En julio pasado falleció Carlos Tello Macías, funcionario público y profesor investigador de toda una vida. Tras la fecha de su fallecimiento, diferentes colegas que se relacionaron estrechamente con él han publicado en diversos medios notas alusivas a su trayectoria, resaltando su extensa e incansable labor al ocupar puestos de gran importancia en la administración pública. Carlos Tello fue un político y funcionario público excepcional. Fue una persona proba y siempre consecuente con sus ideas y con sus aspiraciones de contribuir al progreso de nuestro país en materia de desarrollo económico y justicia social.
En uno de sus libros, titulado Ahora recuerdo, Carlos nos narra el extenso recorrido que realizó, después de terminar sus estudios universitarios, a lo largo de muchos años de trabajo en el sector público. La lectura de este libro es sumamente ilustrativa de la historia política y económica del México contemporáneo, a la par que conecta con narrativas interesantes y aleccionadoras relacionadas con las situaciones y las experiencias que a él le tocó vivir en el interior de las distintas dependencias en las que laboró.
Particularmente importantes en este libro son los relatos de los diferentes momentos en los que manifestó su discrepancia con funcionarios del circuito Secretaría de HaciendaBanco de México en relación con los programas de política económica a seguir durante los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo.
En uno de los importantes cargos que desempeñó estuvo al frente de una nueva secretaría de Estado: la Secretaría de Programación y Presupuesto, dependencia de corta vida. Grosso modo, con la creación de esta dependencia se trataba de separar la recaudación tributaria y otros ingresos gubernamentales de las decisiones de presupuestación del gasto público enmarcadas en los planes de desarrollo y asignadas a la nueva secretaría.
El descontento en los ámbitos hacendarios por esta separación de funciones entre Programación y Presupuesto y Hacienda se manifestó desde el inicio, y es conocido el desencuentro que se produjo con el entonces nuevo secretario de Hacienda. Al ver desfavorecida su posición por parte del presidente López Portillo, Carlos Tello presentó de manera digna su renuncia al cargo. Su concepción sobre las políticas de desarrollo a implementarse siempre fue distinta a la prevaleciente: la visión conservadora del equilibrio presupuestal del gobierno. La percepción de Carlos Tello fue siempre la de impulsar el des arrollo al implementar los programas que se consideraran adecuados, para entonces tomar medidas con el fin de conseguir los recursos necesarios para su financiamiento, el opuesto de ver al gasto público constreñido por los límites de las proyecciones de los ingresos que la estructura fiscal prev aleciente pudiera permitir. Al manifestar su posición Carlos tenía muy clara la idea de que las finanzas del gobierno no se podían tratar como las de una empresa o las de un hogar, de que el gasto del gobierno se podría ampliar, y de que, en la medida en que contribuyera al crecimiento económico, el endeudamiento público sería manejable.
En la Secretaría de Programación y Presupuesto encabezada por Carlos Tello se creó el Centro de Capacitación para el Desarrollo, que subsistió aun después de su renuncia. Esta institución fue creada a semejanza del Instituto Latinoamericano de Planificación Económica y Social, con sede en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Ahí se capacitó, a lo largo de seis años, a una gran cantidad de servidores públicos de las administraciones estatales y federales en materias propias de las distintas etapas de la planificación económica. El entusiasmo en torno a la planificación del desarrollo era muy grande. De manera paradójica, todo esto transcurrió en los años en los que al mismo tiempo el programa económico neoliberal iba sentando firmemente sus bases. Al final las ideas sobre planificación del desarrollo económico perdieron terreno y las directrices de la administración pública cambiaron de manera radical. La Secretaría de Programación y Presupuesto desapareció un poco más tarde.
Un capítulo aparte en la vida de Carlos Tello como servidor público fue su participación en la nacionalización de la banca, a finales del gobierno de José López Portillo, así como su breve nombramiento como director del Banco de México. Todo ello ocurrió en medio de una profunda crisis financiera y cambiaria. El proceso de nacionalización de la banca dio lugar a fuertes manifestaciones de inconformidad en los circuitos de poder económico. Posteriormente se llevó a cabo la reprivatización de los bancos, al comienzo de la presidencia de Miguel de la Madrid.
Después de la dirección del Banco de México, Carlos Tello ocupó otros cargos de gran importancia en el sector público, entre los que destacaron en sus últimos años como servidor público sus nombramientos como embajador en la Unión Soviética, Portugal y Cuba.
Carlos Tello fue un estudioso y un escritor incansable sobre temas de política económica, finanzas públicas y distribución del ingreso. Sus libros acerca de estos asuntos aparecen en los programas de estudio de las escuelas de economía y de otras ciencias sociales. Un texto particularmente importante, referente a los posibles caminos que podría seguir la economía mexicana a partir del declive del modelo de sustitución de importaciones, es la Disputa por la nación, escrito junto con Rolando Cordera Campos. Este texto ha tenido varias reimpresiones y una versión más reciente que contiene un nuevo prólogo. Lo que ahí se discute sigue siendo relevante a partir de las situaciones críticas y la desatención sobre problemas importantes que dejó el programa neoliberal.
Carlos Tello fue un brillante investigador y profesor universitario en materia de economía mexicana y, en particular, de finanzas públicas. Sus cursos se beneficiaban no solamente de su conocimiento de las doctrinas económicas sino de su experiencia de trabajo en las dependencias gubernamentales relacionadas con este tema. En el tiempo en que yo lo conocí impartía clases en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), primero en la maestría en Docencia Económica del Colegio de Ciencias y Humanidades, y más adelante en la licenciatura y el posgrado de la Facultad de Economía. Carlos siempre fue exigente a la hora de discutir temas de economía; no le gustaban las explicaciones fáciles ni los lugares comunes. Demandaba que las argumentaciones fueran sólidas y bien documentadas.
En su obra escrita Carlos siempre demostró que era un investigador riguroso y prolífico. Un lector incansable, siempre documentó extensamente el contenido de sus textos refiriéndolos a una multiplicidad de fuentes y autores. Fue particularmente celoso de proporcionar, cuando era pertinente hacerlo, toda la información estadística sobre la cual fundamentaba sus explicaciones.
La reunión de la obra escrita de Carlos Tello, junto con sus largos años de ejercicio de la docencia, le valieron en 2016 la distinción de profesor emérito por la UNAM.
En 2012, en la secuela de la llamada Gran Recesión, Carlos comenzó a escribir un libro relacionado con la crítica situación económica y social que dejó la agenda del programa neoliberal. Me dijo que lo iba a titular la Revolución de los ricos. Al intercambiar ideas sobre el tema me propuso que lo escribiéramos juntos. Además de los cambios institucionales y las medidas de política económica que aplicó el programa neoliberal, compartíamos la preocupación por la hegemonía adquirida por el pensamiento económico neoclásico en las más afamadas revistas científicas de economía, así como en la formación de economistas a nivel universitario.
Con el bagaje de la información que fuimos reuniendo, escribimos la Revolución de los ricos, con una cierta urgencia de Carlos para que lo termináramos pronto, de modo que su publicación fuera oportuna. Lo anterior, debido a la situación económica prevaleciente y al surgimiento cada vez más abundante de críticas hacia el régimen económico neoliberal. Esa obra se publicó en 2012 y tuvo una reimpresión poco tiempo más tarde. En 2020 el Fondo de Cultura Económica publicó una segunda edición que incluía un nuevo prólogo. Por sugerencia de Carlos, el libro fue dedicado a los estudiantes de la Facultad de Economía.
La Revolución de los ricos aborda en sus capítulos diferentes aspectos del programa neoliberal: a) su construcción doctrinaria y política, b) la manera en que se fue posicionando, c) los cambios institucionales y las medidas de política económica a los que dio lugar, d) su incidencia en la literatura académica y en los programas universitarios, y, finalmente, e) los resultados adversos que se derivaron de ello, como un crecimiento más lento, una grave recesión económica, grandes concentraciones de poder económico y político, así como la profundización en la distribución desigual del ingreso y la riqueza. El libro tuvo mucha aceptación, lo cual nos dejó muy satisfechos. También dio lugar a una serie de presentaciones en foros universitarios.
Pueden relatarse muchos episodios y situaciones de la vida de Carlos Tello. Su libro Ahora recuerdo da cuenta de todas esas experiencias. Tuvo una larga vida como funcionario público y como académico, mientras manifestaba siempre congruencia con sus convicciones. De mi parte debo decir que haberlo conocido y haber trabajado con él con base en las coincidencias de nuestro modo de pensar fue sumamente gratificante. Pero más lo fue haber entablado una relación de amistad con una persona ejemplar en todos los sentidos.









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