ANTECEDENTES
Con excepción de las sociedades donde existe el aborto selectivo, los nacimientos son del orden de entre 104 y 107 niños por cada 100 niñas. Las fluctuaciones en este radio se han atribuido a diferentes causas que van desde la radiación, sociedades patriarcales, variaciones hormonales, niveles de estrés durante el embarazo, entre otros factores.1,2 Poco tiempo después del final de la primera y segunda Guerra Mundial se observó un aumento considerable en los nacimientos de varones.3 Esos datos sugieren que durante periodos de violencia extrema se favorece el nacimiento de niñas mediante un mecanismo desconocido; sin embargo, no hay evidencia concluyente que respalde tal afirmación. De ser cierta tal enunciación, el aumento en los nacimientos de niñas también podría ocurrir en áreas con cifras de violencia menores a las de una guerra.
En ese sentido, en los últimos años, México ha experimentado un incremento en la violencia resultante de la disputa territorial entre los grupos del crimen organizado, que se ha reflejado en un incremento de los homicidios.4 Con base en lo anterior, el objetivo de este estudio fue: evaluar la asociación entre la tasa de mortalidad por homicidios y el radio de nacimientos hombre-mujer en México de los años 2000 al 2020.
MATERIALES Y MÉTODOS
Estudio observacional, longitudinal y retrospectivo. La tasa de mortalidad ajustada por homicidios a nivel mundial se estimó mediante el método directo. La asociación se evaluó con regresión de Poisson y univariante.
La población total anual mexicana del periodo de estudio (2000-2020) se obtuvo de los censos de población y vivienda reportados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En los años que no hubo censo, la población anual se estimó por interpolación lineal entre los censos. La cantidad de homicidios en México se obtuvo de las bases de datos del INEGI, agrupadas según la Clasificación Internacional de Enfermedades, 10ª revisión (ICD10). Se extrajeron las defunciones clasificadas según los siguientes códigos de la ICD10: X85 a Y09 y Y87.1 (agresiones por drogas, medicamentos, sustancias, ahorcamiento, estrangulamiento, ahogamiento, disparo de arma de fuego, material explosivo, objetos cortantes o sin filo, empujones, por fuerza corporal, agresión sexual, negligencia, abandono, y las no especificadas). Por último, el radio de nacimientos M-F anual también se obtuvo de la página web del INEGI. Todos los datos están disponibles en la página web (https://www.inegi.org.mx/temas/).La mortalidad por homicidios se reportó como tasa ajustada por cada 100,000 habitantes, calculada con el método directo y utilizando la población mundial estándar.5 El análisis de tendencias de la mortalidad se procesó en el programa Joinpoint versión 5.4.0 del National Cancer Institute de los Estados Unidos (https://surveillance.cancer.gov/joinpoint/).
La asociación entre las muertes por homicidios y el radio de nacimientos M-F se evaluó mediante la correlación de Poisson y regresión lineal univariada. Para el análisis estadístico se utilizó el programa NCSS 12, un valor de p ≤ 0.05 se consideró estadísticamente significativo.
RESULTADOS
La tasa promedio de homicidios fue de 17.3 por cada 100,000 habitantes. Se observó un incremento significativo en las tasas de homicidios; pasó de 12.31 en el año 2000 a 26.6 por cada 100,000 habitantes en el 2020. El cambio porcentual anual (APC) fue de 5.4 (p < 0.05). El radio promedio de nacimientos M-F del mismo periodo fue de 1.013. Al igual que los homicidios, se observó un aumento significativo en el radio de nacimientos M-F, que pasó de 1.0 en el año 2000 a 1.03 en 2020; APC = 0.24 (p ≤ 0.01). Figura 1

Figura 1 Tendencias de la mortalidad por homicidios y de la proporción de nacimientos M-F en México.
El análisis de correlación de Pearson reveló una asociación positiva significativa entre el radio de nacimientos M-F y la tasa de mortalidad por homicidios. El análisis univariado también mostró una asociación significativa con un coeficiente β1 de 0.002 (p < 0.05) y un βa de 0.9772 (p < 0.05). Figura 2
DISCUSIÓN
Se analizó la asociación de la mortalidad por homicidios y el radio de nacimientos M-F. A la fecha, este es el primer estudio que analiza tal asociación. Los estudios previos se han enfocado en la variación de la proporción de nacimientos M-F después de guerras;6 es decir, periodos de extrema violencia.
Con respecto al radio de nacimientos M-F, los resultados obtenidos son menores a la media mundial y, contrario a lo observado en este estudio, en el ámbito mundial el radio de nacimientos M-F disminuyó en el periodo de estudio que pasó de 107.5 en el año 2000 a 105.8 en el 2020.7
Los resultados de asociación indicaron que el aumento de homicidios se acompaña de un incremento en el radio de nacimientos M-F; es decir, que la violencia, al parecer, favorece el nacimiento de niños del sexo masculino. Una de las posibles explicaciones de este resultado es que el aumento de muertes por causas violentas en México podría haber incrementado los niveles de estrés en la población general. Esto podría sugerir que los bajos niveles de estrés, en comparación con los de una guerra, también favorecerían el nacimiento o concepción de nacidos de sexo masculino. Se ha reportado que el estrés altera las concentraciones de hormonas sexuales en uno y otro sexo8 y las variaciones en esas concentraciones se han propuesto como explicación para las variaciones en la proporción de sexos al nacer. De esta forma, las concentraciones elevadas de testosterona y estrógeno en los padres alrededor del momento de la concepción se asocian con nacimientos de niños, mientras que las concentraciones altas de gonadotropinas y progesterona se asocian con nacimientos de niñas.9
Está reportado que el estrés en las mujeres favorece los nacimientos masculinos, mientras que el estrés en hombres da pie a los nacimientos femeninos.10 Tomando en cuenta que los hombres tienden a reportar niveles de estrés más bajos que las mujeres,11 es probable que el nivel de violencia en México genere más estrés en mujeres, pero no lo suficiente en hombres, lo que de esta manera favorece los nacimientos masculinos.
Es importante considerar que, si bien el análisis se hizo de manera objetiva, es probable que existan errores en los registros de homicidios, y en el radio de nacimientos M-F por parte del INEGI, esto sería una limitación del trabajo que debe considerarse al momento de interpretar los resultados. Sin duda, se necesitan más estudios, con periodos donde disminuyan las muertes por homicidios, para confirmar esta asociación positiva en México.










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