Los artefactos de origen vegetal, como trenzas y cuerdas, tienen una capacidad de conservación muy reducida en ambientes tropicales. Así, las publicaciones que tratan sobre este tipo de artefactos ya representan un hecho peculiar a considerar entre los estudios arqueológicos. El caso de este libro, resultado de una tesis doctoral, es bastante innovador. En la publicación se presentan y discuten los materiales tejidos, además de los aspectos funcionales y formales de los artefactos, basados en las formas de hacer que indican cómo estas acciones pueden ser entendidas en las circunstancias arqueológicas en las que se encontraron. El libro indica ocurrencias en el noreste, en refugios en Minas Gerais, en los sambaquis1 de Santa Catarina y algunas colecciones aisladas. Su principal contribución es incluir este tipo de artefactos, con sus técnicas y tecnologías, en el conocimiento sobre la arqueología brasileña.
Hay varias visiones acerca del universo de registros arqueológicos en todo el mundo, cada una de ellas directamente vinculada a realidades específicas que presentan tipos particulares de registros. En cada país, en cada circunstancia ambiental, hay una serie de vestigios que se hacen públicos, bien para especialistas o para el público en general. Dichos sucesos, que caracterizan los puntos de vista sobre los hallazgos de esta naturaleza, van desde las pirámides egipcias del norte de África hasta aquellas que se encuentran tanto en México como en Perú, por no mencionar los grandes conjuntos de vasijas griegas y romanas, o las construcciones de Stonehenge en Inglaterra. En el caso de la arqueología en suelo brasileño, estas concepciones también tienen un cierto grado de variedad, desde los sambaquis de la costa sur y sureste, pasando por el arte rupestre diseminado por todo el territorio, hasta los restos cerámicos, con las diversas urnas funerarias, y líticos, con puntas de flecha y zoolitos,2 por ejemplo. Pero al abordar el trenzado, el cordaje y el tejido de cestas, las referencias se vuelven cada vez más raras, dada la dificultad de preservar este tipo de evidencia en una región con un clima tropical como el de Brasil.
Los artefactos producidos a partir de material de fibra y hojas de plantas necesitan una estabilidad climática y de humedad muy específica para que puedan encontrarse hoy en día por medio de trabajos arqueológicos. Sólo en condiciones especiales, sin exceso de humedad y con temperaturas estables, pueden sobrevivir los objetos de origen vegetal. Las noticias aisladas interfieren en la profundidad en la que estos artefactos pueden estudiarse, pues a menudo sirven sólo como una ilustración sobre el estado de conservación del registro arqueológico. En este contexto se presentó la tesis doctoral de Rodrigo Lessa Costa en 2016, bajo la orientación de la profesora Tania Andrade Lima, en el programa de posgrado en arqueología del Museo Nacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro, que trató de abordar el tema de la investigación arqueológica sobre “Paja y tala: la tecnología del trenzado entre grupos prehistóricos brasileños”, para sistematizar el enfoque del material trenzado en las más variadas técnicas y usos. De esta preocupación surge el libro A arte de trançar na pré-história brasileira -el arte de trenzar en la prehistoria brasileña-, en 2019, escrito en coautoría por Lessa Costa y Andrade Lima, objeto de esta revisión.
Como ya ha sido advertido en otros espacios, se debe tener cuidado de no estropear la lectura de las partes interesantes e incurrir en lo que se conoce como spoiler, es decir, adelantar algún aspecto de la información en forma prematura. Aquí intentaremos presentar una visión general del trabajo y señalar su importancia para los estudios arqueológicos, así como lo que se puede esperar de su contenido. El libro, en la medida en que trata de este tipo de artefacto en particular, tiene como objetivo localizar, identificar y analizar colecciones de trenzados, cestas y cuerdas diseminadas por varias instituciones en Brasil. Además de en el territorio nacional, Lessa Costa trabajó en un doctorado sándwich3 en la Universidad Mercyhurst, en Pennsylvania, con una de las más grandes autoridades en asuntos de esta naturaleza, el profesor James Adovasio. A lo largo de este camino, las referencias de origen arqueológico se enriquecieron con una serie de indicaciones de estudios antropológicos sobre los trenzados, entre ellos los de Berta G. Ribeiro y Lúcia Hussak van Velthem, por ejemplo.
Este libro consta de siete capítulos y las consideraciones finales, en las que se presentan los argumentos para mostrar mayor interés en los análisis e interpretaciones sobre las formas de hacer, distribuir y usar estos artefactos. En su capítulo inicial se hace referencia a las condiciones preliminares para el planteamiento de los artefactos de origen vegetal a ser tratados dentro del alcance de la arqueología y se explican los conceptos, materias primas y técnicas de manufactura de cestería y cordaje. A continuación, se muestran las evidencias indirectas de estos artefactos en la documentación arqueológica, tales como impresiones en negativo o representaciones de cestería en las iconografías. El capítulo termina con una discusión sobre los aspectos funcionales y simbólicos del tejido de cestas, así como sobre sus procedimientos analíticos.
El segundo capítulo trata de cuestiones de preservación de los artefactos de cestería procedentes de circunstancias arqueológicas. Con este objetivo, se indican las formas elementales de conservación preventiva de la cestería arqueológica, el cuidado en su manejo e iluminación, así como las acciones e intervenciones de conservación requeridas para estos artefactos. En el tercero, se busca traer la ayuda de fuentes históricas para la comprensión de la existencia social de este tipo de objeto de fibra, al tratarse del uso de varias plantas de Brasil en el siglo XVI, así como sus usos en situaciones rituales y simbólicas al comienzo de la colonización. Finalmente, se presentan las fuentes posteriores a los siglos XVI y XVII, y se elaboran algunas consideraciones sobre el potencial informativo de estos documentos.
En los capítulos cuarto, quinto y sexto se presenta la distribución de los objetos de fibra en las regiones brasileñas. En el capítulo cuarto se aborda el análisis de artefactos procedentes del noreste de Brasil, en sus contextos arqueológicos; se indican los acervos de los sitios Furna do Estrago y Alcobaça, ambos en Pernambuco, así como los diversos sitios palafíticos en la Baixada Maranhense, en Maranhão, y cómo se relacionan con el resto de evidencias de estos sitios y con algunas consideraciones preliminares. En el capítulo quinto se hace referencia a las colecciones en la región sudeste de Brasil; se indican los acervos de los sitios de Gruta do Gentio II y Lapa do Boquete, ambos en Minas Gerais, y se relacionan estas evidencias con los otros elementos del registro arqueológico de estos sitios. El capítulo sexto se centra en la región sur, con sus variados registros arqueológicos; comienza su presentación con el material procedente de los sambaquis Cubatão I y Espinheiros II, en São Paulo, y los artefactos de la colección de Balbino de Freitas, originarios de Rio Grande do Sul; los del sitio Alfredo Wagner, en Santa Catarina, y algunos sitios pertenecientes a la tradición Taquara.4
En el séptimo y último capítulo se discute el papel de la tecnología del trenzado dentro de los diferentes grupos y regiones en los que se observó su ocurrencia. También aborda la amplia profundidad cronológica que presentan estos artefactos, con dataciones que alcanzan los 6 000 años a. p.5 y pueden llegar a los 12 000 a. p. Asimismo, se establecen las correlaciones y la continuidad de las diferentes tecnologías de trenzado, cestería y cordaje con las del registro histórico y las poblaciones etnográficas actuales. En la finalización de su libro, Lessa Costa y Andrade Lima señalan algunas lagunas, por las más variadas razones, sobre la no inclusión de algunas ocurrencias de objetos de fibra en el contexto del noreste, como en el caso del estado de Paraíba, o sitios en la región del centro oeste, como el de Santa Elina, en Mato Grosso do Sul. Cabe señalar aquí que el libro no trata elementos de la región norte del país, pero esto se explica fácilmente, debido a los altos niveles de humedad que presenta esta región extremadamente tropical.
Por lo tanto, esta temática saca a la luz un universo técnico y tecnológico que no se había abordado en forma adecuada dentro de la arqueología en su conjunto, y en la de Brasil en específico, con lo cual se llena un vacío importante y serio para la comprensión de las poblaciones que ocuparon el territorio de este país y proporcionaron fundamentos para las poblaciones indígenas que han llegado hasta nuestros días y han establecido sus formas de vida. Por ello, A arte de trançar na pré-história brasileira marca un acercamiento al área de la antropología en la discusión de las formas de hacer los diferentes artefactos con los que los arqueólogos se encuentran en sus investigaciones.6 Esto demuestra un mayor intercambio entre las dos disciplinas en la actualidad, el cual aún requiere fortalecimiento.










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