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Carta económica regional

versión On-line ISSN 2683-2852versión impresa ISSN 0187-7674

Carta econ. reg. vol.38 no.136 Zapopan jul./dic. 2025  Epub 05-Feb-2026

https://doi.org/10.32870/cer.v0i136.7952 

Reseñas

¿Se necesita una guía para la economía?: Lectura crítica a Ha-Joon Chang

Moisés Alejandro Alarcón Osuna* 
http://orcid.org/0000-0003-3713-0565

*Profesor investigador de la Universidad de Guadalajara-CUCEA (México). Correo: moises.alarcon@cucea.udg.mx.

Chang, Ha-Joon. 2014. Economics the user's guide. New York: Bloomsbury Press,


Sin duda, un gran número de economistas, estudiantes de economía y personas del público en general se preguntarán si realmente se requiere una guía de usuario de la economía. Esto lleva a pensarla como un producto que se puede desempaquetar, como un Xbox, un IPhone o un automóvil, en cuyos manuales las instrucciones son tan precisas que cualquiera con el mínimo de conocimientos y habilidades de lectura y compresión puede utilizarlos sin mayor problema.

El resultado de esta obra es tan provocativo como su título, pues el autor se aventura a mostrar a los lectores que en la actualidad no debe -o no debería- ser tan difícil la comprensión de los fenómenos económicos porque la mayoría de ellos tienen que ver con el sentido común, el cual se pierde en el mar de términos, jerga y formalización matemática que utilizan los economistas en su lenguaje cotidiano. De hecho, un primer planteamiento del autor trata sobre la explicación de lo que es -o debiera ser- el estudio de la economía, ya que en la actualidad la definición de ella está muy ligada a la elección racional de los individuos en la toma de decisiones sobre recursos escasos.

El autor explica que en realidad lo que limita el estudio de la economía es su propia definición en términos teóricos y metodológicos y no de su objeto de estudio. Él define la economía como «el trabajo, la tecnología, el dinero, los impuestos, el comercio internacional y todas aquellas cosas que intervienen en el proceso de producción de bienes y servicios, distribución de los ingresos y consumo de los productos» (traducción propia, p. 22). De esta forma, la actual definición, que está muy ligada a la elección racional, limita el estudio de la economía a lo que sólo una escuela del pensamiento -la neoclásica- puede explicar, lo cual limita la utilidad del resto de las escuelas de pensamiento económico en los problemas actuales.

El libro se compone de doce capítulos, divididos en dos partes. En el primer apartado de la primera parte se describe la importancia del estudio de la economía, en el sentido descrito en el párrafo anterior. En el segundo se explican aspectos de la historia económica del capitalismo; en él se relatan la forma y las condiciones en que nacieron la mayoría de las escuelas de pensamiento económico, así como los problemas que ellas pretendían resolver en sus orígenes. En el tercero se describen de manera breve las diferentes escuelas de pensamiento económico actuales, que el autor ha reducido a nueve: clásica, neoclásica, marxista, desarrollista, austriaca, schumpeteriana, keynesiana, institucionalista y del comportamiento, de las cuales describe sus pros y contras; en este apartado, concluye que la mayoría de los economistas regularmente recurren a más de una escuela de pensamiento cuando estudian fenómenos económicos, y que de hecho la fertilización cruzada de estas escuelas es lo que puede hacer que evolucionen o se revolucione la forma como se abordan los fenómenos económicos. Finalmente, en esta parte el autor describe los principales actores económicos -personas, empresas y gobierno- y cómo ha evolucionado la conceptualización de cada uno de ellos; las familias como personas que viven indefinidamente, las organizaciones sociales como empresas o las organizaciones no gubernamentales como gobierno.

En la segunda parte, el libro se adentra en la explicación de las principales áreas de estudio de la economía, que son la producción nacional, las funciones de producción, las finanzas, la desigualdad y pobreza, el empleo, el papel del gobierno y la economía internacional. Adicionalmente a estos apartados, que en sí mismos son muy sugerentes, el autor incluye un prólogo, en el que señala la importancia de reconceptualizar la economía en términos de su objeto de estudio y no de manera metodológica; y además presenta un epílogo, en el que concluye cómo usar la economía, con sus diferentes escuelas de pensamiento.

La diferencia entre este libro de economía y otros textos sobre el estudio introductorio a ella estriba en el hecho de que intenta guiar a los lectores hacia un pensamiento crítico, ya que establece en el primer apartado que existen distintas escuelas de pensamiento económico; además de las propias necesidades de cada una de ellas, que surgen de manera histórica y no de forma espontánea. El autor plantea con ello la necesidad de interpretar los fenómenos económicos desde diferentes ópticas, de manera que una persona puede ser vista desde el punto de vista neoclásico como un consumidor, en tanto que desde otras perspectivas -como la clásica o la marxista- puede ser visto como un proveedor de fuerza de trabajo, lo que llevaría forzosamente a examinar las problemáticas económicas a partir de diferentes metodologías. A lo largo del libro, el autor pone una gran variedad de ejemplos provocativos -y en cierta medida antineoclásicos-, tales como la medición del producto interno bruto, el cual actualmente, desde la perspectiva del mercado, mide la suma de los valores agregados en la economía, pero no actividades no comerciables como las de amas de casa, que generan un valor agregado casi imposible de medir.

Acerca de las bondades del libro, el autor se ha esforzado por mostrar evidencias con datos de la vida real1 en cada uno de los capítulos del segundo apartado, de manera que se reflexione sobre cada tema tratado con datos reveladores, tales como la estimación de que en el mundo existen 21 millones de personas forzadas a trabajar y que, además, se estima que 123 millones de empleados del mundo son niños de entre 8 y 14 años. El dato mostrado es discutido por el autor, pues señala que en algunos países los niños están dispuestos a trabajar, los padres dan su anuencia para que trabajen y las empresas están dispuestas a contratarlos y pagarles un salario digno; sin embargo, en otros países la legislación contra la explotación infantil evita que ciertas actividades de mercado se puedan concretar en un mercado de trabajo formal.

Sobre las limitaciones del libro, en primer lugar, se debe señalar que difiere de lo que es una guía de usuario, ya que en el segundo apartado trata sobre los temas que cubre la economía como disciplina, pero no los aborda como lo sugiere el título del libro, como «una guía de usuario». En este sentido, aunque el autor presenta y analiza las principales escuelas de pensamiento, no se aventura a expresar su propia opinión sobre cuál o cuáles de ellas deberían tratar cada uno de los temas. En segundo lugar, aunque la historia es importante, el autor le da un peso muy grande al capítulo sobre la historia del capitalismo, lo cual podría desmotivar a algún lector, pues no se asemeja mucho a una guía de usuario de la economía.

En mi opinión, con su estilo provocativo, el autor descuida un poco los argumentos, pues en el prólogo, y aún más en el epílogo, expone las razones por las cuales la economía no se podría considerar una ciencia. En el prólogo dice que la economía al menos no podría ser considerada una ciencia como la química o la física porque las diferentes escuelas del pensamiento económico expresan distintas realidades y juicios morales y políticos, y además debido a que falla en sus pronósticos, a diferencia de la química y la física. Por otro lado, en el epílogo se adentra un poco más en los juicios morales y políticos de la economía, con preguntas como quién se beneficiaría, haciendo alusión a los diferentes grupos que pueden resultar beneficiados o perjudicados con las políticas económicas adoptadas. No obstante, los argumentos planteados por el autor son débiles ya que incluso en física y química existen diferentes grupos que se pueden beneficiar del progreso de estas ciencias; generalmente, los países desarrollados que crean tecnología y la venden a países en desarrollo, o los grupos de investigación que registran patentes y obstruyen el avance de la ciencia en otros grupos, o como los avances en física que se pueden utilizar para construir armas o generar energía. Realmente el argumento ético y moral siempre ha estado presente en todas las ciencias, y no podría ser éste una piedra angular para la crítica a la economía como ciencia, que sí lo puede ser el debate entre lo objetivo y lo normativo, recordando aquel ensayo de Friedman (1953) que, en mi opinión, pudo defender la economía como ciencia por la validez de sus supuestos, pero no por la validez de sus resultados; o como aquel libro de Kuhn (1962) sobre las estructuras de las revoluciones científicas, en el cual critica la economía y la califica como una pseudociencia por la falta de evolución de sus paradigmas dominantes.

Adicionalmente al argumento anterior, el autor concluye como recomendación que la economía es tan importante que no se puede dejar sólo a los expertos, dando a entender con ello que éstos se especializan en una temática muy limitada, por lo que no ven los diferentes aspectos de las problemáticas económicas. Sin embargo, haciendo una analogía, la anatomía humana también es importante y muy amplia, y es muy difícil entender cómo una enfermedad seria puede ser tratada por personas normales y no por médicos especialistas, ya que no todos podemos saber de la anatomía y el funcionamiento del cuerpo humano, como tampoco las personas pueden saber un poco de todas las cosas.

En resumen, el libro de Ha-Joon Chang funciona como una obra que introduce a la economía y las escuelas del pensamiento económico, lo que genera un pensamiento crítico. Pero sobre todo muestra que la escuela neoclásica, considerada por el autor como el ala derecha de la economía, también puede nutrirse de hipótesis y metodologías del ala izquierda, que componen el resto de las escuelas del pensamiento económico. Por último, el libro les muestra a los lectores que las problemáticas abordadas por la economía siempre están sujetas a juicios morales y políticos; por eso siempre provocarán la opinión de especialistas, y más aún del público en general.

Referencias

Friedman, M. (1953). Essays in positive economics. University of Chicago Press. [ Links ]

Ha-Joon Chang (2014). Economics: the user’s guide. New York: Bloomsbury Press. [ Links ]

Kuhn, T. (1962). The structure of scientific revolutions. University of Chicago Press. [ Links ]

1Traducción propia de real life numbers.

Recibido: 10 de Junio de 2025; Aprobado: 12 de Junio de 2025

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