En este volumen se exponen ocho investigaciones que giran en torno de los conceptos de inclusión-integración para el caso de estudiantes venezolanos en Colombia. Los autores hacen un recorrido por este país con importantes hallazgos en el campo educativo en relación con la inclusión y la integración de estudiantes migrantes.
El propósito del documento es aportar al lector un panorama extenso de lo que sucede en las aulas y escenarios de formación respecto a la población migrante venezolana, que desde 2015 aproximadamente se ha vinculado en las aulas en los distintos departamentos de Colombia. Asimismo, se propone dar sentido a los posibles usos y formas que se han trabajado en torno de la diada integración/inclusión, y a las propuestas para abordar la investigación en clave de diálogos alrededor de las migraciones y la educación.
El libro está compuesto por una introducción, titulada “Contextualizar la importancia de la inclusión e integración educativa en el mundo y en Colombia”, que apunta a dar un argumento de los conceptos de inclusión e integración general por el significado etimológico de estas palabras y las transformaciones que han tenido a lo largo del tiempo y en los distintos escenarios de formación. Asimismo, los autores relacionan los términos con la diversidad sociocultural y presentan propuestas que apuntan a dar sentido y cuerpo a estas definiciones. De esta forma, aportan la idea de que las relaciones interculturales permiten generar equidad en el reconocimiento de los derechos humanos, lo cual se presenta con mayor urgencia y necesidad en contextos migratorios.
El primer capítulo, titulado “Conceptualización de la inclusión e integración educativa de la población migrante”, a cargo de Diz, Aliaga y Olmos, describe la evolución de los términos inclusión e integración, y los autores reflexionan sobre diversas posturas y definiciones, desde una mirada transversal de la migración:
La integración/inclusión de las personas migrantes con la población local es el planteamiento por el que una comunidad entiende que ha de ser permeable al cambio que implica el desarrollo y el devenir, para poder poner en valor la diversidad presente en su contexto y llevar a cabo una gestión de esta que sea congruente con posturas proderechos humanos, pacifistas, antirracistas, antimachistas y a favor de la resolución de conflictos de manera democrática.1
En los siguientes capítulos se presentan las experiencias investigativas en distintos escenarios educativos. Así Tanis, autora de “Explorando la integración educativa de los niños, niñas y adolescentes migrantes venezolanos a través de actores clave del sistema educativo público de Bogotá”, además de plantear como tema principal la integración e inclusión educativa de los niños, niñas y adolescentes migrantes venezolanos (NNA-MV), se centra en cómo los actores clave del sistema educativo la perciben y abordan, tomando como uno de los ejes de trabajo el “concepto de integración educativa -dividido en los subconceptos de acceso, asistencia, logro y xenofobia-”.2
El estudio se centra en la educación de los niños migrantes, la cual se percibe como un camino hacia la integración social. Para demostrarlo, utiliza como metodología la investigación cualitativa de tipo exploratorio.
“Educación más allá del aula: los entornos extraescolares y los retos para la inclusión de niños, niñas y adolescentes venezolanos en Bogotá” es el tercer capítulo y es también un proyecto adscrito al Instituto Unidad de Investigaciones Jurídico Sociales Gerardo Molina (Unijus) de la Universidad Nacional de Colombia. Sus autores, Barrera García y López Villamil, presentan como objetivo describir el panorama de la niñez y adolescencia migrantes venezolanas en el contexto de los procesos de inclusión social y educativa, comprendiendo los entornos extraescolares durante la pandemia de COVID-19.
Esta investigación arroja un importante panorama en el que se destaca la relevancia de los entornos extraescolares, como la familia, el barrio y la ciudad, para la inclusión social y educativa de los menores. Además, se analizan los desafíos que enfrentan los estudiantes en diferentes contextos, que muchas veces son hostiles y violentos. Para finalizar, proponen estrategias para mejorar la inclusión, considerando la interculturalidad y las políticas públicas locales y nacionales, atravesadas por la experiencia del confinamiento y la pandemia.
De esta manera, resulta claro que las actividades extracurriculares son un factor que impacta de manera positiva el desarrollo cognitivo y social de los NNA, generando en ellos mayor confianza y redes que pueden soportar situaciones extremas, como la generada por la pandemia.
Galindo y Aliaga, en el texto titulado “Niveles de inclusión educativa de niños, niñas y adolescentes venezolanos migrantes en dos instituciones municipales en Facatativá”, basan su investigación en un estudio de caso que toma como referente de inclusión el texto de Ane Qvortrup y Lars Qvortrup, “Inclusion: Dimensions of Inclusion in Education”,3 que retoma el concepto de inclusión exponiéndola en tres dimensiones: 1) niveles de inclusión, (2) arenas de inclusión (en referencia a los ámbitos y contextos), y 3) grados de inclusión. En el documento, no obstante, sólo se tiene en cuenta la primera, niveles de inclusión (nivel numérico, social y psicológico) y se hace un abordaje desde del reconocimiento, con base en Honneth,4 y el sentido de pertenencia según los postulados de Prince y Hadwin.5 La investigación se suscribe al enfoque de corte cualitativo a través de entrevistas, con la participación de 30 NNA-MV de dos colegios públicos del municipio de Facatativá. A través de éstas, fue posible responder los siguientes cuestionamientos: “¿los estudiantes son miembros de la escuela o clase regular? ¿los estudiantes son participantes activos en la comunidad social? ¿los estudiantes se sienten como miembros reconocidos de la comunidad?”.6
De los hallazgos encontrados podemos destacar que en la dimensión de inclusión hay tres niveles según los cuales se filtraron los datos. El primero se refiere a cuántos estudiantes están matriculados; el segundo, a la participación compuesta por “interacción social y socialmente activa” en la escuela y las interacciones con sus pares y, en el nivel psicológico, resaltan el reconocimiento y el sentido de pertenencia hacia la institución y la comunidad de acogida.
En el capítulo “La migración venezolana a Colombia en el marco de la educación rural”, Torres y Guio plantean la siguiente pregunta como eje de su investigación: “¿Qué lineamientos de política pública y acción social serían adecuados para garantizar el derecho a la educación de niños, niñas y jóvenes migrantes venezolanos a Colombia, a partir de su propia mirada, la de los profesores, agentes educativos y expertos en migración?”.7 Los autores revisan los conceptos de migración y las implicaciones a nivel social, familiar, económico y cultural; asimismo, hacen una aproximación a la escuela rural, resaltando las dinámicas propias de los escenarios de formación en la ruralidad, las deficiencias y problemáticas que se presentan allí, con grados de vulnerabilidad marcados. Éstas se han acentuado en todo el territorio colombiano, incluyendo el analfabetismo, y las dificultades para el acceso y la permanencia de los estudiantes en el sistema escolar.
La metodología utilizada aquí fue la hermenéutica. Se aplicaron entrevistas semiestructuradas a expertos en migración internacional, encuestas a familias migrantes, grupos focales de familias, estudiantes y docentes. De esta manera, los autores destacan en sus resultados la necesidad de políticas públicas y acciones sociales que garanticen el derecho a la educación de los migrantes, promoviendo la interculturalidad.
Por su parte, López presenta su estudio titulado “Desafíos para la integración de inmigrantes: la incorporación e inclusión de estudiantes venezolanos en Cúcuta, Colombia”. El enfoque de esta investigación fue mixto de tipo secuencial, con distintas técnicas de corte cuantitativo y cualitativo que dan cuenta del objetivo planteado. Para ello, se recurrió a encuestas, entrevistas y grupos de discusión. Uno de los objetivos primordiales planteados fue visualizar los desafíos que enfrentan los estudiantes y las familias que llegan a los nuevos colegios de destino en básica secundaria (sexto a noveno grado), para así dar atención a la llegada masiva de estudiantes venezolanos a Colombia. El autor abordó el estudio de la integración de inmigrantes desde los conceptos “incorporación” e “inclusión”, que se exponen de manera amplia y clara.
Por último, se presentan sugerencias a las políticas públicas en educación teniendo en cuenta que los estudiantes venezolanos enfrentaron barreras significativas tanto en el acceso al sistema educativo como en la inclusión pedagógica. Asimismo, se logró recopilar información para mostrar el perfil migratorio y algunas características sociodemográficas de las familias. Se sugiere que la inclusión en el aula fue limitada por desafíos en la adaptación curricular, la infraestructura, y la necesidad de apoyo psicoemocional y social de la comunidad receptora y la población migrante. Además, se evidencia la necesidad de capacitación docente a nivel institucional y a nivel nacional, dado que los esfuerzos no deben ser aislados.
En el apartado titulado “Las instituciones educativas como espacios de integración de los niños y las niñas inmigrantes venezolanos: el caso de dos instituciones municipales de Envigado, Antioquia”, de Restrepo, Castro, Rodríguez, Aliaga, Serna y Ceballos, se presenta un estudio de caso elaborado a partir del siguiente postulado: el sistema educativo influirá de manera directa en la integración social de los inmigrantes durante la estancia de los NNA-MV en la institución. Éste es, de igual forma, clave en la inserción en el mundo profesional y laboral. Mediante el enfoque de investigación hermenéutica, los investigadores utilizaron el grupo focal y la cartografía social, buscando comprender las perspectivas de los niños y las niñas frente a los procesos de integración desde las experiencias en los distintos contextos sociales y educativos. Es de resaltar que las instituciones educativas IES San Rafael y El Salado, en Envigado-Antioquia, han desempeñado un papel importante en la integración de NNA-MV. En éstas, se han implementado diversas estrategias de acogida y participación gracias a las cuales los estudiantes migrantes venezolanos han logrado reconocimiento y acción en cada escenario de formación. A través de actividades lúdicas y la inclusión en cuerpos colegiados, las escuelas han facilitado también el fortalecimiento de la amistad y el compañerismo entre estudiantes venezolanos y colombianos. Además, se demuestra que la integración social y educativa depende en gran medida del apoyo de las familias receptoras y migrantes, de los docentes y de los esfuerzos que se hagan en la comunidad educativa.
Por último, se presenta el resultado del trabajo de investigación de Patiño, Aliaga y Apolo, el octavo capítulo, titulado “Migración, cohesión social y diversidad en Dosquebradas, Risaralda: aproximaciones al campo educativo para el caso de la institución educativa Manuel Elkin Patarroyo”. En éste se trabaja el concepto de cohesión social y se recurre a la investigación cualitativa, a partir de dos grupos focales integrados por estudiantes inmigrantes y dos grupos focales de estudiantes receptores, con lo que se revela cómo ocurre la integración de estudiantes inmigrantes venezolanos.
De otro lado, se evidencia que en la participación en actividades escolares y extraescolares los estudiantes inmigrantes y receptores comparten normas y valores, lo que facilita la cohesión social. Aun así, persisten retos, que están latentes en las comunidades escolares y, en general, en las comunidades de acogida como el barrio o la localidad. Entre estos desafíos están la xenofobia y la falta de reconocimiento de la diversidad cultural. Los autores proponen que son necesarias estrategias pedagógicas y de sensibilización tanto dentro como fuera del entorno escolar, las cuales deben incluir desde los lineamientos institucionales hasta su permeabilidad en las aulas.
En esta reseña se hace una síntesis argumentada incluyendo a los autores de las investigaciones y se brinda a los lectores referencias validas y acertadas. Se refiere que las metodologías son en su mayoría de corte cualitativo, y permiten tener un amplio panorama y dar respuesta a los interrogantes, apuntando a los objetivos trazados para los estudios de caso. Estas metodologías, aunque comunes, son vigentes y apropiadas para el trabajo con estudiantes y comunidades de aprendizaje debido a su flexibilidad, que permite comprender las dinámicas escolares.
Para concluir, con este volumen se abre una puerta al trabajo investigativo aplicado en escenarios de formación y a escolares. Si bien el libro muestra un amplio panorama, también deja ver cómo cada institución es una realidad distinta. Tras su lectura, surge la invitación a la reflexión pedagógica y axiológica en la que se vinculen las comunidades migrantes y de acogida para lograr apuestas de educación intercultural crítica.
Ahora bien, este libro abre oportunidades de mejora en el campo de la inclusión e integración de población migrante en escenarios escolares y de formación.
Una de las necesidades apremiantes es la promoción del respeto a la diversidad cultural. Si bien ésta se menciona en el libro, hace falta enfatizar la necesidad de respetar y velar por mantener la diversidad cultural. En los distintos espacios sociales es evidente que falta claridad sobre cómo este respeto puede promoverse de manera efectiva. Iniciativas específicas como la inclusión de contenidos multiculturales en el currículo, la creación de espacios de intercambio cultural y la organización de actividades extracurriculares que celebren la diversidad podrían potenciar la propuesta. Estos enfoques pueden ayudar a que los estudiantes no sólo reconozcan las diferencias culturales, sino que valoren activamente el enriquecimiento que aportan.
Sumado a lo anterior, de igual forma es claro que en el aula hay un ambiente propicio para la sensibilización de la comunidad educativa, lo cual es fundamental para el desarrollo de los estudiantes. Es necesario contar con programas de capacitación continua y constante para los docentes sobre temas de interculturalidad y estrategias inclusivas. Esto no sólo los prepara para enfrentarse a situaciones relacionadas con la diversidad cultural, sino que también promueve un entorno de respeto y tolerancia desde y en el aula.
Asimismo, la participación de estudiantes y familias en programas de sensibilización puede fomentar la cohesión, involucrando a toda la comunidad en el proceso de integración.
Por último, tras la lectura de este volumen sobre los casos, se presentan las siguientes reflexiones concluyentes:
Pese a esfuerzos legislativos y políticas públicas implementadas para proteger los derechos y facilitar el acceso a la educación de los NNA-MV, persisten barreras significativas que limitan su pleno desarrollo académico y social. La evidencia que se presenta desde cada una de las apuestas investigativas sugiere que los NNA-MV enfrentan en su cotidianidad no sólo dificultades relacionadas con la adaptación social y cultural, sino también problemas de discriminación, rechazo y difícil acceso a recursos educativos. Ello resalta la necesidad de un enfoque integral que contemple la atención a necesidades educativas, socioemocionales tanto de ellos como de sus familias.
Las investigaciones que se exponen sobre la experiencia educativa de los NNA-MV revelan que las instituciones educativas pueden desempeñar un papel fundamental en los procesos de integración. La escuela no sólo debe ser un escenario de aprendizaje académico, sino también un entorno seguro que fomente la socialización y el sentido de pertenencia.
Para fortalecer los procesos de inclusión e integración y la participación activa de los estudiantes migrantes en la vida escolar, es importante el reconocimiento de la población como agente de sus propios cambios y la incorporación de nuevas dinámicas de vida en su cotidianidad, así como la implementación de políticas que promuevan la diversidad y la inclusión, esenciales para mitigar la xenofobia y facilitar la cohesión social. Es imperativo que se fortalezcan las capacidades de las escuelas y se desarrollen programas específicos que aborden las particularidades de esta población, garantizando así su derecho a una educación de calidad y su integración efectiva en la sociedad colombiana.
Para lograr una verdadera cohesión social en contextos escolares, es esencial promover el respeto a la diversidad cultural y trabajar en estrategias pedagógicas interculturales que sensibilicen a toda la comunidad educativa.














