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Historia mexicana

versão On-line ISSN 2448-6531versão impressa ISSN 0185-0172

Hist. mex. vol.74 no.2 Ciudad de México Out./Dez. 2024  Epub 05-Nov-2024

https://doi.org/10.24201/hm.v74i2.4615 

Reseñas

Sobre Boris Fausto, Historia mínima de Brasil

Luiz Feldman1 

1El Colegio de México

Fausto, Boris. Historia mínima de Brasil. Ciudad de México: El Colegio de México, 2022. 460p. ISBN: 978-607-564-173-7.


Mucho después de su desvanecimiento en la cartografía, el mito de la isla Brasil seguía vigente en la historiografía sobre el país. Al menos así pensaba Sérgio Buarque de Holanda, que en sus últimas décadas de vida no perdió ocasión de relativizar la posible “indiferencia [de los brasileños] hacia la vida cultural de sus vecinos de la América española”.1

No se puede decir, desde luego, que dicha indiferencia fuera unilateral, como sienten quienes consideran el ensimismamiento que la perspectiva específicamente hispanoamericana puede imprimir a estudios histórico-culturales que de otra manera podrían abarcar a Brasil.2

Relativizar la singularidad histórica brasileña supuso, para Buarque de Holanda, concebir narrativas menos enfocadas en lo peculiar y más abiertas a dinámicas generales de Latinoamérica, programa que inspiró su actuación como director de los tomos iniciales de la colección Historia General de la Civilización Brasileña (1960-1972).3 Pero la persistencia de cierto desinterés mutuo vuelve permanente la tarea, y son esenciales contrapartidas desde el mundo hispanohablante.

Por eso, no podría ser más significativa la publicación hecha por El Colegio de México del libro de historia de Brasil escrito por Boris Fausto, sucesor de Buarque de Holanda en la dirección de la Historia General de la Civilización Brasileña (1973-1984) y autor de obras lapidarias como el ensayo de historia comparada Brasil-Argentina en coautoría con Fernando Devoto.4

El libro que se publica ahora en México, con una impecable traducción de Paula Abramo, es una edición actualizada de la História do Brasil utilizada por estudiantes brasileños, desde su versión original en 1994, para acercarse a su pasado nacional. El nuevo libro inserta a Brasil, en buena hora, en los números de la colección Historia Mínima, aportando al público hispanoamericano mayor contacto con una historia que, al final de cuentas, no es tan insular.

Historia mínima de Brasil añade al texto de Sergio Fausto una larga actualización sobre el último tramo, al igual que un estudio final, en colaboración con Filipe Fernandes Fiedler, sobre algunas tendencias estructurales desde la mitad del siglo XX. Si esa especie de colectivización de la obra autoral es inevitable para mantener su contemporaneidad, el aggiornamento se hace fluidamente, conservando el estilo y la calidad del texto.

Los seis primeros capítulos se dedican, siguiendo una estructura tradicional, al Brasil colonial (1500-1822), monárquico (1822-1889) y republicano, este último dividido entre la “primera república” (1889-1930), el “Estado getulista” (1930-1945), la “experiencia democrática” (1945-1964) y el “régimen militar y la transición a la democracia” (1964-1990). Los capítulos finales se ocupan de la “modernización por la vía democrática” (1990-2010), del “fin del ciclo petista y el surgimiento de Bolsonaro” y de la visión panorámica de 1950 a 2020.

Boris Fausto aborda los tres primeros siglos con recurso a escritos por viajeros y cronistas y a importantes fuentes secundarias, pero la clave de su encuadramiento no viene de la historiografía en el sentido estricto, sino de lo que se conoce como pensamiento político y social brasileño. Una consideración de dos influyentes y encontradas obras de interpretación de Brasil, la de Francisco José de Oliveira Vianna (1883-1951) y la de Raymundo Faoro (1925-2003), otorga a la Historia mínima de Brasil un punto de vista privilegiado para la comprensión de conjunto del largo periodo colonial.

Boris Fausto no ve como mutuamente incompatibles las tesis básicas de esos autores. Combinar Oliveira Vianna con Faoro -es decir, la idea de la autonomía de los propietarios rurales en la costa y de los expedicionarios del sertón con la idea de una Corona patrimonialista que aspiraba a la máxima extensión de su control en ultramar- le permite reencuadrar de modo original el vínculo entre sociedad y Estado en la colonia.

Esos dos ámbitos se entrelazaban mucho más de cerca, para el historiador, de lo que hacen suponer las interpretaciones clásicas, predicadas en el postulado de una separación radical. Acción estatal e intereses sociales dominantes eran distintos y muchas veces contrarios, pero las fronteras entre los ámbitos público y privado eran indefinidas. Es en esos términos que el autor observa cómo, a lo largo de los siglos, la autonomía privada fue cediendo mientras ascendía el poder de la Corona.

En lo que atañe a los albores de la vida nacional independiente, Boris Fausto reconoce los méritos de la visión historiográfica tradicional, que explica la dimensión hasta cierto punto única del proceso de emancipación política brasileño en Latinoamérica a partir de una lógica de continuidad.

Atento, sin embargo, a aportaciones revisionistas sobre el episodio (una de las cuales fluye justamente de los capítulos de Buarque de Holanda en la Historia general), hace notar las profundas transformaciones desencadenadas con el traslado de la capital del imperio lusitano de Lisboa a Río de Janeiro en 1808, lo mismo que la falta de un proyecto nacional claro entre los independentistas de 1822.

Toca destacar que, aunque la narrativa siga un plan general político, Boris Fausto registra cronologías distintas y paralelas. Un ejemplo es el alza de la inmigración europea en las postrimerías del siglo XIX, que desconoce las fronteras entre la monarquía y la república de 1889 y suscita la reflexión de San Paulo como polo modernizador para ese entonces.

En la discusión de los sucesivos órdenes políticos del país, Boris Fausto se empeña en discernir los cambiantes equilibrios de la ecuación entre Estado y sociedad. Le interesa subrayar qué tanto pudo el poder político actuar en antagonismo con las clases dominantes, lo que verifica no sólo en la monarquía sino en la república oligárquica o en el régimen militar. Toda la fase de Getúlio Vargas y su más allá en la república que concluye en 1964, especialidad académica de Boris Fausto, es narrada con maestría en los capítulos respectivos, incluso con un aclarador sincronismo con el cuadro peronista en Argentina.

En la Nueva República, instaurada en 1985, el libro identifica una progresista pero problemática evolución hacia el cumplimiento del precepto de la justicia social, inscrito en la Constitución de 1988. Evidencia los límites de ese proceso al afirmar que el pacto de la redemocratización exigiría cada vez mayor financiamiento estatal para políticas públicas universales en un contexto de cada vez menor margen para gastos inflacionarios. Para Sergio Fausto, “La crisis crónica de los últimos 10 años, periodo en que el país se ha empobrecido, refleja en gran medida este proceso de agotamiento” (p. 447).

Si bien una reseña como ésta no puede pretender más que dar una visión muy general de la obra, es interesante discutir cómo la Historia mínima de Brasil refleja un aspecto muy particular del periodo central de la experiencia de ya casi cuatro décadas de la Nueva República, la política exterior.

Sergio Fausto se acerca a la cuestión consciente del alcance global adquirido por la diplomacia brasileña. Su narrativa de los principales hechos del periodo es, por decirlo de alguna manera, dialógica, dando argumentos a favor y en contra de las principales iniciativas que aborda. Refleja, con ello, la polémica alrededor de las prioridades más acertadas de proyección internacional del país, que ya se designaron, las estrategias de la autonomía y de la credibilidad.

Si bien esa actitud es justificable, no por ello se debe perder de vista lo mucho que autonomía y credibilidad tienen en común, como modulaciones o énfasis distintos de un programa hasta cierto punto consensual. El que se discuta un episodio como la iniciativa brasileño-turca para el programa nuclear iraní bajo el apartado “Las relaciones con Estados Unidos”, como que, reduciendo la agenda extracontinental del país a una problemática hemisférica,5 sugiere igualmente que todavía no sonó la nota cierta para el tratamiento histórico de la ascensión brasileña en el mundo en las últimas décadas.

De todas formas, este Brasil que se proyecta internacionalmente no es, definitivamente, la isla enorme, aunque remota, vislumbrada en las crónicas de los primeros siglos. Las páginas de Historia mínima de Brasil dedicadas a la política exterior darán a la lectora o al lector extranjeros, con justicia, la noción de un país que viene afirmando su papel en la política del mundo, y, por lo tanto, a cuya historia no se debe ser indiferente.

1Sérgio Buarque de Holanda, “Le Brésil dans la vie americaine”, en Varios Autores, Le Nouveau Monde et l’Europe: IXes Rencontres Internationales de Genève, Bruselas, Histoire et Société d’Aujourd’hui-Office de Publicité, 1955, p. 74.

2Tienen sentido similar algunas observaciones de Carlos Altamirano, La invención de Nuestra América: obsesiones, narrativas y debates sobre la identidad de América Latina, Buenos Aires, Siglo Veintiuno Editores Argentina, 2021.

3Consúltese Giselle Martins Venancio y André Furtado, “Passados (im)perfeitos ou a ótica buarqueana sobre o Império do Brasil na América”, en Revista Brasileira de História, 36: 73 (2016), pp. 135-157.

4Boris Fausto y Fernando Devoto, Argentina-Brasil 1850-2000: un ensayo de historia comparada, Buenos Aires, Sudamericana, 2008.

5Puesto que el asunto también fue abordado de manera discutible en el relato histórico de quien fue un espectador mexicano de la iniciativa, Claude Heller, Historia mínima de las relaciones multilaterales de México, México, El Colegio de México, 2021, pp. 91-100, parece deseable dejar referencia de las memorias del negociador brasileño en el caso, en Celso Amorim, Acting Globally: Memoirs of Brazil’s Assertive Foreign Policy, Nueva York, Hamilton Books, pp. 1-81. Para la discusión sobre autonomía y credibilidad en la política exterior de la Nueva República, consúltese Maria Regina Soares de Lima, A projeção internacional do Brasil: textos selecionados de Maria Regina Soares de Lima, Carlos Milani e Monica Hirst (ads.), Curitiba, Appris, 2021.

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