Introducción
El sexismo ambivalente, compuesto por el sexismo hostil y benévolo, afecta de forma diferenciada a hombres y mujeres, y se ha relacionado con conductas de riesgo como el consumo de alcohol. Estudios indican que las mujeres expuestas a situaciones sexistas tienden a incrementar su comsumo como una estrategia de afrontamiento ante el estrés1. Por otro lado, los hombres con actitudes sexistas hostiles presentan un mayor consumo de alcohol, lo que se vincula con conductas agresivas y violencia en las relaciones2. Estos hallazgos destacan la necesidad de atender el sexismo como un factor asociado a riesgos para la salud pública.
El sexismo son ideas y actitudes dirigidas hacia las personas en virtud de su pertenencia basados en el sexo biológico, asignándoles diferentes características y conductas3. Glick y Fiske4 enmarcan el sexismo en dos componentes, dando lugar al sexismo ambivalente, el cual corresponde a ideas y actitudes tanto positivas como negativas hacia hombres y mujeres, clasificados en: Sexismo Hostil (SH), en el que las actitudes se consideran negativas estereotipadas de inferioridad en función de su género y el Sexismo Benevolente (SB), el cual se considera como sexismo moderno en el que las actitudes y los estereotipos son más pasivos y sutiles con comportamientos positivos y afectivos o considerados prosociales.
Glick y Fiske4 plantean que el sexismo ambivalente gira en torno a cuestiones de poder social, identidad de género, y sexualidad, en donde el SH y SB están compuestos por tres componentes compartidos: paternalismo (ideas de dominación, así como de afecto y protección), diferenciación de género (ideologías sociales de diferencias y competitividad entre sexos) y heterosexualidad (el uso de las características propias del sexo biológico para relacionarse entre sexos). Cada uno de estos componentes refleja un conjunto de creencias que sirve para justificar o explicar las condiciones sociales y biológicas que caracterizan las relaciones entre los sexos.
Las ideas sexistas pueden ser un detonante clave para el comportamiento y la interacción social de las personas. Hay hallazgos científicos que evidencian la influencia del sexismo en las relaciones sociales de los individuos como en el caso de Rodríguez, Lameiras y Carrera5, en el que se encontró que en población adolescente el mito de la vinculación amor-maltrato se correlaciona moderadamente con el sexismo hostil. Estos comportamientos se pueden ver potenciados por algunas condiciones, como el estado de conciencia, que puede ser alterado por el consumo de alcohol, el cual es una sustancia que actúa directamente en el sistema nervioso central afectando los procesos que controlan el comportamiento6, lo que conjugado con algunas ideas, sentimientos y actitudes sexistas del consumidor pueden llegar generar o intensificar ciertos comportamientos7.
El consumo de alcohol representa un problema mundial, ya que se estima que el consumo nocivo de alcohol causa 3 millones de muertes al año, representando el 5.3% de estas defunciones. Además, que su consumo causa más de 200 trastornos y enfermedades, aportando un 5.1% a la carga mundial de morbilidad y lesiones, calculado en términos de la esperanza de vida ajustada en función de la discapacidad8. También se estima que en las Américas la ingesta per cápita de alcohol es 25% mayor a la del promedio mundial9.
La población adolescente se considera una población en riesgo ante la problemática del consumo de alcohol, convirtiéndose la edad en uno de los factores más importantes a considerar, ya que entre más temprano sea el inicio del consumo, es más probable que este progrese a un consumo grave10. En México, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco11, reportó que la edad media de inicio de consumo de alcohol es a los 17.9 años, además que el 14.5% de estudiantes de secundaria y bachillerato ha bebido de manera excesiva en ese último año, con un porcentaje de consumo problemático de 14.4%.
En las estimaciones nacionales del Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones, 2024 por sexo en México, las tendencias de consumo en adolescentes han aumentado tanto en hombres como en mujeres, sin embargo, al revisar la tendencia de consumo por sexo se puede observar que las mujeres han tenido un aumento mayor al de los hombres. Por ejemplo, al analizar el consumo excesivo de alcohol en el último mes de las mujeres en las últimas cifras proporcionadas por las encuestas11, revelan un porcentaje tres veces mayor, pasando de un porcentaje del 2.2% al 7.7 %, mientras que en los hombres no se encontraron diferencias significativas. Lo mismo se encuentra en el consumo consuetudinario, existe un mayor incremento en mujeres que en hombres, donde los hombres pasaron del 1.7% al 4.4%, mientras que las mujeres pasaron del 0.4% al 3.9%. Con esto se puede ver que, aunque las cifras de consumo aumentan tanto en hombres como en mujeres, de seguir esta tendencia, la brecha existente entre el consumo de hombres y mujeres ira disminuyendo paulatinamente.
Conociendo el impacto que tienen tanto el consumo de alcohol y el sexismo ambivalente en las personas, es importante contar con evidencia sobre su relación, para abordar y atender estas problemáticas, ante esto la literatura disponible sobre la relación entre consumo de alcohol y sexismo ambivalente sugiere que el sexismo ambivalente puede estar influenciando por el consumo de alcohol, resultados del estudio de Hamilton y DeHart12 donde se manipuló el sexismo ambivalente en mujeres universitarias, encontraron que los participantes en situación de manipulación de SH y SB, presentaron mayor promedio de consumo de alcohol. Aunque la literatura de este fenómeno es escasa por el momento, existen estudios como el de Rezentti, Lynch y DeWall7 realizado en hombres de 18 a 65 años o más que sugiere que la interacción de las dos variables, puede conllevar a ciertas conductas que afectan la interacción social del consumidor.
El sexismo en el contexto social puede estar creando situaciones en donde el afrontamiento de sexismo percibido tiende a relacionarse con un consumo excesivo de alcohol mediado por el malestar psíquico13. También se ha encontrado que en mujeres con niveles más bajos de sexismo estructural existe una asociación entre este y un mayor consumo de alcohol y consumo excesivo de alcohol14. Lo que señala la importancia de comprender el sexismo en el contexto social, y las situaciones que este genera.
En México los estudios de sexismo ambivalente son limitados, los pocos estudios localizados han abordado la variable de manera exploratoria, encontrando niveles de sexismo moderado-alto en población adolescentes, no se encontró diferencia de los niveles de sexismo hostil y benévolo entre hombres y mujeres15. Otro estudio es el de González-Rivera y colaboradores16 donde se encontró que el sexismo son parte de una dinámica de poder, reforzando la desigualdad entre los sexos, donde las mujeres con ideas sexista hacia las mujeres, tienden a estar más de acuerdo con el sexismo hacia los hombres, pues tienen arraigados los estereotipos de género que sostienen al sexismo.
Partiendo desde los supuestos de la teoría del sexismo ambivalente, que plantea que los estereotipos que se idealizan con las ideas sexistas marcan el comportamiento que debe tener un individuo, en donde la mujer a través de un sistema articulado de recompensas y de castigos se les marca cual debe ser su comportamiento, clasificándolas como mujeres malas o mujeres buenas, en donde las primeras merecen ser tratadas con hostilidad y las buenas con benevolencia4. Esto puede ser una explicación de la brecha en los niveles de consumo entre hombres y mujeres, en donde el hombre siendo la figura de autoridad y con menos presión de estereotipos podría tener una normatividad de consumo más flexible que la de las mujeres. De igual manera partiendo del mismo supuesto se podría explicar la disminución o acortamiento de brecha entre la diferencia de consumo entre hombres y mujeres, en donde el empoderamiento femenino y los cambios sociales en materia de derechos de las mujeres rompe con los estereotipos que limitan o condicionan el consumo de la mujer.
Por lo anterior el objetivo del presente estudio fue conocer la relación del sexismo ambivalente y el consumo de alcohol en adolescentes.
Materiales y métodos
Estudio cuantitativo no experimental de tipo correlacional descriptivo de corte transversal. La población de estudio estuvo conformada por un universo de 216 estudiantes de una preparatoria pública del municipio del Fuerte, Sinaloa, México. El cálculo de la muestra se hizo a través de programa NetQuest con los siguientes parámetros de estimación: el 50% de heterogeneidad, con un nivel de confianza del 95% y un margen de error del 5% dando como muestra final un total de 139 adolescentes los cuales fueron seleccionados mediante muestreo aleatorio estratificado (grado académico). Los Intrumentos utilizados para medir las variables de estudio fueron: Inventario de Sexismo Ambivalente para Adolescentes (ISA-A)17 adaptación del Ambivalent Sexism Inventary (ASI) elaborado Glick y Fiske4, la cual está compuesta por 20 ítems que miden el nivel de Sexismo Hostil (SH) y sus tres dimensiones: Sexismo Hostil Paternalista (SHP), Sexismo Hostil Diferenciación de Género (SHDG), Sexismo Hostil Sexualidad (SHS) y el nivel de Sexismo Benévolo (SB) en 3 dimensiones Sexismo Benévolo Paternalista (SBP), Sexismo Benévolo Diferenciación de Género (SBDG), Sexismo Benévolo Sexualidad (SBS).
Para medir el consumo de alcohol se utilizó el AUDIT, por sus siglas en inglés (Alcohol Use Disorders Identification Test), la escala adaptada para población mexicana por De la Fuente y Kershenobich18, este instrumento examina el consumo nocivo de alcohol. Está compuesto por 10 preguntas de opción múltiple (puntuación de 0 a 4) correspondientes a 3 dominios, del ítem 1 al 3 determinan la cantidad y frecuencia de consumo de alcohol (consumo de riesgo), de 4 al 6 corresponden a síntomas de dependencia (consumo dependiente) y finalmente los reactivos del 7 al 10 identifican la experimentación de daños y consecuencias negativas a causa del alcohol (consumo perjudicial o dañino). La escala general de este instrumento oscila de 0 a 40, en el que a mayor puntación indica mayor probabilidad de consumo perjudicial.
Para iniciar el procedimiento de colecta de datos, primeramente, se buscó la autorización del Comité de Investigación y el Comité de Ética en Investigación de la Facultad de Enfermería Mochis de la Universidad Autónoma de Sinaloa (CEI-013). Una vez autorizado por dichos comités se buscó también la autorización de los directivos de la preparatoria pública en la que se realizó la colecta de datos. Posteriormente se pasó a las aulas de los grupos seleccionados, explicando detalladamente el objetivo investigación y respondiendo a las dudas de los estudiantes. Se hizo entrega de consentimiento y asentimiento informado a los estudiantes que aceptaron participar. En un segundo momento se recogió el consentimiento de padres y/o tutores y asentimiento informado del adolescente firmado y se acomodaron a los participantes en el aula cuidando la privacidad al llenar sus cuestionarios. Se coloco una urna para que, al término, los participantes depositaran sus cuestionarios llenos. Por último, se agradeció a los adolescentes por su participación y disponibilidad en la aplicación de los cuestionarios.
Para el análisis de datos se utilizó el programa estadístico Statical Package for the Social Sciences (SPSS) versión 24. En primera estancia para conocer la confiabilidad de los instrumentos de medición se realizó la prueba de confiabilidad de Alpha de Cronbach, posteriormente para conocer la distribución de las variables continuas se realizó la prueba de Kolmogorov-Smirnov con corrección de Lilliefors, dado que los datos no presentaron una distribución normal, se utilizaron pruebas no paramétricas. Estas pruebas son apropiadas cuando no se cumple el supuesto de normalidad (Field, 2013)19. Se aplicó la prueba de correlación Rho de Spearman para analizar la relación entre variables y la prueba U de Mann-Whitney para comparar diferencias por sexo (Siegel & Castellan, 1988)20.
Resultados
Antes de presentar los hallazgos relacionados con las variables de estudio, se evaluó la confiabilidad de interna de los instrumentos utilizados. El Inventario de Sexismo Ambivalente para Adolescentes mostró una adecuada consistencia interna, con un Alpha de Cronbach de .85 para la escala general. Por su parte el cuestionario AUDIT, empleado para medir el consumo de alcohol, obtuvo un Alpha de Cronbach de .88, indicando también una alta confiabilidad.
Respecto a la normalidad de los datos, se realizaron pruebas estadísticas que mostraron una distribución no normal en la mayoría de las variables y subescalas (ISA-A [D=.074, p=.200], SHP [D=.105, p=.011], SHDG [D=.094, p=.034], SHS [D=.128, p=.001], SBP [D=.183, p=.001], SBDP [D=.068, p=.200], SBS [D=.092, p=.040]; AUDIT [D=.141, p=.001], consumo sensato [D=.167, p=.001], consumo dependiente [D=.271, p=.001], consumo perjudicial [D=.245, p=.001]), por lo que se optó por utilizar pruebas no paramétricas en los análisis posteriores.
La muestra estuvo conformada por adolescentes de entre 15 y 18 años de edad, con una media de 16.65 años (DE=.984). En cuanto al sexo, el 51.1.% fueron mujeres y el 48.9% hombres. Con relación al grado escolar, el 46% cursaba el tercer grado de preparatoria, el 30% el primero y el 23% se encontraba en segundo grado.
En relación con la variable de sexismo se encontró que las frases sexistas más aceptadas por los adolescentes son de las subescalas de sexismo benévolo paternalista, donde se menciona que los chicos deben de cuidar a las chicas y que las chicas deben de ser queridas y protegidas por los chicos. En la tabla 1 se presentan las frases sexistas separadas por las diferentes subescalas del sexismo ambivalente.
Tabla 1 Frases sexistas más aceptadas por los adolescentes.
| Frases sexistas más aceptadas por los adolescentes | ||
|---|---|---|
| M | DE | |
| Sexismo Hostil Paternalista | ||
| Los chicos son más fuertes que las chicas | 3.34 | 1.53 |
| Los chicos deben controlar con quienes se relacionan sus novias | 2.56 | 1.57 |
| Las chicas deben ayudar más a sus madres en casa que los chicos | 2.59 | 1.44 |
| A las chicas les va mejor en las tareas de casa, mientras que los chicos son mejores para reparar cosas | 3.35 | 1.31 |
| Sexismo Hostil Diferenciación de Género | ||
| Las chicas saben como conseguir lo que quieren de los chicos | 3.39 | 1.50 |
| A veces las chicas utilizan lo de ser “chicas” para que las traten de manera especial | 3.72 | 1.37 |
| Cuando los chicos ganan a las chicas en una competición generalmente, ellas se quejan de haber sido discriminadas | 3.26 | 1.44 |
| Sexismo Hostil Sexualidad | ||
| Las chicas se ofenden muy fácilmente | 3.87 | 1.40 |
| Las chicas suelen interpretar comentarios inocentes como machistas | 3.31 | 1.29 |
| Las chicas suelen exagerar sus problemas | 3.62 | 1.32 |
| Sexismo Benévolo Paternalista | ||
| Las chicas con la excusa de la igualdad pretenden tener más poder que los chicos | 3.23 | 1.46 |
| Por la noche los chicos deben acompañar a las chicas hasta su casa para que no les ocurra nada malo | 4.88 | 1.23 |
| Las chicas deben de ser queridas y protegidas por los chicos | 4.93 | 1.20 |
| Los chicos deben cuidar a las chicas | 4.91 | 1.19 |
| Sexismo Benévolo Diferenciación de Género | ||
| Un buen novio debe estar dispuesto a sacrificar cosas que le gustan para agradar a su chica | 3.42 | 1.62 |
| En caso de una catástrofe las chicas deben ser salvadas antes que los chicos | 3.49 | 1.41 |
| Las chicas tienen una mayor sensibilidad hacia los sentimientos de los demás que los chicos | 4.16 | 1.34 |
| Sexismo Benévolo Sexualidad | ||
| Para los chicos es importante tener novia | 3.71 | 1.38 |
| Tener novio(a) es esencial para alcanzar la verdadera felicidad en la vida | 2.90 | 1.42 |
| Un chico puede sentirse incompleto si no sale con una chica | 3.03 | 1.49 |
Fuente: Inventario de Sexismo Ambivalente para Adolescentes M=Media, DE=Desviación estándar, ISA-A, n=139
Al comparar la variable sexismo ambivalente por sexo, se encontraron diferencias significativas en la escala general de sexismo ambivalente, así como en las subescalas SH, SHP, SHDG, SB, SBP y SBS, donde los hombres obtuvieron medias y medianas más altas, en comparación con las mujeres (Tabla 2). Es decir, los hombres tienen mayores ideas y creencias sexistas en comparación con las mujeres.
Tabla 2 Comparación de sexismo ambivalente por sexo.
| Comparación de sexismo ambivalente por sexo | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| n | M | Mdn | DE | U | p | ||
| EGSA | Hombre | 71 | 75.44 | 77.50 | 17.19 | 1693.00 | .002 |
| Mujer | 68 | 68.01 | 70.00 | 13.35 | |||
| SH | Hombre | 71 | 34.94 | 36.00 | 9.55 | 1825.50 | .013 |
| Mujer | 68 | 31.15 | 32.00 | 8.12 | |||
| SHP | Hombre | 71 | 12.75 | 14.00 | 4.65 | 1853.50 | .018 |
| Mujer | 68 | 10.97 | 10.00 | 3.93 | |||
| SHDG | Hombre | 71 | 11.25 | 12.00 | 3.26 | 1689.00 | .002 |
| Mujer | 68 | 9.52 | 10.00 | 3.24 | |||
| SHS | Hombre | 71 | 10.94 | 12.00 | 3.70 | 2171.00 | .304 |
| Mujer | 68 | 10.66 | 11.00 | 3.06 | |||
| SB | Hombre | 71 | 40.50 | 42.00 | 9.41 | 1672.50 | .002 |
| Mujer | 68 | 36.85 | 37.00 | 7.11 | |||
| SBP | Hombre | 71 | 18.54 | 20.00 | 4.15 | 1794.00 | .009 |
| Mujer | 68 | 17.36 | 18.00 | 3.36 | |||
| SBDG | Hombre | 71 | 11.51 | 12.00 | 3.46 | 2001.50 | .081 |
| Mujer | 68 | 10.63 | 10.00 | 3.37 | |||
| SBS | Hombre | 71 | 10.44 | 11.00 | 3.37 | 1744.50 | .005 |
| Mujer | 68 | 8.85 | 9.00 | 2.84 | |||
Fuente: EGSA= Escala General de Sexismo Ambivalente, SH=Sexismo Hostil, SHP= Sexismo Hostil Paternalista, SHDG= Sexismo Hostil Diferenciación de Género, SHS= Sexismo Hostil Sexualidad, SB=Sexismo Benévolo, SBP= Sexismo Benévolo Paternalista, SBDG= Sexismo Benévolo Diferenciación de Género, SBS= Sexismo Benévolo Sexualidad, M=Media, Mdn=Mediana, DE=Desviación estándar, U= U de Mann-Whitney, p= Significancia estadística, n=139
En relación al consumo de alcohol el 74.8% de la población de estudio manifiesta haber consumido alcohol alguna vez en la vida, el 69.8% en el último año y el 30.9% en el último mes, la edad de inicio de consumo con mayor frecuencia fue entre los 15 y 16 años con un porcentaje del 52.5%. El porcentaje de puntaje del consumo de alcohol es de 45.3% de siete o menos puntos y el 24.5% de 8 a 40 puntos.
En cuanto a la comparación del tipo de consumo por sexo se encontró que existe una diferencia significativa en la puntuación total del AUDIT, así como en la puntuación en las subescalas consumo de riesgo, consumo dependiente y consumo perjudicial en las que los hombres obtuvieron medias y medianas más altas en comparación con las mujeres (Tabla 3).
Tabla 3 Comparación del tipo de consumo de alcohol y subescalas por sexo.
| Comparación del tipo de consumo de alcohol y subescalas por sexo | |||||||
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| n | M | Mdn | DE | U | p | ||
| AUDIT | |||||||
| Mujer | 44 | 4.75 | 4.00 | 3.96 | 681.0 | .001 | |
| Hombre | 53 | 8.03 | 7.00 | 5.56 | |||
| Consumo de riesgo | |||||||
| Mujer | 44 | 2.54 | 2.00 | 1.71 | 593.5 | .033 | |
| Hombre | 53 | 4.50 | 4.00 | 2.43 | |||
| Consumo dependiente | |||||||
| Mujer | 44 | 0.63 | 0.00 | 1.12 | 898.0 | .033 | |
| Hombre | 53 | 1.09 | 1.00 | 1.48 | |||
| Consumo perjudicial | |||||||
| Mujer | 44 | 1.56 | 1.00 | 2.30 | 896.5 | .043 | |
| Hombre | 53 | 2.43 | 2.00 | 2.73 | |||
Fuente: M= Media, Mdn= Mediana, DE= Desviación estándar, U= U de Mann-Whitney, p= Significancia estadística, AUDIT=Prueba de Identificación de Trastornos Debidos al Consumo de Alcohol, n 1 Consumidores de alcohol= 97
En la prueba de correlación lo resultados muestran una relación positiva y significativa entre el sexismo y el consumo de alcohol, en donde el SHP, SB y SBP se relaciona con el puntaje total del AUDIT. También se encontró que el SH, el SHP, SB y el SBP se relacionan con el consumo sensato, además que SB se relaciona positiva y significativamente con el consumo dependiente y perjudicial (Tabla 4). Esto quiere decir que entre mayores ideas y creencias sexistas mayor es el consumo de alcohol en los adolescentes.
Tabla 4 Relación de las variables de estudio.
| Variable | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1.Sexismo ambivalente | 1 | |||||||||||
| 2.Sexismo hostil | .908** | 1 | ||||||||||
| 3.Sexismo hostil paternalista | .793** | .842** | 1 | |||||||||
| 4.Sexismo hostil diferenciación del sexo | .706** | .770** | .456** | 1 | ||||||||
| 5.Sexismo hostil sexualidad | .680** | .785** | .481** | .512** | 1 | |||||||
| 6.Sexismo benévolo | .877** | .611** | .559** | .490** | .418** | 1 | ||||||
| 7.Seximo benévolo paternalista | .788** | .595** | .494** | .503** | .469** | .822** | 1 | |||||
| 8. Sexismo benévolo diferenciación sexo | .689** | .465** | .423** | .352** | .318** | .817** | .568** | 1 | ||||
| 9.Sexismo benévolo sexualidad | .611** | .405** | .412** | .336** | .207** | .729** | .393** | .405** | 1 | |||
| 10.Consumo de Alcohol | .195 | .158 | .214* | .080 | .005 | .233* | .211* | .192 | .158 | 1 | ||
| 11.Consumo de riesgo | .212* | .216* | .238* | .150 | .079 | .208* | .254* | .198 | .053 | .830** | 1 | |
| 12.Consumo dependiente | .165 | .076 | .169 | -.013 | -.003 | .237* | .175 | .181 | .204* | .681** | .522** | 1 |
| 13.Consumo perjudicial | .176 | .140 | .171 | .097 | -.004 | .206* | .169 | .168 | .162 | .808** | .431** | .406** |
Fuente: Escala General de Sexismo Ambivalente y subescalas, AUDIT y subescalas, p= Significancia estadística, * p<.05 ** p<.01, n=139
Discusión
Dentro de los resultados de la presente investigación, se puede resaltar que se encontraron prevalencias de consumo de alcohol elevadas, las cuales coincide con estudios en población con características geográficas similares21,22. Pero observando las prevalencias encontradas en este estudio, se puede apreciar que estas son más elevadas a las dadas a conocer por otros autores que realizaron estudios en poblaciones con características geográficas diferentes23,24. Los resultados también difieren con las estimaciones nacionales en adolescentes, reportadas por la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco11 las cuales son menores a las del presente estudio. La diferencia de las cifras en este estudio en comparación con las correspondientes a otras regiones del país y las nacionales, pueden deberse al contexto cultural del adolescente de la muestra, en el cual está socialmente arraigado el consumo alcohol.
En cuanto a la puntuación del AUDIT se encontró que el porcentaje de adolescentes de este estudio que presentan un consumo sensato es mucho mayor al porcentaje de adolescentes que presentan un consumo de riesgo. Estos resultados son similares a lo encontrado por Ahumada-Cortez y colaboradores25, por lo que existe la necesidad de reflexionar sobre estos hallazgos, ya que las características de la población adolescente representan un riesgo para el progreso del consumo. Ante esto se podría considerar cualquier tipo de consumo en esta población, como un consumo de riesgo10.
Abordando la comparación del consumo de alcohol por sexo se encontró una diferencia significativa, en donde los hombres obtuvieron medias y medianas más altas en la puntuación del AUDIT, lo que significa que existe un mayor nivel de consumo en hombres en comparación con las mujeres, lo que es consistente con lo reportado en la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas Alcohol y Tabaco11. Estas diferencias entre medias y medianas se puede deber a que los estereotipos marcados por la sociedad, marcan que el consumo en hombres es socialmente más aceptable en comparación con las mujeres. Sin embargo, la diferencia estadística encontrada en este estudio se puede contrastar con los resultados obtenidos por Alonso-Castillo26 en adolescentes de secundaria del estado de Nuevo León, México, en donde los resultados mostraron, que si bien, los hombres presentaron medias y medianas más elevadas, estadísticamente la comparación no fue significativa. Esta discrepancia se puede deber a la diferencia contexto socioeducativo de las muestras, ya que el año escolar que cursa se convierte en un indicador en la exposición al alcohol27.
Al analizar las ideas sexistas más aceptadas o arraigadas en los adolescentes de este estudio, se pueden ver resultados similares a los de Arenas-Rojas15 en donde los adolescentes perciben a la mujer en un estereotipo vulnerable y que el hombre siendo más fuerte, debe tomar responsabilidad de la integridad y bienestar de la mujer. Esto denotado por la aceptación entre los adolescentes en este estudio de frases como,
y“los chicos deben cuidar a las chicas”
, lo que se puede deber a los roles asignados a los hombres y las mujeres en la sociedad mexicana, en donde el hombre se le asigna un papel de responsable de su pareja y la familia y a la mujer como un ser dependiente de la figura del hombre28.“las chicas deben de ser queridas y protegidas por los chicos”
Los resultados de la comparación del sexismo ambivalente en el presente estudio, al igual que en la comparación de consumo de alcohol por sexos, en el sexismo ambivalente y subescalas se encontró una diferencia estadísticamente significativa con medias y medianas más elevadas en los hombres, lo que quiere decir que los hombres son más sexistas que las mujeres. Lo que coincide con Janos y Espinoza29, en el cual se encontró que el nivel de sexismo en hombres es mayor que el de las mujeres, esto en población adulta. Estos resultados se pueden deber a la cultura familiar y social en la que el adolescente mexicano se desarrolla, debido a que desde pequeños los padres a través de la crianza, inculcan estereotipos y roles muy marcados, en los que el hombre debe ser el proveedor, protector y el responsable de la familia28.
Al examinar la relación entre las variables se observa que el sexismo ambivalente se relaciona positiva y significativamente con el consumo sensato, además se encontró el SH y el SHP se relacionó positivamente con el consumo sensato. También se encontró una relación positiva entre el SHP el puntaje total del AUDIT. Ante esto, no se ha localizado literatura disponible sobre la relación de estas variables en específico, pero se pueden localizar estudios que abordan aspectos vinculados al sexismo ambivalente2,30,31.
Arciniega, Tovar y Anderson32 sugieren que el machismo y el caballerismo, podrían equivaler al sexismo hostil y al sexismo benévolo, respectivamente. Estudios mencionan que los resultados sugieren que las creencias tradicionales del machismo están relacionadas con el consumo general de alcohol y el consumo excesivo de alcohol entre los hombres latinos32,33. Así mismo, Ceballos34 encontró que las creencias machistas estaban positivamente relacionadas con varias expectativas de alcohol para las mujeres. Estos hallazgos apoyan los resultados de la presente investigación sobre las dimensiones del sexismo hostil, que se relacionan positiva y significativamente con el consumo de alcohol.
Otros de los hallazgos de la presente investigación es que el SB y todas sus subescalas se relacionaron positivamente con el consumo sensato, el SBP se relacionó positivamente con el puntaje total del AUDIT y el consumo sensato. Por último, se encontró que el SBS se relacionó positivamente con el consumo dependiente. Esto coincide con estudios que abordan el caballerismo, el cual, como ya se explicó anteriormente, está vinculado con aspectos del sexismo benévolo32. Tomando en cuenta esto, se pueden encontrar estudios que coinciden con los resultados de la presente investigación. Por ejemplo, Perrotte35, sugiere que el caballerismo se relaciona con el consumo excesivo de alcohol menos frecuente en muestra universitaria latina32. Sin embargo, también se encontraron dos estudios en donde muestran que no existe una asociación entre el caballerismo y el consumo alcohol32,36. Esto se puede deber a que, si bien la variable caballerismo también tiene que ver con los roles de género afectivos y prosociales, las dimensiones que se abordan pueden competer a situaciones diferentes en las ideologías del sexismo benévolo.
Por último, se puede concluir que, con los resultados de la presente investigación, queda a la luz que las ideologías de género como el sexismo ambivalente, pueden estar influyendo en la conducta de consumo de los individuos, en donde el problema más fuerte es en hombres. Sin embargo, por la escasez de evidencia que ayude a contrastar lo encontrado, denota la necesidad de estudios en esta línea de investigación que ayuden a establecer un marco teórico que unifique el conocimiento sobre las variables. Esto sería de gran importancia al momento de emprender acciones dirigidas a generar una reflexión sobre el sexismo ambivalente, buscando mejorar la interacción social y cultural entre los adolescentes y su entorno. También es de suma importancia para adoptar nuevas estrategias en la atención y prevención del consumo de alcohol, debido a que las cifras en este estudio, estudios similares y las estimaciones nacionales sobre el consumo de alcohol, muestran que, pese a los esfuerzos por prevenir y disminuir el consumo de alcohol en menores de edad y adolescentes, este sigue presente.
Dentro de las limitaciones del presente estudio se puede encontrar el diseño de la investigación, que al ser un estudio descriptivo correlacional solo presenta la relación entre las variables, pero no se puede inferir causalidad entre las mismas, por lo que se sugiere realizar estudios longitudinales para conocer el comportamiento de las variables de estudio. Además, al ser la población de estudio de una sola preparatoria rural no se puede generalizar los resultados, por lo que es necesario replicar el estudio para conocer si los resultados se mantienen en diferentes contextos a nivel nacional y en población diferente.
Conclusiones
Es importante mencionar que es poca la evidencia disponible de sexismo ambivalente, esto podría deberse a que en contexto mexicano, la cultura es un factor presente para que estas conductas se encuentren normalizadas y sean indiferentes para la población. En los resultados de la presente investigación se encontró una relación entre las variables de estudio, es decir que el sexismo presentó una relación positiva con el consumo de alcohol. Se sugiere que en futuros estudios se haga la comparación entre diferentes grupos poblacionales, además de estudios longitudinales para identificar la presencia de estas conductas a través del tiempo.










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