El artículo «Uso potencial a nivel poblacional y en salud pública de los relojes epigenéticos para entender los factores asociados al envejecimiento»1 estudia la interacción dinámica entre el ser humano y su entorno, el cual ejerce una influencia significativa en la trayectoria de diversas enfermedades. La epigenética se encarga de dilucidar los mecanismos mediante los cuales los estímulos ambientales se traducen en marcadores biológicos, los cuales regulan la expresión génica sin alterar la secuencia del ADN. La metilación del ADN, el mecanismo epigenético más estudiado, implica la adición de grupos metilo a la molécula de ADN, proceso capaz de activar o inhibir genes y modular su expresión tisular. Los cambios en los patrones de metilación del ADN se han correlacionado con una amplia gama de enfermedades y factores ambientales, consolidando su papel como biomarcadores de gran potencial.
En los últimos años se ha avanzado significativamente en el desarrollo de biomarcadores basados en la metilación del ADN, destacando los «relojes epigenéticos». Estos relojes se fundamentan en la observación de la correlación entre algunos sitios metilados del ADN y el envejecimiento cronológico. El estudio1 ha identificado correlaciones significativas entre ciertos relojes epigenéticos y diversas patologías. Se incluyen la obesidad, diversos tipos de cáncer, la enfermedad coronaria, la diabetes mellitus tipo 2, el tabaquismo, la demencia, la hipertensión arterial y la aterosclerosis.2,3
Por otro lado, una investigación peruana4 corrobora que la epigenética engloba todos los mecanismos que regulan la expresión del genoma a lo largo de la vida celular. Si bien las modificaciones epigenéticas suelen ser estables, son susceptibles a la modulación por diversos factores fisiológicos, patológicos y ambientales.5 Para comprender la influencia ambiental en el epigenotipo es crucial analizar dos etapas: el desarrollo embrionario y la vida adulta. En los humanos, los factores ambientales que influyen en el estado epigenético en la vida adulta se clasifican en cuatro grupos: dieta, entorno (residencia y trabajo), fármacos y hábitos de vida poco saludables.4 Por todo lo anterior, estos tipos de investigaciones1,4 son cruciales para establecer políticas de salud pública que puedan prevenir enfermedades.










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