Introducción
Es evidente la situación actual en México permeada de violencia e inseguridad en gran parte del territorio nacional, como consecuencia de los problemas sociales que no han sido atendidos de raíz y han venido generando una profunda fragmentación del tejido social. Hace una década ya se observaba que:
el desempleo, la marginación, la inequidad, la violencia, el crimen, la corrupción y la complicidad gubernamental son las características de la realidad nacional, que aplasta a la población del país, destruye el tejido social y su confianza en todas las instituciones públicas y privadas (como los medios de comunicación). (García y Márquez, 2013)
Las estadísticas siguen siendo abrumadoras, a nivel mundial México ocupa el tercer lugar en criminalidad (NMAS, 2024). En 2023 el 75.9% de las personas mayores de 18 años manifestaron sentirse inseguras en su estado, el 63.7% se siente insegura en su municipio o demarcación territorial y 39.9%, en su colonia o localidad, de acuerdo con la ENVIPE1 (INEGI, 2023). Otros resultados significativos de la encuesta son que el 60.5% de la población de 18 años y más consideró la inseguridad como el problema más importante que le aqueja. Siguieron el aumento de precios, con 44.1% y la salud, con 30.5%, lo cual deja ver que la inseguridad es el principal problema social percibido en México. Así mismo, se registró una tasa de prevalencia delictiva de 22 587 víctimas por cada 100 mil habitantes, habiendo cometido 26.8 millones de delitos en 2022 a lo largo y ancho del territorio nacional. Dichas cifras corresponden a los delitos que fueron denunciados, sin embargo, el 92.4% de los delitos no fueron denunciados o no se abrieron carpetas para su investigación, de las causas atribuibles a la autoridad, los motivos más comunes fueron pérdida de tiempo, con 31.5% y desconfianza a la autoridad, con 14.7%. Esto tiene que ver con el grado de impunidad que es del 48.4% (inegi, 2023), el cual se trata de una violencia estructural (Galtung, 1969) al no generarse procesos de justicia y reparación del daño por parte de la institución encargada de hacerlo.
Querétaro no es la excepción, si bien en 2020 la tasa de víctimas y la tasa de prevalencia delictiva bajaron, se observa un incremento sostenido en 2021 y 2022. Cabe decir, que conforme ambas tasas han aumentado, Querétaro se va posicionando como un estado menos pacífico según el Índice de Paz en México (IPM).
Tabla 1 Tasas de violencia e índice de paz en Querétaro.
| Año | Tasa de víctimas(por cada cien mil habitantes para la población de 18 años y más) | Tasa de prevalencia delictiva por ciudad | Posición por estado |
|---|---|---|---|
| 2020 | 24 978 | 31.7 | 12 de 32 |
| 2021 | 26 457 | 33.8 | 14 de 32 |
| 2022 | 26 983 | 33 | 16 de 32 |
Fuente: Elaboración propia con base en ENVIPE (2021, 2022, 2023), IPM (2020, 2021, 2022)
A todo ello habría que sumar los altos índices de violencia de género, ya que de acuerdo con la ENDIREH2 (INEGI, 2021) a nivel nacional 7 de cada 10 mujeres, reporta haber sufrido algún hecho de violencia, siendo la violencia psicológica con un 51.6% y la sexual con un 49.7% los principales tipos. Querétaro ocupa el 3er lugar con un 75.2% de las mujeres de 15 años o más que vivieron algún tipo de violencia a lo largo de la vida, justo por encima de la media nacional.
La OMS afirma que todos los tipos de violencia están relacionados con factores de riesgo macrosociales como el mal gobierno, deterioradas o desventajosas normas sociales, culturales, de género y del estado de derecho, problemas económicos por desempleo e ingresos desiguales, limitado acceso a la educación; así como, con el fácil acceso a armas además del consumo de sustancias legales e ilegales. Dichos factores generan un ambiente sociocultural que predispone la violencia más grandes dificultades para prevenirla frente a la ausencia de propuestas (OMS, 2014).
El problema emerge justamente de la necesidad de revertir y contrarrestar tales factores mediante acciones y procesos de intervención transdisciplinaria que contribuyan a prevenir, transformar y reducir los diferentes tipos de violencia al mínimo posible, generando la transmisión y el aprendizaje de estrategias pacíficas de afrontamiento de los conflictos y prevención de las violencias.
Dichas acciones y procesos pueden ser impulsados en los distintos niveles educativos (Galtung, 1998), en este caso, se considera que los egresados y profesionistas que se encuentran ocupando posiciones clave en los ámbitos político, educativo, artístico, económico y de la salud física y mental en Querétaro y estados aledaños serían quienes podrían llevar a cabo intervenciones e investigaciones transdisciplinarias desde el marco teórico-metodológico de la Investigación para la Paz (IP) con el propósito de contribuir desde donde se encuentren a construir cultura de paz.
En este sentido, parte del problema es que actualmente en el estado de Querétaro a nivel posgrado, no existe oferta educativa cuyos objetivos sean la formación de maestría sobre los temas centrales de: Paz, Conflicto y Violencia con un abordaje académico y científico desde la IP (UAQ, 2024). Así mismo, como parte de la fundamentación de la relevancia de crear nuevos procesos formativos dirigidos a profesionistas que tengan en cuenta los acontecimientos de violencia recientes que ha padecido la sociedad queretana y la región, no se conoce, hasta este momento, que haya investigaciones que exploren las necesidades formativas y el campo de empleabilidad con relación a la cultura de paz de egresados/as con expectativas académicas y ejerciendo sus profesiones.
De lo anterior se derivó el siguiente problema de investigación: ¿Dentro del análisis de la pertinencia educativa cuáles son las necesidades formativas y del campo laboral con respecto a la cultura de paz?
La investigación de las necesidades formativas y del campo laboral con relación a la cultura de paz tiene gran relevancia social, ya que puede fundamentar el desarrollo de acciones desde el ámbito educativo formal que convoquen a los profesionales que se encuentran ejerciendo en distintos ámbitos (familiar, comunitario, educativo, laboral, etc.) permitiéndoles tener los conocimientos y las competencias para generar una cultura donde prevalezcan los valores de respeto, inclusión, cooperación, empatía, participación, así como condiciones de justicia social y equidad. Enseñar a promover una cultura de paz implica el trabajo para lograr condiciones que favorezcan la justicia social, entendemos esta como la paz positiva propuesta por Galtung (2003) en la que se fomenta el: “desarrollo de las potencialidades humanas para la satisfacción de las necesidades básicas” (p. 32).
Actualmente, el tema de la paz es una prioridad internacional, tal y como lo señala el objetivo 16 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en el mundo, enfocado a la promoción de sociedades pacíficas e inclusivas en las que todas las personas tengan acceso a la justicia y se funden instituciones eficaces, responsables e inclusivas en los distintos niveles (ONU, 2015). Así mismo, específicamente en el ámbito educativo, el Art. 4to. de la Declaración sobre una Cultura de Paz (ONU, 1999) señala que: “La educación a todos los niveles es uno de los medios fundamentales para edificar una cultura de paz. En este contexto, es de particular importancia la educación en la esfera de los derechos humanos” (p.4).
Revisión de la literatura
Educación para la Paz y Cultura de Paz
El actual campo de las ciencias de la educación abarca todas las circunstancias de la vida humana. La educación ha dejado de estar enfocada en los temas tradicionales de las ciencias naturales y sociales como la física, la biología, las matemáticas, la historia, etc., ahora: “es una posibilidad de solución que exige la construcción de un pensamiento y una comunidad educativa que posibilite y ayude a la comprensión de un mundo que se hace cada vez más complejo” (Fontalvo, 2006, p. 160) y una gran posibilidad de aproximarse a la complejidad de las relaciones humanas.
Aquí se trata de un tipo de educación que puede ayudar a las personas a optar por la construcción de paz en vez de ejercer cualquier tipo de violencia al afrontar los conflictos. No consiste sólo en transmitir conocimientos teóricos o técnicos para ser aplicados, busca concientización y reflexión (Freire, 2007) y estimula la creatividad y el empoderamiento (Galtung, 2003), es la Educación para la Paz (EP).
Freire ve en la ep el medio para develar las injusticias y formar seres humanos críticos, así lo dice en su discurso al recibir el premio de Paz y Educación por la UNESCO:
La paz se crea y se construye con la superación de las realidades sociales perversas. La paz se crea y se construye con la edificación incesante de la justicia social, por eso, no creo que ningún esfuerzo llamado Educación para la Paz, en vez de desvelar el mundo de las injusticias lo torne opaco e intenten miopizar a sus víctimas, por el contrario, la educación que defiendo es la que es rigurosa, sería, sustantivamente democrática, progresista, preocupada porque los educandos aprendan, los desafía y los hace críticos. (Freire, 1986, p. 2).
La cultura de paz es el objetivo de la educación para la paz, lo cual está confirmado por uno de los más recientes estados de la cuestión derivado del análisis de 44 artículos publicados entre 2013 y 2017, donde se destacó que la ep implica: “educar para impulsar una cultura de paz que abogue por un desarrollo sostenible y humano en un mundo globalizado” (Santamaría-Cárdaba, 2019, p. 70).
La UNESCO (1999, p. 2-3) la definió como un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en: principios de la no violencia; respeto a la soberanía de los Estados; respeto y promoción del derecho al desarrollo humano y de los derechos humanos; arreglo pacífico de conflictos; sustentabilidad; y respeto y fomento de la igualdad y oportunidades entre hombre y mujeres.
Desde la academia es sintetizada por Vicent Martínez Guzmán (2004, p. 209) como la creación y construcción de nuevas y renovadas formas de cultivar las relaciones entre los seres humanos mismos y además entre estos y la naturaleza que incluye otras formas de vida, como animales, plantas y territorios para incrementar las posibilidades de vivir en paz.
La cultura de paz desde esta perspectiva está en estrecha vinculación epistemológica con la filosofía para hacer las paces, comprometida con la recuperación y visibilización del potencial humano para la paz; es decir, si se tiene la capacidad de herir, dañar y marginar, también se tiene las facultades para cuidarse mutuamente, transformar los conflictos por vías pacíficas y promover convivencias pacíficas (Martínez Guzmán, 2005).
Martínez Guzmán no se conforma con entender la violencia pues remarca la importancia de visibilizar los momentos de paz (2001); además de dar voz a otros relatos, incorporar la perspectiva de género, a la naturaleza y a otras culturas (Martínez Guzmán et al., 2009). Esto último le da a la filosofía para la paz el atributo de intercultural, puesto que promueve el diálogo de saberes en lugar del choque de civilizaciones. Por consiguiente, el agente de la cultura de paz se compromete con la transformación por medios pacíficos del sufrimiento humano y de la naturaleza (Martínez Guzmán et al., 2009).
Pertinencia en el ámbito educativo
Una de las líneas centrales de la investigación educativa es la investigación curricular que incluye la innovación en el diseño de programas educativos en la educación superior (Díaz-Barriga, 2013). El diseño curricular de un nuevo programa no es simple, ya que requiere de un proceso metodológico con varias fases (Ángeles, et al., 2017; Díaz-Barriga F., 2008; Echazarreta, 2023).
La primera fase, también llamada diagnóstico de necesidades (Diaz-Barriga, 1981, como se citó en Díaz-Barriga F., 2008) consiste en realizar la fundamentación del proyecto curricular mediante una investigación científica que conjunta los estudios de pertinencia y factibilidad por medio de los cuales: “se sustenta la construcción de una oferta educativa pertinente al entorno geográfico, demográfico, económico y social de la institución” (Ángeles, et al., 2017, p.3).
La pertinencia en el ámbito educativo se define como: “el grado de coherencia entre las realizaciones concretas de los sistemas educativos y las necesidades de los actores individuales” (Hernández y Rodríguez, 2015, p. 34). Además, es relevante considerar que: “Una educación pertinente implica contar con orientaciones hacia el respeto y valoración de la diversidad, la flexibilidad y adaptabilidad de la oferta educativa a las condiciones particulares de las personas y colectividades en sus contextos de vida” (UNESCO-Orealc, 2007, p. 57).
En el caso de los programas de educación superior, la pertinencia se considera un criterio para evaluar la calidad de cada programa (Robles et al. citado en Hernández y Rodríguez, 2015) y, a su vez, se trata de una cualidad que caracteriza los vínculos entre sociedad y universidad (Herrera et al, 2020). Por su parte, la UNESCO (1998) sostiene que: “la pertinencia de la educación superior debe evaluarse en función de la adecuación entre lo que la sociedad espera de las instituciones y lo que éstas hacen” (p. 2).
El estudio de pertinencia incluye cuatro tipos de análisis: a) del contexto social; b) de la normatividad a nivel internacional, nacional y estatal; c) de la oferta educativa local y global; y d) de las necesidades formativas y el campo de empleabilidad de profesionistas (Ángeles, et al., 2017).
En este trabajo se presenta el análisis de las necesidades formativas y del campo de empleabilidad de los/as profesionistas, también llamado análisis del mercado profesional y laboral (Ángeles, et al., 2017), mediante el cual se obtiene un panorama general del interés en la temática y contenidos curriculares de la propuesta educativa, así como las posibilidades de inserción al ámbito laboral de quienes egresen del programa. Por lo tanto, el objetivo es mostrar los resultados del estudio de las necesidades formativas y condiciones de empleabilidad a nivel de maestría de los y las profesionales con relación a la cultura de paz que fundamentan una propuesta educativa de posgrado.
Método
Para responder el problema de investigación se realizó un diseño cuantitativo de tipo exploratorio/descriptivo desde la investigación educativa.
Primero se realizó investigación documental indagando en Scopus, wos y Dialnet, después se hizo una consulta en las bases de datos de educación más importantes como eric, Education Database y graó e-Premium, y, por último, se indagó en revistas especializadas como la Revista de Paz y Conflictos, Tiempo de Paz, Eirene, entre otras, para contrastar la propuesta de posgrado con otros existentes. Las categorías de búsqueda fueron las siguientes: creación, conflicto, diseño académico, diseño curricular, experiencias educativas, factibilidad, no violencia, paz, pertinencia, posgrado, violencia. Las variables principales fueron cultura de paz, programa de posgrado o maestría en cultura de paz, intención de inscripción e intención de empleabilidad. De ahí se fueron derivando otras que complementan lo que resultaba importante indagar.
El muestreo fue no probabilístico de tipo intencional (Hernández-Sampieri y Mendoza, 2018), tanto para el estudio de necesidades formativas como del campo laboral en el municipio de Querétaro. Al ser este tipo de muestreo no se tuvo predeterminada la cantidad de personas a encuestar y se eligieron personas con características específicas, por lo que los resultados obtenidos son descriptivos y no pretenden generalizar a la población. Los criterios de selección fueron para el primer estudio: ser estudiantes del último semestre de universidades públicas y privadas y egresadas/os de licenciatura laborando en organizaciones civiles y gubernamentales de la ciudad de Querétaro; y para el segundo, ser empleadoras/es de los ámbitos gubernamental, no gubernamental, educativo y empresarial, con cargos de coordinación y dirección.
La muestra del estudio de necesidades formativas quedó de la siguiente forma: el 58.3% de diferentes facultades de la Universidad Autónoma de Querétaro, (Psicología y educación, Derecho, Filosofía, Ciencias políticas y sociales, Artes e Ingeniería); el 31% de universidades privadas; el 9% profesionistas; y el 2% personas laborando en organizaciones civiles de la ciudad de Querétaro. En cuanto a las edades, el 84% de encuestados fueron de 20 a 30 años; el 7% fueron de 31 a 40 años; el 6% fue de 41 a 50 años; un 3% entre 51 y 60 años; y finalmente, el 1% de 61 a 70 años. En total se enviaron 275 encuestas y se obtuvieron 271 respuestas de personas con las características de la muestra arriba señaladas.
En el estudio de empleabilidad, la muestra se conformó de 46 empleadoras/es, se trata de una población de difícil acceso por los puestos que tienen ya sea directivos, coordinadores o gerentes, además cada empleador es parte de instancias de distinta capacidad empleadora en la ciudad de Querétaro, por lo tanto, la cantidad no define una representatividad, ni fue la intención por el tipo de muestreo estratégico que se realizó. En total se enviaron 46 encuestas, solo una de las personas decidió no continuar al contestar la primera pregunta del formulario, por lo que se obtuvieron 45 respuestas completas a la encuesta. La encuesta se aplicó a personas empleadoras de las cuales el 67% labora en instituciones gubernamentales, de nivel estatal o municipal y en ámbitos como el de salud, servicios a la familia, entre otros; el 18% en instituciones educativas y/o universitarias, de sector público y privado; el 9% restante pertenecen al sector empresarial y, el 7% a organizaciones de la sociedad civil, en ámbitos como beneficencia o servicios ambientales. Otro dato importante de esta muestra fue el número de personas empleadas en la empresa/institución/organización, el 64% cuenta con más de 200; el 16% entre 21 a 200; el 13% de 11 a 50; y el 7% afirma que tiene menos de 10. La mayoría representa espacios laborales con alto potencial de brindar empleo a egresados del programa educativo.
Se diseñaron dos instrumentos en Formulario de Google para aplicarlos de forma virtual, la primera pregunta fue para obtener el consentimiento para contestar la encuesta. Esta fue totalmente anónima, y toda la información fue tratada con estricta confidencialidad. Una comisión de 3 profesores realizó la propuesta y hubo reuniones de revisión y discusión con un grupo de expertas/os en el tema.
El trabajo de campo fue realizado de abril a junio de 2023. Se estableció contacto con docentes, directivos o funcionarios de las instancias por medio del correo electrónico, de la aplicación WhatsApp, y por teléfono celular. Se expusieron los fines de la investigación solicitando autorización para el envío del enlace de la encuesta y la declaratoria de confidencialidad a los participantes.
Para la construcción de la base de datos y el análisis se utilizó Excel y el paquete estadístico IBM SPSS Statics 25.
Resultados
Estudio de necesidades formativas
El instrumento se constituyó de dos secciones, la primera con 6 preguntas sociodemográficas y 13 correspondientes a la pertinencia de la maestría en cultura de paz. Por la naturaleza de este artículo se muestran a continuación los resultados de 7 preguntas:
En la Gráfica 1 se observa que el 67% de las personas encuestadas están completamente de acuerdo en que la cultura de paz es importante en el contexto actual; el 31% afirma estar de acuerdo en que es importante y al 2% le es indiferente la cultura de paz.

Fuente: Elaboración propia, 2024
Gráfica 2 Opinión sobre un posgrado transdisciplinario en la Universidad Autónoma de Querétaro
El 57% de personas encuestadas expresó que es muy importante contar con un posgrado transdisciplinario en la UAQ; el 41% mencionó que es importante y solo el 1.8% restante dijo que no es importante.
Para esta pregunta se indicó a las/os participantes que eligieran por orden de importancia, siendo el 1 sin importancia, 2 poco importante, 3 importante, 4 muy importante y 5 lo más importante. En la Gráfica 3 se muestran las respuestas sobre las temáticas que se consideraron lo más importante. Los peldaños arriba del 90% fueron ocupados por: Prevención de las violencias con 99%; Gestión emocional con el 95%; Comunicación no violenta y Perspectiva e igualdad de género con 92%, respectivamente; y Derechos Humanos y No discriminación con 91%, cada una. Menos populares fueron elementos fundamentales de la cultura de paz como la interculturalidad (70%) o el desarrollo sustentable (57%).

Fuente: Elaboración propia, 2024
Gráfica 3 Importancia de temáticas que pueden favorecer la formación de aspirantes a la maestría en cultura de paz
En la Gráfica 4 se destaca que poco más de la mitad de las personas encuestadas (65%) manifiestan interés en inscribirse a la maestría, dato que deja ver que la propuesta educativa puede ser bien recibida por las personas a punto de egresar y egresadas.
La Gráfica 5 deja en evidencia que para el 48% de la población encuestada es muy importante compartir el espacio de estudio con personas de otros países; es importante para 35%; algo importante para el 10%; y solo el 6% afirmó que le es indiferente.

Fuente: Elaboración propia, 2024
Gráfica 5 Opinión sobre compartir el espacio de estudio y aprendizaje en el posgrado con estudiantes de diferentes nacionalidades
La Gráfica 6 se muestran los intereses en el perfil de formación de posibles aspirantes al programa educativo. Un mínimo porcentaje (9%) busca un posgrado de investigación. De ese número hay una gran distancia al 42% que preferiría un perfil profesionalizante, es decir, contar con habilidades de intervención en problemáticas concretas de la realidad social. Pero destaca que casi la mitad (48%) de encuestados/as, son atraídos por un perfil mixto.

Fuente: Elaboración propia, 2024
Gráfica 6 Si se decidiera estudiar una maestría el perfil de formación sería
La Gráfica 7 muestra la modalidad de estudio más atractiva para las/os participantes, el 32% prefirió la modalidad híbrida con clases presenciales sábados y tutorías individuales virtuales y el 29% eligió multimodal, es decir, combinar diferentes formas de mediación pedagógica y digital, en ambientes de aprendizajes variados y flexibles.
Como puede apreciarse en la Tabla 2, la intención de inscripción al programa educativo es de 65% (n=176). De esa cantidad el 56% (n=99) es atraída por ambos perfiles, es decir, investigación y profesionalizante.
Tabla 2 Interés en inscribirse y Perfil de formación
| Interés en inscribirse | Total | |||
|---|---|---|---|---|
| Sí | No | |||
| Perfil | Investigación | 14 | 11 | 25 |
| Profesionalizante | 63 | 52 | 115 | |
| Ambos | 99 | 32 | 131 | |
| Total | 176 | 95 | 271 | |
Fuente: Elaboración propia, 2024
Por otro lado, en la Tabla 3 se observa correspondencia del 75% (n=132) entre la intención de inscribirse en la maestría y en estar completamente de acuerdo en la importancia de la cultura de paz.
Tabla 3 Intención en inscribirse e Importancia de la cultura de paz
| Intención en inscribirse | Total | |||
|---|---|---|---|---|
| Sí | No | |||
| Importancia de la cultura de paz | Completamente de acuerdo | 132 | 49 | 181 |
| De acuerdo | 43 | 40 | 83 | |
| En desacuerdo | 0 | 1 | 1 | |
| Indiferente | 1 | 5 | 6 | |
| Total | 176 | 95 | 271 | |
Fuente: Elaboración propia, 2024
La Tabla 4 muestra de manera ascendente la categorización resultante de la pregunta abierta sobre expectativas de la maestría. Las categorías se organizaron por similitud de características y frecuencia. El 11% afirmó no tener expectativas del programa, principalmente porque no habían escuchado sobre cultura de paz y, por lo tanto, no saben qué esperar de un programa de posgrado de esta naturaleza.
Tabla 4 Expectativas de la maestría en cultura de paz
| Nombre | Porcentajes |
|---|---|
| C1* Obtener conocimientos, herramientas, metodologías y teorías. | 22% |
| C2 Aplicable al mundo real y a su trabajo actual. | 14% |
| C3 Sin expectativas. | 11% |
| C4 Desarrollo multidisciplinario. | 9% |
| C5 Conciencia, reflexión y comprensión de los contextos. | 7% |
| C6 Excelencia académica/ Plan de estudios completo. | 6% |
| C7 Valores. | 6% |
| C8 Aprendizaje, adaptación a diferentes modos de aprender y flexibilidad. | 5% |
| C9 Priorizar la prevención/resolución de conflictos. | 5% |
| C10 Diversidad cultural/Interinstitucional. | 4% |
| C11 Enfoque internacional y nacional. | 3% |
| C12 Congruencia. | 2% |
Fuente: Elaboración propia, 2024
*Categoría
Para cerrar el Estudio de expectativas en la Tabla 5 se muestra la discrepancia entre percepciones, pues se aprecia que de los 131 que consideran muy importante compartir el aula con personas de otras nacionalidades (culturas), la mayoría (70) considera sin importancia o poco importante (32) la interculturalidad en su formación.
Tabla 5 Importancia de la interculturalidad y Compartir el espacio con estudiantes de diferentes nacionalidades
| Compartir espacio con estudiantes de diferentes nacionalidades | Total | |||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Muy importante | Importante | Algo importante | Sin importancia | |||
| Importancia de la interculturalidad en la formación | Lo más importante | 4 | 1 | 0 | 2 | 7 |
| Muy importante | 4 | 13 | 1 | 3 | 21 | |
| Importante | 21 | 17 | 8 | 4 | 50 | |
| Poco importante | 32 | 29 | 8 | 4 | 73 | |
| Sin importancia | 70 | 36 | 11 | 3 | 120 | |
| Total | 131 | 96 | 28 | 16 | 271 | |
Fuente: Elaboración propia, 2024
Estudio de empleabilidad
Dadas las características de la muestra se enviaron 46 encuestas y se obtuvieron 45 respuestas de las y los empleadoras/es, mediante las cuales se identificó lo siguiente:
La Gráfica 8 muestra que el 80% de las personas encuestadas está completamente de acuerdo con la importancia de la cultura de paz; mientras que el 18% dice que está de acuerdo y solo el 2% restante se mostró indiferente.
La Gráfica 9 muestra, la indicación de elegir, por orden de importancia, los conocimientos con los cuales debería egresar el estudiantado, siendo el 1 sin importancia, 2 poco importante, 3 importante, 4 muy importante y 5 lo más importante. Los tres primeros peldaños son ocupados por Comunicación no violenta (84%), Convivencia pacífica (80%) y Gestión emocional (80%), habilidades relacionadas con la interacción cara a cara de personas que comparten un mismo espacio de trabajo cotidianamente. Es decir, se prioriza como habilidades importantes las concernientes a la convivencia y después los conocimientos concretos, y algunos pilares de la cultura de paz, como educación para la paz (78%), Prevención de las violencias (76%), Derechos humanos (76%), Interculturalidad (56%) o Desarrollo sustentable (44%).

Fuente: Elaboración propia, 2024
Gráfica 9 Conocimientos de las personas egresadas de la maestría en cultura de paz para ser competente
Adicionalmente, se planteó la pregunta abierta sobre las características que deberían tener las personas egresadas de la maestría en cultura de paz y los hallazgos fueron similares: Derechos humanos 42%, Convivencia pacífica 31%, Resolución de conflictos 22% y Comunicación asertiva 20%, Gestión emocional 13%, Prevención de violencias 11% y Perspectiva de género 9%.
En la Gráfica 10 se puede observar que para el 64% de quienes respondieron la encuesta, es muy importante que su personal actual cuente con una formación en cultura de paz; por su parte, el 29% dijo que es importante; y únicamente el 7% restante afirmó que es algo importante contar con este tipo de formación.

Fuente: Elaboración propia, 2024
Gráfica 10 Interés y pertinencia de la formación del personal en cultura de Paz.
La Gráfica 11 destaca que el 73% considera muy importante la existencia de un programa académico de maestría en cultura de paz en el estado de Querétaro, donde actualmente no hay una maestría de esta naturaleza; el 27% lo considera importante y únicamente el 7% y el 2% lo consideran algo importante o poco importante, respectivamente. Por otro lado, el 64% considera muy importante el impacto de un programa educativo sobre cultura de paz a nivel estatal, regional y nacional, el 20% lo considera importante y el 7% algo importante.

Fuente: Elaboración propia, 2024
Gráfico 11 Impacto y existencia de un programa académico en cultura de paz
La Gráfica 12 muestra el interés en emplear a las personas que egresen del posgrado, destacó que el 93% de las personas encuestadas como empleadoras sí emplearían a las personas graduadas de la maestría en cultura de paz, y solo el 7% restante dijo que no les interesa emplear a quienes egresen de este programa educativo.

Fuente: Elaboración propia, 2024
Gráfica 12 Interés en emplear personas egresadas del programa educativo
La Tabla 6 muestra la correspondencia de 73% (33) entre el interés de emplear y la importancia de la cultura de paz, lo cual refleja la atracción y la capacidad de las instituciones de incorporar al perfil profesional en cultura de paz.
Discusión y conclusiones
Por medio de este artículo se ha querido mostrar una investigación que responde a las demandas de instituciones internacionales (UNESCO, 1998) respecto de la realización de estudios de pertinencia que den cuenta de la relación y coherencia entre las instituciones educativas y la sociedad.
La búsqueda documental evidenció la ausencia de publicaciones sobre estudios de pertinencia de posgrados en cultura de paz, y solo se encontraron evaluaciones a programas educativos o estudios de pertinencia de licenciatura, maestría y doctorado en otras disciplinas y con ellos se discute algunos de los resultados.
Un primer resultado demostró que la gran mayoría de ambas muestras considera que la cultura de paz es importante actualmente. Aunque esto no es sorpresivo, dadas las condiciones de violencia en los últimos lustros en México, fue significativo conocer la opinión de las personas e ir más allá de la premisa académica planteada de que en sociedades contemporáneas es importante promoverla (Santamaría-Cárdaba, 2019; Martínez Guzmán, 2004).
Uno de los principales resultados en la encuesta a estudiantes y egresadas/os fue la correspondencia positiva del 75% (132) entre la importancia de la cultura de paz y la intención de inscribirse. Las variables son similares a las del estudio de Herrera et al (2020) que obtuvo el 100% de correspondencia entre la importancia de una nueva maestría en Educación Inclusiva y el interés en cursarla, no obstante falta claridad sobre si las preguntas se hicieron juntas o separadas, por lo que el dato genera duda.
En el caso de empleadoras/es, se confirmó esa misma correspondencia, ya que el 73% (33) tiene interés de emplear y, paralelamente, está completamente de acuerdo en la importancia de la cultura de paz. Dicha correspondencia resultó mayor que la encontrada en el estudio de empleabilidad de García et al (2014), que, guardando las diferencias, estuvo abajo del 50%, aunque el 100% de las/os empleadoras/es expresaron la importancia de contar con un profesionista formado en ese programa educativo.
En cuanto a los contenidos curriculares o necesidades formativas específicas, resultó significativo conocer en cuáles está centrado más el interés tanto de estudiantes y egresados/as como de empleadoras/es observándose diferencias. Por un lado, prácticamente todos/as los/as estudiantes y egresadas/os eligieron como muy importante la Prevención de las violencias (99%), muy de cerca una gran mayoría optó por la Gestión emocional (95%) que puede estar vinculada con dicha necesidad, después dos temáticas también relacionadas fueron la Comunicación no violenta y la Perspectiva e igualdad de Género (92%), así como Derechos humanos y no discriminación (91%).
En cambio, destaca que los/as empleadoras/es eligieron como las más importantes la Comunicación no violenta (84%), Convivencia pacífica (80%) y Gestión emocional (80%) temáticas relacionadas con la interacción cara a cara de personas que comparten un mismo espacio de trabajo cotidianamente. De manera similar, Navarrete Cueto y Flores Peña (2020) encontraron que empleadores, docentes y personas egresadas, demandan de la Licenciatura en Psicología “un proceso personal de terapia” (p. 15) con el fin de promover el desarrollo personal que se refleje en su ejercicio profesional.
Por lo anterior, se observa que en el proceso educativo pueden ser complementarias ambas demandas para favorecer las condiciones tanto de la interacción cara a cara, como de la percepción de un ambiente pacífico en la sociedad. Lo que se confirma es la importancia de conocer cuáles contenidos generan más interés en las personas encuestadas e incluirlos en el mapa curricular del programa, como concluye el estudio de Herrera et al. (2020). Por su parte, García et al (2014), igual que en el presente estudio, incluyeron los contenidos curriculares que las/os posibles empleadores esperarían del programa educativo.
Sobre las expectativas del posgrado, destacan el egresar con conocimientos teóricos, metodológicos y herramientas (22%) y que sea aplicable al mundo real y a su trabajo actual (14%); reflexionar y comprender los contextos actuales en México (7%), esta expectativa coincide con el hallazgo de Navarrete Cueto y Flores Peña (2020) quienes obtuvieron de estudiantes la recomendación de reestructurar la Licenciatura en Psicología con orientación práctica y con habilidades de resolución de problemas, así como herramientas para “entender el mundo al que [se] van enfrentar” (p. 17).
Respecto a la modalidad educativa hay una tendencia a buscar formas flexibles con menores tiempos presenciales, en el estudio destaca una preferencia por la modalidad mixta (32%) (presencial y virtual) y la multimodal el 29% (combinación de varios ambientes de aprendizaje), lo cual coincide con Flores y Castillo (2018) que encontraron que el 88% de participantes prefieren un doctorado con encuentros bimestrales, para cumplir con las jornadas laborales y las responsabilidades de estudio y con el estudio de Herrera et al (2020) en el que el 59% optó por un posgrado semipresencial.
Por otra parte, fue significativo encontrar que la gran mayoría (57%) considera muy relevante y relevante un posgrado transdisciplinario, además es una expectativa (9%) planteada en pregunta abierta, es decir, se espera que diferentes disciplinas contribuyan, dialoguen y trasciendan sus fronteras para abordar las problemáticas (Morín, 2009) concernientes a la cultura de paz. Esto puede deberse a que los posgrados han sido disciplinarios tradicionalmente y, aunque recientemente se están realizando programas multi e interdisciplinarios (Paoli, 2019), esta propuesta sería innovadora y congruente con la IP que se genera a partir de la interacción entre diferentes disciplinas (Martínez Guzmán y Muñoz, 2004) y adicionalmente, es una característica demandada por la propia UAQ en su Modelo Educativo Universitario (2017).
Otro punto es la educación intercultural y la promoción de relaciones interculturales, pilares indispensables para la construcción de cultura de paz y justicia social. Por ello es sobresaliente que el 48% considera muy importante estudiar el posgrado con personas de otras nacionalidades, en tanto que el 44% considera sin importancia la interculturalidad en la formación profesional. Esto parece una contradicción, pero se atribuye al desconocimiento sobre asuntos de interculturalidad, la razón puede ser que ésta se relaciona únicamente con pueblos originarios y se descarta que tenga que ver también con los vínculos entre distintas nacionalidades.
Otro resultado importante es que existe un mayor interés en que el posgrado tenga un perfil que integre la investigación y la profesionalización (48%), lo cual deja ver la necesidad de producir conocimiento original y, en el mismo programa, adquirir herramientas prácticas que puedan ser aplicadas (CONACYT, 2021) para generar cultura de paz, aun así, otra parte de los encuestados manifiestan la necesidad de que el programa tenga un perfil profesionalizante (42%). Considerando la importancia atribuida a la prevención de las violencias (99%), se entiende que para ello sería necesario un perfil profesionalizante o mixto. Aunado a ello, destaca que la mayoría (56%) de quienes expresaron intención de inscribirse a la maestría (65%) mostraron preferencia por ambos perfiles, es decir, investigación y profesionalizante.
Como señala la UNESCO (1998), Rodríguez et al (2020) y Flores y Castillo (2018) es indispensable establecer la demanda social de programas educativos, por ello destaca que el 64% de empleadores considera muy importante el impacto del programa académico de maestría en cultura de paz a nivel estatal, regional y nacional y, más concretamente, al 73% le resulta muy importante la existencia de este programa académico en Querétaro.
A partir de lo anterior resalta que el 93% de las instituciones sí emplearían a personas egresadas del programa educativo. Paralelamente hay un 65% de intención de inscripción por parte de las/os participantes. Lo cual demuestra la pertinencia de una maestría en cultura de paz en Querétaro, pues no sólo el análisis del contexto demanda perfiles profesionales, sino también las instituciones ya que el 64% considera muy importante la formación de sus empleados actuales en cultura de paz y el 29% cree que es importante e incluso les interesaría y sería pertinente para la institución.
Por todo lo anterior se concluye que:
La escasa investigación hasta ahora realizada en Querétaro y la región sobre programas educativos relacionados con la cultura de paz, da la posibilidad de considerar este trabajo un aporte desde la investigación educativa sobre las necesidades formativas de profesionistas y las condiciones de empleabilidad para fundamentar la creación de una maestría en este campo de estudio.
La cultura de paz es importante en el contexto actual para la mayoría de estudiantes, egresadas/os y empleadores en la ciudad de Querétaro que corresponde positivamente con la intención de inscribirse al posgrado y con la de brindar empleo a egresadas/os.
Los contenidos curriculares demandados por posibles aspirantes y empleadores se complementan y pueden ser incluidos en el mapa curricular de la maestría, teniendo en cuenta también la preferencia mayoritaria de un programa transdisciplinario, con un perfil que integre investigación y profesionalización, así como que sea impartido combinando varias modalidades educativas entre ellas la presencial y la virtual.
La prevención de las violencias, la comunicación no violenta, la gestión emocional, la convivencia pacífica y la perspectiva e igualdad de género fueron las temáticas más importantes a aprender durante el posgrado, manifestándose como principales expectativas egresar con conocimientos teóricos, metodológicos y herramientas que sean aplicables al mundo real y a su trabajo actual.
Dadas las condiciones actuales que muestran los índices de violencia y paz en Querétaro y con base en los estudios realizados, este programa educativo resulta pertinente, debido a que puede atender una de las necesidades prioritarias que se basa en la seguridad y la no violencia en el estado, con el objetivo de formar profesionistas con un alto sentido en cultura de paz que se requieren concretamente en instituciones gubernamentales, educativas, organizaciones de la sociedad civil y empresas.










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