Introducción
La participación de las mujeres en la medicina en México ha evolucionado con el tiempo. La primera mujer médica en México fue Matilde Petra Montoya Lafragua (1859-1938), quien en 1887 realizó su examen profesional en la Escuela Nacional de Medicina de la Universidad Nacional de México1, y dio la pauta para que se incrementara progresivamente la participación de las mujeres en las escuelas de medicina en todo el país. Datos publicados en 2023 por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reportaron que en la Facultad de Medicina el 68.7% de la matrícula de pregrado eran mujeres, observándose un crecimiento significativo en los últimos 15 años e invirtiéndose incluso la balanza de paridad de género2. Por otro lado, a nivel de posgrado, durante el ciclo académico 2022-2023, el 54.57% de la matrícula registrada fueron mujeres3. De acuerdo con un estudio publicado en 2017 por Heinze-Martin et al.4 con información obtenida de la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública de México, se contabilizaron 147,910 médicos especialistas, de los cuales el 62.6% eran hombres y el 37.4% mujeres, con una proporción de 1.7 hombres por cada mujer. De forma interesante se observó que en ramas predominantemente quirúrgicas o intervencionistas esta proporción ascendería a 10:1 (p. ej., cirugía cardiotorácica), e incluso a 45:1 en especialidades como urología. Según información publicada en otras regiones del mundo, hasta el 82.4% de los gastroenterólogos practicantes son hombres, y únicamente un 25-30% de los residentes de gastroenterología son mujeres5,6. Recientemente se ha descrito un fenómeno denominado leaky pipeline o «tubería con fugas», el cual hace referencia a la reducción progresiva de la participación de las mujeres en las diferentes etapas de sus carreras. En Medicina abarca desde el inicio de su formación hasta la práctica clínica, de investigación, académica o de especialización, incluyendo puestos de liderazgo, formativos y académicos, debido a que optan por abandonar la carrera académica por diversas circunstancias, incluso cuando comienzan a expandir su presencia7-9. Esta reducción en la participación de las mujeres parece ser también evidente en el campo de la endoscopia gastrointestinal y, sobre todo, en endoscopia avanzada. Según información reciente, esta situación es resultado de factores asociados a la percepción de sesgo de género en el lugar de trabajo, la falta de mentores del mismo sexo, la planificación familiar, los riesgos de fertilidad por radiación y la falta de equipo ergonómico10. Sin embargo, la información acerca de la situación actual de la mujer endoscopista en México es escasa, motivo por el cual el Comité de Mujeres Endoscopistas (FemScope) de la Asociación Mexicana de Endoscopia Gastrointestinal (AMEG) diseñó una encuesta digital con el objetivo de conocer sus datos demográficos, su perfil como endoscopistas, así como las áreas de deficiencias y potenciales áreas de oportunidad para proponer acciones que favorezcan un cambio positivo en su formación y desarrollo como endoscopistas.
Método
Se realizó un estudio transversal durante el mes de agosto de 2024, mediante el envío de una encuesta vía correo electrónico a las mujeres miembros de la AMEG, a un total de 452 endoscopistas registradas, distribuidas a lo largo del territorio mexicano. La encuesta incluyó 19 preguntas, las cuales fueron agrupadas según: datos demográficos, perfil de la endoscopista (el cual consideró aspectos como realización de procedimientos endoscópicos diagnósticos y/o terapéuticos, presencia de barreras, aspectos facilitadores en la formación y desarrollo como endoscopista), potencial de superación, visibilidad y áreas de oportunidades. La respuesta a la encuesta fue voluntaria y se mantuvieron anónimas en su totalidad. Se envió un recordatorio vía correo electrónico una semana después del primer correo enviado para obtener mayor respuesta.
Análisis estadístico
Se realizó la prueba t de Student para comparar las diferencias y las variables asociadas a la práctica de endoscopia avanzada o no avanzada, y prueba de Chi cuadrada para analizar las variables categóricas. Los resultados se presentan de forma descriptiva, expresando las variables categóricas en proporciones. Se utilizó el software Stata 18 (StataCorp LLC, Texas, EE.UU., 2023) para el análisis estadístico. Se consideró un valor de p < 0.05 como significativo.
Resultados
Datos demográficos
De las 452 endoscopistas registradas como miembros de la AMEG, se obtuvieron 113 respuestas a la encuesta (25%). La tabla 1 muestra las características demográficas de la población: edad, estado civil, especialidad troncal (gastroenterología o cirugía) y perfil laboral. Alrededor del 70.78% de la encuestadas se ubicaron en el grupo de edad entre 30 y 50 años. El 53.08% respondieron estar casadas o en unión libre. Más de la mitad de las encuestadas reportó ser madre y un casi un tercio de las participantes ser cuidadora principal de otro miembro de la familia.
Tabla 1 Características demográficas
| Variable | Total (n = 113) |
|---|---|
| Edad, n (%) | |
| 30-40 años | 42 (37.16%) |
| 40-50 años | 38 (33.62%) |
| 50-60 años > 60 años | 18 (15.92%) |
| 15 (13.27%) | |
| Estado civil, n (%) | |
| Casada | 52 (46.01%) |
| Soltera | 50 (44.24%) |
| Unión libre | 8 (7.07%) |
| Viuda | 3 (2.65%) |
| Con hijos, n (%) | 67 (59.29%) |
| Cuidadora | 36 (32%) |
| Distribución geográfica, n (%) | |
| Ciudad de México | 63 (55.75%) |
| Jalisco | 6 (5.30%) |
| Veracruz | 6 (5.30%) |
| Estado de México | 5 (4.42%) |
| Nuevo León | 4 (3.53%) |
| Puebla | 4 (3.53%) |
| Otros (descrito en el texto) | 25 (21%) |
En cuanto a la distribución geográfica, más de la mitad (55.75%) de las encuestadas habitan en la Ciudad de México, seguida de los estados de Jalisco (5.3%), Veracruz (5.3%), Estado de México (4.42%), Nuevo León (5.53%) y Puebla (5.53%). El resto de los Estados contaron con un menor porcentaje y se detallan en la tabla 1.
Al estudiar la relación entre los datos demográficos y la realización de endoscopia avanzada, se observó que las endoscopistas de 30 a 40 años realizan más estudios avanzados que las mayores de 51 años (p = 0.0001), al igual que las endoscopistas en el grupo de 41 a 50 años comparado con las mayores de 51 años (p = 0.02). No hubo diferencia significativa, pero sí una tendencia a ser madre y a hacer menos endoscopia avanzada (p = 0.054). Por otro lado, sí hubo diferencia estadística entre ser cuidadora y realizar menos procedimientos avanzados (p = 0.003).
Formación académica y perfil laboral
El 64.6% de las encuestadas realizaron la especialidad de gastroenterología y el 35.39% la de cirugía general previo a su formación como endoscopistas. Cerca de la mitad de las endoscopistas refirió trabajar tanto en el medio público (Secretaría de Salud [SS], Instituto Mexicano del Seguro Social [IMSS], Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado [ISSSTE] y Petróleos Mexicanos [PEMEX]) como privado, mientras que el 40.7% afirmó dedicarse únicamente al medio privado, y en menor porcentaje, a la práctica exclusivamente pública. En cuanto al puesto desempeñado, la mayoría son adscritas (82.3%), mientras que solamente el 16.81% son jefas de área (Tabla 2). No se observó una diferencia significativa en la especialidad troncal de origen y la realización de endoscopia avanzada (p = 0.5), ni en el puesto desempeñado y la realización de endoscopia avanzada (p = 0.53). Sin embargo, sí se observaron diferencias entre el tipo de práctica institucional y la realización de endoscopia avanzada, siendo mayor la realización de endoscopia avanzada en aquellas que están exclusivamente en medicina privada (p = 0.02) o medicina pública más privada (p = 0.01) comparado únicamente con práctica en la medicina pública, sin diferencia entre los primeros dos grupos (p = 0.73).
Tabla 2 Especialidad troncal y tipo de práctica actual
| p | ||
|---|---|---|
| Especialidad troncal, n (%) | 0.58 | |
| Gastroenterología | 73 (64.60%) | |
| Cirugía general | 40 (35.39%) | |
| Tipo de hospital donde realizan su práctica de endoscopia, n (%) | 0.026 | |
| Público+privado | 53 (46.90%) | |
| Solo privado | 46 (40.70%) | |
| Solo público | 14 (12.38%) | |
| Puesto desempeñado, n (%) | 0.46 | |
| Adscrita | 93 (82.3%) | |
| Jefa de área | 19 (16.81%) | |
| Residente | 1 (0.89%)* |
*Se excluyó para el análisis estadístico.
La mayoría de las encuestadas realiza estudios diagnósticos de endoscopia digestiva superior e inferior. Los procedimientos terapéuticos más frecuentes reportados fueron la polipectomía, ligadura de várices esofágicas, gastrostomía y dilatación de estenosis. Con menor frecuencia realizan endoscopia de la vía biliar, así como colocación de prótesis, técnicas de exploración de intestino delgado (cápsula endoscópica y enteroscopia) y técnicas avanzadas de resección de lesiones. Únicamente un porcentaje mínimo de endoscopistas realizan ultrasonido endoscópico y miotomía esofágica peroral (Tabla 3).
Tabla 3 Procedimientos endoscópicos realizados (pregunta de opción múltiple)
| Procedimiento | Número total (n = 113) |
|---|---|
| Endoscopia digestiva superior diagnóstica | 113 (100%) |
| Colonoscopia diagnóstica | 111 (98.2%) |
| Polipectomía | 112 (99.1%) |
| Ligadura de várices esofágicas | 109 (96.5%) |
| Gastrostomía endoscópica | 109 (96.5%) |
| Dilatación de estenosis | 103 (91.2%) |
| CPRE | 77 (68.1%) |
| Colocación de prótesis enterales | 58 (51.3%) |
| Cápsula endoscópica | 26 (23%) |
| REM | 26 (23%) |
| Enteroscopia | 18 (15.9%) |
| Bariatría | 14 (12.4%) |
| Ultrasonido endoscópico diagnóstico | 10 (8.8%) |
| Ultrasonido endoscópico terapéutico | 10 (8.8%) |
| DES | 10 (8.8%) |
| POEM | 4 (3.5%) |
CPRE: colangiopancreatografía retrógrada endoscópica; DES: disección endoscópica de la submucosa; POEM: miotomía esofágica peroral; REM: resección endoscópica de la mucosa.
El 93.8% respondió el deseo de desarrollar mayores habilidades endoscópicas y procedimientos más complejos de los que realizan actualmente, como disección endoscópica de la submucosa (DES) (68.1%), USE (45.1%), cápsula endoscópica y enteroscopia (37.2%), endoscopia bariátrica (29.2%) y colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) (23.9%). Un número reducido de las endoscopistas (0.9%) desearía realizar miotomía esofágica peroral (POEM) y una de ellas respondió que no desearía realizar ninguna técnica avanzada (Fig. 1).

Figura 1 Frecuencia de las habilidades endoscópicas que desearían desarrollar las mujeres encuestadas (porcentaje). CPRE: colangiopancreatografía retrógrada endoscópica; DES: disección endoscópica de la submucosa; POEM: miotomía esofágica peroral; USE: ultrasonido endoscópico.
En cuanto a la participación de las endoscopistas en actividades académicas, el 77.9% afirmó ser ponente en cursos o congresos y el 35.4% en charlas de la industria farmacéutica o de tecnología en endoscopia. Un menor porcentaje (43.4%) refirió participar como coordinadora en cursos, talleres y congresos. Cuando se les preguntó si desearían participar más frecuentemente en eventos académicos, el 85.8% respondió afirmativamente.
Percepción de facilitadores y barreras en la formación y desarrollo profesional
Se les preguntó a las endoscopistas que realizan endoscopia avanzada acerca de los factores que habrían contribuido a desarrollarse en esta área. La figura 2 muestra que el deseo de superación personal (74.3%) y el haber tenido acceso a una formación específica (61.9%) fueron los factores que más las impulsaron. Además, el 45.1% respondió que el haber podido dedicarse a realizar procedimientos terapéuticos en su lugar de trabajo, así como el haber tenido facilidades en su entorno (29.2%), también favorecieron a su desarrollo profesional. El deseo de tener mayor proyección nacional e internacional reportó ser un refuerzo positivo para el 15% de las encuestadas, y el contar con un modelo que seguir representó favorecedor para el 23.9% de ellas.

Figura 2 Percepción de facilitadores en la formación y desarrollo profesional (pregunta de opción múltiple).
En la figura 3 se muestran las dificultades que han tenido para su desarrollo: la falta de recursos de equipo tecnológico (59.3%) y la falta de acceso a la formación de una técnica específica (38.9%). El 16.8% reportó que su género fue una barrera para avanzar más en su formación.
Discusión
En los últimos años ha habido un gran interés en el rol de la mujer en la medicina y la posición que desempeña en el engranaje de la atención sanitaria. Históricamente, la endoscopia ha sido un campo liderado por el género masculino, pero cada vez se observa mayor paridad en los programas de formación. Aquellas que eligen continuar su formación en endoscopia avanzada a menudo buscan programas específicos, se integran progresivamente a puestos de liderazgo, participan como ponentes y miembros activos de sus gremios, realizan investigación clínica y salen al extranjero a buscar más oportunidades. Sin embargo, algunas se enfrentan a desafíos como el de tratar de equilibrar su vida profesional y personal, y optan por diferir una preparación más avanzada por temas de planificación familiar o de falta de recursos económicos. Estos puntos han sido muy debatidos en distintos ámbitos. Publicaciones acerca del tema en otros países como Italia5 y EE.UU.11 han reportado una baja representación de la mujer de hasta el 30% en la especialidad de gastroenterología y aún menor en endoscopia avanzada, donde solo el el 14.8% son docentes y el 12.8% son endoscopistas en formación. Sin embargo, en México esta información no había sido publicada previamente, por lo que decidimos diseñar y lanzar esta encuesta, al menos de manera representativa, a las endoscopistas miembros de nuestra asociación. Los resultados muestran que la mayoría son adscritas en sus diferentes ámbitos de trabajo y que solo el 16.8% ocupa puestos de jefatura. Llama la atención que casi la mitad de las encuestadas (47%) trabajan en ambos sectores, público y privado, lo cual supondría enfrentarse a mayores desafíos para manejar las responsabilidades profesionales a la par de los compromisos personales. Este factor es comúnmente citado en varias publicaciones11, particularmente el cuidado familiar, sobre todo de niños pequeños, que tiende a recaer tradicionalmente en la mujer. Como resultado, algunas mujeres eligen trabajos de medio tiempo o aquéllos donde tengan mayor flexibilidad de horarios, como sucede en la práctica privada, que se acomoden mejor a sus circunstancias individuales. Aunque en nuestro estudio solo se encontró tendencia a una menor realización de endoscopia avanzada en las mujeres que son madres, cabe destacar que es una realidad palpable y que valdrá la pena analizarla en un futuro. Por otro lado, el ser cuidador principal de otra persona también fue un factor que influye significativamente en la realización de endoscopia avanzada.
La formación en procedimientos endoscópicos avanzados también supone un reto para muchas especialistas. La mayoría de las encuestadas realiza estudios diagnósticos y algunos terapéuticos que están incluidos en los programas de la mayoría de las sedes formadoras de endoscopistas de 2 años de duración. Sin embargo, algunas técnicas, como la enteroscopia, cápsula endoscópica, ultrasonido endoscópico, resección endoscópica de la submucosa y la endoscopia del tercer espacio, requieren realizar un curso adicional que implica mayor tiempo, recursos económicos o cambios de domicilio, lo cual sumado al número reducido de sedes que ofrecen estos cursos, así como a los cupos limitados en cada uno de ellos, podría contribuir a este bajo porcentaje de mujeres que finalmente practican estas técnicas. Otros factores asociados a procedimientos, que no fueron abordados en la encuesta pero que han sido descritos en otras publicaciones, son la exposición a radiación y la falta de ergonomía en los equipos endoscópicos, los cuales podrían ser aspectos disuasorios para algunas mujeres en quienes la planificación familiar, el riesgo de infertilidad y las lesiones musculoesqueléticas asociadas al trabajo, son inquietudes prioritarias al momento de elegir el tipo de procedimientos que realizan12.
Sin duda, el avance profesional de la mujer endoscopista obedece en gran medida a su fuerte deseo de superación, así como lo reportó el 74.3% de las encuestadas. Las facilidades en el entorno y el acceso a la formación son de vital importancia. Un estudio reciente publicado en India13 mostró que la principal causa para no continuar su formación en endoscopia avanzada es la falta de oportunidades de entrenamiento con más programas específicos disponibles en el país (54%), mientras que en nuestro estudio esta falta de acceso a programas de formación específica representó solo un 38%. Sin duda, esta situación representa una barrera en la formación tanto de mujeres como de hombres, lo cual abre el diálogo para considerar la creación de más espacios de formación en endoscopia avanzada en nuestro país.
Llama la atención que uno de los principales aspectos reportados como relevantes para no realizar más endoscopia avanzada es el de contar con la presencia de mentores o modelos a seguir del mismo género. A pesar de que en nuestra encuesta solo el 17% percibió la falta de mentora como una barrera en su desarrollo profesional, otros estudios han reportado que este factor alcanza hasta un 40% y que el tener a una persona con mayor experiencia con quien identificarse desempeña un papel importante en el crecimiento profesional y el desarrollo de liderazgo en casi todos los campos profesionales (incluyendo la endoscopia)14.
Los resultados obtenidos de la encuesta nos llevan a preguntarnos cuáles serían las áreas de oportunidad en las que, individualmente y como grupos en las diferentes asociaciones médicas, podríamos contribuir para acortar la brecha de género y generar mayores oportunidades para las mujeres. Algunas propuestas derivadas de la encuesta incluyen: a) realización de más cursos y talleres en otras regiones del país; b) mayores oportunidades de participación de la mujer endoscopista en actividades académicas; c) mayor abordaje en temas de liderazgo, empoderamiento y balance vida personal/trabajo, y d) crear alianzas con otras asociaciones o grupos de mujeres a nivel internacional que favorezcan la asistencia a cursos o congresos afines. Cabe mencionar que muchas de estas actividades ya son llevadas a cabo por parte de la AMEG, la cual, a lo largo de su larga trayectoria, se ha encargado de promover la educación e investigación en endoscopia, con valores que favorecen la colaboración entre sus miembros con un sentido de pluralidad y equidad dando fácil acceso a todos los endoscopistas, tanto hombres como mujeres, de todo el país. Sin embargo, los números reflejan que todavía hay mucho más por hacer.
Nuestro estudio es el primero en estudiar la situación de la mujer endoscopista en el país. No hay duda de que los resultados obtenidos servirán de referencia para futuras investigaciones. Sin embargo, presenta algunas limitantes. Primero, la tasa de respuesta a la encuesta fue solo del 25%, lo cual implica un probable sesgo de muestra. Además, reconocemos que solo se incluyeron a endoscopistas asociadas activas, de quienes se contaba con los datos para el envío de la encuesta. En el futuro, realizaremos otra encuesta que incluya a las residentes en formación, ampliando los medios de difusión para tener una mayor tasa de respuesta, para conocer aspectos relacionados al entrenamiento de las endoscopistas.
Conclusiones
A pesar de los avances alcanzados hasta la fecha, la endoscopia, así como otras especialidades relacionadas con procedimientos, tiene un largo tramo que recorrer para alcanzar una mayor paridad de género. Se requiere de un esfuerzo tanto individual como a nivel organizacional para implementar acciones que favorezcan brindar mayores oportunidades para las mujeres endoscopistas. Al generar concientización mediante estudios como este y trabajando de manera colaborativa, se podrán ir realizando cambios significativos que beneficien a las mujeres tanto a nivel profesional como personal.










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