende que María Luisa Moreno junto a su marido se dedicaban a la actividad comercial, por lo menos en ese periodo, a diferencia de las otras doce mujeres que figuran en nuestros registros y se puede pensar que, por la coyuntura de retiro de los grandes comerciantes, o por otro motivo al que no se consigue acceder, se dedicaron eventualmente a la comercialización a mediana distancia.
Conclusiones
El estudio realizado busca mostrar algunos de los resultados generales obtenidos para la ruta comercial región Río de la Plata-Santiago en el Reino de Chile y el Bajo Perú tras el trabajo de análisis de las notas de aduana de Buenos Aires. Esta investigación nos proporcionó la información suficiente para comprender en una primera instancia de análisis tres fenómenos comerciales: a) la importancia de la ruta comercial observada en relación con la ruta que comunicaba a la región Río de la Plata con Córdoba y finalmente el Potosí, habitualmente ponderada por la historiografía. No es una cuestión de determinar cuál de ellas es la más importante, sino la idea es sopesar ambas rutas, entendiendo, la importancia de ellas en el periodo. b) Dentro de la ruta comercial analizada, observamos tanto la concentración de envíos hacia el cps cordillerano (Mendoza y San Juan) y la ciudad de Santiago de Chile. Aquellas economías funcionaban como una verdadera garganta del comercio sudamericano (Sovarzo, 2019). c) Dentro de la importancia del cps cordillerano no debemos dejar de lado la magnitud de los envíos que se dirigieron hacia San Juan, pese a que este mercado no tenía la importancia demográfica de Santiago en el Reino de Chile o de Lima en el Bajo Perú, ni tampoco ser un puerto seco legal como lo era Mendoza. La importancia de San Juan remite a su posibilidad de conectar economías tanto como la ciudad mendocina pese a su ilegalidad.
Por otra parte, en un trabajo cualitativo no debe dejarse de lado la gran cantidad de detalles que el análisis de las notas de aduana nos permite comprender del fenómeno mercantil. En este trabajo pudimos abordar las fuentes que nos remite tanto a aquellas mercaderías que lejos de nuestra comprensión nos muestran todo un mundo de brebajes que circulaban para tratar los más diversos males. También los casos que rompen con la generalidad circulatoria nos permiten pensar lo variado de los negocios consumados en aquella época. Salían oportunidades en mercados lejanos y eran aprovechados por los agentes comerciales. En relación con esto último, en la época estudiada vemos una proliferación de agentes mercantiles que nos aleja de la visión de una concentración comercial en unas cuantas figuras de renombre. En resumen, en estas aparentes minucias particulares, propias de la época que se trabaja, también debemos enfocarnos para comprender todo lo que ellas nos muestran más allá de los datos generales obtenidos, recordando siempre que existe todo un mundo en los detalles.
















