Introducción
Las marcas de propiedad representan un elemento patrimonial de enorme significancia para el estudio del libro y las bibliotecas, ya que permiten ubicar al libro en un tiempo-espacio determinado, vincularlo con una institución bibliotecaria o con una persona. Nos muestran la “vida” que un libro ha tenido, las organizaciones o las personas que se interesaron en él y que lo acogieron durante una época.
Por este motivo, el estudio de las marcas de propiedad ha sido fundamental para reconstruir colecciones y aproximarse a la dispersión que tuvieron bibliotecas hoy desaparecidas; así como para identificar los intereses intelectuales de personajes destacados del ámbito cultural expresados en sus coleccionismos bibliográficos, entendidos como el deseo de “conservación y el disfrute de todos los objetos culturales, ya sea para contemplarlos admirativamente […], ya sea para utilizarlos como fuentes de saber a través de la lectura de los mismos, en el caso de los libros” (Buonocore, 1976: 134).
La dispersión bibliográfica es el “proceso en el cual los documentos dejan su lugar de origen -sea este un fondo o una colección- ‘para irse’ a otras colecciones” (Rangel Albarrán, 2024: 59); es decir, que los libros o colecciones experimentan una transferencia a otra biblioteca o colección por motivos de diversa índole.
Las marcas usadas para denotar la propiedad de un bien han sido diversas, con particularidades en casos concretos como las marcas de fuego, utilizadas primordialmente en las bibliotecas novohispanas (García Aguilar, 2007). Además de las marcas de fuego, existen otros elementos que evidencian la propiedad de un libro, cuyo uso puede constatarse en los acervos del México novohispano e independiente, como pueden ser los blasones o escudos; exlibris en forma manuscrita o estampa; y los sellos en tinta, en seco o lacrado (Carreño Velázquez, 2008: 7).
Las marcas de propiedad son “evidencias de posesión, circulación, prácticas de lectura o usos del propio documento (impreso o manuscrito) que se infieren a partir de elementos históricos agregados a este [...]” (Salomón Salazar y Paisano Rodríguez, 2019: 10). Son una declaración de posesión para indicar y advertir que ese libro tenía un dueño, y que en el presente nos hacen saber a qué instituciones o personas pertenecieron.
Probablemente, marcar los libros con el nombre o emblema de su propietario tuvo como propósito inicial ser una medida de control para evitar y mitigar los robos en las bibliotecas y en las colecciones de particulares. Es posible rastrear su uso desde la antigüedad y se convirtió en una práctica común a partir del siglo X (Carreño Velázquez, 2016: 82).
Con el tiempo, estos registros nos han facilitado conocer la procedencia de colecciones bibliográficas, lo cual es un factor invaluable para el estudio del libro y de las bibliotecas. Su estudio abona notablemente al conocimiento del patrimonio bibliográfico que la biblioteca poseedora tiene, como es posible confirmar con la identificación de las marcas de propiedad, tanto institucionales como personales, de la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla de la Universidad Complutense de Madrid (Torres Santo Domingo, 2008); así como lo realizado en la Biblioteca Franciscana de la Universidad de las Américas Puebla (Salomón Salazar y Paisano Rodríguez, 2019).
La valoración de las marcas de propiedad inicia en el proceso de catalogación y descripción del recurso que las contiene, por lo que es fundamental que este elemento patrimonial quede “expresado puesto que es prueba determinante para la elaboración de la historia del ejemplar y su relación con la biblioteca en la que se encuentra” (Pedraza Gracia, 2018: 28). En este sentido, las marcas de propiedad son un proyector que nos devela las vidas anteriores del libro y permite reconstruir, hasta cierto punto, su biografía, pues son “elementos que testimonian el devenir histórico del objeto desde su producción hasta su custodia contemporánea” (García Aguilar y Aureliano Alarcón, 2007: 379).
El Fondo Reservado de Libros de la Biblioteca Gregorio Torres Quintero de la Universidad Pedagógica Nacional
La Universidad Pedagógica Nacional (UPN), es una institución pública de educación superior creada por decreto presidencial en 1978, dependiente de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Desde su fundación, la Biblioteca Gregorio Torres Quintero (BGTQ) fue receptora de fondos documentales provenientes de importantes bibliotecas especializadas en el ámbito educativo, lo que es posible atestiguar a través de las marcas de propiedad que integran sus colecciones especiales.
De forma general, se sabía que la Biblioteca Gregorio Torres Quintero había recibido los fondos documentales de tres instituciones previas: el Museo Pedagógico Nacional, el Instituto Nacional de Pedagogía y el Centro Nacional de Documentación e Información Educativa (Meníndez Martínez, 2022: 22). Tras una revisión reciente, efectuada durante 2022 y 2023, lograron identificarse marcas de propiedad de otras bibliotecas.
El registro de las marcas de propiedad suele centrarse en la catalogación de fondos antiguos, aunque no es ni debería ser privativo para la descripción de este tipo de impresos, ya que estos elementos paratextuales también están presentes en libros modernos. El Fondo Reservado de Libros de la Biblioteca Gregorio Torres Quintero no puede considerarse un fondo antiguo de acuerdo con las conceptualizaciones relativas a este tipo de colecciones (Marsá Vila, 1999), ya que los libros que lo integran fueron editados a partir del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.
Por esta razón, esta colección recibió el nombre de Fondo Reservado ya que, aunque no es propiamente un fondo antiguo por lo mencionado con anterioridad, posee impresos con características que los vuelven valiosos, como sus años de edición, sus temáticas y las marcas de propiedad que presentan; además, son elementos patrimoniales que requieren de medidas estrictas de conservación y acceso.
La identificación y estudio de estas marcas es fundamental para conocer el patrimonio bibliográfico poseído por la Biblioteca Gregorio Torres Quintero, así como para delinear sus antecedentes históricos a través de sus fondos de origen. Por otro lado, también revelan una parte de la historia de las bibliotecas en México.
Metodología
Hicimos una revisión integral de los ejemplares del Fondo Reservado de Libros, integrado por 1 311 títulos. La inspección se centró en aquellos puntos donde habitualmente suelen localizarse marcas de propiedad, como en la portada, las guardas, los cantos y la página legal; se realizó una exploración general del libro.
La información localizada fue recogida en una bitácora, donde anotamos la información del libro y las marcas identificadas. Posteriormente procedimos a su registro en una nota en el ejemplar dentro del sistema empleado por la biblioteca, como aparece a continuación:
Ejemplar con sello de la Biblioteca del Museo Pedagógico Nacional
Cuando un ejemplar presentaba diversas marcas de propiedad, estas se asentaron de la siguiente forma en la misma nota en el ejemplar:
Ejemplar con sello de la Biblioteca Pública de la SEP y de la Biblioteca del Museo Pedagógico Nacional
Determinamos incluir esta información en el registro del ejemplar ya que las marcas de propiedad son atributos del título, de acuerdo con lo señalado por el Modelo de referencia bibliotecaria de la IFLA, donde un atributo es “un tipo de dato que caracteriza instancias específicas de una entidad” (Riva, Le Bœuf y Žumer, 2017: 111). De forma paralela a este proceso, se creó un punto de acceso controlado para la entidad corporativa o personal, creando el registro de autoridad en caso de no existir y agregando el designador de función propuesto por el estándar RDA para el caso de los antiguos poseedores de un recurso en el registro bibliográfico: “Propietario anterior”.
Presentación y análisis de resultados
A continuación, exponemos las marcas de propiedad identificadas, divididas por su tipo y posteriormente señalamos si corresponden a marcas institucionales o personales. Se enlistaron de forma descendente por el número de concurrencias presentadas.
Sellos
Institucionales
La Tabla 1 muestra los sellos institucionales que fueron posibles de identificar; el del Museo Pedagógico Nacional es el que tiene la mayor presencia (Figura 1). Asimismo, exponemos la marca de propiedad de la Biblioteca Iberoamericana (Figura 2), cuya imagen es la misma que el logo de la Universidad Nacional Autónoma de México, creado por José Vasconcelos en 1921.
Tabla 1 Marcas de propiedad institucionales del Fondo Reservado de Libros de la BGTQ
| Marca de procedencia | Número de libros en los que aparece |
|---|---|
| Museo Pedagógico Nacional | 403 |
| Instituto Nacional de Pedagogía | 273 |
| Instituto Nacional de Investigación Educativa | 193 |
| Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública | 131 |
| Centro Nacional de Documentación e Información Educativa | 57 |
| Instituto Federal de Capacitación del Magisterio | 57 |
| Biblioteca Cervantes | 17 |
| Escuela Normal para Profesores de Instrucción Primaria | 9 |
| Biblioteca Pedagógica | 8 |
| Biblioteca Iberoamericana | 7 |
| Instituto Durango | 5 |
| Biblioteca Pública Sor Juana Inés de la Cruz | 5 |
| Escuela Superior de Comercio y Administración | 4 |
| Dirección de Bibliotecas Populares de la Universidad Nacional de México | 4 |
| Escuela Normal para Profesoras | 3 |
| Dirección General de Educación del Estado de Veracruz | 3 |
| Dirección General de Instrucción Primaria | 3 |
| Dirección General de Educación Primaria | 2 |
| Instituto Nuevo León | 2 |
| Biblioteca Benjamín Franklin | 2 |
| Biblioteca Francisco I. Madero | 2 |
| Bibliotecas Populares de la Secretaría de Educación Pública | 2 |
| Biblioteca Felipe Carrillo Puerto | 2 |
| Escuela Correccional y Educativa para Mujeres de Coyoacán | 1 |
| Universidad de Santo Domingo | 1 |
| Biblioteca Josefina Casa Generalicia | 1 |
| Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica | 1 |
| Biblioteca Pública Guadalupe Hidalgo | 1 |
| Escuela Nacional de Jurisprudencia | 1 |
| Escuela Nacional de Artes y Oficios | 1 |
| Real Academia Española | 1 |
| Secretaría de Relaciones Exteriores | 1 |
| Escuela de Ingenieros Mecánicos y Electricistas | 1 |
| Escuela Comercial Dr. Mora | 1 |
| Escuela Miguel Lerdo de Tejada | 1 |
| Universidad Nacional de México | 1 |
| Escuela Nacional Preparatoria | 1 |
Fuente: elaboración del autor (2024)

Fuente: fotografía tomada por el autor (2024)
Figura 1 Marca de propiedad del Museo Pedagógico Nacional
Exlibris
Personales
La Tabla 2 recopila los exlibris personales que fueron posibles de identificar; el exlibris de P. B. Molina fue la marca personal presente en mayor número (Figura 3). El único exlibris manuscrito es el de Luz Luna de Ibarra, mientras que los demás son sellos.
Tabla 2 Marcas de propiedad personales del Fondo Reservado de Libros de la BGTQ
| Marca de procedencia | Número de libros en los que aparece |
|---|---|
| P. B. Molina | 56 |
| Luz Luna de Ibarra | 46 |
| Juan Somolinos Palencia | 14 |
| Fondo Histórico Médico Doctor Germán Somolinos | 13 |
| Biblioteca Ancona Horruytiner | 11 |
| Ramón Ancona Horruytiner | 4 |
| Alfonso Terrones Benítez | 2 |
| Francisco Plancarte | 1 |
| Ignacio Ancona Horruytiner | 1 |
| Joaquín Amaro | 1 |
| Matías Saturnino Santoyo | 1 |
| Carlos de Gante | 1 |
Fuente: elaboración del autor (2024)
Marcas de fuego
La Tabla 3 da cuenta de la marca de fuego identificada (Figura 4), la cual se encuentra en el Catálogo Colectivo de Marcas de Fuego de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla con el identificador BF-12004 (BUAP, 2025).
Tabla 3 Marcas de fuego en el Fondo Reservado de Libros de la BGTQ
| Marca de procedencia | Número de libros en los que aparece |
|---|---|
| Colegio de San Fernando | 1 |
Fuente: elaboración del autor (2024)
Identificamos cuarenta y nueve marcas de propiedad en el Fondo Reservado de Libros de la Biblioteca Gregorio Torres Quintero, treinta y seis de las cuales responden a sellos institucionales, doce a exlibris personales y solamente una marca de fuego.
En ciertos casos, estas marcas se encuentran de forma única en los libros, mientras que en otros convergen entre sí. La Tabla 4 muestra las coincidencias de marcas en algunos de los libros del Fondo Reservado.
Tabla 4 Convergencia de marcas de propiedad en el Fondo Reservado de Libros de la BGTQ
| Marcas de propiedad | Número de libros en los que aparecen |
|---|---|
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública | 58 |
| Museo Pedagógico Nacional / P. B. Molina | 37 |
| Instituto Nacional de Investigación Educativa / Luz Luna de Ibarra | 25 |
| Museo Pedagógico Nacional / Centro Nacional de Documentación e Información Educativa | 17 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Cervantes | 15 |
| Juan Somolinos Palencia / Fondo Histórico Médico Doctor Germán Somolinos | 13 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Ancona Horruytiner / P. B. Molina | 6 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Iberoamericana | 6 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública / Biblioteca Pedagógica | 5 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública / Biblioteca Cervantes | 3 |
| Museo Pedagógico Nacional / Instituto Nacional de Pedagogía | 3 |
| Museo Pedagógico Nacional / Dirección General de Instrucción Primaria / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública | 3 |
| Museo Pedagógico Nacional / Escuela Normal para Profesoras / Biblioteca Sor Juana Inés de la Cruz | 2 |
| Instituto Nacional de Pedagogía / Escuela Normal Primaria para Maestros | 2 |
| Museo Pedagógico Nacional / Centro Nacional de Documentación e Información Educativa / Escuela Superior de Comercio y Administración | 2 |
| Museo Pedagógico Nacional / Dirección General de Educación del Estado de Veracruz | 2 |
| Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública / Dirección de Educación Primaria | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Francisco Plancarte / P. B. Molina | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Ancona Horruytiner / Ramón Ancona Horruytiner | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Ramón Ancona Horruytiner | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública / Biblioteca Iberoamericana | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Dirección de Bibliotecas Populares de la Universidad Nacional de México | 1 |
| Dirección de Bibliotecas Populares de la Universidad Nacional de México / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública | 1 |
| Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública / Dirección de Bibliotecas Populares de la Universidad Nacional de México / Biblioteca del Museo Pedagógico Nacional / Centro Nacional de Documentación e Información Educativa | 1 |
| Instituto Nacional de Pedagogía / Bibliotecas Populares de la Secretaría de Educación Pública | 1 |
| Escuela Superior de Comercio y Administración / Bibliotecas Populares de la Secretaría de Educación Pública | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Pública Sor Juan Inés de la Cruz / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública / Escuela Normal para Profesoras | 1 |
| Instituto Nacional de Investigación Educativa / Escuela Normal Primaria para Maestros | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Escuela Normal para Profesores | 1 |
| Bibliotecas Populares de la Secretaría de Educación Pública / Escuela Superior de Comercio y Administración | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública / Escuela Comercial Dr. Mora / Escuela Superior de Comercio y Administración | 1 |
| Instituto Nacional de Pedagogía / Escuela Superior de Comercio y Administración | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública / Biblioteca Pedagógica / Centro Nacional de Documentación e Información Educativa | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública / Biblioteca Pedagógica / Biblioteca Iberoamericana | 1 |
| Instituto Durango / Instituto Nuevo León | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Escuela Nacional de Jurisprudencia / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública | 1 |
| Escuela Nacional Preparatoria / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública | 1 |
| Museo Pedagógico Nacional / Dirección General de Instrucción Primaria | 1 |
| Colegio de San Fernando / Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública / Museo Pedagógico Nacional | 1 |
Fuente: elaboración del autor (2024)
De acuerdo con la tabla anterior, pudo constatarse que en todos los casos donde aparece el exlibris de la profesora Luz Luna de Ibarra existe de igual forma el sello del Instituto Nacional de Pedagogía. Asimismo, en todos los libros con exlibris de P. B. Molina también se encuentra el sello del Museo Pedagógico Nacional. Estos datos nos proporcionan información relevante para entender el recorrido que estas colecciones atravesaron para llegar a su destino actual en la Biblioteca Gregorio Torres Quintero, lo cual contribuye al estudio de la dispersión bibliográfica de estas bibliotecas.
Discusión
Con base en lo expuesto por Meníndez Martínez (2022), fue posible corroborar que los fondos de instituciones reconocidas fueron transferidos a la Universidad Pedagógica Nacional en su fundación: los del Museo Pedagógico Nacional, del Instituto Nacional de Pedagogía y del Centro Nacional de Documentación e Información Educativa. Esta información también pudo verificarse en el Informe de labores 1978-1979 de la Secretaría de Educación Pública, que señala lo siguiente: “Para apoyar las tareas de docencia, investigación y difusión, se llevó a cabo el traspaso a la Universidad de los acervos de la biblioteca del Instituto Nacional de Investigación Educativa y del Centro Nacional de Documentación e Información Educativa, recientemente desaparecidos [...]” (SEP, 1979: 64).
Cabe señalar que también hallamos marcas de propiedad de otras instituciones y personas de las que no teníamos conocimiento. Esta situación nos lleva a exponer un panorama general de la historia de las instituciones y personas con mayor presencia en el Fondo Reservado de Libros o de las que fue posible hallar información. Esto aporta al estudio de su historia y dispersión de sus fondos bibliográficos, así como a la contextualización de estas marcas de propiedad y su vinculación con la Universidad Pedagógica Nacional.
Museo Pedagógico Nacional
Se fundó en 1946 por la Secretaría de Educación Pública y desapareció en 1977. En 1971 pasó a formar parte del Centro Nacional de Documentación e Información Educativa. Su objetivo estribó en ser “un centro de estudio y de información en donde se recogen, se investigan y se dan a conocer -por medio de exposiciones y publicaciones-, las notas históricas sobre la educación en México” (SEP, 1964: 213).
Instituto Nacional de Pedagogía
Fue un organismo dependiente de la Secretaría de Educación Pública, que estuvo en funciones de 1936 a 1971, año en el que cambió su nombre al de Instituto Nacional de Investigación Educativa. Tuvo como propósito ser “el organismo oficial encargado de hacer las investigaciones científicas en materia educativa” (SEP, 1946: 241).
Instituto Nacional de Investigación Educativa
Como fue señalado en el punto anterior, esta institución continuó las actividades que el Instituto Nacional de Pedagogía venía cumpliendo desde 1945. Con la creación de la Universidad Pedagógica Nacional se estableció que no era viable mantener dos instituciones que realizaran las mismas funciones, es decir, investigación educativa (Campiña Roldán, 2021: 49). Por este motivo, cesó actividades en 1978.
Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública
Esta biblioteca, que también fue considerada como una “biblioteca modelo”, fue inaugurada en 1924 en la sede de la Secretaría de Educación Pública, en la calle República de Argentina número 24. La fecha de su desaparición no ha podido precisarse, sin embargo, esta biblioteca estaba a la vanguardia en cuanto a la calidad de su organización, colecciones y servicios, ya que replicaba en México aspectos que en otros países ya eran comunes, como el préstamo a domicilio, una sección de literatura infantil y una biblioteca circulante (Quintana Pali, 1988: 198).
Centro Nacional de Documentación e Información Educativa
Fue una institución creada en 1971 que dependió de la Dirección General de Mejoramiento Profesional del Magisterio de la Secretaría de Educación Pública, cuya creación se dio con la incorporación del Museo Pedagógico Nacional. Tuvo como objetivo principal “colaborar en la actualización y mejoramiento profesional de los maestros en ejercicio en los niveles de educación elemental, media y superior a través de la prestación de servicios técnicos documentales” (DGMPM-SEP, 1976: 149).
Instituto Federal de Capacitación para el Magisterio
Se fundó en 1945 con el propósito de “capacitar a los maestros rurales que habían emprendido la tarea de alfabetizar a los campesinos y a los indígenas de la época” (Torres León y Jurado Campusano, 2023: 3). Cesó labores en 1971 para convertirse en la Dirección General de Mejoramiento Profesional del Magisterio
Biblioteca Cervantes
La Biblioteca Miguel de Cervantes Saavedra fue inaugurada en 1924 por la Secretaría de Educación Pública, siendo la primera biblioteca pública en México cuyo edificio se construyó ex profeso para albergarla. En la planta alta se instauró una sala infantil.
Escuela Normal para Profesores de Instrucción Primaria
Se creó en 1885 durante la presidencia de Porfirio Díaz. Posteriormente cambió su nombre para convertirse en la actual Escuela Normal Superior de México.
Biblioteca Pedagógica
Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas la Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública cambió su nombre al de Biblioteca Pedagógica como parte del proyecto de transformar su carácter y convertirla en una biblioteca especializada en temas pedagógicos, con el fin de “conformar un centro de lectura completo para uso básico de los maestros” (Gil Villegas, 1988: 448).
Biblioteca Iberoamericana
Esta biblioteca fue inaugurada en 1924 en el Extemplo de la Encarnación de la Ciudad de México. Tenía como misión principal reunir “toda la riqueza de las letras hispanas e iberoamericanas, escritas tanto en lengua española como portuguesa” (Quintana Pali, 1988: 222). En 1938 fue transferida al Palacio de Bellas Artes, periodo en el que sus libros sobre educación pasaron a la Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública (Gil Villegas, 1988: 448). Volvió a su sitio original en el Extemplo de la Encarnación en 1957. El recinto tuvo afectaciones tras el sismo ocurrido en México en 1985, por lo que los libros se trasladaron a la Biblioteca de México, donde permanecen hasta el presente.
Dirección de Bibliotecas Populares de la Universidad Nacional de México
Ante la necesidad de incrementar y fortalecer la creación de bibliotecas públicas en el país, la Universidad Nacional de México, con Vasconcelos como rector, fundó en 1920 la Dirección de Bibliotecas Populares, que se encargó de “distribuir libros, sueltos o en lotes, por todo el territorio” (Quintana Pali, 1988: 129).
Escuela Normal para Profesoras
Inició sus labores en 1888. En 1925 se convirtió en la Escuela Nacional de Maestros en unión con la Escuela Normal para Profesores de Instrucción Primaria y la Escuela Nocturna (Díaz Galván, 2023: 379).
Escuela Correccional y Educativa para Mujeres
Oficialmente fundada a finales del porfiriato, en 1908, fue un centro correccional donde se recluía a niñas “a petición de los padres, tutores, familiares, y a las niñas sin padres, que deambulaban por la calle y que eran acusadas de vagancia en las estaciones de policía” (Castillo, 2014: 3).
Instituciones sin información
Hubo instituciones de las cuales no fue posible hallar información, como los casos del Instituto Durango, del Instituto Nuevo León o de la Biblioteca Josefina Casa Generalicia. Igualmente, existen otras con escasa información disponible donde solamente sus nombres fueron recuperables, tales son los casos de las bibliotecas públicas encontradas en este trabajo, que debieron formar parte de las bibliotecas fundadas por la Secretaría de Educación Pública como parte de su proyecto bibliotecario.
De igual manera, hallamos sellos de entidades gubernamentales del campo educativo, como la Dirección General de Instrucción Primaria y la Dirección General de Educación del Estado de Veracruz. En menor grado encontramos sellos de instituciones de educación superior, como la Universidad Nacional de México, la Escuela de Ingenieros Mecánicos y Electricistas, la Escuela Nacional de Jurisprudencia, la Universidad de Santo Domingo, la Escuela Nacional Preparatoria, la Escuela Superior de Comercio y Administración y la Escuela Nacional de Artes y Oficios.
P. B. Molina
Es el exlibris con mayor presencia, ubicado en 56 libros. Su identificación precisa sucedió gracias al hallazgo de un testigo en unos de los libros con esta marca, a través de una tarjeta de presentación del doctor Molina Castilla con domicilio en Mérida, Yucatán. Tras esta información fue posible ubicar al doctor Ignacio Molina Castilla, miembro de una distinguida familia de Yucatán de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Su padre fue Audomaro Molina Solís, catedrático, periodista y lingüista.
Con la investigación generada por el Seminario de Genealogía Mexicana (s. f. a), disponible en el sitio web Geneanet, ubicamos a uno de los hermanos de Ignacio Molina Castilla, con el nombre de Pastor Bernardo Molina Castilla. Tomando como referencia el exlibris, que señala P. B. Molina, inferimos que pertenece a esta persona.
Juan Somolinos Palencia
Fue un médico cirujano, historiador y académico de padres españoles nacionalizado mexicano. Nació en 1938 en Suecia y falleció en 1993 en México, Distrito Federal. Se especializó en el estudio e investigación de la historia de la medicina en México.
Fondo Histórico Médico Doctor Germán Somolinos
Germán Somolinos D’Ardois fue padre de Juan Somolinos Palencia. Nació en 1911 en Madrid y murió en 1973 en México, Distrito Federal. Fue médico e historiador de la medicina; participó en la guerra civil española como médico. Tras la derrota del bando republicano se exilió en México en compañía de su familia. La mayor parte de este fondo está en la Academia Nacional de Medicina, quienes la recibieron como donación en 1995 (García Procel, 1995: 115-16).
Biblioteca Ancona Horruytiner (Ramón Ancona Horruytiner e Ignacio Ancona Horruytiner)
Con información del Seminario de Genealogía Mexicana (s. f. b) disponible en el sitio web Geneanet fue posible establecer que los hermanos Ancona Horruytiner tuvieron su lugar de residencia en Mérida, Yucatán. Los libros con estas tres marcas tienen, de igual forma, el sello de P. B. Molina y del Museo Pedagógico Nacional. Ignacio Ancona Horruytiner fue jefe de redacción del periódico El Peninsular, fundado por José María Pino Suárez en 1904 en Mérida. También fue juez en el estado de Tabasco.
Alfonso Terrones Benítez
Nació en 1902 en Durango y falleció en 1981 en México, Distrito Federal. Fue ingeniero, poeta y artista.
Francisco Plancarte
Nació en 1856 en Michoacán y murió en 1920 en Monterrey, Nuevo León. Fue un connotado académico, prelado y arqueólogo. Fue obispo en Campeche, Cuernavaca y Linares, Nuevo León. De igual modo, se desempeñó como miembro de la Academia Mexicana de la Historia y como catedrático del Seminario de México. A la par de su coleccionismo de piezas prehispánicas, y como reflejo de su labor intelectual, reunió una valiosa biblioteca. De acuerdo con la investigación de Roskamp (2022), esta estuvo conformada por aproximadamente 25 000 volúmenes y 700 manuscritos; no obstante, durante la Revolución mexicana sufrió el saqueo de las tropas carrancistas, reduciéndola a 3 269 volúmenes. En la actualidad se han identificado 129 títulos de su biblioteca en el Fondo Oscar Dávila Dávila del Centro Cultural Vito Alessio Robles en Saltillo, Coahuila.
Joaquín Amaro
Nació en 1889 en Zacatecas y falleció en 1952 en México, Distrito Federal. Fue militar y político; combatió en la Revolución mexicana. Desempeñó el cargo de secretario de Guerra y Marina en dos periodos, de 1924 a 1929 y de 1929 a 1931. También fue director del Colegio Militar y de la Dirección General de Educación Militar de 1931 a 1935, desde donde impulsó la creación de la Escuela Superior de Guerra en 1932. El exlibris tiene la siguiente leyenda: Biblioteca personal del Gral. de división Joaquín Amaro.
Carlos de Gante
Nació en 1864 en Puebla y murió en 1936 en el mismo lugar. Fue abogado y escritor, profesor del Instituto Metodista, procurador de justicia y magistrado en Tlaxcala. Sumado a esto, fue miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.
Colegio de San Fernando
La única marca de fuego existente corresponde al libro más antiguo de la biblioteca, de título Escuela española de sordomudos, ó Arte para enseñarles á escribir y hablar el idioma español, impreso en Madrid en 1795. El Colegio de San Fernando en Ciudad de México fue una institución educativa de la orden franciscana dedicada a la formación de misioneros, fundada en 1733 (González Obregón, 1900: 380). El libro también presenta sellos de la Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública y del Museo Pedagógico Nacional.
Análisis de las marcas de propiedad y su vinculación con la Universidad Pedagógica Nacional
Las marcas más recurrentes en los libros del Fondo Reservado pertenecieron a instituciones dedicadas a la investigación pedagógica que formaron parte del proyecto impulsado por la Secretaría de Educación Pública desde su fundación en 1921. A través de ellas puede identificarse una línea de desarrollo histórico que converge en la Universidad Pedagógica Nacional, la cual se convirtió en depositaria de este legado bibliográfico.
El Museo Pedagógico Nacional, el Instituto Nacional de Pedagogía -que a la postre se convertiría en el Instituto Nacional de Investigación Educativa-, el Centro Nacional de Documentación e Información Educativa y el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio fueron instituciones cuyos propósitos se centraron en el desarrollo de la investigación educativa y el impulso académico del magisterio en México. Formaron parte de un proyecto educativo que continuó desarrollándose con la creación de la Universidad Pedagógica Nacional en 1978, la cual asumió el papel que estas tuvieron en la formación y desarrollo de profesionales de la educación, así como en la generación de conocimiento en el ámbito pedagógico.
En este contexto, podemos determinar cómo los fondos bibliográficos de estas instituciones llegaron a la Biblioteca Gregorio Torres Quintero: a través de una transferencia por donación tras sus desapariciones. Dado que estos organismos dependieron de la Secretaría de Educación Pública, su vínculo con la Universidad Pedagógica Nacional resulta evidente. Esta misma lógica aplica a las bibliotecas públicas, cuyos libros fueron trasladados a estas instituciones debido a su adscripción a la misma entidad gubernamental, para posteriormente pasar a la Universidad Pedagógica Nacional. En este contexto destaca el caso de la Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública, que es la biblioteca pública con mayor presencia en el Fondo Reservado. Del total de 131 libros en los que aparece, en setenta y cuatro está también el sello del Museo Pedagógico Nacional.
Derivado de lo anterior es posible señalar que estos libros pasaron de la Biblioteca Pública de la Secretaría de Educación Pública al Museo Pedagógico Nacional, mas desconocemos bajo qué motivos o circunstancias esto sucedió. La identificación del sello de esta biblioteca aporta una línea de investigación en torno a su historia, ya que Quintana Pali (1988) se centró en su periodo inicial, pero ignoramos el año en el que dejó de funcionar y dónde terminaron sus colecciones.
En el caso de los libros que pertenecieron a personas, resulta complejo establecer la forma y los motivos por los que arribaron a algunas de estas instituciones o directamente a la Universidad Pedagógica Nacional. Resulta imposible saber si se trató de una donación que las personas o sus herederos realizaron a la biblioteca o si la adquisición fue por medio de compra. En este sentido, destaca el caso de P. B. Molina, cuya marca de propiedad personal prevalece en el Fondo Reservado. Sobre sus libros, y por la convergencia con otros sellos, discernimos que pasaron al Museo Pedagógico Nacional en un primer momento, para posteriormente recalar en la Universidad Pedagógica Nacional, aun así, no podemos precisar el momento exacto o la forma de esta transferencia. Sobre este personaje hace falta indagar para saber más sobre su vida y a qué se dedicó, aspectos que podrían proporcionarnos información relevante para entender cómo fue que sus libros llegaron al Museo Pedagógico Nacional. La localización de este exlibris abre una veta de investigación para rastrear otros libros con esta marca de propiedad.
Otro caso relevante es el de Francisco Plancarte. El único exlibris de él está en el libro Historia de Méjico, desde sus tiempos más remotos hasta nuestros días, editado en 1902, consignando la siguiente leyenda: Obispo de Campeche. En este libro aparece también el sello de P. B. Molina y el del Museo Pedagógico Nacional. Esta coincidencia de marcas nos hace pensar que, mientras fue obispo de esta ciudad, el libro en cuestión pasó a P. B. Molina y posteriormente al museo. La marca de propiedad de Plancarte contribuye al trabajo desarrollado por Roskamp (2022) en torno a la biblioteca personal de este afamado religioso, siendo una muestra de las diversas transferencias que los libros del Fondo Reservado de la Biblioteca Gregorio Torres Quintero atravesaron hasta llegar a la Universidad Pedagógica Nacional.
La identificación y contextualización de las marcas de propiedad del Fondo Reservado de Libros fue un proceso complejo que requirió investigación sobre las instituciones y personas, con el propósito de elaborar sus respectivos registros de autoridad con la mayor información posible y, asimismo, contextualizarlas para establecer su vinculación con la Universidad Pedagógica Nacional. En este punto cabe mencionar que los casos de aquellas instituciones de las que no fue posible hallar información constituyen un aspecto pendiente para futuras investigaciones.
Conclusiones
La identificación de las marcas de propiedad en los libros del Fondo Reservado de la Biblioteca Gregorio Torres Quintero permitió trazar los antecedentes históricos de la Universidad Pedagógica Nacional, contribuyendo al estudio de la historia de la educación en México y de sus instituciones en el siglo XX. Lo anterior fue posible al delinear, de forma general, el desarrollo histórico que estas instituciones tuvieron en México, cuyo estudio ha estado ausente en la investigación educativa. Cabe agregar que la investigación realizada también abona al ámbito de la historia de las bibliotecas especializadas en pedagogía y a la historia de las bibliotecas públicas instauradas en el país durante el siglo XX, impulsadas por José Vasconcelos. Los sellos de las bibliotecas públicas identificados nos posibilitaron averiguar uno de los destinos que estos fondos tuvieron, aspecto inexplorado hasta la presente investigación.
De igual forma, se estableció de manera general la dispersión bibliográfica de los diferentes fondos y examinamos casos previamente desconocidos, como el de Pastor Bernardo Molina Castilla y Joaquín Amaro, lo que enriquece el entendimiento sobre el coleccionismo bibliográfico en México. Este proceso facilitó un entendimiento más profundo del patrimonio bibliográfico que la Biblioteca Gregorio Torres Quintero posee y conserva, así como del desarrollo histórico de sus fondos de origen. Este legado bibliográfico fue resultado de diversas iniciativas educativas y bibliotecarias, surgidas en el siglo XX.
La identificación y el registro de las marcas de propiedad son fundamentales para estudiar la historia de las bibliotecas y su dispersión. Por lo tanto, esta actividad debería integrarse en las políticas de catalogación de todas las bibliotecas, no solo en aquellas que cuenten con fondos antiguos.










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