Introducción
Hasta la fecha la bibliografía española dispone de un buen mapa del sector del aceite de oliva, que va desde la agricultura, pasa por su industrialización y llega hasta su comercialización. La historia agraria española ha trazado la evolución del sector agroindustrial del aceite de oliva, en el periodo comprendido entre la crisis finisecular decimonónica provocada por el declive del uso industrial del aceite de oliva y su época de esplendor (1897-1935) al pasar a producto de mantel (Zambrana, 2000; Zambrana, Barciela, y Di Vittorio, 2003). Parejo y Zambrana (1994), Zambrana (1993), Zambrana, Barciela, y Di Vittorio (2003) y Ramón-Muñoz (2013) estudiaron la modernización de la industria del aceite con el paso de la tecnología tradicional a la moderna. El refinado hizo aprovechable para consumo alimenticio aceites muy ácidos y mejoró los de peor calidad hasta hacerlos aptos para el uso industrial (Zambrana, 1993, 2000). El esfuerzo de refinado acometido en España, sobre todo a partir de la primera guerra mundial, y la paralela mejora en la elaboración de mezclas fueron elementos clave para la penetración del aceite español en el mercado exterior (Hernández, 2001).
La concurrencia de dichas mejoras hizo que el aceite español, primero el catalán y después el andaluz, lograra a finales del siglo xix y, sobre todo, en el primer tercio del xx, unos niveles de calidad superiores, en muchos casos, al de los mejores aceites franceses o italianos (Hernández, 2001). Las exportaciones de aceite español vivieron una época de florecimiento al crecer más intensamente que el resto de bienes agrarios españoles, que las exportaciones mundiales de aceite de oliva y que las exportaciones del producto por parte de algunos países competidores (Ramón-Muñoz, 2000c). El proceso fue resultado de la suma de unos precios inferiores a los de los aceites italianos y franceses aprovechando la depreciación de la peseta, a la mejora de calidad ya reseñada, al lastre que supuso para nuestros competidores la primera guerra mundial, más la llegada de inmigrantes meridionales a los mercados americanos.1 De tales exportaciones conocemos los grandes números, los destinos principales, la evolución anual o la concentración en las aduanas de las zonas de origen y algunos avances sobre las formas de comercialización que emplearon las empresas para entrar con éxito en los mercados exteriores (Hernández, 2001; Ramón-Muñoz, 2000c; 2000b; 2010; 2000a).
En general, la visión que existe de las empresas exportadoras de aceite es más general que individualizada y más cualitativa que cuantitativa, a excepción del quinquenio 1930-1935. La información disponible hasta el momento para los años diez y veinte procede de las fuentes consulares y para el periodo 1930-1935 de las estadísticas de la Federación de Exportadores de Aceite de Oliva (véanse Hernández, 2001, 2007; Ramón-Muñoz, 2010). Sin embargo, de las empresas aceiteras españolas, y en concreto de las exportadoras andaluzas, aún se conoce poco dada la complejidad de la tarea, la deficiencia de las fuentes y la red de intermediarios que estaban presentes en el sector. Por tanto, aún perviven algunas de las carencias que ya señalara Hernández (2001); 2007) aunque se ha avanzado sobre la comercialización y las características de los mercados (Ramón-Muñoz, 2010; 2020), también se ha investigado sobre las redes empresariales y la evolución societaria (Garrués, Rubio y Hernández, 2013; Hernández, 2001; Hernández, Martín, y Garrués, 2003; Hernández, Rubio, y Garrués) y sobre empresarios concretos (Carbonell en Castejón, 1977; Ybarra en Fernández-Roca, 2014; Luca de Tena en Fernández-Roca y López-Manjón, 2021; Pallarés en Pérez, 2010).
Las empresas aquí analizadas son todas de carácter familiar (Sharma y Salvato, 2013) y se internacionalizaron con rapidez, bien en la senda de las born-global firms o de las born-again global firms, a partir de un producto tradicional como el aceite de oliva. La literatura define las primeras como pymes que entienden el mundo como su mercado desde el primer momento, con dependencia de la tecnología de vanguardia en el desarrollo de innovaciones de productos o procesos relativamente únicos, que trabajan en diferentes mercados internacionales, que se internacionalizan en una media de unos tres años desde su fundación y que generan, al menos, 25% de sus ventas en el extranjero (Gabrielsson y Kirpalani, 2012; Kuivalainen et al., 2012).2 Las segundas son empresas que están sólidamente establecidas en sus mercados internos y que no habían tenido una gran motivación ni interés en salir al exterior, pero que han abrazado repentinamente una estrategia de internacionalización rápida, siempre precedida por un "incidente crítico", que, en un gran número de casos, fue más una combinación de varios de ellos, siendo los más comunes el cambio en la propiedad o gestión (o fusiones o adquisiciones) (Bell, Crick, y Young, 2004; Bell, McNaughton, y Young, 2001; Bell et al., 2003; Kalinic y Forza, 2012; Kuivalainen et al., 2012; Nummela et al., 2014; Olejnik, 2014; Olejnik y Swoboda, 2012; Schueffel, Baldegger, y Amann, 2014).3 Graves y Thomas (2008) señalaron los tres factores que determinan el proceso de internacionalización: a) el grado en que la familia propietaria se ha comprometido al proceso con la nueva estrategia, b) la cantidad de recursos financieros disponibles para –y voluntad de comprometerse a– la internacionalización y c) la habilidad de cada empresa para desarrollar las capacidades de organización necesarias que le permitan internacionalizarse.
El artículo atiende dos huecos historiográficos. En primer lugar, se centra en la evolución de las exportaciones a través del puerto de Sevilla para comprobar su creciente importancia desde 1907 hasta su consolidación en la década de 1920. Del puerto de Sevilla se estudia su evolución cuantitativa, los principales destinos y los tipos de envases en los que salía el aceite para determinar cuánto se exportaba bajo marca, tanto en términos absolutos como su posición relativa respecto al total de exportaciones españolas. El tipo de envase en el que se comercializaba el aceite nos sirve como indicativo del uso de marcas en su exportación. Así, las latas, botellas y otros envases pequeños indican que el producto se comercializaba bajo marca, mientras que el uso de barriles y otros contenedores grandes señala que el aceite se enviaba mayoritariamente sin distintivo comercial (Ramón-Muñoz, 2020).4
En segundo lugar, estudiamos a las empresas que exportaban por el puerto de Sevilla desde el último tercio del siglo xix, periodo no atendido en una literatura que les ha prestado escasa atención hasta momentos posteriores como el de su consolidación en la década de 1920, y el quinquenio 1930-1935. De estas empresas hemos analizado su internacionalización, las estrategias marquistas que establecieron a principios del xx, la capacidad industrial que instalaron, la innovación tecnológica que incorporaron y los procesos de integración que emprendieron.
A continuación, se repasan, en primer lugar, las fuentes de la investigación tanto las habitualmente utilizadas por la bibliografía como las novedosas aportadas en este texto. Posteriormente, se estudian las exportaciones (destinos y tipos de envase) desde Sevilla para establecer su importancia como uno de los puertos principales. El cuarto apartado se focaliza en cuáles fueron las principales empresas que hicieron posible esta actividad exportadora y en las estrategias implementadas en su proceso internacionalizador. Finalmente, concluimos que estas empresas aceiteras siguieron un modelo born-global firm, desarrollaron estrategias marquistas tempranas e integraron la producción fabril de aceite fino y de aceite de orujo, fábricas de hojalatería y, en dos casos, sus navieras. En segundo lugar, cabe resaltar que la importancia del puerto de Sevilla, normalmente ubicada a partir de la mitad de la década de 1920, se fraguó en 1907 y se consolidó hacia 1921 anticipándose al comportamiento nacional.
Las fuentes disponibles y su información
En el ámbito de la investigación sobre las exportaciones españolas de aceite de oliva la fuente más utilizada son las estadísticas del comercio de exterior de España (en adelante ecee)5 elaboradas por la Dirección General de Aduanas, las cuales han sido complementadas con las estadísticas de importaciones de los países receptores (véanse Ramón-Muñoz, 2010, 2013, 2020) y con el quinquenio (1930-1935) de la Federación de Exportadores de Aceite de Oliva que ofrece datos por empresas y destinos. La información de las estadísticas del comercio de exterior de España está muy agregada y no diferencia entre aceite común y de orujo hasta 1932, aunque puesto que las cantidades de aceite de orujo son muy pequeñas los datos se han considerado válidos.6 En segundo lugar, incluyen el total de aceite exportado desde España clasificado por destinos, pero sin distinguir desde dónde se expide. En tercer lugar, indican el total del aceite comercializado a través de cada aduana (con un vacío desde 1922 a 1929) pero sin diferenciar su destino final. La cuarta cuestión es que incluyen el aceite enviado a Canarias, Ceuta, Melilla y los territorios españoles en África, cantidades que se contabilizan en las aduanas a causa de los diferentes regímenes fiscales de dichos territorios pero que, estrictamente, no son exportaciones, lo que desvirtúa los datos. Sin embargo, el porcentaje completo de estas partidas representa 5% aproximadamente de todas las salidas por las aduanas españolas a excepción del trienio 1932-1934 (ecee). Por lo tanto, las cantidades reflejadas en las aduanas han sido comúnmente aceptadas para saber por dónde sale el aceite exportado y, por ende, el peso relativo del conjunto de las empresas establecidas en dichas zonas.
En el artículo aportamos dos fuentes cuantitativas complementarias, que han sido poco utilizadas: las memorias comerciales de las Cámaras de Comercio7 y los fondos de la autoridad portuaria de Sevilla (Archivo Histórico del Puerto de Sevilla, en adelante ahptos). Estas fuentes cubren la laguna temporal que tienen las estadísticas del comercio de exterior, en especial los registros aduaneros, y, además, soslayan algunos de los problemas provocados por la agregación de los datos. Respecto a las primeras, Carreras y Yáñez (1992, p. 152) comentaron que: "[l]a información recogida por la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona procedía de las dependencias locales de la Aduana, con lo que la continuidad de la serie queda por completo garantizada, tanto en relación al comercio y la navegación exterior como al cabotaje".
Sin embargo, la apreciación resulta un tanto optimista puesto que la comparación de los datos camerales con las aduanas x revela desviaciones cercanas a 10%, y algún máximo de casi 50% (véase cuadro 1). En el caso concreto de la cámara sevillana se utilizaban datos de diferentes procedencias para confeccionar las estadísticas publicadas en sus memorias comerciales. Así, unas veces los tomaban directamente de los elaborados por la autoridad portuaria, sin distinguir entre destinos nacionales o extranjeros y, en otras ocasiones, se usaban los proporcionados por la aduana. Además, en él se conserva una documentación desagregada de salidas de aceite al extranjero incluida en el cuadro 1, y que se ajusta bastante bien con las estadísticas del comercio de exterior de España.
Cuadro 1 Diferencia entre los datos de exportación de aceite de oliva de las cámaras de comercio y las estadísticas del comercio de exterior de España (porcentajes)
| Año | Málaga | Cádiz | Sevilla | Barcelona |
|---|---|---|---|---|
| 1903 | - | -16.80 | - | - |
| 1904 | - | 9.55 | - | - |
| 1905 | - | 0.68 | - | - |
| 1906 | - | -5.20 | - | - |
| 1907 | - | -3.39 | - | - |
| 1908 | - | -8.31 | - | - |
| 1909 | - | -0.09 | - | - |
| 1910 | - | 1.58 | - | - |
| 1911 | - | -50.91 | - | - |
| 1912 | 4.23 | -32.48 | - | -2.95 |
| 1913 | -1.10 | -28.92 | - | 1.37 |
| 1914 | -0.05 | -12.88 | - | -1.16 |
| 1915 | 1.65 | 0.00 | - | 0.08 |
| 1916 | 1.36 | 0.03 | - | 0.02 |
| 1917 | 5.18 | -0.09 | - | -1.41 |
| 1918 | -10.96 | -95.52 | - | -23.64 |
| 1919 | -2.76 | - | - | -35.77 |
| 1920 | 10.26 | - | 19.54 | -25.32 |
| 1921 | - | - | 15.45 | -36.49 |
| 1925 | - | - | -14.67 | - |
| 1930 | -0.04 | - | -1.55 | 0.16 |
| 1931 | 1.88 | - | 24.69 | -0.19 |
| 1932 | -0.12 | - | 13.29 | 0.71 |
| 1933 | -0.42 | - | 17.37 | -1.97 |
| 1934 | - | - | - | -0.20 |
Nota: la desviación se ha calculado restando del importe registrado en las memorias camerales el incluido en las ecee. Así, los resultados positivos indican que los valores camerales son superiores a los aduaneros.
Fuentes: elaboración propia con base en memorias comerciales de las cámaras de comercio (véase nota 7) y ecee (1903-1934).
Aunque existe cierta divergencia entre las cifras de las estadísticas del comercio de exterior de España y las camerales, estas pueden utilizarse para conocer el destino del aceite exportado desde Cádiz, Málaga, Barcelona y Sevilla, información que se complementa con la del tipo de envase en que se comercializaba el aceite: pequeño o a granel. Por otro lado, la comparativa de los datos de las cámaras con los ofrecidos por la Federación de Exportadores de Aceite de Oliva para el periodo en que ambos están disponibles ofrece una concordancia superior al 92% para los dos grandes puertos catalanes (con la evidente anomalía del año 1932 para Tarragona). Algo peores resultan las comparaciones para el caso de Sevilla donde se alcanzan divergencias superiores al 12% en 1933 y 1934 y totalmente anómalas, las cifras encontradas para el caso de Málaga. Además, gracias a la desagregación que ofrecen los datos camerales, la investigación se ha acercado a la especialización de cada puerto tanto en cuanto al envase en que se exportaba el aceite como a los mercados a los que se enviaba (véase cuadro 2).
Cuadro 2 Comparación de los datos camerales sobre exportación de aceite de oliva (kg) con los de la Federación de Exportadores de Aceite de Oliva
| Tarragona | Barcelona | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Años | Federación | Cámara* | Cámara/Federación (porcentaje)* | Federación | Cámara* | Cámara/Federación* (porcentaje) |
| 1930 | 16 434 482 | 16 158 100 | 98 | 12 203 837 | 11 738 142 | 96 |
| 1931 | 16 678 984 | 18 007 500 | 108 | 9 818 765 | 9 872 981 | 101 |
| 1932 | 2 843 381 | 7 132 800 | 251 | 7 968 759 | 7 697 591 | 97 |
| 1933 | 6 678 912 | 6 186 400 | 93 | 4 620 417 | 4 611 768 | 100 |
| 1934 | 7 863 079 | 7 714 100 | 98 | 4 975 692 | 4 854 963 | 98 |
| Sevilla | Málaga | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Federación | Cámara* | Cámara/Federación* (porcentaje) | Federación | Cámara* | Cámara/Federación* (porcentaje) | |
| 1930 | 44 140 735 | - | - | 10 469 809 | 20 650 996 | 197 |
| 1931 | 31 159 800 | 31 482 804 | 101 | 3 068 210 | 26 899 135 | 877 |
| 1932 | 29 650 931 | 28 379 292 | 96 | 4 667 436 | 14 012 382 | 300 |
| 1933 | 14 020 982 | 17 539 827 | 125 | 0 | 9 212 825 | - |
| 1934 | 18 642 506 | 16 472 979 | 88 | 5 184 456 | - | 0 |
Fuentes: elaboración propia con base en memorias comerciales de las cámaras de comercio de las ciudades mencionadas (véase nota 7) y Federación de Exportadores de Aceite de Oliva (1934).
La segunda fuente son las series recopiladas por las autoridades portuarias. Durante la investigación se ha contactado con los cuatro mayores puertos exportadores de aceite del periodo: Sevilla, Cádiz, Málaga y Barcelona. El Archivo Histórico del Puerto de Sevilla es el único que conserva series estadísticas elaboradas por su autoridad portuaria, muy detalladas para las décadas de 1920 y 1930 y en las que están desagregadas las exportaciones de aceite de oliva por destinos y tipos de envase. En cambio, casi toda la información del puerto de Málaga se perdió en un incendio, en el puerto de Barcelona parece que nunca se generó y referente al puerto de Cádiz no se ha podido trabajar en su archivo.8 De esta forma, las informaciones disponibles para estos tres puertos proceden siempre de las cámaras de comercio locales (Carreras y Yáñez, 1992; Ruiz, 2004).
Sobre el grado de fiabilidad de las series del puerto de Sevilla, Arenas (1995) las defendió al entender que como gran parte de los ingresos de la autoridad portuaria provenían de los derechos de muellaje y desembarque les haría especialmente diligentes en contabilizar las cantidades descargadas y cargadas. Para nuestro caso hemos comparado sus cifras con las de la aduana sevillana teniendo en cuenta que los totales de la aduana incluyen Canarias y los territorios en África por lo que hemos mantenido esas cantidades en nuestra serie de salidas de aceite por el puerto de Sevilla (véase gráfica 1). En los primeros años existe un relativo desajuste porque el puerto de Sevilla cerraba sus cuentas a 30 de junio, pero salvado ese desfase, las cifras coinciden casi plenamente. El que los datos de la autoridad portuaria sean algo superiores puede deberse a que alguna mercancía saliera por el puerto de Sevilla, pero se tramitara por otra aduana española antes de ser exportada. El resultado de la comparación nos afirma en que los datos contabilizados por la autoridad portuaria de Sevilla son plenamente utilizables. A partir de esta certeza, el artículo aporta como novedad para las exportaciones aceiteras el empleo de una fuente de gran valor que permite, por un lado, cubrir el hueco temporal de las aduanas en las estadísticas del comercio de exterior de España y, por otro, disponer de los datos desagregados tanto para los destinos del aceite desde Sevilla como para el formato de envío.

Nota: las cantidades de 1919 no han sido recogidas en las series de la autoridad portuaria.
Fuentes: elaboración propia con base en ecee (1891-1921; 1930-1934) y Autoridad del Puerto deSevilla (1891-1935), ahptos.
Gráfica 1 Comparación de los datos de aceite exportado por la aduana de Sevilla con los del puerto de Sevilla
Una novedosa fuente cualitativa es la base de datos elaborada por el proyecto histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (Sáiz et al., 2007-2017) que recoge información de las marcas registradas durante el periodo 1850-1926, el cual además permite consultar el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial para el periodo 1886-1997. Como señalaron Sáiz y Zofío (2022) la mayor actividad de registro de marcas en el periodo 1850 (año de la creación del primer registro nacional) y 1920 se concentran en las principales zonas industriales de España, entre las que citan a las dos grandes regiones exportadoras de aceite, Cataluña y Andalucía.9 La fuente permite conocer en todos los casos la fecha de registro de cada marca y la persona física o sociedad que la registraba y en muchos de ellos se incorporan el diseño gráfico asociado a la marca, el decorado y el texto incorporado al recipiente e informan del envase en que se comercializaba. El primer dato que aportan es la identificación de las empresas que desarrollaban estrategias marquistas y su cronología, y adicionalmente la información incluida en el registro de la marca con el objetivo de informar al consumidor también permite discriminar (aunque no siempre) las empresas que usaban envases pequeños para vender al por menor, el destino concreto de las exportaciones, identifica a algunos importadores y aporta información sobre calidades y orígenes de los caldos.
Por último, una fuente adicional incorporada a la investigación son las diferentes ediciones de la Guía de Sevilla y su provincia elaboradas por Gómez Zarzuela. Este anuario, publicado desde 1865 y hasta 1953, ofrecía entre su contenido una visión general del comercio, la industria y los profesionales de la provincia agrupados por actividades y vecindarios. De este modo incluía una información detallada de las instituciones, entidades, corporaciones y sociedades y de sus integrantes, transportes y servicios públicos, la agricultura y la industria. Con esta panoplia de datos se ha podido triangular información sobre las empresas y los empresarios sevillanos.
Las exportaciones de aceite español desde el puerto de Sevilla.
La comparación del puerto sevillano con los demás puertos exportadores (Cádiz, Málaga, Barcelona y Tarragona), coincidentes con las grandes zonas productoras (Zambrana, 1987), ilumina su papel preponderante. En la gráfica 2 se cubren los huecos de las estadísticas del comercio de exterior de España (1920-1929) alargándose la serie hasta 1934 mediante la combinación de los datos de las aduanas, de las cámaras de comercio de Málaga y Barcelona y de la autoridad portuaria de Sevilla.10 La gráfica 2 permite apreciar cómo se pasa de la preponderancia gaditano-malagueña de finales del xix; a la malagueña de la primera década del xx; a la de los puertos catalanes (Barcelona y Tarragona) en los años siguientes con un cierto retraimiento del malagueño y, por último, a los años veinte que son los del auge y consolidación sevillana hasta 1934.

Fuentes: elaboración propia con base en ecee (1891-1921 y 1930-1934), Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Málaga (1911-1933); Cámara de Comercio y Navegación de Barcelona (1912-1925), Autoridad del Puerto de Sevilla, ahptos; Ruiz (2004).
Gráfica 2 Porcentaje de aceite de oliva exportado desde los principales puertos españoles (1891-1933)
El punto de inflexión para el puerto de Sevilla fue el año 1907, final del trienio de malas cosechas y reducción de la producción olivarera iniciado en 1904 (Zambrana, 1987). El cuadro 3 resume la diferente incidencia provincial que tuvo la crisis productiva olivarera lo que afectó a las cantidades de aceite disponible y, por tanto, a las exportaciones de cada zona. Así, Málaga, que daba salida a las producciones jienenses, malagueñas y parte de las cordobesas (Zambrana, 1987), sufrió la reducción de la producción casi 80% lo que provocó un descenso de las exportaciones desde los 22 000 000 y 23 000 000 de kilos de 1903-1904 hasta casi 1 000 000 en 1907 (ecee). En cambio, desde el puerto de Sevilla se exportaban aceites de la propia provincia y de parte de la de Córdoba, de la que era salida natural y más desde la llegada de la conexión ferroviaria (Rodríguez, 1989).11 Aunque las provincias occidentales tuvieron una crisis de producción menos severa, sus empresas exportadoras sufrieron una reducción menor de las cantidades de aceite disponible y, por tanto, lograron mantener mejor su nivel exportador lo que les sirvió para poner las bases del posterior auge de la década de 1920. Así, en Sevilla la caída de las salidas, tomando como referencia 1903, año que tuvo datos excepcionalmente elevados en cuanto a kilos transportados, no llegó al 50%, manteniéndose con valores superiores a los 5 000 000 de kilogramos durante todo el periodo (ecee).
Cuadro 3 Producción de aceite en las provincias andaluzas, 1901=100
| 1901 | 1902 | 1903 | 1904 | 1905 | 1906 | 1907 | |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Córdoba | 100 | 51 | 64 | 48 | 42 | 52 | 100 |
| Jaén | 100 | 69 | 37 | 33 | 24 | 16 | 66 |
| Málaga | 100 | 91 | 58 | 47 | 35 | 15 | 187 |
| Sevilla | 100 | 94 | 77 | 74 | 33 | 34 | 121 |
Fuente: elaboración propia con base en Zambrana (1987).
La gráfica 3 compara la evolución de las exportaciones españolas con las sevillanas observándose un periodo con un comportamiento muy similar (finales del siglo xix y principios del xx) y uno segundo, desde 1907 en el que el crecimiento de las exportaciones sevillanas es claramente superior al español. En los años de mayor oscilación las exportaciones españolas caen de un máximo de 112 000 000 de kilos (1919) a una meseta en torno a los 50 000 000 entre 1920 y 1927, achacada a la recuperación italiana, al tipo de cambio y al precio de los envases (Ramón-Muñoz, 2003). En cambio, las exportaciones desde Sevilla, bajo las mismas condiciones, crecen desde los 20 000 000 en 1920 a unos 40 000 000 a finales de la década, convirtiéndose en el gran puerto exportador español.12 La expansión exportadora sevillana se apoyó en las mejoras impulsadas por la autoridad portuaria (en cuya dirección intervenían empresarios del sector aceitero como los Ybarra, Luca de Tena o Longoria), englobadas en el denominado Plan Moliní (1902-1926), las cuales se sustanciaron en nuevos muelles, intervenciones en el Guadalquivir para mejorar su navegabilidad y la construcción del canal de Alfonso XII.13

Fuentes: elaboración propia con base en ecee (1891-1934) y Autoridad del Puerto de Sevilla (1891-1935), en ahptos.
Gráfica 3 Evolución de las exportaciones españolas y sevillanas de aceite de oliva (1891=100)
El éxito exportador sevillano se muestra en el cuadro 4, el cual reúne los principales destinos de las exportaciones sevillanas, disponibles desde 1921, y las compara con las españolas. Hay tres hechos reseñables: a) las exportaciones sevillanas modifican sus destinos principales ya en 1922, cuando la cantidad de aceite enviado a América es superior al mandado a Europa, adelantándose al cambio de tendencia nacional que se retrasó hasta 1925-1929, cuando estas exportaciones crecieron hasta 53% desde menos de 40% que se enviaban en 1905-1913 efecto de los fuertes retrocesos de las importaciones en Francia e Italia (Ramón-Muñoz, 2003). b) el peso que las exportaciones hispalenses a América tenían en el total nacional (columna 3) representaba cerca del 70% del total, con un pico cercano a 85% en 1932, con lo que se concluye que el aceite español en América era aceite sevillano.14 En tercer lugar, las exportaciones sevillanas estaban más concentradas en pocos destinos que las españolas, de modo que la suma de los cuatro países americanos –Argentina, Cuba, Uruguay, Estados Unidos– suponía casi 70% de todas las exportaciones sevillanas en el periodo 1924-1934 (véase cuadro 4).
Cuadro 4 Aceite de oliva exportado desde Sevilla y desde España (kg)
| América | Sevilla/ América Españac | Argentinad | Cubad | Uruguayd | Estados Unidosd | ||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Españaa | Sevillab | España | Sevilla | España | Sevilla | España | Sevilla | España | Sevilla | ||
| 1921 | 34.11 | 32.98 | 37.86 | 13.75 | 11.41 | 2.93 | 4.25 | 3.80 | 4.84 | 9.06 | 8.34 |
| 1922 | 61.05 | 67.64 | 68.30 | 19.53 | 25.11 | 9.74 | 11.84 | 0.00 | 11.16 | 17.62 | 13.91 |
| 1923 | - | 73.45 | - | - | 22.65 | - | 12.55 | - | 13.60 | - | 16.59 |
| 1924 | 50.29 | - | - | 0.00 | 0.00 | - | 0.00 | - | 0.00 | - | |
| 1925 | 64.22 | 80.45 | 77.53 | 14.01 | 19.91 | 13.03 | 16.36 | 9.89 | 15.94 | 18.98 | 17.80 |
| 1926 | 47.56 | 59.59 | 62.66 | 9.51 | 15.28 | 0.00 | 7.66 | 0.00 | 13.67 | 18.28 | 16.89 |
| 1927 | 54.98 | 66.79 | 65.96 | 12.41 | 18.94 | 8.66 | 6.37 | 9.12 | 16.25 | 16.63 | 17.83 |
| 1928 | 51.62 | 91.05 | 64.87 | 16.52 | 34.75 | 6.48 | 8.65 | 8.51 | 22.26 | 1.32 | 15.67 |
| 1929 | 77.52 | 91.06 | 75.63 | 20.40 | 28.77 | 13.32 | 13.60 | 9.80 | 18.51 | 1.89 | 19.72 |
| 1930 | 58.66 | 78.51 | 79.68 | 18.90 | 28.84 | 6.49 | 9.21 | 6.62 | 16.53 | 1.64 | 16.23 |
| 1931 | 46.20 | 80.11 | 80.44 | 15.11 | 30.89 | 5.52 | 9.58 | 3.95 | 11.92 | 0.79 | 21.12 |
| 1932 | 66.86 | 86.45 | 84.44 | 20.42 | 28.90 | 9.20 | 13.39 | 5.73 | 14.08 | 1.11 | 24.67 |
| 1933 | 71.69 | 79.09 | 63.30 | 11.93 | 16.88 | 13.69 | 15.42 | 4.57 | 11.11 | 25.82 | 26.42 |
| 1934 | 59.01 | 81.84 | 65.18 | 6.62 | 6.43 | 11.35 | 19.59 | 2.49 | 7.18 | 25.25 | 38.01 |
| 1935 | - | 75.36 | - | - | 16.55 | - | 14.01 | - | 5.34 | - | 30.26 |
Notas: a Porcentaje del total español enviado a América. b Porcentaje del total sevillano enviado a América. c Porcentaje que representa Sevilla del total español enviado a América. Datos España (ecee) y datos Sevilla (Autoridad portuaria). d Países, porcentaje del total español a cada país y porcentaje del total Sevilla a cada país sobre el total exportado (no solo a América).
Fuente: elaboración propia con base en ecee (1921-1922, 1924-1934) y Autoridad del Puerto de Sevilla (1921-1923, 1925-1935), en ahptos.
Por último, el puerto de Sevilla se especializó tempranamente en el comercio de un aceite de mayor calidad (Hernández, 2007; Zambrana, 1987) que fue indisociable del precoz cambio antevisto en los países destinatarios, ganando preponderancia aquellos a los que se enviaba aceite en formatos pequeños. En general, aunque existió cierta convergencia en los patrones comerciales entre Europa y América, por el aumento del envío de aceite al por menor a la primera y la disminución a la segunda, a finales de la década de 1920 América seguía siendo el destino de más del 90% del total de aceite exportado enlatado y embotellado desde la cuenca mediterránea, Estados Unidos destacó como el país receptor más importante (Ramón-Muñoz, 2020).
El cuadro 5 muestra el porcentaje (respecto del total) de aceite español exportado en envase pequeño, los principales países receptores y el comportamiento del puerto sevillano. Para su elaboración hemos empleado los datos de la Autoridad Portuaria de Sevilla, que es una fuente novedosa frente al casi exclusivo empleo de datos de la Federación de Exportadores de Aceite de Oliva para el quinquenio 1930-1935.15 Para España, Ramón-Muñoz (2003) estima que en 1925-1929 entre 35 y 43% era ya aceite envasado. En cambio, en las exportaciones sevillanas domina ampliamente el aceite en envase pequeño desde 1922 (55%), mientras que el porcentaje durante el quinquenio 1925-1929 aumentó y se mantuvo por encima del 60% hasta 1934. La diferencia de comportamiento puede haber sido provocada por el hecho de que desde España se seguían enviando mayores cantidades de aceite a Europa que a América, mientras que las empresas que operaban desde Sevilla ya habían concentrado sus exportaciones en países americanos, demandantes de aceite para consumo doméstico (Ramón-Muñoz, 2010). Finalmente, hay que tener en consideración que la autorización a la exportación de aceites dictada en 1918 tras las restricciones anteriores, se limitó a los propietarios de marcas registradas que durante el quinquenio previo hubiesen efectuado ventas a América y siempre por una cantidad no superior al promedio vendido en el anterior quinquenio (Fernández, 2004) lo que daba ventaja a las empresas pioneras en estos mercados, como parece ocurrir con las que exportaban desde Sevilla.
Cuadro 5 Exportaciones españolas y sevillanas de aceite de oliva en envase pequeño (porcentajes)
Notas: la primera columna indica el porcentaje de aceite exportado en envase pequeño respecto al total de aceite exportado desde España en general y desde Sevilla en particular. La segunda columna indica el porcentaje que representa el aceite exportado en envase pequeño desde Sevilla respecto al total exportado en envase pequeño desde el conjunto de España.Porcentaje que representa Sevilla del total español enviado a América. Datos España (ecee) y datos Sevilla (Autoridad portuaria). Los datos de la autoridad portuaria se han recalculado con los porcentajes de desviación entre sus datos y los de la aduana. La desviación está calculada sobre totales y puede no ser la misma en todos los formatos de envases, eso puede explicar el porcentaje anómalo de 1930. Ya se explicó que ese exceso puede deberse a mercancías que salieron del puerto de Sevilla y posteriormente salieron de España por otra aduana.Países, porcentaje del total español a cada país y porcentaje de Sevilla a cada país sobre el total exportado (no solo a América). Los porcentajes de cada país se han calculado sobre el total de aceite exportado en envase pequeño.
Fuentes: elaboración propia con base en ecee (1921-1922, 1924-1934) y Autoridad Portuaria de Sevilla (1921-1923, 1925-1935), en ahptos.
Las empresas exportadoras desde Sevilla y sus estrategias de comercialización
En este apartado profundizamos en las empresas internacionalizadas al poco de su nacimiento que comercializaban aceite bajo marca, disponían de fábricas, invirtieron en tecnología y que generaron procesos de integración. Casi todas las aceiteras estudiadas tuvieron sus orígenes años antes, pero las entendemos como sociedades nuevas tanto si es la inscripción de constitución, como si es una inscripción por el cambio de objeto social, que en muchos casos buscaba incorporar la actividad exportadora (aunque socios, razón social, capital, domicilio y la forma jurídica no se modifiquen), como si se produce un cambio en el lugar de actividad (no siempre en el domicilio social) (Hernández, Martín, y Garrués, 2003).
Como pauta general las primeras noticias que identifican a los exportadores de aceite de oliva desde Sevilla es su inclusión en el apartado dedicado a tal actividad en las diferentes ediciones de la Guía de Sevilla. La siguiente evidencia la proporciona la constitución de las sociedades, muchas comanditarias para reunir capital suficiente para la construcción de las fábricas en las que refinar el aceite que, si bien antes se comerciaba al por mayor, ahora se comienza a vender envasado y bajo marca.
En la gráfica 1 hemos intercalado a las principales empresas aceiteras exportadoras andaluzas, en concreto las que operaban desde el puerto de Sevilla. Hay unas pioneras (Carbonell y Luca de Tena), de la penúltima década del siglo xix, paralelas cronológicamente a los pioneros aceiteros españoles (Ramón-Muñoz, 2000c, 2003) y tres (Ybarra, Longoria y Pallarés) en la década de 1920, en el comienzo de la fase alcista que vivieron las exportaciones desde Sevilla y de creación de sociedades (Hernández, Rubio, y Garrués). De una fase a la otra, las sociedades establecidas en Andalucía incrementaron su capital social medio desde las 184 000 pesetas para el periodo de 1886-1913 a las 436 000 en 1914-1936 (Hernández, Rubio, y Garrués). Las aceiteras se integran en dicho comportamiento y lo superan cuando a principios de la década de 1910 las inversiones aumentan por las necesidades de capital para las fábricas (véase cuadro 6). Las empresas comenzaron pronto su política marquista para posicionarse tanto en el mercado exterior como en el interior al tratarse de un producto indiferenciado (Coq-Huelva, García-Brenes, y Sabuco-i-Cantó, 2012) que vendido a granel generaba una profunda desconfianza en el consumidor.16
Cuadro 6 Años de constitución y capitales de las principales sociedades que exportaban desde Sevilla
| Año | Sociedad | Capital (pesetas) |
|---|---|---|
| 1879 | Viuda de Carbonell | 107 000 |
| 1891 | Hijos de Luca de Tena | 15 000 |
| 1896 | Carbonell Co. | 700 000 |
| 1908 | Hijos de Ybarra | 900 000 |
| 1908 | Longoria y Cía. | 231 326 |
| 1911 | Hijos de Luca de Tena Co. | 4 000 000 |
| 1917 | Pallarés Hermanos | 500 000 |
Fuentes: Carbonell, Archivo Histórico Provincial de Córdoba. Ybarra, Luca de Tena y Longoria, Archivo Histórico Provincial de Sevilla; Pallarés en Pérez (2010).
La empresa pionera, de entre las andaluzas, es Viuda de Carbonell (1879) con un capital de 430 000 pesetas, por encima de la media de la región y ejemplo de born-again global firm puesto que surge como respuesta a la insolvencia de su antecesora Antonio Carbonell (Fernández-Roca y Baños, 2023). La nueva sociedad afrontó una internacionalización rápida con exportaciones a Marsella (1879), Liverpool (1881) u Orán (1882) que se consolidaron a raíz del contrato de suministro al almirantazgo británico (1891), que supuso enviar casi 2 000 000 de kilos de aceite al año al Reino Unido (Castejón, 1977).
La actividad internacionalizadora se vio acompañada por la industrial, que empezó a finales de los años 80 y primeros 90 con la adquisición de molinos harineros que se transformaron en fábricas (molino San José en la fábrica Sta. Cándida, 1889), la adquisición de una fábrica de pasta y fideos (1894) y una primigenia planta de producción eléctrica (1895) (Castejón, 1977), y aprovechando que las exportaciones españolas de aceite de oliva estaban resurgiendo con fuerza, arrancó una segunda etapa industrial ahora centrada en el aceite en la que la empresa se reconoce como pionera puesto que se atribuye "la instalación de la primera refinería de aceite de oliva en España" que pudiera ser la fábrica de Posadas de 1892 (Carbonell y Cía., 1941).
En 1898 tienen en Adamuz su primera fábrica de aceite constatada por la literatura; en 1900 una de aceite, orujo, jabones y sulfuro de carbono en Aguilar de la Frontera; en 1906 la de aceite orujo y jabones en Castro del Río; en 1901 en Córdoba una fábrica de aceite y la de 1913 en Pinos Puente (Castejón, 1977). Dado el auge e importancia de las exportaciones de la empresa, Carbonell abrió una sucursal en Sevilla, dispuso de un almacén de maderas en funcionamiento en 1910 (Gómez, 1910), en 1912 disponen de un almacén de aceitunas en Dos Hermanas (Sevilla) (Castejón, 1977) y antes de 1920 ya tenía una fábrica de refinado de aceite en la ciudad (Almuedo, 1996).
La intensificación de la actividad industrial coincidió con la reafirmación de la estrategia marquista, desde los primeros años del siglo xx. En 1904 se registró la marca La Providencia en cuya etiqueta señalan, debajo del nombre de la sociedad "España, Córdoba" para identificar la zona de origen del aceite además de presentarse como "cosecheros y exportadores" e insistir en que son la primera exportadora a Estados Unidos y en la obtención del primer premio en la feria de 1904 de San Luis (Missouri, Estados Unidos), y en 1905 registran Córdoba abarcando el diseño gráfico de una lata en la que puede leerse los mismos méritos que en el caso anterior. Un nuevo impulso coincide con el inicio del ciclo exportador de la década de 1910 cuando en la marca Carbonell y Cía. (1913) incluyen en la leyenda referencias a Sevilla, Córdoba y Málaga como zonas de procedencia, definiéndose la empresa como cosecheros, exportadores y refinadores de aceite y mencionando el premio de San Luis junto con el obtenido en la exposición de Zaragoza (1908). En Hércules, marca registrada en 1918 por Carbonell y Compañía se incorpora información sobre el tamaño del envase, dos kilos y 150 gramos, y se identifica como importador exclusivo a Taranco y Cía. (Montevideo). El mismo año se registra la marca Bargueño en la que aparece el lema "De Europa a Sudamérica".17
Cronológicamente, la segunda empresa andaluza es Hijos de Luca de Tena con Nicolás Luca de Tena del Caño como cabeza visible y un capital de 15 000 pesetas. La familia acomete el salto a empresa aceitera moderna con una clara vocación tecnológica, de internacionalización y empleo de marcas comerciales. Así, en 1891 comienza el expediente para trasladar las actividades de fabricación de jabones, chocolates, perfumería y refinería de aceite (sic) a una nueva ubicación, extramuros, cercana a la estación de los ferrocarriles andaluces.18 En este traslado, los Luca de Tena incluyen entre sus actividades industriales la extracción de orujo de aceite mediante sulfuro de carbono, actividad en pleno desarrollo en España, incorporándose en la dinámica nacional que para 1890, acumulaba 26 fábricas de las que diez radicaban en Andalucía, las cuales representaban 85% de la capacidad productiva instalada (Almuedo, 1996). Hijos de Luca de Tena siempre trabajó en la modernización de sus instalaciones y producto de esta labor fue la patente, en 1894, de su propio procedimiento químico-mecánico para el perfeccionamiento de los aceites de orujo de la aceituna y, más tarde, en 1903, de otro sistema para la extracción de aceite de orujo de la aceituna o de los detritus de semillas oleaginosas, empleando el tetracloruro de carbono.19 Cabe señalar que la sociedad, en la línea de innovación marcada por la familia, registró patentes relacionadas con los envases en los que se comercializaba el aceite de oliva.20
La actividad exportadora de Hijos de Luca de Tena comenzó de manera inmediata, aprovechando la segunda generación los conocimientos adquiridos de sus antecesores.21 La primera generación Tena había logrado que sus aceites alcanzaran prestigio en el exterior como lo reconocería una serie de premios internacionales (el primero de 1873) incluidos en el serigrafiado de la lata de Iberia en 1910.22 A finales de la década de 1880, ya con la segunda generación incorporada al negocio familiar, la empresa se inserta en el ciclo exportador finisecular con los envíos a Cuba, lo que manifestaba interés por salir del mercado metropolitano, del que tenemos noticias por el pleito sostenido en la isla en torno a la marca La Giralda.23 Los Luca de Tena también fueron protagonistas en el auge exportador que comienza en 1907. En esta fase, mantuvieron su interés en el mercado cubano y se dirigieron también al argentino como puede verse, primero, en el registro de la marca El Imparcial en 1909, que incluye en su leyenda la condición de aceite español, importado por José R. García y Hermano sucesores de García Hermanos y Carballo y ubicados en Buenos Aires; segundo, los informes consulares señalados por Ramón-Muñoz (2010) en los que Hijos de Luca de Tena era una de las empresas reconocidas como principales; tercero, la presencia de Buenos Aires como uno de los destinos de la naviera Guadalquivir en cuyo accionariado y gestión participaba la familia y finalmente, la constitución en 1927 de una empresa subsidiaria en Argentina. Finalmente, Hijos de Luca de Tena también estuvo presente de forma temprana en Venezuela según el informe del Ministerio de Estado sobre los mercados del aceite de oliva español en 1921 que cita como ejemplo del aceite vendido en aquel país la marca sevillana La Giralda. Además, Luca de Tena supera el marco geográfico andaluz al comercializar también con la marca Azucena, registro de 1911, aceite de la comarca de Tortosa (Tarragona), que es una actividad novedosa en el panorama aceitero español hasta ahora marcado por la presencia de empresarios catalanes o italianos en Andalucía, pero no de andaluces fuera de su región (Sáiz et al., 2007-2017).
La familia Luca de Tena también tenía intereses en el sector de la hojalatería a través de la sociedad Manuel Hidalgo, con registro de 1913, en la que participaba mayoritariamente Lucia Lazo (esposa de Rafael Luca de Tena del Caño) que fue reconstituida como sociedad anónima en 1920 con el nombre de Metalgráfica Sevillana. La implicación de la familia en esta industria debió estar relacionada con el aumento del precio de los envases de hojalata que hacía al aceite español menos competitivo. Téngase en cuenta que, en 1913, el gobierno italiano instauró el régimen de admisión temporal de hojalata para la fabricación de envases destinados a la exportación de aceite, que no llegaría a España hasta 1924 y solo para la fabricación de envases destinados a la exportación de aceite de oliva con marcas registradas (Ramón-Muñoz, 2003). Además, en unión de otros empresarios sevillanos, la familia Luca de Tena entró en el accionariado y dirección de Naviera Guadalquivir S. A. (1919-1926), empresa que abrió líneas comerciales a países sudamericanos (Busto, 2007).
En la década de 1910, al calor de la recuperación aceitera antevista, aparecen nuevas, o renovadas, casas exportadoras. Así, la familia Ybarra, por medio de su recién creada sociedad Hijos de Ybarra, en 1908, de 600 000 pesetas de capital, se convertirán en la principal casa exportadora de aceites finos a partir de la puesta en marcha de su refinería en 1913 (Fernández-Roca, 2014). La nueva sociedad de la familia es un punto y aparte en su historia pues se tuvo que constituir para solucionar los problemas herenciales de la familia (Fernández-Roca et al., 2014). Hijos de Ybarra presenta como principal característica diferenciadora el contar con nuevos socios tras la incorporación de la tercera generación familiar. La nueva sociedad acomete la industrialización con la construcción de una moderna fábrica de aceite en 1913, inserta en la corriente de transformaciones que se venían produciendo desde finales del siglo xix. Vinculada a la decisión de integrar verticalmente la producción y comercializar el aceite bajo marca propia, la familia Ybarra amplió la dedicación de su empresa naviera Ybarra y Cía. con la inauguración de las líneas trasatlánticas a Argentina y a Nueva York, que comenzaron a operar en 1916.24
La fábrica de aceite Hijos de Ybarra se construyó en unos terrenos que eran limítrofes con la estación de ferrocarriles andaluces. El expediente municipal permite conocer que constaba de una sala de calderas (13.5x10 m); sala de máquinas; refinería; edificios para el depósito aceite bruto, edificio para el aceite refinado, edificio para el envasado, edificio laboratorio, oficina, almacén y habitación para el director de la fábrica (Fernández-Roca, 2014). La fábrica funcionaba en tres turnos logrando una producción diaria de 30 000 litros de aceite que era allí mismo envasado bajo las marcas de la casa: Y Azul, Y Roja, Y Dorada, El Toro y Tango (Ybarra, 1985). La orientación exportadora de Hijos de Ybarra se refleja también en sus marcas, así registró en 1919 Y e Hijos de Ybarra incluyendo la primera la leyenda "exportadores de aceite de oliva", y estando en la segunda los textos incluidos en el envase escritos en inglés, igual que ocurre con El Toro.25
La casa Longoria es la más desconocida de las grandes empresas porque hay muy pocas referencias sobre Miguel García de Longoria y sobre sus empresas.26 De él sabemos que vivió en Buenos Aires a raíz de su sociedad con Jesús Peñas (Peñas y Longoria en la que cada socio aportó 50% de un capital de 25 000 pesetas) cuando se plantearon "explotar el negocio de la exportación de artículos españoles a la República Argentina y a la del Uruguay".27 Un año después, en 1900, otorga poderes ante un notario de aquella ciudad para que en su nombre liquidara la anterior sociedad y se estableciera una nueva de igual nombre y actividad, pero de tipo comanditaria y con un capital aumentado a 37 500 pesetas.28 En 1904, cuando concluía la vigencia de la sociedad esta fue renovada por otros seis años, pero tras un aumento de capital hasta las 150 000 pesetas y con un nuevo socio comanditario, Sabino Cuvillas Fernández (100 000 pesetas de capital) y dos gerentes que serían Jesús Peñas Pérez y Miguel G. de Longoria (25 000 pesetas cada uno).29 La escritura incluye la de disolución de la anterior sociedad Peñas y Longoria, establecida en Sevilla.
La que se convirtió en una de las grandes casas exportadoras lo hizo a raíz de la constitución de la sociedad Miguel García Longoria, en 1907. La sociedad nace tras la salida de Jesús Peñas y por su escritura de constitución, conocemos que el socio comanditario sigue siendo Sabino Cuvillas Fernández (143 263 pesetas de capital), vecino de Buenos Aires, y que Longoria es socio colectivo y gerente (36 381.60 pesetas de capital), pero ahora radicado en Sevilla y que el objeto social es: "la compra y venta de aceites, aceitunas, garbanzos y frutos del país tanto para la venta al por mayor en la península como para la exportación a ultramar y al extranjero, pudiendo también dedicarse a la explotación mercantil de otros artículos en que ambos socios conviniesen".30
La sociedad estuvo vigente hasta 1909 y de su balance final obtenemos un listado de contactos con los que mantenían relaciones comerciales en las ciudades de Buenos Aires (17), Montevideo (cuatro), Sao Paulo (uno), Río de Janeiro (uno), Valparaíso (uno), Manila (uno), Callao (uno) y Kobe (uno) y en lo que queda claro el enorme peso del estuario del Río de la Plata.31 El mismo día se constituye la sociedad Miguel G. Longoria, con un aumento de capital de 231 326 pesetas de las que 162 495 corresponden a Cubillos y 68 831 pesetas a Longoria. Además, Longoria aporta a la sociedad –sin perder la propiedad– un elevado número de marcas comerciales.32 En 1926, la sociedad tuvo una ampliación de capital de 100 000 pesetas, ambos socios se convirtieron en socios colectivos y la razón social cambió su nombre a Miguel G. de Longoria y Compañía.33
El otro punto relevante fue la construcción de su fábrica, citada en la Guía de Sevilla de 1911 y sobre la que las fichas de urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla nos informan de "tres naves industriales a dos aguas adosadas en su cuerpo bajo de calle y dedicadas a Industria alimentaria y metalgráfica" en la cual, influidos por los motivos ya vistos, se incluye la elaboración de los envases de hojalata. La actividad industrial, ya antes de 1920, fue trasladada a otra ubicación, siendo este complejo fabril traspasado a Fernando Pallarés e Hijos.34
Desde muy pronto Longoria llevó a cabo una política marquista, siendo la más antigua Alcázar, 1904, y con una especial actividad registradora en 1907-1908.35 Por las leyendas que aparecen en los registros de sus diferentes marcas, conocemos que el tamaño habitual de sus envases era de entre 2.3 y 2.4 litros.36 Mención aparte merece el de la marca Sotelo, de 1918, en el que se especifica que la empresa Sotelo y Cía. de Buenos Aires era la importadora exclusiva del producto (Sáiz et al., 2007-2017).
Por último, cronológicamente, en 1917 se constituyó Pallarés Hermanos (1917-1933) con 500 000 pesetas de capital (Romero, 1996) y con sede social en Cabra, en Córdoba, que es la primera de la familia registrada para "la exportación de aceite de oliva" (Pérez, 2010, p.45).37 La nueva sociedad con renovados socios, nuevo objeto social y nuevo domicilio sustituyó a su predecesora Fernando Pallarés e Hijos Regular Colectiva, con registro de 1904, que se dedicaba a la fabricación y compraventa de aceite de oliva y de orujo, para lo que disponía, en Cabra, de una fábrica de extracción de aceite de orujo por sulfuro de carbono desde 1902, y en su discurrir obtuvieron reconocimiento en diferentes exposiciones internacionales (Pérez, 2010) y exportaron aceite tortesino a Francia e Italia.
Pallarés Hermanos además incorporó la "fabricación de envases de lata y de madera" (Pérez, 2010, p. 45) y llegaron a contar con seis fábricas: cuatro en la provincia de Córdoba, una en la de Málaga y otra en Cataluña. La empresa desarrolló una importante actividad de registro de marcas de aceite de oliva con características que evidencian su actividad exportadora. Por ejemplo, dispuso de varias marcas en inglés, algunas con su versión en español: en 1916, Divine; en 1917, Spanish Star; en 1918, King Alfonso, con la leyenda escrita en inglés, en un envase de capacidad de un galón e indicando la presencia de la empresa en las localidades de Cabra y Nueva Carteya, en Córdoba, y Nueva York.38 La referencia a Nueva York también aparece en el envase de Sirena, año de registro 1919. Por otra parte, tuvieron desde 1916 varias marcas con el nombre de importadores exclusivos como RH (Importada por Rojas e Hijos, Buenos Aires), Martí (importada por Martí Hermanos, Buenos Aires), y Sarandí en la que se especifica un contenido de 2.2 kilogramos (importada por Grela, Munne y Cía., Montevideo).39
Conclusiones
En el artículo se ha puesto de manifiesto la existencia de fuentes de información novedosas sobre exportaciones y empresas, el peso exportador del puerto de Sevilla y su carácter especializado en aceite comercializado en envase pequeño desde periodos relativamente tempranos, y que la senda internacionalizadora seguida por las empresas aceiteras de la zona responde a los modelos de las born-global y born-again global firms.
La investigación se ha sostenido en la triangulación de datos provenientes tanto de las fuentes normalmente empleadas como de las nuevas incorporadas al texto (las estadísticas del Archivo Histórico del Puerto de Sevilla, la información sobre marcas suministradas por la base de datos del proyecto histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas y la Guía de Sevilla). De este modo, nuestra investigación ha cubierto los huecos existentes en la historiografía.
El artículo demuestra el papel preponderante del puerto de Sevilla, en la exportación de aceite de oliva español, cuyo ascenso arranca en 1907, se consolida en la década de 1910 y alcanza una posición claramente dominante en la década de 1920. También, concluimos que las empresas que operaban desde el puerto de Sevilla se especializaron tempranamente, respecto al resto de España, en la exportación de aceite en envase pequeño y bajo marca como demuestra el hecho de que los porcentajes de aceite exportado al por menor son mayoritarios desde 1921-1922 y superiores a las medias nacionales, y es ratificado por su especialización en mercados americanos habitualmente demandantes de aceite al por menor.
El texto identifica a las empresas que protagonizaron el auge de las exportaciones de aceite de oliva en envase pequeño bajo marca y contribuye a paliar los huecos existentes en la literatura sobre empresas aceiteras. Además, el artículo las inserta en una línea cronológica y analiza la senda internacionalizadora que recorrieron. De este modo se identifica como born-global firms a Hijos de Ybarra, Hijos de Luca de Tena, Miguel G. Longoria y Pallarés Hermanos, y como born-again global firm a Viuda de Carbonell. En este sentido, destaca el hecho de ser empresas que operaban en un sector de producción tradicional (aceite de oliva), alejándose de la mayoría de los casos estudiada hasta ahora entre la que predomina los de empresas de alta tecnología.
En las empresas estudiadas se han hecho patentes los factores de internacionalización determinantes en la empresa familiar como son el compromiso de la familia propietaria con la nueva estrategia; los recursos financieros disponibles superiores a la media de las sociedades andaluzas de la misma época y la habilidad de cada empresa para desarrollar las capacidades necesarias para internacionalizarse.
Estos factores se tradujeron en el desarrollo de fuertes inversiones destinadas a la instalación de sus propias fábricas aceiteras y orujeras, con un demostrado afán innovador, en la integración vertical del proceso exportador al asumir la fabricación de envases y al constituir o participar en el capital de navieras y en una amplia política marquista dirigida a la exportación hacia mercados americanos.
Archivos
ahptos Archivo Histórico del Puerto de Sevilla, Sevilla, España.
ahpc Archivo Histórico Provincial de Córdoba, Córdoba, España.
ahps Archivo Histórico Provincial de Sevilla, Sevilla, España.
apm Archivo del Puerto de Málaga, Málaga, España.
Archivo del Puerto de Cádiz, Cádiz, España.
apb Archivo del Puerto de Barcelona. Barcelona. España
ecee Estadísticas del Comercio de Exterior de España. Dirección General de Aduanas. Biblioteca Nacional de España (1849-1856) y Biblioteca Central del Ministerio de Hacienda (1854-1933), Madrid, España.
Archivo Histórico Ferroviario, Madrid, España.
ahms Archivo Histórico Municipal de Sevilla, Sevilla, España.















