Introducción
En México, la producción de leche de bovino se desarrolla bajo tres sistemas de producción: intensiva, de doble propósito y familiar (Avilés et al. 2024). Éste último sistema cuenta con potencial de crecimiento si se mejora la eficiencia de sus procesos productivos (Gallegos et al. 2023). Uno de estos procesos es la crianza de vaquillas para reemplazo, que representa el segundo costo económico más importante en los establos lecheros y cuya recuperación comienza, típicamente hasta que las vaquillas alcanzan su primera lactación (Heinrichs et al. 2022). Por lo tanto, es fundamental que los reemplazos alcancen este evento a una edad y estado corporal que les permita tener un desempeño productivo sobresaliente y al menor costo, lo cual favorezca una recuperación más rápida de la inversión y la generación de ganancias.
El desempeño productivo de los reemplazos se puede optimizar cuando las vaquillas Holstein alcanzan su primer parto entre los 22 y 24 meses de edad, con un 85% de su peso corporal maduro y 2.75-3.0 puntos de condición corporal en la escala de 1 a 5 (DCHA 2023, Fricke et al. 2023). Como consecuencia, estos indicadores se han establecido como objetivos prioritarios en la crianza de reemplazos de los sistemas de producción de leche. En el sistema familiar de producción de leche, se ha observado que, aunque las vaquillas presentan una condición corporal promedio al parto de acuerdo con lo sugerido (2.7), un alto porcentaje de reemplazos inicia su primera lactación en promedio a los 29 meses de edad (Álvarez et al. 2024, Avilés et al. 2024). Estos valores revelan la existencia de problemas en el proceso de crianza, ya que se excede la edad objetivo para alcanzar la primera lactación (DCHA 2023).
La fase de lactancia, que abarca desde el nacimiento hasta el destete de los reemplazos, representa un periodo altamente susceptible para su desarrollo corporal a corto y a largo plazo (Aghakhani et al. 2023, Ockenden et al. 2023). Esta fase de desarrollo es clave para que las becerras adquieran inmunidad pasiva a través del consumo de calostro, lo cual les confiere protección contra enfermedades (Lichtmannsperger et al. 2023). También es clave para que adquieran capacidad para digerir y utilizar eficientemente alimentos de bajo costo como los forrajes (Xiao et al. 2024). Por otro lado, es esencial el proveer de condiciones de alojamiento para proteger a las becerras contra las inclemencias del clima y proporcionar un ambiente social que les permita mejorar su proceso de adaptación después del destete. En este sentido, se ha indicado que tanto el estrés por calor como por frío pueden afectar el desarrollo corporal de las becerras, las tasas de morbilidad y consecuentemente, su sobrevivencia en el establo (Manriquez et al. 2024, Van Os et al. 2024). Adicionalmente, se ha indicado que las becerras alojadas en grupos reducidos tienen mejor comportamiento social, hábitos alimenticios y desarrollo corporal post destete en comparación con las alojadas de manera individual (Miller-Cushon 2023). Por lo tanto, es imprescindible poner especial atención a las características de manejo zootécnico durante la fase de lactancia.
En el sistema familiar de producción de leche, el desarrollo corporal de las becerras entre el nacimiento y el destete es sub-óptimo, considerando las recomendaciones para esta etapa de desarrollo. Por ejemplo, se observan ganancias diarias de peso alrededor de los 550 g por día o menores (Villaseñor et al. 2022, Álvarez et al. 2024), cuando la recomendación es de ~ 800 g por día (DCHA 2023). Así mismo, un alto porcentaje de becerras (~25%) consumen su primera toma de calostro después de las 6 horas del nacimiento y menos de 4 litros el primer día de vida, lo cual influye en su salud y desarrollo corporal (Villaseñor et al. 2022). También se han observado manejos inadecuados de la alimentación y amplia variación de estos, inclusive en un mismo establo, lo cual ha sido asociado a bajo desarrollo corporal (Álvarez et al. 2024). Aunque se ha documentado una amplia variación en las prácticas de manejo de las becerras lactantes (Sinnott et al. 2023, Álvarez et al. 2024), la información sobre las características de alojamiento en el sistema de producción familiar es limitada. Por lo tanto, el objetivo fue identificar prácticas de manejo y sus efectos en el desarrollo corporal de becerras lactantes en el sistema familiar de producción de leche.
Materiales y métodos
Localización
El estudio se realizó en la región de Los Altos del estado de Jalisco, México. Se incluyeron 22 establos lecheros con características tecnológicas y socioeconómicas del sistema de producción familiar (Avilés et al. 2024) o también conocido como pequeña escala (Montiel-Olguín et al. 2019). Los establos estaban distribuidos entre los municipios de Tepatitlán de Morelos, San Ignacio Cerro Gordo y Valle de Guadalupe (Figura 1). En el área de estudio, el clima es templado subhúmedo, con temperatura media de 19.0 °C y precipitación media anual de 753 mm, concentrada entre los meses de junio a septiembre (CEAJ 2023).
Tipo de estudio
Se realizó un estudio observacional de cohorte prospectivo. No se requirió revisión ética ni aprobación de comités de evaluación debido a que no se realizó algún manejo adicional al que ya se realizaba en los hatos. Las prácticas de manejo aplicadas a los animales durante todo el estudio se apegaron a los protocolos indicados en la Ley Federal de Sanidad Animal (LFSA 2007). Durante el estudio, se monitorearon todas las becerras disponibles en los establos entre el nacimiento y el destete (rango de 3 a 31 becerras por establo), con lo cual se tuvieron registros de 229 becerras Holstein. Se realizaron dos visitas por semana a cada establo, en el cual un equipo de médicos veterinarios registró prácticas relacionadas al tipo de alimentación suministrada, características de los alojamientos, días en que las becerras permanecían en lactancia y su desarrollo corporal hasta el destete.
Evaluación de las prácticas de manejo en becerras lactantes
Las prácticas de manejo identificadas en las becerras fueron clasificadas de la siguiente manera. En función del tipo de alimentación líquida, establos que suministraban: a) leche entera, b) sustituto de leche, o c) leche entera + sustituto de leche. En función del tipo de concentrado, establos que suministraban concentrado comercial: a) diseñado para vacas en producción, b) diseñado para becerras lactantes, o c) que no ofrecían algún tipo de concentrado. En función del tipo de alojamiento, establos que mantenían a las becerras de forma: a) individual, o b) grupal. En función del nivel de protección del alojamiento contra las inclemencias del clima: a) protección alta, b) media, o c) baja. El nivel de protección de los alojamientos, se determinó de acuerdo con la cantidad de infraestructura disponible y su capacidad para resguardar a las becerras de la lluvia, el sol, las temperaturas extremas y las corrientes de aire (Nielsen et al. 2023). Finalmente, en función de los días en que las becerras permanecían en lactancia (DL; ≤ 60 días, 61 - 90 días y > 90 días).
Evaluación del desarrollo corporal de las becerras
Para determinar el desarrollo corporal de las becerras, se estimó la ganancia diaria de peso (GDP) y la ganancia diaria de altura (GDA) de los animales. Para estimar la GDP, se utilizaron las variables peso al nacimiento (PN), peso al destete (PD) y la duración de la lactancia (DL), incluidas en la siguiente formula:
La GDA, se determinó utilizando las variables altura al nacimiento (AN), altura al destete (AD) y DL, incluidas en la siguiente fórmula:
El peso corporal se estimó mediante una cinta métrica graduada para becerras Holstein (Dairy Calf Tape, Coburn Co., Whitwater WI) de acuerdo a lo descrito por Villaseñor et al. (2022). La altura de las becerras se realizó en un piso plano y firme, obteniendo la distancia entre el suelo y la cruz de las becerras con el uso de una regla somatométrica.
Análisis Estadístico
La información se analizó mediante el paquete estadístico del SAS versión 9.3. Inicialmente, la información se analizó por estadística descriptiva y subsecuentemente, fue sometida a análisis de varianza utilizando el procedimiento GLM. En modelos independientes, se evaluaron los efectos del tipo de alimentación líquida, tipo de concentrado iniciador, tipo de alojamiento, protección del alojamiento y días en la lactancia. Las variables de respuesta para indicar el desarrollo corporal fueron GDP y GDA durante la lactancia. En cada modelo estadístico, se incluyeron el peso al nacimiento y altura al nacimiento como covariables para analizar la GDP y GDA, respectivamente. La comparación de medias se evaluó mediante las diferencias mínimas significativas de Fisher utilizando el procedimiento LSMEANS. Los valores de P ≤ 0.05 fueron considerados como significativos y los valores entre P > 0.05 y ≤ 0.1 fueron considerados como tendencia estadística.
Resultados y discusión
Prácticas de manejo para becerras en lactancia
Para el tipo de alimentación líquida, se observó que 36.4% (8/22) de los establos utiliza leche entera, 36.4% (8/22) sustituto de leche y 27.2% (6/22) la combinación de ambos tipos. Respecto al concentrado iniciador, 63.6% (14/22) de los establos utiliza un concentrado diseñado para becerras lactantes, 18.2%, (4/22) utiliza un concentrado diseñado para vacas en producción y 18.2% (4/22) no utiliza suplementación. Se observó que el 54.5% (12/22) de los establos utiliza alojamiento grupal y 45.5% (10/22) alojamiento individual. En cuanto al nivel de protección del alojamiento, solamente el 31.8% (7/22) de los establos tiene un nivel de protección alto, el 40.9% (9/22) un nivel de protección medio y 27.2% (6/22) un nivel de protección bajo. En cuanto a los días en lactancia, se observó una variación alta, incluso dentro de cada establo, con becerras que son destetadas a los 55 o hasta los 108 días. Por lo tanto, no se pudo estimar la proporción de esta práctica de manejo por grupo de establos. En este estudio, también se observó que el 100% de los establos cooperantes no proporcionaba agua a las becerras durante su lactancia, debido a la creencia de que este requerimiento está cubierto con la alimentación líquida.
En la región en estudio, no es extraño observar resultados como los descritos previamente, ya que manejos inadecuados en las becerras lactantes del sistema familiar de producción de leche han sido publicados previamente (Villaseñor et al. 2022, Álvarez et al. 2024). Es posible que la falta de capacitación sobre las prácticas que actualmente se consideran más adecuadas para manejar a las becerras lactantes y/o la falta de solvencia económica para implementarlas puedan explicar estos resultados. Independientemente de las razones, este escenario puede limitar que los reemplazos de este sistema de producción logren el objetivo de tener su primer parto entre los 22 y 24 meses de edad (DCHA 2023).
Ganancia diaria de peso y ganancia diaria de altura durante la lactancia
El rango de la GDP fue de 140 a 1 600 g animal-1día-1, con un 75% de las becerras teniendo una GDP igual o menor a 663 g animal-1 día-1. Para la GDA, el rango fue entre 0.031 y 0.492 cm animal-1día-1, con un 75% de las becerras teniendo una GDA igual o menor a 0.191 cm animal-1día-1. Las GDP y GDA observadas en las becerras, indican que la mayoría de éstas presentan un desarrollo corporal sub-óptimo durante la fase de lactancia. Resultados similares respecto al desarrollo corporal de las becerras en este sistema de producción han sido descritos previamente (Villaseñor et al. 2022, Álvarez et al. 2024). Actualmente, la recomendación para el desarrollo corporal en los reemplazos Holstein indica que las becerras deben mostrar una GDP de alrededor de los 800 g día-1 (DCHA 2023).
Efecto de las prácticas de manejo durante la lactancia sobre el desarrollo corporal
En la Tabla 1, se presentan los resultados del análisis de varianza para determinar los efectos de las prácticas de manejo durante la lactancia sobre el desarrollo corporal de las becerras. Se observaron diferencias estadísticas significativas del tipo de concentrado sobre la GDP (P = 0.047). Las becerras que consumieron concentrado iniciador diseñado para becerras lactantes y las que no recibieron algún tipo de concentrado presentaron GDP similar, ambas mayores en comparación con las becerras que consumieron un concentrado diseñado para vacas en producción. Esta respuesta podría deberse a la limitada capacidad de aprovechamiento de este tipo de alimento y a la menor disponibilidad de proteína en las becerras. El sistema digestivo de las becerras lactantes aún está en desarrollo, lo que les confiere una capacidad enzimática limitada para degradar ciertos nutrientes presentes en concentrados diseñados para vacas en producción, como proteínas de origen vegetal, almidones y grasas insaturadas (NRC 2021). Se ha descrito, además, que podría ser importante el consumo de carbohidratos de origen no fibroso para que se favorezca la maduración gastrointestinal y mejorar la capacidad para poder extraer la energía de los concentrados iniciadores (Quigley 2019) y en consecuencia su utilización. La diferente composición entre estos iniciadores y los concentrados empleados en vacas podría afectar lo anterior y con ello el crecimiento de la becerra.
Tabla 1 Efecto de las prácticas de manejo en los establos sobre la ganancia diaria de peso (GDP) y ganancia diaria de altura (GDA) de las becerras durante la lactancia.
| Prácticas de manejo | GDP1 (kg día-1) | P | GDA1 (cm día-1) | P |
|---|---|---|---|---|
| Alimentación líquida | ||||
| Leche entera (n = 61) | 0.587 ± 0.024 | 0.602 | 0.159 ± 0.005 | 0.484 |
| Sustituto (n = 122) | 0.555 ± 0.018 | 0.167 ± 0.006 | ||
| Leche entera + sustituto (n = 46) | 0.564 ± 0.029 | 0.169 ± 0.008 | ||
| Tipo de concentrado iniciador | ||||
| Diseñado para becerras lactantes (n = 170) | 0.582 ± 0.014a | 0.047 | 0.167 ± 0.004 | 0.245 |
| Diseñado para vacas en producción (n = 39) | 0.493 ± 0.031b | 0.153 ± 0.008 | ||
| No ofrecen (n = 20) | 0.568 ± 0.040a | 0.153 ± 0.011 | ||
| Tipo de alojamiento | ||||
| Grupal (n = 137) | 0.562 ± 0.017 | 0.737 | 0.159 ± 0.004 | 0.295 |
| Individual (n = 92) | 0.572 ± 0.021 | 0.168 ± 0.005 | ||
| Protección del alojamiento | ||||
| Alto (n = 101) | 0.631 ± 0.018b | < 0.001 | 0.178 ± 0.005b | < 0.001 |
| Medio (n = 81) | 0.509 ± 0.020a | 0.150 ± 0.005a | ||
| Bajo (n = 47) | 0.525 ± 0.026a | 0.152 ± 0.007a | ||
| Días en lactancia | ||||
| ≤ 60 días (n = 42) | 0.735 ± 0.030b | 0.003 | 0.224 ± 0.008b | < 0.001 |
| 61 - 90 días (n = 104) | 0.532 ± 0.018a | 0.154 ± 0.005a | ||
| >90 días (n = 83) | 0.530 ± 0.019a | 0.147 ± 0.005a |
P = Nivel de probabilidad del modelo estadístico, 1Datos presentados como medias ± error estándar, abDiferente literal entre niveles de cada práctica de manejo indica diferencias estadísticas significativas
Por otro lado, el concentrado para vacas en producción suele tener un menor contenido de proteína cruda (entre 12 y 18%) en comparación con el porcentaje recomendado para becerras lactantes, que es de al menos 22% (NRC 2021). Estos menores porcentajes de proteína son el principal factor limitante del crecimiento corporal de la becerra (Drackley 2008), por lo que los productores deberían poner especial atención en la composición nutricional y origen de los nutrientes presentes en el concentrado iniciador que favorezcan la fermentación de sus carbohidratos a ácidos grasos volátiles, el desarrollo ruminal y, no sólo el mantenimiento de la becerra, sino su crecimiento corporal (Drackley 2008, Machado y Ballou 2022).
Adicionalmente, se observó que las becerras que consumieron un concentrado diseñado para becerras lactantes y las que no lo hicieron, presentaron ganancias de peso similares (Tabla 1). La falta de disponibilidad de agua a las becerras en los establos cooperantes, podría explicar parcialmente este resultado y los mencionados previamente. El consumo ad libitum de agua limpia y fresca, es requisito indispensable para que el alimento concentrado promueva un desarrollo apropiado del rumen, consecuentemente, que se tenga un aprovechamiento de los nutrientes que se refleje en el desarrollo de las becerras (Jensen y Vestergaard 2021). Sin embargo, en este sistema de producción, hay productores que no perciben la importancia de ofrecer agua a las becerras lactantes, debido a la creencia de que la alimentación líquida ofrecida cubre este requerimiento. Por otro lado, es probable que aquellas becerras que no recibieron concentrado hayan sido alimentadas con mayores niveles de leche para compensar la falta de concentrado. Sin embargo, esto no fue determinado en el estudio.
Se observaron diferencias estadísticamente significativas por efecto del nivel de protección del alojamiento sobre la GDP y la GDA (P < 0.001). Las becerras que tuvieron un nivel de protección medio o bajo, presentaron menores GDP y GDA durante su periodo de lactancia en comparación con las becerras mantenidas en un alojamiento con nivel de protección alto (Tabla 1). Este resultado concuerda con estudios en donde el desarrollo de las becerras se ve afectado cuando tienen mayor exposición a las inclemencias del clima (Dado-Senn et al. 2023, Mahendran et al. 2023). También resalta la importancia de contar con condiciones de alojamiento que brinden un mejor confort a las becerras en el sistema de producción familiar, lo cual podría reflejarse en el desarrollo corporal. Se ha determinado que la zona de termo-neutralidad ambiental de becerras de hasta un mes va de 10 a 25 °C, y que en becerras de un mes va de 0 a 25 °C, por lo que temperaturas inferiores o superiores pueden causar estrés térmico (Laporta 2021, Okkema 2023, Van-Os et al. 2024). Las becerras en un nivel bajo o medio de protección contra el ambiente en el presente estudio, posiblemente hayan estado en estrés térmico en algunos periodos del año. En la región de estudio, las temperaturas ambientales pueden bajar a 0.0 °C durante el invierno y llegar 36 °C durante primavera-verano (SMN 2024).
Bajo condiciones de estrés térmico ya sea por calor o por frio, las becerras gastan energía para mantener su temperatura corporal en el rango de termo-neutralidad. Por otro lado, el consumo voluntario de las becerras se ve reducido cuando son expuestas a condiciones de estrés por calor, caso contrario al estrés por frío, ya que se requiere alimento para la producción de calor y mantener la temperatura corporal en un rango fisiológico (Van-Os et al. 2024). En cualquiera de estos escenarios, la falta de estandarización en los protocolos de alimentación en el sistema de producción familiar, sugiere que este manejo no se ajusta de acuerdo con las condiciones climáticas o de alojamiento (Álvarez et al. 2024). Es posible que los requerimientos nutricionales para crecimiento de las becerras no hayan sido cubiertos debido a los cambios en el gasto de energía y consumo voluntario asociados al ambiente, así como el manejo de la alimentación implementado. Sin embargo, el consumo individual y el aporte nutricional de la alimentación proporcionada no pudieron ser evaluados en el presente estudio, lo cual limita la posibilidad explicar la relación entre el gasto y consumo de energía con el desarrollo corporal de las becerras.
También se observó un efecto de los días al destete sobre la GDP y GDA (P < 0.001). En este caso, las becerras que permanecieron en lactancia por más de 60 días, presentaron menores GDP y GDA en comparación con las becerras que permanecieron por 60 días o menos en lactancia (Tabla 1). Resultados similares han sido observados previamente en este sistema de producción (Villaseñor et al. 2022, Álvarez et al. 2024). Una posible explicación a este resultado, es que la cantidad de alimento (concentrado iniciador, leche entera y/o sustituto de leche) ofrecida a las becerras no cubra sus requerimientos nutricionales, principalmente en las que tienen lactancias prolongadas. Los requerimientos nutricionales de las becerras aumentan conforme estas van creciendo (NRC 2021), pero la cantidad de alimento que generalmente se suministra en los establos no cambia de acuerdo a estos requerimientos (Álvarez et al. 2024), ya que la decisión sobre la cantidad a suministrar se realiza a criterio de los productores.
El sistema familiar de producción de leche, los productores implementan prácticas de manejo consideradas inadecuadas para el desarrollo corporal de las becerras durante la lactancia. En particular, el desarrollo corporal se vio negativamente afectado cuando las becerras fueron suplementadas con un concentrado diseñado para vacas en producción como iniciador, alojadas en instalaciones con nivel medio y bajo de protección hacia el medio ambiente y cuando fueron destetadas después de los 60 días de edad. Por lo tanto, es pertinente realizar esfuerzos en la capacitación sobre este tipo de manejos, lo cual contribuya a tener protocolos estandarizados que favorezcan un mejor desarrollo corporal de las becerras.










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